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Revista chilena de nutrición

On-line version ISSN 0717-7518

Rev. chil. nutr. vol.45 no.3 Santiago Sept. 2018

http://dx.doi.org/10.4067/s0717-75182018000400243 

Artículo Original

Prácticas y significados de la paternidad en relación a la alimentación infantil

Practices and meanings of paternity in relation to infant feeding

Rosmarlhy Escobar G1 

Milagros Cabrera1 

Alys Trejo1 

1Instituto Nacional de Nutrición de la República Bolivariana de Venezuela (INN). Gerencia de Estudios Nutricionales (GEN)

RESUMEN

Propósito:

Según las prácticas y significados masculinopaternos, determinar la posición social del hombre dentro de la alimentación de infantes hasta con 2 años de edad.

Materiales y métodos:

enfoque cualitativo y psicosocial de tipo fenomenológico. Aplicación de entrevistas a profundidad a hombres-padres entre los 20 y 40 años de edad. El análisis de datos fue a través de la teoría fundamentada. Se derivaron las categorías: a) Percepción de la paternidad y su relación con la masculinidad, b) Prácticas del hombre-padre en la alimentación y el cuidado del infante, y c) Dinámica familiar.

Resultados:

el rol del hombre que es padre, es el de proveedor y responsable de la seguridad alimentaria de sus hijos(as), llevándolo a presentar una percepción de la masculinidad directamente vinculada a la situación económica personal.

Conclusión:

Más allá de garantizar seguridad alimentaria, el hombre-padre ha ido construyendo una nueva identidad masculina que le permite participar a su manera en la alimentación de sus hijos y verse como un igual con su pareja en la crianza y cuidado de los mismos.

Palabras clave: Percepción; Alimentación infantil; Paternidad; masculinidad; Seguridad alimentaria

ABSTRACT

Purpose:

Determine the social position of the father with respect to the feeding of children up to 2 years of age, according to male-paternal practices and meanings.

Materials and methods:

Qualitative and psychosocial approaches using phenomenological methods. We conducted in-depth interviews with fathers between 20 and 40 years of age. Data analysis was based on Grounded Theory. Derived categories: a) Perceptions of paternity and its relationship with masculinity, b) Practices of the father in feeding and care of the infant,and c) Family dynamics.

Results:

The role of the father was to be the provider and to be responsible for the food security of his children; perceptions of masculinity were connected with personal economic situation.

Conclusion:

Beyond guaranteeing food security, fathers have been building a new masculine identity that allows him to participate, in his way, in the feeding of his children and to see himself as an equal with his partner in the raising and the caring of children.

Keywords: Perception; Infant feeding; Paternity; Masculinity; Food safety

INTRODUCCIÓN

Los primeros encuentros con el mundo son sensaciones y percepciones que se construyen en un primer estadio psíquico denominado “sensoriomotor”, el cual se desarrolla desde el nacimiento hasta los 18 ó 24 meses, es decir, que dicho período representa los dos primeros años de vida del infante, donde su aprendizaje está en la comprensión y aprensión de las experiencias vividas desde su entorno próximo, que implica la interacción física con la madre, el padre o cuidadores1,2; el grupo de individuos que vendrían a conformar la familia. De esta manera, cada miembro del grupo familiar representa diferentes modelos a seguir, donde sus acciones, lenguaje y actitud marcan pauta en el desarrollo del infante, como por ejemplo; en las rutinas y actividades que contribuyen a formar hábitos, como la alimentación3.

Vale mencionar, que durante el estadio sensoriomotor, el infante presenta distintos patrones de aceptación de alimentos que se ven profundamente influenciados por diferentes factores como: el estrato socioeconómico del grupo familiar, la salud del infante, clima, medio ambiente, disponibilidad y accesibilidad a los alimentos, y la edad y cultura de los responsables del infante, aunado a las preferencias alimentarias del cuidador y los hábitos alimenticios de los familiares1. Es por ello, que se considera a la familia como el principal influyente en las prácticas alimentarias de los infantes, llegando a condicionar sus preferencias futuras por determinados alimentos.

Así pues, se van marcando pautas alimentarias, pero también se van estableciendo pautas de relación en donde la madre y el padre se posicionan, según la teoría de género4,5, en un rol cuya función puede ser equitativa o puede derivarse del imaginario de que la familia está inserta en el sistema patriarcal, donde la interacción madre-padre-bebé se encuentra marcada por una serie de atribuciones en el que se asocia a la mujer como la figura central. Esta descripción de familia identifica a gran parte de las familias venezolanas6.

En el caso de los lactantes y los niños pequeños, según la OMS7, cumplido el período referencial de seis meses de alimentación a base de leche materna exclusiva, el lactante inicia la diversificación alimentaria o “alimentación complementaria”, proceso por el cual se le ofrece al niño otros alimentos diferentes a la leche materna de manera oportuna, inocua, adecuada y perceptiva, continuando con la lactancia materna a demanda por parte del niño hasta los 2 años de vida. De esta forma se garantiza el crecimiento y desarrollo óptimo del lactante, así como la prevención de deficiencias de micronutrientes y enfermedades infecciosas. A pesar de ello, algunos expertos señalan que existen casos donde a las madres puede dificultársele seguir estos parámetros nutricionales8,9,10.

En los períodos 2001-2002 y 2011, se publicaron previas investigaciones que señalan que las tasas de lactancia materna en Venezuela varían dependiendo de factores geográficos, regionales, étnicos, nivel educacional, estado socioeconómico, edad, situación laboral, hábito tabáquico materno, información sobre ventajas y beneficios de la lactancia materna obtenida en los centros de atención médica, ansiedad posparto, así como presiones familiares y del entorno, presiones comerciales, actitudes culturales hacia los pechos como símbolos sexuales y la confianza de la mujer en su propia capacidad para lactar11,12.

Generalmente la población venezolana tiende hacia un destete precoz, mayormente en los estratos bajos de la población o en el medio rural11, siendo las principales causas del destete: el rechazo del niño a la lactancia, poca producción de leche materna o por recomendación médica. Además, existe la correlación entre el apoyo de la pareja y mantener la práctica de la lactancia, tendiendo al destete aquellas madres que no fueron apoyadas11,13. Todo ello, suscita de forma acelerada el momento en el que el infante disminuye la ingesta de leche materna hasta que finalmente termina por sustituirla por otro tipo de alimentos, iniciándose la denominada alimentación post-destete14, donde la dieta de la familia va adquiriendo una mayor influencia en él, especialmente las preferencias alimentarias de las madres, las cuales se mantienen, al menos, hasta los 8 años de edad del infante8.

Sin embargo, para el estudio que se desarrolla a continuación, se resalta la influencia e intervención de la figura paterna, buscando caracterizar la responsabilidad que tiene el “hombre-padre” en el proceso de alimentación de infantes hasta con 2 años de edad en el primer trimestre de 2017, identificando los roles que desempeñan y su dinámica en dicho proceso. Se trata de hombres de clase media15 y padres biológicos de los infantes, quienes conviven en el mismo hogar con la madre e hijo(s) producto de esa relación, formando parte de familias hétero normadas en contextos urbanos del Distrito Metropolitano de Caracas.

El desarrollo de este tipo de investigaciones a nivel nacional es incipiente. En el presente no existen antecedentes de estudios que relacionen la paternidad y la alimentación de infantes en Venezuela y éste es un dato que podría dar luces a los próximos estudios sobre masculinidad y paternidad vinculadas a las labores de cuidado y alimentación de los infantes, en consonancia con el objetivo de construir una sociedad igualitaria y justa, promoviendo la armonización de la vida familiar mediante la consolidación de la equidad de género.

MATERIALES Y MÉTODOS

Se trata de un estudio cualitativo de tipo fenomenológico, que permitió comprender cómo los hombres conciben de sí mismos la responsabilidad y participación paterna durante la alimentación de sus hijos(as). De igual forma, entender cómo los hombres coexisten con las funciones sociales que se les asigna a través de la identificación de los roles desde el ámbito de la alimentación familiar.

El paradigma cualitativo, definido como el estudio interpretativo de un tema o problema, tiene la finalidad de captar el sentido que estructura y que yace en el interior de lo que decimos sobre lo que hacemos; parte de una exploración, elaboración y sistematización de la relevancia de un fenómeno identificado y la representación esclarecedora del significado de un aspecto o problema delimitado16. En este caso, a través de la visita en distintos centros de atención médica, maternales y ambulatorios ubicados en el Distrito Metropolitano de Caracas, se llevó a cabo la búsqueda de aquellos hombres que, siendo padres, desearan participar en la investigación, siendo seleccionados sólo aquellos que consideraban que intervenían de forma directa o indirecta en la alimentación y nutrición de los hijos. Sólo 13 cumplían con estos requisitos, procediendo a planificar los próximos encuentros para aplicarles entrevistas a profundidad17.

Cabe mencionar, que la investigación presenta un enfoque psicosocial bajo el supuesto que la realidad está socialmente construida. El estudio de esta realidad permite profundizar sobre los contenidos que se originan a partir de las relaciones sociales establecidas entre los integrantes de una población, resaltando en este caso las relaciones dentro del contexto familiar, y que al mismo tiempo ejercen una fuerte influencia en el comportamiento de los actores que la integran. En este sentido, se utiliza el concepto de género, desarrollando particularmente el tema de la masculinidad, como una variable fundamental para el estudio a profundidad de estos procesos psicosociales, pues ayuda a visibilizar ciertas diferencias y/o desigualdades dentro de la condición de las mujeres y los hombres en la sociedad4.

Asimismo, el término de “hombre-padre” utilizado en este estudio, supone el complejo proceso de construcción de identidad genérica por el cual han pasado los participantes, desde el acto de la reproducción a todo lo que implica, desde el punto de vista cultural, ejercer la paternidad, uno de los elementos que forma parte del ciclo del género masculino18, teniendo en cuenta las peculiaridades que puedan darse en la práctica individual.

Participantes

Para la selección de los participantes se consideraron los siguientes criterios de inclusión:

  • Rango de edad: Edades comprendidas entre los 20 y 40 años. Tomando en cuenta el criterio biológico de edad reproductiva de los hombres y el hecho de que parejas menores de 20 años comúnmente viven aún con sus padres y familias, ya que por razones económicas se dificulta la independencia de la pareja.

  • Paternidad: Que se encuentre en el ejercicio de la paternidad mientras su (s) hijo (s) biológico está en la etapa de la alimentación complementaria, ya sea con lactancia materna continuada o introducción de otros alimentos post-destete.

  • Familia heterosexual: La diversidad de familias existentes en nuestra sociedad no es representada por este modelo, pero, debido a los objetivos de la investigación se considera necesario restringir el campo de estudio, lo que no significa que se promueva a la familia nuclear heterosexual como norma.

  • Que el hombre-padre conviva con la madre: pues el comportamiento o la postura que asume el padre en la alimentación infantil si no convive con la madre de su bebé, cambia, así como el apoyo en el inicio de la alimentación al pecho o a la incorporación de nuevos alimentos.

  • Estudios: estudios superiores.

  • Empleo: empleado activo

  • Sector de residencia: urbano, Distrito Metropolitano de Caracas.

  • Clase social media: aquellos hombres-padres que devengan un sueldo mayor al mínimo para el primer trimestre de 2017, con vivienda propia.

Escenario de la investigación

Las entrevistas se llevaron a cabo en las residencias de los participantes o en sus lugares de trabajo/estudio en diferentes horarios del día, buscando que el participante se sintiese cómodo al momento de proporcionar la información. Se realizaron dos encuentros con cada uno de los participantes, con un lapso de tiempo promedio de 2 días entre una y otra visita, con una duración promedio de una hora cuarenta minutos cada una.

Técnica e instrumento de recolección de datos

Se empleó la entrevista en profundidad, método que consiste en una situación de diálogo introducida por un guión previamente diseñado por el investigador; en el transcurso de la entrevista pueden surgir nuevas preguntas referentes a lo que se está investigando; a lo largo de la entrevista el investigador irá planteando diferentes situaciones según las cuales el informante deberá describir su comportamiento, ideas, emociones ante las mismas, con el fin que el investigador, a su tiempo, logre categorizar y analizar la información. Este escrutinio suele referirse a la historia de vida de la persona, al sentido de los hechos, sentimientos, opiniones y emociones, a las normas de acción y a los valores o conductas ideales17.

Por otro lado, el instrumento para la recolección de datos fue un guión compuesto de veintiocho preguntas semiestructuradas clasificadas en las siguientes temáticas: Área subjetiva, Área vivencial y Área afectiva.

  • Área subjetiva: trata sobre los significados y creencias del hombre-padre en torno a la alimentación/nutrición del infante acompañado de lactancia materna o el proceso de consumo de otro tipo de alimentos sin lactancia materna.

  • Área vivencial: implica la práctica de la paternidad asociada a la nutrición/alimentación del infante, es decir, la cotidianidad o rutinas de los hombres-padres relacionadas a la nutrición/alimentación del pequeño.

  • Área afectiva: con ella se pretende determinar los sentimientos asociados al proceso paternidad, la vida en relación y la nutrición/alimentación del infante.

Validación

El instrumento (guion para entrevistas) se sometió a juicio por cuatro servidores públicos expertos en construcción de instrumento (nutricionista, antropólogo, sociólogo y psicólogo social) de la sede central del INN, con la finalidad de determinar: la pertinencia de los ítems, su redacción, claridad y precisión y la adecuación de éstos para obtener la información y así responder a los objetivos de la investigación.

Aspectos bioéticos

Se cumple con los lineamientos establecidos en el Código de Bioética y Bioseguridad del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Venezuela y los principios contenidos en la Declaración de Helsinki de la World Medical Association19,20. El estudio se realizó previa autorización de los participantes mediante un oficio. La participación de los entrevistados fue de manera voluntaria, respetando su autonomía, previa solicitud del consentimiento informado. Se brindó información sobre el proceso, propósitos y finalidad del estudio asegurando que dicha información será confidencial y sólo de utilidad para la investigación.

Sistematización de los discursos

El análisis cualitativo de esta investigación se centró en la verificación de los objetivos formulados y de las interrogantes planteadas. Para esto se procesaron los datos de trece entrevistas a través de la teoría fundamentada, la cual se define como aquella “teoría derivada de datos recopilados de manera sistemática y analizados por medio de un proceso de investigación”21, en otras palabras, la recolección de información y su análisis tiene lugar de manera simultánea.

Con este método, inicialmente se aplicó una versión piloto del guión de la entrevista a tres de los trece hombres-padres seleccionados, permitiendo que la teoría surgiese a partir del análisis de dichos datos. Recordemos que esta teoría se fundamenta en los datos, por tanto, es más probable que se generen nuevos conocimientos significativos que aumenten la comprensión acerca del tema en cuestión.

En el marco de esta técnica de procesamiento de datos, teorizar se entiende como el acto de construir, a partir de datos, un esquema explicativo que de manera sistemática integre varios conceptos por medio de oraciones que indiquen las relaciones existentes entre ellos. Una teoría más que comprender o describir permite la oportunidad de explicar y predecir acontecimientos, con lo cual se proporcionan guías para la acción21. Entonces, ya recolectada la información, se siguieron los pasos del enfoque metodológico de la teoría fundamentada.

Procedimiento

En primer lugar se realizó un proceso de categorización de los datos: luego de repetidas lecturas, se dio paso a la sistematización que en un primer procedimiento se conforma con la Codificación Abierta, para ello se deben leer línea a línea cada una de las entrevistas individuales para identificar ideas, conceptos, a las cuales se les irán atribuyendo un código.

Seguidamente tuvo lugar un procedimiento de codificación axial: consistió en la agrupación de los códigos de acuerdo a sus semejanzas o diferencias, con el fin de ir conformando categorías y subcategorías. “Es un proceso, donde se identifican semejanzas y diferencias y en función de ello, se van definiendo categorías y subcategorías que denotan información tal como cuándo, dónde, por qué y cómo es probable que ocurra un fenómeno”21.

En tercer lugar se realizó un procedimiento de codificación selectiva: en este momento del análisis se logra la integración de todas las subcategorías para la articulación de unas categorías definitivas, que están en torno a la categoría o tema central, que en este caso sería “Prácticas del hombre-padre en la alimentación y el cuidado del infante”.

Las categorías a analizar permitieron dar cuenta de los conceptos y nociones fundamentales que surgieron a partir de las entrevistas realizadas. Se presentan tres categorías: Percepción de la paternidad y su relación con la masculinidad, Prácticas del hombre-padre en la alimentación y el cuidado del infante y Dinámica Familiar.

RESULTADOS

En principio, desde su percepción sobre la paternidad y su relación con la masculinidad, los participantes manifiestan que las etiquetas padre o paternidad son complejas, incluso dependen de aquello que ha experimentado cada sujeto como hijo de sus padres, los modelos que se inscribieron en su niñez y memoria emocional. “Bueno mi hogar es un poco a la antigua, mi papá nunca tocaba la cocina era muy raro que cocinara algo. Mi mamá se encargaba de todo lo que era limpieza y todo lo que tenía que ver con la cocina” [DP, 33 años].

Por otro lado, los entrevistados consideran que es responsabilidad del hombre-padre estar al tanto de las necesidades del infante y satisfacerlas cabalmente, dejando muchas veces de lado sus propias actividades de ocio o direccionando su economía al bienestar del mismo. “La prioridad son los hijos sobre otras cosas, por ejemplo, compartir con mis hijos antes de compartir con mis amigos, garantizarle a ellos los estudios y la salud trabajando para obtener el dinero para que ellos puedan acceder a esos servicios. El hombre es quien da esa sensación de seguridad, tanto a la madre como a los hijos (…) seguridad en todos los aspectos, en la casa, en la calle, seguridad alimentaria, una seguridad integral (…) cuando se trata del rol de la protección, es responsabilidad del padre” [RV, 32 años].

Los entrevistados manifiestan que la figura masculino-paterna del hombre se relaciona estrechamente con la búsqueda de la seguridad familiar, concepto que parece ceñirse directamente con la seguridad alimentaria, la cual se vincula con el hecho de proveer los alimentos que consumirá la familia, lo que simboliza “proteger” a la misma. En tanto, dentro de los deberes asociados a la paternidad el principal se relaciona con el deber de cumplir el tradicional rol de proveedor. Por esta razón, el poseer uno o dos trabajos/empleos les permite a los hombres-padres asumir el rol genérico de proveedores.

Ello advierte, que todavía la sociedad venezolana está sumida en una cultura patriarcal que ha creado como principal creencia en la representación masculina de los hombres-padres, que su principio fundamental es el de ser el proveedor o aquel que garantiza bienestar económico en su hogar, específicamente “seguridad alimentaria”.

Asimismo, algunos entrevistados afirmaron que la idea que la mujer-madre se quede en casa dedicada a la alimentación y cuidado de los/as hijos/as es la situación ideal, pero que está supeditada a ciertas condiciones económicas del hombre. “Para mí lo ideal sería que yo pudiera ganar un sueldo que cubriera (…) y que la mamá la pudiera cuidar, pero si no se da ese caso lamentablemente tenemos que trabajar los dos” [MR, 26 años]. Lo que demuestra que la función fundamental paternal de ser el proveedor ha cambiado en el tiempo por la misma situación económica y social que los envuelve, impactando en la dinámica familiar tradicional y provocando cambios sustanciales, particularmente en el rol de los hombres. “Siempre esperan que el hombre esté pendiente de llevar la comida a la casa, de conseguirla. Fíjate, aunque estamos viviendo otra época, aquella realidad se mantiene, que el hombre sale a trabajar para llevar la comida a la casa y la mujer se queda en la casa (…). Mi esposa confía esa tarea en mí, pero también está pendiente de que al bebé no le falte nada porque ella es de ésta época. Entonces mi rol es ese, que el bebé siempre tenga [JP, 28 años].

Con estos últimos párrafos, se logra identificar que los hombres-padres poseen una percepción de la masculinidad netamente atada a la situación económica personal. A pesar de ello, aunque el hombre-padre socialmente tiene características bastante legitimadas y rígidas, actualmente éste percibe que se están dando cambios generacionales en ese sentido, ya que también se involucran en las actividades del hogar y muestran interés por ser partícipes en el crecimiento y desarrollo del infante en la dialéctica de tiempo y crianza, paralelamente las mujeres participan en el mercado laboral, lo que les deja espacio a los hombres-padres para involucrarse más con sus hijos, aun cuando socialmente están más obligados a cumplir la función de proveedor, pues los 15 días que dura el permiso post-natal que se les concede mediante la Ley Orgánica del Trabajo, Los Trabajadores y Las Trabajadoras (LOTTT)22, no lo consideran suficiente para estar presente en el desarrollo del infante.

En cuanto a las prácticas del hombre-padre en la alimentación del infante, es de mencionar que su actividad principal es la de seleccionar y comprar los alimentos del infante, y en menor medida participa en la preparación de los mismos. “Yo llevo la comida a la casa pero la que prepara las comidas es mi esposa” [JG, 29 años].

A pesar de ello, el total de los participantes afirmaron estar presentes a la hora de alimentar a los (as) hijos (as) en diferentes ocasiones, tanto en el interior como fuera del hogar. En el contexto cotidiano, normalmente después de llegar del trabajo, intervienen durante las cenas (como comida estructurada) y los fines de semana, se involucran bien sea en las comidas estructuradas o en el consumo de bocadillos o snacks, formando parte activa en el proceso. En este particular, la imitación y los juegos son parte del repertorio de actividades que realizan con los infantes durante las comidas, evitando ser rígidos o forzando a los niños y niñas a comer, pues consideran que puede causar consecuencias negativas en el desarrollo de los mismos. En otras palabras, los entrevistados proponen y recomiendan incorporar estrategias lúdicas en el proceso de alimentación.

Que el hombre-padre intervenga o se involucre durante las comidas, significa que éste se da un tiempo con el infante en cualquier espacio del hogar para darle de comer, bien sea en el comedor, recibidor, cuarto de televisión, cuarto del infante o cuarto del hombre-padre. Son comidas ya preparadas y programadas por la madre del infante.

Asimismo, evidencian una especial atención a la demostración de independencia del infante a la hora de comer, alentando este momento y dándole espacio para su acción. “Definitivamente que aprenda a comer ella sola (…) agarra la cucharillita, agarra dos o tres bocados y después ella quiere que uno se la dé, eso es una cuestión de irle insistiendo” [DP, 33 años].

Por su parte, existen, para la época del estudio, dificultades manifiestas que se relacionan con aspectos sociales y económicos de la actualidad venezolana. Por un lado, la situación de la economía del país se manifiesta como un factor del contexto que afecta negativamente el desempeño del hombre-padre en el cuidado de los hijos, pues disminuye la cantidad y calidad de tiempo que podría dedicarle a estas labores de cuidado. “Hay una cosa que nos atropella que es la realidad de la economía, las colas, la escasez, todo eso. El tener que ir a comprar y hacer una cola donde se invierte un tiempo que es mejor aprovechar con la familia en la casa, eso se convierte en un atropello y un desgaste para mí personalmente y que repercute en el núcleo familiar” [JP, 28 años].

Por otro lado, la poca disponibilidad de alimentos o de fórmulas (en caso de los infantes que la necesitan) para cumplir con la dieta del infante, obliga al hombre-padre a sustituir alimentos por otros más asequibles y, según lo recomendado por el pediatra, igual de saludables. “Se nos ha hecho un poco más difícil en darle alguna que otra cosa como la manzana, pera, todo subió de precio considerablemente. Junto con el pediatra hemos buscado otras alternativas como las ciruelas, la patilla (…)” [Ramir Soto, 30 años]. Sobre este punto, vale mencionar que los entrevistados omiten en su discurso ciertos indicadores indirectos del estado nutricional del infante, por ejemplo, si el cambio en la alimentación según el costo de los rubros ha impactado en el peso y estatura del mismo, dando o no origen a deficiencias nutricionales por exceso o por déficit en el infante. En este particular, podría inferirse que tal información solo es relevante durante las visitas al pediatra, quien hace las observaciones pertinentes y da las recomendaciones para el óptimo desarrollo y crecimiento del infante según los alimentos que la familia pueda proveerle.

Siguiendo esta línea de ideas, se evidencia que los participantes generalmente, buscan informarse y entender la vivencia de ser padre a través de especialistas en la salud, es decir, que la compra y selección de los alimentos para el infante las basan en las recomendaciones nutricionales de un especialista sumado a los gustos del mismo infante. Esto último demuestra que existe una relación directa entre la paternidad y el proceso de alimentación del infante, pues el hombre-padre trata de dar respuesta a las necesidades alimentarias del mismo.

Los participantes opinan que los hábitos alimentarios de la familia condicionan, en gran medida, el tipo de alimentos que se les va a ofrecer a los lactantes y a los niños pequeños, y por ello consideran que un desarrollo de hábitos alimentarios saludables en los niños debe ir de la mano de lo que el resto de la familia come. Con respecto a ello, hay costumbres alimentarias, como el alto consumo de salsas, grasas, frituras y snacks, que desde el punto de vista masculino se mantienen, mientras que otras cambian para ocupar el rol paterno en la alimentación, pasando a consumir más frutas o regulando las comidas altas en grasas sin dejarlas por completo.

Durante el período de lactancia materna, los entrevistados se muestran defensores de esta práctica ante la familia o incluso ante su pareja, ya que su participación en el proceso de lactancia se basa en el apoyo a su compañera en los momentos de angustia o incapacidad. Según los entrevistados, el papel del hombre-padre durante la práctica de la lactancia es el de velar por su cumplimiento. A pesar de ello, esta responsabilidad la consideran como una intervención indirecta en la alimentación de sus hijos, por lo que los entrevistados manifiestan que sólo participan directamente en el proceso de alimentación de sus hijos (as) durante la introducción de alimentos, por ende, el inicio de esta etapa durante el período post-destete o a partir del período de alimentación complementaria, se entiende entonces como propicio para la plena intervención del padre en los procesos de alimentación. El destete es denominado por los participantes, como el proceso por el que el infante inicia la introducción de fórmula, comida o leche completa continuando o no con el consumo de leche materna. Mencionan que el destete no se hace de manera abrupta, sino pausadamente y algunos coincidieron en que la leche artificial o fórmula láctea/infantil es un recurso usado sólo en casos necesarios, ya que mayormente es rechazada por el infante cuando la consume.

Asimismo, surge el tema de la alimentación complementaria como un reto, un constante aprendizaje, ya que el infante demuestra diferentes reacciones al alimento, desde diarreas o alergias, o bien por las actitudes que manifieste según el sabor o contextura del alimento. Algunos indicaron que es a partir de los 7 meses el inicio de esta etapa.

Con respecto a la dinámica familiar, surge la idea del hombre y la mujer como complementos, idea que implica un supuesto equilibrio en las tareas domésticas relacionadas con el cuidado y la alimentación de los hijos. Sin embargo, existen tareas específicas que cumple la madre y otras el padre, las cuales se relacionan con las actividades tradicionales dentro de los roles femeninos y masculinos. Entonces, existe la desigualdad de género manifestada en el ámbito doméstico, aunque parece haber una disposición a alcanzar la distribución equitativa de las tareas y el cambio de los roles tradicionales que se reproducen en la sociedad patriarcal. Por ello, los participantes mencionan la organización de rutinas en torno a las labores de cuidado y alimentación del infante, en el marco de un proyecto en común con la pareja, que constituye la familia.

DISCUSIÓN

En este apartado se realiza la construcción de teorías para comprender la realidad descrita y conceptualizada. Para ello, se desarrollan a profundidad las categorías anteriores (Percepción de la paternidad y su relación con la masculinidad, Prácticas del hombre-padre en la alimentación y el cuidado del infante, y Dinámica Familiar) a través del siguiente esquema: 1) Sobre el significado de la paternidad; 2) Sobre las concepciones de la paternidad; 3) Sobre las creencias de la paternidad; 4) Sobre la participación del hombre-padre en la alimentación del infante.

Sobre el significado de la paternidad

El concepto de género constituye una herramienta efectiva para la transformación social y, más allá de ser adecuada para analizar y comprender la condición femenina y la situación de las mujeres, lo es también para analizar la condición masculina y la situación vital de los hombres23.

Los resultados de este estudio apuestan por la teoría que contradice que los roles femeninos y masculinos son un producto innato por las diferencias sexuales y no pueden ser modificados24, ya que se comprueba que los atributos de cada sexo son determinados por la socialización continua. Ello apoya que la masculinidad no es una condición biológica sino una construcción sociocultural, una posición social que impone ciertas exigencias que encarnan modelos parentales interiorizados y modelos socioculturales25,26. La paternidad y la masculinidad se enlazan a través de este proceso, entendiéndose que la primera responde a patrones aprendidos que permiten a los hombres confirmar su pertenencia al género masculino, iniciando este proceso a partir del acto de la procreación, a pesar que oros estudios27 indican que se debe desvincular la figura el padre con la idea de progenitor, pero dicho vínculo es un elemento deseado socialmente. Ser progenitor no garantiza el vínculo de apego entre hombre-padre e hijo(s)27, tal conexión dependerá de los aspectos vivenciales afectivos generados en el transcurso de la historia relacional vivida que implica aquellas acciones, lenguaje y actitudes que marcarán pauta en el desarrollo del infante, ya sea en las rutinas y actividades que contribuyen a formar hábitos, como la alimentación.

Sobre las concepciones y creencias de la paternidad

Los entrevistados conceptualizan la paternidad como un momento de vida que implica un proceso de aprendizaje por tiempo indefinido. En dicho proceso, el hombre-padre trata de aprender:

  • Las tareas de cuidado y alimentación del infante, donde las de alimentación implican cumplir con la compra y selección del alimento para los hijos.

  • A enfocar como prioridad las necesidades del infante. La función paterna se libera del lazo netamente biológico y se vislumbra como algo simbólico que se relaciona con la forma de responder ante las necesidades del infante28. En el caso de la alimentación infantil, el hombre-padre aprende a precisar las preferencias del infante hacia algún alimento para que la hora de comer sea más placentera.

  • Sobre la alimentación más adecuada o saludable para el infante a través de las recomendaciones del pediatra.

A su vez, el estudio confirma que la división del trabajo dentro del hogar es una práctica social que se crea y reconstruye continuamente de acuerdo con los roles y estereotipos de género que dominan en los contextos en donde se mueven los actores.

Esta perspectiva de la reconstrucción de roles de género, resalta el componente activo y reflexivo de la diferenciación de pautas de comportamiento según género29, observándose en los resultados que, mientras algunos hombres-padres creen que solo deben limitarse a comprar y seleccionar los alimentos del infante (y que alimentar al mismo es una actividad que deben realizar las madres), la mayoría opina lo contrario manifestando que intervienen de otras formas, aun cuando en el discurso admiten que su principal ocupación en la alimentación del infante es la compra y selección de los rubros. Por tanto, existe un conflicto en los hombres-padres dentro ámbito doméstico, pues existe una mayor participación de ellos en las actividades caseras, pero no necesariamente eso cambia la valoración cultural de estas actividades30. Ello demuestra que existen variaciones generacionales en las prácticas asociadas a la paternidad, donde los significados y concepciones percibidas sobre este tema se hallan desvinculados a nivel cultural, pues aun resalta el modelo de paternidad tradicional.

Como se observa en la matriz (Figura 1), existen dos relaciones claves entre la paternidad y la alimentación de los infantes hasta con 2 años de edad, representadas por las líneas punteadas color rojo y azul, donde la línea roja conecta prácticas, concepciones y significados de la paternidad con la “seguridad es igual a seguridad alimentaria”, es decir, que cada uno de estos aspectos se relaciona directamente a la economía personal del hombre-padre, quien terminará por ser aquel que garantice dicha seguridad, pues es quien debe cumplir esta función. En este sentido “deber ser” y “ser” implican el mismo significado: el hombre-padre es y debe ser el proveedor principal, enfatizando los rasgos de la cultura patriarcal que marcan la constitución de la subjetividad femenina o masculina.

Fuente: Elaboración propia.

Figura 1 Matriz de Relación entre paternidad y alimentación inicial del infante hasta los 2 años de edad. 

Por su parte, la línea azul enlaza directamente lo que significa la relación “paternidad-alimentación del infante”, comprendiéndose que la paternidad afianza en el hombre el ser masculino, y ser masculino es igual al hombre que garantiza la seguridad alimentaria. Dicha seguridad alimentaria se define entonces como el acceso económico a alimentos que satisfagan las necesidades diarias y las preferencias alimentarias del infante. Podría decirse que esta seguridad alimentaria implica la calidad nutricional, puesto que el hombre-padre trata de asegurarse que el alimento adquirido sea beneficioso para el infante y no un daño.

Finalmente, los cuadros verdes representan aquellos conceptos que, de manera integrada, sintetizan la posición social de la paternidad en relación a su actuación en la alimentación inicial de infantes hasta los 2 años de edad.

Sobre la participación del hombre-padre la alimentación del infante

Desde el punto de vista de la igualdad de género, para que los hombres-padres reconozcan el compromiso igualitario con su compañera en cuanto a las actividades de cuidado y alimentación del infante, se requiere la confluencia de derechos derivados del nacimiento de un hijo, los cuales son: el permiso de maternidad, la lactancia y la paternidad27. En este sentido, Venezuela cuenta con instrumentos que generan una sinergia para acercar estos tres vértices, a saber: la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999, la Ley de Promoción y Protección de la Lactancia Materna del 2007 y la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y Trabajadoras publicada en 2012. Sin embargo, tales instrumentos siguen sin ser suficientes para lograr un cambio en la cultura venezolana en el tema de la paternidad y maternidad al darle funciones igualitarias a cada género en el tema de cuidado y alimentación del infante.

Por su parte, se conoce como alimentación perceptiva cuando los hombres-padres evitan que el momento de alimentar al infante sea “traumático” para este último. Esta manera de alimentar a los pequeños aplica los principios de cuidado psicosocial, donde se recomienda alimentar despacio y pacientemente, y animar a los niños a comer pero sin forzarlos10. En tanto, si los niños rechazan varios alimentos, los hombres-padres llevan a cabo ciertos métodos de juego para animarlos a comer.

Asimismo, los entrevistados mencionan la existencia de una etapa donde se desarrolla la “independencia alimentaria del infante”. Se desconocen las condiciones que originan esta situación, pero podría suponerse que es a partir de los 2 años de edad cuando el infante pone en evidencia signos de independencia que van a permitir el desarrollo de capacidades que aprende a dominar gracias al apoyo y la empatia de un cuidador que resalte la necesidad de autonomía, el padre31.

Tanto el tema de los juegos y métodos para que el infante coma, o la orientación hacia una independencia alimentaria, denota que los padres crean la responsabilidad de formas diferente, ya que no está ligada a una condición biológica netamente sino a un proceso de asumir el hecho de ser padre, creando un vinculo de cómo cuidar, amar, educar y proteger a sus hijos e hijas32. De igual forma, la experiencia que resulta del proceso de la alimentación complementaria trae consigo interacciones del hombre-padre con el bebé que tienen una enorme influencia en el desarrollo cognitivo, social y emocional de este último logrando la llamada confianza básica31, pues el infante siente seguridad de que sus cuidadores son sensibles a sus necesidades, pudiendo explorar el mundo, sus nuevos sabores y olores.

CONCLUSIONES

Las concepciones y significados de la masculinidad vinculadas a la paternidad se encuentran ante la posibilidad de redefinir tanto su papel como su presencia social. Existen manifestaciones de una variación de la cultura, no de un cambio radical de la masculinidad o de la paternidad, donde el tema de la alimentación al infante, por un lado, vendría siendo para el hombre-padre asegurar la alimentación del primero con la compra de los rubros, lo cual lo consolida socialmente al género masculino. A su vez, también se observa que el hombre-padre participa directamente en la alimentación del infante (juegos) a partir del momento en que éste último inicia la alimentación complementaria o alimentación post-destete, pues la lactancia es una práctica que sólo le concierne realizar a la mujer y al hombre hacer cumplir o defender.

La participación del hombre no cambia los hábitos alimentarios de los infantes, pues éste se rige por los alimentos o dietas recomendadas o sugeridas por el pediatra o libros sobre alimentación infantil.

A través de la categoría de percepción de la paternidad, se denota que los hombres-padres no experimentan una crisis de identidad masculina a través de la paternidad, pero que existe cierta vulnerabilidad en uno de los principales papeles del hombre, en su relación de pareja y familiar: su papel de proveedor, tomando en cuenta que la mujer se suma al mercado de trabajo. Con esto último, se logra identificar que los hombres-padres poseen una percepción de la masculinidad netamente atada a la situación económica personal.

Se considera que las tareas de los hombres-padres, en cuanto al tema de alimentación de sus hijos (as), no se han simplificado o complicado, más bien existe cierto equilibrio que resalta desde la organización de rutinas en torno a las labores de cuidado y alimentación del/la infante.

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Recibido: 04 de Septiembre de 2017; Revisado: 16 de Febrero de 2018; Aprobado: 28 de Febrero de 2018

Dirigir correspondencia a: Rosmarlhy del Sol Escobar. Instituto Nacional de Nutrición de la República Bolivariana de Venezuela (INN). Gerencia de Estudios Nutricionales (GEN). Distrito Capital. Caracas. Venezuela. Investigadora del Departamento Cualitativo de la GEN del INN. Fono: +51 929302913. Email: rosmarlhyescobar@gmail.com

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