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Revista chilena de nutrición

versión On-line ISSN 0717-7518

Rev. chil. nutr. v.33  supl.1 Santiago oct. 2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-75182006000300015 

 

Rev Chil Nutr Vol. 33, Suplemento Nº1, Octubre 2006

ARTÍCULO

HACIA UN PROGRAMA DE PROMOCIÓN DEL CONSUMO DE FRUTAS Y VERDURAS EN VENEZUELA

 

TOWARDS A PROGRAM TO PROMOTE FRUIT AND VEGETABLE CONSUMPTION IN VENEZUELA

Cristina Olaizola (1), María Eugenia Esté (2), María Soledad Tapia (1), Andrés Carmona (3), Unai Emaldi (1)

(1) Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos (ICTA), Facultad de Ciencias-Universidad Central de Venezuela.
(2) Fundación Tecnohumano.
(3) Instituto de Biología Experimental (IBE), Facultad de Ciencias-Universidad Central de Venezuela.

Dirección para Correspondencia :


RESUMEN

Según la OMS/FAO el bajo consumo de frutas y verduras (F&V) es uno de los factores de riesgo de las enfermedades crónicas no transmisibles (ENT), representando las principales causas de mortalidad en Venezuela. Las F&V han estado ausentes de los programas y políticas de salud pública para prevención primaria de ENT, si bien las guías alimentarias recomiendan su consumo. Los programas orientados a aumentar la accesibilidad de los alimentos en general tampoco han contemplado componentes dirigidos a fomentar el consumo de F&V. Esto hace de Venezuela un país de múltiples oportunidades para la creación de un programa exitoso de promoción de consumo de F&V que abre la posibilidad de un modelo tipo «5 al día». Para presentar un panorama general de los avances y sensibilización para la creación de un programa de promoción de F&V, se hace una revisión de diversas actividades para impulsar su creación, promoción y estrategia de comunicación.

Palabras claves: frutas, verduras, salud, 5 al día, promoción, comunicación pública.


ABSTRACT

According to WHO/FAO, low fruit and vegetables (F&V) intake is one of the main risks factors of non communicable diseases (NCD) accounting for the high mortality rates occurring in Venezuela. F&V have been absent from Venezuelan official health programs and policies for prevention of NCD, as well as from programs aiming to increase food supply, even if food guides recommend its consumption. This makes Venezuela a country with multiple opportunities for launching a successful program for promotion of F&V consumption, such as «5 a Day». This work attempts to present an overview of the advances made in order to grow awareness and public perception of the benefits of F&V consumption in the country.

Key words: Venezuela, 5 a Day, fruit and vegetable intake, non communicable diseases.


 

INTRODUCCIÓN

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), un 60% de todas las muertes en el mundo se deben a las enfermedades crónicas no transmisibles (ENT) incluyendo las enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y obesidad. Los factores de riesgo comunes a todas ellas son el tabaquismo, la escasa actividad física y una alimentación inadecuada. Se estima que el bajo consumo de frutas y verduras se encuentra dentro de los diez principales factores de riesgo asociados a estas patologías y que 2,7 millones de vidas podrían salvarse anualmente con un consumo adecuado de este tipo de alimentos (1- 3).

En las últimas décadas, la situación de salud en América Latina ha experimentado importantes transformaciones debido a cambios demográficos, sociales y económicos que trajeron como consecuencia modificaciones en el perfil epidemiológico y en los patrones alimentarios. Estos cambios se caracterizaron por una disminución de las patologías de origen infeccioso y el incremento progresivo de las ENT (4- 6).

En Venezuela, para el año 2003, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer representaron el 21,3% y el 15% respectivamente entre las causas de mortalidad reportada y la diabetes ocupó el sexto lugar como causa de mortalidad. Al comparar la tasa de mortalidad específica en el mismo año para las enfermedades cardiovasculares (en personas de 45 a 64 años) entre Venezuela y Chile, la primera resultó un 70% superior a la que se presentó para el mismo grupo en Chile (7). Actualmente, dentro de las diez principales causas de muerte de la población venezolana (figura 1), se encuentran las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, los accidentes cerebrovasculares y la diabetes (8).


FIGURA 1

Principales causas de muerte de la población en Venezuela (año 2004)


Fuente: MSDS (2004).

Los costos de la creciente prevalencia de enfermedades crónicas están afectando a los sistemas nacionales de salud, que aún luchan contra la malnutrición y las enfermedades infecciosas, creándose una doble carga de morbilidad. Esta epidemia está relacionada con cambios de los hábitos alimentarios y con modos de vida poco saludables, bien en ambientes físicos o sociales adversos (2,6). Por ello se hace esencial la promoción de dietas y modos de vida saludables para los individuos y los grupos de población. Los mecanismos que conducen a las enfermedades crónicas están bastante claros, habiéndose comprobado que hay intervenciones que reducen el riesgo. Los países desarrollados están aplicando desde hace décadas programas de prevención, que comenzaron con las dolencias cardiovasculares para luego extenderse a otras ENT. Los resultados indican que esos programas son altamente positivos y rentables. El interés se está centrando ahora en promover este enfoque en los países en desarrollo, donde se observa un aumento de la prevalencia de ENT. Los expertos aseguran que si se abordan los problemas que plantean las ENT, la salud mundial mejorará considerablemente (9).

En noviembre del año 2003, la OMS y la FAO anunciaron un enfoque unificado para promover un mayor consumo de F&V y lograr que exista en el mundo entero una mayor conciencia de los beneficios para la salud asociados al incremento del consumo de estos productos. La FAO y la OMS coinciden en que consumir una amplia variedad de F&V ayuda a asegurar una ingesta suficiente de vitaminas, micronutrientes esenciales, nutrientes inorgánicos (minerales), proteína, agua y fibras alimentarias y de toda una serie de sustancias no nutrientes como antioxidantes, fitoquímicos y otros componentes biofuncionales que se requieren para un crecimiento y desarrollo adecuado, así como para mantener un estado de salud óptimo. Un mayor consumo de los mismos puede ayudar asimismo a desplazar el consumo excesivo de alimentos ricos en grasas, azúcares o sal.

La OMS ha aumentado sus esfuerzos para la promoción de frutas y verduras. Junto con la FAO, la OMS organizó en Kobe, Japón el primer taller sobre «Frutas y verduras para la salud», que reunió a unos 50 expertos de los sectores de la nutrición, agricultura y salud, representantes de ministerios de salud y agricultura, consultores y de la comunidad internacional de los programas «5 al día», la cual promueve el consumo de frutas y verduras en varios países a través de colaboraciones entre el sector privado y público. En las Américas se están desarrollando varios proyectos de promoción del consumo de frutas y verduras. Uno de ellos, de alta popularidad es el programa «5 al día». La organización internacional `5 al día' agrupa a diferentes organizaciones existentes en más de 40 países en los cinco continentes, que desarrollan actividades de promoción del consumo de 5 raciones diarias de frutas y verduras frescas de forma global, con resultados contrastados en la modificación de los hábitos alimenticios de los consumidores (3). Su nombre se basa en la ración mínima de consumo diario de frutas y verduras frescas recomendada por la comunidad científica y médica en una dieta saludable (10).

La importancia que han venido cobrando las ENT en el país ha estimulado a la Universidad Central de Venezuela (UCV) a iniciar la abogacía del consumo de F&V, a través de la posibilidad de creación del programa «5 al día», reconocido por OMS y FAO como uno de los ejemplos exitosos de promoción de frutas y verduras en el ámbito internacional.

Para dar a conocer un panorama general de los avances y sensibilización para la creación de un programa de promoción de F&V, que podría ser «5 al día» en Venezuela, se presenta una revisión de las diversas actividades desarrolladas para impulsar su creación, promoción y estrategia de comunicación.

EL CASO DE VENEZUELA

Venezuela es un país donde los contrastes socioeconómicos son muy marcados. A pesar de la elevada renta petrolera, el desarrollo industrial ha sido limitado, evidenciándose la carencia de mano de obra calificada y de empleos bien remunerados. En consecuencia, densos sectores de la población tienen ingresos apenas superiores al costo de la canasta básica alimentaria (CCBA: conjunto de alimentos que debe satisfacer las necesidades nutricionales de una familia promedio de 5.2 miembros). Asimismo se estima que un 25% de las familias en situación de pobreza extrema no tiene ingresos suficientes para adquirir los alimentos que necesitan (figura 2).


FIGURA 2
Evolución del costo de la Canasta Normativa de Consumo de Alimentos (CCBA), el Ingreso Familiar Medio (IFM) y el Salario Mínimo1 (SM). Período 1990-1999.


1 Mide la remuneración más baja que los patronos están legalmente obligados a pagar a sus trabajadores.
Fuente: SISVAN, OCEI

En la actualidad el salario mínimo se ubica alrededor de $ 250/mes, ligeramente por encima del costo de la CCBA. En el 2005, la inflación general, estimada en función del cambio del Índice de Precios al Consumidor (IPC) (11) se ubicó alrededor del 13,6%, siendo el rubro de los alimentos uno de los de mayor crecimiento (18,6%). Esta tendencia, que ha prevalecido en los últimos años, ha hecho que las familias inviertan proporciones crecientes de su ingreso en el consumo de alimentos (figura 3).

FIGURA 3

Proporción del gasto en alimentos, bebidas y tabaco en relación al gasto familiar total.


Fuente: BCV (2006); López Blanco y Carmona (2005).

El incremento progresivo del costo de los alimentos a lo largo de las últimas cuatro décadas ha impulsado la adopción de políticas, planes y programas que han limitado el aumento desmedido de algunos rubros alimenticios básicos (cereales, azúcar, margarinas, aceites vegetales, entre otros), mientras que otros se han encarecido sustancialmente en comparación a los primeros (carnes, aves, pescados, huevos, vegetales, verduras y frutas). En consecuencia, se han producido cambios importantes en el patrón de disponibilidad de alimentos que de alguna manera reflejan el patrón de consumo de alimentos, basándose en la premisa de que «se consume lo que está disponible».

Las disponibilidades de energía alimentaria han fluctuado alrededor de 2.200 Kcal./persona por día en el lapso 1960-2000, ubicándose en general en la zona de «suficiencia crítica», en comparación al requerimiento promedio de la población estimado en 2.300 Kcal./día. Como se muestra en la figura 4, dos terceras partes de la disponibilidad corresponden a alimentos que constituyen fuentes de «calorías baratas» (cereales, azúcar, miel y grasas visibles), mientras que los lácteos, carnes, raíces y tubérculos y las frutas, percibidos como «calorías caras», constituyen un segundo grupo de alimentos energéticos, haciendo contribuciones por rubro que no superan el 8% del total. En particular, el renglón de las frutas ha mostrado una declinación constante durante el período de tres décadas considerado, alcanzando una declinación máxima del 36% en 1995. Durante el período (1990-2000) se observa una declinación del 25% de los lácteos y un incremento de las raíces y tubérculos que los lleva a un valor similar al del año 1970 (6).


FIGURA 4
Patrón de disponibilidad de energía alimentaria por rubro de alimentos (período 1960-2000).


Fuente: FAO; López de Blanco y Carmona (2005).

Como se ha señalado recientemente (6), en el caso de Venezuela puede observarse que en los últimos años, además de los vaivenes en el poder de compra de alimentos, aspectos de conveniencia y de información o desinformación nutricional han contribuido a las transi ciones alimentarias que se han experimentado. Entre los primeros destacan la introducción al mercado de productos manufacturados que pueden consumirse directamente o facilitar la preparación y/o cocción con ahorro de tiempo y esfuerzo. Esta tendencia se ha manifestado en el contexto de programas que tienden a aumentar la accesibilidad económica de los alimentos. Entre 1996 y 2003 se desarrolló el Programa de Alimentos Estratégicos (PROAL) que ofrecía descuentos cercanos al 30% en rubros básicos de producción nacional como la harina de maíz precocida, arroz, aceite, azúcar, sardinas enlatadas y leguminosas: caraotas negras (Phaseolus vulgaris) y frijoles (Vigna sp.). A partir de 2003, el gobierno nacional implementó la Misión MERCAL encargada del mercadeo y comercialización, al mayor y al detalle, de alimentos de primera necesidad, para abastecer a la población venezolana (familia, pequeñas empresas y cooperativas organizadas), particularmente, a la de escasos recursos económicos a través de puntos de venta al detal ubicados en las zonas de mayor densidad poblacional en riesgo de inseguridad alimentaria.

A pesar de los esfuerzos realizados, los mencionados programas dirigidos a aumentar la accesibilidad de los alimentos en general, no contemplan componentes destinados a fomentar el consumo de frutas y verduras, más aún cuando se han desarrollado campañas masivas de promoción del consumo de alimentos en particular, como la dirigida a fomentar el consumo de cambures (bananas) adelantada por el Instituto Nacional de Nutrición (INN) en la década de los años 80, que condujo a incrementos en el precio de los mismos y limitaron el impacto de esta iniciativa. Por otro lado, las F&V han estado ausentes de los programas y políticas de salud pública para prevención primaria de enfermedades crónicas no transmisibles.

Oportunidades para la creación de un programa de promoción de frutas y verduras en Venezuela, algunas iniciativas

En Venezuela no existen campañas masivas de promoción de consumo de F&V, si bien, lo mismo que en la mayoría de las guías alimentarias de muchos países, se recomienda su consumo. Es necesario entonces, promover un mayor consumo de F&V y crear conciencia acerca de los beneficios para la salud asociados al incremento del consumo de estos productos, enfatizando también en la estrategia global de alimentación saludable, actividad física y salud. Por otro lado, la FAO y la OMS, han recomendado la constitución de grupos interdisciplinarios de ciudadanos dispuestos a colaborar con el lanzamiento de campañas para la promoción del consumo de frutas y verduras a nivel nacional, que además incentivan a todos los actores de la sociedad civil para que colaboren con los gobiernos a participar en las mismas (3).

El caso Venezuela es interesante y prolífero en oportunidades dada la alta inversión en programas sociales del gobierno. Así, por ejemplo, las redes de distribución de alimentos, como la red Mercal C. A. del Ministerio de la Alimentación de la República Bolivariana de Venezuela, expende muy pocas F&V hasta ahora, y sería una excelente vía para acceder a la población de bajos recursos, así como para la comunicación y publicidad de los beneficios a la salud por el consumo de F&V. También, en Venezuela proliferan de manera no organizada, los puntos de venta informales de frutas y verduras, en las aceras y calles de las ciudades. Esto podría ser utilizado de manera exitosa en caso de poder controlar los aspectos negativos: caos, perturbación de tránsito vehicular y peatonal, generación de basura, entre otros.

Desde el año 2005 el Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela, ha concentrado numerosos esfuerzos en promover un mensaje de salud asociado al consumo de F&V, y en la actualidad trabaja activamente en la formación de un grupo multisectorial de promoción de consumo de F&V que redundará en beneficio de la salud de la población venezolana. El Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (FONACIT) ha proporcionado fondos a la UCV a través de uno de sus programas de financiamiento en el área de salud: prevención primaria de ENT, a una propuesta que contempla la creación de un programa de promoción de consumo de F&V. La UCV ha realizado foros y conferencias para concientizar sobre la necesidad de incluir cinco raciones de frutas y verduras frescas o procesadas adecuadamente, en la dieta diaria de los venezolanos. Producto de esto han surgido experiencias interesantes como la iniciativa del Centro de Atención Nutricional Infantil de Antímano (CANIA) que celebró la semana de las alimentación del año 2005 bajo el lema «5 al día para vivir con energía», participando más de treinta escuelas de un sector popular importante de la ciudad de Caracas. Sin duda, la problemática del bajo consumo de F&V debe abordarse desde la educación formal, incluyendo la inserción del tema en la enseñanza básica. También debe extenderse a la educación no formal a través de variados mecanismos de comunicación pública que permitan la formación de una conciencia preventiva de las ENT. Para ello, en este trabajo se esboza más adelante, una propuesta de una estrategia de diseño sobre comunicación pública del tema.

Algunas organizaciones privadas como una de las cadenas de comida rápida, y una popular red de farmacias, se han dado a la tarea de difundir recomendaciones nutricionales, que señalan el consumo de frutas y verduras como uno de los componentes básicos que debe tener toda dieta. También se encuentran iniciativas como la adelantada por la Sociedad Anticancerosa de Venezuela y una importante cadena de supermercados del área metropolitana, conjuntamente con la Fundación Senosalud, que estimula el consumo de cinco raciones diarias de F&V.

Aunque las iniciativas mencionadas se han manifestado de manera aislada, la identidad de propósitos permite visualizarlas en su conjunto como la expresión de un movimiento que procura sembrar conciencia, tanto dentro de las instituciones como en la población. El cúmulo de experiencias positivas demuestra la factibilidad de consolidar una gran alianza con participación de instituciones públicas, privadas y académicas que consolide y potencie una campaña unificada de promoción de consumo de F&V que podría ser «5 al día Venezuela».

Es viable la implementacion de «5 al día en Venezuela»? el escenario de la agenda: complejidad e incertidumbre

`5 al día' es una de las mayores estrategias de promoción de F&V en el mundo. La creación de un programa «5 al día» en Venezuela u otra iniciativa de este tipo, requiere involucrar a sectores de la actividad tanto pública como privada. El programa requiere una convocatoria amplia para lograr la cooperación, la orientación, el trabajo y el enfoque coordinado de todos y cada uno de ellos. Para que el programa sea viable y factible debería estar liderado por una organización civil que «arbitre entre Estado, empresas y sociedad civil».

Ahora bien, un programa de promoción del consumo de frutas y verduras- con miras tanto al mejoramiento de los niveles nutricionales de la población, como a la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles - enfrenta en Venezuela un conjunto de obstáculos que definen un escenario complejo y cargado de incertidumbres. Para empezar, la estrategia de promoción tiene que reconocer la existencia de una percepción generalizada en sectores mayoritarios con escaso poder adquisitivo que lamentablemente coincide con la realidad económica: las frutas y verduras son básicamente «agua con una envoltura de fantasía», y son alimentos de elevado precio que no sacian el hambre, ni proporcionan la energía alimentaria que proviene de calorías «baratas» como los cereales, el azúcar y las grasas visibles. La disponibilidad y el consumo de frutas y verduras dependen de una estructura de producción y distribución dispersa y precaria que encarece los precios; y la diversificación opera con base en el componente importado, cuyos precios finales son altamente elevados.

Es posible que la población en general admita el lugar común de que los alimentos frescos, o incluso el consumo de frutas y verduras enlatadas o procesadas, son «buenos para la salud»; probablemente en el mismo tenor que se afirma que el aire fresco del campo o el contacto con la naturaleza es saludable. Sin embargo, existe muy poco conocimiento público acerca del papel que estos alimentos juegan en la nutrición, así como del rol fundamental que tienen en la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles. La hipótesis de base es pues, que el conocimiento general de estas bondades, conjuntamente con el mejoramiento del acceso al consumo de frutas y verduras, puede influir en la adquisición de hábitos alimentarios que modifiquen los patrones de consumo, en el sentido de una dieta balanceada que incluya raciones relativamente adecuadas de frutas y verduras.

A las duras realidades socioeconómicas y culturales se añaden, por otra parte, las complejidades políticas que han dispuesto un escenario polarizado y de fragilidad institucional difícil de eludir y transitar. De manera que las interacciones necesarias para el desarrollo de una estrategia de promoción, que necesariamente involucran acuerdos e interacciones entre el gobierno, el sector privado y las comunidades, suelen estar matizadas por rivalidades políticas e ideológicas que dificultan los debates, el intercambio crítico y las formulaciones creativas que merece una materia tan delicada y de tanto impacto social como el diseño de políticas dirigidas al mejoramiento de los hábitos alimentarios de la población.

Este escenario adverso, complejo y cargado de incertidumbre no puede abordarse mediante estrategias directas que sin duda alguna colocan a la organización promotora en condiciones desventajosas frente a sus interlocutores potenciales y necesarios - agencias gubernamentales, empresa privada, organizaciones no gubernamentales, público en general - e incrementan las confrontaciones y reducen los márgenes de las interacciones y negociaciones de suma variable.

¿Que nos queda por hacer? una agenda de diseño

«Designs is intent upon exploring future possibilities, not about finding immediate solutions...»

American Association for the Advancement of Science, Designs for Science Literacy.

Tratar una campaña de promoción de la disponibilidad y el consumo de frutas y verduras como un problema de diseño implica definir claramente los propósitos, fines y resultados deseados, anticipar en cierta medida la trayectoria y los procesos de su puesta en práctica y sobre todo, prever con la flexibilidad suficiente, los mecanismos para evaluar en pleno desarrollo y aplicar los correctivos necesarios sobre la marcha. Significa también otorgarle a la información y el conocimiento un carácter semejante al de un objeto técnico o estético que responden a la resolución de un problema o al cumplimiento de un deseo.

Las estrategias de diseño tienen como punto de partida una conceptualización o un conjunto de ideas, mayormente metafóricas, que sirven como hilo conductor tanto del proceso como de su evaluación; proporcionando una especie de arco, punto de mira o visión de conjunto que amalgama incluso las partes más dispares del problema y su solución. Las metáforas que anteceden un diseño no suelen sobrevivir intactas todo el proceso; ni constituyen un concepto preciso, sino apenas una especie de esquematización que ayuda a imaginar el propósito y su resultado (12).

Aunque esta aproximación no garantiza totalmente el éxito puesto que todo diseño está siempre sujeto al fallo; permite, sin embargo, tratar los problemas y sus posibles soluciones en ambientes de gran incertidumbre, donde las exigencias y expectativas requieren altas dosis de interacción y negociaciones de suma variable que produzcan los ajustes necesarios frente a los cambios. Las distintas fases de un proyecto deben entonces probarse en condiciones locales o de menor escala que permitan mayores controles, o a través de pilotos o prototipos que puedan contrastarse con hipótesis en contrario del tipo «que ocurriría si...». Una agenda de diseño exige, por otra parte, considerar los costos del proceso en balance con sus beneficios; estimando de antemano las condiciones que no deben perderse de vista con miras a eludir las limitaciones que sea posible evitar en el intento.

Las soluciones de diseño exigen deliberaciones críticas y proposiciones creativas de cara a una estrategia de evaluación continua durante el desarrollo del proceso; por lo cual es necesario afinar los mecanismos de negociación que permitan mantener el clima de interacción necesario para el ejercicio del debate crítico. Para ello, la propuesta que presentamos subraya el aprovechamiento de las experiencias y saberes locales que cada interlocutor aporte al programa, bien por conducto directo, bien a través de intermediarios. En este sentido, por ejemplo, podría aprovecharse la reforma educativa reciente - que plantea un modelo de participación directa de las comunidades educativas en la elaboración del currículo escolar y el diseño de los contenidos programáticos - para proponer ante núcleos escolares específicos de la educación pública, la utilización del problema del consumo de frutas y verduras como eje plausible de ocupar diversos campos de aprendizaje. Las cuestiones que genera el debate sobre la dieta balanceada, el consumo de F&V y su relación con la nutrición y las ENT, permitirían desarrollar actividades de aprendizaje entre los niños de edad escolar, como formular preguntas, colectar cosas, contar y medir, establecer observaciones cualitativas, organizar y clasificar, discutir resultados, entre otros, en campos diversos como matemáticas, economía, historia, física, química, biología, ciencias sociales, literatura y comunicación social. De esta manera, es decir, a través de una estrategia indirecta u oblicua, se obtiene una relativa incorporación del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes a los objetivos y propósitos del programa.

Asimismo, la vinculación del conocimiento científico y los estudios rigurosos sobre el tema con el arte y las humanidades, abrirían la posibilidad de producir dispositivos audaces de comunicación pública y promoción - historietas impresas, carteles, gigantografías, guiones para teatro, microprogramas, juegos interactivos, entre otros- que atraerían a públicos diversos no especializados; e incorporando también personas e instituciones - medios de comunicación, museos, alcaldías - que de otra manera llevaría más tiempo, esfuerzos e inversiones incorporar.

En el esquema lógico que se presenta (figura 5) se resume, a modo de ejemplo, la implementación de la estrategia de diseño para la promoción del consumo y la disponibilidad de frutas y verduras en Venezuela.


FIGURA 5

Estrategia de un diseño para la promoción del consumo y la disponibilidad de F&V en Venezuela

CONCLUSIONES

Las políticas de promoción del consumo de frutas y verduras, deben insertarse en las políticas o planes de acción vinculados a la alimentación, nutrición y seguridad alimentaria, siendo lo ideal orientar las campañas de promoción de F&V dentro de un marco más general para mejorar la nutrición global de los venezolanos, no sólo dirigida a la prevención de enfermedades crónicas. Mientras se logran estos objetivos, y en razón de haber iniciado ya en el país la abogacía del consumo de F&V, a través de la posibilidad de creación del programa `5 al día', programa reconocido como uno de los ejemplos exitosos que aplican las recomendaciones de la OMS y la FAO, se han discutido en este trabajo, algunas aspectos de la realidad venezolana que permitirían orientar los esfuerzos de creación de una campaña de promoción de consumo de F&V.

BIBLIOGRAFÍA

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3. Organización Mundial de la Salud (OMS)/Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Un marco para la promoción de frutas y verduras a nivel nacional. Ginebra: OMS; 2005 www.who.int/entity/dietphysicalactivity/reportSP20final.pdf.

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14. Venezuela. Oficina Central de Estadística e Informática (OCEI). Estimaciones y Proyecciones de la Población Venezolana 1950-2025. Caracas, 1985

15. Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO). Hojas de Balance de Alimentos de Venezuela 1961 y 1965 http://www.fao.org/statistics

Dirigir la correspondencia a: Profesora Cristina Olaizola.
Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos.
Facultad de Ciencias.
Universidad Central de Venezuela.

E mail: cristina_olaizola@ciens.ucv.ve

Este trabajo fue recibido el 10 de Julio de 2006 y aceptado para ser publicado el 15 de Septiembre de 2006.

 

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