El Bajo de Sarmiento se ubica en el centro sur de la Provincia de Chubut (Patagonia argentina) y consiste en una depresión de 4200 ha, con el eje mayor en sentido E-W de 70 km de longitud y el eje N-S con 60 km de extensión. Está limitado al oeste por la sierra de San Bernardo, al sur y este por la Meseta del Castillo y al norte la Sierra Corrientes y la Pampa de los Guanacos (Figura 1). Las investigaciones que se desarrollan desde hace casi 20 años han permitido identificar el uso de dicho ambiente por parte de las poblaciones cazadoras recolectoras desde al menos ca. 5000 años AP (Moreno et al. 2016; 2021). Sin embargo, es hacia el Holoceno Tardío final cuando, a partir de distintas líneas de investigación, pudo constatarse una mayor intensidad ocupacional evidenciada a partir de una marcada organización intrasitio (Peralta González 2020; Peralta González y Moreno 2019; Peralta González et al. 2014) en algunos casos asociados a una fuerte utilización de recursos fluviales, especialmente peces, y el desarrollo de estrategias de pesca con redes y posiblemente otras técnicas como líneas y arpones (Moreno et al. 2021; Reyes y Svoboda 2016; Svoboda 2015, 2019; Svoboda y Moreno 2018).

Figura 1. Área de estudio y ubicación de las fuentes de obsidiana. Study area and location of obsidian sources.
Los conjuntos líticos de los sitios arqueológicos del Bajo de Sarmiento, se caracterizan por la predominancia de materias primas silíceas, entre ellas el xilópalo disponible localmente (Reyes y Peralta González 2014; Reyes et al. 2013), lo cual sugiere una estrategia de aprovisionamiento orientado a rocas de disponibilidad ambiental inmediata (sensu Meltzer 1989). Sin embargo, se han registrado artefactos de obsidiana en bajas frecuencias, en sitios arqueológicos y en forma de hallazgos aislados, lo que resulta de gran utilidad ya que permiten hacer inferencias en relación a las estrategias de circulación y/o intercambio de esta materia prima lítica utilizada por los grupos de cazadores recolectores.
Uno de los factores que afecta a las estrategias tecnológicas está ligado al acceso a la materia prima (Bamforth 1986), y el aprovisionamiento de la misma es la actividad inicial dentro del sistema de producción lítico (Ericson 1984). Existen dos formas de planificar el aprovisionamiento directo de materia prima; integrado o “embedded” (Binford 1979) y no integrado o “disembedded” (Bamforth 1986). En la primera, el aprovisionamiento está incluido junto con otras actividades destinadas a la obtención de recursos. La segunda demanda viajes especiales destinados únicamente a la explotación de una fuente. La opción sobre qué estrategia emplear responde a distintos factores relacionados con la materia prima (disponibilidad, calidad y distribución), los recursos, la movilidad y otras actividades. Aunque un mismo grupo puede optar por distintas estrategias de acuerdo a distintas circunstancias.
En Patagonia Centro-Sur, la disponibilidad de obsidiana apta para la talla se encuentra espacialmente acotada y sus características geoquímicas han permitido identificar tres grupos: (1) tipo T/SC (subtipos 1 y 2), cuya fuente fue localizada en proximidades de Sierra Negra, al noreste de la localidad de Telsen (Provincia de Chubut) (Stern 2018; Stern et al. 2000); (2) tipo S (subtipos 1 y 2), en alrededores del Cerro Guacho (Pampa de Sacanana), al oeste de la localidad de Gan Gan (Provincia de Chubut) (Stern 2018; Stern et al. 2000); y un grupo químico cuya fuente aún no fue identificada, pero reconocida a partir de artefactos en la Meseta de Somuncurá y alrededores, lo que sugiere una procedencia cercana (Banegas et al. 2021; Gómez Otero y Stern 2005; Schuster et al. 2020; Stern 1999, 2018); y (3) el tipo PDA (subtipos 1, 2 a y b, y 3 a, b y c), ubicado en Pampa del Asador (Provincia de Santa Cruz) (Espinosa y Goñi 1999; Stern 1999, 2018). En un estudio previo en el Bajo de Sarmiento, Reyes et al. (2013) analizaron n=10 piezas sobre un total de N=75 artefactos de obsidiana provenientes de la cuenca del Lago Musters (Figura 1). Los criterios empleados para la elección de los elementos a analizar fueron textura, color y distribución, y a partir de ellos se buscó obtener una muestra representativa del conjunto general. Asimismo, los autores optaron por trabajar sobre desechos de talla de más de 3 cm y resguardar de esa manera los artefactos formatizados, dado el carácter destructivo de los análisis. Los resultados obtenidos dieron cuenta de la presencia exclusiva de obsidianas de PDA. Estos datos generaron dos nuevas preguntas:
(A) Primero, si la exclusividad detectada en el Bajo de Sarmiento no es consecuencia de un problema de muestreo. Para avanzar en este problema, se analizó la totalidad de la muestra del Lago Musters y se sumaron los hallazgos de obsidiana obtenida en Lago Colhué Huapi (Figura 1), en donde se empezó a investigar a partir del año 2014.
(B) En segundo lugar, si la tendencia detectada por Reyes et al. se mantuviera, nos proponemos indagar sobre cuáles fueron las razones por las que se optó por la fuente Meridional dada la situación equidistante de todas con respecto al Bajo de Sarmiento. Para avanzar sobre este aspecto, como alternativa a las distancias euclidianas, se estimaron las distancias mediante caminos óptimos generados en un entorno SIG y rutas indígenas relevadas en fuentes etnohistóricas para verificar si estas medidas pueden explicar la posible frecuencia de obsidiana proveniente del sector Meridional por sobre las otras fuentes.
De la amplia bibliografía existente (Banegas et al. 2021; Belardi et al. 2006; Espinosa y Goñi 1999; Molinari y Espinosa 1999; Schuster et al. 2020), se consideró el marco interpretativo desarrollado por Pallo y Borrero (2015) referido a la circulación de obsidianas desde la fuente de PDA, extendiéndose a nuestra área de estudio. Se tomaron en consideración, además de PDA, las otras fuentes conocidas (ver Pallo 2016; Stern y Franco 2000).
Por otro lado, se retoma el planteo de Pallo y Borrero (2015) que expresa que la obsidiana no formaba parte de un circuito de abastecimiento, sino que se transportaba de manera no sistemática. De este modo, se plantea que, al no haber existido sistematicidad en la circulación de obsidianas, su distribución sería un subproducto de la movilidad humana. Si la circulación humana es homogénea, la distancia es la variable que explicaría la frecuencia de estas materias primas en el bajo. Pallo y Borrero (2015) proponen que la frecuencia de obsidiana en los conjuntos líticos decrece con la distancia euclidiana indicando frecuencias superiores al 15% a menos de 140 km de distancia de la fuente; entre este valor y el 1% hasta 400 km e inferior a 1% en sectores más alejados. Con base en este planteo proponemos como hipótesis de trabajo que la frecuencia de obsidiana presente en nuestra área de estudio sería proporcional respecto a las distancias a las fuentes de procedencia.
De esta hipótesis se desprenden dos expectativas:
(1) Las frecuencias de obsidianas en los conjuntos líticos del Bajo de Sarmiento, presentarían valores próximos al 1% dado que la distancia a las fuentes es superior a 300 km.
(2) Si se considera la casi equidistancia del Bajo de Sarmiento a las distintas fuentes de obsidiana conocidas, es esperable que aparezcan en frecuencias similares, es decir, que no predomine un tipo por sobre el otro.
Materiales y Métodos
Para evaluar la primera expectativa se consideraron los siguientes sitios: Delta del Arroyo Vulcana 1 (DV1); Laguna de la Flecha 10 (LF10); Boliche de Jerez 3 (BJ3); Puesto Roberts 1 (PR1) y Bosque Petrificado 12 (BPR 12) (Figura 2). Los dos primeros se encuentran en el perilago de Musters y cuentan con estudios detallados del material lítico (Reyes y Peralta González 2014; Reyes et al. 2013; 2015) además de estudios tafonómicos, distribucionales, faunísticos y dataciones (Moreno y Pérez Ruíz 2010; Moreno y Svoboda 2013, 2014; Moreno et al. 2007; Peralta González 2020; Peralta González et al. 2014). BJ3 y PR1 se encuentran en el Lago Colhué Huapi. El primero no está datado, pero sí cuenta con estudios tafonómicos, distribucionales y faunísticos (Moreno et al. 2015; Peralta González 2020; Peralta González y Moreno 2019), en tanto que PR1 fue excavado recientemente y los análisis se encuentran en desarrollo. BPR 12 se encuentra en el pedimento sur del bajo, está datado en 1230±50 años AP y cuenta con estudios distribucionales, tafonómicos y faunísticos (Peralta González 2020). Como se señaló, BPR 12, BJ3 y PR1 no cuentan con estudios de sus contextos líticos, de modo que para este trabajo solo se analizaron las frecuencias de obsidiana versus otras rocas, sin discriminar sílices, xilópalos, basaltos, etc. Para los estudios geoquímicos se analizaron 90 muestras de obsidiana, recolectadas en el área de estudio mediante excavaciones y recolecciones superficiales en sitios, así como artefactos aislados recolectados en prospecciones. Esta última metodología es la que permitió obtener la mayor cantidad de materiales, por lo que en muchos casos la única referencia que se cuenta es la ubicación de los artefactos de obsidiana en el terreno es decir, que en la mayor parte de los casos no se cuenta con cronología y probablemente se trate de una muestra altamente promediada. Por otro lado, si bien estas muestras seguramente fueron impactadas por coleccionistas, difícilmente estos pudieron haberlas seleccionado por tipo, ya que las distintas obsidianas son muy parecidas macroscópicamente.

Figura 2 Sitios arqueológicos con obsidianas y hallazgos aislados. Archaeological sites with obsidian artifacts and isolated findings.
La determinación geoquímica se realizó en el laboratorio de arqueología del IDEAus-CENPAT- CONICET, donde se instaló temporalmente un analizador portátil de fluorescencia de rayos X Tracer i5, Brucker, parte del equipamiento del Laboratorio de Cultura Material del Departamento de Antropología de la Universidad Católica de Temuco. Para el análisis se aplicó la modalidad “Obsidiana” mediante un software y calibración desarrollada por el Missouri University Reactor Research (MURR), de la Universidad de Missouri en Columbia. Se utilizó un colimador de 3 mm y filtro de 200 Cu, y cada exposición duró 60 segundos, es decir, el doble del tiempo sugerido por el programa, con el objetivo de minimizar el margen de error. Durante cada análisis se realizó una lectura calibrada o programada a una única fase que registró y cuantificó un total de 10 elementos pesados: titanio (Ti), manganeso (Mn), hierro (Fe), zinc (Zn), galio (Ga), rubidio (Rb), estroncio (Sr), circonio (Zr), niobio (Nb) y torio (Th). A continuación, se procedió a establecer correlaciones entre los elementos Rb, Sr y Zr comúnmente utilizados para discriminar grupos químicos y fuentes de procedencia (Shackley 1998), utilizando hierro (Fe) y niobio (Nb) como elementos de control para grupos químicos que presenten rangos que puedan solapar algunos de los elementos previamente mencionados.
Como se detalla más adelante, un tipo de obsidiana hallada proviene de fuentes desconocidas, pero que se ha registrado en forma de artefactos en la Meseta de Somuncurá, donde se presume su origen. A los fines de este trabajo, se agruparon todas las muestras de las fuentes de la Meseta de Somuncurá y sus proximidades en una categoría única a la que llamaremos “Centro- Sur” (Stern et al. 2013) para la cual se estableció un centroide entre todas las fuentes conocidas, que permitió ubicarla geográficamente y así establecer distintas mediciones de distancia respecto al Bajo de Sarmiento. El otro grupo considerado lo conforman los artefactos confeccionados sobre obsidianas provenientes de Pampa del Asador (PDA) tomando también este como una única fuente (Meridional sensu Stern 2018).
El análisis de distancia euclidiana permitió, por un lado, determinar la separación en línea recta entre el Bajo de Sarmiento y las fuentes de obsidianas, y por el otro, generar un raster que, a partir de una capa vectorial, graficó las curvas de declinación que existen entre las fuentes y el área de estudio.
Respecto a las mediciones alternativas de distancia, se consideró que la circulación implica un gasto de energía que varía en función de lo que se está transportando, de la distancia que se recorre y del terreno que se atraviesa (Binford 1980; Binford 1982; Kelly 1992, 1995) y del peso (Beck et al. 2002). Con el objetivo de pensar potenciales corredores que hayan conectado las distintas fuentes de obsidiana negra con el Bajo de Sarmiento de obsidiana, se modelaron caminos de menor costo mediante la utilización de un sistema de información geográfica (SIG). Para tal fin se consideraron como variables altura y pendiente del terreno (se utilizó un Modelo Digital de Elevación -MDE- de 30 m proveniente de Shuttle Radar Topography Mission (SRTM), disponibilidad de agua y cobertura del terreno, sobre la base de la información elaborada por el Instituto Geográfico Nacional (Argentina). Este tipo de análisis ha tenido un uso extensivo en distintas investigaciones de sociedades de cazadores recolectores de Patagonia (Franco et al. 2020; Gilio 2018; Gilio et al. 2016; Magnin 2013; Matteucci y Scheinsohn 2004; Pallo 2016; Pallo y Borrero 2020, entre otros).
El modelado de vías de circulación de menor costo fue complementado con caminos detallados en el diario del explorador galés Ap Iwan (Roberts y Gavirati 2018), quien presenta en la cartografía de su relato caminos empleados tanto por colonos como por indígenas, los cuales fueron utilizados para circular entre las áreas consideradas en esta investigación. Se georreferenciaron dichos mapas y posteriormente se vectorizaron las rutas presentadas por el explorador, lo que permitió establecer mediciones de distancias.
Esta información se utilizó tomando en cuenta que dichos caminos no tienen por qué coincidir con los más antiguos, dado que pudieron existir cambios, no solo en los caminos sino en la forma de movilidad y requerimientos, fundamentalmente, a partir de la adopción del caballo por parte de las sociedades de cazadores recolectores. Otro tanto puede decirse de los caminos óptimos no se plantea que sean los caminos realmente utilizados, sino que se los toma como una medición alternativa a la distancia euclidiana a fin de verificar si pueden explicar las tendencias observadas.
Resultados
En los contextos líticos de los sitios BPR 12 (n=166), LF 10 (n=239) y DV1 (n=773) no se hallaron artefactos ni desechos de talla de obsidiana (Peralta González 2020; Reyes y Peralta González 2014; Reyes et al. 2013); es de aclarar que en DV1 se halló un elemento de esta materia prima pero recolectado por fuera de los conjuntos estudiados. En BJ3 sobre un total de N= 21153 artefactos líticos, se hallaron cuatro piezas de obsidiana, es decir, un 0,02%. En PR1 sobre una muestra 455 artefactos, se registraron tres piezas de obsidiana (0,65%).
Los análisis geoquímicos realizados sobre 90 muestras mostraron una correspondencia con tres variedades de obsidiana de la fuente PDA; n=69 (77%) al tipo PDA 1, n=10 (11%) al tipo PDA 2 y n=1 (1%) PDA 3ab. Los resultados se completan con n=7 (8%) procedente de S 1, y con n=3 (8%) de MS 1. Agrupando por grandes fuentes, PDA suma 80 artefactos (%) y las Centro Sur, 10; es decir 88,8% contra el 11,1% (Tabla 1 y Figuras 3 y 4).
Tabla 1 Elementos de traza presentes en las obsidianas analizadas. Trace elements present in the obsidians analyzed.

Figura 3 Zr y Rb ppm. En rojo, grupos químicos del sector Centro Sur; en azul, grupos químicos del sector Meridional. Zr and Rb ppm. In red, chemical groups from the Central-South sector, in blue, chemical groups from the Southern sector.

Figura 4 Grupos químicos caracterizados sobre los elementos Rb, Zn, Sr. Chemical groups characterized on the basis of elements Rb, Zn, Sr.
A partir del análisis de distancias euclidianas se pudo establecer en primer lugar que el Bajo de Sarmiento está separado por 313,74 km del área Meridional y por 387,81 km del área Centro Sur, y en segunda instancia, se generaron buffers equidistantes de 140 km (Pallo y Borrero 2015) que permitieron representar la posición del Bajo de Sarmiento entre las dos fuentes, en intervalos de hasta 400 km (Figura 5).

Figura 5 Buffers de distancia según Pallo y Borrero (2015). Distance buffers according toPallo and Borrero (2015).
Para evaluar potenciales vías de circulación desde el bajo hasta las áreas Centro Sur y Meridional, se generó un modelo de rutas a partir de la implementación de un SIG, tomando como variables la altura, pendiente, disponibilidad de agua y cobertura del terreno (Figura 6). El camino de menor costo que vincula el bajo con el área Centro Sur tiene una longitud total de 687,63 km y su recorrido rodea por el sur el Lago Colhué Huapi, luego se direcciona hasta el extremo noroeste del lago y desde allí continúa al noreste, pasando por Pampa Pelada de manera paralela al Valle del Río Chico. Luego se orienta en dirección norte hasta cruzar el Río Chubut, a pocos kilómetros de Las Plumas. Desde ese punto, el camino continúa en dirección norte hasta llegar a la fuente. Por último, la ruta que conecta el área Meridional con el Bajo de Sarmiento tiene un trayecto total de 507,94 km e inicia en PDA, en dirección noroeste hasta proximidades de Bajo Caracoles, luego de allí toma rumbo norte hasta el cañadón del Río Pinturas llegando después a cruzar el Valle del Río Deseado. Desde ese punto, retoma sentido noroeste hasta llegar al extremo sur de la Sierra San Bernardo e ingresar al bajo.

Figura 6 Caminos de menor costo y rutas mencionadas por Ip Iwan que conectan el bajo con las fuentes de obsidiana. Lower cost roads and routes mentioned by Ip Iwan connecting the basin to obsidian sources.
La última medición de distancias se realizó a partir de la georreferenciación de las rutas mencionadas por el explorador galés Ap Iwan (Roberts y Gavirati 2018). El camino que conecta el área Meridional con el bajo tiene un recorrido de 616,63 km, compartiendo los primeros 200 km con el camino de menor costo elaborado para esta fuente, para luego dirigirse hasta el Río Mayo y desde allí tomar dirección al oeste hacia nuestra área de estudio.
En el caso del camino que une el Bajo de Sarmiento con el área Centro Sur la búsqueda en la cartografía histórica permitió detectar dos caminos que tienen como destino la Meseta de Somuncurá. Como se observa en la Figura 4, la ruta de menor costo pasaría por el medio de ambos recorridos. El primer camino, que recorre casi en su totalidad el curso del Río Chico, tiene una longitud total de 860,98 km. El segundo cubre una distancia de 723,93 km.
Discusión
Las estrategias de circulación de obsidianas y las formas de interacción entre las sociedades que habitaron en el pasado la región patagónica solo pueden ser entendidas a partir de la integración de distintas líneas de evidencia junto con el análisis a múltiples escalas y la articulación entre regiones. Para ello, de acuerdo a lo planteado por Pallo y Borrero (2015), se postuló la hipótesis que afirma que la frecuencia de obsidiana presente en el Bajo de Sarmiento sería proporcional respecto a las distancias a las fuentes de procedencia. De esta hipótesis se desprenden dos expectativas:
La primera de ellas plantea que la frecuencia de obsidianas de cualquier fuente debería representar aproximadamente el 1% en relación con otras materias primas dentro de los conjuntos líticos en distintos sitios del Bajo de Sarmiento, ya que la distancia a las fuentes es superior a los 300 km. Pudo verificarse la ausencia de obsidiana en los sitios BPR 12, DV1 y LF10 del Lago Musters. En el Lago Colhué Huapi se detectaron frecuencias muy bajas de obsidiana en los sitios, con valores del 0,02% en BJ3 y del 0,65% en PR1. Estos resultados permiten confirmar la hipótesis, tanto respecto a las fuentes de Patagonia Centro-Sur como de Patagonia Meridional.
La segunda expectativa proponía que al considerar la casi equidistancia del Bajo de Sarmiento a las distintas fuentes de obsidiana conocidas, era esperable que aparecieran en frecuencias similares, es decir, que no predominara un tipo por sobre el otro.
Los análisis geoquímicos sobre la muestra del bajo indican que el 88,8% de las obsidianas provienen de Pampa del Asador, en el área Meridional, mientras que solo el 11,1% corresponde a las fuentes septentrionales, es decir, una diferencia cercana a los 78 puntos porcentuales. Si observamos en detalle las mediciones entre las fuentes de obsidiana y el Bajo de Sarmiento (Tabla 2), vemos que la mayor diferencia de distancias entre fuentes y nuestra área de estudio se da por caminos históricos, aunque no resulta considerable.
Tabla 2 Distancias desde las fuentes de obsidiana al Bajo de Sarmiento. Distances from obsidian sources to the Sarmiento basin.
| Bajo de Sarmiento | ||||
| Euclidiana | Menor costo | Ruta histórica 1 | Ruta histórica 2 | |
| Pampa del Asador (Patagonia Meridional) | 313,7 | 507,9 | 616,6 | 616,6 |
| Meseta Central de Chubut (Patagonia Centro-Sur) | 387,8 | 687,6 | 723,9 | 860,9 |
| Diferencia en km | 74,1 | 179,7 | 107,3 | 244,3 |
| Diferencia porcentual en relación al camino más largo | 19,1% | 26,1% | 14,8% | 28,8% |
Los análisis de procedencia arrojaron una disparidad cercana al 90% en favor de la fuente Meridional, resultado que parece excesivo para que sea explicado por la diferencia en la distancia relativa entre el Bajo de Sarmiento y todas fuentes que oscilan entre 15 y 29%, según se mida por línea recta, caminos óptimos o rutas históricas.
En cuanto a su frecuencia dentro de los conjuntos líticos, la circulación de obsidiana tiene clara relación con la distancia. Sin embargo, los estudios de procedencia (geoquímicos) señalaron que la gran mayoría proviene del sector Meridional, específicamente de las diferentes variedades del grupo químico disponibles en la Pampa del Asador. Esa falta de proporción solo parece explicable por una mayor interacción humana (directa o indirecta) con el sector meridional que con el norte.
Conclusión
Este trabajo pudo determinar que la frecuencia de obsidiana dentro de los conjuntos líticos es muy escasa, por lo que su circulación está en clara relación con la distancia. Los estudios geoquímicos señalaron que hay obsidianas tanto de las fuentes Centro Sur como Meridional, sin embargo, la gran mayoría de las obsidianas halladas provienen específicamente de las diferentes variedades del grupo químico disponibles en de Pampa del Asador. Estos resultados permiten reafirmar la tendencia observada por Reyes et al. (2013).
Al comparar la frecuencia de obsidiana de las distintas fuentes con las distancias al Bajo de Sarmiento observamos que se cumple la expectativa acerca de que es más frecuente hallar la obsidiana de la fuente más cercana. Sin embargo, en un análisis cuantitativo vemos que no hay una proporción entre la distancia y la frecuencia. Estos resultados nos permiten postular una mayor interacción social (directa o indirecta) hacia el sector Meridional que al Centro Sur. Considerando que no se observan barreras biogeográficas significativas, la explicación que se propone es que se trata de algún tipo de límite social que reduce la interacción con el norte. Por último, es necesario a futuro explorar este posible límite considerando otras líneas de evidencia arqueológica tales como arte rupestre, tecnología lítica y cerámica. Asimismo, será necesario estudiar sus potenciales variaciones temporales, incorporando información cronológica a la distribucional.













