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Chungará (Arica)

On-line version ISSN 0717-7356

Chungará (Arica) vol.53 no.3 Arica Sept. 2021

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562021005001301 

ARQUEOLOGÍA Y PATRIMONIO

CARACOLES MARINOS EN CONTEXTOS ARQUEOLÓGICOS EN EL CENTRO DE ARGENTINA (32° LS - 64° LO): MATERIALIDADES SIMBÓLICAS EXTENDIDAS EN EL TERRITORIO

MARINE SNAILS IN ARCHAEOLOGICAL CONTEXTS IN CENTRAL ARGENTINA (32° S - 64° W): SYMBOLIC MATERIALITIES SPREAD OVER THE TERRITORY

Sandra Gordillo1  2 

1 Universidad Nacional de Córdoba. Facultad de Filosofía y Humanidades. Museo de Antropología. Córdoba, Argentina. gordillosan@yahoo.es

2 Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET), Instituto de Antropología de Córdoba (IDACOR). Córdoba, Argentina.

Resumen:

Dentro de las líneas de trabajo de mayor interés arqueológico figuran las evidencias de movilidad interregional y circulación de bienes. En la búsqueda de indicadores de dicha manifestación cultural, la presencia de materialidades alóctonas en una región aparece como uno de los principales focos de estudio. En ese contexto, y a los fines de aportar evidencias malacológicas, en este trabajo se revisa y actualiza la información existente sobre la presencia de moluscos marinos hallados en contextos arqueológicos en la Provincia de Córdoba, en la región central de Argentina. Para aportar nuevos datos y corroborar las especies se examinó el material malacológico que integra las colecciones de distintos museos regionales, lo que se complementó con la revisión bibliográfica de antecedentes para la región. A partir de este material se identificaron tres especies: Urosalpinx haneti y Adelomelon brasiliana, procedentes del Atlántico, y Felicioliva peruviana, del Pacífico. Se analizaron las características morfológicas y técnicas de manufactura de estos elementos que permitieron reconocerlos como artefactos. Finalmente, estos resultados son contextualizados y discutidos considerando la procedencia de las materias primas y áreas de distribución en relación con la movilidad y redes de circulación.

Palabras claves: Artefactos malacológicos; distribución; Región central de Argentina

Abstract:

One of the areas of greatest archaeological interest is the evidence of interregional mobility and movement of goods. In the search for indicators of this cultural manifestation, the presence of allochthonous materialities in a region becomes an important research focus. In this context, and with the aim of providing malacological evidence, this work reviews and updates the existing information on the presence of marine mollusks found in archaeological contexts in the Córdoba province, central region of Argentina. In order to provide new data and verify the species identity, the malacological material that integrates the collections of different regional museums was examined, supplemented with a literature review for the region. Three species were identified in the new material: Urosalpinx haneti and Adelomelon brasiliana, from the Atlantic, and Felicioliva peruviana, from the Pacific. The analyses of the morphological characteristics and manufacturing techniques of these elements allowed their classification as artifacts. Finally, these results were contextualized and discussed, considering the provenance of raw materials and the distribution areas in relation to mobility and circulation networks.

Key words: Malacological artifacts; distribution; Central region of Argentina

Un factor clave para el entendimiento de los procesos de interacción entre grupos humanos de diferentes regiones es poder valorar adecuadamente el movimiento de personas y materialidades. Al respecto, y para poder abordar estos temas es necesario buscar indicadores que revelen dichos desplazamientos. Según el momento histórico, y en términos generales, existen diferentes indicadores materiales, como por ejemplo elementos líticos, metálicos, cerámicos y malacológicos, entre otros, que entran en las redes de circulación, siendo de gran interés los materiales alóctonos, es decir, aquellos provenientes de otra región y que no pertenecen claramente al sitio ni a la zona de estudio.

Entre los indicadores arqueológicos de movilidad cultural hay distintos tipos de elementos que trascienden sus propios espacios de territorialidad étnica y son receptados por otro grupo cultural distinto, con la sobrecarga muchas veces subestimada, del espacio simbólico que los mueve (Lagiglia 2009). En tal sentido, la presencia de elementos malacológicos marinos en la región central de Argentina, indudablemente alóctonos, se interpreta como objetos cuya funcionalidad no se vincula a la esfera de la subsistencia, dado que no son elementos de consumo alimenticio ni de provisión energética. Estos elementos han sido referidos por diferentes autores como objetos misceláneos, no funcionales, ornamentales y/o suntuarios. El término misceláneo, según Castillo y Sepúlveda (2017) y en el sentido de Helms (1993), se refiere a materiales que tienen capacidad espacial, temporal y social. Es decir, pueden moverse a través de largas distancias entre regiones distantes, circulan en un rango de tiempo y pueden tener una carga ancestral y simbólica respecto a la estructuración social. Estas características los transforman en elementos fundamentales al momento de materializar relaciones intergrupales como marcadores culturales de información e ideologías.

En relación al uso no dietario de los moluscos marinos, en un trabajo realizado en la región pampeana en Argentina, Bonomo (2007) analiza la distribución geográfica de los principales sitios arqueológicos con presencia de moluscos marinos, concluyendo que estos elementos probablemente tuvieron un fuerte significado simbólico. Estas interpretaciones se apoyan en una serie de evidencias que incluyen la ausencia de concheros en la región, el hallazgo de moluscos marinos en regiones distantes de la costa, la gran diversidad taxonómica sin elección de especies comestibles, la utilización de fósiles o ejemplares recolectados muertos ya que viven a gran profundidad, el uso como adornos corporales, la presencia de pigmentos asociados y su asociación habitual con contextos mortuorios.

En este contexto surge la necesidad de revisar, sistematizar e integrar la información malacológica existente hoy en la Provincia de Córdoba, y así contar con un marco de referencia actualizado sobre las materias primas, que actualmente integran diferentes colecciones de museos, y que facilite el estudio y abordaje del uso social de los moluscos en la región central de Argentina y su vinculación con otras regiones, teniendo en cuenta la circulación de estos materiales a una escala macrorregional. Con esta finalidad, en este trabajo se hace una revisión de los elementos malacológicos de origen marino en la Provincia de Córdoba, dado su potencial informativo sobre las interacciones con regiones vecinas.

Pero, además, esta investigación pretende aportar a un proyecto de puesta en valor de las colecciones museológicas de la Provincia de Córdoba, en este caso a través de un hilo conductor centrado en el material malacológico en contexto arqueológico, y que necesita de la comunidad científica, gestores culturales, comunicadores, educadores y la sociedad.

Antecedentes en la Provincia de Córdoba

Para la Provincia de Córdoba, ubicada en la región central de Argentina, el uso de moluscos por sociedades prehispánicas ha sido considerado desde los inicios de las investigaciones arqueológicas. Entre los diversos autores que se refieren a los moluscos se encuentran Outes (1911), Frenguelli (1924), Castellanos (1933), González (1943), Serrano (1945), Nimo (1946) y, posteriormente, Berberián (1984). Respecto a la presencia de especies marinas, también fue indicada por algunos de estos autores, quienes destacan un vínculo con restos humanos. Primeramente, Castellanos (1933) se refiere al hallazgo de unos 20 ejemplares del caracol marino Urosalpinx junto a restos óseos humanos en un sitio (Soconcho) próximo a la localidad de Almafuerte, en el valle del Ctalamochita. Posteriormente, González (1943), y para un sitio (Soto) ubicado en el departamento Cruz del Eje en el noroeste provincial, describe un esqueleto encontrado en mal estado de conservación que, rodeando las vértebras cervicales, presentaba “34 ejemplares de Urosalpinx Rushi, caracol marino de nuestra costa atlántica”. Finalmente Nimo (1946) también menciona a Urosalpinx en collares ceremoniales procedentes de un contexto funerario en un sitio (Laguna Honda) próximo a la localidad de Villa María.

En estos primeros trabajos, la presencia de moluscos es tratada de manera tradicional, como una categoría más dentro de las arqueofaunas, siendo una excepción los trabajos de Martínez Soler (1958-1959, 1964) donde los moluscos constituyen el foco de atención y se relaciona su presencia a los desplazamientos humanos. Ya más recientemente hubo una revaloración de los moluscos como bienes de intercambio (Lagiglia 2009; Soto 2019; Trubitt 2003), sumado a la variedad de técnicas y metodologías novedosas (Hammond y Zubimendi 2015) que incluyen soportes cronológicos (dataciones, isótopos) y mayores precisiones respecto a la identidad de las materias primas (particularmente cuando estas presentan rasgos de formatización), que ampliaron su potencialidad y alcance. Así, en la Provincia de Córdoba, en los últimos años comienzan a surgir los primeros trabajos centrados en moluscos en contextos arqueológicos y que abordan diferentes aspectos, de índole arqueomalacológica, como por ejemplo, el análisis microestructural de las materias primas, o el análisis morfológico y funcional de las piezas (p.ej., Boretto et al. 2018; Fabra et al. 2012; Fabra y Gordillo 2015; Gordillo 2019; Gordillo y Fabra 2018; Pastor et al. 2017).

Material y Métodos

El material considerado en este trabajo fue revisado entre los años 2012 y 2019 y forma parte de las colecciones de los siguientes museos regionales de la Provincia de Córdoba: Museo Histórico Regional Dalmacio Vélez Sarsfield (Amboy), Museo Comechingón (Mina Clavero), Museo Arqueológico Numba Charava (Villa Carlos Paz), Museo Camin Cosquín (Cosquín), Museo Regional Florentino Ameghino (Río Tercero), Museo Rocsen (Nono), Museo Municipal María Elena Figueroa (San Agustín) y Museo de la EstanciaYucat (Villa María). También se incluyó en el análisis material de la Estancia de Jesús María - Museo Jesuítico Nacional (Jesús María), y un único elemento malacológico recuperado en una excavación, al sur de Córdoba, mencionado por Rocchietti y Ribero (2017).

En una primera instancia se consideró el total de artefactos malacológicos a los que se tuvo acceso en los distintos museos (N=1886) el que fue clasificado según sus características morfológicas (Gordillo 2019). Luego, para este trabajo se consideraron los elementos de origen marino (N=153), que fueron identificados (identidad taxonómica) a nivel de género/especie y caracterizados morfológicamente según sus rasgos macroscópicos y estado de preservación. Para la determinación taxonómica se consultaron diferentes fuentes bibliográficas, entre ellas: Camacho (1966), Osorio (2002), Petuch y Berschauer (2017) y Ríos (1994).

Para la información de los sitios de procedencia se tomaron como referencias los datos provistos en los diferentes museos, en las publicaciones disponibles y en el trabajo de Cattáneo y colaboradores (2015) que sistematiza la información relacionada con los sitios arqueológicos de la provincia.

Para caracterizar los conjuntos de elementos malacológicos se observaron diferentes atributos y sus grados tafonómicos. Los atributos son alteraciones o modificaciones naturales o antrópicas respecto a un elemento prístino o de referencia, mientras que los grados tafonómicos representan grados de alteración respecto a dicho elemento. Los atributos y respectivos grados tafonómicos fueron: ápice (entero, con perforación u orificio, roto o ausente); última vuelta (sin roturas, con perforación u orificio, rota); ornamentación externa visible (prístina, parcialmente preservada, no preservada) y coloración (original, decolorado, blanqueado).

Limitaciones y procedencia de los artefactos malacológicos

Dada las características de recolección de los materiales analizados, la mayoría superficiales, de recolecciones selectivas o de excavaciones asistemáticas, no siempre se cuenta con datos precisos sobre los contextos de procedencia. A pesar de ello, representan un gran potencial de información a una gran escala (suprarregional) y de utilidad para incorporar al análisis de las relaciones e intercambios interculturales. Por otro lado, estas materialidades forman parte del acervo cultural de la región, por lo que necesitan ser estudiadas para así ser conocidas, entendidas y valoradas por las comunidades locales.

En la Tabla 1 se resume la cantidad de elementos revisados en este trabajo y las regiones de procedencia en Córdoba que también están indicadas en la Figura 1. Respecto a la cronología, si bien no hay fechados carbono 14 obtenidos sobre el material considerado, sus antigüedades se estimaron vinculando las procedencias con los registros arqueológicos relevados en la Provincia de Córdoba (Cattáneo et al. 2015), siendo la cronología general por el momento adscrita al periodo Prehispánico Tardío final y de contacto hispánico.

Tabla 1 Moluscos marinos pertenecientes a diferentes colecciones museológicas y recuperados en la Provincia de Córdoba (N = 153). Edad cronológica estimada: Holoceno Tardío final. Marine mollusks belonging to different museological collections and recovered from the Córdoba Province (N = 153). Estimated chronological age: Final Late Holocene. 

Figura 1 Ubicación de la Provincia de Córdoba en la región central de Argentina y áreas de procedencia (óvalos grises) del material considerado. Location of the Province of Córdoba in the central region of Argentina and areas of provenance (grey ovals) of the material considered. 

Identidad Taxonómica y Caracterización Morfológicas de los Artefactos

Los distintos elementos fueron atribuidos a tres especies de moluscos gasterópodos: Felicioliva peruviana (Lamarck), Urosalpinx haneti (Petit) y Adelomelon brasiliana (Lamarck).

Caracol oliva Felicioliva peruviana (Figura 2)

Material analizado: dos ejemplares procedentes de la región de Ctalamochita (Figura 1).

Identidad taxonómica: Estos materiales fueron identificados como pertenecientes a la especie Felicioliva peruviana (Lamarck), que se ubica dentro de la familia Olividae. Se la conoce como caracol oliva, según Gigoux (1937) por su coloración en vida, y probablemente también sea por la forma de su concha, o también como caracol rayado por la ornamentación externa (Figura 2a-b). Las principales características diagnósticas de la concha son su forma oval, la espira baja, la consistencia sólida y brillante y el diseño de coloración contrastante, principalmente con líneas zigzagueantes (motivos rayados), aunque hay ejemplares con motivos manchados o punteados. Esta especie se distribuye en el océano Pacífico, desde Sechura (Perú) a Concepción (Chile) y vive en fondos areno-limosos del litoral somero (Osorio 2002). Además, aparece como fósil del Cuaternario en el norte de Chile (Rivadeneira y Carmona 2008). En la actualidad la especie no tiene uso comestible y, en el centro y norte de Chile, la concha es un elemento utilizado en confecciones artesanales (Osorio 2002).

Caracterización del material: Se trata de dos ejemplares (Figura 2c-d) que mantienen la forma tridimensional de la morfoespecie y que responden a una tipología denominada Tridimensional ovalada. Ambos elementos presentan una abertura en la última vuelta, visible en vista ventral.Además, a uno de ellos (Figura 2d- d’) le falta el ápex (o ápice). Tanto la abertura como la ausencia del ápex habrían sido ocasionadas de manera intencional con la finalidad de obtener un objeto perforado, que podría haberse usado como pendiente. Respecto a la coloración externa, en vista dorsal (Figura 2c-d) se observa que ambos ejemplares presentan pérdida de coloración respecto a la coloración original (Figura 2a- b), aunque mantienen aún áreas tenues de una coloración más oscura, y que habrían sido parte del diseño original característico de coloración contrastante de esta especie.

Figura 2 Artefactos tridimensionales en Felicioliva peruviana (Lamarck). Escala: 1 cm. Three-dimensional artifacts in Felicioliva peruviana (Lamarck). Scale: 1 cm. 

Respecto a la manufactura, si bien no se hicieron análisis microscópicos, las observaciones macroscópicas en uno de los dos ejemplares indican claramente la existencia de señales de abrasión en la cara ventral en torno a la abertura artificial (antrópica) que tiene forma ovalada (Figura 2d’). A los fines de lograr una mayor precisión de las técnicas que podrían haberse empleado, resulta de utilidad la comparación de este material con otro elemento formatizado sobre esta misma especie, procedente de La Rioja (en contexto de Cultura Aguada), y que se encuentra dentro de la colección del Museo Comechingón (Figura 2e-e’). En este artefacto, que también carece de ápex, se observa en su cara ventral marcas de abrasión que insinúan un contorno ovalado, aunque no se ha completado una abertura (Figura 2e). En relación al ápex, este ejemplar, y a diferencia del ejemplar de Córdoba, presenta una rotura irregular (Figura 2e’). Estas observaciones permiten realizar una interpretación sobre las técnicas utilizadas para lograr ambas modificaciones. Por un lado, el desgaste y aplanamiento de la cara ventral podría haberse logrado frotando el espécimen contra una piedra achatada (como por ejemplo una laja) (Figura 2f). Respecto al ápice, el primer paso podría haber sido realizado con la técnica de percusión, provocando así la rotura de la espira (Figura 2g), y posteriormente se habría aplicado la abrasión para lograr una superficie más pareja (Figura 2h), tal como se observa en el material de Córdoba. Estas interpretaciones se avalan además con trabajos experimentales realizados en México sobre esta misma morfoespecie (Velázquez 2012; Velázquez et al. 2011).

Caracol perforador o taladro Urosalpinx haneti (Figura 3)

Material analizado: 104 ejemplares procedentes de Ctalamochita (73), Punilla (29) y Traslasierra (47) (Figura 1).

Identidad taxonómica: Estos materiales fueron atribuidos a la especie Urosalpinx haneti (Petit), sinónimo de U. rushi. Esta especie se ubica dentro de la familia Muricidae y por su acción de horadar conchas de otros moluscos con fines alimenticios, principalmente bivalvos, se lo conoce como caracol perforador o taladro. La concha es fusiforme, gruesa y sólida (Figura 3a-a’), y en la última vuelta presenta una abertura oval, alargada, y un canal sifonal estrecho y recurvado en la base. El labio externo de la abertura es grueso y posee dentículos interiores (Figura 3a). Se distribuye en el Océano Atlántico, en ambientes costeros de Uruguay y sur de Brasil (Rosenberg 2009), donde habita en fondos rocosos. En la actualidad, y similar a la especie anterior, no se le conoce uso comestible. Como fósil aparece en depósitos marinos holocenos de Brasil, costa uruguaya y noreste de Argentina (Camacho 1966; Codignotto y Aguirre 1993; Aguirre y Farinati 2000; Martínez et al. 2006; Souza et al. 2010), y en algunos sitios de la bahía Samborombón constituye uno de los elementos más abundantes (Fucks et al. 2010).

Figura 3 Artefactos tridimensionales en Urosalpinx haneti (Petit). Escala: 1 cm. Three-dimensional artifacts in Urosalpinx haneti (Petit). Scale: 1 cm. 

Caracterización del material: Las piezas mantienen la forma tridimensional de la morfoespecie y responden a una tipología denominada Tridimensional fusiforme. Además, el análisis tafonómico del material disponible permitióreconocerdentrodeestatipología dosvariedades, que se describen porque representan dos subtipos del diseño y porque quizás las fuentes de procedencia de esta materia prima sean diferentes, como se menciona en la discusión. La variedad “ornamentada” está conformada por elementos que preservan la escultura externa propia de la especie, y su coloración es parda y bastante homogénea (Figura 3b-d, h). Esta variedad predomina en elementos hallados en sitios ubicados en la región de Ctalamochita, en el área llana de la provincia. La otra variedad, la “alisada”, se caracteriza por elementos que no tienen ápice, o si lo tienen, presentan el ápice y parte de la última vuelta rotos, son blancos por pérdida de la coloración original, y carecen de ornamentación externa, o esta es muy tenue, por alisado de la superficie externa (Figura 3e-g, i). En cuanto a los hallazgos, son predominantemente del área serrana de Traslasierra y de Punilla.

Respecto a la formatización, las cuentas “ornamentadas” podrían haber sido perforadas de manera similar a la descrita para la especie anterior, frotándolas en la zona a perforar, y quizás luego aplicando algún movimiento de rotación. El despunte, de ser realizado, también habría sido similar a la forma indicada para la especie anterior.

La variedad “alisada” en cambio, y como se menciona en la discusión, no habría sido manufacturada, y sus características serían el resultado de condiciones naturales como largos periodos de exposición a factores hidrológicos, como el oleaje, que habrían provocado roturas selectivas (de la espira y la abertura) y alisado externo con pérdida de la ornamentación por abrasión periódica. A modo de ejemplo, en la Figura 4 se muestran ejemplares de otro representante de la misma familia (Trophon sp.) dado que tiene características morfológicas similares a Urosalpinx. Estos ejemplares fueron colectados de una playa actual de la costa Atlántica, y muestran roturas naturales (en la zona de la espira y/o en la última vuelta) producidas probablemente por el choque periódico provocado por el oleaje durante la exposición en la zona costera. Este tema se discutirá más adelante.

Figura 4 Conchas actuales de Trophon sp. mostrando alteraciones naturales durante periodos de exposición en una playa de la costa atlántica. Escala: 1 cm. Modern shells of Trophon sp. showing natural alterations caused by exposure on a beach on the Atlantic coast. Scale: 1 cm. 

Caracol negro Adelomelon brasiliana (Figura 5)

Material analizado: Son dos ejemplares. Uno procede de Punilla y el otro fue hallado en el sur de la Provincia de Córdoba (Sitio Barranca I, Sierra de Comechingones, en el departamento Río Cuarto, Rocchietti y Ribero 2017) (Figura 1).

Identidad taxonómica: Este material fue atribuido a la familia Volutidae, y se corresponde con Adelomelon (Pachycymbiola) brasiliana (Lamarck). Se caracteriza por presentar una concha oval, globosa y de gran tamaño (15-20 cm). Una característica común de la especie es que la mayoría de los ejemplares suelen presentar una serie de nudillos alrededor de la concha. En vida, la especie presenta una capa orgánica que le da una apariencia oscura, razón por la cual se lo conoce como caracol negro. Su área de distribución se localiza en el Atlántico, entre Río de Janeiro en Brasil (límite norte) y el norte del Golfo San Matías en Argentina (límite sur). Habita en fondos arenosos o areno-fangosos del sector costero principalmente entre 10 y 20 metros de profundidad. Esta especie ha sido tradicionalmente parte de los recursos pesqueros artesanales, dentro de su área de distribución, siendo el pie la parte comestible.

Caracterización del material: Son dos ejemplares que mantienen la forma tridimensional de la morfoespecie y que responden a una tipología denominada Tridimensional globosa. El elemento procedente de Punilla presenta un pequeño orificio en una de las vueltas de la espira (Figura 5a), mientras que el segundo ejemplar de la Sierra de Comechingones se encuentra entero (Figura 5b). Dicho orificio podría haberse realizado en dos etapas, aplicando desgaste y aplanamiento desde afuera frotando contra una superficie plana (Figura 5c), y luego realizando la abertura con otro elemento con movimientos rotatorios (Figura 5d). Respecto a la coloración y ornamentación externa, en el primer ejemplar (Figura 5a) hay aún evidencia de coloración y líneas de crecimiento, mientras que en el segundo (Figura 5b) hay claramente pérdida de la coloración y no se evidencian a simple vista la ornamentación por alteración química de la superficie externa de la concha, lo que podría deberse a historias tafonómicas distintas (antes de quedar enterrado) y condiciones diferentes de deposición (después del enterramiento).

Figura 5 Artefactos tridimensionales en Adelomelon brasiliana (Lamarck). Escalas: 1 cm. Three-dimensional artifacts in Adelomelon brasiliana (Lamarck). Scales: 1 cm. 

En relación al material procedente de Punilla y depositado en el Museo Jesuita Nacional, no hay mayores precisiones sobre su hallazgo, pero probablemente provenga del sitio arqueológico San Roque, en correspondencia con el resto del material arqueomalacológico en dicho museo. En relación al orificio en la zona de la espira, y en base a la constatación de las cualidades sonoras del elemento, no se descarta que haya tenido una función como aerófono.

Materialidades en Espacios Sociales Extra-Regionales y de Gran Escala

Distribución a macroescala de los artefactos malacológicos marinos presentes en la Provincia de Córdoba y posibles rutas de circulación

Se realizó una revisión bibliográfica de los registros de Felicioliva peruviana, Urosalpinx haneti y Adelomelon brasiliana, las tres entidades de gasterópodos marinos identificados en la Provincia de Córdoba (Tabla 2), y se confeccionaron mapas (Figuras 6, 7 y 8) según la información actual disponible para visualizar mejor las áreas de distribución y posibles rutas de circulación.

La presencia de F. peruviana (como Oliva peruviana) ha sido reconocida para sitios arqueológicos de Perú, Bolivia, norte de Chile y noroeste de Argentina.

Para Argentina, Doello Jurado (1940) menciona su presencia en varias localidades de contextos tardíos, de pre-contacto y de contacto hispánico-indígena. Entre ellos, en Santiago del Estero, cuatro ejemplares de F. peruviana recuperados en tres localidades (Averías, Laguna Muyu y Sequía Vieja), todos, según el autor, con una perforación intencional en el sector del ápice. Además, en ese trabajo se hace referencia a que la especie había sido anteriormente mencionada para el noroeste argentino, en Jujuy (Quebrada de Humahuaca y Valle del Medio) y Catamarca (Valle de Yocavil). También en contextos tardíos, Martínez Soler (1958-1959) la menciona para Salta (Pastos Grandes) y Tucumán (Parada Cadillal y Quilmes). En relación a estos sitios no se cuenta con información precisa que indiquen si corresponden a enterratorios o fueron hallados junto a restos óseos.

Posteriormente, Felicioliva peruviana también fue citada para Mendoza por Lagiglia (2009), en la localidad de Atuel tanto en contextos de cazadores-recolectores del precerámico final como de agricultores incipientes, y colectada además en la cuenca del Río Nihuil.

Tabla 2 Registros previos en diferentes regiones de Argentina de los tres taxones marinos considerados en este trabajo. Previous records in different regions of Argentina of the three marine taxa considered in this work. 

Figura 6 Área de movilidad de Felicioliva peruviana en el actual territorio argentino (gris claro) en base a los registros conocidos. Los círculos negros indican los registros previos, el óvalo azul el área de procedencia del material considerado y el área rayada la distribución de la especie viviente. Mobility area of Felicioliva peruviana in the current Argentinian territory (light gray) based on known records. The black circles indicate the previous records; the blue oval shows the area of provenance of the material considered; and the striped area shows the distribution of the living species. 

Figura 7 Área de movilidad de Urosalpinx haneti en el actual territorio argentino (gris claro) en base a los registros conocidos. Los círculos negros indican los registros previos, los óvalos azules las áreas de procedencia del material considerado y el área rayada la distribución de la especie viviente. Además en puntuado el área donde puede encontrarse como fósil. Mobility area of Urosalpinx haneti in the current Argentinian territory (light gray), based on known records. The black circles indicate the previous records; the blue ovals show the areas of provenance of the material considered; and the striped area shows the distribution of the living species. The dotted area shows where it can be found as a fossil 

Figura 8 Área de movilidad de Adelomelon brasiliana en el actual territorio argentino (gris claro) en base a los registros conocidos. Los círculos negros indican los registros previos, el óvalo azul el área de procedencia del material considerado y el área rayada la distribución de la especie viviente. Mobility area of Adelomelon brasiliana in the current Argentinian territory (light gray), based on known records. The black circles indicate the previous records; the blue ovals show the areas of provenance of the material considered; and the striped area shows the distribution of the living species. 

En base al área de procedencia de esta especie (Océano Pacífico) y estos registros previos y la nueva información para la Provincia de Córdoba se grafica el área de circulación aproximada en Argentina (Figura 6). Respecto al sentido de circulación, y dado el origen en el Pacífico, se establece como de oeste a este, aunque no es posible determinar con exactitud su recorrido posterior. Sin embargo, podría haber llegado a Argentina por el noroeste donde hay más registros, y luego haberse expandido hacia Santiago del Estero. Esta interpretación se sustenta en trabajos recientes (Taboada 2014) que consideran que el sitio Sequía Vieja en Santiago del Estero podría haber constituido un nodo de interacción a nivel macrorregional, entre el noroeste y el litoral argentino tanto en el periodo final prehispánico como en los inicios de la época hispánica y colonial.

Respecto a la Provincia de Córdoba, la presencia de esta especie es según los nuevos registros muy escasa, y la evidencia actual no alcanza para determinar si llegó desde el norte, o a través de la región de Cuyo donde también hay otros registros.

En el norte de Chile, y más cercano a la fuente de aprovisionamiento en el Pacífico, los registros denotan un mayor rango temporal, ya que se ha mencionado para la región de Arica, en contexto de inhumación de un infante, a una edad que se corresponde con los inicios del Holoceno (Núñez y Santoro 1988), mientras que para contextos más recientes se ha hallado al menos un ejemplar de esta especie, sin ápex, en un campamento caravanero en el Desierto de Atacama (Alto Loa, cal. 830-190 AC) junto a restos de mineral de cobre y otras cuentas procedentes del Pacífico e interpretado como un pendiente o adorno (Soto 2019).

El registro arqueológico de Urosalpinx en contextos tardíos y su recurrencia como un elemento ornamental y ceremonial fue descrito en detalle por Doello Jurado (1940) y luego en dos trabajos de Martínez Soler (1958-1959, 1964), quedando registrado a partir de la recopilación bibliográfica efectuada por estos autores en Córdoba (Soto, Soconcho y Laguna Honda), Santa Fe (Coronda), Entre Ríos (desembocadura del Paraná), Santiago del Estero (Icaño, Cheej, Villa Matará y Pozo Verde), San Luis (Nogolí), Mendoza (Viluco), Catamarca, y Tucumán (Trancas). Posteriormente, se incorporan otros hallazgos, que extienden el área de distribución de Urosalpinx a La Pampa (Cimino et al. 2004), Buenos Aires y otros sitios de Entre Ríos (Acosta et al. 2017) y Mendoza (Novellino et al. 2003), y más recientemente a Jujuy (Leibowicz et al. 2011). También Del Papa (2012) menciona dos ejemplares de este género para el sitio Media Flor, en la cuenca media del Río Dulce, en Santiago del Estero, con un fechado ca. 490 AP y otros de más reciente edad.

En base a estos antecedentes y la nueva información para Córdoba, sumado al área de procedencia en el Atlántico, se establece el área aproximada de circulación (Figura 7).

Con relación a su antigüedad, y a partir de toda el área de registro, Urosalpinx se podría asociar al periodo Prehispánico Tardío e incluso hispánico o Colonial, como en el sitio Cápiz Alto en Mendoza (Novellino et al. 2003), donde fue hallado en contexto de inhumación junto a indicadores (cuentas de vidrio) de contacto con el europeo. También para Santiago del Estero en el sitio Pozo Verde los especímenes se hallaron junto a elementos de la región chaco-santiagueña (puco, torteros) y objetos que denotan contacto hispánico (cuentas veneciana, de vidrio y trozo de loza) (Casanova 1940).

Respecto al material de la Provincia de Córdoba estudiado en este trabajo, y teniendo en cuenta los datos recabados en los distintos museos, y la información provista por Cattáneo et al. (2015), se puede asociar al final del Holoceno Tardío. En tal sentido, el material de Traslasierra provendría en gran parte de un sitio (Guasmara) ubicado en el departamento San Javier, con una edad estimada de 800 AP; mientras que parte del material colectado en las márgenes del Río Ctalamochita, en el departamento San Martín, habría sido recuperado en contexto agroalfarero (anterior a la conquista), y no se tienen datos precisos de la procedencia del material de Punilla.

A nivel de macroescala, teniendo en cuenta el área donde vive la especie Urosalpinx haneti en el Océano Atlántico y la distribución arqueológica, sumado a los pocos datos cronológicos, es plausible interpretar que esos materiales hayan llegado a Santiago de Estero a través del Río Salado en momentos tardíos, y de allí se dispersaran a otras regiones más al norte.

Dada su importancia, como vía de conexión cultural entre regiones, se menciona que el Río Salado, que se encuentra al este de la Provincia de Córdoba, se origina con el nombre de Juramento en la Provincia de Salta, en el Noroeste argentino, y penetra luego en Santiago del Estero con un recorrido noroeste-sudeste para luego continuar en el Río Paraná, y finalmente desembocar en el océano Atlántico como el Río de La Plata. Por otro lado, el Río Dulce, otra vía alternativa de tránsito cultural, recorre Santiago del Estero donde forma un humedal (o bañado) y desemboca en la Laguna Mar Chiquita en la Provincia de Córdoba. Ambos ríos tienen una dinámica de desbordes y hay indicios (principalmente por registros cartográficos) de cambios históricos en sus cursos, principalmente por la poca pendiente en gran parte de sus recorridos y variaciones de aportes hídricos.

Volviendo a la especie y su relación con el Salado, es notable su abundancia (según Doello Jurado 1940 y Martínez Soler 1958-1959) en un área muy definida de Santiago del Estero, lo que podría representar un nodo de distribución, y estaría abalado por las interpretaciones más recientes respecto a esta región (Taboada 2014, 2019).

Con relación a Córdoba, además de la factibilidad que Urosalpinx haya ingresado por el norte, siguiendo la vía del Río Salado o desde Santiago del Estero, habría otra posibilidad, y es que la especie haya ingresado a través del Río Carcarañá. Ya Martínez Soler (1964), en base a los hallazgos de este gasterópodo y a las crónicas de los españoles, sugiere que la distribución hacia otras regiones habría tenido lugar a través del curso del Paraná y luego de la cuenca del Carcarañá y sus afluentes “para prolongarse a través del norte de San Luis hasta la zona marginal de Cuyo, por un lado y hacia la Mesopotamia de Santiago del Estero por otro”. Respecto al Río Carcarañá, y su relación con Córdoba, Martínez Soler (1964) menciona que “sólo el Carcarañá se ofrece como sendero cierto, desde la tierra de los Comechingones, hasta las márgenes del Paraná”. Así, y siguiendo esta interpretación, el Río Carcarañá y sus afluentes, los ríos Ctalamochita (o Tercero) y Chocancharava (o Cuarto) podrían constituir una ruta probable de la llegada a Córdoba de estos elementos procedentes desde el Atlántico, tanto de la costa uruguaya como de los depósitos holocenos del litoral argentino. Además, a través del Río Carcarañá y sus afluentes podría haber llegado a San Luis y Cuyo, tal como lo menciona Martínez Soler (1964). Posteriormente, otros autores como Rocchietti y colaboradores (2013) también han señalado la importancia del Carcarañá, el Ctalamochita y, quizás, el Chocancharava, como ríos clave entre el 9000- 3500 AP, y del Río Salado, hoy al este de la provincia, dado que comunicó las tierras del Paraná con el norte de Córdoba y Santiago del Estero.

Recientemente Taboada (2019), y en la búsqueda de una mejor comprensión de las dinámicas poblacionales en periodos prehispánicos y colonial con relación al Río Salado, plantea una nueva conceptualización respecto a los modelos tradicionales andinos, y que reconoce que se trataba de grupos con cierta movilidad, a la vez que alfareros y quizás con cierta agricultura. También esta autora hace mención a algún tipo de conexión a través de la cerámica incisa con las poblaciones asentadas en torno al Río Dulce y áreas serranas de Córdoba, y concluye que varios de los asentamientos prehispánicos del Salado no solo continuaron habitados durante la Colonia, sino que fueron intervenidos y reorganizados como pueblos de indios. Sin embargo, no hay aún estudios entre ambas regiones que permitan establecer secuencias crono-culturales completas para poder comprender las dinámicas en el Holoceno Tardío en toda la región.

Siguiendo con la presencia en Córdoba de una segunda especie marina proveniente del Atlántico, Adelomelon brasiliana, también sería factible que arribara a través del Carcarañá, de manera similar a la especie anterior. Sin embargo, el registro conocido es por ahora muy escaso ya que se trata de solo dos ejemplares, uno de Punilla y otro del sur de Córdoba. El registro de Punilla no precisa la procedencia exacta, mientras que el ejemplar recuperado en la sierra de Comechingones por Rocchietti y Ribero (2017) es interpretado por estos autores como un indicador de relaciones inter-comarcales. Dado su contexto estratigráfico este elemento se vincula al Holoceno Tardío inicial, por lo que sería más antiguo que el conjunto del material estudiado. Aparte de estos registros, no se tiene por ahora otros datos sobre la circulación de esta especie en otros sitios de la región central de Argentina. Sin embargo, aunque aparece también como un elemento escaso, habría tenido más circulación en la región pampeana y en el sector costero de Patagonia nororiental (Acosta et al. 2017; Berón 2019; Bonomo 2007; Politis et al. 2003; Zubimendi et al. 2015) e incluso se ha registrado en Patagonia noroccidental (Politis et al. 2003, Silveira et al. 2010), bien alejada de la costa. La Figura 8 resume los principales registros en Argentina. También esta especie se ha encontrado en Brasil (Rio Grande do Sul) y en varios sitios de Uruguay, según una revisión reciente de Gascue et al. (2019).

Con relación a los únicos dos elementos de esta especie hallados en Córdoba, se desconoce si tuvieron un carácter funcional, o fueron elementos simbólicos de intercambio. Para las regiones Pampeana y Patagonia argentina las conchas de éstas y otras volutas podrían haber sido utilizadas para hacer distintas clases de instrumentos, o como contenedores o recipientes para beber, o cucharas y otras herramientas, estando además este tipo de artefactos asociados con esqueletos humanos en cementerios (Silveira et al. 2010). De manera similar, para Brasil y Uruguay, Gascue et al. (2019) mencionan su valor simbólico, y en menor medida una vinculación con la producción de instrumentos utilitarios.

Por lo tanto, y en virtud de estos trabajos previos, y la rareza de esta especie en Córdoba, se considera factible su carácter simbólico. Al respecto, si bien no hay trabajos en esta línea en la región, no se descarta algún interés sonoro por este tipo de material, considerando las características de su cavidad que lo convierten en un resonador natural (que amplifica las frecuencias) y puede ser ejecutado y producir sonidos ululares (como aerófonos globulares; Pérez de Arce 2015).

La presencia de Urosalpinx en contextos funerarios

Si bien para muchos sitios mencionados en toda su área de extensión no hay datos certeros sobre los contextos de procedencia, hay en cambio información precisa que sugiere una valoración social de Urosalpinx de tipo simbólica, y que la vincula a contextos funerarios.

Para Córdoba se han mencionado tres hallazgos de este tipo. Castellanos (1933) se refiere a la especie recolectada en Soconcho junto a restos óseos de un individuo de sexo masculino, en el valle del Ctalamochita. También González (1943) en Soto la encuentra como parte de un ajuar funerario, y dada la presencia de otros elementos (dos perlas de vidrio) se interpreta como dentro del periodo de contacto hispánico. Finalmente, Nimo (1946) para el sitio Laguna Honda también menciona el hallazgo de Urosalpinx junto a restos óseos humanos de un individuo adulto, sin menciones del sexo.

Además de la Provincia de Córdoba, en otras regiones lindantes, como el oeste central de Argentina también hay evidencias de esta asociación Urosalpinx- restos óseos. En Mendoza, por ejemplo, en Cápiz Alto, se destaca un infante cuyo entierro tenía como ofrenda 114 caracoles del género Urosalpinx, además de un adorno cefálico de bronce y un cuenco pequeño de cerámica (Durán y Novellino 2002, Novellino et al. 2003). También en Jujuy, en la quebrada de Humahuaca, se encontró un ejemplar de Urosalpinx en una tumba del periodo incaico (Leibowicz et al. 2011).

Otro caso interesante que proviene de Uruguay, es el del sitio Arazatí (476+30 AP), donde en un enterramiento doble de infantes cubiertos de ocre se recuperaron como parte del ajuar funerario más de 500 cuentas de Urosalpinx, asociadas a un paquete funerario que pudo haber sido textil o de cuero (Beovide y Lorenzo 2019; Beovide et al. 2015).

Por lo tanto, de estos ejemplos se deduce que hacia el final del Holoceno Tardío, en contextos prehispánicos y de contacto hispánico, hay una vinculación funeraria de Urosalpinx a escala macrorregional. Sin duda esta ritualidad deberá profundizarse y ser analizada en relación a la arqueología de la muerte y los ajuares funerarios (Rodríguez-Corral y Ferrer Albelda 2018). En tal sentido estos elementos probablemente hayan sido anteriores a la vida del difunto, adquiridos por herencia u otro sistema de circulación de bienes, e incluso como regalo u ofrenda, por las conexiones políticas al momento de la muerte y dentro del contexto ritual. Por ahora, es posible afirmar que estos elementos, al ser enterrados como acompañamiento mortuorio o ser parte de un ajuar, dejan de circular en el espacio, adquiriendo otra significancia que alcanza la identidad del sujeto portador. Respecto a las razones del valor de este tipo de objetos en distintos ámbitos culturales, tiene diferentes connotaciones. Al caracol, por la espiral y su origen marino, se lo ha vinculado con la temporalidad y la regeneración, la ciclicidad y el retorno, la permanencia a través del cambio, y se le atribuye además propiedades protectoras (Claassen 2011; Izquierdo Díaz y Hernández Ramírez 2017; Trubitt 2003). Otro valor, menos explorado, podría vincularse a la capacidad sonora por entrechoque (a modo de sonajas, p.ej., Pastor et al. 2017), pudiendo emitir sonidos mímicos (p.ej., agua que corre, agua de lluvia, serpiente cascabel).

Más allá del significado (lejos de comprenderlo en base al conocimiento actual), su presencia en enterratorios humanos y su participación en redes de intercambio de cortas (p.ej., dentro de Uruguay) y grandes distancias denota un valor simbólico.

Fuentes de aprovisionamiento de Urosalpinx

Teniendo en cuenta las dos variedades de artefactos en Urosalpinx descritos para Córdoba, “ornamentada” y “alisada”, se postula que probablemente provengan de dos fuentes de aprovisionamiento diferentes. Por un lado, la variedad “ornamentada”, que presenta mejores condiciones de preservación, con caracteres de la ornamentación externa visibles, poca fragmentación y con mantenimiento parcial de la coloración original, podría haberse colectado en alguna playa de la costa uruguaya, tomando como referencia la factibilidad de encontrar actualmente piezas similares en dicha región. Al respecto, estos conjuntos de conchas y valvas pueden permanecer por un periodo prolongado en la playa, coexistiendo ejemplares de diferente edad (es decir que murieron en diferentes momentos), lo que se denomina mezcla tafonómica. Esta situación implica que si estas conchas fueran datadas, probablemente darían una edad radiocarbónica mayor a los restos óseos humanos asociados, aunque hayan sido colectadas en un mismo periodo. En tal sentido, el caso mencionado para el sitio Arazatí, en Uruguay, ayuda a la mejor comprensión. En ese sitio, además de los restos óseos, se realizaron dos fechados en Urosalpinx, de los cuales uno brindó una edad similar a los restos óseos (ca. 400 AP), pero el otro resultó mayor (895+27 AP; Beovide y Lorenzo 2019). Esta situación hace factible (aunque no descarta que provengan de dos sitios diferentes) que ambos ejemplares hayan sido colectados dentro de una misma playa y sean de distinta edad por mezcla tafonómica.

Por otro lado, el material que conforma la variedad “alisada”, se asemeja, en cuanto a su preservación, al material fósil que integra los depósitos holocenos del litoral argentino (Gordillo 1998), donde predominan restos de moluscos marinos con roturas de partes (como espira y última vuelta) y signos de abrasión o pulido. Dadas estas características, resulta factible que el material designado como variedad “alisada” haya sido al menos pulido por el ambiente de exposición, en un periodo de tiempo considerable de cientos a miles de años, y no como producto de la formatización antrópica. En tal sentido es común que estas especies con morfología fusciforme, tanto en las playas actuales como en yacimientos fósiles, presenten rotura de la espira, y en la zona de la abertura (Figura 4), y sin necesidad de manufactura igual puedan utilizarse ensartados en un cordel o vestimenta.

Estas observaciones llevan a pensar que quizás esta variedad “alisada” dentro de esta tipología, muy valiosa en el interior del continente dentro de las redes por la lejanía de la fuente, no haya implicado una especialización en cuanto a la manufactura, sino que el esfuerzo haya estado centrado en su recolección y acopio para el intercambio.

Se hace mención que en el material ilustrado en las publicaciones previas para otras regiones, se observa la presencia de ambas variedades. Esto lleva a la necesidad de reforzar las observaciones de estos materiales en el futuro, atendiendo a estas características, acompañado de un relevamiento geológico-paleontológico para determinar los probables sitios de procedencia de los elementos malacológicos circulantes y así poder avanzar en una reconstrucción más exacta de la cadena operativa a partir de las fuentes de aprovisionamiento de materias primas.

De todos modos, respecto a Urosalpinx, y a pesar de estas diferencias que permiten identificar dos variedades probablemente asociadas a dos fuentes diferentes de aprovisionamiento, se destaca que en todo el conjunto estudiado hay una similitud morfológica propia o característica de este material en circulación.

Materialidades, traslado, vínculos y redes

Dada la gran distancia entre la Provincia de Córdoba, donde fueron recuperados estos elementos, y las áreas de aprovisionamiento, ubicadas tanto en las costas del Pacífico como del Atlántico, se descarta que estos elementos hayan sido obtenidos con fines alimenticios, sumado a que representan una fracción pequeña, menor al 5% respecto al conjunto total de elementos malacológicos.

Estos materiales están en su mayoría agujereados, y habrían tenido una función ornamental, pudiendo ser parte de collares, colgantes o aplicados en la vestimenta. Sin embargo, como se mencionó anteriormente, habrían tenido otras connotaciones espaciales, temporales y simbólicas que los convierten en objetos misceláneos. Incluso, como lo plantea Nielsen (2015), también podrían ser el resultado del saqueo y de las guerras entre grupos humanos.

Sin embargo, centrando la atención en Urosalpinx, que es el elemento marino mejor representado en Córdoba, se ha visto en el registro bibliográfico que tiene una amplia franja de distribución que se extiende entre el Noroeste argentino y, hacia el sur está presente en las regiones de Cuyo, Central, Pampeana y Litoral. Dicha recurrencia denota un interés interregional a una macroescala por estos materiales, sumado a que aparecen también asociados a contextos de inhumación. Respecto a las movilidades, la presencia de estos elementos culturales en la Provincia de Córdoba, confeccionados sobre materias primas alóctonas, de procedencias opuestas, que incluye el ambiente marino Pacífico (Feliciolivia peruviana) desde occidente y Atlántico (Urosalpinx haneti y Adelomelon brasiliana) desde el oriente, denota la existencia de movilidades muy amplias y complejas, que deben ser analizadas como parte de los patrones de movilidad regional y de larga distancia, cuyo conocimiento es aún incipiente y una tarea pendiente, que requiere la necesidad de un trabajo multi e interdisciplinario para contrastar con otros conjuntos de líneas de evidencia de circulación de bienes en escala regional e interregional.

Si bien se sabe en base a registros bibliográficos que los elementos malacológicos circularon entre grupos humanos de Sudamérica desde el Holoceno temprano y medio, para la región considerada la mayoría de los hallazgos de moluscos marinos se corresponden a momentos tardíos, e incluso parecen intensificarse en el periodo de contacto hispánico.

Resulta factible pensar que estas redes de comunicación probablemente se estructuraron en torno al intercambio de otros bienes o recursos (p.ej., elementos líticos, metálicos y cerámicos), con diferentes sentidos de circulación, dentro de una gran área que se extiende al este y al oeste de la cordillera de los Andes y abarca norte y centro de Argentina hasta la costa atlántica. Algunos de los siguientes trabajos pueden servir como ejemplos.

Bonomo et al. (2009) en un análisis de artefactos líticos, óseos y cerámicos que integran la colección arqueológica del Museo de La Plata sugiere, en base a representaciones plásticas en la alfarería (cóndores) y presencia de cobre, algunas relaciones de contacto extra- regional entre la cuenca del Paraná con poblaciones de las Sierras Pampeanas o de los Andes. También, para un sector de la cuenca del Plata, se han mencionado, además de Urosalpinx, otros ornamentos de origen exótico, como cuentas líticas de color verde y artefactos de cobre, que habrían sido obtenidos a través de extensas redes de intercambio, que incluiría zonas alejadas como, por ejemplo, las Sierras Centrales de Córdoba o la región del Noroeste andino (Acosta et al. 2015, 2017). Gascue et al. (2019), en relación al intercambio de bienes a través de los ríos Paraná y Uruguay, proponen que los moluscos como Urosalpinx habrían ingresado también al circuito del cobre y las cuentas líticas verdes, alcanzando así el noroeste argentino, a lo que agregan que las cantidades de estos elementos en distintas zonas estudiadas, parecen ser compatibles con la relación de proporcionalidad de los intercambios propuesta a nivel teórico.

Para la región de Cuyo, y además de los moluscos, Lagiglia (2009) describe o menciona otras materialidades que circulan en estas redes incluidos elementos líticos, como obsidianas y turquesas, cerámica, e incluso otros indicadores de épocas poshispánicas como cuentas de vidrio y metales.

Para los contextos arqueológicos de la Provincia de La Pampa, y de acuerdo a Berón (2018), el uso de moluscos se intensifica durante el Holoceno Tardío final (ca. 1000- 200 AP), y su circulación a gran escala entre grupos diferenciados se vincularía a otras materialidades, como la obsidiana, ornamentos minerales y metálicos, y cerámica.

En Patagonia, y en relación a la circulación de moluscos procedentes del centro-sur de Chile y hallados en la Provincia de Neuquén, Silveira et al. (2010) encuentran evidencias de contactos e interacción entre los grupos humanos del este y el oeste, lo que se sustenta también por la presencia de cerámica decorada estilo Pitrén y objetos excepcionales como un anzuelo de hueso. También en Patagonia, Cueto et al. (2018) plantean respecto a la movilidad de la obsidiana, que las redes que posibilitaron el abastecimiento de esta roca probablemente se estructuraron como instancias de reunión entre los grupos, aunque el abastecimiento en ocasiones, y con menor frecuencia, pudo producirse por la colecta directa en la fuente y el transporte de la roca hacia el lugar de destino final por parte de un mismo grupo, siendo ambas alternativas no contradictorias.

En relación a Córdoba, y desde los primeros trabajos de A. Rex González de la década de 1960, ya se hace mención, en base al hallazgo de fragmentos de alfarería en el noroeste provincial, de indicios de contacto con Santiago del Estero, como así también similitudes en el arte rupestre de la misma región con algunos sitios de cultura Aguada de Catamarca (Berberián y Nielsen 1985). Para el área de Ctalamochita, también González (1943) en otro de los primeros trabajos, menciona que la cerámica tubular hallada en Rumipal denota algún contacto con el litoral.

Más recientemente, diferentes trabajos con mayores precisiones metodológicas, también establecen vinculaciones y circulación de elementos entre Córdoba y otras regiones. Por ejemplo Urquiza (2011), en base al análisis del arte rupestre de un conjunto de sitios del norte de Córdoba encuentra una correlación estilística con otros sectores de Córdoba, Catamarca y La Rioja, y propone a esta región como un punto de “flujo de bienes y de información visual entre los grupos humanos del SE de Catamarca, el este riojano y quizás del sur de Santiago del Estero”, y agrega “Estas personas probablemente recurrieron a los corredores naturales de las salinas en caravanas de llamas”. También Recalde (2018) analiza torteros y arte rupestre y encuentra referentes iconográficos compartidos entre el norte de Córdoba y la región media del Río Salado (Santiago del Estero) y el sitio La Paya (Valle Calchaquí) durante el periodo Prehispánico Tardío (400-1550 DC). Además, otros autores aportan evidencias arqueológicas (arte rupestre) y etnohistóricas y lingüísticas que estarían indicando una estrecha vinculación, con la circulación de materiales, entre regiones del noroeste de Córdoba y los Llanos de La Rioja (Pastor y Boixadós 2016; Pastor y Tissera 2016). También la presencia de quinoa (López y Recalde 2016) y la posible presencia de hojas de coca boliviana en un contexto de ocupación estacional estival fechado en 1300 AP (Recalde 2015) se suman a las evidencias de contactos e interacciones extra-regionales con el noroeste argentino.

En relación a vínculos extra-regionales con Chile, Pastor y Moschettoni (2018) analizan que un conjunto de espátulas óseas halladas en Córdoba podrían estar vinculadas con piezas similares del norte de Chile. Al respecto, estos autores consideran más factible que dichas similitudes indiquen vínculos indirectos de estos grupos a través de nodos intermedios de las redes sociales, aunque no descartan por el momento el contacto directo durante la expansión de frontera durante el dominio incaico.

Por lo tanto, la Provincia de Córdoba en el periodo prehispánico tardío y colonial temprano, habría mantenido una compleja red de vínculos de mediana y larga distancia. Sin embargo, la información es aún escasa y disponible en trabajos dispersos, lo que indica la necesidad de realizar estudios más sistemáticos de patrones distribucionales de diferentes materiales que intervienen en las redes de intercambio a gran escala, y a lo largo de distintos periodos de tiempo, incluso de mayor antigüedad.

A una escala extra-regional hay que considerar diferentes formas de circulación, de acuerdo a las distancias y características ambientales, lo que implica además variaciones de los bienes transportados, los tipos de intercambio y sujetos implicados.

En el interín, algunas pistas que van surgiendo de los trabajos realizados es la factibilidad de traslado de elementos a través del caravaneo, y su distribución a través de nodos. En relación al caravaneo, en la región Chaco- Santiagueña, Del Papa et al. (2019) en base al análisis de restos arqueofaunísticos de nueve sitios (en algunos de los cuales también fue registrado Urosalpinx) distribuidos entre la sierra de Guasayán y la cuenca del Río Dulce, consideran que el uso de camélidos domesticados ( Lama glama) fue una práctica común en la región desde la etapa agroalfarera (350 años DC), lo que habría sido una herramienta importante para la interacción social a nivel regional y extra-regional. Ya Pérez Gollán (1994) planteaba la vinculación entre Córdoba y Santiago del Estero vía la cuenca del Río Dulce mediante caravanas de llamas1, y con Catamarca (Ancasti) a través de las Salinas Grandes.

Para la región del noroeste de Argentina y norte de Chile, y según Nielsen (2015), el uso de la llama como animal de carga, iniciado hace 3000 años aproximadamente, hizo que aumentara significativamente la cantidad de objetos que podían ser trasladados a larga distancia y el repertorio de bienes en circulación, incorporando la cerámica, los metales y las plantas cultivadas, entre otros. Además, dice este autor que desde fines del primer milenio DC hubo una intensificación de las caravanas de llamas que también se manifestó en un nuevo aumento de la cantidad y tal vez la diversidad de bienes alóctonos presentes en contextos domésticos y funerarios en áreas nodales (con ocupación permanente) y en las áreas internodales (de tránsito, como vías, campamentos y sitios de ofrenda asociados). De manera similar, en otras regiones de Argentina, la presencia del caballo en contextos hispánicos también habría permitido intensificar la movilidad de materialidades entre diferentes regiones.

Por lo tanto, dada las grandes distancias entre la región estudiada y las áreas de procedencia del material malacológico, se interpreta que ello no implicaría necesariamente un gran traslado de personas, sino que la materia prima se podría haber obtenido en el marco de circuitos de movilidad y contactos intergrupales, a través de nodos intermedios.

Conclusiones y Proyecciones

En este trabajo, y a partir del análisis de muestras arqueológicas que integran colecciones museológicas, se identificaron tres especies marinas, una del Pacífico (Feliciolivia peruviana) y otras dos (Urosalpinx haneti y Adelomelon brasiliana) que provienen del Atlántico; lo que denota movilidad y circulación de materiales en un escenario extra-regional y bioceánico, principalmente hacia el final del Holoceno Tardío.

Los artefactos y restos arqueomalacológicos marinos hallados en la Provincia de Córdoba, a pesar de ser escasos, de baja frecuencia y baja densidad, y con las limitaciones asociadas a su procedencia ya mencionadas, son otro valioso insumo a considerar, junto a otras materialidades que integran redes de intercambio, u otras expresiones culturales compartidas, para abordar la discusión de las relaciones extra-regionales a diferentes escalas, direcciones y temporalidades.

Estos materiales representan una etapa final dentro de una cadena operativa de producción, pudiendo reconocerse como elementos de prestigio, dado que proceden de áreas remotas al área de estudio, sumado a su escasez y asociación con contextos de inhumación a nivel extra-regional.

Con este trabajo de revisión, que incluye nueva información, se sintetiza el estado actual del conocimiento sobre la presencia de malacofauna marina hallada en contextos arqueológicos en la Provincia de Córdoba. Su presencia resulta significativa teniendo en cuenta las grandes distancias de cientos de kilómetros desde las zonas de aprovisionamiento, tanto en el Atlántico como en el Pacífico, lo que denota la gran importancia de este recurso, ya sea simbólica y/o ritual, con mecanismos de circulación a gran escala, lo que implica probablemente una gran amplitud de redes de intercambio e interacciones humanas, es decir, un panorama complejo respecto a la dirección y extensión de dichas redes.

Dos preguntas a responder y que requerirán del análisis conjunto de las evidencias arqueológicas y etnohistóricas son ¿Cuáles fueron los principales nodos en las rutas de intercambio y movilidad? ¿Cómo afectó la llegada europea las redes de intercambio?

Al respecto, y si bien no es posible por la evidencia actual precisar con exactitud el recorrido de estas materialidades desde las áreas de producción hasta los sitios donde fueron halladas en la Provincia de Córdoba, pueden ubicarse como conjunto principalmente en el Holoceno Tardío final (últimos 1000 años), y en parte asociarse a contextos funerarios.

Se espera en un futuro próximo poder articular estos datos con otras líneas de investigaciones arqueológicas y etnohistóricas enfocadas en las redes de intercambio de las poblaciones de Córdoba en tiempos prehispánicos tardíos y coloniales, sobre lo que hay actualmente escasa información tratada de manera articulada.

Si bien los datos bibliográficos mencionados permiten asociar estas materialidades con espacios rituales o contextos funerarios, se necesitan aún identificar las razones que dieron lugar a los circuitos y movilidad de estas materialidades dado que como ofrendas mortuorias pudieron estar vinculados a diferentes prácticas sociales. Tampoco se conoce si en estos contextos funerarios representaron ajuares funerarios o también fueron usados en vida, dado que no hay información para la Provincia de Córdoba. Otros de los interrogantes pendientes son: ¿Quienes portaban estos elementos? ¿Se obtenían por intercambio? ¿Reforzaban las relaciones políticas? ¿Eran indicadores de alianzas? ¿Denotaban parentesco, linaje o posición social?

Finalmente, un elemento que surge de este trabajo y a los fines de avanzar en algunos de los interrogantes planteados es la necesidad urgente de abordar de manera conjunta estudios centrados en movilidades e interacciones a escala interregional entre equipos que desarrollan sus investigaciones en diferentes regiones de Chile y Argentina.

Agradecimientos:

Se agradece a numerosas personas, vinculadas a los distintos museos y colecciones, que hicieron factible la revisión del material y así facilitaron este trabajo. Son ellas, DanielÁlvarez, familia Bouchón, Norma Cisaro, Alberto Cubría, Carlos Diez, Raquel Elizondo, Arturo Ferrareto, Hugo Fierro, Silvia Ledda, Nelso Lenarduzzi, Javier Ochoa y Sebastián Pastor. Flavio Ribero aportó información sobre material hallado en el sur de Córdoba. Alejandra Rojas facilitó ejemplares actuales de Urosalpinx haneti de Uruguay que sirvieron como referencia para la identificación taxonómica. Edward J. Petuch intercambió con la autora información sobre Felicioliva peruviana. Carlos E. Gómez realizó los dibujos sobre técnicas de manufactura. Un agradecimiento especial a los editores y los árbitros anónimos por sus críticas constructivas y sugerencias. Este trabajo se enmarca en el proyecto de Estudios Arqueomalacológicos en la Región Central de Argentina (DI-2019-1544-APN-GRH-CONICET).

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1En relación a la presencia de camélidos domesticados en Córdoba, y aunque no se descarta la presencia de Lama glama, no hay por el momento evidencias arqueológicas contundentes sobre su presencia debido a las limitaciones de las técnicas osteométricas, que no han permitido diferenciar con certeza camélidos silvestres de domésticos (Medina et al. 2014).

Recibido: Diciembre de 2019; Aprobado: Julio de 2020

Autor por correspondencia E-mail: gordillosan@yahoo.es

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