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Chungará (Arica)

On-line version ISSN 0717-7356

Chungará (Arica) vol.50 no.4 Arica Dec. 2018

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562018005002302 

Reseñas de Libros

Fruta Fresca, Cuerpos Marchitos: Trabajadores Agrícolas Migrantes en Estados Unidos

Nicolás Morales Sáez1  2 

1 Universitat Rovira i Virgili, Tarragona, España. nicolasmoraless@gmail.com

2 Medical Anthropology Research Center (MARC), Universitat Rovira i Virgili, Tarragona, España.

Fruta Fresca, Cuerpos Marchitos: Trabajadores Agrícolas Migrantes en Estados Unidos. Holmes, Seth M.. Editorial Abya-Yala, Quito, Ecuador: 2016. 270p.

Fruta Fresca, Cuerpos Marchitos, traducción de Fresh Fruit, Broken Bodies de 2013, es un libro basado en conocimiento etnográfico acuñado por Seth Holmes a través de una inmersión en profundidad en el proceso migratorio de trabajadores triquis a la Costa Oeste de Estados Unidos. El libro desarrolla un prolijo análisis de la economía política del trabajo agrícola migrante y de su impacto en las vidas, las familias y los padecimientos de los trabajadores; en los cuales es posible leer las injusticias y los silencios que hacen llegar fruta fresca a los hogares estadounidenses. Su material de análisis es fruto de 15 meses de inmersión en una etnografía multi-situada que fue realizada bajo el modelo “sigue a la gente” (Holmes 2006), incluyendo los Estados de Oaxaca (México), California y Washington (EEUU). A través de los capítulos, Holmes nos introduce en el terreno de los valles de cultivo de arándanos y fresas en el noroeste del Estado de Washington, en las clínicas de salud para migrantes de la Costa Oeste y en las vidas precarias de las familias triquis, que sufren la “opresión conjugada” de la clase, del racismo y la ciudadanía en sus lugares de origen, en el tránsito y en los lugares de destino migratorio.

El libro entrelaza material etnográfico con una reflexividad teórica que enriquece al lector en los múltiples niveles en los cuales se expresa el continuum de la violencia (violencia estructural, violencia simbólica, violencia política y violencia normalizada cotidiana). Holmes logra dar densidad antropológica a una de las categorías más elusivas en los estudios de la violencia -la violencia estructural- al integrar en su análisis no solo el juego de escalas micro- macro que atraviesan las vidas sufrientes de tres de sus interlocutores: Abelino, Crescencio y Bernardo; sino también, al situar las decisiones económicas, políticas y sociales de los actores en juego: ejecutivos, empleados, supervisores, trabajadores de campo, personal sanitario, etc.; como engranajes de una cadena globalizada de jerarquías que delimitan las trayectorias migratorias, de sufrimiento y de búsqueda de recuperación. Es esta doble mirada, atenta tanto a la economía política del trabajo agrícola migrante como a la economía política de la salud, la que permite hacer de este libro una contribución significativa a diversos campos del conocimiento antropológico.

Holmes es antropólogo y médico, formado en antropología médica en California y dialoga con los estudios de migración para plantear un argumento original que cuestiona algunos supuestos asentados en la literatura internacional, tales como la separación dicotómica entre la migración económica (con sus mecanismos de “empuje” y “jale”) y el refugio político. En el caso de los triquis, el autor da cuenta de que para ellos la migración está lejos de ser un asunto voluntario. Uno de sus informantes dice “no nos dejan otra opción” (p. 45). Más que buscar el “sueño americano”, los triquis parecen moverse en el espectro invisible de la explotación capitalista. Las referencias que aporta Holmes sobre la comunidad de origen, San Miguel (Oaxaca), aportan algunas pistas sobre la sociedad “expulsora”. Menciona, entre otras, “el tropo de la violencia triqui” (p. 146) como un estigma específico que marca a los triquis como “violentos y sucios”, incivilizados que habitan un territorio despojado por siglos de colonialismo en el sur de México. Toma aquí como referencia el concepto de mímesis de Taussig (1986) sobre la violencia colonial en Putumayo, al señalar que “la violencia triqui entre partidos políticos y pueblos vecinos puede verse como el espejo de la violencia que han experimentado a manos del ejército mexicano y del mercado global injusto” (p.146). No obstante, se echa en falta un mayor conocimiento histórico de la región triqui que dé cuenta de cómo las luchas por la autonomía y el desplazamiento forzado de los triquis tienen varias décadas de duración, y que la diáspora se ha incrementado a partir de una agudización de la violencia política en las últimas décadas (De Marinis 2013).

La apuesta de Holmes por desarrollar una antropología encarnada rinde sus frutos en dos momentos cruciales del libro. En el primer capítulo, introduce su experiencia en primera persona del cruce de la frontera entre México y Estados Unidos. Acompañando a un grupo de jóvenes triquis por el Desierto de Sonora, describe la ciudad fronteriza de Altar con su atmósfera de peligro inminente, las estrategias para sortear los riesgos del cruce, la relación con el coyote, y la detención por la Patrulla Fronteriza en Arizona. Esta experiencia verídica e incontrovertible que marca al autor representa una clave de cómo el cuerpo vivido informa sobre “perspectivas valiosas sobre el sufrimiento social, las jerarquías de poder y las implicaciones de las relaciones de trabajo” (p. 64). De algún modo, como si experimentar el cruce letal de la frontera con la vivencia de la “ilegalidad” encarnada, supusiera una mirada que no olvida cómo las superestructuras económicas y políticas están incrustadas en cuerpos y sujetos con nombre y apellido; hace que el resto del libro pueda ser leído como una prolongación de este viaje que transforma la imagen sublime de un campo labrado en el Skagit Valley en un paisaje que recuerda el dolor y el trabajo de los piscadores de fruta. Justamente, al explicar a sus interlocutores el propósito de su presencia en la granja agrícola uno de ellos decía: “quiere experimentar por sí mismo cómo sufre el pobre” (p. 62). En los capítulos 4 y 5, que destacamos más abajo, se encuentra el segundo momento clave. Esta antropología encarnada ilustra en dos lecturas paralelas las trayectorias de aflicción de Abelino, Crescencio y Bernardo; primero en su narrativa personal, y luego en su proceso de objetivación médica.

La “opresión conjugada” que señalábamos antes, es una categoría tomada por Holmes de la obra de Philippe Bourgois, quien, por cierto, prologa el libro. Esta categoría permite ilustrar el trabajo conjunto de diversas opresiones que sólo con fines analíticos desglosamos en aristas más o menos específicas. De un modo semejante a la noción de interseccionalidad empleada en el feminismo, la “opresión conjugada” le permite a Holmes visualizar en las opresiones de clase, el racismo y la exclusión de la ciudadanía una matriz explicativa para las enfermedades y dolor que experimentan los piscadores de fresa triquis, en “el peldaño más bajo del orden jerárquico en el Skagit Valley” (p.131). A pesar de que intentan ser colocados en trabajos menos extenuantes y mejor remunerados, los supervisores los asignan siempre al trabajo manual más riesgoso, en pos de conseguir una cosecha exitosa, y rara vez son ascendidos. Holmes describe también, cómo la etnicidad es una categoría flexible, en el sentido que solo los trabajadores del campo (supervisores o jefes de cuadrilla y trabajadores) diferencian quienes son triquis, mixtecos o mestizos. Para los gerentes de cosecha, los que no son “mexicanos regulares”, caen en la categoría oaxacan. Respecto del género, Holmes aporta información valiosa que describe de forma puntual cómo las mujeres tienen menos años de escolaridad, hablan menos español que los hombres y nunca son ascendidas desde el puesto de piscadoras; entre otros indicadores. A pesar de esto, y considerando que la mayoría de los interlocutores con quienes entabló vínculos estrechos son hombres, la voz de las trabajadoras aparece notoriamente subrepresentada.

Los capítulos cuarto y quinto pueden ser leídos en una relación especular de conocimiento encarnado y desconocimiento profesionalizante. Si invertimos los encabezados de ambos capítulos tendríamos una frase que diría “los doctores no saben nada… cómo sufre el pobre”, un resumen bastante cercano a lo descrito en el libro. Por “pobre” entienden los triquis su adscripción a la clase trabajadora, y el término es frecuentemente empleado al describir su sufrimiento, más que la identificación étnica. En el capítulo cuarto, este sufrimiento se desglosa como un continuo de violencias en tres escenas. Primero, la violencia estructural que se encarna en las rodillas de Abelino, allí donde se forma el bucle del trabajador “a ras de suelo” sin descanso, que junta dinero para enviar al pueblo donde crecen sus hijos, que probablemente más tarde harán el mismo cruce en busca de “salir adelante”. Luego, la violencia simbólica que gatilla insoportables dolores de cabeza en Crescencio al recibir insultos racistas del supervisor, y que provocan, a su vez, una ingesta alcohólica que refuerza el estereotipo de “indígena flojo y borracho”. Y, en tercer lugar, la violencia política en Bernardo, quien padece secuelas físicas por la tortura perpetrada por soldados del ejército mexicano en la región triqui; aunada a una vida de pobreza, desplazamiento forzado, y trabajo migrante en Alaska.

El capítulo quinto es quizás el más copioso en material empírico y permite valorar la utilidad del método sigue a la gente, en el ámbito de la antropología médica cuando se aplica de modo riguroso. Holmes da cuenta de las trayectorias de búsqueda de atención de los tres interlocutores mencionados, en ambos lados de la frontera, y llega a conclusiones muy significativas, a partir de la observación directa de la atención clínica, de las entrevistas a los profesionales y el acceso a parte del registro clínico. Asimismo, complementa estas viñetas con información epidemiológica y realiza una contundente crítica a las clínicas de salud para migrantes, que abarca casi todos los aspectos de la accesibilidad y de la calidad de la asistencia sanitaria.

Al describir los mecanismos de objetivación médica, Holmes logra aportar una mirada penetrante a uno de los aspectos menos valorados en el campo de la antropología médica: la salud de los trabajadores. Al analizar cómo se realiza una valoración deficiente de los riesgos y mecanismos que generan dolor y enfermedad en los trabajadores; los médicos y el personal sanitario, en general, omiten dar cuenta de las consecuencias de la producción agrícola industrial sobre los cuerpos de los trabajadores y las trabajadoras migrantes. Dan recomendaciones, o bien ineficaces o bien nocivas, al basar su diagnóstico más en técnicas de imágenes que en una anamnesis detallada, al dar por supuestos estereotipos racistas y clasistas, y al trabajar sin contar con intérpretes en la lengua materna de sus pacientes. Como señala Menéndez, la salud ocupacional no se ocupa de la salud, sino de la enfermedad, reduce el tratamiento a un paliativo del síntoma en pos de la productividad mercantil, y no escudriña en los condicionantes históricos y sociales del padecimiento (Menéndez 1978). Holmes llega a conclusiones similares, sin responsabilizar a los profesionales en particular, sino a la estructura sanitaria y la formación médica: “médicos bien intencionados, de forma involuntaria, le suman agravios a la lesión, sutilmente culpando a los pacientes de su sufrimiento” (p. 195). Sostiene, en el mismo sentido, que las intervenciones que observó “despolitizan el sufrimiento y refuerzan las mismas estructuras de opresión que causan la enfermedad. La violencia promulgada por las jerarquías sociales, se extiende desde la granja hasta la clínica para migrantes y viceversa, a pesar de los valores e intenciones de las personas en ambas instituciones” (p. 196).

A la tarea investigativa, realizada con gran minuciosidad, y por lo cual el libro es recomendable de suyo, debemos agregar el compromiso político de Holmes que aboga por una “solidaridad pragmática” en favor de los oprimidos, tomando la expresión de Paul Farmer. Consideramos que esta apuesta no es retórica, sino que surge del análisis crítico de la realidad social que asume que “las lentes de la percepción al igual que las desigualdades sociales que éstas refuerzan pueden ser reconocidas, impugnadas y transformadas” (p. 232). En lo que concierne al campo médico, una de las herramientas que es esbozada al final del libro y que merecería un análisis más detallado, sería la formación en competencia estructural (Metzl y Hansen 2014), dado el fracaso de la estrategia apolítica de la competencia cultural.

En tiempos en que políticas neoconservadoras y neofascistas avanzan a escala global, poniendo cada vez más trabas a la migración, libros como Fruta Fresca, Cuerpos Marchitos nos hace recordar el costo político y humano de la naturalización de la segregación y la mercantilización de la vida; nos invita a no callar y a recuperar la figura del intelectual orgánico que da un paso al frente en la “guerra de posiciones” (Gramsci 1986).

Referencias Citadas

De Marinis, N. 2013. En los Márgenes de la (In) Seguridad: Desplazamiento Forzado y Relaciones de Género y Poder en San Juan Copala, Oaxaca. Tesis de Doctorado en Antropología Social, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, México, D.F. [ Links ]

Gramsci, A. 1986. Cuadernos de la Cárcel. Tomo III, Cuaderno 7. Ediciones Era, México, D.F. [ Links ]

Holmes, S. 2006. An Ethnographic Study of the Context of Migrant Health. PLoS 3 (10): e448; 1776- 93. DOI: 10.1371/journal.pmed.0030448. [ Links ]

Menéndez, E. 1978. El modelo médico y la salud de los trabajadores. En La Salud de los Trabajadores. Aportes para una Política de la Salud. Traducido por Horacio Serafín, compilado por F. Basaglia. Nueva Imagen, México, D.F. [ Links ]

Metzl, J.M. y H. Hansen 2014. Structural competency: Theorizing a new medical engagement with stigma and inequality. Social Science & Medicine 103:126-133. [ Links ]

Taussig, M. 1986. Shamanism, Colonialism, and the Wild Man: A Study in Terror and Healing. University of Chicago Press, Chicago. [ Links ]

Autor por Correspondencia Email: nicolasmoraless@gmail.com

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