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Historia (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) v.40 n.1 Santiago jun. 2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942007000100013 

 

Instituto de Historia
Pontificia Universidad Católica de Chile
HISTORIA N° 40, Vol. I, enero-junio 2007: 192-194
ISSN 0073-2435

RESEÑAS

 

 

IGOR GOICOVIC DONOSO. Relaciones de solidaridad y estrategia de reproducción social en la familia popular del Chile tradicional (1750-1860). Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto de Historia, 2006, 541 págs.

 


En esta obra el autor presenta un minucioso análisis de la nueva historiografía sobre familia en Chile, considerando, entre otros aportes, los provenientes de la demografía histórica; los estudios de Julio Retamal F. y sus coautores sobre las familias fundadoras; las contribuciones de Eduardo Cavieres, Rene Salinas y Gabriel Salazar, para señalar algunos de los trabajos más sustanciales; los aportes del propio Goicovic; incluye también el estudio pionero de Jorge Errázuriz y Guillermo Eyzaguirre (1903) sobre la familia obrera de los inicios del siglo XX. Sin embargo, el sustento historiográfico y teórico a que recurre no se limita al ámbito nacional, sino que expone un amplio dominio de la bibliografía pertinente latinoamericana, estadounidense y europea (en especial la de España y Francia).

En el concepto de Goicovic, "la familia social chilena inició su proceso de consolidación solo a fines del siglo XVII y comienzos del siglo XVIII, a partir, mayoritariamente, de elementos étnico-culturales mestizo-blancos. Fue, además, eminentemente campesina y, pese a los esfuerzos oficiales -estatales y eclesiásticos- prosiguió manifestando comportamientos irregulares -ilegitimidad y unión consensual-" (pág. 51). Las conductas transgresoras, en las que incurrieron también hombres y mujeres de la elite, se expresaron con mayor fuerza en los sectores populares, llegando algunas de ellas a contar con la aceptación y aun, con frecuencia, con el apoyo solidario de los iguales pobres. El autor se detiene en el análisis de las transgresiones, tales como el amancebamiento, la bigamia, la seducción, el rapto y el adulterio, dando al relato un tono vivido y sensual.

En el examen de la familia popular, especial realce alcanza el análisis del componente infanto-juvenil. La difícil existencia de los infantes hacía que algunos fueran abandonados, entregados a terceros, o se llegase al extremo de ser eliminados por sus propios progenitores. De los sobrevivientes, "(...) varios pasaron, más tarde, a engrosar las filas del vagabundaje, agavillados con sus pares y desplegando estrategias de subsistencia fundadas en la transgresión delictual" (pág. 253). La vida de los jóvenes populares se desenvolvió, en los años de 1750 a 1850, entre el empleo precario, el vagabundaje y la delincuencia. El hacinamiento y la promiscuidad del hogar popular influían en los aprendizajes sexuales de niños y jóvenes, asimismo internalizaban la violencia intrafamiliar. Pero, por otra parte, el aprendizaje y la iniciación comprendían también la práctica del mismo oficio del padre, en aquellos que lo tuvieron, y las funciones y oficios propios de la mujer adquiridos por imitación a las madres en el caso de las niñas.

La composición demográfica de la familia del Chile tradicional es examinada en tres espacios específicos: el pueblo de indios de Chalinga, la doctrina de Quili-marí y el departamento de Illapel, es decir, en el actual Norte Chico. Basándose en fuentes cuantitativas, determina el tamaño de las unidades de corresidencia y constata la tendencia a agruparse en la modalidad de familias nucleares, compuesta mayoritariamente por la pareja (a menudo solamente por la mujer) y dos a cuatro hijos. Comprueba asimismo "una evidente postergación del matrimonio en un contexto económico y social marcado por la precariedad. El desplazamiento de los varones de una faena a otra, por una parte, desincentiva la disposición de las mujeres a contraer nupcias mientras que, por la otra, obliga a muchas de ellas a permanecer junto a sus progenitores desempeñando tareas de carácter doméstico, indispensables en las estrategias de subsistencia del grupo" (pág. 299). Considera también la fuerza de trabajo y sus porcentajes dentro de la población total, proporción que tiende a ser elevada, puesto que no solamente estaba constituida por hombres en edades productivas, agregándose niños, mujeres y ancianos que desempeñaban variados oficios, siendo los más frecuentes los de costureras en las mujeres y peones y labradores en los hombres.

En las relaciones de solidaridad y de retribución en la familia popular chilena, la reciprocidad cobró importancia como mecanismo de apoyo mutuo. En el concepto del autor, la ausencia o lejanía de los organismos estatales favoreció el recurso a las prácticas de reciprocidad hasta bien avanzado el siglo XX, prácticas que infiere de los testamentos (se basa en una muestra de 879 testamentos dictados entre 1750 y 1850). Así, por ejemplo, hijas, sobrinas o nietas son beneficiadas en recompensa por servicios prestados a sus padres y parientes. La supervivencia del grupo familiar se vio coadyuvada por el amparo dado a los hijos, en contraposición a aquellos que fueron abandonados o víctimas del infanticidio; en tanto que los hijos, a su vez, daban refugio y ayuda a los padres en la vejez. Hubo, pues, solidaridad y retribución material y afectiva.

En cuanto a la estrategia de reproducción del patrimonio, Goicovic afirma que las familias pobres tendieron a seguir una distribución equitativa, a diferencia de las familias patricias en las que el primogénito tiende a acaparar la mayor parte de los bienes, estrategia de conservación del patrimonio familiar que en la época colonial tuvo su máxima expresión en el mayorazgo. Estimamos que esta afirmación admite matices, a juzgar por numerosos testamentos que conocemos en el caso de Concepción, siglo XIX, que muestran la tendencia a la distribución equitativa aun en las familias de la elite. Dotes, mejoras, diferenciaciones entre hijos legítimos e ilegítimos, bienes repartidos, las particularidades de la testación femenina, son otras variables consideradas en el análisis de los testamentos.

La pobreza es un rasgo distintivo de la familia popular chilena, que el autor subraya. No obstante, los sectores populares aportaron su fuerza de trabajo en la reproducción y expansión del régimen económico. Paralelo a ello lograron subsistir y aun desarrollarse como cuerpo social, desplegando su propia estrategia de reproducción social, a través de mecanismos tales como el trabajo colaborativo, el apoyo mutuo en circunstancias difíciles, la entrega de bienes en préstamo y las asistencias personales.

El trabajo de Goicovic recoge el desarrollo y avance de la historiografía referida al estudio de la familia, específicamente al de la familia popular; profundiza temáticas que constituyen el eje articulador de esta rama historiográfica (v. gr. matrimonios, afectividad, transgresiones, espacios de sociablidad); y sitúa la reproducción social en el contexto de la evolución económica de la sociedad tradicional. En síntesis, estimamos que el libro que reseñamos conforma una lectura indispensable para poder apreciar el impulso adquirido por la historia social en Chile.

LEONARDO MAZZEI DE GRAZIA
Universidad de Concepción