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Literatura y lingüística

versión impresa ISSN 0716-5811

Lit. lingüíst.  n.10 Santiago  1997

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-58111997001000010 

Estado del arte de la semiótica actual

MANUEL ALCIDES JOFRE es profesor de la Carrera de Pedagogía en Castellano de la U. Católica Blas Cañas, Profesor Titular de la U. Metropolitana de Ciencias de la Educación y Profesor Asociado del Departamento de Literatura de la U. de Chile. Ha sido profesor e investigador en las Universidades de Carleton, York, Toronto (Canadá), y en las de Columbia y Duke, (Estados Unidos).

Profesor de Español, Master of Arts y Ph. D. con mención en Literatura Hispanoamericana, ha dictado conferencias en Francia, Italia, Brasil, España, Alemania, Canadá, Estados Unidos, México, Paraguay, Argentina y Chile.

Ha publicado dos libros de poemas (Historia natural y Cabos sueltos/Canadian Poems), cinco libros sobre literatura chilena (Pablo Neruda: Residencia en la tierra, Cuentos Chilenos, En el ojo del huracán: Una antología de poesía chilena de los 80, Neruda y de Rokha: La escritura total y Pateando piedras: Poesía local); tres libros sobre la teoría de la literatura (Para leer al lector, Teoría literaria, Semiótica, Tentando vías , dos libros sobre cultura y comunicaciones (Supermán y sus amigos del alma —también traducido al portugués— y La cultura local), y un libro sobre Marechal, Borges y Cortázar, titulado Narrativa argentina contemporánea. Recientemente se ha publicado el volumen II del Manual de Literatura hispanoamericana y chilena.

Este artículo realiza un diagnóstico global de la situación actual de la semiótica, basándose en publicaciones de libros y revistas especializadas, congresos científicos e investigaciones acerca de los principales tópicos semióticos. Los nuevos planteamientos sobre la amplitud del objeto de estudio (la dimensión donde tienen su vigencia los signos) y las renovadas metodologías en análisis son tensionadas en un marco espistemológico donde confluye lo post-moderno, en una evaluación sumaria del estado del arte de la semiótica.

Para indagar en el estado actual de la semiótica es indispensable estar al tanto de una diversidad de campos en los cuales se ejercitan operaciones de índole semiótica. Se hace necesario establecer un panorama sintético de este gran meta-relato que es la semiótica, cultivada en diversas áreas del saber y vinculada a diferentes estrategias del conocimiento.

La situación actual es, a comienzos del siglo XXI, la de una gran difusión y expansión plural a través de diferentes fronteras disciplinarias y conceptuales, avanzando con carácter analítico en un proceso que no es tal vez de estabilización, pero donde la temática central de la doctrina de los signos o de la teoría de la significación se revela como un conjunto de conceptos interrelacionados aplicados a diferentes realidades.

 

1. El paradigma semiótico

La semiótica es un campo de estudio, una metodología de análisis y una estrategia crítica. Lo que ha llevado a la situación actual de este complejo de matrices conceptuales, que llamamos por comodidad "semiótica", comenzó hace dos mil quinientos años atrás en la India y la Antigua Grecia, como una indagación en el conocimiento, en el lenguaje y en la problemática específica de los signos.

La semiótica tuvo una fundación presocrática y una continuidad durante el período medieval. Posteriormente, la semiótica moderna se autonomiza cada vez más, en una problemática de la definición y clasificación de los signos, hasta llegar a un renacimiento generalizado en el ámbito académico. Esta renovación, a comienzos del siglo XX, de la actitud semiótica, la deja así establecida, como una disciplina, como un campo de estudio y como un método de análisis, y la hace emerger como la conciencia de todas las ciencias, como una metateoría, que se basa inicialmente en estudios del lenguaje y la comunicación.

Se constituyen así dos métodos, dos léxicos: uno inglés, uno francés; uno se debe a Ferdinand de Saussure, y otro, a Charles Peirce. Esos dos modelos, uno europeo y otro norteamericano, son dos matrices a partir de las cuales se constituye durante el siglo XX un diálogo entre estas dos tradiciones. La crítica hacia la teoría del signo establecida por Jacques Derrida ha tendido a frenar consistentemente la tendencia semiológica, de Saussure en adelante, y en cambio se ha consolidado la tendencia semiótica, con la figura central de Peirce y las derivaciones teóricas de sus escritos.

La semiótica contemporánea está constituida por la semiótica francesa, de Roland Barthes, Julia Kristeva, Georges Mounin, Pierre de Girau,Tzvetan Todorov, Algirdas Greimas; por la semiótica italiana de Umberto Eco y Cesare Segre; la semiótica estadounidense de Charles Morris y Thomas Sebeok; la semiótica inglesa de Jonathan Culler y John Deely; la semiótica rusa de Roman Jakobson y Juri Lotman; y la semiótica alemana de Max Bense, entre otros.

Estas diversas tradiciones se van gradualmente constituyendo con léxicos a veces bastante diferenciados. Estas diferentes terminologías requieren ser procesadas, mediante un programa analítico ordenador, que permita establecer un estado del arte. Para considerar el estado actual hay que tener también una mirada sociocultural de la organización que los semióticos se han dado, esto es, la Asociación Internacional de Estudios Semióticos, presidida por Roland Postner, y que es la oficina central que reúne todos los que integran la mayor parte de los estudios semióticos en el mundo. Esta asociación fue fundada en 1969, en París, con la participación de Roland Barthes, Algirdas Greimas, Roman Jakobson, Julia Kristeva, Emil Benveniste, Thomas Sebeok y Juri Lotman. Las funciones u objetivos que se diseñó la Asociación fueron, primero, promover las investigaciones semióticas con un espíritu científico; segundo, incentivar la cooperación internacional en este campo; tercero, colaborar con las otras Asociaciones similares; cuarto, organizar coloquios nacionales e internacionales de semiótica y quinto, publicar una revista internacional, una publicación seriada llamada Semiótica.

En este momento la Asociación cuenta con más o menos mil integrantes de todos los continentes, provenientes de treinta y ocho países. Tiene tres presidentes honorarios: Umberto Eco, Cesare Segre y Jerzy Pelc.

Las discusiones recientes de los semióticos tienen que ver con el intento de aclarar los objetivos de las tareas semióticas y confeccionar un panorama acerca de cuáles son las investigaciones en curso. Cuando se comienzan a realizar, hacia 1964, los primeros Congresos de Semiótica, se ve como una tarea principal el hecho de verificar la existencia de la disciplina, estudiar su historia y tratar de encontrar una metodología unificada. Esta problemática continuó posteriormente, con la cuestión metodológica acerca de la diversidad y la unificación, en los diversos congresos internacionales posteriores.

Diez años más tarde, en 1984, por ejemplo, en un Congreso de Semiótica, en Palermo, hubo un intento de redefinición de la semiótica con relación a los campos contiguos, focalizándose especialmente la semiótica teórica, la historia de la semiótica, la semiótica y las humanidades y la semiótica y las ciencias naturales.

 

2. La unidad de lo plural

La semiótica se va viendo cada vez más como un espacio de los seres humanos y los signos. Estos signos se dan en una gran diversidad y al mismo tiempo en una gran síntesis. Los seres humanos están permanentemente introduciendo nuevos tipos de signos y en esto está lo esencial de la definición de lo que es la cultura humana.

La Asociación ha establecido un conjunto de actividades que desea realizar: el incremento de nuevos programas para la enseñanza de la semiótica en las diversas instituciones educacionales, esencialmente universidades; enfatizar la cooperación internacional, incentivar la perspectiva comparativista, una energética integración, una sinergética fusión entre la semiótica y las disciplinas más cercanas vinculadas a la investigación en la comunicación, las ciencias cognitivas, la pragmática, la teoría de los discursos, la hermenéutica, la estética, la teoría de la cultura, etc.

La Semiótica es una ciencia eje que ha mostrado su habilidad para dialogar interdisciplinariamente con otras disciplinas de campos cercanos. Esta función interdialogal es esencial, porque demuestra que es capaz de constituir una teoría del signo básica, que puede servir a una función integracional entre lingüistas, teóricos literarios, antropólogos, estudiosos de la comunicación, matemáticos, biólogos, físicos, artistas, sociólogos, filósofos, en una fórmula integradora de lo real que ayude a planificar la relación entre el hombre y la naturaleza, entre el caos y el orden, en la situación de crisis en que se encuentra el ser humano el día de hoy.

El sexto Congreso Internacional de la Asociación Internacional de Estudios Semióticos se realizó en Guadalajara, México, del 13 al 18 de Julio de 1997. El tema fue "La semiótica, intersección entre la naturaleza y la cultura".

Hubo una serie de planteamientos en torno a la relación entre naturaleza y cultura :

— la naturaleza es entendida como estado silvestre, informe e incomprensible, versus la naturaleza como ecosistema, como nicho ecológico.

— la naturaleza como condición salvaje, versus la cultura como artificio y alejamiento de la condición salvaje.

— la post-modernidad como expresión de latidos profundos, aperturas y transparencias, versus lo clásico como cultura, arbitraria y artificial.

— la oposición entre ciencias de la naturaleza y ciencias humanas, conocimiento de la realidad natural y conocimiento de los conocimientos versus las ciencias de lo artificial, el conocimiento proyectivo, la proyección del observador en lo observado.

— las marcas del cuerpo, síntomas y signos versus el cuerpo perdido y su paraíso terrenal.

— la consistencia del signo, forma y sustancia versus el signo como sustituto de la cosa, presencia y ausencia de la naturaleza.

—el discurso político como discurso objetivo y científico versus el discurso político como discurso polifónico.

La semiótica es una liberación de la filosofía moderna inspirada en el conocimiento del lenguaje humano y la percepción acompañada por la apreciación de la semiosis y los procesos de significación que se incorporan al universo humano y al físico. También tiene la semiótica la convicción de que todos los fenómenos sociales y culturales tienen significado. La semiótica se propone como un proceso de comprensión de la experiencia humana misma mediada a través de signos, la semiótica podrá establecer afirmaciones acerca de los modelos del mundo apuntando de esta manera a la relación entre los métodos de indagación y las estructuras del ser.

La semiótica es un intercambio de mensajes que producen significación. El mensaje es un signo o un conjunto de signos. Los seres humanos no son los únicos que establecen mensajes, pero son los únicos mamíferos que tienen mensajes verbales y que proceden mediante procesos de transacción y contrato que unen a las fuentes y al destino, al emisor y al receptor, en un proceso de transmisión, circulación y recepción de signos. Los seres vivos están unidos por una serie de canales simultáneos, que son sucesiones que trasladan, remiten y hacen circular información, es decir, signos.

La semiótica es una empresa multidisciplinaria unificadora de líneas de pensamiento que enfocan distintos tipos de estructuras, desde el punto de vista de la doctrina de los signos, y también es una filosofía de la mente. La cognición para la semiótica es un tipo de semiosis. En las tres últimas generaciones, en el último siglo, la semiótica ha tenido un gran desarrollo, y se ha concluido en que primero el ser humano tuvo una imaginación simbólica en su historia, luego una imaginación emblemática y finalmente ahora una imaginación semiótica.

En cierto modo, la semiótica implica una relectura de toda la tradición occidental con respecto a la ciencia y a la filosofía del conocimiento, partiendo de la interrelación de la afirmación de que el lenguaje explica al mundo y que el mundo explica al lenguaje. Hay una orientación universalista de la semiótica; las relaciónes entre la lingüística, la semiótica, y otros campos son siempre interrogadas.

La semiosis es parte de la vida misma; y la semiótica está actualmente concentrada en la semiosis y en todo aquello que tenga que ver con las teorías de los signos particulares o con una semiótica general.

Todo lo que se hace es semiótico. Hay una gran emanación de semiosis, un sistema simbólico generalizado, una semiósfera en la cual vive el ser humano. Los seres humanos se comunican por signos y símbolos y entre los signos y símbolos lo único que hay son objetos o personas. La semiosis es siempre una relación y una negociación entre el yo, el tú, y el ellos, entre el yo y sí mismo, y esto es una gran empresa.

 

3. La conciencia semiótica

Hay semiótica pura, semiótica aplicada, semiótica descriptiva, semiótica histórica, semiótica filosófica y la semiosis se manifiesta en los negocios, la educación, las leyes, la medicina, resolviendo diferentes tipos de problemas. El propio Peirce se dio cuenta de las proyecciones prácticas cuando dijo que el significado de los mensajes son las reacciones que provocan en los receptores. Si la ciencia es un conjunto de signos, la semiótica tiene una actitud ecuménica, cercana a la teoría general de sistemas, con un carácter siempre crítico que le permite desconstruir la ilusión tratando de mostrar los mecanismos de ocultamiento discursivo.

La semiótica tiende a afirmar que la conciencia precede al ser, que la ideología, la semiótica, los sistemas de signos crean al mundo real.

La semiótica es actualmente un proceso de interrelaciones intelectuales y académicas, muy rico, entre Europa y Norteamérica, donde se producen confluencias y confrontaciones entre diferentes tendencias. La idea básica es que los signos producen signos y que en la interrelación entre máquina y hombre, hombre y máquina, hombre y hombre, y máquina y máquina, siempre hay procesos de significación.

Las semióticas podrían ser clasificadas en semióticas de los signos, de los códigos y de la significación. Según su condición actual se podrían también clasificar en semióticas metafóricas o metonímicas.

Por otro lado, está la teoría de las prácticas significantes, de la semiosis como proceso, entendiendo que la semiótica debe ser el estudio de la producción de la significación y no tanto del producto signo. En todo caso, la semiótica implica una refundación global del saber, al tener conciencia de la producción, circulación y consumo de los modelos de las prácticas significantes y los problemas que esto presenta como apertura teórica.

Incluso la semiótica llega a preguntarse si hay una significación fuera de la subjetividad y en la búsqueda de la lógica de la producción y recepción de los sistemas significantes se llega incluso a la propia contradicción. Finalmente, en los últimos años, lo que ha habido es una tendencia y una derivación y deslizamiento del signo hacia el significante, en oposición a todo lo anteriormente acumulado en relación al significado.

Para mostrar realmente el estado del arte de una disciplina tan compleja como la semiótica, hay que recurrir a mecanismos enumeradores y panorámicos que al mismo tiempo de presentar una dimensión cuantitativa, agregan una dimensión cualitativa, a partir de los contenidos de los significados presentados.

Si se tuviera que escribir un libro sobre la semiótica hoy en día o construir un documento sintético sobre la situación de la semiótica y su estado de arte, habría que comenzar hablando, introductoriamente, acerca de los estudios de lenguaje, teoría de la literatura y la lingüística del siglo XX.

En segundo lugar, habría que discutir acerca de la problematización del dilema de la semiótica, (campo o disciplina) y ver también los métodos de análisis teóricos en ascenso al día de hoy. Así se llega a un plano acerca de la pregunta sobre el enraizamiento de lo semiótico y lo moderno, y el sentido de lo semiótico y lo post-moderno.

Por otro lado, también el intento de percibir la estructura de lo cultural, sus diversas funciones, y cómo el texto cultural es la unidad de funcionamiento dentro de la cultura, ha generado teorías de la transtextualidad, que son fundamentales para comprender la situación de los signos y su desenvolvimiento en los textos escritos y prácticos. Esto implica sacar, erradicar la significación de los signos mismos y ponerla en el conjunto de relaciones con otros signos contextuales de sistemas previos, de textos previos de otros códigos. Esta es una gran tendencia importante dentro de la semiótica contemporánea, sin embargo, el problema de la significación, más que el problema de la teoría del signo en sí mismo, sigue estando en el centro de la escena teórico-conceptual, lo cual sin duda alguna implica darle mucha relevancia a los problemas epistemológicos, a la idea de la construcción del conocimiento semiótico, al sentido de la semiótica, entendida como una conciencia semiótica, que se difunde y por cierto a todos los procedimientos "meta", como el metalenguaje, la metacognición, la meta-teoría, es decir, la necesaria doble conciencia científica acerca del proceso que se está relacionando, y del desdoblamiento del propio analista para poder analizar de mejor manera el procedimiento que se está realizando.

De los presocráticos al racionalismo, al renacimiento, hay una línea continua de ascenso de los métodos de análisis basados en el lenguaje y en la significación; y en la expansión de una proto-actitud científica que culmina con una calificación acerca de la relación cognoscitiva, factual y pragmática, entre el sujeto y el objeto.

 

4. La modernización semiótica

Para poder avanzar en esta comprensión del estado actual de la semiótica, también hay que tener conciencia de las tendencias que la componen, y acerca de la semiótica del siglo XX, de acuerdo a la producción, al intercambio, o la recepción del signo, es decir, hay que organizar todas las semióticas o clasificarlas taxonómicamente dentro de estos tres rubros: primero, las semióticas que enfatizan la producción, segundo, las que destacan la acumulación o interrelación y finalmente, las semióticas que se refieren a la recepción y consumo de los signos.

También es importante un problema actual, que tiene que ver con la definición del método semiótico; para ello hay una serie de elementos que han surgido en el campo de la teoría literaria y en la teoría de la recepción, específicamente, y en la fenomenología de la lectura y la hermeneútica, que pueden ser de mucha utilidad, como así mismo descripciones textuales y materialistas centradas en la concepción de la ideología.

La semiótica no puede abandonar el cuestionamiento del signo en el seno de la vida social, como lo establecía Saussure, y no puede tampoco abandonar una metateoría en la cual la propia semiótica está evaluando, autocontemplando, reelaborando y relacionando sistemática y críticamente sus propios métodos.

Una manera de sintetizar la pluralidad de elementos que componen el campo semiótico sería el restringirse a la visión de Barthes de Elementos de semiología, del año 1964, donde se establecen cuatro grandes parejas de conceptos como parte del estudio semiológico: la relación entre lengua y habla, significante y significado, denotación y connotación y paradigma y sintagma.

De todas estas nociones, las de paradigma y sintagma, en lo que tiene que ver con la sintaxis semiótica y el problema de la denotación y la connotación, en lo que atañe a la semántica de la semiótica, siguen siendo conglomerados y constelaciones de signos centrales como problemáticas todavía vigentes que no se pueden ignorar. La cuestión de lengua y habla ha tenido otras reformulaciones y una menor vigencia, y permanece también como importante la oposición y complementación entre significante y significado, que aún no es posible de desconstruir totalmente, al parecer.

Una visión del estado del arte de la semiótica tiene que referirse a cómo son definidos el lenguaje como sistema de signos, la literatura como sistema de signos codificados o connotativos, y la teoría literaria como metalenguaje o meta-metalenguaje. Se trata de que en la semiótica actualmente se ha hecho una definición de la importancia de los códigos en el proceso de significación y se intenta ver la mímesis y la semiosis, en una diversidad de campos donde es posible aplicar estas nociones, como por ejemplo, en el drama, en lo audiovisual, en la ciudad, en el texto. Muchas relaciones semióticas están vinculadas a la problemática de la diégesis o relato, a la escritura, al texto, como cruce de códigos y a la comprensión de la ideología como un sistema de signos.

Se procede en estos días a una revisión de la estructura de los signos, a una revisión de la clasificación de los signos, para entrar más directamente a la problemática más central, es decir, la situación de los signos al interior del código. Así será posible ver si se puede establecer una proyección o un canal de contacto con la hermenéutica, que ayude a definir la estructura propia de la semiótica como campo y su tipología.

Esto también lleva, por otro lado, a la semiótica a vincularse a la emergencia y relevancia de las teorías del discurso, lo cual naturalmente permitirá una vinculación con las teorías de la telemática e informática posteriores. En este sentido, puede visualizarse el estado de arte de la semiótica como una teoría que se prepara para servir de puente y como construcción conceptual que generará estrategias para la unificación con todo lo que tenga que ver con el conocimiento, informática y los signos en el futuro.

Hoy día el semiótico es un hermeneuta, un interesado en los signos, pero también un descifrador de ellos, y lo central para él sigue siendo la producción social del significado, cómo se realiza esto, cómo se procede a la generación de los sentidos, qué pasa con la circulación de los sentidos, y cómo la semiótica de la cultura y la semiótica de los textos culturales debe entender todo el proceso comunicativo que hay de los signos hasta concluir en la recepción y el consumo, y comprender cómo la práctica social de la semiótica no es sólo el consumo, sino que también la producción, lo cual llevará a postular siempre al ser humano como creador de los textos, como creador de sentido, como creador de significación.

 

5. Catalogación de sistemas semióticos

Como planteó Charles Morris, la semiótica estaría constituida por una sintaxis, una semántica y una pragmática; esto es, por una sintaxis que estudiase los procesos de combinación, de selección de los signos en las unidades de los sintagmas; más una semántica que se preocupa de los aspectos del significado del signo; y además, una pragmática, es decir, un aspecto en el que el signo fuese visto en relación con los usuarios, con el emisor y el receptor del signo. Todas las semióticas parecen hoy día acercarse a alguno de estos aspectos, incluidos todos en un cierto grado mayor o menor.

Como situación temática actual habría que mencionar la tendencia a ubicar la semiótica dentro de las ciencias de la vida, de la biología, esencialmente, y a poner también todo el lenguaje dentro de una actividad neuro-biológica. Esta ha sido la propuesta de Thomas Sebeok, esencialmente. Por otro lado, hay una tendencia informática, telemática, que busca los acercamientos sobre los temas de los signos y su manifestación en procesamiento en distintas máquinas.

A la idea de Saussure del signo que se estudia como compuesto por el significado y el significante, se agrega la idea de Peirce, según la cual hay un triángulo, tres componentes, que son el objeto, el signo y el interpretante, entendido el interpretante como el signo que recibe al signo que interpreta; ese triángulo, esa tricotomía, es la que supera la bidimensionalidad de Saussure.

Las semióticas actuales distinguen entre una zoosemiótica, por un lado, un sistema de significación en el mundo animal y una fitosemiótica relacionada con la significación de las plantas y de los hongos. Estos no serían mensajes verbales, en oposición a una expresividad semiótica por parte del ser humano a través de mensajes verbales. También dentro de la semiótica y su estado actual se encuentra el modelo de comunicación desarrollado y sistematizado por Jakobson, en 1959, en Lingüística y poética.

Se contiene aquí un proceso comunicativo que distingue seis elementos clásicos: la fuente o emisor, el código, el mensaje, el canal, el contexto y el destinatario, del cual se desprenden las funciones correspondientes : expresiva, metalingüística, poética, referencial, fática y conativa.

Este sigue siendo un modelo en ejercicio, a veces los análisis están centrados en algunas partes o en algunos componentes, dando énfasis a una de las relaciones, y por cierto que la idea del significante con el significado integrado como signo sigue siendo una idea perenne y continua. El signo es así diferenciado del ícono, del índice y del símbolo, de la señal, del síntoma y del nombre, según diversas investigaciones.

Mucha atención ha llamado últimamente la cuestión de lo que Peirce quiso definir como la primariedad, la secundariedad y la terceriedad; el sistema de la nada podría corresponder a la primariedad, el del caos podría corresponder a la secundariedad y el del orden a la terceriedad, según algunas propuestas. Sin embargo, esta significación no es compartida por todos.

También en el estado del arte de la semiótica habría que considerar la endosemiótica, los sistemas endosemióticos, que son los códigos genéticos e inmunológicos, metabólicos, neurológicos, que hay en el sujeto.

 

6. Semiótica de los discursos literarios

De acuerdo a la semiótica, habría que localizar el área literaria en un sector predominante dentro de lo simbólico; el análisis del texto literario todavía sigue apareciendo como un plano de la expresión, del significante, del discurso y también en el plano del contenido, de la historia, del significado, estableciéndose diversos tipos de relación entre ambas series.

La semiótica, obviamente, ve los procesos de significación como radicados en el lenguaje y se produce en consecuencia la necesidad de la exploración de las reglas y códigos que crean el sentido textual, deteniéndose especialmente en las relaciones sintagmáticas y paradigmáticas, en las constelaciones de los signos. Esto concluye entendiendo a la obra literaria como una directa yuxtaposición de códigos y sub-sistemas de signos, estableciéndose así la teoría de la intertextualidad como fundamento de la historia literaria.

Así vista, la semiótica en su estado actual consiste en una preocupación constante por lo simbólico y los procesos de creación de sentido, donde los textos son modelos para las unidades dinámicas que se producen en los procesos de significación, donde la literatura se entiende como producción de signos y conjunto de códigos, a la vez, no solamente con un predominio del mensaje, y donde los términos de comprensión están muy relacionados a un eje central de denotación y connotación, que proporciona modelos y modos de significación textual y no textual.

Así, la semiótica está preocupada de los discursos como estructuras pragmáticas que implican una respuesta del interlocutor, a veces de índole estética. Esto lo hace dentro del marco de una teoría de la cultura, de la consideración de la semiosis y de los importantes aspectos semióticos de la literatura.

Esto lleva, en realidad, a hablar de la literatura como una producción social de sentido; como procesos y contratos de transacciones intersubjetivas, a través del objeto de lectura, produciéndose en la composición y en el consumo del texto literario una fuerte interacción entre signos, textos, discursos, códigos y sujetos, de acuerdo a la semiótica.

De una manera más especifica, podría decirse que la semiótica en lo teórico-literario consiste en una aproximación al texto literario definido como conjunto de signos o como un solo signo, también caracterizado por ser parte de un proceso de significación, es decir, por ser un componente dinámico dentro de un sistema de significación y comunicación.

Como se percibe hoy día, la semiótica se preocupa, primero, de la estructura de los signos, de sus aspectos componentes, de sus dos caras y también de los problemas de la clasificación de los signos en tres, nueve u ochenta y unas categorías diferentes, de acuerdo a Peirce. Luego, entraron a la escena teórica, ya en la segunda mitad del siglo XX, los problemas de la significación como principales y finalmente, la primacía del código dentro de todo el conjunto de los seis componentes del proceso comunicativo, en el esquema clásico de Jakobson.

Marcel Danesi, al presentar a Sebeok, en el libro de este último titulado Signos: Una Introducción a la Semiótica establece que los signos son la base del pensamiento humano y que sus orígenes datan de Hipócrates en el ámbito de la sintomatología y semiótica médica. Confirma también Danesi la importancia del interpretante en el proceso de semiosis, gracias a Peirce, agregando que la vida misma es semiosis. Declara también que la lengua es el último logro del proceso semiótico transformacional, cuerpo-mente-cultura. La lengua es un efectivo medio cognitivo para la modernización del mundo, de acuerdo a Sebeok, sostiene Danesi.

Cuando Sebeok mismo hace su planteamiento sobre la semiótica, tiene que comenzar partiendo de un modelo de comunicación, el de Jakobson, definiendo un mensaje como un signo, como una sucesión ensamblada de signos, desde un productor de signos, desde una fuente apta, hasta un receptor o destino. Todos los reinos, el reino mineral y vegetal, están marcados por mensajes, pero sólo en el mundo humano hay mensajes verbales, declara Sebeok. El ser humano tiene dos repertorios de signos; el no verbal y el verbal. Esto hace extraordinariamente importante los sentidos, desde el punto de vista biológico y le da importancia al código, y a los signos, que es el dominio actual de la semiótica.

Sebeok dice que los seis factores claves (mensaje, código, fuente y destino, canal y contexto)separados y conjuntamente constituyen el rico dominio de las investigaciones de la semiótica, comprendiendo siempre al signo como central, algo que está para alguien por otra cosa. Sebeok postula que el cerebro y la mente son en sí mismos un sistema de signos, siguiendo a Peirce, según el cual el universo entero está representado por signos, si no está compuesto exclusivamente de signos.

En la relación entre la semiótica y la lingüística, la mayor parte de las opiniones son que la lingüística es una parte de la semiótica y que el modelo comunicacional es fundamental, puesto que, según Levi-Strauss, la comunicación opera omnicomprensivamente a tres niveles, a nivel de intercambio de mensajes, a nivel de intercambio de utilidades (fundamentalmente bienes o servicios) e intercambio de parejas, en la sociedad humana. Comparte también Sebeok la opinión de Lotman, según la cual el lenguaje es un sistema de modelización más que una herramienta de comunicación, donde todos los seres vivos, acota, se influyen mutuamente mediante intercambios de mensajes no verbales.

 

 

 

Bibliografía

 

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