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 número43Fantappiè, Carlo, Il diritto canonico nella società postmoderna. Lezioni universitarie (Torino, Giappichelli Editore, 2020), 399 págs. [ISBN 978-889-213-717-2].Ramis Barceló, Rafael, El nacimiento de la Filosofía del derecho. De la philosophia iuris a la Rechtsphilosophie (Madrid, Editorial Dykinson, 2021), 248 págs. [ISBN: 987-84-1377-286-8]. índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
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Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  no.43 Valparaíso ago. 2021

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552021000100870 

Bibliografía

García y García, Antonio (†) (dir.); Aznar Gil, Federico R. (†); Cantelar Rodríguez, Francisco (†); García y García, Antonio (†); Justo Fernández, Jaime, Synodicon Hispanum, XIV: Huesca, Tarazona y Zaragoza (Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 2020), XXIII + 950 págs. [ISBN 978-84-220-2157-7].

Carlos Salinas Araneda1 

1Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile

García y García, Antonio; Aznar Gil, Federico R; Cantelar Rodríguez, Francisco; García y García, Antonio; Justo Fernández, Jaime. Synodicon Hispanum, XIV: Huesca, Tarazona y Zaragoza. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 2020. XXIII + 950p. ISBN: 978-84-220-2157-7.

El Código de Derecho Canónico en actual vigencia desde 1983 define el sínodo diocesano como “una asamblea de sacerdotes y de otros fieles escogidos de una iglesia particular, que prestan su ayuda al obispo de la diócesis para el bien de toda la comunidad diocesana” (can. 460). Constituye la máxima expresión de la potestad legislativa del obispo diocesano, que se recoge de manera solemne en sus constituciones, siendo una típica expresión del derecho canónico particular. Se trata de una institución plenamente vigente en la vida de la Iglesia actual, pero que tiene una larga tradición, de la que da cuenta el presente volumen, el último aparecido en una colección que, desde 1981, viene publicando los sínodos diocesanos celebrados en las diócesis españolas desde el Concilio Lateranense IV (1215) hasta la clausura del Concilio de Trento (1563). Si bien desde el alto Medioevo se celebraron esporádicamente estas asambleas sinodales, el canon 6 del Lateranense IV dispuso que se tuvieran anualmente sínodos en todas las diócesis para aplicar a escala local las normas de los concilios provinciales las que, a su vez, debían aplicar la legislación de los concilios generales o ecuménicos, canon que dio origen a la época áurea de los sínodos diocesanos.

Trece han sido los volúmenes que han antecedido al que ahora presento, que es el penúltimo de esta empresa editorial, y en este se recogen los sínodos de Huesca, Tarazona y Zaragoza. La colección Sinodicon Hispanum fue anunciada en Salamanca en 1976 por quien fuera su mentor y director, fr. Antonio García y García ofm., profesor de Historia del Derecho Canónico en la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad Pontifica de Salamanca. La presente edición, como las anteriores, cumple con todas las exigencias de una rigurosa edición de textos, los que son presentados en su idioma original, generalizadamente el latín, con las concordancias a la legislación canónica vigente en su momento, especialmente el Corpus Iuris Canonici y otros sínodos y concilios; en cuanto al Corpus, las citas son progresivas en cuanto a las diversas colecciones que lo integraban, en la medida que se avanza en el tiempo. Se agregan las referencias a las Sagradas Escrituras y a la legislación secular, especialmente las Siete Partidas del rey sabio. A partir del volumen IX de la colección, para mayor comodidad de los lectores que no sean expertos en latín, el aparato crítico y el aparato de fuentes ha sido redactado en castellano; se ha procurado igualmente utilizar palabras castellanas similares a las latinas usuales en estos casos, todo ello para que la redacción de dichos aparatos crítico y de fuentes sea fácilmente comprensible a cualquier lector incluso no muy avezado.

En este volumen se recogen todos los sínodos de los que se tiene noticia en cada una de las tres diócesis. De algunos de ellos solo se tiene la referencia de haberse celebrado, sin que se conserve su texto, lo que no impide dedicarles su espacio en este volumen con la debida referencia histórica de sus autores y de sus circunstancias y noticias que han llegado hasta hoy. De los demás se recoge su texto completo y no ha faltado el caso de alguno, como el sínodo de Beltrán de Cormidela, celebrado en Tarazona el 28 de junio de 1332, del que solo se conservan algunos fragmentos pero que, gracias a información que ofrecen otras fuentes, ha sido posible reconstruirlo conjeturalmente.

Se recoge un total de 52 sínodos distribuidos de la siguiente manera: 23 de Huesca, 7 de Tarazona y 22 de Zaragoza. De ellos, once carecen de texto -5 de Huesca, 4 de Tarazona y 2 de Zaragoza- no obstante lo cual, de cada uno de ellos se dan noticias, como queda dicho. Los más antiguos son del siglo XIII -5 de Huesca, 2 de Zaragoza-, la mayoría son del siglo XIV -8 de Huesca, 4 de Tarazona y 8 de Zaragoza-; algo menos son los del siglo XV -7 de Huesca, 2 de Tarazona y 7 de Zaragoza- y tan solo nueve son del siglo XVI, del que sólo se publican los anteriores al Tridentino -3 de Huesca, 1 de Tarazona y 5 de Zaragoza-. Las páginas ocupadas por los sínodos de Zaragoza son notablemente más numerosas que las que ocupan los sínodos de las otras dos diócesis, sin que esto signifique una menor importancia de estos otros sínodos, como ocurre, por ejemplo, con el Libro Sinodal de Tarazona de 1354 por su contenido, y el sínodo de Pedro Agustín, celebrado en Jaca en 1554 por su autor. Las deficiencias de algunos originales han significado una especial dificultad, la que se ha procurado superar con un denodado trabajo de sus editores. Cada sínodo publicado en este volumen, como se ha hecho en los volúmenes anteriores, se introduce con una breve noticia del mismo, en la que se intenta situar el texto respectivo dentro de sus coordenadas espacio-temporales, subrayando los aspectos que, a juicio de los editores, merecen especial atención por su particular importancia, lo que se hace tanto con aquellos sínodos cuyas constituciones se publican, como con aquellos de los que solo se tiene noticia de su realización.

Por las páginas de este volumen van pasando los problemas de las iglesias particulares de esos años, lo que queda en evidencia, por ejemplo, con la preocupación permanente por la vida y honestidad de los clérigos, o la dificultad suscitada por el triunfo del consensualiasmo en el matrimonio, afirmación que se hizo sin establecer una forma solemne para su celebración, lo que originó la corruptela de los matrimonios clandestinos, en los que el consentimiento se manifestada sin testigo alguno, con la posibilidad de consentimientos sucesivos expresados clandestinamente por la misma persona con contrayentes diversos y el consiguiente riesgo para la salvación de su alma. Se repiten normas sobre el patrimonio eclesial y los contratos, sobre los testamentos y sus ejecuciones, así como sobre procesos y delitos y otras materias de interés en esos momentos y lugares. Esto nos permite advertir la importancia de esta colección, en general, y de este volumen en particular, pues constituyen una serie de consulta imprescindible no solo para la historia de la Iglesia y del derecho canónico sino también para la historia profana, incluso de cualquier historia sectorial como la de la economía, demográfica, social o de las mentalidades y, en general, para cualquier aspecto de la historia de la tardía Edad Media. Pero el interés de estos volúmenes se proyecta también a la iglesia indiana, cuando empiecen a celebrarse, desde temprano, sínodos en las diversas diócesis que fueron progresivamente constituyéndose en el solar americano, los que, por lo general, no ofrecen grandes novedades respecto de los sínodos peninsulares, salvo en lo que se refiere a la evangelización y al trato con los pueblos originarios. “Bajo este aspecto reflejan, salvo raras excepciones, el tradicionalismo, la meticulosidad y el rigor tridentinos y, en definitiva, medievales […] Desde este punto de vista no tienen un interés mayor ni menor que los sínodos europeos de la época en los que obviamente se inspiran […] La gran novedad de los sínodos americanos radica en todo lo relacionado con el problema misional y trato que había que dar a los indios. Bajo este aspecto, bien se puede afirmar que no había precedentes tridentinos” (García y García).

En la preparación de este volumen han participado cuatro profesores; de dos de ellos se deja constancia de su fallecimiento, los profesores Antonio García y García y Francisco Cantelar Rodríguez; no aparece dicha constatación en el caso del profesor Federico Aznar Gil, fallecido inesperadamente cuando el libro ya estaba impreso. El cuarto editor es el profesor Jaime Justo Fernández. Este volumen está dedicado a dos profesores de la Facultad de Derecho Canónico de la universidad salmanticense: don Juan Luis Acebal Luján op., quien fuera rector de la Universidad Pontificia de Salamanca y a quien le correspondió recibir en tal calidad a san Juan Pablo II cuando visitó dicha universidad pontificia; y don Juan Sánchez y Sánchez od., que fuera su decano.

Como queda dicho, este volumen es el penúltimo de la colección la que, en su conjunto, coloca a España en un puesto de vanguardia en la edición de estas fuentes, lo que desde hace años viene siendo puesto de relieve por la crítica especializada. Nuestras vivas felicitaciones a quienes han hecho posible este nuevo volumen, en la esperanza de que pronto podamos dar a conocer, por estas mismas páginas, el volumen que falta, con el que se pondrá término a esta gran empresa.

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