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Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  no.42 Valparaíso ago. 2020

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552020000100877 

Bibliografía

Forcatel, Étienne, L’Amour juriste. Cupido iurisperitus (Paris, Classiques Garnier, 2018), 910 págs. [ISBN 978-2406067566]

Rafael Ramis Barceló1 

1Universitat de les Illes Balears - IEHM, España

Forcatel, Étienne. L’Amour juriste. Cupido iurisperitus. Paris: Classiques Garnier, 2018. 910p. ISBN: 978-2406067566.

¿Cómo se conjugan el amor y el derecho? Étienne Forcadel (1519-1578), jurista, profesor y escritor dio a las prensas uno de los libros más curiosos de la historia del derecho: Cupido iurisperitus (1553), en el cual abordó este tema tan insólito. Años antes había publicado otras obras igualmente innovadoras: Necyomantia jurisperiti. Sive De occulta jurisprudentia dialogi (1549), Sphaera legalis (1549), y Penus juris civilis, sive de alimentis tractatus. Item Aviarium juris civilis. Ad haec Ardua sapientis cujusdam Graeci cum stulto Romano disputatio nutu habita (1550).

Sin embargo, Cupido iurisperitus es, tal vez, la más original, por ser un auténtico tratado de las relaciones entre el derecho y el amor, un tema inexplorado hasta el momento y, podría decirse que jamás vuelto a abordar con la misma intensidad y profundidad con la que Forcatellus dotó a esta singularísima obra. En el prólogo se lee: “Scripturo me de iure et amoribus, uerendum, opinor, fuit, ne uel onus duplex temere susciperem, uel de moribus meis quicquam uiderer confiteri, eoque magis dubitandum, quod utrumque audere adeo magnum est, ut alterum per se periculosum haberi possit” (p. 72).

Anne Teissier-Ensminger, investigadora del Cnrs, Doctora de Estado en Historia del derecho, ha sido la encargada de preparar esta edición, al igual que hizo hace algunos años con La Sphère du Droit, Sphaera legalis (Paris, Classiques Garnier, Textes de la Renaissance 168, 2011), 540 págs. Buena conocedora de Forcadel, la autora se recrea en el concepto de jurisliterariedad, que ha sido objeto de estudio en otras obras suyas como Le droit incarné: huit parcours en jurislittérature (Paris, Garnier, 2013), 418 págs., y Fabuleuse juridicité: sur la littérarisation des genres juridiques (Paris, Garnier, 2015), 866 págs.

Esta obra, como bien subraya la editora y traductora, trata de la coiniunctio entre el amor y el derecho (el derecho del -o en el- amor, y el amor del -o en el- derecho). En su densa y elaborada introducción indica que la obra permite hasta tres niveles de lectura (pp. 17-19).

El primero de los niveles sería el propiamente iusfilosófico, en el que fundamentaría la relación analógica entre el amor y el derecho, con dos rasgos característicos: por un lado, la capacidad de uno y otro para crear concordia (de instaurar entre los seres humanos relaciones pacíficas y armónicas) y, por otra, la del derecho como verdadera filosofía (el tópico del ius como la vera philosophia, tan recurrente en toda la historia del derecho), es decir, el arte de cultivar lo justo, algo coextensivo al amor perfecto, que trata al prójimo como a sí mismo. Esta visión filosófica tiene, sin duda, rasgos cristianos y paganos, está inserta en un platonismo que recorre todos los capítulos.

Un segundo nivel de lectura sería el de la ficción narrativa, a través del cual el Amor es un personaje que, como Dios o como rey, se encuentra con sus sirvientes y con una miríada de personajes con los que tiene una relación de poder y de afecto relacional. Ante ellos es, al mismo tiempo, señor y juez, recalcando su poder feudal, de crear derecho y vínculos de justicia, mediante el amor.

El tercer nivel de lectura es el filológico, en el que Forcadel se da muestras no solamente de una prodigiosa erudición jurídica, filosófica y literaria, sino también de una inventiva narrativa fuera de lo común, con comentarios históricos y filológicos sorprendentes. Con ello, según Teissier-Ensminger, procede a la “élaboration d’un texte jurislittéraire sophistiqué” (p. 19).

Esta obra tiene que leerse como el resultado más señalado de la influencia del Platón de Ficino sobre el pensamiento jurídico: la proximidad del amor, entendido en un sentido cristiano de charitas, y de la justicia, comprendida como manifestación por excelencia del derecho divino. Todo ello queda revestido literariamente con referencias a la mitología y a la Biblia, y jurídicamente, con una exhaustiva revisión del derecho justinianeo, que cita con profusión. El Cupido de Forcadel cristianiza el derecho natural de Platón y de Aristóteles, articulado sobre la idea de equidad, y, a la luz del Banquete de Platón y del Nuevo Testamento, proporciona una lectura antropológica y moralizante de las categorías del derecho romano.

Con estos presupuestos, no es de extrañar que el libro se explaye especialmente sobre los contratos y sobre el matrimonio (en sus vertientes que hoy diríamos civiles y penales), mostrando como el amor liga los vínculos familiares y contractuales. Todo ello, mezclando sin cesar elementos mitológicos y filosóficos con los pasajes del Corpus iuris civilis, expuestos con gran imaginación.

No en vano, puede decirse que esta obra es una de las más altas cimas del humanismo jurídico, algo que puede constatarse también por la amplitud de los autores citados. Entre los juristas, sobresalen Accursio y Alciato. Entre los escritores, hallamos profusas menciones a Aristóteles, Aulo Gelio, Cicerón, Estrabón, Homero, Horacio, Lactancio, Lucrecio, Macrobio, Marcial Ovidio, Pausanias, Platón, Plauto, Plinio (especialmente el viejo, aunque también el joven), Plutarco, Quintiliano, Virgilio, Vitruvio y un largo etcétera.

Se trata, en fin, de un libro de gran interés, que hasta ahora los interesados teníamos que leer bien en la edición original de 1553 o la de 1595, presentes en diversas bibliotecas europeas y, desde hace años, accesibles en versión digital en la red. Para una obra tan erudita, era necesario el concurso de una editora tan paciente y competente como Anne Teissier-Ensminger, que ha traducido asimismo el texto al francés con una gran soltura. Desde ahora, se trata de la edición canónica y la versión moderna, de una obra que Roland Barthes calificaría como de goce, por su libertad de inventiva y su perpetua erudición: obliga al lector a removerse en su sillón, bien sonriendo por la orgullosa y lúdica complicidad con Forcadel, bien levantándose para buscar una y otra referencia en las estanterías de una biblioteca bien surtida.

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