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Revista de estudios histórico-jurídicos

versão impressa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  no.42 Valparaíso ago. 2020

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552020000100167 

Estudios - derecho romano

La secuencia didáctica del Digesto: de iudiciis y de rebus

The teaching sequence of the Digest: de iudiciis and de rebus

Javier Esteban Rodríguez Diez1 

1Pontificia Universidad Católica de Chile. Doctor en Derecho, Profesor de Derecho Romano en la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Dirección postal: Av. Apoquindo 3721, piso 13, Las Condes, Santiago, Chile. Correo electrónico: javier.rodriguezdiez@uc.cl.

Resumen

El artículo analiza la descripción ofrecida por Omnem del segundo y tercer año de la carrera de derecho luego de la reforma de Justiniano, y en particular el problema de la secuencia en que debían enseñarse las partes de iudiciis y de rebus. Se revisan de forma crítica las posturas tradicionales en la materia, demostrando que muy probablemente se estudiaban títulos de ambas partes en ambos años. En particular, la descripción del antiguo currículo jurídico y la secuencia de títulos del Codex Iustinianus ofrecen valiosas pistas, las cuales contribuyen a su vez a esclarecer problemas de educación y sistematización del derecho en tiempos de Justiniano.

Palabras clave: De iudiciis; de rebus; partes digestorum; Omnem; educación jurídica

Abstract

This article analyses the description offered by Omnem of the second and third years of law school after Justinian’s reform, and specifically the issue of the sequence in which de iudiciis y de rebus were taught. The traditional views are critically revised, showing that, most likely, titles from both parts were taught each year. In particular, the description of the old legal curriculum and the sequence of titles of the Codex Iustinianus offer valuable clues, which contribute in turn to shed light on problems of legal education and systematization at the time of Justinian.

Key Words: De iudiciis; de rebus; partes digestorum; Omnem; legal education

Introducción

El punto de partida de este trabajo es un curioso texto de Omnem, la constitución introductoria de Justiniano que describe la reforma de los estudios jurídicos. Allí se detalla que, durante el segundo y tercer año de derecho, se estudiaría o bien de iudiciis, que cubre los libros 5 a 11 del Digesto, o bien de rebus, que se extiende a los libros 12 y 19: Omnem § 3: “In secundo autem anno […] vel de iudiciis libros septem vel de rebus octo accipere eos sancimus, secundum quod temporis vicissitudo indulserit, quam intactam observari praecipimus. Sed eosdem libros de iudiciis vel de rebus totos et per suam consequentiam accipiant, nullo penitus ex his derelicto: quia omnia nova pulchritudine sunt decorata, nullo inutili, nullo desueto in his penitus inveniendo. Alterutri autem eorundem volumini, id est de iudiciis vel de rebus, adiungi in secundi anni audientiam volumus quattuor libros singulares […]”1; Omnem § 4: “Tertii insuper anni doctrina talem ordinem sortiatur, ut, sive libros de iudiciis sive de rebus secundum vices legere eis sors tulerit […]”2. Como se puede apreciar, este texto prescribe alternativamente que los estudiantes aprendan o de iudiciis o de rebus en su segundo año, debiendo la materia restante ser estudiada durante el tercer año. El texto parecería además contemplar un cierto elemento de aleatoriedad en esta distribución, por cuanto estaría condicionada por la vicisitud del tiempo (secundum quod temporis vicissitudo indulserit) y por lo que toque alternativamente en suerte (secundum vices legere eis sors tulerit).

Esta distribución curricular ha suscitado escasísima atención por parte de la romanística. La mayoría de los autores considera que en el segundo y tercer año se enseñaría o de iudiciis o de rebus, es decir, cada parte en su totalidad, con exclusión de la otra, la que sería estudiada al año siguiente3. Otros autores señalan que se estudiarían títulos de ambas partes4, mientras que unos pocos entienden que se estudiaría cada pars hasta donde lo permitiese el tiempo, para luego retomar al año siguiente5. Thüngen, en un ejercicio de honestidad intelectual, reconoce que la información sobre el segundo año es simplemente imprecisa6. El autor que más atención dedicó a este punto es Herbert Jolowicz, quien en la segunda edición de su Historical Introduction to the Study of Roman Law se preguntó por las implicancias que esta distribución tendría para efectos de la organización de la enseñanza. En efecto, señala este autor, si de iudiciis y de rebus hubiesen sido enseñadas de forma alternada, probablemente un solo profesor habría enseñado simultáneamente a un mismo grupo de alumnos de segundo y tercer año, ya que de lo contrario la misma materia se habría enseñado a dos grupos de alumnos al mismo tiempo7. Sin embargo, Jolowicz considera poco plausible la enseñanza conjunta a alumnos de distintos años, siendo más probable que los estudiantes siguieran las lecciones de un mismo maestro a lo largo de toda su carrera8. Estas observaciones parecen haber resultado tan inconducentes para los autores contemporáneos que Barry Nicholas eliminó toda referencia a ellas al tomar en sus manos la ejecución de una tercera edición de la obra de Jolowicz9.

La falta de atención sobre este punto resulta del todo injustificada si se considera que su esclarecimiento puede servir no solo para comprender temas secundarios relativos a la organización de los estudios bajo Justiniano, sino que puede arrojar valiosa información sobre problemas de sistematización del derecho y sobre la forma en que las fuentes jurídicas eran abordadas en el contexto de la enseñanza del derecho. No puede perderse de vista que el Digesto fue concebido en gran parte a la luz de las necesidades pedagógicas de su época, por lo que la secuencia en la que sus distintas partes eran abordadas no resulta en modo alguno superfluo. El tema resulta tanto más provocativo si se considera que, como se verá en las próximas páginas, la alternancia del estudio de de iudiciis y de rebus parece haber implicado la enseñanza alternativa de distintos títulos de ambas partes digestorum, lo que lleva a su turno a la búsqueda de antecedentes para reconstruir la secuencia en la que los títulos eran enseñados. De esta forma, se abre la posibilidad de identificar una sistemática que va más allá de la secuencia del índice del Digesto, con todas las nuevas perspectivas de análisis que ello trae consigo.

A fin de ofrecer un análisis ordenado de la materia, la siguiente sección (II) presenta un breve panorama de la reforma de los estudios jurídicos bajo Justiniano. A continuación, la Sección III analiza las diversas constituciones introductorias para así poder realizar una lectura de contexto de la secuencia de estudios descrita en Omnem §§ 3-4. La Sección IV está dedicada a los indicios sobre la secuencia en la que los distintos títulos eran enseñados, para finalmente ofrecer las conclusiones en la Sección V.

I. La reforma justinianea de los estudios de derecho y la estructura del Digesto

La concepción del Digesto se encuadra en el esfuerzo de reducir la enorme masa de la jurisprudencia clásica a un formato más accesible (Deo auctore § 1-2), lo que su turno implicaba una reforma en los estudios jurídicos. En efecto, los problemas asociados al volumen de las opiniones jurisprudenciales se traducían en un desafío para la enseñanza del derecho, cuestión que fue solucionada por Justiniano al sancionar un texto oficial de estudio. Los detalles de esta reforma se exponen en detalle en Omnem y han sido analizados por diversos autores10, por lo que a continuación se ofrece una breve síntesis, funcional a los propósitos de este trabajo.

El antiguo currículo es descrito en Omnem § 1, donde se indica que a los estudiantes de primer año (llamados dupondii, “que valen dos pesos”) se les impartían las Instituciones de Gayo y cuatro libri singulares: de re uxoria, de tutelis, de testamentis y de legatis. Estos últimos textos correspondían con toda probabilidad a selecciones del comentario de Ulpiano ad Sabinum11, como se desprende del examen de los Scholia Sinaitica, un texto postclásico que recoge la enseñanza de partes de los libros 35 a 38 del comentario ad Sabinum de Ulpiano (sobre la dote y la tutela)12. En el segundo año se les enseñaba la “primera parte de las leyes” (prima pars legum) conocida como ta próta (τὰ πρῶτα) (Tanta § 2; Omnem § 2), para luego pasar al estudio tanto de de iudiciis como de de rebus. Estas partes corresponderían a la división de los primeros 32 libros del comentario de Ulpiano ad Edictum: ta próta cubría los libros 1-14, de iudiciis los libros 15-25 y de de rebus los libros 26-32. Es por ello que la cita del ad Edictum de Ulpiano en diversas fuentes se hace precisamente en base a estas denominaciones13. Así, la enseñanza del derecho durante el segundo año habría estado centrada en el estudio del comentario de Ulpiano al Edicto14, por lo que los estudiantes de segundo año eran llamados edictales. En el tercer año se continuaba con el estudio de las partes de iudiciis y de rebus, para luego comenzar con el estudio de 8 (del total de 19) libri responsorum de Papiniano, razón por la cual los estudiantes de tercer año eran llamados papinianistae. El estudio de los responsa de Papiniano introducía al alumno al análisis de casos, encontrando su continuación en el cuarto año con el estudio de los libri responsorum de Paulo (Omnem § 5), razón por la cual los estudiantes eran llamados lytai (solucionadores de casos15). Finalmente, el quinto año estaba dedicado al estudio de las constituciones imperiales16.

Justiniano vierte una serie de críticas al antiguo currículo (Omnem § 1), las cuales dicen relación ante todo con la enorme masa de textos jurisprudenciales existentes, de los cuales se enseñaba sin embargo una parte ínfima, que en su cálculo sería de sesenta mil líneas (“ex tam immensa legum multitudine vix versuum sexaginta milia eos suae notionis perlegere”). Esta afirmación puede comprobarse por medio del examen de los Scholia Sinaitica, donde el maestro indica reiteradamente “pasar” (Δίελθε) ciertos textos17. Justiniano critica además el desorden con el que estos materiales eran estudiados, así como la inutilidad de muchos de los contenidos entregados a los alumnos.

Justiniano buscó corregir estos vicios con su reforma curricular, descrita en Omnem §§ 2-5. Allí se indica que dictó sus propias Instituciones para ser estudiadas en el primer año de derecho, en reemplazo de las Instituciones de Gayo. El resto del primer año se les enseñaría la prima pars legum o próta, que corresponde a los cuatro primeros libros del Digesto. Justiniano corrigió así un defecto del antiguo sistema, por cuanto en su opinión no conviene enseñar otra cosa antes de lo que es primero (Omnem § 2: “qua nihil est anterius, quia quod primum est aliud ante se habere non potest”), que es, precisamente, ta próta. En el segundo año, como ya se indicó, se estudiaría o de iudiciis o de rebus, es decir, los libros 5-11 o los libros 12-19 del Digesto18. Además, se agregaría el estudio de cuatro de los catorce libri singulares que comprenden los libros 20-33 del Digesto (los cuales seguían la estructura de los antiguos libri singulares de primer año), específicamente: el libro 23 (primer libro de dotibus, materia que se extiende asimismo a los libros 24-25); el libro 26 (primer libro de tutelis, materia que se extiende al libro 27); el libro 28 (primer libro de testamentis, materia que se extiende al libro 29); y el libro 30 (primer libro de legatis, materia que se extiende a los libros 31-36)19. Justiniano desplazó así al segundo año el estudio de los libri singulares que antes se enseñaban en primer año, en lugar de la próta.

El tercer año, como antes se ha apuntado, continuaba con la enseñanza de de iudiciis o de rebus, para luego pasar al estudio de tres libri singulares: el libro 20 del Digesto (ad formulam hypothecariam); el libro 21 del Digesto (de aedilicio edicto); y el libro 22 (de usuris) (Omnem § 4). En el cuarto año se retomaba el estudio de aquellos temas cuyos primeros libros habían sido estudiados en el segundo año: los libros 24-25 (segundo y tercer libro de dotibus); el libro 27 (segundo libro de tutelis); el libro 29 (segundo libro de testamentis); y los libros 31-36 (del segundo al séptimo libro de legatis). Finalmente, el quinto año estaba dedicado al estudio del Codex Iustinianus en su integridad (Omnem § 5). De esta forma, de toda la compilación justinianea, solo los libros 37-50 del Digesto no estarían comprendidos en la enseñanza formal de la carrera de derecho.

El análisis de la reforma de los estudios jurídicos demuestra hasta qué punto la enseñanza del derecho condicionó la composición del Digesto, tanto en lo que respecta a su origen como al objetivo perseguido20. La labor de compilación debe haber sido particularmente simple allí donde los materiales de enseñanza ofrecieron una base inmediata tanto en términos de contenidos como de estructura21, como fue el caso de las primeras tres partes del Digesto (ta próta, de iudiciis y de rebus)22. Si bien Justiniano declara que se siguió el orden del Edictum Perpetuum (y del Codex)23, lo cierto es que el Digesto sigue en gran medida el orden del comentario de Ulpiano24, lo que confirma la importancia que tuvo este texto en el proceso de codificación. Fue precisamente esta clara influencia de los materiales escolásticos lo que llevó en su momento a algunos autores a concebir la idea de un predigesto. Si bien dicha teoría se encuentra abandonada25, no puede olvidarse la importancia que tuvo el uso pedagógico de diversos textos en la concepción del Digesto, lo que llevó a Honoré a declarar que, si existió algo que pueda ser llamado un predigesto, eso sería la obra de Ulpiano26.

La labor de los compiladores fue más intensa allí donde el modelo prexistente no era tan claro. Considérese a modo ejemplar la composición de los tres libri singulares que cubren los libros 20 al 22 del Digesto, en los cuales Justiniano declara haber llevado adelante una labor importante de reubicación de materiales, a fin de acercar a de rebus ciertas materias afines27, tales como la acción pignoraticia y la responsabilidad por evicción (Omnem § 4; Tanta § 5). Estas materias eran solo incidentalmente tratadas en las responsa de Papiniano, que en el antiguo programa eran objeto de estudio en el tercer año luego de de rebus, lo que debe haber obligado a los compiladores a un esfuerzo considerable para ofrecer un tratamiento de estas materias sin contar con un claro precedente. Justiniano, sin embargo, procuraría que los estudiantes de tercer año no perdieran su nombre de papinianistae, valiéndose de lo que él califica como una bellisima machinatio, consistente en ubicar un texto de las responsa de Papiniano al inicio de la mayoría de los títulos del libro 20 del Digesto. Debido a que reemplazaron el antiguo estudio de la obra de Papiniano, se suele hacer referencia a libros 20-22 como los libri antipapiniani o τὰ τῶν ἀντιπαπινιανῶν μονοβίβλια28. Como se puede apreciar, el trabajo detrás de la elaboración de estos tres libros es desde luego muy diverso a aquel requerido para la compilación de las primeras tres partes del Digesto, donde la comisión pudo descansar en gran medida en el ad Edictum de Ulpiano.

En este punto debe tenerse presente que uno de los principales cambios que el Digesto trajo consigo para efectos de la enseñanza fue la agrupación, en torno a materias determinadas, de textos jurídicos que pertenecían a distintos géneros de la literatura jurídica clásica (comentarios a Sabino, comentarios al Edicto, obras de responsa, etc.)29. La distinción de géneros literarios para efectos de la enseñanza debe haber resultado anacrónica en tiempos de Justiniano30 (piénsese en la división entre el derecho civil y el derecho honorario), quien los refundió bajo títulos que trataban materias específicas, por lo que, de ahora en adelante, toda la información, por ejemplo, en materia de compraventa, se encontraría en D. 19, 1, mientras que antes estaba dispersa en los comentarios de derecho civil, de derecho pretorio y en obras de casuística, volviendo los estudiantes una y otra vez sobre esta materia a lo largo de la carrera, u obligando a los profesores a realizar referencias cruzadas31. Diversos autores han afirmado por lo mismo que existe una conexión entre las distintas masas bluhmianas y la organización de la enseñanza en torno a partes legum, ya que la labor de división del material debe haberse condicionado en mayor o menor medida por la enseñanza de los libri singulares pertenecientes al comentario de Ulpiano ad Sabinum (que serían parte de la masa sabiniana), del comentario ad Edictum del mismo autor (masa edictal) y de los responsa de Papiniano (masa papinianea)32.

Lo anterior nos permite apreciar el grado de continuidad que existió en la enseñanza del derecho antes y después de Justiniano. Por una parte, su reforma parece radical a propósito de la enseñanza de algunas materias del tercer y de todo el cuarto año, donde se introdujeron diversos materiales en reemplazo de los responsa de Papiniano y Paulo. Por otra parte, la continuidad con el antiguo currículo es evidente en la enseñanza de ta próta, de iudiciis y de rebus, así como de los cuatro libri singulares extraídos de los comentarios ad Sabinum: de re uxoria (“de dotibus” en la denominación justinianea) de tutelis, de testamentis y de legatis. En estos casos, la principal novedad es que el texto de enseñanza recogía no solo el material básico sobre el cual se enseñaba antiguamente, sino que también fragmentos de otros textos. Más allá de eso, la continuidad con el antiguo sistema era tan evidente que los antecessores citaban el Digesto en base a su división en partes, manteniendo así la usanza prejustinianea33. La jurisprudencia clásica quedaba así convenientemente reducida a un cuerpo de 50 libros ordenados temáticamente, de los cuales solo 36 eran objeto de enseñanza, lo que Justiniano contrasta con los 2.000 libros de la antigua jurisprudencia34, la mayoría de los cuales debe haber sido inaccesible al común de las personas35.

Pese a las críticas que pudiera merecerle el antiguo currículo, Justiniano se apoyaba en una venerable tradición escolástica respecto de la cual no dudó en realzar diversos elementos de continuidad. Cabe destacar a este respecto que en las primeras tres partes (del total de siete, descritas en Tanta §§ 2-8) en las que se divide el Digesto se conservaron los antiguos nombres que se daban a las divisiones del comentario ad Edictum (ta próta, de iudiciis y de rebus)36. Resulta también elocuente que Justiniano haya mantenido las denominaciones peculiares a los estudiantes de cada año, con excepción de aquella de “dupondii”, considerada injuriosa y reemplazada por “Justiniani novi” (Omnem § 2). En efecto, el objeto de estudio de los estudiantes edictales ya no era el Edicto, como tampoco lo era Papiniano para los papinianistae. Tampoco había motivo alguno para que los estudiantes de cuarto año fueran llamados “lytai”, por cuanto no estudiaban específicamente textos de casuística.

En base a estas observaciones, es posible ofrecer, a modo de referencia para las siguientes secciones, un breve esquema del cambio curricular en tiempos de Justiniano37. Nótese que la enseñanza de de iudiciis y de rebus se ha separado por un guion y se ha incluido entre corchetes, por cuanto el objeto del presente trabajo es dilucidar cómo se articulaba su enseñanza:

Enseñanza prejustinianea

Enseñanza justinianea

1er año

(Dupondii) Gai Institutiones; libri singulares de re uxoria; de tutelis; de testamentis; de legatis (ex Ulp. Sab.)

(Justiniani novi) Institutiones Iustiniani; Ta próta (D. 1-4)

2do año

(Edictales) Ta próta (ex Ulp. ed.); [de iudiciis (ex Ulp. ed.) / de rebus (ex Ulp. ed.)]

(Edictales) [De iudiciis (D. 5-11) / de rebus (D. 12-19)]; de dotibus (liber I) (D. 23); de tutelis (liber I) (D. 26); de testamentis (liber I) (D. 28); de legatis (liber I) (D. 30)

3er año

(Papinianistae) [de iudiciis (ex Ulp. ed.) / de rebus (ex Ulp. ed.)]; libri responsorum Papiniani (8 de los 19 libros)

(Papinianistae) [De iudiciis (D. 5-11) / De rebus (D. 12-19)]; ad formulam hypothecariam (D. 20); de aedilicio edicto (D. 21); de usuris (D. 22)

4to año

(Lytai) Libri responsorum Pauli (18 de los 23 libros)

(Lytai) De dotibus (libri II-III) (D. 24-25); de tutelis (liber II) (D. 27); de testamentis (liber II) (D. 29); de legatis (libri II-VII) (D. 31-36)

5to año

(Prolytai) Codex Gregorianus, Codex Hermogenianus, Codex Theodosianus y constituciones posteriores

(Prolytai) Codex Iustinianus

II. De rebus y de iudiciis en el programa antiguo

El análisis de la reforma curricular de Justiniano revela un importante grado de continuidad en la estructura de la carrera de derecho. Ello tiene relevancia directa para determinar la secuencia pedagógica de de iudiciis y de rebus, ya que las características del esquema prejustinianeo pueden servir para responder las dudas o lagunas del programa de Justiniano. La comparación es tanto más válida por cuanto respecta a de iudiciis y de rebus, ya que tanto en el antiguo como en el nuevo programa estas partes legum se enseñaban entre el segundo y tercer año.

Señala Omnem § 1 sobre la enseñanza de estas materias en el programa antiguo: “[…] post eorum vero lectionem […] tituli alii eis tradebantur tam ex illa parte legum, quae de iudiciis nuncupatur (et ipsis non continuam, sed raram utilium recitationem praebentibus, quasi cetero toto volumine inutili constituto) quam ex illa quae de rebus appellatur, septem libris (semotis et in his multis partibus legentibus inviis, utpote non idoneis neque aptissimis ad eruditionem constitutis). In tertio autem anno quod ex utroque volumine, id est de rebus vel de iudiciis, in secundo anno non erat traditum, accipiebant secundum vicissitudinem utriusque voluminis […]”38.

La lectura de Omnem § 1 aporta invaluables elementos para definir la secuencia pedagógica de de iudiciis y de rebus, especialmente en cuanto señala que, en el segundo año, luego del estudio de la próta, se enseñarían otros títulos, tanto de la parte llamada de iudiciis (tituli alii eis tradebantur tam ex illa parte legum, quae de iudiciis nuncupatur) como de aquella parte llamada de rebus (quam ex illa quae de rebus appellatur). La correlación tam […] quam […] (tanto […] como […]) para referirse a títulos (tituli) de ambas partes da a entender inequívocamente que la enseñanza del segundo año comprendía títulos tanto de de iudiciis como de de rebus. Ello se complementa con la descripción que a continuación se ofrece del tercer año, donde los estudiantes aprendían lo que de cada volumen no se les había enseñado en el segundo año (quod ex utroque volumine, id est de rebus vel de iudiciis, in secundo anno non erat traditum, accipiebant), lo que implica a su vez el estudio conjunto de títulos de de iudiciis y de rebus.

La descripción del programa antiguo aclara inmediatamente el problema de la distribución de de iudiciis y de rebus bajo Justiniano. Resulta en efecto inimaginable que los similares términos en los que se describe la enseñanza de estas partes legum en el antiguo y en el nuevo programa (distribuidas en ambos casos entre el segundo y tercer año) oculten en realidad una secuencia pedagógica radicalmente distinta39. Es más, al describir el nuevo programa, Justiniano prescribe que de iudiciis y de rebus se estudien “secundum quod temporis vicissitudo indulserit, quam intactam observari praecipimus” (Omnem § 3), manteniendo así la secuencia en la que se enseñaban estos contenidos. En este contexto resulta claro que a esta “vicissitudo” no debe dársele una connotación de aleatoriedad, sino que, por el contrario, designa una secuencia regular (y preestablecida)40. Que dicha secuencia diga relación con el desarrollo del curso más que con el orden de los libros del Digesto explica la referencia a la “temporis vicissitudo”. Esto se enlaza con la descripción del antiguo programa, según el cual en el tercer año se enseñaban los títulos de de iudiciis y de rebus que no se habían enseñado el año anterior “secundum vicissitudinem utriusque voluminis” (Omnem § 1). También en este contexto debe entenderse el hecho de que Justiniano prescriba que los libros de iudiciis y de rebus sean estudiados “enteros y por su orden” (Omnem § 1: totos et per suam consequentiam): esto no solo implica que deba seguirse una determinada secuencia (consequentia)41 en la exposición, sino que Justiniano buscaba evitar la enseñanza de fragmentos específicos seleccionados desordenadamente de cada título, dejando parte del material sin estudiar42, como ocurría en el antiguo programa.

La existencia de una secuencia fija en la que se alternaban títulos de de iudiciis y de rebus se confirma por el hecho de que Justiniano ubicara el estudio de diversos libri sigulares al final del segundo año, separando así el estudio de títulos de de iudiciis y de rebus. Como se indicó anteriormente, la secuencia de contenidos estudiados en el segundo y tercer año era: títulos de de iudiciis / de rebus (principios del segundo año); cuatro libri sigulares (D. libros 23, 26, 28 y 30) (finales del segundo año); títulos de de iudiciis / de rebus (principios del tercer año). Esta distribución no puede sino significar que estaba definido de antemano qué títulos de de iudiciis y de rebus serían estudiados en el segundo año y cuáles en el tercero, lo que implica un rígido orden predefinido, sin que el maestro pudiese enseñar en tercer año cualesquiera títulos que no alcanzasen a ser estudiados el año precedente por limitaciones de tiempo.

La comparación entre ambos programas permite además entender qué implica que el nuevo programa prescriba la enseñanza de “vel de iudiciis libros septem vel de rebus octo” (Omnem § 3) o “sive libros de iudiciis sive de rebus” (Omnem § 4): el uso de “vel” o “sive” sugiere que la enseñanza de una de estas partes no excluía a la otra en su totalidad. En efecto, “vel” se usa también al describir la enseñanza de de iudiciis y de rebus en el antiguo programa (Omnem § 3: ex utroque volumine, id est de rebus vel de iudiciis) en circunstancias que la enseñanza conjunta de ambas partes resulta innegable. A nivel gramatical, el uso de “vel” y “sive” en cuanto conjunciones disyuntivas realza la alternativa más que la mutua exclusión, a diferencia de lo que ocurriría si se emplease “aut43. Otras expresiones refuerzan la interpretación de que ambas partes eran enseñados en segundo y tercer año (y no que una excluía a la otra), tales como “uterque” (Omnem § 1: ex utroque volumine, id est de rebus vel de iudiciis; secundum vicissitudinem utriusque voluminis).

Retomando las observaciones de Jolowicz, cabe asimismo señalar que la enseñanza conjunta de ambas partes tanto en el segundo como en el tercer año es más acorde con el hecho de que los alumnos de derecho tuviesen un mismo maestro durante toda la carrera, lo que es aceptado por la mayoría de los autores44.

Como comentario final de esta sección, cabe preguntarse por las razones que habrían llevado al estudio alternado de títulos de de iudiciis y de rebus, en lugar de privilegiar un estudio que siguiera la secuencia lineal de títulos de cada texto. La respuesta puede encontrarse en el hecho de que la ordenación de materias en el Edicto Perpetuo (y luego en el Digesto) no necesariamente se adaptaba a las necesidades pedagógicas, del mismo modo que la secuencia de títulos de un Código Civil moderno puede no respetarse en un curso de derecho civil. Considérese que los nombres de iudiciis y de rebus responden únicamente a las rúbricas del primer título de cada pars legum45, lo que haría pensar que no existe coherencia interna en cuanto a sus contenidos46. Sin embargo, lo más probable es que los maestros postclásicos dividieran el texto allí donde las divisiones les hicieran más sentido47. Ello explicaría por qué la extensión de cada parte es desigual: en el comentario de Ulpiano al Edicto la próta consta de 14 libros, de iudiciis de 11 y de rebus de 7. Los criterios para proceder a esta división están lejos de ser claros, y si bien algunos autores estiman que de iudiciis trata ante todo las acciones reales y de rebus las acciones personales48, esta generalización resulta muy generosa, omitiendo una serie de títulos que no calzan con dichas etiquetas, especialmente en el caso de de iudiciis. Sea cual sea el caso, lo cierto es que los maestros postclásicos trabajaban sobre un esquema predefinido que podría no ajustarse a sus requerimientos pedagógicos, por lo que no es de extrañar que hayan debido adaptarlo a la enseñanza, intercalando títulos de de rebus en el estudio de de iudiciis y viceversa.

III. Indicios en torno a la alternancia de títulos de diversas partes, particularmente en el Codex Iustinianus

Si bien las fuentes ofrecen abundantes antecedentes que respaldan la tesis de la enseñanza de títulos de de iudiciis y de rebus tanto en el segundo como en el tercer año, son mucho menos generosas a la hora de describir cómo se alternaban los títulos de ambas partes. Este silencio resulta natural si se considera no hay razón para que esta distribución dejara rastros en los materiales de estudio, existiendo una disociación entre la secuencia de los materiales escritos y el orden en que se enseñaban en la sala de clases. De esta forma, si bien hay una serie de obras de época prejustinianea que siguen -en mayor o menor medida- el orden del Edicto49, no hemos podido identificar ninguna que intercambie títulos entre las partes de iudiciis y de rebus. Por lo demás, solo cabría esperar un intercambio de esta naturaleza en obras de época postclásica, que hubiesen experimentado alguna forma de influencia por parte de la academia o fuesen directamente materiales de enseñanza, y que distinguiesen nítidamente las primeras tres partes legum, todo lo cual nos deja prácticamente con las manos vacías. Es más, precisamente una de las observaciones más comunes respecto a las escuelas jurídicas orientales es el reducido volumen de textos originales que de ellas nos han llegado50.

Las fuentes bizantinas tampoco son de gran ayuda. Contamos por ejemplo con tres breves obras que describen las partes en las que se divide el Digesto51, sin que ellas sean expuestas según el orden de su enseñanza52. Los materiales bizantinos que vale la pena analizar a este respecto son por lo demás limitados, ya que el sistema de enseñanza impuesto por Justiniano no parece haber perdurado más allá del 557 o 565 d.C.53, lo que implica que las fuentes posteriores no podrían reflejar la secuencia pedagógica bajo análisis54. Dentro de este universo de materiales, el único que hemos podido identificar que presenta cierta relevancia es un escolio del antecessor Estéfano a D. 12, 1, 1, es decir, al comienzo de de rebus55. En dicho texto Estéfano se pregunta por qué el título que encabeza esta pars legum es “de rebus creditis” y no “de pecuniis creditis”, argumentando que el término “res” es más amplio que “pecunia”, ya que incluye cosas que no están en nuestro patrimonio (Πλατύτερον δέ ἐστι τὸ ῥὲς τοῦ πεκουνίου· τὸ γὰρ ῥὲς καὶ τὰ μὴ συναριθμούμενα τῇ ἡμετέρᾳ περιουσίᾳ σημαίνει). Según Estéfano, esta habría sido la razón que llevó al pretor a poner este título sobre esta obra (τὰ συντάγματα [sc. la pars de rebus]), ya que habría sido extraño emplear un título ambiguo (Εἰκότως οὖν ὁ πραίτωρ τὸ ῥές μᾶλλον ἐπελέξατο καὶ προέταξε τοῦδε τοῦ συντάγματος πλατύτερον καὶ γενικώτερον ὂν καὶ αὐτῶν δὴ τῶν ἔξω τῆς ἡμετέρας ὄντων περιουσίας περιεκτικόν. Ἄλλώς τε πῶς οὐκ ἄτοπον ἦν ἀμφιβόλου τινὸς ποιήσασθαι τὴν ἐπιγραφὴν τοῦδε τοῦ συντάγματος;). De más está decir que esta explicación es enteramente anacrónica, ya que la división del contenido del Edicto en partes legum es ajeno al diseño original del pretor. Sin embargo, la explicación da cuenta de que, a los ojos del antecessor, existía una cierta coherencia entre los contenidos de esta pars legum, lo que habría llevado al pretor a elegir una rúbrica que cubriese las materias tratadas en ella. Esto sugiere que la alternancia de títulos de de iudiciis en la enseñanza de rebus debe haber sido restringida, ya que de lo contrario una afirmación sobre la coherencia interna de esta última parte sería probablemente menos enfática.

La única fuente que ofrece indicios claros de una secuencia alternada de contenidos de de iudiciis y de rebus es, curiosamente, otra obra dentro de la compilación justinianea, a cuyo análisis dedicaremos el resto de este trabajo: el Codex Iustinianus. Antes de entrar de lleno en las peculiaridades relativas a la ordenación de sus títulos, cabe destacar que esta obra tiene innegables huellas de la actividad académica de su época, pese a que la comisión estuviese constituida por funcionarios imperiales56, a diferencia del carácter marcadamente académico de los integrantes de la comisión redactora del Digesto. Sin embargo, los estudiosos que han tratado la educación jurídica en Roma rara vez han prestado atención al Codex, pese a que este sigue muy de cerca al orden del antiguo programa de estudios, especialmente en lo que dice relación con las tres primeras partes legum: los libros 1º y 2º son equivalentes a la próta del Digesto, el libro 3º cubre de iudiciis y el libro 4º de rebus. Más allá de la mayor o menor correspondencia del contenido de ambos textos57, resulta notable que el Codex, al igual que el Digesto, realice una división tajante y deliberada entre las distintas partes legum, como se aprecia en el hecho de que el primer título del libro 3º sea precisamente “De iudiciis”, mientras que el primer título del libro 4º es “De rebus creditis et de iureiurando”. Si bien los codices que precedieron a aquel de Justiniano (el Codex Gregorianus, el Hermogenianus y el Theodosianus) también fueron influenciados -en mayor o menor medida- por la secuencia de contenidos trazada en el Edicto Perpetuo58, no separaron en libros diferentes las distintas partes legum, lo que demuestra que los compiladores justinianeos innovaron respecto de modelos precedentes en base a criterios académicos de su época59.

La cercanía entre la estructura del Codex y la enseñanza jurídica puede explicarse en parte por el estudio conjunto de las constituciones imperiales junto a los comentarios de Ulpiano en el antiguo programa. Gracias a los Scholia Sinaitica sabemos que a los profesores podían hacer referencia a constituciones imperiales al enseñar el comentario a Sabino60 (y probablemente lo mismo ocurría con la enseñanza del comentario al Edicto), por lo que no es de extrañar que los juristas del tiempo de Justiniano tuviesen una natural tendencia a sistematizar las constituciones imperiales siguiendo el esquema de enseñanza de los comentarios de Ulpiano. El mismo Justiniano indica que ciertos textos posteriores al Código Teodosiano sirvieron de fuente para su propio Codex61, los cuales sin duda deben haber sido colecciones de iniciativa privada62, organizadas en base a los criterios sistemáticos vigentes a la época. Giomaro63 realza por lo mismo la influencia que debe haber tenido la academia en ofrecer una organización sistematizada de las constituciones imperiales, lo que permitió la rápida labor de compilación a manos de una comisión que no estaba íntimamente vinculada a la academia.

Si bien el Codex coincide con el Digesto al separar claramente las partes de iudiciis y de rebus, tiene la peculiaridad de intercambiar algunos títulos entre ambas partes. Se trata en todo caso de un fenómeno de dimensiones más bien modestas, ya que involucra únicamente a dos títulos: por una parte, mientras el título que trata sobre las obligaciones de dar en un lugar determinado y la acción arbitraria asociada (actio quod eo certo loco) está ubicado tanto en el comentario de Ulpiano (libro 27) al Edicto (§ 96 De eo quod certo loco dari oportet) como en el Digesto (D. 13 ,4 De eo quod certo loco dari oportet) bajo la parte de rebus, en el Codex se encuentra en el libro 3º (de iudiciis) (CI. 3, 18 Ubi conveniatur qui certo loco dare promisit); por otra parte, mientras el título sobre el ager vectigalis y la enfiteusis se ubica en la parte de iudiciis tanto en el comentario de Ulpiano (libro 17) al Edicto (§ 70 Si ager vectigalis petatur) como en el Digesto (D. 6, 3 Si ager vectigalis, id est emphyteuticarius, petatur)64, en el Codex está en la parte de rebus (CI. 4, 66 De emphyteutico iure). La redacción de estos títulos no es tan similar como en otros casos, lo que ha llevado a algunos estudiosos a pasar por alto su íntima relación65, pese a que son los únicos títulos en cada cuerpo legislativo que tratan estas materias.

El intercambio en el Codex de títulos pertenecientes originalmente a de iudiciis y de rebus resulta tanto más interesante si se considera que es posible vislumbrar motivaciones de índole didáctica detrás de esta operación. En el caso de la rúbrica del Edicto “De eo quod certo loco dari oportet”, la materia bajo análisis dice relación con el problema de dónde demandar al deudor cuando este se encuentra obligado a dar en un lugar determinado, por lo que los compiladores lo extrajeron de su contexto original (la condictio66) y lo ubicaron en el Codex junto a otras rúbricas relativas al lugar en que se debe demandar al deducir determinadas pretensiones67. En el caso del título sobre la enfiteusis, esta materia se hallaba originalmente junto a la acción reivindicatoria68, siendo ubicada en el Codex a continuación del arrendamiento (CI. 4, 65 De locato et conducto), institución con la que tiene una evidente afinidad. El Codex preludia en este punto la organización de las Instituciones de Justiniano, que analiza la enfiteusis a propósito del arrendamiento y con el fin de distinguirlo de este (Inst. Iust. 3, 24, 3), citando al efecto precisamente aquella constitución de Zenón (“lex Zenoniana lata est”) que inaugura el título sobre la enfiteusis en el Codex (CI. 4, 66, 1). El hecho de que este intercambio de títulos coincida con la descripción del programa de estudios en Omnem, así como la probable motivación didáctica, sugiere que estamos ante un vestigio del orden en el que estas materias eran enseñadas en época justinianea.

El intercambio entre títulos de ambas partes legum resulta tanto más interesante si se considera que en los primeros cinco libros del Codex (donde la correlación con el Digesto es más directa69) solo en contadas oportunidades un título se ubica bajo una pars distinta a su equivalente del Digesto70, y que solo en un caso existe un intercambio recíproco de títulos entre dos partes, que es precisamente aquel descrito en los párrafos precedentes. El hecho de que este intercambio recíproco calce por lo demás con la descripción del currículo de Omnem, según el cual se enseñarían títulos de ambas partes en segundo y tercer año, nos sitúa más allá del terreno de la mera coincidencia, aportando un antecedente claro sobre la secuencia en la que se enseñaban de iudiciis y de rebus antes y después de la reforma de Justiniano.

Lo anterior no implica que cualquier título que esté en el Codex en una pars legum distinta al Digesto (o a la secuencia edictal) dé cuenta de una innovación basada en prácticas didácticas. Muy por el contrario, la ordenación de los contenidos del Codex obedece a distintas causas, siendo las influencias didácticas probablemente una de las menos recurrentes. Esto obliga a analizar caso por caso las distintas razones que la comisión justinianea tuvo para distribuir las materias del Codex en el modo en que lo hizo, siendo a la fecha el estudio de Anna Maria Giomaro el esfuerzo más completo en este sentido71. En algunos casos, por ejemplo, hay innovaciones que tienen una clara inspiración sistemática, pero que no pueden vincularse a prácticas didácticas, como ocurre con el título relativo a la ignorancia del derecho. El Codex incluye este título en su libro 1º (CI. 1, 18, de iuris et factia ignorantia), al interior de la próta, luego del estudio de las fuentes del derecho72, mientras que el Digesto lo incluye en el umbilicus (D. 22, 6), luego de los títulos sobre medios probatorios73. La ubicación de este título en el Codex parece adecuada para efectos didácticos74, y aun hoy en día se suele estudiar la ignorancia de la ley en el contexto de las fuentes del derecho. Sin embargo, la ubicación de este título en una pars legum del Codex y en otra distinta en el Digesto difícilmente podría implicar que esta materia fuese enseñada originalmente junto con las fuentes del derecho (como podría desprenderse de su ubicación en el Codex), ya que el título sobre la ignorancia del derecho ni siquiera formaba parte de los contenidos del Edicto75, por lo que se trata de un cuerpo extraño que parece haber sido incorporado por los compiladores allí donde les hacía más sentido.

Por otra parte, hay casos en los que la organización del Codex preludia ciertas innovaciones del Digesto, pero donde la influencia de prácticas didácticas parece igualmente descartable. Este es el caso de los libros 20-22 del Digesto, los cuales tratan una serie de materias que estaban íntimamente vinculadas a los temas tratados en de rebus (Omnem § 4; Tanta § 5), como por ejemplo la acción redhibitoria, lo que llevó a Justiniano a ubicar los libros 20-22 a continuación de de rebus y a disponer la enseñanza conjunta de estas materias en el tercer año. El Codex adelanta esta innovación al incluir directamente dentro del libro 4º (de rebus) algunos de los títulos76 que el Digesto incorporaría en los libros 21 y 22, es decir, en los libri antipapiniani situados a continuación de de rebus77. En este caso no es posible vislumbrar una influencia pedagógica, sino que estamos ante una innovación que fue adelantada, al menos en parte, en el Codex78.

Considerando que el intercambio de títulos entre de iudiciis y de rebus en el Codex en base a prácticas didácticas se presenta como un fenómeno de dimensiones acotadas, cabe preguntarse por qué los compiladores consintieron que ello tuviese lugar en el Codex, pero no en el Digesto. Probablemente la respuesta se relaciona con la mayor libertad que tuvieron los redactores del Codex en cuanto a la estructura a seguir. La comisión que compuso el Digesto encontró en el comentario de Ulpiano al Edicto un modelo muy claro, al menos para las primeras tres partes del Digesto, especialmente en cuanto buscaron darle cierta continuidad a la enseñanza jurídica. En el caso del Codex, si bien hay evidentes influencias sistemáticas de los codices anteriores (Gregoriano, Hermogeniano y Teodosiano), los compiladores parecen haber contado con una mayor libertad a la hora de introducir cambios en la secuencia de contenidos. Por ejemplo, los compiladores del Codex se atrevieron a insertar al interior de de rebus, donde era más conveniente, una serie de títulos que en el Digesto solo incorporaron (en lo que ya era una considerable innovación) a continuación de de rebus, tal como se indicó en el párrafo precedente. La comisión redactora del Digesto agregó otros títulos en los libri antipapiniani, como aquellos sobre la evicción, la prenda y la hipoteca, que los redactores del Codex dejaron en el libro 879. Sin embargo, en el Digesto estos materiales se incorporaron a continuación de la pars de rebus, mientras que en el Codex se toleró la incorporación de ciertos títulos al interior del libro 4 (de rebus)80. Resulta así provechoso comparar las diferencias entre la estructura del Codex y del Digesto, en cuanto representan estadios diversos en las innovaciones de Justiniano a nivel sistemático81.

Si bien el Codex en los títulos CI. 3, 18 y 4, 66 exhibe vestigios de la secuencia en la que estos contenidos eran enseñados, la discreta entidad del intercambio de títulos entre de iudiciis y de rebus obliga a preguntarse: ¿esto es todo? ¿Acaso la alambicada descripción del programa de estudios y la reiterada mención a “de iudiciis vel de rebus” se justifica en base a tan solo dos títulos que cambian de parte? Resulta en efecto razonable pensar que el intercambio de títulos entre ambas partes puede haberse extendido a otros títulos. El gran problema consiste en encontrar pruebas sobre un fenómeno que, por su misma naturaleza, solo en raras ocasiones debe haber dejado testimonios escritos. Por lo demás, el fenómeno del intercambio de títulos también podría haberse dado entre otras partes digestorum, ya que, si bien en el caso de de iudiciis y de rebus las fuentes consignan explícitamente este intercambio de títulos en la práctica pedagógica, es perfectamente concebible que similares fenómenos tuviesen lugar entre otras partes que eran enseñadas en un mismo año.

Sin perjuicio de la razonable probabilidad de que otros títulos fuesen enseñados en el contexto de una pars distinta a aquella de origen, no resultaría descabellado que el intercambio de títulos fuese efectivamente un fenómeno muy acotado. Esto es precisamente lo que sugiere el ya citado escolio de Estéfano, que al asumir cierta coherencia interna en los contenidos de de rebus parece al mismo tiempo excluir la reubicación masiva de contenidos entre ambas partes. Adicionalmente, debe considerarse que el programa descrito en Omnem tenía como función instruir a profesores y alumnos sobre los materiales necesarios para cada año. Esto implicaba que, si fuese necesario estudiar tan solo un título de de rebus en segundo año, probablemente sería necesario contar con toda esta pars, por lo que haría sentido que Omnem hiciera referencia a toda una pars aunque solo se enseñara un título de ella. No podemos olvidar que cada pars legum debe haber constituido una unidad material bajo el formato editorial vigente al siglo VI, lo que explica que Omnem aluda en reiteradas ocasiones a cada pars como un volumen82. Es más, como reveló Stolte hace algunas décadas, el trabajo de redacción del Codex Florentinus fue dividido entre distintos grupos de escribas atendiendo a la división en septem partes y a algunas de sus subdivisiones, lo que confirma no solo la antigüedad de este manuscrito, sino también la importancia de esta división en la organización del material para efectos de la enseñanza83.

Como era necesario que estudiantes y profesores tuviesen a mano todos los materiales de enseñanza84, si estos estuviesen organizados en distintos volúmenes, sería necesario advertir cuáles serían los volúmenes necesarios para cada año, aun cuando en un año debiese leerse solo uno o dos títulos de uno de ellos. En el caso del segundo año de la carrera de derecho, ello obligaría a los profesores y a los estudiantes a procurarse nada menos que cuatro volumina: de iudiciis, de rebus, el umbilicus (del cual estudiaban los libros 23 y 26) y la pars de testamentis (de la cual estudiaban los libros 28 y 30). En el caso de de iudiciis y de rebus, Justiniano podría haber simplificado esto desplazando los títulos de una pars a otra, como lo hizo en el Codex. El hecho que haya preferido conservar el orden tradicional en el Digesto no solo nos habla de una cuota importante de tradicionalismo, sino que posiblemente se vincula con la idea -manifestada de forma grandilocuente por el propio Justiniano85- de que el acceso a los materiales de estudio sería más económico bajo el nuevo sistema que bajo el antiguo86, lo que a su turno implicaría que no sería un problema procurarse simultáneamente varias partes de la compilación.

Conclusión

El examen de la secuencia didáctica del Digesto ofrece conclusiones de diverso grado de certeza. Por una parte, la interpretación más segura de Omnem es que títulos tanto de de iudiciis como de de rebus eran enseñadas en el segundo y en el tercer año de la carrera de derecho. La lectura tradicional, que supone que una de estas partes desplazaba a la otra en su totalidad, alternando el orden en que se enseñaban a cada generación de estudiantes, se basa en una interpretación descontextualizada de Omnem § 3 y 4 y en la lectura aislada de ciertas fuentes.

El problema es mucho más complejo por cuanto respecta a la posibilidad de dilucidar la secuencia en que los títulos de ambas partes eran enseñados. La pieza más valiosa de información que hemos podido identificar es el intercambio mutuo de títulos de de iudiciis y de rebus en el Codex. Resulta claro que nos encontramos más allá del campo de la mera coincidencia, no solo porque este intercambio de títulos calza con la descripción de Omnem, sino por el valor didáctico que puede atribuirse a la reubicación de estos títulos. De esta forma, la secuencia de contenidos del Codex no solo confirma la interpretación que se ha dado a Omnem, sino que también ofrece indicios de hasta qué punto la secuencia didáctica varía respecto de la ordenación del Digesto.

Todavía más desafiante es determinar si acaso otros títulos de de iudiciis y de rebus -o de otras partes que fuesen objeto de enseñanza en un mismo año- eran enseñados en un orden diverso a la secuencia de títulos del Digesto. El silencio de las fuentes nos ha impedido de momento aventurar conclusiones más allá de las descritas.

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1A modo considérese la traducción de d’Ors, Álvaro, et al., El Digesto de Justiniano (Pamplona, Aranzadi, 1968), I, pp. 19-20 (Omnem § 3): “En el segundo año […] establecemos que se den los siete libros «Sobre los juicios» o los ocho «Sobre las cosas», según lo permita en cada caso la duración del curso, que preceptuamos se observe sin alteración. Pero que se den tales libros «Sobre los juicios» o «Sobre las cosas» enteros y por su orden, sin dejar nada de lo que contienen, pues todo ha quedado depurado con nuevo esmero, no pudiéndose encontrar en estos libros nada inútil ni caído en desuso. Queremos también que a uno y otro volumen, esto es, «Sobre los juicios» y «Sobre las cosas», se agreguen en la enseñanza de este segundo año los cuatro libros sueltos que hemos extractado de la colección completa de catorce libros […]”.

2d’Ors, Álvaro, et al., cit. (n. 1), I, pp. 19-20 (Omnem § 4): “Luego, la enseñanza del tercer año debe seguir un orden tal que, según toque alternativamente en suerte, a la lectura de los libros «Sobre los juicios» o «Sobre las cosas» […]”.

3Véase a modo de ejemplo Bluhme, Friedrich, Die Ordnung der Fragmente in den Pandectentiteln: Ein Beitrag zur Entstehungsgeschichte der Pandecten, en Zeitschrift für geschichtliche Rechtswissenshaft, 4 (Berlín, 1820), pp. 267-268; Wenger, Leopold, Die Quellen des römischen Rechts (Viena, Druck und Verlag Adolf Holzhausens NFG, 1953), p. 636; Wieacker, Franz, Textstufen klassischer Juristen (Gotinga, Vandenhoeck & Ruprecht, 1960), p. 130; van der Wal, Nicolaas; Lokin, Jan, Historiae iuris graeco-romani delineatio. Les sources du droit byzantin de 300 à 1453 (Forsten, Groninga, 1985), p. 39; Wallinga, Tammo, Tanta/Δέδωκεν, Two introductory constitutions to Justinian’s Digest (Groninga, Forsten, 1989), p. 86 n. 11; Wieacker, Franz, Römische Rechtsgeschichte - Zweiter Abschnitt (Múnich, Beck, 2006), pp. 270 y 317; Liebs, Detlef, Juristenausbildung in der Spätantike, en Baldus, Christian (ed.), Juristenausbildung in Europa zwischen Tradition und Reform (Tubinga, Mohr Siebeck, 2008), pp. 35 y 37-38; Nacata Junior, Edson Kiyoshi, O programa de estudos de Justiniano para as escolas de direito do Império Bizantino, en Revista da Faculdade de Direito, Universidade de São Paulo, 106/107 (São Paulo, 2011/2012), pp. 691-692.

4En este sentido Krüger, Paul, Geschichte der Quellen und Litteratur des römischen Rechts (Múnich/Leipzig, Duncker & Humblot, 1912), pp. 395 y 397; Collinet, Paul, Études historiques sur le droit de Justinien, tome 2 ème : Histoire de l’école de droit de Beyrouth (Paris, Recueil Sirey, 1925), pp. 228 y 241; Wieling, Hans, Rechtsstudium in der Spätantike, en Péter, Orsolya et al. (ed.), A bonis bona discere, Festgabe für János Zlinsky (Miskolc, Bíbor Verlag, 1998), p. 527.

5Véase por ejemplo Agudo Ruiz, Alfonso, Justiniano y la reforma de los estudios jurídicos, en Revista electrónica del Departamento de Derecho, Universidad de La Rioja, 10 (La Rioja, 2012) [https://doi.org/10.18172/redur.4101], p. 15.

6Thüngen, Lothar, Anmerkungen zu den Scholia Sinaitica, en RIDA., 64 (Lieja, 2017), p. 334.

7Jolowicz, Herbert, Historical Introduction to the Study of Roman Law (2ª ed., Cambridge, Cambridge University Press, reimpresión 1967), p. 511, señalando en favor de esta última tesis un pasaje de la vida de Severo de Antioquía, en la cual un alumno de primer año aparece compartiendo la clase con alumnos de segundo año. Este antecedente es considerado por Liebs, Detlef, Juristenausbildung, cit. (n. 3), p. 36 n. 26 como explicación de la curiosa descripción curricular del segundo y tercer año. Sobre la utilidad de la Vita Severi como fuente para el conocimiento de la enseñanza del derecho en oriente véase Wenger, Leopold, cit. (n. 3), pp. 629-632.

8Jolowicz, Herbert, cit. (n. 7), p. 511.

9Véase Jolowicz, Herbert, Historical Introduction to the Study of Roman Law (3ª ed. a cargo de Barry Nicholas, Cambridge, Cambridge University Press, 1972), p. 499.

10Véase por ejemplo Krüger, Paul, cit. (n. 4), pp. 392-399; Collinet, Paul, cit. (n. 4), pp. 223-242; Wenger, Leopold, cit. (n. 3), pp. 619-637; Scheltema, Herman, L’enseignement de droit des antécesseurs (Leiden, Brill, 1970), pp. 7-16; van der Wal, Nicolaas; Lokin, Jan, cit. (n. 3), pp. 20-24 y 38-41; Liebs, Detlef, Juristenausbildung, cit. (n. 3), pp. 31-45; Agudo, Alfonso, cit. (n. 5), pp. 7-25; Nacata, Edson, cit. (n. 3), pp. 677-719; Zwalve, Willem - De Vries, Theo, The New Temple - On the origin, nature and composition of the partes Digestorum, en TR., 85 (Groninga/Bruselas/La Haya, 2017), pp. 494-510. En relación a la estructura del Digesto cabe asimismo mencionar la obra de Sinaïski, Vasili, Ordre des matières dans la législation de Justinien, en Ciapessoni, Pietro (ed.), Studi in memoria di Aldo Albertoni (Padua, Cedam, 1935) I, pp. 179-203, quien vislumbra la existencia de influencias astrológicas en la distribución de las materias en la legislación justinianea, idea no ha encontrado acogida por autores posteriores, siendo comentada -con escepticismo- hace pocos años por Díaz Bautista, Antonio, Una explicación “esotérica” del orden de materias en la compilación justinianea, en Resina Sola, Pedro (ed.), Fvndamenta Ivris. Terminología, principios e interpretatio (Almería, Editorial Universidad de Almería, 2012), pp. 535-536.

11Collinet, Paul, cit. (n. 4), pp. 220 y 225; Wenger, Leopold, cit. (n. 3), p. 635; Wieacker, Franz, Textstufen, cit. (n. 3), p. 133; Wieacker, Franz, Römische Rechtsgeschichte II, cit. (n. 3), p. 270; Liebs, Detlef, Juristenausbildung, cit. (n. 3), pp. 34-35; Thüngen, Lothar, cit. (n. 6), pp. 326-327. Diversamente Stagl, Jakob, Il Sistema didattico di Gaio e il Sistema dei ‘Digesta’, en Teoria e Storia del Diritto Privato, 8 (Nápoles, 2015), pp. 21-31.

12Lenel, Paling., II, pp. 1150-1160. Sobre este texto y su importancia para comprender la enseñanza en época prejustinianea véase Collinet, Paul, cit. (n. 4), p. 279-282 y Zwalve, Willem; De Vries, Theo, cit. (n. 10), pp. 495-499, así como el reciente estudio de Thüngen, Lothar, cit. (n. 6), pp. 313-366.

13FV 266 (“Ulpianus libro I ad edictum de rebus creditis”). Asimismo, el papiro prejustinianeo PSI XIV 1449, que contiene fragmentos de Ulp. ed. libro 32 tiene una glosa marginal griega que reenvía al lector a ‘[ἐ]ν τῷ Aquilio τῶν de iud(iciis)’, es decir, al título sobre la lex Aquilia del de iudiciis de Ulpiano. El texto se puede consultar en McNamee, Kathleen, Annotations in Greek and Latin texts from Egypt (New Haven, American Society of Papyrologists, 2007), p. 503, pero también en excelentes sitios de papirología tales como http://papyri.info/dclp/62939 y http://www.psi-online.it/documents/psi;14;1449. Otra referencia abreviada a la próta sería τῶν α’ Ulpiani de Sch. Sin. 13, 35, en cuanto la α’ indica que se trata de la “primera parte” de Ulpiano. A ellas cabe agregar también el P. Berol. inv. P 6757, también conocido como “Fragmenta berolinensia incerti auctoris de iudiciis” (FIRA. 2, pp. 625-626), que termina con la rúbrica DE IVDICIIS Lib. II. El texto tradicionalmente se ha ubicado en el comentario de Ulpiano ad Edictum -v. gr. Lenel, Paling., II, pp. 510-511- aunque recientemente Marotta, Valerio, P. Berol. Inv. P 6757 - Fragmenta Berolinensia incerti auctoris de iudiciis, en Mantovani, Dario y Ammirati, Serena (eds.), Giurisprudenza romana nei papiri - Tracce per una ricerca (Pavía, Pavia University Press, 2018), pp. 137-144 (con abundante bibliografía) plantea una serie de interrogantes en torno a la autoría del texto. Este papiro también puede ser consultado en línea en imágenes de excelente resolución (http://berlpap.smb.museum/01671/). Sobre las referencias a la antigua división del comentario al Edicto véase Wieacker, Franz, Textstufen, cit. (n. 3), pp. 125-126; Falchi, Gian Luigi, Sul possibile coordinamento tra le ‘masse’ bluhmiane e le ‘partes’ del Digesto, en SDHI., 49 (Roma, 1983), pp. 78-79; Zwalve, Willem; De Vries, Theo, cit. (n. 10), p. 499.

14Soubie, André, Recherches sur les origines des rubriques du Digeste (Tarbes, Imprimerie Saint-Joseph, 1960), pp. 46-48; Collinet, Paul, cit. (n. 4), pp. 220 y 226-227; Wieacker, Franz, Römische Rechtsgeschichte II, cit. (n. 3), p. 270; Liebs, Detlef, Juristenausbildung, cit. (n. 3), p. 35; Zwalve, Willem - De Vries, Theo, cit. (n. 10), pp. 499-500. Contrario a esta identificación se muestra Arangio-Ruiz, Vincenzo, Precedenti scolastici del Digesto, en Conferenze per il XIV centenario delle Pandette (Milán, Società Editrice Vita e Pensiero, 1931), pp. 292-296.

15Véase sobre esta traducción Collinet, Paul, cit. (n. 4), p. 229.

16Sobre las dudas en torno a la enseñanza en el quinto año véase Krüger, Paul, cit. (n. 4), p. 397; Collinet, Paul, cit. (n. 4), pp. 234-240; Wenger, Leopold, cit. (n. 3), pp. 634-635; Wieacker, Franz, Römische Rechtsgeschichte II, cit. (n. 3), p. 271.

17Sch. Sin. 12, 34; 16, 43-44; 17, 47; 18, 49. Véase Zwalve, Willem; De Vries, Theo, cit. (n. 10), p. 496.

18Nótese que los nombres dados a cada parte del Digesto se aprecian no solo en Omnem, sino también en el index titulorum del Codex Florentinus, así como en ciertas inscripciones. Véase en este punto Mommsen, Theodor, Praefatio [Digesta Iustiniani Augusti vol. I] (Berlín, Apud Weidmannos, 1870), pp. VII-X. Por ejemplo, el libro 7º del Digesto se describe en el index titulorum tanto por su ubicación “ex ordine” como por su posición en cada parte (“incipit ex ordine liber septimus, de iudiciis liber tertius”). La agrupación de distintos libros bajo obras monográficas (de dotibus, de tutelis, de testamentis, de legatis) se describe además en Tanta § 5-6.

19Nótese que los catorce libri singulares mencionados en Omnem § 3 abarcan en realidad los libros 20-36 del Digesto, ya que la materia tratada en el libro 33 (el cuarto libro de legatis et fideicommissis) se extiende hasta el libro 36, por lo que existen siete libros de legatis et fideicommissis (30-36). Es por ello que el número total de libri singulares es 17, tal como señala Omnem § 4.

20Wieacker, Franz, Corpus Iuris, en Él mismo, Vom römischen Recht, zehn Versuche (2ª ed., Stuttgart, Köhler Verlag, 1961), p. 275 señaló de forma célebre que el Digesto era “una suma de la escuela, para la escuela” (eine Summa der Schule für die Schule).

21Soubie, André, cit. (n. 14), pp. 38 y 100-102; Honoré, Tony, Justinian’s Digest: Character and Compilation (Oxford, Oxford University Press, 2010), pp. 103-104.

22Arangio-Ruiz, Vincenzo, cit. (n. 14), pp. 291-292.

23Deo auctore § 5: “ in libros quinquaginta et certos títulos totum ius digerere, tam secundum nostri constitutionum codicis quam edicti perpetui imitationem”.

24Véase en este punto Wenger, Leopold, cit. (n. 3), p. 582; Soubie, André, cit. (n. 14), pp. 46, 96-99, 168-169; Zwalve, Willem; De Vries, Theo, cit. (n. 10), pp. 504 y 518. Por nombrar solo algunos ejemplos, cabe señalar que mientras el Edicto trataba primero la acción publiciana (§ 60 [59]) y más adelante la reivindicatoria, el comentario de Ulpiano ad edictum (libro 16) sitúa la publiciana después de la reivindicatoria, siendo esta última la secuencia que sigue el Digesto (D. 6, 1-2). Lo mismo ocurre con la rúbrica de la acción noxal, la cual Ulpiano desplaza de su ubicación original en el Edicto (§ 58) para situarla en su comentario ad edictum (libro 18) a continuación del estudio de la lex Aquilia, al igual que ocurre en el Digesto (D. 9, 1-2). Véase Lenel, Paling., II, pp. 508-514 (acción reivindicatoria y publiciana); 522-532 (lex Aquilia y acción noxal); Lenel, EP., pp. 159-167 (acción noxal); 169-186 (acción publiciana y reivindicatoria). Sobre las anomalías en la distribución de los contenidos del Edicto en el comentario de Ulpiano véase Lenel, EP., pp. 11-13. Crítico del carácter decisivo de la estructura del Edicto en la composición del Digesto se muestra Stagl, Jakob, cit. (n. 11), pp. 1-74.

25Véase en este punto Cenderelli, Aldo, Digesto e predigesti, Riflessioni e ipotesi di ricerca (Milán, Giuffrè, 1983), pp. 2-3 (con ulteriores referencias).

26Honoré, Tony, cit. (n. 21), p. 103.

27Véase en este punto Soubie, André, cit. (n. 14), pp. 54-55 y 58.

28Mommsen, Theodor, cit. (n. 18), p. VIII; Krüger, Paul, cit. (n. 4), p. 398 n. 29.

29Falchi, Gian Luigi, Sul possibile, cit. (n. 13), pp. 67-75; Archi, Gian Gualberto, Giustiniano e l’insegnamento del diritto, en Archi, Gian Gualberto (ed.), L’imperatore Giustiniano. Storia e mito (Milán, Giuffrè, 1978), p. 119.

30Véase en este punto Arangio-Ruiz, Vincenzo, cit. (n. 14), p. 302; Soubie, André, cit. (n. 14), p. 4; Wieacker, Franz, Corpus Iuris, cit. (n. 20), p. 273.

31Considérese en este sentido los Scholia Sinaitica, que hacen referencia a la obra de Paulo, específicamente a su Ad Sabinum (Sch. Sin. 8, 18; 12, 34; 13, 35) y a sus responsa (Sch. Sin. 2, 4; 11, 31), así como al Ad Edictum de Ulpiano (Sch. Sin. 13, 35), al Ad formulam hypothecariam de Marciano (Sch. Sin. 5, 11), a las Differentiae (Sch. Sin. 6, 12) y Regulae (Sch. Sin. 13, 35) de Modestino y a las Institutiones de Florentino (Sch. Sin. 13, 35).

32Soubie, André, cit. (n. 14), pp. 81 y 160; Wieacker, Franz, Corpus Iuris, cit. (n. 20), pp. 276-278; Falchi, Gian Luigi, Sul possibile, cit. (n. 13), pp. 51-90; Falchi, Gian Luigi, Sulla codificazione del diritto romano nel V e VI secolo (Roma, Pontificia Universitas Lateranensis, 1989), pp. 145-224; Zwalve, Willem; De Vries, Theo, cit. (n. 10), p. 502. Similarmente Arangio-Ruiz, Vincenzo, cit. (n. 14), pp. 285-319 afirmó que las distintas partes legum a las que se alude en Omnem serían tratados prejustinianeos elaborados en oriente. Mantovani, Dario, Digesto e masse bluhmiane (Milán, Giuffrè, 1987), pp. 22-35 -cuya opinión sería secundada por Kaiser, Wolfgang, Digestenentstehung und Digestenuberlieferung, Zur neueren Forschung uber die Bluhme’schen Masse und der Neuausgabe des Codex Florentinus, en ZSS. rom. Abt., 108 (Colonia/Viena/Weimar, 1991), pp. 332-33- refuta las lecturas de Arangio-Ruiz y Falchi, afirmando que los materiales de enseñanza debieron servir como un subsidio vagamente orientativo para efectos de seleccionar los materiales de cada masa. Esta crítica fue a su vez es replicada por Falchi, Gian Luigi, Digesto e masse bluhmiane, en Labeo, 35 (Nápoles, 1989), p. 101. Considérese por lo demás que la conexión entre masas bluhmianas y partes digestorum era vislumbrada por el propio Bluhme, Friedrich, cit. (n. 3), pp. 267-268. Curiosamente, este autor considera que la relación entre las distintas partes legum y las masas no sería perfecta, ya que de iudiciis y de rebus estarían desconectadas entre sí, al enseñarse de forma alternada en años distintos (¡!).

33Véase infra n. 54.

34Omnem § 1. Considérese en todo caso que los libros del Digesto, editados en el formato de codex, son en promedio más extensos que los tradicionales libros en rollos de papiro, como señalan Wallinga, Tammo, Tanta/Δέδωκεν, cit. (n. 3), pp. 86-87 y Liebs, Detlef, Juristenausbildung, cit. (n. 3), p. 34-35.

35Tanta § 17 consigna por ejemplo que Triboniano recopiló para la elaboración del Digesto una serie de textos que eran desconocidos incluso a los más eruditos (“Antiquae autem sapientiae librorum copiam maxime Tribonianus vir excellentissimus praebuit, in quibus multi fuerant et ipsis eruditissimis hominibus incogniti […]”). Véase en este punto Cenderelli, Aldo, Digesto, cit. (n. 25), p. 50.

36Véase en este punto van der Wal, Nicolaas; Lokin, Jan, cit. (n. 3), pp. 38-39; Wieacker, Franz, Römische Rechtsgeschichte II, cit. (n. 3), p. 317.

37Similares esquemas han sido propuestos por Collinet, Paul, cit. (n. 4), pp. 230 y 241; Wieacker, Franz, Textstufen, cit. (n. 3), p. 130; Scheltema, Herman, cit. (n. 10), p. 8; Falchi, Gian Luigi, Sul possibile, cit. (n. 13), pp. 69-70; Nacata, Edson, cit. (n. 3), p. 695; Zwalve, Willem - De Vries, Theo, cit. (n. 10), pp. 502 y 518.

38Considérese a modo referencial d’Ors, Álvaro, et al., cit. (n. 1), I, pp. 18-19 (Omnem § 1): “Tras estas lecciones […], se daban los otros títulos, tanto de aquella parte del cuerpo legal que se llama «Sobre los juicios» (también aquí sin continuidad, reduciendo la explicación a las pocas cosas de utilidad, como si todo el resto del volumen se considerara inútil), como de la otra que se llama «Sobre las cosas», en siete libros (dejando a un lado también en ellos muchas partes inaccesibles para la explicación, resultando impropias o menos aptas para el estudio). En el tercer año se les explicaba lo que de ambos volúmenes, es decir, «Sobre las cosas» y «Sobre los juicios» no se había dado en el segundo año, según se hubiera dado uno y otro volumen […]”.

39Curiosamente Wenger, Leopold, cit. (n. 3), p. 636 y Soubie, André, cit. (n. 14), pp. 42 y 49 no tienen inconveniente en asumir que en el antiguo currículo se estudiarían títulos de ambas partes en segundo y tercer año, pero que luego de la reforma justinianea se estudiaría o bien la una o la otra.

40Glare, P.G.W. (ed.), Oxford Latin Dictionary (2ª ed., Oxford, Oxford University Press, 2012), pp. 2267 s.v. “vicissitudo”: “2 Regular succession or alternation”.

41Glare, P.W.G., cit. (n. 40), pp. 453 s.v. “consequentia”, dentro de la primera acepción: “a progression (in order), sequence”. Nótese que Justiniano buscó desde un principio “una consequentia” (Deo auctore § 8).

42Omnem § 1: (describiendo el estudio de los libri singulares) nec totos per consequentias accipiebant, sed multas partes eorum quasi supervacuas praeteribant; (describiendo el estudio de las responsa de Paulo) his igitur solis a professoribus traditis Pauliana responsa per semet ipsos recitabant, neque haec in solidum, sed per inperfectum et iam quodammodo male consuetum inconsequentiae cursum. Véase en este punto Wieacker, Franz, Corpus Iuris, cit. (n. 20), p. 272; Archi, Gian Gualberto, cit. (n. 29), p. 106 y 115; Falchi, Gian Luigi, Sul possibile, cit. (n. 13), p. 78.

43Considérese en este punto que Glare, P.W.G., cit. (n. 40), pp. 240 s.v. “aut” señala como primera acepción “1 (introducing two or more logically exclusive alternatives) Either […] or […] (or)”, exclusividad que no se da s.v. “sive” (pp. 1957-1958) ni s.v. “vel” (p. 2228): “2 (introducing alternatives, in which mutual exclusiveness is not normally emphasized, nor other possibilities excluded) Either […] or […] […or]”.

44Krüger, Paul, cit. (n. 4), pp. 394 n. 9; Jolowicz, Herbert, cit. (n. 7), p. 511; Scheltema, Herman, cit. (n. 10), p. 9. La posibilidad de que alumnos de distintos años compartiesen el aula, referida en la Vita Severi (véase supra n. 7) es explicada por Wieling, Hans, cit. (n. 4), p. 528 como meramente opcional, para permitirle a los alumnos repasar una lección o conocer materiales adicionales. Por lo demás, el relato de la Vita Severi no apoya la tesis de la enseñanza simultánea de de iudiciis y de rebus a alumnos de distintos cursos, ya que los estudiantes que aparecen compartiendo clases son dupondii y edictales. Véase en este punto Brock, Sebastian y Fitzgerald, Brian (trads.), Two Early Lives of Severos, Patriarch of Antioch (Liverpool, Liverpool University Press, 2013), pp. 57-58 (§ 61).

45En el comentario ad Edictum de Ulpiano el título que encabeza el libro 15 es De iudiciis omnibus, cuyo equivalente es D. 5,1 De iudiciis: ubi quisque agere vel conveniri debeat. Por su parte, el título que encabeza el libro 26 del comentario ad Edictum de Ulpiano es De rebus creditis, cuyo equivalente es D. 12,1 De rebus creditis si certum petetur et de condictione.

46Wieacker, Franz, Römische Rechtsgeschichte II, cit. (n. 3), p. 271.

47Véase en este punto Wieacker, Franz, Textstufen, cit. (n. 3), pp. 125, 128 y 131, quien señala que la división de una segunda parte en la rúbrica De iudiciis coincide con la división de la estructura original del Edicto, mientras que la división de la parte de rebus sería independiente de la estructura del Edicto. Sobre la división del Edicto en cuatro partes véase Lenel, EP., pp. 31-43 y Giomaro, Anna Maria, Il Codex Repetitae Praelectionis, Contributi allo studio dello schema delle raccolte normative da Teodosio a Giustiniano (Roma, Pontificia Università Lateranense, 2001), pp. 18-20.

48Zwalve, Willem; De Vries, Theo, cit. (n. 10), pp. 507.

49Sobre el llamado Ediktsystem y los sucesivos Digestensystem y Codexsystem, para efectos de entender los elementos de continuidad que pueden identificarse a partir del Edicto entre los siglos II y VI d.C., véase Liebs, Detlef, Das Codexsystem - Neuordnung des römischen Rechts in nachklassischer Zeit, en ZSS. rom. Abt., 134 (Berlín, 2017), pp. 409-443.

50Véase Volterra, Edoardo, Giustiniano I e le Scuole di diritto, en Gregorianum, 48 (Roma, 1967), pp. 87-91.

51La última edición corresponde a Fögen, Marie Theres, Zur Einteilung der Digesten: Drei byzantinische Traktate, en Simon, Dieter (ed.), Fontes Minores V (Frankfurt, Löwenklau Gesellschaft e.V., 1982), pp. 1-26.

52Refiriéndose al primero de los textos, indica Fögen, Marie Theres, cit. (n. 51), pp. 16: “Auch im Aufbau des Traktats ist ein Bezug zum Unterricht nicht erkennbar: partes und libri singulares werden in der Legalfolge aufgezahlt und nicht in der Unterrichtsfolge […]”.

53Scheltema, Herman, cit. (n. 10), pp. 9 y 62-63; van der Wal, Nicolaas; Lokin, Jan, cit. (n. 3), p. 55.

54Considérese que los juristas del tiempo de Justiniano a menudo citan el Digesto con referencia a sus siete partes, lo que da cuenta de que esta división no era tomada a la ligera. Esta práctica se pierde con juristas posteriores. Véase a este respecto Scheltema, Herman, cit. (n. 10), p. 28; Falchi, Gian Luigi, Sul possibile, cit. (n. 13), pp. 85-86; de Jong, Hylkje, Stephanus en zijn Digestenonderwijs (s.l. [La Haya], Boom, 2008), pp. 152-154.

55BS 1495/11-18; 1495/22-25; 1496/6-12 (Bas. XXIII, 1, 1): ‘Δερέβους κρεδίτις’ ἐπεγράφη, ἐπειδή, φησίν, ἥ τε τοῦ κρέδιτις καὶ τοῦ ῥὲς προσηγορία γενική ἐστι καὶ πολλῶν περιεκτική. Ἀλλ’ ἐπειδή τις ἴσως ἐρεῖ ‘τί δήποτε μὴ δὲ πεκούνιης κρεδίτις, ἀλλὰ δερέβους κρεδίτις ἐπεγράγη; ἆρα καὶ ἡ τοῦ πεκουνίου προσηγορία πολλῶν ἐστι περιεκτική;’, χρὴ πρὸς ταῦτα ἀπαντῆσαι τὴν ἀντίθεσιν. Τινὲς μὲν οὖν εἰπεῖν ἐπεχείρησαν, ὅτι διὰ τοῦτο δερέβους κρεδίτις ἐπέγραφε τὸ βιβλίον ὁ πραίτωρ, ὅτι τὸ μὲν ῥὲς καὶ σωματιλῶν καὶ ἀσωμάτων ἐστὶ σημαντικόν, τὸ δὲ πεκούνιον μόνων σωματικῶν πραγμάτων εἶναί φασι σημαντικόν. […] Ὁ μέντοι ἀκριβὴς λογισμὸς οὗτός ἐστι· καὶ τὸ ῥὲς καὶ τὸ πεκούνιον καὶ σωματικῶν καὶ ἀσωμάτων πραγμάτων ἐστὶ σημαντικόν. Πλατύτερον δέ ἐστι τὸ ῥὲς τοῦ πεκουνίου· τὸ γὰρ ῥὲς καὶ τὰ μὴ συναριθμούμενα τῇ ἡμετέρᾳ περιουσίᾳ σημαίνει. […] Τὸ οὖν ῥές, ὡς εἶπον, πλατύτερόν τι καὶ γενικώτερόν ἐστι τοῦ πεκουνίου σημαῖνον καὶ τὰ μὴ συμψηφιζόμενα τῇ ἡμετέρᾳ περιουσίᾳ. […] Εἰκότως οὖν ὁ πραίτωρ τὸ ῥές μᾶλλον ἐπελέξατο καὶ προέταξε τοῦδε τοῦ συντάγματος πλατύτερον καὶ γενικώτερον ὂν καὶ αὐτῶν δὴ τῶν ἔξω τῆς ἡμετέρας ὄντων περιουσίας περιεκτικόν. Ἄλλώς τε πῶς οὐκ ἄτοπον ἦν ἀμφιβόλου τινὸς ποιήσασθαι τὴν ἐπιγραφὴν τοῦδε τοῦ συντάγματος; de Jong, Hylkje, cit. (n. 54), pp. 168-170 ofrece una traducción y un breve análisis del escolio completo, afirmando la autoría de Estéfano.

56Sobre la composición de la comisión que elaboró el Codex, así como su contraste con la comisión redactora del Digesto, véase Volterra, Edoardo, cit. (n. 50), pp. 94-96 y Giomaro, Anna Maria, cit. (n. 47), pp. 42-48 y 287

57Para el análisis de los primeros cuatro libros del Codex y su correspondencia con el Digesto véase Giomaro, Anna Maria, cit. (n. 47), pp. 95-146.

58La influencia de estos codices en el Codex Iustinianus es señalada en Summa rei publicae § 1 y Haec § 2. Para la organización de los títulos de los distintos códigos (del Gregorianus al Codex Iustinianus) y las similitudes, influencias y diferencias entre ellos, especialmente en los libros que siguen la estructura del Edicto Perpetuo, véase Rotondi, Giovanni, Studi sulle fonti del Codice Giustinianeo, ahora en Él mismo, Scritti Giuridici (Milán, Hoepli, 1922 [pero 1914-1918]), I, pp. 153-169 y 185-188; Scherillo, Gaetano, Teodosiano, Gregoriano, Ermogeniano, ahora, en Él mismo, Scritti Giuridici (Milán, Cisalpino, 1992 [pero: 1934]), I, pp. 263 y ss. (especialmente p. 316); Cenderelli, Aldo, Ricerche sul « Codex Hermogenianus » (Milán, Giuffrè, 1965), pp. 141-181; Giomaro, Anna Maria, cit. (n. 47), pp. 72-76, 227-234 y 295-326; Sperandio, Marco, Codex Gregorianus Origini e Vicende (Nápoles, Jovene, 2005), pp. 323-331 y 389-395; Corcoran, Simon, The Gregorianus and Hermogenianus assembled and shattered, en Mélanges de l’École française de Rome, 125 (Roma, 2013) 2 [https://doi.org/10.4000/mefra.1772], párr. 8-11; Liebs, Detlef, Das Codexsystem, cit. (n. 49), pp. 409-443.

59Véase Giomaro, Anna Maria, cit. (n. 47), pp. 122-123, 127, 135, 141.

60Véase las citas al Código Gregoriano (Sch. Sin. 1, 3; 5, 9-10), Hermogeniano (Sch. Sin. 3, 5) y Teodosiano (1, 2- 3; 19, 52). Sobre este punto Krüger, Paul, cit. (n. 4), p. 397 y Liebs, Detlef, Juristenausbildung, cit. (n. 3), p. 42.

61Haec § 2: “[…] si quae earum sine die et consule in veteribus codicibus vel in his, in quibus novellae constitutiones receptae sunt, inveniatur […]”.

62Giomaro, Anna Maria, cit. (n. 47), p. 30. Sobre los escasos antecedentes respecto a estas compilaciones posteriores al Código Teodosiano véase véase Rotondi, Giovanni, cit. (n. 58), pp. 221-224.

63Giomaro, Anna Maria, cit. (n. 47), p. 287.

64Soubie, André, cit. (n. 14), p. 44.

65Véase por ejemplo Giomaro, Anna Maria, cit. (n. 47), pp. 143, 300 y 304.

66La rúbrica De eo quod certo loco dari oportet se ubica tanto en el Edicto como en comentario de Ulpiano ad Edictum a continuación de rúbricas relativas a la condictio y antes de la rúbrica De pecunia constituta. Véase Lenel, Paling., II, pp. 567-579; Lenel, EP., pp. 232-247. Esta es la misma secuencia que se conservó en los libros 12 y 13 del Digesto, como señala Soubie, André, cit. (n. 14), p. 50.

67CI. 3, 15 (Ubi de criminibus agi oportet); CI. 3, 16 (Ubi de possessione agi oportet); CI. 3, 17 (Ubi fideicommissum peti oportet); CI. 3, 19 (Ubi in rem actio exerceri debet); etc. El problema de dónde demandar se trata en el Digesto en D. 5, 1 (De iudiciis: ubi quisque agere vel conveniri debeat), quedando D. 13, 4 aislado de este análisis.

68Este era el caso tanto en el Edicto como en el comentario de Ulpiano ad Edictum. Véase Lenel, Paling., II, pp. 508-515; Lenel, EP., pp. 185-188. Esta es la misma secuencia que se conservó en el libro 6 del Digesto.

69Giomaro, Anna Maria, cit. (n. 47), p. 164 destaca que también en el libro 6 de Codex hay una correlación importante con el contenido de los libros 28-39 del Digesto, aunque en este caso la comparación es más compleja si se considera no solo que la ordenación de las materias es totalmente diversa, sino también que la estructura en partes legum análogas entre ambos cuerpos se pierde. Por ejemplo, si bien el Codex no tiene una pars que se denomine umbilicus, el libro 5 trata los mismos contenidos que los libros D. 23-27 del Digesto, los cuales, junto con los libri antipapiniani (20-22) forman el umbilicus del Digesto. El símil en términos de estructura en partes se pierde totalmente a partir del libro 6 del Codex. Para un contraste entre las septem partes del Digesto y la estructura del Codex véase Giomaro, Anna Maria, cit. (n. 47), pp. 264-265.

70CI. 1, 18 (ubicado en la próta) = D. 22, 6 (umbilicus); CI. 3, 11-12 (de iudiciis) = D. 2, 12 (próta); CI. 3, 13 (de iudiciis) = D. 2, 1 (próta); CI. 3, 18 (de iudiciis) = D. 13 ,4 (de rebus); CI. 4, 10 (de rebus) = D. 44, 7 (de bonorum possessionibus); CI. 4, 19 (de rebus) = D. 22, 3 (umbilicus); CI. 4, 20 (de rebus) = D. 22, 5 (umbilicus); CI. 4, 21 (de rebus) = D. 22, 4 (umbilicus); CI. 4, 32 (de rebus) = D. 22, 1 (umbilicus); CI. 4, 33 (de rebus) = D. 22, 2 (umbilicus); CI. 4, 58 (de rebus) = D. 21, 1 (umbilicus); CI. 4, 60 (de rebus) = D. 50, 11 (pars septima); CI. 4, 66 (de rebus) = D. 6, 3 (de iudiciis); CI. 5, 53 (que, por analogía, ubicaríamos en el umbilicus) = D. 12, 3 (de rebus). Para un elenco completo, que se extiende también a otras partes, véase Giomaro, Anna Maria, cit. (n. 47), pp. 265-266.

71Giomaro, Anna Maria, cit. (n. 47).

72CI. 1, 14 (de legibus et constitutionibus principum et edictis); CI. 1, 15 (de mandatis principum) ; CI. 1, 16 (de senatus consultis); CI. 1, 17 (de veteri iure enucleando et auctoritate iuris prudentium qui in Digestis referuntur).

73Cenderelli, Aldo, Ricerche, cit. (n. 58), p. 66 conjetura que esta debió ser también la ubicación de esta materia en el Codex Gregorianus y Hermogenianus.

74Sin embargo, Cenderelli, Aldo, Ricerche, cit. (n. 58), p. 65 considera que el vínculo entre el error iuris y las fuentes del derecho es “extremadamente superficial”.

75Cenderelli, Aldo, Ricerche, cit. (n. 58), p. 66 n. 7; Soubie, André, cit. (n. 14), p. 116.

76CI. 4, 19 De probationibus = D. 22, 3 De probationibus et praesumptionibus; CI. 4, 20 De testibus = D. 22, 5 De testibus; CI. 4, 21 De fide instrumentorum et amissione eorum et antapochis faciendis […] = D. 22, 4 De fide instrumentorum et amissione eorum; CI. 4, 32 De usuris = D. 22, 1 De usuris et fructibus et causis et omnibus accessionibus et mora; CI. 4, 33 De nautico fenore = D. 22, 2 De nautico fenore ; CI. 4, 58 De aediliciis actionibus = D. 21, 1 De aedilicio edicto et redhibitione et quanti minoris.

77Giomaro, Anna Maria, cit. (n. 47), pp. 137, 141 y 266-268.

78Cabe señalar que esta innovación a su vez encuentra ciertos precedentes en el Codex Theodosianus, como se aprecia por ejemplo en el título CTh. 2, 33 (de usuris), que se ubica en un lugar análogo a CI. 4,32 (en la pars de rebus), materia que luego sería ubicada en D. 22, 1 (en la pars de iudiciis). Lo mismo cabe señalar respecto de CTh. 3, 4 (de aediliciis actionibus) = CI. 4, 48 = D. 21, 1.

79CI. 8, 14 = D. 20, 2; CI. 8, 16 = D. 20, 3; CI. 8, 17-18 = D. 20, 4; CI. 8, 27 = D. 20, 5; CI. 8, 34 = D. 20, 1; CI. 8, 44 = D. 21, 2. Véase Soubie, André, cit. (n. 14), p. 55 y Giomaro, Anna Maria, cit. (n. 47), pp. 179-181 y 268, quienes ven en esta distribución una opción más tradicional en términos de estructura, como se desprende por lo demás de su contraste con la estructura del Codex Gregorianus y del Edicto Perpetuo ilustrada por Scherillo, Gaetano, cit. (n. 58), pp. 316.

80Soubie, André, cit. (n. 14), p. 62 ofrece otro interesante ejemplo sobre el conservadurismo del Digesto a propósito del título De adquirendo rerum dominium (D. 41, 1), el cual resultaba ajeno a la estructura del Edicto, y que se encuentra totalmente separado de los títulos sobre acciones reales (D. 6, 1-2), ya que de lo contrario se habría introducido una innovación demasiado radical respecto de la antigua secuencia de contenidos enseñados en de iudiciis.

81No puede olvidarse que en Deo auctore § 5 se ordena componer el Digesto siguiendo tanto al Codex como al Edicto (tam secundum nostri constitutionum codicis quam edicti perpetui imitationem). Ello con la prevención metodológica de que no es siempre posible determinar si la disposición de títulos en un punto concreto corresponde al definitivo Codex Repetitae Praelectionis del 534 d.C. o al Novus Codex del 529 d.C., como advierte cautamente Soubie, André, cit. (n. 14), p. 22. En todo caso, es razonable asumir que los cambios que tuvieron lugar entre ambos textos fueron de discreta entidad, salvo en aquellas materias que fueron objeto de reformas relevantes en el tiempo intermedio, según señalan, entre otros, Giomaro, Anna Maria, cit. (n. 47), pp. 53-57, 88-89 y 248 (con bibliografía de referencia) y Wieacker, Franz, Römische Rechtsgeschichte II, cit. (n. 3), p. 317.

82Omnem § 1 (ex utroque volumine; secundum vicissitudinem utriusque voluminis); Omnem § 3 (alterutri autem eorundem volumini).

83Stolte, Bernard, The partes of the Digest in the Codex Florentinus, en Subseciva Groningana, 1 (Groninga, 1984), pp. 69-91, y en particular las pp. 86-87 para efectos de la organización de la enseñanza, materia que es destacada por Zwalve, Willem; De Vries, Theo, cit. (n. 10), pp. 516-517. Las conclusiones de Stolte fueron desarrolladas por Wallinga, Tammo, The continuing story of the date and origin of the Codex Florentinus, en Subseciva Groningana, 5 (Groninga, 1992), pp. 9-12, quien considera que el Codex Florentinus debió ser elaborado en el ámbito de la enseñanza.

84Véase en este punto Collinet, Paul, cit. (n. 4), p. 249 y Wieling, Hans, cit. (n. 4), pp. 526-527.

85Tanta § 12: ut non mole divitiarum expensa possint homines supervacuae legum multitudinis adipisci volumina, sed vilissima pecunia facilis eorum comparatio pateat tam ditioribus quam tenuioribus, minimo pretio magna prudentia reparanda.

86Wallinga, Tammo, Tanta/Δέδωκεν, cit. (n. 3), pp. 84-89 llega sin embargo a la conclusión de que probablemente la extensión de la compilación llevó a encarecer el acceso a los materiales mínimos para alumnos y abogados.

Este artículo es parte del proyecto Fondecyt Regular 1180022, y corresponde a una reelaboración de la ponencia realizada en la 73ra sesión de la Société Internationale Fernand De Visscher Pour L’histoire Des Droits De L’antiquité, que tuvo lugar en Edimburgo. Agradezco al profesor Jakob F. Stagl por sus estimulantes discusiones en torno a Omnem. Agradezco asimismo al profesor Laurens Winkel por su ayuda en la selección de materiales bibliográficos.

Recibido: 30 de Abril de 2020; Aprobado: 13 de Julio de 2020

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