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Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.24 Valparaíso  2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552002002400032 

Vallet de Goytisolo, Juan Berchmans, Metodología de la Ciencia expositiva y explicativa del Derecho, II: Elaboración sistemática, Vol. 1 (Madrid, 2002), 667 págs.

La metodología de la determinación del derecho ocupa un lugar primordial en las relaciones humanas. A continuación se encuentra la metodología de las leyes, mientras que la metodología de la ciencia expositiva y explicativa del derecho ocupa un tercer lugar. La tercera de ellas, que es objeto de este nuevo libro de Vallet de Goytisolo, pretende llevar a cabo una "exposición sistemática del derecho ya hecho, que después de haberlo examinado del modo como las ciencias descriptivas lo hacen, analizan sus observaciones, clasifican las especies en géneros, observan éstos con generalidad cada vez mayor, hasta elaborar el sistema" (p. 14). Para conseguir estos objetivos se hace necesario realizar una combinación de los conocimientos teóricos, los prácticos y los técnicos para alcanzar la tan ansiada justicia y equidad. La ciencia expositiva y explicativa del derecho, en efecto, requiere de la utilización de técnicas auxiliares como las expresivas, las memoratorias, las de difusión e información, las de comunicación y publicidad, las documentales y autenticadoras, las conceptualizadoras, las de conservación y ordenación, las procedimentales, las de deliberación y necesariamente las de argumentación.

Una de las notas que caracterizan el conocimiento científico es la de la certeza, entendida como exactitud, como es el caso de las matemáticas y la lógica formal, o bien comprobable experimentalmente como en el caso de las ciencias naturales. Ahora bien, esta certeza también está omnipresente en el mundo físico, como ha quedado constatado tras los descubrimientos de la física cuántica y la biología genética. Aunque existe una clara distinción entre theoria y praxis, existen ciencias claramente orientadas al conocimiento teórico de una praxis como la medicina o el derecho. Estas artes hacen una observación de la realización práctica de todo acto humano consciente. Existen varios métodos: los filosóficamente idealistas, los filosófica y metódicamente realistas y los nominalistas. Entre los métodos utilizados en las ciencias se encuentran la inducción, la deducción, la tópica inventiva, la tópica realista, la abducción y la concreción. Pero para alcanzar el logro del fin perseguido es necesario el recurso tanto al análisis, la síntesis (o compositio) y la axiomática como a la dialéctica y la tópica dialéctica. Pero al mismo tiempo requiere de la elaboración racional o volitiva de reglas, que comprenda toda clase de principios, normas y pautas, y que incluya desde una ley hasta las razones prácticas y las técnicas basadas en la experiencia.

La definición que aporta Vallet de Goytisolo sobre el concepto del Derecho es el de "lo justo de conformidad con la naturaleza de la cosa ex ipsa natura rei, considerada ésta en sí misma, en relación con las demás, y teniendo en cuenta las consecuencias dimanantes; y lo justo en aquello que, no siendo determinable de ese modo, lo sea por acuerdo privado o público, por costumbre o por ley" (p. 123). Significados análogos al término derecho son ars boni et aequi y iusti atque iniusti scientia. Parte el autor de que el único derecho natural es aquel en el que naturaleza y derecho son entendidos en la plenitud del concepto que cada uno de ellos expresan. Al mismo tiempo, intenta establecer el deslinde de conceptos tan dispares como el amor y la fuerza, la moral, los hechos y las reglas de derecho. El buen orden de las comunidades y sociedades depende de la calidad de las normas religiosas, morales y jurídicas, los hábitos sociales así como de las costumbres. Los romanos tuvieron clara la distinción entre derecho y regla de derecho, entendiendo que existía una primacía del derecho sobre la regla. Pero se inició un período de confusión entre ambos que se inició con el voluntarismo de Duns Scoto y llegó a su consumación con el nominalismo. Existe una íntima relación entre el derecho y los hechos.

Uno de los conceptos más problemáticos que se imbrican en el de Derecho es el de arte del derecho y ciencia del derecho (ars boni et aequi y iusti atque iniusti scientia, respectivamente). Ciertamente, la ciencia del Derecho es fundamentalmente una ciencia moral, que procura la realización de lo justo. Mientras los moralistas establecen la diferenciación entre lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer, lo que está prohibido y lo permitido, los juristas establecen la distinción en lo que es justo y lo que es injusto, lo que es bueno y equitativo y lo que es malo. Como toda ciencia pretende acercarse a la verdad de las cosas, si bien, y a diferencia de las demás ciencias, la ciencia del Derecho busca específicamente sólo verdades generales (p. 160).

La ciencia del derecho "es una ciencia humana que tiene al hombre como sujeto y objeto de su estudio" (p. 175), que está compuesta al mismo tiempo de materia y forma o alma. El hombre tiene una esencia dotada de existencia, y le domina la nota de temporalidad. El hombre forma al mismo tiempo parte de la naturaleza de las cosas como objeto, pero también como sujeto, pasivo y activo (p. 199). Vallet de Goytisolo entiende que la naturaleza de las cosas, como fuente material del derecho, está inseparablemente relacionada con las distintas fuentes formales del derecho y, entre ellas, cabe citar la analogía y la equidad (pp. 231 - 238). Efectivamente, el sentido o sentimiento de la justicia aparece entreligado con la naturaleza del hombre. Concepto que también ocupa un lugar importante en la moral cristiana. Aunque existen otras concepciones de la justicia: la historicista, la justicia como valor suprahistórico, como realidad objetiva o la justicia positiva. Entre las clases de justicia se encuentran la general o legal, la particular conmutativa y la particular distributiva. También le ha dedicado especial relevancia tanto a las leyes en su sentido lato, como a las leyes divinas (pp. 353 - 375). De forma paralela se ha centrado en las leyes humanas en un sentido amplio, tanto refiriéndose a los principios generales del derecho, los derechos humanos, los valores o la doctrina científica (pp. 377 - 425). A continuación, las ha estudiado en un sentido estricto, entendida como ordenación racional para el bien común, y que ha sido promulgada por quien tiene el poder político para ello, así como un mandato imperativo y coactivo promulgado por quien políticamente le compete. Distingue entre leyes "conclusiones" y leyes "determinaciones", así como entre leyes imperativas, dispositivas y facultativas. Otra clasificación es la que discierne entre leyes flexibles e indeterminadas y leyes rígidas (pp. 427 - 497). A modo de contraposición con la ley se encuentra la costumbre. Pero para el buen orden jurídico costumbres y leyes no deben adoptar una postura de enfrentamiento, sino complementarse y estar en continua interacción. Uno de los requisitos esenciales que la costumbre requiere es el de la racionalidad.

Analiza las relaciones de derecho y de las instituciones jurídicas en el "sistema de Savigny" y la institución y hecho conforme al enfoque metodológico realista de Carnelutti. Desde la perspectiva de Vallet, "la ciencia expositiva y explicativa del derecho se construye observando el derecho vivo ya hecho. Es una tarea a posteriori" (p. 561). Efectivamente, primero hay que analizar la configuración negocial del derecho y la determinación de lo que sea justo. Ambas operaciones son propias de los juristas. Las instituciones antes de ser reguladas por leyes han sido elaboradas por notarios, abogados, letrados y jueces. En las relaciones jurídicas, los principios y las normas sólo tienen relevancia a posteriori para determinar la calificación jurídica que deba hacerse de aquéllas. La relación jurídica es inseparable del mismo orden jurídico que le da vida; al mismo tiempo tiene una consideración individualizada, tipificada y calificada en la práctica y la ciencia del derecho. Sin embargo, existen relaciones jurídicas complejas en las que los elementos de naturaleza real no se pueden delimitar claramente de los obligacionales. Hoy se pretende, a pesar de que no existe ninguna razón de fundamento, que el derecho regule relaciones de hecho sin que se conviertan en relaciones de derecho. Con ello se pretenden obtener ventajas de la ley sin ninguna contraprestación por su parte. Finalmente, hace el autor una reflexión sobre las relaciones jurídico - políticas y las civiles, condenando la subordinación del derecho a la política y preconizando la autonomía del derecho (pp. 597 - 612).

Esta obra recoge la continuación del primer volumen del mismo título, en donde venía a publicar un estudio cronológico de la cuestión, y que continúa en el ámbito histórico y sistemático en este segundo. Juan Berchmans Vallet de Goytisolo se ha convertido en el primer especialista mundial de todos los tiempos en Metodología Jurídica. Ya era en muchos campos una figura singularísima y con talla internacional, en algunos más que en otros. Ahora Vallet de Goytisolo se ha consagrado, a mi modesto entender, como el mejor jurista español del siglo XX. Otros han dado los nombres de Luis Díez - Picazo y Ponce de León, Eduardo García de Enterría, Alvaro d'Ors, Jaime Guasp y Federico de Castro. En mi caso no hago más que recoger un parecer que se extiende como una mancha de aceite y aprovecho la hospitalidad de la Revista de Estudios Histórico - Jurídicos para decir que Juan Berchmans Vallet de Goytisolo no sólo es el mejor jurista español del siglo XX, sino el mejor jurista de habla hispánica de la pasada centuria por solidez, intuición, genialidad jurídica, equilibrio y capacidad en el manejo de las fuentes. Un ejemplo lo tenemos en este libro donde hace hace un brillante estudio de las distintas concepciones analizadas y nos ofrece un compendio bibliográfico de los grandes pensadores desde Platón hasta la actualidad. Esta obra es perfecta para el conocimiento de los orígenes de las instituciones jurídicas que aquí se estudian, y nos presentan una obra de madurez intelectual, de quien mucho sabe y a quien Dios mucho talento le dio.

Guillermo Hierrezuelo Conde

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