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Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.24 Valparaíso  2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552002002400026 

Ramos Vázquez, Isabel, El Concejo de Jaén (1474-1556) (Universidad de Jaén, Jaén, 2002), 852 págs.

Los estudios sobre historia municipal, especialmente centrados en la Edad Media y Moderna, gozan de una larga tradición historiográfico-jurídica en nuestro país. Hinojosa, Sánchez Albornoz, García Gallo, Gibert o Font Rius, entre otros insignes autores, dedicaron a ella alguna de sus más conocidas obras. La razón de este interés por la historia institucional local es de sobra conocido y se justifica en la relevancia que los concejos tuvieron en unos tiempos donde el poder central luchaba aún por consolidar su control sobre el territorio del Estado y donde la vida municipal seguía siendo el principal punto de referencia de toda la realidad social.

Se trata aún hoy de un tema no agotado. Su compleja trama conceptual (no plenamente resuelta) y la diversidad jurídica en que se encontraron cada uno de los concejos desde su configuración en el medioevo hasta la revolución liberal, siguen demandando la aparición de nuevas investigaciones que, sobre todo desde un punto de vista regionalizado (el más adecuado dado su envergadura) profundicen en el mismo y ofrezcan de él más claridad, especialmente, sobre la compleja red de vinculaciones y desavenencias que marcaron las relaciones entre el centro y la periferia, entre la Corte y los distintos corpúsculos de poder que eran los concejos.

La obra que ahora se recensiona, brillante tesis doctoral de su autora, obedece a esta necesidad de conocimiento. En ella, se estudia con profundidad la historia institucional del concejo de Jaén a lo largo de setenta y cinco años, desde el inicio del reinado de los Reyes Católicos hasta el final del reinado de Carlos I, un periodo clave en la historia del mismo (y en general de todos los concejos castellanos) dado que fue entonces, en ese periodo de transición entre la Baja Edad Media y la Edad Moderna, y a la par que el poder real se robustecía tras la reconquista de Granada, que se configuró su definitiva estructura institucional. Una obra que, lejos de pretender reconstruir una mera historia local (para la que sin duda será instrumento de primer orden), busca continuamente completar una visión de conjunto sobre la institución concejil, refiriendo las conexiones existentes entre lo general y lo particular, entre la historia general de España y de Europa (de ahí las continuas referencias al "ius commune") y la particular jiennense.

Precedida de un Prólogo de Juan Sainz Guerra, maestro de la autora y sin duda responsable de gran parte de sus aciertos, la obra de Ramos Vázquez se estructura en siete largos capítulos en los que se trata de forma detallada distintos aspectos de la institución estudiada.

El capítulo primero versa sobre los orígenes jurídico-institucionales del concejo de Jaén, como necesaria base sobre la que sostener el resto de la obra. En él se ocupa la autora, con un perfecto sentido de la síntesis, de explicar la primaria organización territorial y jurídica del mismo, de la concesión del Fuero Juzgo que le hizo Fernando III una vez reconquistada y de los diversos privilegios que le fueron otorgados hasta el reinado de los Reyes Católicos; unos privilegios políticos, fiscales y judiciales que -especialmente numerosos en tiempos de Enrique IV-, pretendieron y consiguieron hacer atractivo en ella el asentamiento de caballeros que auxiliaran a la reconquista; unos privilegios que dotaron a Jaén de una propia personalidad pero que, aún confirmados por los Reyes Católicos, con el fortalecimiento del poder real a partir de 1474, comenzaron a vaciarse de contenido hasta persistir sólo algunos de carácter honorífico o económico-fiscal.

Se ocupa también la autora en el primer capítulo de otros temas interesante que no podemos dejar que destacar. Por una parte hace un estudio de forma cronológica del gobierno de Jaén desde Fernando III hasta Alfonso XI y desde ese reinado al de los Reyes Católicos, un estudio especialmente valioso para comprender la sustitución de los concejos abiertos por los cerrados. Por otra, trata el apasionante y poco conocido tema de las Comunidades en Jaén analizando, con espíritu crítico, la revuelta que vivió el concejo el 19 de agosto de 1620.

En cuanto al segundo capítulo, en él, Ramos Vazquez, pasa a estudiar con mayor detenimiento las transformaciones jurídicas que vivió Jaén en el reinado de los Reyes Católicos, destacando que el primer orden jurídico de la ciudad, caracterizado por el Fuero Juzgo y los diferentes privilegios, desembocó en la Edad Moderna en un ordenamiento completamente distinto, en el que, imponiéndose con carácter general el derecho real (fruto del reforzamiento del poder central tras la Reconquista) se comenzó a dejar a la iniciativa del concejo solamente aquellas cuestiones marginales o de carácter estrictamente municipal que se regularon en adelante a través de las ordenanzas, unas ordenanzas que la autora estudia con detalle pese a su heterogeneidad.

El capítulo tercero versa sobre la configuración territorial del concejo de Jaén, siendo especialmente interesante dentro de él, las páginas que Ramos Vázquez dedica a la relación que existía entre la ciudad y su término, una relación señorial (pese a ser obviamente un concejo realengo), en el sentido de que el concejo, como una especie de señor colectivo, ejercía sobre las aldeas y lugares de su término un poder similar al de los señoríos, es decir, una situación de clara preeminencia económica, fiscal, judicial y política.

Por su parte, en el capítulo cuarto se ocupa la autora de otro de los temas claves en toda historia municipal, el de su configuración personal, tratando con detalle aspectos tales como el número de habitantes del concejo de Jaén en el periodo estudiado, la diferencia existente entre los vecinos y los no vecinos o moradores, los requisitos para ser vecino (residencia, propiedad y capacidad económica para la pecha) y los beneficios que ofrecía la vecindad; ocupándose también en este capítulo del diferente status social, político y jurídico que en el seno del concejo estudiado tenían los grupos privilegiados, especialmente caballeros hidalgos y de cuantía, frente a los no privilegiados.

En cuanto a los capítulos quinto y sexto tratan un mismo tema: la configuración institucional del concejo de Jaén. En ellos la autora se ocupa de hacer un estudio de los distintos oficiales públicos que integraban el concejo de Jaén en el periodo estudiado, destacando que fue precisamente entonces cuando se configuró una administración organizada o burocracia moderna, estudiando con especial detalle, tras unas breves pinceladas que explican la organización y dinámica interna del cabildo, las figuras del corregidor (reflejo del aumento del poder real y su control sobre los municipios), el alguacil mayor, los regidores, los jurados, el personero y el escribano del concejo.

En cuanto al último capítulo, el séptimo, se ocupa por su parte de la organización económica del concejo de Jaén tratándose en particular de la hacienda municipal jiennense, de sus ingresos ordinarios (especialmente las rentas derivadas del arrendamientos de tierras de propios) y extraordinarios, así como del control de los ingresos y de los gastos y la gestión municipal de la hacienda regia en Jaén. También del espectacular aumento que la presión fiscal tendrá a finales del periodo estudiado, debido a la suma de las nuevas necesidades urbanísticas que surgen propias de una mentalidad renacentista y de la creciente demanda económica de los oficiales.

Concluye así una obra muy valiosa, especialmente clarificadora dentro de los estudios institucionales municipales, una obra que une al buen hacer investigador de su autora, enfrentada a una historiografía inmensa y un complejo trabajo de archivo, una calidad literaria, expositiva, sorprendente en un primer trabajo investigador. Una calidad tan manifiesta en su conjunto que, al menos para quien esto escribe, no existe en la obra nada criticable más allá quizás de ciertas cuestiones formales, como la quizás excesiva fragmentación de la información en capítulos y epígrafes a veces caprichosos.

Por último, y para concluir, no quiero dejar de hacer referencia a otro aspecto profundamente meritorio de la obra de Ramos Vázquez, que son tanto al anexo que se encuentra al final del libro, como el apéndice documental que también allí se recoge, pues ambos demuestran de nuevo la incansable capacidad de trabajo de su autora. El primero recoge diversas relaciones que sin duda serán de ayuda para todos los interesados en el pasado jiennense: los corregidores conocidos desde 1474 hasta 1556, los alguaciles mayores, los regidores conocidos y los jurados durante igual periodo cronológico. Mientras el segundo, recoge más de cincuenta documentos, muchos de ellos publicados por vez primera, entre los que destacan una querella datada en 1521 con motivo de unas muertes causadas en la Revuelta de 19 de agosto de 1520, diversas ordenanzas municipales, distintos nombramientos, reconocimientos reales de hidalguías o cartas de provisión de determinados cargos, que son el reflejo más claro de la profunda riqueza de una vida municipal que ha sido extraordinariamente rescatada del sueño de la historia.

Emilio Lecuona Prats

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