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Revista musical chilena

Print version ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. vol.70 no.225 Santiago June 2016

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902016000100019 

RESEÑAS DE FONOGRAMAS

De lo humano a lo divino en las músicas catedralicias de Puebla y Ciudad de México.

  • Ministriles Novohispanos. Obras del manuscrito 19 de la Catedral de Puebla de los Ángeles. CD. Ensemble La Danserye. España: Sociedad Española de Musicología [El patrimonio musical hispano, 31], 2013.
  • Francisco López Capillas. Misa Re Sol. Misa Aufer a nobis. Motetes. CD. Capella Prolationem; Ensemble La Danserye. España: Lindoro, NL-3025, 2014.

 

Dos grabaciones recientes han integrado al Ensemble La Danserye en el conjunto de los músicos que enriquecen verdaderamente a los repertorios hispánicos del Renacimiento y el Barroco temprano, y en especial en el acervo de la Nueva España. Una de estas grabaciones está dedicada, como lo anuncia su título, a los Ministriles Novohispanos (2013); la otra (2014), realizada en colaboración con la Capella Prolationem, está dedicada a dos misas y materiales a ellas vinculados, de la autoría de Francisco López Capillas (1614-1674), el célebre maestro de capilla de la Catedral de la Ciudad de México desde 1654 hasta su muerte. A pesar de que se trata de ediciones producidas bajo distintos sellos –la Sociedad Española de Musicología para el disco de los ministriles, y Lindoro para el disco de López Capillas–, en ambas coexisten diversas instancias coproductoras, públicas y privadas, y en ambas es evidente cómo se comparten a fondo los criterios de ejecución de la música, sobre todo por lo que respecta a la ejecución de los instrumentistas y cantantes en la lectura común de los facsímiles de las partituras de la época, afortunadamente conservadas en repositorios de Iberia y de América.

Ministriles Novohispanos presenta una antología de piezas instrumentales contenidas en el manuscrito 19 de la Catedral de Puebla. Están organizadas en una secuencia de agrupaciones genéricas, la que va de las canciones, villanescas y madrigales, pasando por versos y motetes, a más canciones con otras villanescas y otros madrigales, para pasar de nuevo por versos ahora con himnos y terminar en más canciones, villanescas y madrigales. La dotación instrumental se ha cubierto con cornetas, sacabuches, flautas, orlos, chirimías, bajón y bajoncillos; es decir, toda la familia de vientos que en la época cubrían los registros de una capilla instrumental, sobre todo de una sede episcopal de gran tamaño, y la de Puebla lo era, por supuesto, lo es. Aunque el manuscrito suele fecharse en la segunda mitad del siglo XVII, los especialistas consideran que refleja un repertorio con varias décadas de uso y preferencia en las ejecuciones catedralicias y de corte. Por tanto se pueden ver en dicho documento piezas de Philippe Rogier, Orlando di Lasso, y hasta la célebre Batalla de Clément Janequin, así como obras de Francisco Guerrero, Pedro Rimonte, Gil de Ávila y Hernando Franco, entre otros.

El manuscrito 19 de Puebla tiene un valor singular no solo por su gran música, la que ya basta- ría para justificar su resurrección y grabación modernas, pero además porque ilustra con profusión una de las áreas más desconocidas de los repertorios musicales de la época virreinal, precisamente por la ausencia de fuentes documentales: la música instrumental profana. Aunque sabemos que en el Siglo de Oro es difícil y a menudo irrelevante separar los ámbitos de lo humano y lo divino en sus manifestaciones artísticas, es cierto que no tenemos muchas partituras profanas en los virreinatos. Por tanto, grabar materiales como estos nos termina de completar un ámbito sonoro que así podemos apreciar de una manera más rica, sin olvidar nunca que, incluso en estas piezas instrumentales, hay mucho material transcrito de música compuesta originalmente para el uso religioso, y que esta misma música instrumental de nuestro manuscrito también se podía emplear en el culto de su fe. De hecho, la combinación tímbrica de los instrumentos del Ensemble La Danserye y el manejo polifónico típico de este repertorio permiten evocar un tipo de sonoridad como el de los grandes órganos catedralicios. Se trata, pues, de música profana que está en el culto, tanto como de música religiosa que tiene o puede tener una vida secular.

La prueba de estos ires y venires de lo humano a lo divino la da el otro disco, en el que La Danserye une sus talentos instrumentales con los vocales de la Capella Prolationem para unirse a los festejos por el cuarto centenario natal de López Capillas, uno de los primeros maestros de capilla criollos en América. Como es sabido, este gran compositor escribió por lo menos ocho misas de parodia, es decir, basadas en temas o motivos de obras previas, tanto litúrgicas como profanas. Algunas de ellas ya han sido objeto de registros sonoros, como la Misa de Batalla –basada, claro, en Janequin–, por el Ensemble Vocal De Profundis, dirigido por Cristina García Banegas (Francia, K617, K617120, 2001), y como la Misa Benedicta sit Sancta Trinitas –basada en un motete de Palestrina–, por el Coro Melos Gloriae, dirigido por Juan Manuel Lara Cárdenas (México, Quindecim, QP246, 2014). Este nuevo disco de la Capella Prolationem y el Ensemble La Danserye presenta dos de estas obras paródicas del maestro novohispano: la Misa Re Sol, basada en una canción de Juan de Riscos, y la Misa Aufer a nobis, basada en su propio motete homónimo.

Si en el disco de los ministriles se ilustra la dimensión a lo humano que le podemos dar a una música surgida y preservada en acervos catedralicios, el disco de López Capillas inserta de lleno todas las músicas, la humana y la divina, en el espacio supremo del catolicismo: la ceremonia de la misma Eucaristía, en el recinto catedralicio más señalado de la región, aunque para entonces su construcción no estuviera concluida. Pero esta música sí que está más que bien construida, con acabados perfectos y con una conciencia de las voces y de sus significados más simbólicos y emblemáticos, como corresponde a las obras de este género y estilo. Aunque se ha hablado a menudo de López Capillas como de un autor un tanto anticuado y anacrónico para su época, sobre todo cuando se le compara concontemporáneos al parecer más audaces como su colega Juan Gutiérrez de Padilla, maestro a la sazón en la Catedral de Puebla, ello no nos debe impedir a los oyentes del siglo XXI admirar y disfrutar la solidez en la estructura y conducción de voces de las misas del maestro de México, el que incluso se permite guiños a ciertas características que entonces pasaban como las novedosas, ello demuestra que no era tan anticuado como suele tachársele.

Para la ejecución y grabación de la música de ambos discos, La Danserye tiene una propuesta muy especial, basada en las prácticas históricas documentadas de la época: tocar –y en López Capillas, por supuesto, también cantar– leyendo de facsimilares de las partituras manuscritas originales, en torno de un facistol, como si se estuviera en las secciones de coro de las catedrales originales. No debe perderse de vista que, lo mismo en México que en Puebla, la ubicación del coro está en el centro de la nave principal de sus catedrales, entre el altar del Perdón y el altar mayor, es decir, en la zona de mayor proyección sonora y visual de sus respectivas plantas arquitectónicas. El programa del disco de López Capillas incluye, junto a las partes formales de cada misa, los temas musicales en que se basa cada una de ellas, así como algunos motetes que complementan ciertos pasajes de la liturgia. Empero, se trata de un arreglo de elementos más cercano a una ejecución en concierto que a un uso litúrgico, ya que no se incluyen cantos de algún propio para cubrir toda la ceremonia de la misa, sino solo algunas fórmulas de entonación para los Glorias y los Credos, tomados de modelos toledanos. Otro factor que acerca más al ámbito de concierto a esta grabación y no al litúrgico ortodoxo es la participación de voces femeninas en el registro agudo del coro.

Estos elementos no deberían extrañar ni condicionar el disfrute de estas grabaciones, pues ya es una práctica habitual la ejecución en concierto de todo el repertorio renacentista y barroco de uso religioso litúrgico. De hecho, los materiales musicales de ambos discos tuvieron una presentación inicial dentro de sendas ediciones del Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza, en España, y el hecho de que este festival sea una afortunada y exitosa iniciativa de Javier Marín López explica una gran parte de todo el proyecto. Han sido las investigaciones de este brillante e incansable musicólogo español las que han proporcionado al Ensemble La Danserye y a la Capella Prolationem el repertorio con el que están confeccionados los programas de estos discos. Se trata de manuscritos depositados en acervos de Puebla, México y Madrid, y no deja de provocar una cierta sorpresa el que existan ejemplares –muy bien dibujados, por cierto– de partituras de López Capillas en la Biblioteca Nacional de España, con divergencias respecto de las fuentes novohispanas que bien ameritarían una edición crítica de estas magníficas obras. Hay que seguir celebrando, pues, las novedades en materia de grabaciones del repertorio renacentista y barroco hispánico, y en este caso lo haremos yendo de la biblioteca al facistol, y de lo humano a lo divino.


Eduardo Contreras Soto
Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical "Carlos Chávez" (CENIDIM)
Instituto Nacional de Bellas Artes

elconferenciante@yahoo.com.mx


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