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Revista chilena de infectología

versión impresa ISSN 0716-1018

Rev. chil. infectol. vol.31 no.4 Santiago ago. 2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182014000400016 

Caso Clínico

 

Trasplante de microbiota fecal: primer caso reportado en Chile y revisión de la literatura

Fecal microbiota transplantation: first case report in Chile and review

 

Ricardo Espinoza, Rodrigo Quera, Lital Meyer y Daniela Rivera

Clínica Las Condes, Santiago Chile. Servicio de Infectología (RE). Servicio de Gastroenterología (RQ). Servicio de Urgencia (LM). Unidad de Endoscopía (DR).

Declaramos que no hay conflictos de interés reales ni potenciales. Este trabajo no tiene colaboración de ninguna industria farmacéutica ni ha recibido fondos de otro origen.

Correspondencia a:


Clostridium difficile (CD) infection is increasing in frequency and severity in in-hospital and outpatient clinical settings, with a recurrence that can reach 30% after first episode. The recurrences are usually treated with longer courses of metronidazole or vancomycin. Other treatments have been used, such as probiotics, fidaxomicin, rifaximin, immunoglobulins and monoclonal antibodies against toxins A and B. Fecal microbiota transplantation (FMT) has emerged as a promising strategy in this group of patients, with effectiveness greater than 90%. We present the first case reported in Chile of this therapeutic strategy in a patient with Crohn's disease and recurrent CD infection who presented after the fecal transplantation an Escherichia coli bacteremia, suggesting the need for caution in the use of this strategy. 10 months after the FMT the patient presented a new episode of E. coli bacteremia and two episodes of diarrhea due to CD infection, treated both of them with vancomycin with good clinical response.

Key words: Fecal transplantation, bacteremia, Clostridium difficile, Crohn's disease, inflammatory bowel disease.


Resumen

La infección por Clostridium difficile (CD) está aumentando en frecuencia y gravedad tanto a nivel intrahospitalario como ambulatorio, con una recurrencia que puede alcanzar hasta 30% después de un primer episodio. Los cuadros recurrentes son generalmente tratados con cursos prolongados de metronidazol y/o vancomicina. Otras terapias han sido sugeridas como el uso de probióticos, fidaxomicina, rifaximina, inmunoglobulina y anticuerpos monoclonales para toxina A y B. El trasplante de microbiota fecal (TMF) ha emergido como una estrategia promisoria en este grupo de pacientes con una efectividad mayor a 90%. Presentamos el primer caso reportado en Chile de esta estrategia terapéutica en un paciente con enfermedad de Crohn y CD recurrente, quien presentó una bacteriemia por Escherichia coli post-TMF, sugiriendo la necesidad de tener precaución con el uso de esta estrategia. El paciente presentó a los 10 meses post-TMF un nuevo episodio de bacteriemia por E. coli y dos episodios de diarrea por CD siendo tratados ambos cuadros con vancomicina con buena respuesta clínica.

Palabras clave: Trasplante fecal, bacteriemia, Clostridium difficile, enfermedad de Crohn y enfermedad inflamatoria intestinal.


 

Introducción

La infección por Clostridium difficile (CD) se asocia al uso de antibacterianos, los que al alterar la microbiota intestinal normal, permiten la colonización, proliferación y producción de toxinas de CD1-3. El tratamiento de la infección por CD incluye suspender el tratamiento antibacteriano, si es posible, e iniciar metronidazol o vancomicina, vía oral. La recurrencia de la infección puede alcanzar hasta 30% después de un primer episodio y hasta 65% en los episodios posteriores13. Los cuadros de recurrencia son tratados con esquemas prolongados con disminución progresiva de vancomicina, agregando probióticos, fidaxomicina, rifaximina e inmunoglobulina, según la respuesta1-3. Sin embargo, estos mismos esquemas pueden mantener alteraciones de la microbiota predisponiendo a nuevos episodios de recaídas1,3.

El trasplante de microbiota fecal (TMF) consiste en la administración de contenido fecal desde un individuo sano al paciente con el fin de restaurar la microbiota intestinal protectora4. Desde su primera publicación en 19585, numerosos estudios han sido publicados en pacientes con CD recurrente señalando su efectividad y seguridad6-8. En nuestro conocimiento no existen hasta ahora publicaciones en Chile sobre el uso de esta técnica.

Comunicamos el caso de un paciente con enfermedad de Crohn y CD recurrente quien recibió un TMF y que presentó un episodio de bacteriemia post-procedimiento.

Caso clínico

Paciente de 62 años con antecedentes de enfermedad poliquística hepatorenal, enfermedad renal crónica, hipertensión arterial, enfermedad de Crohn de fenotipo inflamatorio con compromiso de yeyuno (demostrado por tomografía computada [TC] de abdomen y pelvis y por cápsula endoscópica) e íleon terminal en tratamiento con infliximab y azatioprina. Había sido sometido a una resección de íleon terminal con una ileoascendo anastomosis, por un episodio de hemorragia digestiva baja secundaria a su enfermedad de base y había presentado dos episodios de diverticulitis que motivaron la suspensión de la terapia biológica (Figura 1).

 

 
Figura 1. Evolución temporal de los episodios de bacteriemia, infección por Clostridium difficile (CD), diverticulitis y antecedentes de cirugía por enfermedad de Crohn. Adaptado de Quera y cols.34.

 

En los últimos dos años desarrolló seis episodios de bacteriemia por Escherichia coli, siendo tratado con quinolonas (ciprofloxacina) y cefalosporinas de 3era generación (ceftriaxona) (Figura 1). Se realizó un extenso estudio que descartó otro foco primario, incluyendo ecocardiograma y tomografía por emisión de positrones con tomografía computada (TEP-TC), entre otros. Un mes después del segundo episodio de bacteriemia por E. coli se hospitalizó por un síndrome febril y diarrea por CD (toxina A positiva) y colonoscopia completa con ileoscopia compatible con colitis pseudomebranosa (Figura 2) siendo tratado con vancomicina vía oral por 14 días con buena respuesta. Aproximadamente un año después, presentó nuevo episodio febril. La TC de abdomen y pelvis mostró una pequeña perforación a nivel de yeyuno atribuido a la enfermedad de Crohn activa. Por hemocultivos positivos a E. coli fue tratado con ceftriaxona y metronidazol. Posteriormente evolucionó con cuadro de diarrea por CD, con toxina A y B positiva, siendo tratado con vancomicina, vía oral, por 14 días con buena respuesta.

 

 
Figura 2. Colonoscopia donde se demuestra una úlcera a nivel de íleon secundaria a enfermedad de Crohn y lesiones en colon compatibles con una colitis pseudomebranosa.

 

Un mes después del cuarto episodio de bacteriemia por E. coli, presentó un nuevo episodio de diarrea por CD, con toxina A y B positiva, siendo tratado con vancomicina, vía oral, por 14 días con buena respuesta, sin embargo, presentó una recaída a los tres días de haber completado el tratamiento, motivo por el cual se trató nuevamente con vancomicina en disminución progresiva y probióticos (Sacharomyces boulardi), con buena respuesta.

Un año después, estando con profilaxis de su diverticulitis con rifaximina y mesalazina, presentó una nueva diarrea por CD, con RPC positiva en deposiciones. Fue tratado con vancomicina, vía oral, por 14 días con buena respuesta pero con una nueva recaída a los cuatro días de haber terminado el tratamiento. Fue tratado nuevamente con vancomicina en disminución progresiva y probióticos. Evolucionó en forma tórpida con fiebre, dolor abdominal y diarrea, por lo que fue internado y tratado con vancomicina vía oral asociado a metronidazol intravenoso (IV). Al no presentar mejoría al 3° día recibió inmunoglobulina IV 400 mg/kg al día, en cinco dosis, con una respuesta clínica parcial.

Dada la mala evolución a pesar de todas las terapias probadas se decidió realizar un TMF vía colonoscopia con deposiciones de un donante familiar directo sin antecedentes de patologías y con estudio pre-trasplante en sangre y deposiciones (3) negativo (Tabla 1). Se suspendió el tratamiento con azatioprina y antimicrobianos, cinco días y 24 h antes del TMF, respectivamente.

 

Tabla 1. Estudio del donante
 

 

Descripción del procedimiento: se utilizaron 69 g de deposiciones sólidas diluidas en 300 cc de suero fisiológico y posteriormente filtradas. La solución fue instilada desde el íleon terminal hasta el sigmoides incluyendo el área con divertículos.

A las 24 h del TMF presentó un cuadro febril (T° axilar 39°C) con hemocultivos positivos a E. coli. Fue tratado con aztreonam con buena respuesta clínica y de laboratorio. A los 10 meses de haber realizado el TMF, el paciente presentó un nuevo episodio de bacteriemia por E. coli siendo nuevamente tratado con aztreonam. A las dos semanas de completar el tratamiento antibacteriano evolucionó con un nuevo cuadro de diarrea por CD con RPC positiva para CD. Fue tratado con vancomicina, vía oral, por 14 días con buena respuesta. Un año y cuatro meses posterior al TMF volvió a presentar un nuevo episodio de diarrea por CD (con RPC positiva) que fue tratado con vancomicina, vía oral, en disminución progresiva, probióticos e inmunoglobulina IV 400 mg/kg día con buena respuesta. Actualmente se mantiene en tratamiento con azatioprina por su enfermedad de Crohn.

Discusión

La disbiosis o cambio en la microbiota juega un rol fundamental en la patogénesis de numerosas enfermedades, tanto intestinales (enfermedad inflamatoria intestinal (EII), síndrome intestino irritable y diarrea por CD) como no intestinales, como las enfermedades metabólicas9-12.

Varios estudios han demostrado que la marcada normalización de la microbiota por transferencia directa de ésta desde un donante sano, procedimiento conocido como TMF, es altamente efectivo en el tratamiento de CD refractario y recurrente, con un éxito mayor a 90%6. Khoruts y cols, utilizando métodos moleculares lograron demostrar que después de 14 días del TMF, la composición de la microbiota bacteriana fecal del paciente era similar a la del donante13. Junto con esto, el TMF vía colonoscopia ha demostrado ser una estrategia terapéutica costo-efectiva al ser comparado con vancomicina oral, fidaxomicina y metronidazol en el manejo de la infección por CD recurrente8. En pacientes con CD recurrente, el efecto del TMF sobre la evolución del cuadro parece mantenerse en el tiempo14, situación que no ocurrió en nuestro paciente dado que posterior al segundo episodio de bacteriemia post-trasplante presentó dos episodios de diarrea por CD. La enfermedad de Crohn y los trastornos de permeabilidad intestinal asociados a esta condición juegan un rol fundamental en esta evolución.

Aunque la aceptación por parte del personal de salud no es total, estudios han demostrado que la mayoría de los pacientes con colitis ulcerosa están interesados en considerar el TMF como parte de la estrategia terapéutica de su enfermedad15.

El TMF ha sido administrado vía enema, colonoscopia, endoscopia, sonda nasogástrica, nasoduodenal o nasoyeyunal2,16-18. Van Nood y cols., en un estudio aleatorio demostraron la mayor efectividad del TMF vía sonda nasoyeyunal al compararlo con el tratamiento con vancomicina, siendo una opción válida cuando no existe posibilidad de realizar una colonoscopia17. Sin embargo, un reciente meta-análisis señala que la vía de administración por colonoscopia-enema parece ser más efectiva que por vía alta (endoscopia, gastrostomía, sonda nasogástrica o nasoyeyunal) con 91,4% vs 82,3% de efectividad, respectivamente6. Por otra parte, la administración por colonoscopia parece ser más efectiva que por vía enema ya que este último sólo alcanza el ángulo esplénico19.

En relación a la elección del donante, es responsabilidad del médico que realiza el trasplante fecal asegurarse de disminuir la posibilidad de transmitir una enfermedad al receptor. Una adecuada anamnesis y examen físico no deben ser omitidos ya que no todas las enfermedades o condiciones pueden ser detectadas por exámenes de laboratorio, especialmente si la evaluación fue realizada durante un período precoz o de ventana de una enfermedad. Exámenes de sangre y deposiciones deben ser solicitados para descartar enfermedades transmisibles (Tabla 1)16. Una revisión sistemática sugirió que el uso de deposiciones de donante relacionado presentaba un mayor porcentaje de efectividad (93,3%) al compararlo con un donante no relacionado (84%)20; sin embargo, otros no han encontrado diferencias significativas de acuerdo al parentesco entre el donante y el paciente6,18. Recientemente, Hamilton y cols., han sugerido que la utilización de contenido fecal congelado o fresco de donantes universales pueden alcanzar los mismos porcentajes de efectividad, siendo una opción frente a la necesidad de realizar un TMF en pacientes con infección por CD grave, donde el estudio de un donante relacionado puede significar un retraso mayor en el procedimiento21. En nuestro paciente decidimos utilizar una muestra de un familiar directo, para aumentar la aceptabilidad del tratamiento.

Pacientes con EII presentan un mayor riesgo de presentar infección por CD, incluso si ellos no han utilizado antimicrobianos22. Clostridium difficile, a su vez, es una importante causa de recaídas e incluso de refractariedad en esta patología, siendo un factor de riesgo de mayor morbi-mortalidad. El TMF ha sido sugerido como una posible estrategia en este grupo de pacientes23, sin embargo, la mayoría de los casos publicados corresponde a pacientes que han presentado infección por CD, como fue nuestro caso. Kunde y cols., demostraron que el TMF vía enema es factible y bien tolerado en pacientes pediátricos con colitis ulcerosa, con eventos adversos aceptables y autolimitados24. Sin embargo, dos estudios recientes han sugerido que el TMF no sería efectivo en inducir la remisión en pacientes adultos con colitis ulcerosa activa25,26. En nuestro paciente, el tratamiento inmunosupresor con azatioprina (suspendido cinco días antes del TMF) y el uso previo de infliximab (última dosis administrada 6 semanas antes del TMF) no afectó los resultados del TMF. El trasplante fecal también ha demostrado ser efectivo en pacientes con colitis por enfermedad de Crohn e infección recurrente por CD27.

Datos disponibles sobre eventos adversos al TMF son escasos, siendo principalmente de tipo gastrointestinal17,24. La fiebre y aumento de la proteína C reactiva (PCR) después del TMF, sin signos de sepsis o hemocultivos positivos, ha sido demostrado en pacientes con colitis ulcerosa26,28. En nuestro paciente, la presencia de fiebre y hemocultivos positivos a E. coli tuvo una relación temporal y no necesariamente causal con el trasplante fecal. Los antecedentes de seis episodios de bacteriemia por E. coli y los dos presentados post-TMF pueden estar en el contexto de los trastornos de permeabilidad intestinal que presentan los pacientes con enfermedad de Crohn29,30. Recientemente estudios han demostrado el riesgo de reactivación de la colitis ulcerosa post TMF26,28,31 poniendo en duda el rol del TMF en pacientes con EII32. Nuestro paciente presentó un nuevo episodio de bacteriemia 10 meses post TMF, el cual al igual que los previos pudo deberse al trastorno de permeabilidad intestinal por su enfermedad de base. El estudio exhaustivo ya descrito no demostró foco primario.

En conclusión, nosotros creemos que el TMF debe ser indicado en pacientes con infección por CD sólo después de que estrategias tradicionales han fracasado y siguiendo un adecuado protocolo.

La presentación de una bacteriemia post-trasplante en nuestro paciente confirma la necesidad de no considerar este procedimiento en todos los pacientes y reservarlo sólo para aquellos que presentan varias recaídas. En nuestro centro lo hemos reservado para pacientes con al menos tres episodios de infección por CD, tratadas con metronidazol o vancomicina (según la gravedad del episodio) para el primer episodio y primera recurrencia, con una segunda recurrencia tratada con vancomicina con retiro progresivo. El uso del TMF como tratamiento de cualquier otra enfermedad, incluyendo las EII, debe ser ofrecido sólo a pacientes dentro del contexto de un estudio clínico. Es factible que en un futuro cercano, comunidades bien definidas de la microbiota puedan ser manufacturadas en laboratorios con propiedades biológicas que las transformen en una estrategia más fácil de implementar y conveniente que el TMF7,12,33.

 

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Recibido: 11 de noviembre de 2013
Aceptado: 20 de junio de 2014

Correspondencia a: Ricardo Espinoza A. respinoza@clc.cl