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Revista chilena de infectología

versión impresa ISSN 0716-1018

Rev. chil. infectol. v.20  supl.notashist Santiago  2003

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182003020200048 

Rev Chil Infect Edición aniversario 2003; 131-132

El Lazareto de Playa Ancha

ENRIQUE LAVAL R.

The Hospital for Contagious Diseases of Playa Ancha


En 1805, el Cabildo de Valparaíso acordó establecer un lazareto para el aislamiento de enfermos con viruela, en alguno de los cerros de la ciudad, pero sólo en 1830 se instaló en el Cerro del Barón en la "extremidad norte al descender a la Quebrada de la Cabritería". Tres años después, la casa fue adquirida por particulares y el lazareto quedó ubicado en el Castillo del Barón, a cargo de una persona a quien estaba confiado el cuidado de los enfermos y el entierro de los fallecidos. Por cada día de estada de un varioloso recibía "tres reales para todos los gastos que demandaba su atención".

Tan deplorables eran las condiciones de dicho establecimiento; que la Municipalidad propuso en 1838, su clausura y traspaso al Hospital de Gracia o Caridad (hoy Hospital Carlos Van Buren), pero en realidad en 1846 este sólo se hizo cargo de su administración.

En 1860 don Juan Stuven consideró que era inaceptable la existencia del Lazareto del Barón y presentó a la Junta de Beneficencia un plano y presupuesto para edificar otro en Playa Ancha, en lo que se conoce hoy como Subida Carvallo, vecino a la Playa de Las Torpederas.

Desde 1865 a 1874, ingresaron al Lazareto de Playa Ancha, 7.163 enfermos de viruela, falleciendo 2.223 (31%).

En 1876 ya se habían edificado cinco salas grandes, de muros de adobe y techo de zinc, un departamento administrativo, cocina, lavandería y ropería. En 1883 se separó su administración de la del Hospital de Caridad, quedando a cargo de ella don Martín Manero.

En 1895 la fisonomía del lazareto sufrió un cambio fundamental, acordándose instalar 100 camas para tuberculosos hombres y 50 para mujeres. A fines de ese año también se acondicionó un pabellón para enfermos de difteria.

Bajo la administración del Pbro. don Melquisedec del Canto, en 1914, se estableció el primer servicio para aislamiento de enfermedades venéreas contagiosas. Al año siguiente fue designado sub-administrador el doctor don Juan Thierry, que efectuó varias innovaciones.

En sesión celebrada por la Junta de Beneficencia de Valparaíso, el 8 de abril de 1918, por primera vez aparece designado el Lazareto de Playa Ancha con el nombre de Hospital del Salvador.

El decreto supremo que en junio de 1927 reorganizó los servicios de Beneficencia, llevó a la administración del hospital, al doctor don Julio Valenzuela.

En 1940 siendo director el doctor Otto Stier, el hospital conservaba sus tres servicios fundamentales: el mayor de tisiología, con 100 camas; otro para enfermedades infecto-contagiosas agudas con 60, y un tercero para enfermedades venéreas. Un año después comenzaron a aparecer los primeros casos de meningitis meningocóccica y para reforzar el servicio de enfermedades infecciosas, se trasladó al doctor don Rolando Onetto Sobino, quien había ingresado en marzo de 1941. Ante el incremento de la epidemia de infección meningocóccica, la Dirección General de Sanidad envió al Hospital del Salvador a los doctores Abraham Horwitz, Roque Kraljevic (futuros profesores de Clínica de Enfermedades Infecciosas) y al doctor José Perroni, quienes junto con el doctor Onetto impulsaron la transformación del hospital, continuando únicamente los servicios de tisiología y de enfermedades infecciosas. Se organizó el laboratorio, quedando a cargo de la microbiología, la químico-farmacéutica y bacteriológica, doña Erna Moraga, quien realizó una labor de gran mérito en la especialidad. Se instaló un equipo de Radiología, creándose cargos de enfermeras universitarias, además de diversos otros adelantos (ambulancia, central telefónica, etc).

En el año 1948, el doctor Onetto fue designado director, lo que significó un mejoramiento evidente, aumentándose la planta médica y creándose el Servicio de Residencia, como así mismo la contratación de nuevas enfermeras, aseguró una atención más adecuada para este tipo de pacientes. Se organizó también el Servicio de Asistencia Social y el Departamento de Alimentación a cargo de nutricionistas.

Poco a poco el hospital comienza a darse a conocer. Junto con los otros médicos (Marcos Weinstein, Gastón Chaparro, Francisco Velasco, Darío Lillo, etc) empezaron a publicarse en la Revista Médica de Valparaíso, sus experiencias en el tratamiento de diversas enfermedades infecciosas (fiebre tifoidea, meningitis tuberculosis, etc).

Además el doctor Onetto inició la enseñanza teórico-práctica de la patología infecciosa en la Escuela de Enfermería Carlos Van Buren, asistiendo las alumnas a conocer este tipo de enfermos al servicio respectivo del hospital.

Posteriormente, el hospital proporcionó una mayor atención a la comunidad, a través de consultorios externos de Medicina, Cirugía, Materno-Infantil y Dental. Durante varios años el Hospital del Salvador fue el eje del Centro de Salud Puerto, a cargo de consultorios en la parte alta de Playa Ancha y en zonas rurales, como Laguna Verde.

Con la creación de la Escuela de Medicina de Valparaíso, se amplió la docencia, empeñándose con ahínco tanto el doctor Onetto como sus ayudantes, durante varios años, en entregar todo su aporte a la enseñanza de la clínica de las enfermedades infecciosas.

Sin embargo, el destino tenía preparado otros caminos para el Hospital del Salvador. En efecto, a partir de 1969 fue transformado en Hospital Psiquiátrico, terminando su labor en el campo de las enfermedades infecciosas. El hombre que había propiciado y efectuado tantos cambios en la marcha del establecimiento, el doctor Rolando Onetto, se acogió a jubilación en 1970, llevando en su corazón "todo el cariño y entusiasmo por el trabajo realizado en el viejo Hospital del Salvador".

Bibliografía

1.- Laval M E. Algunas notas sobre el Lazareto de Playa Ancha (inédito).         [ Links ]

2.- Gajardo T R. Los problemas médicos de Valparaíso entre 1860 y 1885. Revista Médica de Valparaíso. 35: 81, 1982.         [ Links ]

3.- Onetto S R. Comunicación personal.         [ Links ]

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