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Revista chilena de infectología

versión impresa ISSN 0716-1018

Rev. chil. infectol. v.19  supl.1 Santiago  2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182002019100008 

Farmacovigilancia en Chile y el mundo

MARTE MORALESD.1-2, INÉS RUIZA.2, CECILIA MORGADOC.2 y XIMENA GONZÁLEZ F.2

1 Hospital Luis Calvo Mackenna. Depto. Pediatría Oriente U. de Chile.
2 Centro Nacional de Información de Medicamentos y Farmacovigilancia (CENIMEF), Instituto de Salud Pública.

PHARMASURVEILLANCE IN CHILE AND WORLDWILDE

INTRODUCCIÓN

Todo medicamento tiene la capacidad de causar efectos dañinos, y esto es conocido desde que el ser humano comenzó a usar diferentes sustancias como medicinas. Se sabe por ejemplo que Hipócrates en el año 460 AC instruía a sus estudiantes y colegas médicos que "lo importante es no dañar", advirtiendo de los riesgos potenciales de los remedios de su tiempo.

Más cercano a nuestros días, en 1937 en Estados Unidos de Norteamérica fallecieron más de 100 niños por la ingestión de un elixir de sulfanilamida contaminado con un solvente orgánico, lo que motivó una importante mejoría en la regulación farmacéutica en varios países desarrollados. A pesar de ello, en 1961 nuevamente la opinión pública se vio sacudida por el desastre de la talidomida (Alemania), que ocasionó focomielia en hijos de madres que tomaron este medicamento aparentemente seguro. Esto motivó la reevaluación de las regulaciones aplicadas a la investigación de la seguridad de los medicamentos nuevos y dio comienzo al desarrollo de Programas Nacionales de Farmacovigilancia, comenzando en ese mismo año la recolección de reportes de reacciones adversas en EUA. En 1964 se creó el sistema de reporte con tarjeta amarilla en el Reino Unido, la que perdura hasta hoy. En 1968 se creó el Programa Internacional de Monitorización de reacciones adversas que en 1978 se radicó en Suecia en el actual Uppsala Monitoring Center, del que Chile fue reconocido como integrante a partir de 1996.

¿Qué es la farmacovigilancia?

Es la recolección, el registro y la evaluación constante de las reacciones adversas producidos por los medicamentos (RAM).

¿Cómo definimos reacción adversa?

Trabajamos con la definición OMS que es aceptada internacionalmente y que define RAM como todo efecto de un medicamento, que es perjudicial y no deseado, que ocurre a dosis usadas con fines terapéuticos, profilácticos o de diagnóstico.

Clasificación de las reacciones adversas a medicamentos (Tabla 1).


¿Por qué es necesario realizar fármaco-vigilancia?

Los estudios clínicos no permiten establecer con certeza el perfil de seguridad de un fármaco ya que participa un número limitado de pacientes, que generalmente oscila entre 500 y 3.000, en circunstancias que las RAM severas tipo B habitualmente son de frecuencia baja, alrededor de 1 en 2.000 a 1 en 100.000 expuestos, de forma tal que si bien los fenómenos dosis dependiente son bien estudiados, para que se detecte una RAM tipo B es necesario exponer a alrededor de 5.000 sujetos, lo que se alcanza luego de la comercialización del producto. Por otra parte, los estudios clínicos se realizan en condiciones altamente restrictivas: generalmente en sujetos jóvenes, sanos, o a lo sumo con una patología, y que no están tomando otros medicamentos. Las condiciones de uso una vez que el medicamento se comercializa cambian radicalmente, y así se comienza a utilizar con otras indicaciones, se emplea en niños y ancianos, y en pacientes con otras patologías y tratamientos intercurrentes. Finalmente el tiempo de observación es bastante corto, y existen reacciones adversas que se manifiestan a largo plazo, como los trastornos degenerativos o neoplasias que se hacen evidentes luego de 10 años o más de exposición. Quizás la última razón que justifique la implementación de un Programa Nacional de Farmacovigilancia, es que en la actualidad es muy poco lo que conocemos acerca de la respuesta de la población chilena. Varios estudios han demostrado que la genética influye en forma considerable tanto en la respuesta terapéutica como en el desarrollo de RAM, y evidentemente en nuestro país, el hábito prescriptor de los médicos, los hábitos culturales y sociales de los pacientes y nuestra realidad económica país pueden ser muy diferentes e influir notoriamente en estos dos factores.

¿Para qué realizar la farmacovigilancia?

El objetivo principal de la farmacovigilancia es la detección de RAM tipo B severas en forma precoz, de forma de evitar desastres como el de la talidomida, y también la detección de interacciones desconocidas por no existir información acerca de uso conjunto con otros medicamentos en la fase de pre marketing. Además se puede detectar un aumento en la frecuencia de RAM conocidas motivándonos a estudiar la causa que puede estar en una susceptibilidad aumentada determinada genética-mente o en alguna circunstancia implique un problema en la calidad de un producto. Otro beneficio que aporta el mantener una vigilancia estrecha de las RAM es que permite identificar y evaluar factores de riesgo para el desarrollo de determinadas reacciones adversas, lo que finalmente nos lleva a contribuir a un uso racional y seguro de los medicamentos.

¿Cómo participar?

Notificando las sospechas de reacción adversa al Centro Nacional de Información de Medicamentos y Farmacovigilancia (CENIMEF) que funciona en el ISP, al cual se puede contactar vía teléfono (56-2) 239 8769 o fax (56-2) 239 8760, o enviando el formulario tipo por correo que tiene pre-franqueo y por lo tanto es gratuito para el notificador.

¿Qué debemos notificar?

Idealmente en una primera etapa y como desconocemos nuestra realidad local, debiéramos notificar toda sospecha de RAM, considerando lo limitado del recurso humano en salud. Consideramos notificaciones de interés especial todo efecto adverso observado en medicamentos de reciente introducción al mercado (se considera reciente para estos fines los primeros 8 años de comercialización). No puede dejar de notificarse las reacciones adversas que son graves, es decir, aquellas que son mortales o significan riesgo vital, las que provocan ingreso hospitalario o prolongan la estadía en el hospital, las que signifiquen baja escolar o laboral, y las que originan secuelas o malformaciones. Además es interesante notificar si se produce un aumento en la frecuencia de un efecto en particular, y también las RAM que tengan un valor científico o educativo (Tabla 2).


Realidad local

En nuestro país hemos comenzado un Programa Nacional de Farmacovigilancia como proyecto piloto en 1995, y que inició la extensión a provincias en 1998, con un lento pero sostenido aumento en el número de reportes, lo que es concordante con la experiencia internacional, de que una vez implementados los Programas Nacionales, transcurre un plazo de alrededor de 10 años, como para obtener un nivel de reportes significativos. Es necesario un trabajo incesante de difusión y motivación con los profesionales de la salud, y también incorporar estos contenidos en la enseñanza de pregrado para obtener generaciones de profesionales que incorporen la notificación en su práctica diaria. (Figura 1).


Figura 1. Número de reacciones adversas notificadas entre enero 1995 y diciembre de 2001, Cenimef - Chile.

Siempre que se utiliza la notificación voluntaria existe una importante subnotificación, incluso en países desarrollados; sin embargo, el método de elección para programas nacionales o regionales es el de notificación voluntaria, pues es de bajo costo y ha demostrado ser eficaz.

Beneficios adicionales de tener un programa nacional, son la posibilidad de recibir información directa de la OMS que difunde a todos los centros colaboradores acerca de la identificación o sospecha de RAM previamente desconocidas, además contribuye a un constante perfeccionamiento del profesional de la salud acerca de mecanismos y tratamientos de las reacciones adversas y como prevenirlas, por medio de cursos, talleres, del Boletín Informativo sobre Medicamentos y de la comunicación directa con los notificadores a través de un feedback escrito. Esto es crucial pues en la mayoría de los casos no existen exámenes de laboratorio que puedan diagnosticar con certeza la causalidad de una reacción, por lo que la clave diagnóstica pasa por el conocimiento de que un determinado fármaco puede provocar el cuadro clínico en cuestión, que exista una cronología compatible y que razonablemente se hayan descartado causas alternativas. En el Comité Nacional de Farmacovigilancia se realiza un análisis de causalidad de cada reporte, luego del cual se califica la reacción en cierta, probable, posible, condicional, improbable o no clasificable, según las definiciones de OMS, y una vez evaluada se reporta al Centro Mundial de Farmaco-vigilancia de Uppsala, Suecia, donde se vuelven a evaluar y se informa al resto de los centros.

Nuestro centro ha conseguido obtener notificaciones de buena calidad, pues aproximadamente el 50% cae dentro de las primeras dos categorías (cierta o probable) pero tenemos un 6,5% que no es posible de clasificar por falta de antecedentes.

De los reportes recibidos hasta el año 2001, los antimicrobianos ocupan el primer lugar con 31% de los reportes, seguidos por antipsicóticos, anticonvulsivantes y antiinflamatorios no esteroidales.

Respecto de los órganos afectados, tanto para los antimicrobianos como para todos en general, la mayor parte de los reportes se refieren a RAM dermatológicas de diversa magnitud (Tabla 3).


Con los antecedentes expuestos, reafirmamos la convicción de que el médico, al elegir un antimicrobiano, además de considerar el posible agente causal, debe tomar en cuenta los tratamientos concomitantes, las condiciones especiales del paciente y mantenerse informado acerca de las probables reacciones adversas que pudieran presentarse, pero la farmacovigilancia debe ser preocupación no sólo del médico, sino de todo el personal de salud, ya que todo profesional debe conocer los efectos de los medicamentos que prescribe, administra o dispensa.

Además las compañías farmacéuticas también están interesadas en conocer la seguridad de los productos que expenden y fabrican, y son ellas mismas las que muchas veces han tomado la decisión de advertir a los usuarios o retirar un producto del mercado, cuando se comprueba una clara relación con su producto.

Finalmente el paciente y/o los familiares responsables tienen derecho a conocer los beneficios, pero también los riesgos de los tratamientos, y el incorporarlos a este conocimiento ha demostrado mejorar la calidad de la relación médico paciente y el cumplimiento de los regímenes terapéuticos.

LECTURAS RECOMENDADAS

1.- Meyler's Side Effects of Drugs, 13th. ed. In: Dukes MNG, ed. New York: Elsevier Science Publishers B V, 1996.         [ Links ]

2.- Olin B E. Ed. Drugs Facts and Comparisons, loose leaflet ed. St. Louis, MO: Facts and Comparisons; 2000.         [ Links ]

3.- Physicians Desk Reference PDR´ For Nonprescription Drugs and Dietary Supplements, 20th. ed. 1999.         [ Links ]

4.- Physicians Desk Reference PDR´, 53th. ed. 1999.         [ Links ]

5.- http://www.who.umc.org (Dirección del Uppsala Monitoring Centre).         [ Links ]

Correspondencia a:
Marta Morales D.
E-mail: mamodi@entelchile.net

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