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Revista chilena de pediatría

versión impresa ISSN 0370-4106

Rev. chil. pediatr. vol.91 no.4 Santiago ago. 2020  Epub 23-Jun-2020

http://dx.doi.org/10.32641/rchped.v91i4.1376 

ARTICULO ORIGINAL

Cambio de diagnóstico y de categoría diagnóstica en pacientes con artritis idiopática juvenil en 7 años de seguimiento

Change of diagnosis and diagnostic category in patients with juvenile idiopathic arthritis within 7 years of follow-up

Alexis L. Strickler1 

Daniela Cifuentes2 

Krasna Mihovilovic2 

Francisca Vergara2 

Mónica Grez3 

Viviana Rivera4 

1 Escuela de Medicina, Departamento de Pediatría, Universidad San Sebastián sede Patagonia, Hospital Dr. Eduardo Schütz Schroeder. Puerto Montt. Chile.

2 Residente Pediatría, Escuela de Medicina, Departamento de Pediatría, Universidad San Sebastián sede Patagonia, Puerto Montt. Chile.

3 Enfermera Pediátrica, centro de atención abierta, Hospital Dr. Eduardo Schütz Schroeder. Puerto Montt. Chile.

4 Escuela de Medicina, Departamento de Salud Pública, Universidad San Sebastián sede Patagonia, Puerto Montt, Chile.

Resumen:

Introducción:

Al menos 50% de los pacientes pediátricos portadores de artritis idiopática juvenil (AIJ) continuará control en reumatología adulto. La clasificación de la Liga Internacional de Asociaciones de Reumatología (ILAR) vigente, actualmente en revisión, difiere de la clasificación de las artritis inflamatorias del adulto. Se ha reportado cambios de categoría en 10,8% de los pacientes durante el seguimiento.

Objetivo:

Analizar los pacientes con AIJ seguidos al menos 7 años para objetivar cambios de diagnós tico en la transición, e identificar factores de mal pronóstico funcional.

Pacientes y Método:

Estudio retrospectivo en base a registros clínicos. Se incluyó a la totalidad de los pacientes con AIJ controla dos en policlínico pediátrico del Hospital de Puerto Montt entre el año 2005 y 2017, que cumplieron siete o más años de seguimiento. Se realizó análisis descriptivo en base a variables clínicas: categoría diagnóstica, tiempo de evolución al diagnóstico, actividad clínica y serológica, y tiempo de evolución al inicio de la terapia farmacológica.

Resultados:

Se evaluaron 18 pacientes, 3 Oligo-articular (OA) persistente, 1 OA extendida, 4 Poli-articular (PA) factor reumatoide (FR) negativo, 4 PA FR positivo, 5 Sistémicas, 1 Psoriática, todos con seguimiento mayor a 7 años. Once de 18 niños fueron transfe ridos a adultos. Tres de 11 cambiaron de diagnóstico a Artritis Reumatoide (AR) más otra enferme dad autoinmune: Síndrome de Sjögren + Lupus eritematoso sistémico, Púrpura trombocitopénico inmune, Enfermedad autoinmune no clasificada y cinco de 11 niños de categoría ILAR: OA a Artritis reumatoide juvenil, OA extendida a PA FR negativo, 3 Sistémicas a PA FR negativo. Edad de inicio, formas poli-articulares, retrasos en diagnóstico y comienzo de terapia se asociaron a secuelas e infla mación persistente.

Conclusiones:

Ocho de once pacientes transferidos cambiaron denominación diagnóstica y/o presentaron otras enfermedades autoinmunes. Algunos factores de mal pronóstico deben mejorar.

Palabras clave: Artritis idiopática juvenil; Pediatría; Transición cuidado adulto; Reumatología

Abstract:

Introduction:

At least 50% of pediatric patients with Juvenile Idiopathic Arthritis (JIA) will require continued fo llow-up in adult rheumatology. The present International League of Associations for Rheumatology (ILAR) classification, currently under revision, differs from its classification of inflammatory arthritis in adults. Category changes have been reported in 10.8% of patients during follow-up.

Objective:

To analyze JIA patients in follow-up for at least 7 years to detect diagnosis changes during transition to adult care, identifying factors of poor functional prognosis.

Patients and Method:

Retrospective study based on medical records of JIA patients seen at the pediatric polyclinic of the Puerto Montt Hospital between 2005 and 2017, who were monitored for at least 7 years. Descriptive analysis was performed according to clinical variables: diagnostic category, evolution before diagnosis, clinical and serological activity, and evolution before starting drug therapy.

Results:

We evaluated 18 pa tients, corresponding to 3 patients with persistent oligoarticular arthritis (OA), 1 with extended OA, 4 with polyarticular arthritis (PA) rheumatoid factor (RF) negative, 4 with PA RF positive, 5 with syste mic JIA, and 1 with psoriatic arthritis, all have had follow-up more than 7 years. 11 out of 18 patients transitioned to adult care. Three out of 11 patients changed diagnosis to Rheumatoid Arthritis (RA) plus another autoimmune disease such as Sjögren’s Syndrome + Systemic Lupus Erythematosus, Immune thrombocytopenia, or unclassified autoimmune disease, and 5 out of 11 children changed ILAR category from OA to Juvenile Rheumatoid Arthritis, extended OA to PA RF negative, and 3 from Systemic arthritis to PA RF negative. Age of onset, polyarticular forms, delay in diagnosis, and the start of therapy were associated with sequelae and persistent inflammation.

Conclusions:

Eight of the eleven JIA patients who transitioned to adult care changed their diagnosis or presented other autoimmune diseases. Some factors of poor prognosis must improve.

Keywords: Juvenile Idiopathic Arthritis; Pediatrics; Transition Adult Care; Rheumatology

¿Qué se sabe del tema que trata este estudio?

La artritis idiopática juvenil (AIJ) de inicio antes de los 16 años de edad, puede evolucionar hasta la adultez con episodios de reagudi zación y secuelas, aún con tratamiento oportuno y efectivo, requi riendo transición organizada, control y ajustes de terapia periódi cos.

¿Qué aporta este estudio a lo ya conocido?

La AIJ puede asociarse a otras patologías autoinmunes. Los factores de riesgo pueden diferir en poblaciones rurales vs urbanas, entre individuos y lugares con distinto acceso a salud especializada. Es indispensable auditar frecuentemente el manejo pediátrico y post transición.

Introducción

La artritis idiopática juvenil (AIJ) es la patología reumatológica pediátrica más frecuente. Se caracteriza por inflamación articular de más de 6 semanas, de causa desconocida, e inicio antes de los 16 años de edad. Incluye 7 categorías mutuamente excluyentes: OA persistente o extendida, PA FR positivo, PA FR negativo, psoriática, asociada a entesitis, sistémica e indiferenciada, definidas en los primeros 6 meses de evolución, en base a parámetros clínicos: número de articulaciones afectadas, presencia de anticuerpos es pecíficos, compromiso de entesis, asociación con Pso riasis e inflamación sistémica1-3, que se correlacionan parcialmente con el pronóstico articular y se especula que tendrían distinta etiopatogenia y base genética4. La incidencia reportada varía entre 2-20 casos por 100.000 niños, con amplia dispersión geográfica1,2,3,4. En Chile se estima en 10 casos por 100.000 menores de 16 años. La clasificación ILAR 2001 vigente, está actualmente en revisión y proceso de cambio, tanto del número de ca tegorías y los elementos clínicos que las definen, como en relación con las artropatías autoinmunes del adulto: AR seropositiva o seronegativa, enfermedad de Still y espondiloartropatías entre las que se incluye la artropatía psoriática.

El objetivo del trabajo es presentar los datos relacio nados con la clasificación inicial de pacientes con AIJ seguidos por más de 7 años, detectar el cambio en la denominación diagnóstica posterior a la transferencia a reumatología adultos y analizar los factores de per sistencia de inflamación y secuelas de nuestra cohorte, lo que contribuirá a diseñar estrategias de mejoría de nuestros procesos clínicos y del proceso de transición.

Pacientes y Método

Diseño

Estudio de tipo retrospectivo en base a registros clínicos. Se incluyó a la totalidad de los pacientes con AIJ controlados en policlínico pediátrico del Hospital de Puerto Montt (HPM) entre el año 2005 y 2017, que cumplieron siete o más años de seguimiento, 18 en to tal.

Variables analizadas

Se realizó análisis descriptivo en base a variables clínicas: categoría diagnóstica, tiempo de evolución al diagnóstico, actividad clínica y serológica, y tiempo de evolución al inicio de la terapia farmacológica.

Análisis estadístico

La variable cualitativa (categoría diagnóstica) se expresó en cifras absolutas. La variable cuantitativa (tiempo de evolución al inicio de tratamiento) se ex presó con su media y desviación estándar, los grupos fueron comparados mediante diferencia de promedios aplicándose como prueba estadística t test. Se conside ró significancia con valor de p < 0,05.

Ética

Se aplicó previamente consentimiento informado y aprobación de comité de ética científica acreditado.

Resultados

Dieciocho de 42 pacientes diagnosticados entre 1998 y 2011, controlados en HPM entre 2005 a 2017 tuvieron seguimiento en el HPM de 7 años y más (ran go 8-14 años). Aplicando la clasificación ILAR se dis tribuyeron en: 3 OA, 1 OA extendida, 4 PA FR nega tivo, 4 PA FR positivo, 5 Sistémicas, y 1 Psoriática. No hubo pacientes con AIJ indiferenciada. Solo una de las tres pacientes con la forma OA presentó uveítis.

Once de 18 pacientes fueron transferidos a adultos. Ocho de 11 pacientes en control con reumatólogo/a adulto han cambiado de denominación, 3 de ellos a AR más otra patología autoinmune y 5 de categoría dentro de la clasificación ILAR (Tabla 1).

Tabla 1 Distribución según diagnóstico. 

Cuatro de 7 pacientes no transferidos, alcanzaron la remisión total previo a la edad de transición. 2 me nores de 15 años, ambos en remisión clínica y serológi ca con Tocilizumab (TCZ) luego de falta de respuesta a 2 anti-TNF previos: Etanercept y Adalimumab y 1 de 19 años que ha continuado en control con inmuno-reumatóloga pediátrica del centro de referencia por negativa de los padres a transición y aceptación del médico tratante.

En relación a la clasificación inicial, el estado clíni co actual es: 5/18 se encuentran en remisión sin trata miento y sin secuelas, 3 OA, 1 psoriática y 1 sistémica pura. 1/18 diagnosticada como sistémica asociada a enfermedad autoinmune no clasificada, se encuentra en remisión sin tratamiento pero con secuelas. 3/18 sistémicas con afectación PA, están en remisión con tratamiento y daño articular crónico. 3/18 PA FR nega tivo en remisión con tratamiento y sin secuelas a la fe cha. 6/18; 3 PA FR positivo una de ellas con Síndrome de Sjödren y 3 PA FR negativo, una de ellas con PTI, se encuentran activas con tratamiento. 7/18 tienen Artrosis (Tabla 2). Los factores asociados a actividad y pre sencia de secuelas fueron: las formas poli-articulares y tiempo excesivo de evolución, mayor a 3 meses, previo al inicio de terapia con metotrexato (MTX) y terapia biológica, sin embargo estas diferencias, considerando el inicio tardío del tratamiento y dado el escaso nú mero de pacientes no resultaron ser estadísticamente significativas (Tabla 3). En el caso de la paciente con la forma OA anticuerpo antinuclear (ANA) positivo que desarrolló uveítis y sus complicaciones, incidieron la edad de comienzo menor a 2 años, retraso en el diag nóstico e inicio de terapia modificadora de la enferme dad (FARME), e inicio y continuidad de terapia bioló gica, previo al programa GES, y la falta de respuesta a 3 anti-TNF; Etanercept, Adalimumab e Infliximab y a un modulador selectivo de co-estimulación de Linfocitos T, Abatacept.

Tabla 2 Condición actual 18 pacientes a siete años de evolución. 

Tabla 3 Condición actual a 7 años, según tiempo de evolución al inicio de terapia farmacológica. 

Discusión

Conocer la evolución longitudinal de nuestros pa cientes con AIJ y los factores de riesgo de secuelas, res pecto de los subtipos vigentes, incluyendo el diagnósti co asignado luego de la transición a reumatólogos adultos, es importante para mejorar nuestros procesos de atención, junto con incorporar sistemáticamente los avances en el conocimiento, incluyendo terapias más precoces y efectivas. Previo a la guía clínica y pro grama Garantías Explícitas en Salud (GES), se hacía el diagnóstico genérico de artritis reumatoide juvenil (ARJ), había pocos médicos especialistas, concentra dos en regiones V, VI, VII, VIII, IX y metropolitana del país5 y algunos pacientes probablemente eran tratados demasiado tarde, inadecuadamente o no acorde con las opciones más modernas de terapia, situación des crita en otros países6. En noviembre de 1998 la Federal Drug Administration (FDA) aprobó el uso de Etanercept para AR y en mayo de 1999 para AIJ PA. Poste riormente han aparecido otros medicamentos biológi cos, con el potencial de mejoría y/o remisión total o parcial de la enfermedad6,7,8,9,10. En Chile desde el año 2010, los pacientes con AIJ de la salud pública y priva da, son ingresados, a la patología GES N° 63 AIJ, que adopta la denominación de AIJ, la clasificación ILAR, guía clínica y medicamentos biológicos, guía que es actualizada por reumatólogos pediátricos el año 201411. En base a esa clasificación, vigente aún, ya habíamos demostrado que en nuestra población total de AIJ re portada el año 2018, el fenotipo PA FR negativo, fue el más frecuente (33%) y la categoría PA FR positivo al canzó el 17%12, a diferencia de otras regiones de Chile, y países occidentales, donde predomina la forma OA11,13, pero similar a otros países: Suecia, Sudáfrica, Alemania, India, Nueva Zelandia7,14. Sin embargo es posible que esta diferencia respecto a datos nacionales se deba a subdiagnóstico de las formas OA. Nuestra in cidencia calculada entre los años 2005-2015 oscila en tre 0-4,9 casos año por 100.000 niños, lo que también sugiere subdiagnóstico en nuestra región. Sería impor tante conocer la incidencia y prevalencia nacional actuales, junto con los fenotipos más frecuentes en dis tintas regiones del país, los que podrían no coincidir con los fenotipos previamente reportados en base pre ferentemente a población de la Región Metropolitana11,13. Nordal et al 2011, en un seguimiento a largo plazo de pacientes con AIJ ha reportado cambios de la categoría inicial en 10,8% de su cohorte y persistencia de actividad inflamatoria15, lo que nos motivó a estu diar nuestra cohorte. La dificultad para lograr remisión se ha asociado entre otros factores, al subtipo de AIJ, siendo las formas PA FR positivo o negativo, artritis asociada a entesitis (ERA por la sigla en inglés) y sistémica con compromiso PA las que persisten con infla mación. De ellas entre el 50-60% son transferidos a reumatología adultos15,16,17. Se ha descrito también que la evolución clínica de los pacientes con AIJ aún dentro del mismo subtipo es variable e impredecible15. Las formas OA son las que presentan mejor evolución y tasa de remisión más alta15,16,17,18 lo que podemos apreciar en este grupo de pacientes. Hace excepción la paciente de inicio temprano, 1 año y 6 meses, ANA positivo, diagnóstico tardío por ausencia de especialista, desa rrollo precoz de uveítis y acceso a terapia biológica tar día e irregular al comienzo cuando no existía el programa GES, que condicionaron mal pronóstico funcional articular y ocular. En relación a pronóstico funcional, Wallace et al 2012 y Albers et al 2010 han propuesto como objetivo ideal del manejo de AIJ, alcanzar la re misión o al menos inflamación mínima, antes de los dos primeros años de la enfermedad, evitando el dolor crónico y disminuyendo la discapacidad funcional19,20, objetivos que no se han cumplido en esta cohorte. Al bers et al 2010 han señalado que el factor más significa tivo para predecir actividad de la enfermedad en los años posteriores es la cantidad de tiempo con enferme dad activa durante los primeros 2 años de la enferme dad, siendo predictores de reagudización, PCR o VHS elevadas, curso poli-articular y falta de respuesta a metotrexato20. Antes del año 2010, como en otras casuísti cas reportadas, nuestros pacientes recibieron distintos esquemas de tratamiento y el retraso tanto en el diag nóstico como en el inicio del tratamiento objetivados en los resultados (Tabla 3), derivados de conocimiento insuficiente de la enfermedad a nivel pediátrico, ausen cia de guía clínica con acceso a terapias efectivas y falta de especialista reumatólogo o inmunólogo pediátricos a nivel local, condicionaron una alta tasa de secuelas. El acceso a los medicamentos biológicos no ha sido uni forme en distintos países, como tampoco la forma de uso6, lo que también ha ocurrido en Chile, especial mente a nivel regional. Algunos pacientes han tenido acceso a terapia efectiva relativamente oportuna, in cluyendo medicamentos biológicos desde el año 2010 y otros, no los han recibido o se han iniciado tardíamen te (Tabla 3). Otros factores no relacionados con los as pectos biológicos de la enfermedad detectados en nuestra población son: Escaso conocimiento de la pa tología a nivel primario de salud, retraso en el diagnós tico por razones demográficas y de organización; acce sibilidad a consulta especializada, retraso en exámenes inmuno-reumatológicos e imagenológicos como eco grafía, retardo en la administración de inmunizaciones previo al inicio de FARMES, disponibilidad y oportu nidad de FARMES incluido biológicos, acceso, calidad y persistencia de rehabilitación, todos factores precisa dos en el reporte del año 201812 que son modificables con educación y planificación. Nuestra casuística en relación a las publicaciones internacionales es peque ña, menor aún el número de pacientes que cumple la edad de transición y vive en una zona geográfica deter minada, por lo que no podemos extraer resultados de significación estadística, sin embargo el seguimiento de nuestros pacientes demuestra que un número signifi cativo llega con inflamación, tratamiento y/o secuelas a la edad de transferencia a reumatología de adultos. A pesar de amplia experiencia internacional en progra mas estructurados de transición que abordan éste y otros temas particulares de la adolescencia como pre vención de embarazo, consumo de tabaco, alcohol y otras sustancias, ejercicio y deporte, cambios psicoló gicos normales o anormales y relación de pares21,22,23,24,25,26,27, en nuestro conocimiento no se ha reportado en Chile los resultados de un programa de transición en AIJ y en nuestra región no hemos implementado aún un pro grama formal de transición. Los únicos criterios utili zados en nuestro hospital para transferencia han sido la persistencia de síntomas o ausencia de remisión, edad mayor de 17 años y la falta de profesionales reumatólogo o inmunólogo o pediatra capacitado en reumatología en algunos períodos. El traslado se ha efec tuado con interconsulta, sin proceso de conocimiento previo de pacientes y reumatólogos de adultos, lo que claramente contrasta con las recomendaciones de EU- LAR publicadas en Foster et al 201626 y actualizadas en Conti et al 201827. Algunos reumatólogos/as de adultos no han atendido previamente pacientes con AIJ, lo que ocurre también en otros países, por lo que algunos pacientes son diagnosticados, inmediatamente después del traspaso, de acuerdo a la clasificación de artropatías inflamatorias del adulto principalmente AR28,29. Esta situación más la evolución hacia otras enfermedades autoinmunes ha ocasionado cambios en la denomina ción diagnóstica de 08/11 pacientes transferidos, algu nos esperables como la aparición de otras enfermedades autoinmunes y otros que muestran la falta de un programa de transición estructurado que considere la atención conjunta de pacientes durante el período de transición, manteniendo la clasificación AIJ luego del traslado a adultos como se reporta en las experiencias de transición publicadas, lo que en nuestro país signifi ca además mantener los beneficios de acceso, oportu nidad y terapia de una patología garantizada por ley. La canasta de medicamentos AIJ del programa GES ha incorporado medicamentos biológicos en forma progresiva: etanercept año 2010, adalimumab e infliximab año 2012 y el año 2019 tocilizumab para las formas sistémica y PA que no responden a tratamiento con metotrexato y antiTNF. Desde el año 2007 (última actua lización MINSAL 2014) la AR es la patología N° 52 del sistema GES. Las guías clínicas nacionales de AIJ y AR difieren en el tipo de pacientes incluidos, ya que AR solo considera formas PA con FR o anticuerpos citrulinados (ACPA) positivos fuerte, débil o negativos, y no incluye las formas OA, sistémicas, psoriáticas y asocia das a entesitis, consideradas dentro del diagnóstico di ferencial, categorías que sí están incluidas en la clasificación ILAR de AIJ. También difieren en los esquemas de tratamiento utilizados, especialmente FARMES, el momento y tipo de biológicos a utilizar (guías 52 y 63 GES MINSAL). Las artropatías psoriáticas y espondiloartropatías del adulto no están incluidos en GES, sin embargo se puede acceder a biológicos mediante ley de medicamentos de alto costo. En consonancia con las diferentes guías de terapia de las patologías inflamato rias articulares crónicas del adulto y del menor de 17 años, se ha detectado diferencias en el uso de medica mentos entre las poblaciones de AIJ PA FR positivo o negativo y AR, AIJ sistémica vs enfermedad de Still , AIJ psoriática y artritis psoriática del adulto, AIJ aso ciada a entesitis y espondiloartropatías, con mayor prevalencia del uso de inhibidores de TNF, IL-1 e IL-6 en población pediátrica y excepcional uso de hidroxi- cloroquina y azulfidina en niños6,28,29, lo que se refleja en la atención pediátrica de nuestros pacientes y en la transición. Así, es importante mantener la denomina ción de AIJ y los fenotipos correspondientes luego de la transición, de modo de que los pacientes accedan a te rapias aseguradas por programa GES AIJ durante toda su evolución. Distintos investigadores enfatizan la falta de guía consensuada de tratamiento para AIJ del adulto26,27,28,29. Publicaciones recientes analizan críticamente la clasificación AIJ de ILAR y la clasificación de artropatías del adulto, señalando que es necesario revisar y ac tualizar dicha clasificación tomando en consideración los avances en el conocimiento genético y fisiopatológico, así como los estudios de seguimiento clínico de los pacientes AIJ. Estos estudios han mostrado una gran concordancia entre AIJ PA FR positiva y AR sero-positiva por lo cual constituirían la misma artropatía crónica autoinmune manifestada desde la infancia30,31. Adicionalmente se han reportado similitudes en sínto mas y signos sistémicos de inflamación, ausencia de auto-anticuerpos entre AIJ sistémica y enfermedad de Still por lo que se ha postulado que ambas serían tam bién la misma enfermedad inflamatoria en distinta eta pa del desarrollo32,33. Además se ha analizado los facto res comunes, compromiso de entesis y asociación con HLA-B27, entre las ERA versus espondiloartropatías, y las diferencias respecto del predominio de la forma axial o periférica, siendo la última más frecuente en edad pediátrica34. Algunos investigadores sostienen que la AIJ OA ANA positivo sería un fenotipo exclusi vo o preferente de la niñez35, aunque Nigrovic et al 2018 manifiestan dudas al respecto36. Se ha señalado que la presencia de psoriasis en el paciente o sus fami liares directos como único elemento, en ausencia de dactilitis o compromiso entésico, no sería una herra mienta útil para configurar el fenotipo de artritis psoriática dentro de la clasificación ILAR de AIJ37 y publi caciones recientes sobre artritis psoriática, que inclu yen la artritis psoriática infantil, confirman la relación con las espondiloartropatías del adulto38. Por estas ra zones se ha propuesto disminuir dentro de la clasifica ción ILAR de 7 a 4 subtipos36,39, e incluso a 3 categorías40. Ello permitiría uniformar criterios de terapia y seguimiento desde la edad pediátrica en adelante, disminuir los cambios de diagnóstico y probablemente optimizar el tratamiento y seguimiento. Por ahora debe mantenerse la clasificación AIJ actual, y transferir nuestros pacientes a reumatología adulto con la deno minación correspondiente, en las mejores condiciones posibles en cuanto a persistencia de inflamación y se cuelas, en un proceso de transición estructurado de acuerdo a las recomendaciones de EULAR26.

Finalmente parece fundamental, la presencia y dis tribución equitativa de especialistas en reumatología pediátrica en las distintas regiones del país, la difusión del conocimiento de estas enfermedades a nivel pri mario de salud, la uniformidad en las pautas de trata miento que incorporen oportunamente los avances en el manejo no farmacológico y farmacológico de estas patologías, la evaluación periódica de la actividad de la inflamación con las herramientas disponibles: Esca la visual análoga de dolor, inflamación y sensación de bienestar del paciente, familiar y médico, puntuación de actividad de la enfermedad articular (JADAS por la sigla en inglés) o puntuación de actividad de enfermedad (DAS por la sigla en inglés), Cuestionarios es pecíficos de calidad de vida (CHAQ), VHS, PCR y un enfoque dirigido al paciente desde la niñez en adelante, que considere los factores personales de riesgo para la indicación y cambio precoz de terapias disponibles e instaurar el programa de transición en conjunto con reumatólogos de adultos de acuerdo a los criterios de EULAR,que considere la atención conjunta por un pe ríodo determinado, de modo de facilitar la continuidad de la atención en esta población especial de pacientes.

En conclusión, en nuestra casuística hubo cam bios de diagnóstico y categoría en consonancia con lo descrito internacionalmente y el proceso de transición ha sido inadecuado. Visualizar los factores de riesgo de secuelas en nuestra población, efectuando perió dicamente auditoría del manejo realizado, permitirá planificar las acciones para evitarlos o minimizarlos, transferir a los adolescentes con mejor calidad de vida y organizar una transición adecuada y completa a reumatología adultos.

Responsabilidades Éticas

Protección de personas y animales: Los autores decla ran que los procedimientos seguidos se conformaron a las normas éticas del comité de experimentación hu mana responsable y de acuerdo con la Asociación Mé dica Mundial y la Declaración de Helsinki.

Confidencialidad de los datos: Los autores declaran que han seguido los protocolos de su centro de trabajo sobre la publicación de datos de pacientes.

Derecho a la privacidad y consentimiento informa do: Los autores han obtenido el consentimiento informado de los pacientes y/o sujetos referidos en el artículo. Este documento obra en poder del autor de correspondencia.

Conflicto de intereses: Los autores declaran no tener conflicto de intereses.

Agradecimientos:

Los autores agradecen al Dr. José Antonio Vergara, epidemiólogo de la SEREMI de salud de la X región de Los Lagos, por el cálculo de incidencia de AIJ en nues tra población y al Sr. Felipe Campos por el apoyo en la búsqueda bibliográfica.

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Recibido: 12 de Agosto de 2019; Aprobado: 27 de Abril de 2020

*Correspondencia: Alexis L. Strickler. E-mail: alexisstrickler@gmail.com.

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