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Revista chilena de pediatría

versión impresa ISSN 0370-4106

Rev. chil. pediatr. vol.89 no.4 Santiago ago. 2018

http://dx.doi.org/10.4067/S0370-41062018005000609 

EDITORIAL

Migración y Pediatría en Chile

Migration and Pediatrics in Chile

Colomba Norero-V.A 

A Miembro de Número, Academia Chilena de Medicina, Instituto de Chile, Chile.

Hasta el año 2009 Chile recibía una cantidad con siderada pequeña de inmigrantes, especialmente de Perú, Argentina y Bolivia los que llegaron a conformar el 1.2% de la población. A partir de esa fecha, desde el año 2013 en adelante el aumento ha sido creciente, llegando a estimarse el 2017 en 5.5%/18 millones de habitantes.

Tan o más importante que estas cifras es la modifi cación del origen de los migrantes. Ya no son nuestros vecinos, culturalmente semejantes, con el mismo idio ma y un pasado compartido; ahora predominan los migrantes de Haití, Venezuela, Colombia y República Dominicana los que en su mayoría migran de sus paí ses por condiciones económicas y/o políticas, por falta de libertad y de proyecciones.

Chile los atrajo porque aquí había oportunidades de trabajo y por contar con estándares de desarrollo sustentable superiores a los de su país de origen.

Una gran dificultad para haitianos y dominicanos es el idioma, pero para todos lo son las diferentes cos tumbres en alimentación, conceptos de salud y enfer medad, y manera de relacionarse, que son muy distin tas a la de los chilenos.

Habitualmente migran hombres sanos. Están dis puestos a trabajar y salir adelante. Sin embargo cuando viajan grupos familiares son las mujeres y los niños los que están en posición vulnerable de salud. Entonces surge el problema en Chile en cómo otorgar la ayuda que necesitan estas personas cumpliendo con las pre misas de los derechos humanos.

Según la encuesta CASEN 2015, 26.6% los niños migrantes de 0 a 14 años no tenían previsión de salud contrastado con 1.6% de los chilenos de igual edad que carecía de ella, diferencia que probablemente se ha in crementado, considerando que el 2017 el 7,8% de los nacimientos fue de hijos de extranjeros. Felizmente en Chile el parto es atendido profesionalmente, lo que significa protección tanto para la madre como para el hijo, incluso a las madres migrantes con VIH.

Entonces para cumplir con nuestra obligación mé dica ¿qué debemos hacer los pediatras?

Antes que nada ser empáticos.

Entender que los migrantes son personas que han abandonado una cultura y deben asimilar otra y que están en una etapa inicial de adquisición especialmente en cuanto a educación sanitaria. Hay que infundirles confianza en el sistema y crear conciencia en el equipo de salud, a los pequeños pacientes chilenos y a sus ma dres con que comparten una sala de espera, que cada gesto amable hacia los migrantes hace mucho más que otras acciones para hacer su vida más esperanzadora y facilitar la convivencia.

En cuanto a la práctica profesional no se trata de conocer enfermedades tropicales, porque las posibili dades de adquirirlas son escasas. Pero sí debemos estar atentos a las patologías habituales de los niños en condiciones de hacinamiento, como enfermedades respi ratorias, diarrea, maltrato, y de pobreza, como desnu trición y enfriamiento.

Se debe conocer el esquema de vacunaciones de los países de origen, su grado de cumplimiento y la con fianza que nos merezcan sus condiciones de realización para así complementar o realizar el esquema vigente en Chile evitando así la reaparición de enfermedades infectocontagiosas.

Asimismo se debe conocer el estado de salud de los padres, especialmente TBC y VIH, y derivar a padres y niños para su detección y tratamiento.

Es importante intentar efectuar seguimiento de los hijos de extranjeros nacidos en Chile (¡nuestros com patriotas!) para revisar los porcentajes de mortalidad neonatal al año de vida, así como los porcentajes de desnutrición comparados con hijos de chilenos de igual fecha de nacimiento.

Por su parte es posible que los adolescentes mi grantes adquieran las patologías propias de nuestra sociedad de consumo, como son las alarmantes cifras de obesidad, tabaquismo, alcoholismo, drogadicción, y embarazos adolescentes en nuestro país.

Es así que la tarea de los pediatras es inmensa, por que implica luchar en dos flancos distintos pero así como en la década de los sesenta nos demostramos capaces de liberarnos de la desnutrición, de mejorar de manera dramática nuestras cifras de mortalidad infantil y neonatal, ahora debemos combatir extremos opuestos de patología como son la desnutrición y la obesidad infantil; validarnos como interlocutores en grupos humanos con otras culturas y de ningún modo bajar nuestros estándares de salud.

Abordar el problema de la migración descontrola da requiere contar con una política adecuada para el tema que tome en cuenta la limitada capacidad eco nómica del país y un apoyo inteligente del Estado para poder realizar acciones que aseguren la protección de los derechos humanos tanto para nuestros compatrio tas como para aquellos que han ingresado al país con intención de establecerse y para los hijos de padres mi grantes que son ciudadanos chilenos.

Una buena señal ha sido la exigencia de visas en los respectivos consulados y la regularización de la situación de los migrantes en Chile. Asimismo, dentro de las políticas públicas que se están desarrollando al respecto, sería deseable que se estableciera un examen de salud, especialmente en relación a TBC y VIH, para quienes pretenden permanecer en el país, pero no como una manera de discriminación, sino muy por el contrario, para tratarlos de manera adecuada, eficiente y responsable.

Conflicto de intereses

La autora declara no tener conflicto de intereses.

*Correspondencia: Colomba Norero V. cnorero@gmail.com.

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