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Revista chilena de pediatría

versión impresa ISSN 0370-4106

Rev. chil. pediatr. vol.89 no.1 Santiago feb. 2018

http://dx.doi.org/10.4067/S0370-41062018000100067 

ARTICULOS ORIGINALES

Dolor en niños y adolescentes hospitalizados en un centro de referencia

C. ZuninoA  B 

M. NotejaneC 

M. BernadáD 

L. RodríguezE 

N. VanoliE 

M. RojasE 

L. BenechE 

I. MimbacasE 

A Pediatra. Prof. Adj. de Pediatría. Departamento de Pediatría. Facultad de Medicina. Universidad de la República (UdelaR), Uruguay. Correspondencia: careduzunino@gmail.com.

B Hospital Pediátrico, Centro Hospitalario Pereira Rossell (HP-CHPR). Montevideo. Uruguay.

C Pediatra. Asistente de Clínica Pediátrica. Unidad de Cuidados Paliativos Pediátricos (UCPP). Departamento de Pediatría. Facultad de Medicina. UdelaR. HP-CHPR. Montevideo. Uruguay.

D Pediatra. Prof. Agda. de Pediatría. Coordinadora de la UCPP. Departamento de Pediatría. Facultad de Medicina. UdelaR. HP-CHPR. Montevideo. Uruguay.

E Estudiante de Ciclo Metodología II de la carrera Doctor en Medicina. Facultad de Medicina. UdelaR. Montevideo. Uruguay.

Resumen:

Introducción:

La evaluación y tratamiento del dolor en niños hospitalizados, continúa siendo un importante problema de salud.

Objetivo:

Conocer la prevalencia, características y prácticas de abor daje del dolor en niños y adolescentes hospitalizados en salas de cuidados moderados del Hospital Pediátrico, Centro Hospitalario Pereira Rossell (HP-CHPR), centro de referencia en Uruguay.

Pa cientes y Método:

Estudio transversal, mediante encuesta y revisión de historias clínicas el 13/09/16. Se incluyeron todos los menores de 19 años hospitalizados. Variables: edad, sexo, motivo de ingreso, presencia de trastorno cognitivo, prevalencia de dolor en algún momento de la hospitalización, en las últimas 24 h y durante la entrevista, causa de máximo dolor, intensidad, tratamiento farmacológico y no farmacológico.

Resultados:

se incluyó 97,4% (152/156) de los niños hospitalizados. Prevalencia de dolor en algún momento de la hospitalización: 51,3% (78/152; IC 95%: 43,2-59,3); en las 24 h previas: 39,5% (60/152; IC 95%: 31,7- 47,2); durante la entrevista: 15,8% (24/152; IC 95%: 10 - 21,5). Intensidad: leve 13/24, moderado-severo 11/24. Máximo dolor referido en internación: punciones con agujas 48,5% (38/78). Tenían alguna indicación analgésica 47,3%. Inadecuado intervalo inter dosis: 45,8% de las prescripciones; dosis adecuada 98,9%; vía de administración intravenosa: 43,7%; tenía contraindicación a la vía oral: 40,5%.

Conclusiones:

de los niños y adolescentes hospitalizados, 39,5% reportó dolor en las 24 h previas a la entrevista y 15,8% durante la misma. El máximo dolor referido durante la hospitalización se debió a punciones con agujas. Se continúa detectando niños con dolor con prescripciones analgésicas inadecuadas.

Palabras clave: Manejo del dolor; analgesia; niño hospitalizado

Introducción

Según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, este es una “experiencia sensorial y emocional desagradable relacionada con daño hístico real o poten cial, o descrita en cuanto a ese daño”1. En los niños es un desafío identificarlo y evaluarlo, por las características propias de su desarrollo neuropsíquico y por no poder expresarlo verbalmente en los primeros años de vida. Sin embargo, esto no niega la posibilidad de que sufran dolor y necesiten un abordaje apropiado2. Es necesario que el equipo de salud reconozca que diferentes enfer medades, condiciones de salud, tratamientos o proce dimientos diagnósticos pueden desencadenar dolor, para así detectarlo y tratarlo oportunamente. Además, estas situaciones generan ansiedad, miedo e incluso aprensión hacia el personal de salud y, para su correcto manejo, se deben considerar todos sus componentes incluyendo los emocionales, sociales y espirituales3.

La importancia de una correcta evaluación y abor daje del dolor radica en que se trata de uno de los sín tomas de consulta más frecuentes en pediatría4. Ade más, todos los niños y adolescentes tienen derecho a recibir tratamiento adecuado y el equipo de salud tiene el deber de capacitarse y garantizar una asistencia de calidad evitando dolor innecesario. “El tratamiento del dolor es un acto clínico que exige el establecimiento de buenas prácticas clínicas, y la falta de formación al res pecto ya no puede ser una excusa”5.

En publicaciones internacionales se señala que, a pesar de los esfuerzos por mejorar la calidad asistencial, la evaluación y tratamiento del dolor en niños hospi talizados continúa siendo un problema de salud6,7,8,9. En Uruguay existen estudios que han identificado la misma problemática10,11. En el Hospital Pediátrico del Centro Hospitalario Pereira Rossell (HP-CHPR), cen tro de referencia nacional del subsector público de sa lud, en el año 2011 se reportó una prevalencia de dolor en niños hospitalizados de 34%10. En el año 2014 otro estudio nacional que incluía el mismo centro y otras instituciones públicas y privadas encontró una preva lencia similar11.

La realización del presente estudio pretendió com plementar las publicaciones anteriores realizando un seguimiento de este problema de salud y clarificando algunas interrogantes pendientes para así contribuir con información a la consolidación de una tan nece saria política institucional para el abordaje de esta te mática.

Objetivo

Conocer la prevalencia, características y prácticas de abordaje del dolor en niños y adolescentes hospita lizados en salas de cuidados moderados del HP-CHPR durante un día.

Pacientes y Método

Se realizó un estudio transversal de método mixto mediante encuesta y revisión de historias clínicas el día 13 de setiembre de 2016. Se seleccionó un único día de forma aleatoria para obtener una instantánea de la pre valencia de dolor en los niños hospitalizados y evitar el sesgo del conocimiento avanzado de auditoría que pu diera modificar las prácticas habituales de los clínicos.

Se incluyeron todos los menores de 19 años hos pitalizados en salas de cuidados moderados: sectores de medicina, cirugía, ortopedia, unidad del niño que mado y cirugía reparadora (UNIQUER) y el sector de Hemato-oncología del HP-CHPR. Se excluyeron aquellos que luego de tres visitas no fue posible realizar la entrevista, así como también cuando no se obtuvo consentimiento informado por los cuidadores o asen timiento del niño.

Fuente de información

Se realizó una encuesta y revisión de historias clí nicas.

Se consideró paciente con dolor cuando el niño, adolescente o su cuidador, refirió tener/ que tenía do lor en el momento de la entrevista, en las 24 h previas a la misma o en algún momento durante la hospitaliza ción. Se evaluó la causa de máximo dolor experimen tado durante la hospitalización (punciones por agujas, procedimientos, postoperatorio, tratamientos, otros). En los que reportaron dolor durante la entrevista se evaluó la intensidad del mismo mediante escalas re comendadas por la Organización Mundial de la Salud (O.M.S), de acuerdo a la edad y condición clínica del niño, aplicadas por integrantes del equipo de trabajo previamente entrenados. En los recién nacidos se uti lizó la escala: NIPS (Neonatal Infants Pain Scale)12. En niños entre 1 mes y 3 años la escala FLACC (Face, Legs, Activity, Cry, Consolability)13. En niños entre 3 y 8 años la escala de caras revisada14. En los mayores de 8 años la escala visual analógica de autoevaluación del dolor15. En los niños mayores de 3 años en cuya historia clínica constaba registro de trastorno cognitivo y no fueron capaces de responder a la escala de caras, se utilizó la escala r- FLACC (revised-FLACC)16. Del análisis de la historia clínica se registró: edad (años, meses), sexo, peso (kg), registro de presencia de trastorno cogniti vo, sector de hospitalización (sala de medicina, cirugía, ortopedia, unidad de quemados, hemato-oncología) y motivo de la misma. El motivo de ingreso se clasificó en: patología aguda infecciosa, no infecciosa, cirugía o postoperatorio, motivos sociales, procedimientos o estudios, traumatismo, quemaduras. Se registraron las estrategias de abordaje del dolor (farmacológicas y no farmacológicas) según las indicaciones médicas reali zadas en las últimas 24 h. Del tratamiento farmacoló gico se analizó: dosis, vía de administración, contra indicaciones para la vía oral, intervalo interdosis, fár macos coadyuvantes. Los fármacos, dosis, e intervalos interdosis utilizadas fueron cotejados con las pautas recomendadas por la OMS, así como las sugeridas por guías de uso frecuente para el tratamiento del dolor agudo y persistente en pediatría2,17,18,19. Se utilizó una fi cha de recolección de datos diseñada para el estudio. La misma fue testeada mediante una prueba piloto.

Análisis de datos

Las variables cualitativas se expresaron en frecuen cias absolutas y relativas porcentuales, las variables cuantitativas en medidas de tendencia central y su ran go. Para la comparación de proporciones se utilizó el test de c2, considerando significativo p < 0,05. El aná lisis estadístico se realizó con el programa IBM SPSS 20.0 para Windows.

Consideraciones éticas

Este estudio fue autorizado por la dirección del HP- CHPR y aprobado por el Comité de ética en investiga ción de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República. Se solicitó el consentimiento informado a los cuidadores (madre, padre o tutor) y asentimiento a los niños y adolescentes. A efectos de asegurar la con tinuidad asistencial, si el niño o su cuidador refirieron dolor durante la entrevista se reportó al equipo de sa lud de guardia en forma inmediata.

Resultados

El día del estudio se encontraban hospitaliza dos 156 niños y adolescentes, se realizó la encuesta a 152/156 (97,4%), dos se negaron a participar y dos no se encontraban en su habitación luego de ser visitados en tres oportunidades. La entrevista pudo ser contes tada por los propios niños y adolescentes en 24/152 (16%), en los restantes la persona encuestada fue: ma dre 100/152 (66%), padre 14/152 (9%) y otro cuidador 14/152 (9%). En la tabla 1 se expresan las característi cas de los niños y adolescentes incluidos.

Tabla 1 Características de niños y adolescentes incluidos, hospitalizados en un centro de referencia en Uruguay (n = 152). 

La prevalencia de dolor reportado durante algún momento de la hospitalización fue 51,3% (78/152; IC 95%: 43,4%-59,3%) y en las 24 h previas a la entrevista fue 39,5% (60/152; IC 95%: 31,7%-47,2%). La preva lencia de dolor al momento de realizar la entrevista fue 15,8% (24/152; IC 95%: 10%-21,6%), de éstos 11/24 reportaron dolor moderado-severo.

En la tabla 2 se expresa la prevalencia de dolor en los niños incluidos según el motivo de hospitalización de los mismos. No se encontró diferencia estadística mente significativa entre presencia de dolor en pacien tes que ingresaron por motivos quirúrgicos o poten cialmente quirúrgicos (cirugía o postoperatorio, trau matismos, quemaduras, procedimientos o estudios) y aquellos que ingresaron por otros motivos (patología aguda infecciosa y no infecciosa y motivos sociales) (p = 0,25).

Tabla 2 Prevalencia de dolor según motivos de hospitalización en niños y adolescentes ingresados en un centro de referencia en Uruguay (n = 78). 

De los pacientes que reportaron dolor en algún momento de la hospitalización, 38/78 (48,5%) refirie ron como causa de máximo dolor las punciones con agujas tales como accesos endovenosos y punciones para extracciones de sangre, seguido por otros proce dimientos médicos (tabla 3).

Tabla 3 Causas de máximo dolor reportado durante la estadía en niños y adolescentes hospitalizados en un centro nacional de referencia en Uruguay (n = 78). 

De los niños que reportaron dolor al momento de la entrevista 14/24 tenían alguna prescripción de analgésicos. El analgésico más indicado fue dipirona o metamizol. En la tabla 4 se expresan los analgésicos prescriptos en estos niños y adolescentes según la in tensidad de dolor reportada.

Tabla 4 Analgésicos prescriptos según la intensidad de dolor reportada en niños y adolescentes con dolor durante la entrevista, hospitalizados en un centro de referencia en Uruguay (n = 24). 

Respecto a las prescripciones analgésicas, se en contró indicación de dosis adecuadas en todas, e in tervalo interdosis inadecuado en 4/16, siendo estas “a demanda o sin horarios”. La vía de administración fue intravenosa en 8/16. Presentaban alguna contraindica ción para la vía oral 4/8 (vómitos 3, post-operatorio inmediato 1).

Se constató prescripción de fármacos coadyuvantes en un caso (gabapentina). No se encontró registro de indicación de medidas no farmacológicas en ningún caso.

Discusión

El presente estudio, que utilizó definiciones opera tivas y metodología similares que estudios anteriores, constató que en niños hospitalizados en el HP- CHPR la prevalencia de dolor en las últimas 24 h y en el mo mento de la entrevista persiste sin descender, lo que constituye un problema y un desafío importante tanto para los profesionales que trabajan directamente con los pacientes como para el equipo de gestión del mismo9,10,11. A pesar de la heterogeneidad metodológica de las investigaciones internacionales en esta temática, en forma reiterada, se señala que, el dolor en niños y adolescentes hospitalizados constituye un problema de salud complejo y que su abordaje continúa siendo un desafío en todo el mundo6,7,8,9,10,11.

En la literatura se refiere que los motivos más fre cuentes de dolor durante la hospitalización son las cau sas quirúrgicas o potencialmente quirúrgicas (cirugías, post operatorio, traumatismos, quemaduras, procedi mientos o estudios)6,8,9. Sin embargo, en esta serie no se observaron diferencias estadísticamente significa tivas entre causas de hospitalización quirúrgicas y no quirúrgicas. Es posible que esto esté relacionado con múltiples factores que pudieron actuar como sesgos como, el período del año en que se realizó la encuesta donde predominaban las hospitalizaciones por patolo gía aguda infecciosa (infecciones respiratorias agudas bajas) y el escaso número de niños hospitalizados por otros motivos. Sería de interés replicar este estudio en otra época del año e incluir mayor cantidad de niños hospitalizados por motivos quirúrgicos u otros.

Al ser preguntados por la causa de máximo dolor durante la hospitalización, tanto los niños como sus cuidadores, refirieron a las punciones o procedimien tos médicos como la causa más frecuente. Esto ya ha bía sido documentado por Friedrichsdorf y cols. en un estudio realizado en Estados Unidos, donde el 40% de los niños hospitalizados refirieron a los pinchazos con agujas y extracciones sanguíneas como el máximo o peor dolor vivido durante su hospitalización7,20. Es necesario establecer protocolos de actuación para evi tar esta causa de dolor innecesario, incluyendo el uso sistemático de anestésicos locales y otras medidas no farmacológicas como posicionar al niño sentado, pe cho materno o sucralosa oral en menores de un año y estrategias de distracción acorde a la edad en todos. En ocasiones está indicado realizar sedación y analgesia previa a punciones o procedimientos20.

Respecto al tratamiento del dolor de los niños in cluidos, se detectó la no utilización de estrategias no farmacológicas. Sin embargo, la literatura destaca la importancia de un abordaje multimodal del dolor. Éste implica la combinación individualizada de: es trategias farmacológicas (analgésicos no opioides, opioides y fármacos coadyuvantes) y no farmacoló gicas (psicoterapia, respiración guiada, aromaterapia, biofeedback, mindfulness, yoga, autohipnosis, entre otras), y se enfatiza tanto su utilidad principalmen te al disminuir el componente de ansiedad y miedo, como el hecho de ser muy aceptadas por los niños y sus familias2,7,20,21.

Al igual que estudios nacionales previos, en esta se rie se observaron niños con dolor durante la entrevista, sin ninguna prescripción analgésica o con prescripcio nes inadecuadas. También, la vía de administración de analgésicos elegida, sigue representando un aspecto a considerar. En esta serie la mitad de los niños que reci bieron analgésicos en forma endovenosa no presenta ban contraindicación para el uso de la vía oral. La OMS propone como uno de sus principios para una adecua da prescripción analgésica en niños, la utilización de la vía oral siempre que esta sea posible. Existen muchos motivos para esta recomendación entre los que se des tacan: el ser la preferida por los niños, que disminuye el componente “miedo” de la vía oral, evita la colocación de un acceso venoso y las complicaciones potenciales de los mismos, etc. A la fecha, es aún frecuente entre los profesionales de la salud, el mito de que la vía in travenosa es más eficaz que la vía oral22,23. La vía intra venosa es más segura en casos de intolerancia digestiva o diarrea y logra su efecto terapéutico antes que la vía oral por lo que es útil para la primera dosis en caso de dolor agudo. De todas formas, a la luz de los resultados de este estudio, es necesario dar una mayor difusión y educación acerca de los principios de la OMS para que, siempre que sea posible, se priorice el uso de la vía oral para el tratamiento farmacológico del dolor en niños, siguiendo estas recomendaciones2.

Si bien la dosis de los analgésicos indicados no re presentó un problema en esta serie, se constató indi caciones de analgesia “a demanda”. En este aspecto, la OMS también ha establecido como uno de sus princi pios la prescripción de fármacos analgésicos “por re loj” y no “a demanda”, “si sufre” o “si requiere”2. Este fenómeno que ya fue referido en publicaciones inter nacionales y nacionales previas, puede incidir desfavo rablemente en el control del dolor del niño, ya que es necesario que éste o sus cuidadores reconozcan y ex presen el dolor para que se desencadenen los mecanis mos dirigidos a su control6,7,8,9,10. Esto junto con otras ra zones como dificultad en determinar la intensidad del dolor, falta de experiencia en el uso de ciertos analgé sicos, no utilización de estrategias no farmacológicas, etc. podría estar en la base de lo encontrado: pacientes que a pesar de tener prescripción analgésica persistían con dolor. Esto también podría estar relacionado a la falta de una re-evaluación del plan analgésico luego de la indicación inicial, sin posibilidad del ajuste necesa rio en el plan prescripto24. No fue objetivo de este estu dio evaluar estas causas, aunque serían de interés para profundizar en futuras investigaciones.

Referente a los fármacos analgésicos prescriptos, se destaca que dipirona o metamizol fue el más indicado al igual que lo que reportan otros estudios nacionales9,10. Este dato es particularmente diferente a lo refe rido en otras partes del mundo, donde la prescripción de paracetamol e ibuprofeno predominan dentro de los analgésicos no opioides siguiendo las recomenda ciones de la OMS6,7,8,9,10. También se observó escaso uso de morfina en niños que presentaban dolor moderado- severo. Estudios nacionales que exploraron los conoci mientos de médicos residentes22,23 y enfermeros1 acerca de los opioides revelaron deficiencias importantes en el conocimiento y existencia de mitos acerca de la morfina similares a los de la población no profesional que pueden estar en la base de este hallazgo. Entre es tos se destacaban: temor a la depresión respiratoria, reservarlo para pacientes en etapa terminal, temor a la adicción, etc.22,23. La morfina sigue siendo el fármaco de elección según la OMS para el tratamiento del dolor agudo o persistente severo e niños con patologías mé dicas tanto en pacientes oncológicos como no onco lógicos, con vasta evidencia científica que respalda su prescripción y monitoreo2,25,26,27.

A la luz de los reiterados estudios que muestran dé ficits en la detección y el abordaje del dolor en el centro hospitalario estudiado, es de fundamental importancia lograr consensos para una mejor asistencia de los niños y adolescentes con dolor9,10. Esto implica la sensibili zación y capacitación básica y continua de todos los profesionales implicados en la temática. El abordaje de este importante problema de salud constituye un desa fío de gestión y requiere de una política institucional a largo plazo con la participación de todos los actores in volucrados: médicos, enfermeros, administradores de salud, pacientes y sus familias21. La aplicación de Nor mas ISO 9001 puede ser un método eficaz para integrar a los diferentes componentes de un programa multi disciplinar bien organizado, que incluya un manual de calidad, mapas o flujogramas de procesos asistenciales, procedimientos, indicadores de calidad y registros sis temáticos de todos los pasos y procesos28. El adecuado abordaje y monitoreo del dolor en niños debe formar parte de las habilidades y destrezas de los médicos y enfermeros y constituir una meta asistencial para to das las instituciones prestadoras de salud. Este cambio en la calidad de la asistencia debe incluir imprescindi blemente la educación básica y actualización continua de todos los profesionales de la salud involucrados. El control del dolor constituye un derecho humano que debe ser garantizado29.

Conclusiones

De los niños y adolescentes hospitalizados en un centro hospitalario de referencia nacional, 39,5% reportó dolor en las 24 h previas y 15,8% durante la realización de la encuesta.

El máximo dolor referido durante la hospitaliza ción se debió a punciones con agujas.

En el centro asistencial estudiado, se continúa de tectando niños hospitalizados con dolor y sin pres cripciones analgésicas o con errores en las mismas de acuerdo a las recomendaciones de la OMS.

Responsabilidades éticas

Protección de personas y animales: Los autores decla ran que los procedimientos seguidos se conformaron a las normas éticas del comité de experimentación hu mana responsable y de acuerdo con la Asociación Mé dica Mundial y la Declaración de Helsinki.

Confidencialidad de los datos: Los autores declaran que han seguido los protocolos de su centro de trabajo sobre la publicación de datos de pacientes.

Derecho a la privacidad y consentimiento informa do: Los autores han obtenido el consentimiento in formado de los pacientes y/o sujetos referidos en el artículo. Este documento obra en poder del autor de correspondencia.

Conflicto de intereses: Los autores declaran no tener conflicto de intereses.

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Recibido: 18 de Julio de 2017; Aprobado: 30 de Octubre de 2017

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