SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.77 número4Pie plano flexible: ¿Qué y por qué tratar?Morbilidad y mortalidad del RN menor de 1.500 g: Experiencia de un hospital regional de la red internacional Vermont Oxford índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


Revista chilena de pediatría

versión impresa ISSN 0370-4106

Rev. chil. pediatr. v.77 n.4 Santiago ago. 2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0370-41062006000400004 

Rev Chil Pediatr 77 (4); 356-362, 2006

ARTÍCULO ORIGINAL /RESEARCH REPORT

 

Evaluación de la aceptabilidad y consumo de un nuevo producto del Programa Nacional de Alimentación complementaria: Mi sopita

Evaluation of acceptability and consumption of a new product from the National Program of Supplementary Nutrition: Mi Sopita

 

Tito Pizarro Q.1, Lorena Rodríguez O.1, Xenia Benavides M.1-3, Eduardo Atalah S.1-2

1. Médico. Unidad de Nutrición. Ministerio de Salud.
2. Médico. Departamento de Nutrición. Facultad de Medicina, Universidad de Chile.
3. Nutricionista. Unidad de Nutrición, Ministerio de Salud.

Dirección para correspondencia


Resumen

Antecedentes: En Chile, aún el 3,7% de los niños(as) menores de 6 años presenta déficit nutricional, los que son incorporados a un programa de refuerzo nutricional cuya evaluación permanente ha contribuido a mejorarlo. Objetivo: Evaluar la aceptabilidad y consumo de un nuevo producto (Mi Sopita) y de los principales factores asociados a la frecuencia y cantidad consumida. Material y Método: Estudio de prevalencia en una muestra representativa de 2 885 beneficiarios de 20 Servicios de Salud. Encuesta estructurada a la madre sobre retiro, frecuencia y forma de consumo, aceptabilidad y dilución intrafamiliar. Resultados: 85% de las familias retiran regularmente el alimento, 60% de las madres consideran que al niño (a) le gusta, 50% diluye el producto en la familia. El consumo promedio fue de 4,5 ± 2,1 días semanales, 1,5 ± 0,6 raciones diarias de 39,7 ± 22,0 gramos cada una, sin diferencias significativas por edad o estado nutricional integrado. La variable más determinante para el consumo fue la opinión de la madre sobre la aceptabilidad por el niño (a) y en menor grado la frecuencia de retiro, la dilución intrafamiliar y una relación peso-edad inicial < de 2 DE. Conclusiones: El producto tiene una adecuada aceptabilidad y consumo. La dilución intrafamiliar es menor que para los alimentos tradicionales. Es fundamental reforzar la educación al equipo de salud y la familia para mejorar la valoración social, el consumo y eventualmente el impacto nutricional.

(Palabras clave: Desnutrición, niños, suplemento alimentario, evaluación, consumo, Chile).


Background: 3.7% of Chilean children under 6 years-old present a nutritional deficit and are incorporated into a reinforcement nutritional program with permanent evaluations that have contributed to its improvement. Objective: to evaluate the acceptability and consumption of a new product (Mi Sopita) and the main factors associated to frequency and amount consumed. Method: Prevalence study in a representative sample of 2 885 children from 20 Health Services. Structured survey to the mother about frequency, acceptability and product dilution within the family. Results: 85% families regularly get the food, 60% mothers consider that the child likes it and 50% dilute the product within the family. The average consumption was 4.5 ± 2.1 days weekly, 1.5 ± 0.6 daily rations of 39.7 ± 22.0 g each and no significant differences in age or nutritional status. The most determinant variable for consumption was the mother’s opinion about acceptability by the child and, in a lower degree, the frequency in obtaining the product, the dilution within the family and an initial weigh for age < 2 SD. Conclusions: Mi Sopita has an adequate acceptability and consumption. The dilution of the product within the family is less than the traditional food. It is very important to reinforce education to the health team and family, improve social level, consumption grade and the nutritional impact.

(Key Words: Malnutrition, children, food supplement, evaluation, consumption, Chile).


INTRODUCCIÓN

En los últimos años ha habido un cambio importante del perfil nutricional de la población chilena, con niveles bajos y decrecientes de desnutrición y aumento importante de la obesidad en todos los grupos estudiados1,2. Sin embargo, aún el 3,7% de los niños (as) menores de 6 años presenta algún grado de déficit, de los cuales el 3,2% corresponde a riesgo nutricional y el 0,5% a desnutrición3. Ellos son controlados a través del Programa de Salud del Niño (a) bajo la norma técnica correspondiente, la que implica controles más frecuentes, derivaciones en caso necesario, e incorporación al subprograma de refuerzo del Programa Nacional de Alimentación Complementaria (PNAC)4.

Las evaluaciones periódicas del PNAC han contribuido, en el tiempo, a detectar necesidades y a realizar cambios para optimizar este programa4-7. En la década del 80, se incorporó la entrega de arroz a los niños (as) con déficit nutricional, como programa de refuerzo. La evaluación del efecto del arroz en este grupo demostró que tenía un bajo impacto nutricional, por el alto grado de dilución intrafamiliar6,7. Frente a la necesidad de mejorar el consumo del beneficiario directo e incorporar micronutrientes específicos para grupos de alta vulnerabilidad, el Ministerio de Salud, con el apoyo del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina, Universidad de Chile, desarrolló y evaluó, durante el año 2000, una sopa crema deshidratada, “Mi Sopita”, destinada a reforzar la alimentación no láctea de los niños desnutridos y en riesgo de desnutrir. El estudio piloto realizado como parte del desarrollo del producto, demostró buena aceptabilidad de consumo a corto plazo, en niños menores de 3 años, por lo que se decidió su incorporación al programa a partir de enero del año 2003.

“Mi Sopita”, es un producto alimentario en polvo, instantáneo, precocido, elaborado con cereales y leguminosas, fortificado con vitaminas, minerales y disponible en 4 sabores (leguminosas, verduras, ave, vacuno). Puede ser consumido como sopa o crema, 1 ó 2 veces al día, preparando 50 g de polvo en 200 ml de agua. También puede servir como vehículo para la inclusión de otros alimentos con diferente textura, sabor y valor nutritivo. Los 50 g sugeridos por ración aportan 205 calorías, 5 g de proteínas, 7,5 g de lípidos y una mezcla de vitaminas y minerales (2,5 mg de hierro, 2 mg de zinc, 200 mg de Ca y 0,75 ug de vitamina B12, entre otros)8.

El subprograma de refuerzo del PNAC, destinado a niños(as) con malnutrición por déficit entrega mensualmente un kilo extra de Leche Purita Fortificada o de Purita Cereal según corresponda a la edad y dos kilos de Mi Sopita, con excepción de los menores de 6 meses9. Considerando raciones de 50 gramos, los dos kilos mensuales permiten preparar 40 raciones de Mi Sopita1,3 (raciones/día en promedio).

El objetivo del presente estudio fue evaluar, transcurrido un año de gestión, la aceptabilidad, tolerancia y consumo de Mi Sopita, a través de una encuesta realizada en Noviembre de 2004, a un número representativo de beneficiarios, en los diferentes Servicios de Salud del país.

METODOLOGÍA

El universo en estudio estuvo constituido aproximadamente por 28.000 niños (as) menores de 6 años desnutridos o en riesgo nutricional, beneficiarios del programa de refuerzo, en los 28 Servicios de Salud del país. Para calcular el tamaño de muestra se estimó 80% de aceptabilidad, 95% de nivel de confianza y 4% de error muestral, lo que determinó la necesidad de incluir aproximadamente 380 beneficiarios en cada uno de los grupos a estudiar (hombres y mujeres, mayores y menores de 2 años, desnutridos y en riesgo nutricional, urbano, rural). Considerando un efecto de diseño de 1,5 y un 10% de respuesta incompletas se amplió la muestra a 2.800 niños (as).

La muestra fue obtenida de 20 Servicios de Salud y en aproximadamente 300 Centros de Salud (Consultorios Urbanos, Consultorios Rurales y Postas) encuestándose a los beneficiarios que concurrieron a retirar alimentos y que llevaran más de 6 meses de ingresados al subprograma de refuerzo. En cada Consultorio de Salud se seleccionaran aleatoriamente 10 beneficiarios (5 lactantes y 5 preescolares) y en el caso de las Postas Rurales se encuestó sólo un lactante y un preescolar, seleccionados también al azar.

Se diseñó una encuesta estructurada con 26 variables que exploran la apreciación de la madre sobre el nuevo producto, forma de preparación, frecuencia de consumo por el beneficiario y posible dilución intrafamiliar, la que fue validada en un pretest y modificada antes de su aplicación definitiva. La encuesta fue aplicada por el profesional nutricionista del establecimiento o por un técnico paramédico, previamente capacitado, y se obtuvo además de las fichas clínicas y/o carné de control de los niños (as), la información de peso, talla y el diagnóstico nutricional al ingresar al programa.

La información fue procesada con el programa STATA 8.0. Para el análisis de las variables continuas con distribución normal se utilizó promedio y desviación estándar (DE) y análisis de varianza para la comparación entre los grupos. En las variables categóricas se utilizó distribución de frecuencia y prueba de X2, considerándose como significativas diferencias por un valor de p < 0,05.

Por medio de regresiones logísticas no condicionadas de factores múltiples se exploró el modelo que mejor explicaba un mayor consumo del alimento: 1) frecuencia de consumo del producto mayor o igual a 5 días a la semana; y 2) consumo de raciones de 50 gramos y más. En una primera etapa se calculó la razón de disparidad (odds ratio) asociado a cada variable de exposición, las que fueron incluidas en forma categórica: sexo, urbano-rural, edad < ó ≥ 2 años, estado nutricional integrado al ingreso (riesgo y desnutrición), relación peso-edad, talla-edad y peso-talla, frecuencia de retiro del producto, dilución intrafamiliar y opinión de la madre sobre la aceptación del niño (a). En una segunda etapa se realizó un análisis de regresión logística multifactorial con el procedimiento de adición de variables una a una (forward stepwise) considerando como criterio de inclusión una probabilidad de 0,05 y de eliminación de 0,2. Los modelos estadísticos propuestos permiten estudiar el efecto conjunto de la exposición a distintos factores, controlando el efecto de variables de confusión. En todos los casos se consideró significativo un valor de p < 0,05.

RESULTADOS

La muestra estuvo formada por 2.885 niños, lo que representa cerca del 10% del total de beneficiarios del programa. El 63% estaban controlados en consultorios urbanos (n = 1.817), 24% en consultorios rurales (n = 692) y el resto (n = 376) en postas rurales. La mayor parte fueron menores de 2 años (2.118 niños (as) de los cuales el 84,2% estaba en riesgo de desnutrir y 15,8% desnutridos) y 767 niños(as) de dos años y más (76,7% estaban en riesgo de desnutrir y 23,3% desnutridos (X2 22,06 p < 0,001).

El 85% de las familias retiró regularmente el producto; el retiro irregular estuvo relacionado principalmente a una menor aceptabilidad y a inasistencia a control (tabla 1), sin diferencias por edad, ni estado nutricional.

Tabla 1: Causas de irregularidad en el retiro del producto

La frecuencia de consumo semanal del producto se presenta en la tabla 2. Aproximadamente un tercio de los niños lo consumía diariamente y otra proporción similar entre 3 y 4 días a la semana, tendencia que se repitió en función de la edad y estado nutricional.

Tabla 2: Frecuencia de consumo semanal de Mi Sopita según estado nutricional

Un análisis de la frecuencia y de la cantidad promedio consumida por ración se presenta en la tabla 3. El consumo semanal promedio fue de 4,5 ± 2,1 días, similar a lo observado en el estudio piloto realizado antes de introducir el producto a nivel nacional. La mitad de los niños estudiados consumía Mi Sopita una vez al día y una proporción similar 2 veces al día, lo que determinó un promedio de consumo de 1,5 ± 0,6 raciones diarias. La cantidad promedio de producto por ración fue de 39,7 ± 22 gramos, cifra un poco inferior a la recomendación del programa (50 gramos). Ninguno de estos datos presentó diferencias por estado nutricional o edad.

Tabla 3: Frecuencia de consumo semanal, diario y gramos por ración según estado nutricional

El producto se consumía fundamentalmente al almuerzo, sin diferencias por estado nutricional. En el 70% de los casos “Mi Sopita” es consumida acompañando a otros alimentos. Consultadas las madres respecto a la aceptabilidad del producto, se observó que dos tercios de las madres consideran que al niño(a) le gusta “bastante o regular” (datos no mostrados).

Al preguntar a las madres cómo calificaría el producto en una escala de 1 a 7, la nota promedio fue de 5,0 ± 1,8. La nota fue significativamente mejor para la variedad pollo (5,4 ± 1,8) seguida de la variedad carne (5,0 ± 1,8) y en tercer lugar verduras (4,7 ± 1,8 p < 0,01). No se consideró la variedad de leguminosas, porque al momento de la encuesta, aún no había sido incorporada al programa. No se observaron diferencias significativas en la nota con relación a la edad o estado nutricional.

A la pregunta sobre si compartían el producto con otras personas, la mitad de las madres reconoció hacerlo, fundamentalmente con otros niños (as) o familiares de la casa (tabla 4).

Tabla 4: Distribución según consumo de "Mi Sopita" por otras personas

Al analizar qué variables incidían para una mayor frecuencia de consumo del producto (5 a 7 veces por semana) la variable más determinante fue la opinión de la madre sobre la aceptabilidad del producto por el niño(a); otras variables significativas fueron la dilución intrafamiliar, la regularidad en el retiro y el estado nutricional inicial (tabla 5).

Tabla 5: Variables asociadas a una mayor frecuencia de consumo según modelos de regresión logística multivariados

Un análisis similar para identificar las variables que incidían en el mayor tamaño de la porción consumida (50 g o más) demostró que el único factor significativo fue la opinión de la madre sobre la aceptabilidad del producto por el niño(a) (OR 1,6 IC 95% 1,3-1,9 p < 0,001).

DISCUSIÓN

A pesar de la transición nutricional que vive nuestro país, con un aumento persistente de los problemas nutricionales por exceso, aún coexisten algunos problemas por déficit. El grupo afectado por la desnutrición es sin lugar a dudas el sector más pobre y vulnerable de nuestra población, por lo que los programas destinados a ellos tienen una gran trascendencia social.

Un gran dilema en los programas alimentarios es definir el tipo de alimentos más adecuado. Básicamente las opciones son dos: alimentos tradicionales (arroz, fideos, aceite, etc) o alimentos especialmente formulados para el grupo objetivo10,11. Los alimentos tradicionales tienen la ventaja de ser muy bien aceptados por la población, pero tienen menor densidad de micronutrientes y con frecuencia son consumidos por todo el grupo familiar, lo que reduce su impacto nutricional. Esa fue la experiencia también en Chile, ya que el arroz que se usaba en el programa de refuerzo, en un 92% era consumido por otros integrantes del grupo familiar5. Las mezclas de alimentos pueden ser fortificadas con micronutrientes críticos (Ca, Fe, Zn, etc) a un costo relativamente bajo y tienen menor dilución intrafamiliar que los alimentos tradicionales. Sin embargo, con frecuencia el consumo real es menor que el programado, por rechazo del producto por razones sensoriales o por la fatiga derivada de un consumo crónico12-15. El desafío entonces es lograr un producto de buena aceptabilidad y de buen valor nutricional, que mantenga su nivel de consumo en el mediano y largo plazo.

Un problema frecuente de detectar en los programas alimentarios son los errores de inclusión, por la incorporación de beneficiarios que no cumplen con las normas de selección. En esta muestra prácticamente no se encontraron errores de este tipo, lo que sugiere una adecuada difusión y cumplimiento de las normas. Sólo un 0,8% de los niños (as) eran beneficiarios del PNAC de refuerzo teniendo un diagnóstico nutricional normal, lo que podría explicarse como una intervención preventiva orientada a frenar un daño nutricional mayor en un niño (a) con una curva de crecimiento aplanada o por razones sociales. El diseño no permite, sin embargo, determinar los errores de exclusión, que pudieran ser más graves, al dejar fuera del programa a otras familias que también cumplan con los requisitos exigidos.

El retiro del alimento fue bastante regular en la mayoría de las familias lo que refleja una buena gestión del programa y una adecuada aceptación del producto. Las principales causas de no retiro fueron atribuibles a la familia (tiempo, distancia, inasistencia a control, rechazo del producto), más que a problemas derivados del consultorio; sólo en el 0,7% del total de la muestra la causa de no retiro fue la no disponibilidad del alimento. Reforzar medidas educativas a los equipos de salud y a la población y mantener una constante optimización de la gestión, contribuirá a mejorar la participación de los usuarios en el programa.

El consumo del producto fue bastante satisfactorio. En promedio se consumieron 6,8 raciones semanales, con un peso promedio de 40 gramos, lo que determina un consumo mensual de aproximadamente 1,2 kg, un 60% del producto entregado mensualmente. Es interesante destacar que el nivel de consumo fue muy similar en todos los grupos estudiados, sin diferencias significativas en función de la edad, estado nutricional o sector geográfico de residencia, lo que sugiere que el producto es de amplia aceptación, pero que se requiere un esfuerzo mayor en educar en torno a diferenciar la indicación según requerimientos por edad y estado nutricional.

El nivel de consumo observado representa un aporte del 10 al 20% de las necesidades diarias de la mayor parte de los nutrientes, lo que sumado a los otros productos del programa (Leche Purita Fortificada o Purita Cereal) contribuye a reducir la brecha en el consumo de nutrientes que este grupo con déficit nutricional de origen primario presenta. Su impacto por lo tanto, va estar en función de la magnitud de la brecha existente, ya que el programa no permite reemplazar la alimentación diaria sino reforzarla.

En la mitad de los hogares existió dilución intrafamiliar del producto, situación muy difícil de controlar y que contribuye también a un menor consumo por el niño (a), como lo mostraron los análisis multivariados. Este hecho demuestra que aunque este producto es claramente mejor que el arroz, no es suficiente contar con un alimento específico para evitar la dilución y que es fundamental la educación y la consejería familiar para reducir su magnitud.

El 63% de las madres consideró que a su hijo (a) le gustaba el producto, variable que fue la mayor determinante de la frecuencia de consumo semanal. Esto sugiere la importancia de hacer campañas educativas orientadas también a la madre, dándole a degustar el producto y haciendo hincapié en sus ventajas nutricionales. Otra variable que afectó el consumo fue el retiro irregular del producto, la que también está relacionado con la opinión de la madre, y la dilución intrafamiliar. Finalmente, el consumo también se relacionó con el estado nutricional del niño (a) según la relación peso-edad, lo que refleja una mayor preocupación de los equipos de salud y de la familia, frente a un mayor déficit nutricional.

El estudio refuerza la importancia de la evaluación periódica de los programas alimentarios para considerar no sólo su impacto nutricional sino su valoración social. En el caso de Mi Sopita la encuesta demostró la buena aceptación del nuevo producto lo que refleja una buena gestión en su desarrollo e incorporación en el programa.

Por otro lado, también demuestra la necesidad de contar con programas educativos permanentes, tanto para los equipos de salud como para la población en general, en torno a la relevancia de los programas y los beneficios y forma de uso de los productos alimenticios de tal forma de mejorar su receptividad, aumentar cobertura y optimizar su valoración. También permite reformular tanto los programas como los productos, en el caso de Mi sopita por ejemplo, permitió discriminar la aceptabilidad según los distintos sabores, lo cual orientó las siguientes compras. Sin duda el análisis debe completarse con el estudio del impacto biológico del programa, que es el objetivo último de la intervención.

AGRADECIMIENTOS

El presente estudio fue realizado gracias a la valiosa colaboración de los profesionales nutricionistas del Nivel Primario de Atención, de los Servicios de Salud y de las SEREMIS de todo el país, quienes tuvieron la responsabilidad de aplicar en terreno el instrumento técnico diseñado para la recolección de los datos requeridos. Su contribución hizo posible este trabajo que permitirá una vez más tomar decisiones que irán en beneficio de la gestión de este importante programa.

 

REFERENCIAS

1.- Mapa Nutricional del Ministerio de Salud, población menor de seis años, embarazadas y adultos mayores. http://deis.minsal.cl/ev/en/, última visita 10-07-2006.         [ Links ]

2.- Ministerio de Salud. Encuesta Nacional de salud 2003. http://www.minsal.cl/ici/nutricion/nutricion.html, última visita 15-05-2005.         [ Links ]

3.- Mapa nutricional de JUNAEB, escolares de primero básico, establecimientos Municipalizados y Particulares Subvencionados, según región, comuna y escuela. http://sistemas.junaeb.cl/estadosnutricionales_2005/index.php, última visita 10-07-2006.         [ Links ]

4.- Riumalló J, Pizarro T, Rodríguez-Osiac L, Benavides X: Programas de Suplementación Alimentaria y de Fortificación de Alimentos con micronutrientes en Chile. Cuad Méd Soc 2004; 43: 53-60.         [ Links ]

5.- Torrejón CS, Castillo-Durán C, Hertrampf ED, Ruz M: Zinc and iron nutrition in Chilean children fed fortified milk provided by the Complementary National Food Program. Nutrition 2004; 20: 177-80.         [ Links ]

6.- Fernández M, Atalah E: Impacto del programa de tratamiento de lactantes en riesgo nutricional en la Región Metropolitana. Rev Chil Pediatr 2001; 72: 328-33.         [ Links ]

7.- Torche A: Una evaluación económica del Programa Nacional de Alimentación Complementaria. Cuad Economía 1985; 22: 175-93.         [ Links ]

8.- Ministerio de Salud: Programas alimentarios, Especificaciones Técnicas, producto "Mi Sopita". http://www.minsal.cl/ici/nutricion/nutricion.html, última visita 10-07-2006.         [ Links ]

9.- Ministerio de Salud: Norma de Manejo Ambulatorio de la Malnutrición por Déficit y Exceso en el Niño(a) menor de 6 años. Santiago 2005.         [ Links ]

10.- Gupta M, Kapoor AC, Khetarpaul N: Development, acceptability and nutrient composition of traditional supplementary foods consumed by lactating women in India. Nutr Health 2003; 17: 147-55.         [ Links ]

11.- Rosado JL, Rivera J, López G, et al: Desarrollo y evaluación de suplementos alimenticios para el Programa de Educación, Salud y Alimentación. Salud Publica Méx 1999; 41: 153-62.         [ Links ]

12.- De Caballero E, Atalah E: Evaluación de la aceptabilidad y consumo de un suplemento alimentario en la República de Panamá. Rev Chil Nutr 2003; 30: 133-40.         [ Links ]

13.- Atalah E, Benavides X, Cárdenas R, Barahona S, Espinoza M: Aceptabilidad y consumo de un suplemento alimentario en el adulto mayor. Rev Chil Nutr 2001; 28: 438-45.         [ Links ]

14.- Martínez H, Campero L, Rodríguez G, Rivera J: Aceptabilidad a suplementos nutricios en mujeres embarazadas o lactando y niños menores de 5 años. Salud Pública Mex 1999; 41: 163-9.         [ Links ]

15.- Lobo M, Días de Oliveira MR, Cornbluth S, Buongermino S: Complementary feeding: study on prevalence of food intake in two Health Centers of Sao Paulo City. Arch Latinamer Nutr 2001; 51: 161-6.         [ Links ]

 

Trabajo recibido el 14 de marzo de 2006, devuelto para corregir el 20 de junio de 2006, segunda versión el 12 de julio de 2006, aceptado para publicación, 27 de julio de 2006.

Correspondencia a: Dr. Eduardo Atalah S. E-mail: eatalah@med.uchile.cl

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons