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Agricultura Técnica

versión impresa ISSN 0365-2807

Agric. Téc. v.60 n.1 Chillán ene. 2000

http://dx.doi.org/10.4067/S0365-28072000000100005 

Key words: peasant economy, peasantry.

INTRODUCCIÓN

El contenido central de la política de apoyo a la pequeña agricultura en Chile se basa en la existencia de un potencial de producción aún no aprovechado, que se manifiesta en el gran número de explotaciones que operan con bajos niveles de productividad, y que en conjunto suman un importante volumen de recursos humanos y de capital.

La estrategia de producción que establece el productor campesino implica una serie de conductas que rara vez siguen el comportamiento de maximizar la utilidad. Esto no implica que el productor o su familia no quiere ganar dinero, pero la utilidad monetaria es sólo uno de los objetivos que el productor y su familia establecen en el manejo de su sistema y a los cuales responde su estrategia productiva (Schejtman, 1980).

El presente trabajo explora la complejidad de relaciones que se dan en los sistemas de producción campesinos, estudiando las diferentes connotaciones que estas relaciones adquieren en unidades campesinas en condiciones de excedentariedad y de subsistencia.

MATERIALES Y MÉTODOS

El estudio se realizó en la comuna de Maullín, Décima Región de Chile, entre 1995 y 1997. En esta comuna, según De la Barra (1995), existen a lo menos tres tipos de sistemas productivos campesinos relevantes, de los cuales para efectos del presente artículo se analizaron dos casos.

El Caso 1 corresponde a un sistema productivo familiar excedentario y en posible proceso de acumulación, que posee 47 ha de superficie física; la producción lechera se distribuye a través de todo el año y sus rubros principales son bovinos (leche, queso y animales en pie) y papas, los cuales originan el grueso del excedente por venta de productos. En adelante el Caso 1 se denominará sistema tipo excedentario.

El Caso 2 corresponde a un sistema productivo familiar de subsistencia, que posee 20 ha de superficie física; la producción lechera se realiza sólo durante el período de mayor crecimiento de la pradera, y sus rubros principales son bovinos (leche, queso y animales en pie), papas y hortalizas, los cuales originan el grueso del excedente por venta de productos. En adelante el Caso 2 se denominará sistema tipo subsistencia.

Se definen los rubros principales del sistema como aquellos que generan gasto en efectivo en sus aspectos productivos. Los métodos de valoración corresponden a costo de reposición en el predio, costo de oportunidad y valor de venta puesto en el predio.

Se utilizó información recopilada por Montero (1995), y De la Barra (1995), a través de un seguimiento dinámico, además de información aportada por la Ilustre Municipalidad de Maullín. El análisis es comparativo entre los casos estudiados. La información se procesó en cada caso, analizando en específico las relaciones entre la estrategia productiva, la mano de obra familiar y las relaciones entre capital, tierra y trabajo. El método de análisis económico corresponde al propuesto por Dillón y Hardaker (1994), el cual cuantifica los flujos físicos de intercambio dentro del predio (autoconsumo, sustitución de insumos) a través de imputaciones de valor. Se utilizaron métodos de valoración de productos, bienes de capital y mano de obra, de manera de hacer comparables los flujos. Se valoró todo en moneda de enero de 1997, con una equivalencia de 420 pesos chilenos por dólar norteamericano.

Para efectos de cálculo de indicadores se consideró como capital el efectivo circulante, el valor de la maquinaria, la masa ganadera, los stocks en bodega y las deudas. La rentabilidad se calculó sobre la utilidad libre del valor de la mano de obra familiar, para lo cual se imputó valor al total del trabajo familiar utilizado en la fase productiva del sistema a precio del mercado local. En cuanto a superficie productiva se consideró el total de superficie predial menos el correspondiente a la zona de vivienda y construcciones.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Caracterización de los casos estudiados

La situación patrimonial y de ingresos de ambos casos (Cuadro 1) permite tener una apreciación del nivel socioeconómico de cada una de las familias campesinas implicadas. Se aprecia que el tipo de subsistencia obtiene ingresos que en el mejor de los casos sólo permiten reproducir el sistema productivo y su actual nivel de vida. Por el contrario, en el tipo excedentario el monto de los ingresos generados no sólo permiten aumentar la capacidad de consumo familiar, sino además invertir en la ampliación de la fase productiva de la unidad económica.

Cuadro 1. Características económicas de los casos estudiados. 1997.

Table 1. Economic characteristics of the studied systems. 1997.

Items

Excedentario

Subsistencia

Nivel socioeconómico

   

Patrimonio

31.646.000

14.525.800

Ingreso familiar/año

2.957.307

1.015.385

Ingreso familiar/Equivalente Hombre/Mes

91.275

24.887

     

Grado de uso de factores

   

Relación capital: Tierra: Trabajo

11:15:1

3:4:1

Uso del trabajo (Jornada Hombre/ha)

6.46

21.1

Uso del capital ($/ha)

679.702

113.486

Producción al mercado (%)

92,7

61,0

     

Productividad por factor

   

Producto global/ha ($)

113.972

96.822

Producto global/Jornada Hombre ($)

17.655

4.102

Producto global/Capital ($)

0,1667

0,85

Ingreso neto/ha (Millones de $)

62.921

51.769

Ingreso neto/Jornada Hombre (Miles de $)

9.747

2.454

Rentabilidad del capital (%)

7,38

- 0,8

     

Uso del trabajo

   

Trabajo total (Jornada Hombre/año)

303,4

422

Intensidad de uso (Jornada Hombre/ha)

6,46

21,1

Mano de obra familiar (%)

38,0

98,0


En la Figura 1 se aprecia el nivel de gasto realizado para el funcionamiento de la fase productiva de ambas unidades económicas. Se aprecia el bajo nivel de gasto del tipo subsistencia en contraposición al realizado por el tipo excedentario. Además, este último evidencia grandes magnitudes de desembolso relacionado a eventos productivos específicos como la fertilización de praderas y la conservación de forraje, lo cuál indica una primera implicancia productiva derivada del nivel socioeconómico que poseen las familias campesinas que manejan dichos sistemas. Dada esta condición el tipo excedentario logra sustentar una estructura anual de producción de leche, a diferencia del tipo subsistencia, que sólo reproduce una estructura estacional de producción de leche de baja productividad.

Figura 1. Evolución de los gastos en efectivo en los casos estudiados. 1997.
Figure 1. Timing of cash payments for the studied systems. 1997.

La estrategia productiva desarrollada por ambos casos implica una estructura funcional diferente, que como primera causa establece una composición distinta del ingreso; así, en el Cuadro 2 se aprecia como el tipo subsistencia genera sus ingresos en efectivo a partir de una mayor diversidad de rubros que el tipo excedentario, lo cual le permite obtener una continuidad en la generación de ingresos a través del año, a pesar de no sustentar una producción anual de leche. Sin embargo, la diferencia en la capacidad para generar dinero que se observa en la Figura 2, resultado de su estrategia productiva, limita aún más sus posibilidades de articular procesos de reproducción ampliada, e incluso pone en duda la sustentabilidad económica del sistema en el mediano plazo.

Cuadro 2. Participación en las ventas y gastos de cada rubro en los casos estudiados. 1997.

Table 2. Sales and expenses for each item in the studied systems. 1997,

Ventas

Gasto

Caso

Rubro

(%)

(%)

       

Excedentario

Bovino

95,7

90

 

Papa

4,3

10

 

Forestal

0

0

       

Subsistencia

Bovino

65,0

68

 

Papa

15,0

18

 

Forestal

10,0

4

 

Porcinos

4,0

0

 

Hortalizas

6,0

10


Figura 2. Evolución anual del ingreso bruto en los casos estudiados. 1997.
Figure 2. Annual timing of the gross income for the studied systems. 1997.

La capacidad para generar dinero unido al componente de gasto en efectivo de la fase productiva, genera para el caso tipo excedentario desincronías en el flujo de fondos que lo obligan a la contratación de créditos en el período agosto-septiembre (Figura 3), ya que en ese período el gasto excede los ingresos. Por su parte, el tipo subsistencia orienta su estrategia para evitar las desincronías, ya que prácticamente su acceso al crédito está restringido a pequeños montos. De este modo, la estrategia productiva del tipo susbsistencia, no sólo persigue la obtención del mayor producto global posible tal como lo señala Díaz (1988), sino que además busca el menor desembolso posible.

Figura 3. Evolución anual del flujo neto de fondos en los casos estudiados. 1996.
Figure 3. Annual timing of cash flow for the studied systems. 1996.

Las estrategias de producción

Las estrategias productivas seguidas por las unidades campesinas estudiadas, dependen principalmente de la actual capacidad productora de cada sistema, y de las necesidades de la familia campesina respecto a efectivo y productos de consumo. La capacidad productora se define en términos del producto global que genera el sistema, y que es la suma del ingreso neto, el autoconsumo y las variaciones en el inventario animal.

Los rubros principales y marginales, definidos según su participación en el gasto de la fase productiva del sistema, permiten comprender más claramente la intencionalidad de la familia campesina respecto de cada rubro al interior del sistema. En el Cuadro 2 se aprecia la participación de cada rubro en el gasto de cada tipo de sistema campesino estudiado. Se observa, que si bien los dos tipos de sistemas se estructuran alrededor de la producción bovina, la calidad de marginal o principal de los restantes rubros y su número varía entre ellos, lo que indica distintas estrategias de producción. Esta diferencia en la intencionalidad de la familia campesina, respecto a los rubros principales y marginales, se explicaría por el grado de participación en la generación de ingresos de cada rubro a través de las ventas, tal como lo señala De la Barra y Mujica (1996).

En el Cuadro 3 se aprecia que en el caso del tipo excedentario existe una importante participación de los rubros en la generación de autoinsumos, es decir, fracciones de la producción final que se reutilizan como insumos en el proceso productivo, a diferencia del tipo subsistencia donde pareciera que la totalidad de la producción de cada rubro se dirige a la generación de ingresos en efectivo o al autoconsumo familiar, quedando fracciones muy marginales para autoinsumos, exceptuando el caso del bosque. El tipo subsistencia muestra cifras negativas en la participación de los autoinsumos en el rubro bovino, lo que se produce por una reducción de la masa ganadera durante el período. Es probable que la fuerte orientación hacia la venta y autoconsumo se deba a un momento de readecuación de la estrategia productiva, para subsanar problemas de caja generados por malos resultados de la última temporada.

Cuadro 3. Distribución del producto global generado por cada rubro, en las funciones ingresos, autoconsumo y autoinsumos en los casos estudiados. 1997.

Table 3. Distribution of the total product generated by each item in the income, self-consumption and self-input function of the studied systems. 1997.

Auto-

Auto-
Venta
consumo
insumos
Casos Rubro
(%)
(%)
(%)
   
Excedentario Bovino
80,72
0,37
18,91
  Papa
48,21
7,71
44,08
  Forestal
0,0
34,71
65,29
   
Subsistencia Bovino
104,6
1,34
-5,94
  Papa
44,9
44,0
11,1
  Forestal
54,28
15,72
30,0
  Porcino
71,59
28,41
0,0
  Hortalizas
82,9
17,1
0,0

En este tipo de sistema se minimiza el gasto en insumos, mano de obra y servicios, basando el sistema en la mano de obra familiar y en un alto uso de autoinsumos.

El tipo excedentario basa su estrategia productiva en un alto gasto en mano de obra y servicios, una alta proporción de la producción dirigida hacia la venta y, por ende, un menor uso de autoinsumos. Así, este sistema que posee un mayor nivel de recursos, opera con una lógica distinta, basando su estrategia de producción en la obtención del mayor producto global posible, pero con un alto gasto en mano de obra, servicios e insumos.

Dotación de factores de producción y estrategia productiva

Las diferencias socioeconómicas evidenciadas en los dos tipos de estrategias de producción indican distintas dotaciones de recursos. Así, la distinta movilidad de los factores de producción que manejan y su abundancia o escasez relativa, han estructurado a través del tiempo formas de producción diferentes, que se evidencian en la relación entre los factores capital, tierra y trabajo (Cuadro 1).

El tipo excedentario posee una mayor abundancia de capital respecto al otro tipo, siendo el factor trabajo el más escaso respecto a los otros factores de producción. La escasez relativa de este factor lo transforma en un elemento clave del proceso productivo, posiblemente el orientador de la eficiencia productiva (De la Barra y Mujica, 1996), el que, al estar desarrollado el mercado del trabajo en la localidad, permite al sistema establecer relaciones de intercambio favorables para su estrategia productiva, lo que es corroborado por Deere y De Janvri (1992) al señalar que con el desarrollo del mercado de los factores tierra y trabajo se posibilita la existencia de procesos de acumulación y diferenciación.

En el caso del sistema tipo subsistencia, la restricción en términos de menor abundancia relativa de factores, está dada por el capital y la tierra. En este sistema no se perfila claramente si el parámetro orientador de la eficiencia productiva es el capital o la tierra, dada la similar limitación de ambos. Siguiendo a Schejtman (1980), se podría señalar que el tipo subsistencia, por su dotación de factores, evidencia relaciones de sustitución entre tierra y trabajo, lo que es característico de las economías campesinas de subsistencia. En cambio en el tipo excedentario, la tendencia es a relaciones de sustitución entre capital y tierra, o entre capital y trabajo, lo que estaría haciendo suponer que existen procesos de acumulación, tal como lo señala Echeñique (1981) y Deere y De Janvri (1992).

Los dos casos de sistemas campesinos estudiados tienden a utilizar el factor de producción más móvil o de mayor abundancia relativa como dinamizador del sistema; esto se puede observar al comparar la intensidad de uso de cada uno de ellos (Cuadro 1). En el tipo subsistencia, es claramente el trabajo el factor a través del cual se dinamiza el funcionamiento del sistema, con una cantidad que triplica el usado en el otro caso. Respecto al capital, se observa la fuerte diferencia existente entre los dos casos, lo que refuerza la idea de que la estrategia productiva es un reflejo de una condición de dotación de factores productivos dada más que la consecuencia de algún tipo de racionalidad específica.

El objetivo económico y la estrategia de producción.

Si bien es cierto la misión de todo sistema campesino es su reproducción como unidad (Schejtman, 1980; Brignol y Crispi, 1982), los objetivos a través de los cuales se instrumentaliza dicha misión son diferentes en cada sistema y permanecen implícitos en su estrategia productiva.

En el Cuadro 1 se señala la orientación de la producción hacia la venta de mercancía, y dado que el objetivo específico centrado en el rubro bovino y la vinculación al mercado del tipo excedentario, permite señalar que el qué, cómo y cuánto producir es definido casi en su totalidad en función del valor de cambio de las mercancías factibles de producir.

En el tipo de subsistencia, la resolución del qué, cómo y cuánto producir no es orientada totalmente por el mercado, si bien mayoritariamente la estructura productiva está ordenada en función del valor de cambio de las mercancías factibles de producir, parte importante de los factores son utilizados en la producción de bienes por valor de uso, los cuales no tienen relación con dicho valor de cambio, y son definidos en función de los requerimientos alimentarios de la familia, tal como lo señala Plaza (1979) y Bengoa (1979). De esta forma, en este tipo se aprecia una menor especialización productiva que en el tipo excedentario, y por lo tanto, una mayor participación en las ventas de excedentes de producción por valor de uso. El manejo de los rubros, ya sea orientados al mercado o al autoconsumo, no responde sólo al valor de cambio de los productos y las posibilidades de mercado, sino también a las necesidades de subsistencia y autoconsumo de la familia campesina en perspectiva de su reproducción y persistencia como unidad económica (Deere y De Janvry, 1992, De la Barra, 1995).

Por otra parte, en el Cuadro 1 se observa que en los dos casos el producto global por factor tiende a duplicarse respecto a la generación de ingreso neto. De acuerdo a lo anterior, en el tipo excedentario el objetivo implícito en la estrategia productiva es la maximización del producto global, sin embargo, existe una aspiración parcial y concentrada en el rubro bovino de maximizar el margen neto, para lo cual hay intenciones, no siempre concretadas, de minimización de costos y aumento de eficiencia de los recursos dedicados a la producción bovina. Esto genera contradicciones internas respecto a la maximización del producto global versus el objetivo de maximizar el margen neto del rubro bovino.

En el tipo subsistencia, a diferencia del anterior, por el nivel de rentabilidad, la dotación de capital y la baja contratación de trabajo extrapredial, se puede señalar que el objetivo económico de la familia no sería maximizar ganancia, sino la maximización del producto global, tal como lo señala Díaz (1988), lo cual implica una mayor diversificación de la producción, suboptimizando la eficiencia de los factores involucrados en cada rubro en función de la eficiencia del sistema total, lo que es señalado en términos sistémicos por Hart (1985) y es indicado como elemento de resistencia a la especialización por Brignol y Crispi (1982) y por Altieri y Yurjevic (1990).

El trabajo familiar y la estrategia productiva.

El tipo subsistencia funciona básicamente con mano de obra familiar (Schejtman, 1980). En el Cuadro 1 se observa la alta participación de la mano de obra familiar en el total de mano de obra utilizada para el tipo subsistencia, en contraposición al tipo excedentario, donde apenas un 38% de la mano de obra es aportado por la familia campesina.

De esta manera, pese a los distintos montos totales de mano de obra utilizados en cada caso, y a pesar de su distinta composición e intensidad, la distribución del flujo de mano de obra a través del año en ambos casos sigue curvas similares (Figura 4), dado que si bien las estrategias productivas son distintas, los principales eventos productivos relacionados al rubro bovino y papa son comunes.

Figura 4. Evolución anual del flujo de mano de obra en los casos estudiados. 1996.
Figure 4. Annual timing of the labor flow for the studied systems. 1996.

El tipo subsistencia recibe una remuneración de $ 2.465, cuatro veces menor que el tipo excedentario ($ 10.754), a pesar de la mayor participación de la familia en el trabajo total incorporado en el proceso de producción. Esta diferencia es el resultado de la forma como la mano de obra familiar se inserta en la estrategia de producción definida por la propia familia campesina.

Las diferencias en el uso de la mano de obra familiar dentro de la estrategia productiva son determinantes en el ordenamiento productivo de la unidad económica campesina, tal como lo señalan De la Barra et al. (1996). Así, el tipo de subsistencia basa toda su estrategia en el uso del trabajo familiar, y sólo eventualmente se produce contratación de trabajo extrapredial. Asimismo, el tipo de labores para los cuales se contrata es específico y compartido en su ejecución con la familia, lo que permite señalar que no hay una asignación de valor de oportunidad al trabajo familiar respecto del asalariado, tal como ocurre en el tipo excedentario. Posiblemente esta característica en el uso del trabajo en el tipo de subsistencia es lo que facilita la existencia de relaciones de intercambio "trabajo por trabajo" que se dan en algunas comunidades campesinas.

Otra diferencia se establece al analizar el rol que juega la contratación de mano de obra dentro de la estrategia productiva. En el tipo subsistencia la contratación se dirige preferentemente a satisfacer requerimientos de la producción por valor de uso, en cambio en el tipo excedentario ésta se produce básicamente para los requerimientos del rubro priorizado como generador de mercancía, lo que reafirma la existencia de un objetivo económico distinto respecto al otro caso, y en el cual el trabajo asalariado es un eje articulador de procesos de acumulación.

RESUMEN

Este trabajo estudia las relaciones de los sistemas de producción campesinos. El estudio se realizó en la comuna de Maullín, Décima Región de Chile, entre 1995 y 1997, donde se analizaron dos casos de sistemas campesinos, uno excedentario y otro de subsistencia. Los resultados indican que el tipo subsistencia genera sus ingresos en efectivo con una mayor diversidad de rubros que el tipo excedentario. En el tipo subsistencia la estrategia productiva se basa en el uso de autoinsumos y una baja contratación de mano de obra y servicios, minimizando el desembolso en efectivo. El tipo excedentario basa su estrategia productiva en un alto gasto en mano de obra y servicios, y una alta proporción de la producción dirigida hacia la venta. Además, el qué, cómo y cuánto producir es definido mayoritariamente en función del valor de cambio. En cambio, en el tipo subsistencia las decisiones no son totalmente orientadas por el mercado, ya que parte importante se relaciona con los requerimientos alimentarios de la familia. Así, se observa un alto uso del trabajo familiar, con contrataciones sólo cuando se supera la disponibilidad de trabajo familiar; en contraposición al tipo excedentario, donde sólo un 38% del trabajo es aportado por la familia. Respecto al capital, se observan grandes diferencias entre los dos casos, lo que refuerza la idea de que la estrategia productiva es un reflejo de una condición de dotación de factores dada, más que la consecuencia de una racionalidad económica específica de la familia campesina.

Palabras clave : economía campesina, campesinado.

LITERATURA CITADA

Altieri, M., y Yurjevic, A. 1990. La agroecología y el desarrollo rural sostenible en América Latina. In: Agroecología y desarrollo. Centro Latinoamericano de Agroecología y Desarrollo (CLADES). Santiago, Chile. 3(3):25-36.

Bengoa, J. 1979. Economía campesina y acumulación capitalista. In: Economía Campesina. Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo (DESCO). Lima, Perú. p. 245-287.

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Brignol, R. y Crispi, J. 1982. El campesinado en América Latina. Revista de la Comisión Económica para América Latina de la Organización de Naciones Unidas (CEPAL). N°16. p. 143-154.

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De la Barra, R.; Holmberg, G.; Bravo, R. y Mujica, F. 1996. Comportamiento, diferenciación y estrategia productiva en sistemas campesinos de la Décima Región de Chile. Evidencias de casos. Agrosur 24(2):19-27.

Deere, C. y De Janvri, A. 1992. Marco conceptual para el análisis empírico de los campesinos. In: Agroecología y desarrollo. Centro Latinoamericano de Agroecología y Desarrollo (CLADES) 2(6):2-8.

Díaz, M. 1988. La producción ganadera en las unidades de producción campesina (discusión teórica y metodológica). In: Agricultura y sociedad. Grupo de Investigaciones Agrarias (GIA). Santiago, Chile. 6 (1):54-87.

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Montero, C. 1995. Diagnóstico dinámico y validación de tecnologías en predios de pequeños agricultores de la Comuna de Maullín. Tesis Ingeniero Agrónomo. Valdivia, Chile. Universidad Austral, Facultad de Ciencias Agrarias. 104 p.

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PERDURABILIDAD DEL SUBSOLADO EN HUERTOS FRUTALES1

Durability of Subsoiling in orchards

Alcides P. Di Prinzio2; Sergio N. Behmer2; Guillermina L. Striebeck2

1Recepción de originales: 02 de diciembre de 1997
Proyecto: La Mecanización Agrícola como Aporte a la Sustentabilidad de la Producción. Universidad Nacional del Comahue. Argentina. 1998-2000.
2Universidad Nacional del Comahue, Facultad de Ciencias Agrarias, C.C. 85 (8303), Cinco Saltos, Río Negro, Argentina. E-mail: mecagri@uncoma.edu.ar

ABSTRACT

The objective of this work was to evaluate the durability of subsoiling after six and twelve months. Deep, calcareous Aquic Torrifluvents soil, of thick loam texture was used for the evaluation. It was planted with Royal Gala apple trees on EM 9 rootstock. Before planting, deep tillage was performed with subsoiler at 60 cm depth over the line of planting. The treatments were as follows: A) Tilled soil, and B) Non-tilled soil. A cone penetrometer was used to measure the penetration resistance by making measurements transversely to the rows to a width of 100 cm and a depth of 60 cm. The statistical design was completely randomized with fifteen repetitions. Lower penetration resistance was observed for the tilled treatment at 0.25 m from each side of the row reaching 0.52 m depth, whereas at 0.50 m positions the effect was only superficial. Considering the disruption pattern typical of this type of tillage, it is concluded that the tillage still exists after one year, since important changes were produced in the mentioned pattern, being an appropriate technique to standardize the physical conditions of soil prior to planting.

Key words: orchards, subsoiling, tillage remain.

INTRODUCCIÓN

La región frutícola de las provincias de Río Negro y Neuquén, Argentina, registra un cambio en el sistema productivo. Ello responde a la necesidad de renovación de las plantaciones y a la demanda de nuevas variedades por parte de los mercados internacionales. Por otro lado y debido al origen aluvional de los suelos de la región, se observan capas de suelo contrastadas, de textura diferenciales, que dificultan el crecimiento de las raíces.

Estas limitaciones propias de los suelos sumadas a las compactaciones inducidas por el uso de la maquinaria agrícola y a las originadas por el sistema productivo, hacen que las técnicas ligadas a la preparación del suelo adquieran especial relevancia.

Jorge et al. (1992), citando a Glinski y Lipiec (1990), definieron a la compactación del suelo como un incremento de la densidad aparente, un acercamiento de las partículas sólidas y una disminución de la porosidad, particularmente en la porción de macroporos. Craig (1983) señaló a su vez, que la compactación tiende a incrementar el esfuerzo de corte y a disminuir la compresibilidad del suelo, mientras que Jorge et al. (1992) relacionaron al contenido de agua y al esfuerzo mecánico del suelo con la resistencia a la penetración de las raices.

Por otra parte, para estimar la compactación de un suelo, Jorge et al. (1992), citando a Glinski y Lipiec (1990) y a Taylor (1974), señalaron que la resistencia a la penetración es un indicador integrador de la compactación del suelo, del contenido de agua y de su textura.

En lo referente al rendimiento de los cultivos y su relación con la compactación del suelo existen experiencias a nivel mundial con diversos resultados. Adeoye y Mohamed Saleem (1990) encontraron aumentos de rendimientos en maíz atribuibles al subsolado; a la vez Reeder et al. (1993) señalaron que los beneficios del subsolado en soja y en maíz se justifican plenamente desde el punto de vista económico.

Spoor y Godwin (1978) concluyeron que la disposición de alas en la parte inferior del subsolador, o el uso de dientes de acción superficial ubicados delante del mismo, incrementan la remoción del suelo especialmente en profundidad, permitiendo un mejor reacomodamiento de las partículas. Destacaron además, que la labor es aparentemente más duradera si las unidades disturbadas son reacomodadas que si son simplemente levantadas y puestas en sus posiciones anteriores. Similares resultados encontraron Di Prinzio et al. (1996, 1997) en relación al área removida y a la densidad aparente, al trabajar con subsoladores combinados y/o con el agregado de alas en suelos de producción frutícola.

Soane et al. (1986) y Reeder et al. (1993) manifestaron que el tráfico reducido o controlado incrementa la persistencia de la labor de subsolado. Por otro lado, Draghi et al. (1998) afirmaron que el incremento porcentual de la densidad aparente inducido por el tráfico aumenta con el incremento de su intensidad. No obstante, Soane et al. (1986) expresaron que todos los suelos se recompactan con el tiempo.

El objetivo del presente trabajo fue evaluar la perdurabilidad del subsolado a los seis y a los doce meses de haber sido realizado.

MATERIALES Y MÉTODOS

La experiencia se realizó en una parcela de 3000 m2 del campo experimental de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Comahue, Río Negro, Argentina, (38º54’ de Latitud Sur y 67º50’ de Longitud Oeste) sobre un suelo Torrifluvent Aquic (USDA, 1994), de textura franco gruesa, profundo, calcáreo, en el que hasta 1995 existía un cultivo de perales cv. Beurre D'Anjou.

En agosto de 1996 se plantó un cultivo de manzanos cv. Royal Gala sobre portainjerto EM9, con un espaciamiento de 4 m entre hileras y de 1,5 m entre plantas. Previo a la plantación, se realizó una labranza con cinceles rígidos seguida de un subsolado con subsolador con alas a una profundidad de 60 cm y abarcando solamente la futura línea de plantación.

El riego de la parcela se efectuó mediante un sistema presurizado con emisores de un caudal de 0,9 L min-1 a 255 kPa de presión y con radio de acción de 2,5 m, para disminuir el efecto de compactación que provocaría el riego gravitacional. El tiempo de riego fue definido en base al seguimiento del contenido de humedad del perfil mediante sensores de humedad.

Se midió la resistencia a la penetración usando un penetrómetro de cono (ASAE S 312.2), realizándose determinaciones en dirección perpendicular a la línea de plantación, en las siguientes posiciones: ¬ y ­ a 50 y 25 cm hacia un lateral; ® sobre la hilera; ¯ y ° a 25 y 50 cm hacia el otro lateral, respectivamente. En cada una de las cinco posiciones se efectuaron 8 mediciones de resistencia a la penetración cada 7,5 cm, hasta una profundidad de 60 cm.

Las determinaciones se efectuaron a los seis y doce meses de realizada la plantación, con una humedad del perfil comprendida entre el 26 y el 27,5%.

El diseño empleado fue completamente aleatorizado con quince repeticiones para los tratamientos: I (Subsolado) y II (No subsolado). Las diferencias se analizaron en base a la prueba t de Student en los niveles de significancia de 1 y 5%.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Del análisis de la resistencia a la penetración para cada una de las ocho profundidades correspondientes a cada posición estudiada, surge que existen interacciones entre el factor tratamiento y los factores profundidad y distanciamiento.

Para la posición 3 (Figuras 1 y 2) se observa que la acción de la herramienta perduró al menos un año hasta los 53 cm de profundidad, ya que presentaron diferencias significativas entre los tratamientos, excepto en el estrato comprendido entre los 15 y 23 cm de profundidad, donde los resultados se presentan contradictorios. La profundidad límite de acción fue de 45 cm para las posiciones ubicadas a 25 cm; mientras que la acción fue sólo superficial para las posiciones ubicadas a 50 cm, en ambos laterales. Si se tiene en cuenta lo manifestado por Draghi et al. (1998) el tráfico reducido contribuiría a prolongar el efecto de la labor al disminuir su influencia sobre el área labrada.



Figura 1. Diferencias en resistencia a la penetración para cada posición y profundidad evaluadas a seis meses de efectuada la labor.
Referencias: I, subsolado; II, no subsolado. Diferencias: * significativa (P<0,05); ** altamente significativa (P<0,01); ns no significativa. Posición 3 coincidente con el centro de la línea de plantación.
Figure 1. Differences in resistance to penetration for each position and depth evaluated six months after plowing.
References:I. Deep tillage; II. No tillage. Differences: * significant (P<0.05); ** highly significant (P<0.01); ns not significant. Position 3 coincides with the center of the row.



Figura 2. Diferencias en resistencia a la penetración para cada posición y profundidad evaluadas a doce meses de efectuada la labor.
Referencias: I, subsolado; II, no subsolado. Diferencias: * significativa (P<0,05); ** altamente significativa (P<0,01); ns no significativa. Posición 3 coincidente con el centro de la línea de plantación
En cada gráfico se detallan los niveles de significancia: Posición: 3, central; 2 - 4, a 25 cm y 1 - 5 a 50 cm a ambos lados del centro de la fila, respectivamente.
Figure 2. Differences in resistance to penetration for each position and depth evaluated twelve months after plowing.
References:I. Deep tillage; II. No tillage. Differences: * significant (P<0.05); ** highly significant (P<0.01); ns not significant. Position 3 coincides with the center of the row.
Each chart shows the levels of significance: Position 3, center; 2 - 4 at 25 cm and 1 - 5 at 50 cm on either side of the center of the row respectively.

Analizando las diferencias significativas (P<0,05%) y altamente significativas (P<0,01%) entre tratamientos a los seis y a los doce meses de realizada la labor, se observa que el área disturbada por acción del subsolador tiende a disminuir a medida que aumenta la profundidad. Ello debido, probablemente, a la geometría de ruptura propia del implemento. Las mayores diferencias encontradas en la parte central del perfil pudieron deberse a un mejor reacomodamiento de las partículas del suelo como consecuencia de la acción directa de la herramienta de corte, de acuerdo a lo manifestado por Spoor y Godwin (1978) o por la ausencia de factores externos que pudiesen inducir compactación.

Las diferencias entre tratamientos fueron escasas para la máxima profundidad, atribuibles probablemente a la influencia de la napa freática elevada propia del suelo utilizado ya que pertenece a una serie con drenaje deficiente.

Teniendo en cuenta el perfil típico de ruptura del subsolador, estudiado por Di Prinzio et al. (1997), puede asumirse que al año de haber sido realizada la labor, el área de suelo disturbada permanece prácticamente inalterada.

En función de lo analizado se infiere que la medición de la resistencia a la penetración constituye una metodología apropiada para la evaluación de la permanencia de los efectos de la labranza, ello en coincidencia con lo expresado por Jorge et al. (1992).

CONCLUSIONES

* El efecto del subsolado realizado con subsolador combinado persiste luego de un año de realizada la labor.

* El subsolado combinado constituye una técnica apropiada para estandarizar las condiciones físicas del suelo previo a la plantación.

RESUMEN

El objetivo del presente estudio fue evaluar la perdurabilidad de una labranza profunda a los seis y doce meses de su realización. La evaluación se llevó a cabo sobre un suelo Torrifluvents Aquic, de textura franco gruesa, profundo, calcáreo, en el que se implantó un cultivo de manzanos cv. Royal Gala sobre portainjerto EM9. Previo a la plantación se realizó subsolado combinado a una profundidad de 60 cm sobre la línea de plantación. Los tratamientos fueron I: Subsolado, II: No subsolado. Se utilizó un penetrómetro de cono para medir la resistencia a la penetración, efectuándose determinaciones en dirección transversal a la hilera abarcando 100 cm de ancho y 60 cm de profundidad. El diseño estadístico fue completamente aleatorizado con quince repeticiones. Se observó para el tratamiento subsolado una menor resistencia a la penetración en la región comprendida hasta 25 cm a ambos lados de la línea de plantación, alcanzando una profundidad de 52 cm; mientras que para las posiciones extremas (50 cm), el efecto fue superficial. Considerando el patrón de disturbamiento típico de este tipo de subsolador se infiere que luego de un año aún perdura la labor realizada, ya que no se produjeron cambios importantes en el mencionado patrón, constituyéndose en una técnica apropiada para estandarizar las condiciones físicas del suelo previo a la plantación.

Palabras clave: fruticultura, subsolado, perdurabilidad de labor.

LITERATURA CITADA

Adeoye, K.B. and Mohamed-Saleem, M. A. 1990. Comparison of effects of some tillage methods on soil physical properties and yield of maize in a degraded ferruginous tropical soil. Soil Tillage Res. 18:63-72.

Craig, R.F. 1983. Soil Mechanics. Van Nostrand Reinhold (UK) Co.Ltd. Berkshire, England. 419 p.

Di Prinzio, A.; Ayala, C. y Magdalena, J.C. 1996. Evaluación comparativa de tres técnicas de subsolado no convencional. Agro-Ciencia 12(1):37-42.

Di Prinzio, A.; Ayala, C. y Magdalena, J.C. 1997. Evaluación energética de distintas técnicas de subsolado y sus efectos sobre la densidad aparente del suelo. Agro-Ciencia 13(1):61-67.

Draghi, L.; Jorajuria, D.; Botta, G.; Balbuena, R.; Aragon, A. y Di Prinzio, A.P. 1998. Compactación del suelo en el monte frutal inducida por el tráfico vehicular. Libro Ingeniería Rural y Mecanización Agraria en el ámbito Latinoamericano. Ed. Universidad Nacional de La Plata, Argentina. p. 28-35.

Jorge, J.A.; Mansell, R.S.; Rhoads, F.M.; Bloom, S.A. and Hammond, L.C. 1992. Compaction of a Fallow Sandy Loam Soil By Tractor Tires. Soil Science 153(4):322-330.

Reeder R.C.; Wood, R.K. and Finck, C.L. 1993. Five subsoiler designs and their effects on soil properties and crop yields. Transactions of the ASAE. Vol. 36(6):1525-1531.

Soane, G.C.; Godwin, R.J. and Spoor, G. 1986. Influence of deep loosening techniques and subsequent wheel traffic on soil structure. Soil Tillage Research 8:231-237.

Spoor, G. and Godwin, R.J. 1978. An experimental investigation into the deep loosening of soil by rigid tines. Journal Agricultural Engineering Research 23:243-258.

USDA. 1994. Keys to Soil Taxonomy. 6th. ed. United States Department o f Agricultures. Soil Conservation Service. USA. 306 p. ^rND^sAdeoye^nK.B.^rND^sMohamed-Saleem^nM. A.^rND^sDi Prinzio^nA.^rND^sAyala^nC.^rND^sMagdalena^nJ.C.^rND^sDi Prinzio^nA.^rND^sAyala^nC.^rND^sMagdalena^nJ.C.^rND^sJorge^nJ.A.^rND^sMansell^nR.S.^rND^sRhoads^nF.M.^rND^sBloom^nS.A.^rND^sHammond^nL.C.^rND^sReeder^nR.C.^rND^sWood^nR.K.^rND^sFinck^nC.L.^rND^sSoane^nG.C.^rND^sGodwin^nR.J.^rND^sSpoor^nG.^rND^sSpoor^nG.^rND^sGodwin^nR.J.^rND^sAdeoye^nK.B.^rND^sMohamed-Saleem^nM. A.^rND^sDi Prinzio^nA.^rND^sAyala^nC.^rND^sMagdalena^nJ.C.^rND^sDi Prinzio^nA.^rND^sAyala^nC.^rND^sMagdalena^nJ.C.^rND^sJorge^nJ.A.^rND^sMansell^nR.S.^rND^sRhoads^nF.M.^rND^sBloom^nS.A.^rND^sHammond^nL.C.^rND^sReeder^nR.C.^rND^sWood^nR.K.^rND^sFinck^nC.L.^rND^sSoane^nG.C.^rND^sGodwin^nR.J.^rND^sSpoor^nG.^rND^sSpoor^nG.^rND^sGodwin^nR.J.^rND^1A01^nAngélica^sGutierrez T.^rND^1A01^nArturo^sLavín A.^rND^1A01^nAngélica^sGutierrez T.^rND^1A01^nArturo^sLavín A.^rND^1A01^nAng‚lica^sGutierrez T.^rND^1A01^nArturo^sLav¡n A.

MEDICIONES LINEALES EN LA HOJA PARA LA ESTIMACIÓN NO DESTRUCTIVA DEL ÁREA FOLIAR EN VIDES cv. CHARDONNAY1

Linear measurements for non destructive estimation of leaf area in Chardonnay vines

Angélica Gutierrez T.2 y Arturo Lavín A. 2

1Recepción de originales: 03 de febrero de 1999.
2Instituto de Investigaciones Agropecuarias, Centro Experimental Cauquenes, Casilla 165, Cauquenes, Chile.
E-mail: cauquene@quilamapu.inia.cl

ABSTRACT

The practical measurement of leaf area of vines (Vitis vinifera L.) under field conditions is necessary to establish its relation with growth and yield, especially in the evaluation of field experiments. At Cauquenes, Chile (35°57’ S, 72°19’ W), in the 1993/94 season, a trial was conducted to determine the variables that best estimated the foliage area of vine leaves. The products of multiplying maximum length x maximum width for the shoot leaves and length between leaf apex and petiolar point x width between points of the superior lobules for the leaves of lateral shoots yielded the best linear mathematical indicators.

Key words: vine leaf area assessment; non-destructive linear measurements, Chardonnay, Vitis vinifera.

INTRODUCCIÓN

La vid (Vitis vinifera L.) debido a la alta fertilidad de sus yemas en comparación con otros frutales, tiene la capacidad de producir una abundante cantidad de racimos y lograr una madurez normal de ellos, siendo esto un índice de su habilidad de producción (Winkler et al., 1974). Cuando el nivel de carga es más elevado que el óptimo, dependiendo de la variedad, localidad y prácticas de manejo que se realicen en el viñedo, puede ocurrir una condición de sobreproducción, al disminuir la relación hojas/fruto (Winkler et al., 1974; Martínez de Toda, 1990). Alleweldt como Fader, citados por Casteran 1971, estimaron que el rendimiento del racimo se afecta si el número de hojas situadas distalmente es inferior a ocho o diez, por lo que, al menos, se requiere una superficie foliar de 1,32 m2 kg-1 uva, para vides con conducción normal, o 2,14 m2 kg-1 uva si el sistema de conducción de la vid implica plantas con formación de tipo extenso.

La determinación del área foliar es necesaria para calificar un buen crecimiento y es usada ampliamente en modelos fotosintéticos, evaluación de los sistemas de conducción y poda. Para ello se hace necesario disponer de métodos prácticos no destructivos para estimarla en el campo. Smith y Kliewer (1984) encontraron que el producto del largo por el ancho de la hoja entrega una buena estimación del área foliar, lo que fue corroborado por Elsner y Jubb (1988). También Ackley et al. (1958) encontraron que las variables mejor relacionadas con el área foliar eran el largo máximo (LM) y ancho máximo (AM) y el producto de ambos. Manivel y Weaver (1974) encontraron que las variables, LM, AM y largo al punto peciolar (LP) estiman en forma independiente un área foliar satisfactoria. Según Kingston y van Epenhuijsen (1989) un conteo de hojas también sirve para estimar área foliar, siendo necesario 11 hojas para el período de crecimiento de frutos, y 13 para el período de madurez en el cv. Italia.

A objeto de determinar las variables lineales que permitan cuantificar el área foliar en forma práctica, se llevó a cabo una serie de mediciones no destructivas en las hojas para determinar las relaciones entre las dimensiones lineales medidas y el área foliar real.

MATERIALES Y MÉTODOS

El trabajo se llevó a cabo en la temporada 1993/94, en el Fundo Huechahue, a diez kilómetros de la ciudad de Cauquenes (35°57’ S, 72°19’ O, 177 m.s.n.m.), Chile, en vides del cv. Chardonnay, en su segunda hoja. Se escogieron al azar 30 brotes normales, antes de vendimia, los que se llevaron bajo condiciones controladas al laboratorio dónde se separaron las hojas de los nudos del brote y aquellas de las feminelas. A todas se les midió cuatro dimensiones lineales: largo máximo (LM), largo desde el mucrón al punto peciolar (LP), ancho máximo (AM) y ancho entre las puntas de los lóbulos laterales superiores (AL) (Figura 1), y posteriormente el área foliar real, mediante un medidor de área foliar marca LI-COR modelo 3000A-01. Para determinar las relaciones entre las dimensiones lineales y el área foliar real se usaron ajustes matemáticos lineales y cuadráticos para las variables LM, LP, AM, AL, y para los productos, LM x AM, LM x AL, LP x AM y LP x AL.



Figura 1. Dimensiones lineales de la lámina de hoja de vid consideradas para la estimación no destructiva del área foliar: 1: largo máximo (LM), 2: largo desde el mucrón hasta el punto peciolar (LP), 3: ancho máximo (AM), 4: ancho entre las puntas de los lóbulos lateralessuperiores (AL).
Figure 1. Linear dimensions of the vine leaf blade considered for the non-destructive determination of leaf area: 1: maximum length (LM), 2: length from the leaf apex to the petiolar point (LP), 3: maximum width (AM), 4: width between the points of the superior lobules of the leaf (AL).

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

En el Cuadro 1 se presentan los valores de coeficientes de determinación (r2) y nivel de probabilidad (P), de los ajustes lineal y cuadrático, realizados con los datos provenientes de las mediciones realizadas directamente sobre las hojas de los 30 brotes y con los productos de las multiplicaciones entre ellas. Según se observa, los mejores estimadores del área foliar fueron LM x AM para hojas de brotes, y LP x AM para hojas de feminelas. En ambos casos se lograron iguales r2 y P, eligiéndose los ajustes lineales por su mayor simpleza y facilidad de cálculo y aplicación.

Hojas de brotes: y = 2,0857 + 0,6257x , con x = LM x AM.

Hojas de feminelas: y = 1,1647 + 0,8473x , con x = LP x AM.

Cuadro 1. Coeficientes de determinación (r2) y probabilidad (P) de ajustes lineales y cuadráticos, para las variables LM, LP, AL, AM, LM x AL, LM x AM, LP x AL y LP x AM de hojas de brotes y feminelas de vides cv. Chardonnay.

Table 1. Determination coefficients (r2) and probability (P) for linear and quadratic adjustments of LM, LP, AL, AM, LM x AL, LM x AM, LP x AL and LP x AM variables and products in leaves of shoots and lateral shoots of Chardonnay vines.

 
Hojas de brotes
Hojas de feminelas
Variable
Ajuste
r2
P
Ajuste
r2
P
LM

Lineal
Cuadrático

0,37
0,84

0,0001
0,0001
Lineal
Cuadrático
0,81
0,81

0,0001
0,0001

LP

Lineal
Cuadrático

0,85
0,85

0,0001
0,0001

Lineal
Cuadrático

0,62
0,64

0,0001
0,0001

AL
Lineal
Cuadrático
0,83
0,84
0,0001
0,0001
Lineal
Cuadrático
0,78
0,82
0,0001
0,0001
AM Lineal
Cuadrático


0,86
0,88
0,0001
0,0001
Lineal
Cuadrático

0,79
0,85
0,0001
0,0001
LM x AL Lineal
Cuadrático

0,92
0,93
1 x 10-7
1 x 10-7
Lineal
Cuadrático

0,80
0,80
0,0001
0,0001
LM x AM Lineal
Cuadrático

0,93
0,93
1 x 10-7
1 x 10-7
Lineal
Cuadrático

0,80
0,80
0,0001
0,0001
LP x AL Lineal
Cuadrático

0,90
0,90
1 x 10-7
1 x 10-7
Lineal
Cuadrático

0,79
0,79
0,0001
0,0001
LP x AM Lineal
Cuadrático

0,93
0,93
1 x 10-7
1 x 10-7
Lineal
Cuadrático

0,85
0,85
0,0001
0,0001

LM: largo máximo
LP: largo desde el mucrón al punto peciolar
AM: ancho máximo
AL: ancho entre las puntas de los lóbulos laterales superiores.

La estimación del área foliar en hojas de brotes concordó con lo reportado por Sepúlveda y Kliewer (1983) quienes encontraron que un buen estimador del área foliar, en dos cultivares de Vitis vinifera L., se obtenía al multiplicar el ancho máximo por el largo máximo de la hoja.

En las Figuras 2 y 3 se puede observar la relación del área foliar real con los estimadores seleccionados para hojas de brotes y feminelas, respectivamente.


Figura 2. Relación matemática entre área foliar (cm²) y largo máximo x ancho máximo (cm²) en hojas de brotes de vides cv. Chardonnay.
Figure 2. Mathematical relation between real leaf area (cm²) and the product of maximum length x maximum width (cm²) in shoot leaves of Chardonnay vines.



Figura 3. Relación entre área foliar (cm2) y largo desde el mucrón hasta el punto peciolar x ancho máximo (cm2) en hojas de feminelas de vides cv. Chardonnay, en el área de Cauquenes.
Figure 3. Mathematical relation between actual leaf area (cm2) and the product of the length between the leaf apex and the petiolar point x the width between the points of the superior lobules (cm2) for the leaves of lateral shoots of Chardonnay vines.

CONCLUSIONES

Bajo las condiciones de evaluación, las variables que mejor estimaron el área foliar en hojas de vides cv. Chardonnay fueron, para hojas de brotes el producto de AM x LM, y para hojas de feminelas el producto LP x AM.

RESUMEN

La medición simple de variables que permitan medir el área foliar en vides (Vitis vinifera L.) forma práctica bajo condiciones de campo, es necesaria para establecer su relación con el crecimiento y producción. En la temporada 1993/94 en el área de Cauquenes, Chile (35º57´ S, 72º19´W) se realizó un ensayo para determinar las variables que mejor estimaran el área foliar, en hojas de brotes y feminelas, en vides cv. Chardonnay. Los productos de largo máximo (LM) x ancho máximo (AM) para hojas de brotes y de largo entre el mucrón y el punto peciolar (LP) x ancho máximo (AM) para hojas de feminelas presentaron los mejores indicadores de relación matemática.

Palabras claves: determinación área foliar en vides, mediciones lineales no destructivas, Chardonnay, Vitis vinifera.

LITERATURA CITADA

Ackley, W.B.; Crandall, P.C. and Rusell, T.S. 1958. The use of linear measurements in estimating leaf areas. Amer. Soc. Hort. Sci. 72:327-330.

Casteran, P. 1971. Conduite de la vigne. In: Riberau-Gayon, J. et Peynaud, E. (Eds.). Sciences et techniques de la vigne. Tomo 2. Paris, Francia. Editorial Dunod. 719 p.

Elsner, E.A. and Jubb, G.L. 1988. Leaf area estimation of Concord grape leaves from simple linear measurement. Am. J. Enol. Vitic. 39:95-97.

Kingston, C.M. and Van Epenhuijsen, C.W. 1989. Influence of leaf area on fruit development and quality of Italia glasshouse table grapes. Am. J. Enol. Vitic. 40:130-134.

Manivel, L. and Weaver, R.J. 1974. Biometric correlations betwen leaf area and length measurement of ‘Grenache’ grape leaves. HortScience 9:27 y 28.

Martinez De Toda, F. 1990. Biología de la vid. Madrid, España. Mundi Prensa. 324 p.

Sepúlveda, G. and Kliewer, W.M. 1983. Estimation of leaf area of two grapevines cultivars (Vitis vinifera L.) using laminae linear measurements and fresh weight. Am. J. Enol. Vitic. 34:221-226.

Smith, R.J. and Kliewer, W.M. 1984. Estimation of Thompson Seedless grapevines leaf area. Am. J. Enol. Vitic. 35:16-22.

Winkler, A.J.; Cook, J.H.; Kliewer, W.M. and Lider, L.A. 1974. General Viticulture. Berkeley and Los Angeles, California, USA. University of California Press. 754 p.^rND^sAckley^nW.B.^rND^sCrandall^nP.C.^rND^sRusell^nT.S.^rND^sCasteran^nP.^rND^sElsner^nE.A.^rND^sJubb^nG.L.^rND^sKingston^nC.M.^rND^sVan Epenhuijsen^nC.W.^rND^sManivel^nL.^rND^sWeaver^nR.J.^rND^sSepúlveda^nG.^rND^sKliewer^nW.M.^rND^sSmith^nR.J.^rND^sKliewer^nW.M.^rND^sAckley^nW.B.^rND^sCrandall^nP.C.^rND^sRusell^nT.S.^rND^sCasteran^nP.^rND^sElsner^nE.A.^rND^sJubb^nG.L.^rND^sKingston^nC.M.^rND^sVan Epenhuijsen^nC.W.^rND^sManivel^nL.^rND^sWeaver^nR.J.^rND^sSepúlveda^nG.^rND^sKliewer^nW.M.^rND^sSmith^nR.J.^rND^sKliewer^nW.M.^rND^1A01^nAlicia E.^sCastillo^rND^1A01^nSilvio H.^sQuarín^rND^1A01^nMaría C.^sIglesias^rND^1A01^nAlicia E.^sCastillo^rND^1A01^nSilvio H.^sQuarín^rND^1A01^nMaría C.^sIglesias^rND^1A01^nAlicia E^sCastillo^rND^1A01^nSilvio H^sQuar¡n^rND^1A01^nMar¡a C^sIglesias

CARACTERIZACIÓN QUÍMICA Y FÍSICA DE COMPOST DE LOMBRICES ELABORADOS A PARTIR DE RESIDUOS ORGÁNICOS PUROS Y COMBINADOS1

Vermicompost chemical and physical characterization from raw and mixed organic wastes

Alicia E. Castillo2, Silvio H. Quarín2 y María C. Iglesias2

1Recepción de originales: 11 de enero de 1999
Trabajo financiado por Secretaría Ciencia y Técnica. Universidad Nacional del Nordeste. PI 194.
2Universidad Nacional del Nordeste. Sgto Cabral 2131, 3400. Corrientes, Argentina.
E-mail: castillo@agr.unne.edu.ar

ABSTRACT

The purpose of this experiment was the chemical and physical characterization of some vermicomposts and their most suitable mixture in yield and quality. The experiment design used was complete randomized block with five treatment and five replications: T1 (100% cattle feedlot manure E); T2 (100% kitchen wastes DC); T3 (75% E and 25% DC); T4 (50% E and 50% DC); T5 (25% E and 75% DC). These organic wastes were composted during 90 days and digested by earthworms (Eisenia foetida Savigny, 1826). Vermicompost determinations were sieve yield, loss weight percentage, potentially available nitrogen, available phosphorus, extractable potassium, organic matter and pH. Significant differences were found among mixed wastes compared with the pure materials. Vermicompost produced from 100% cattle feedlot manure had the highest N and P content; highest pH and P levels were found in T2 and T5. Best sieve yield was for T1 and less loss weight was for T3.

Key Words : vermicompost, Eisenia foetida, manure, kitchen wastes, nitrogen, phosphorus, potassium, organic matter.

INTRODUCCIÓN

La calidad del compost de lombrices debe ser conocida a fin que el mismo sea usado en forma adecuada como un abono orgánico. Kale et al. (1992) sostienen que el uso de lombrices para la degradación y producción de dicho abono se ha incrementado tanto en el ámbito de la investigación científica como en el comercial. Este método de reciclaje es ideal para el tratamiento de las deyecciones animales, como también de los desechos domiciliarios de tipo orgánico, ya que acelera el proceso de obtención de abonos de calidad, evitando contaminación en el ambiente. He et al. (1992) concluyen que el compostaje es un método alternativo de recuperación de recursos, siendo su principal ventaja los bajos costos operacionales además de minimizar la contaminación ambiental. En las actividades hortícolas el uso del compost de lombrices produce en las plantas mejoras importantes en su aspecto, sanidad y rendimiento. Dicho abono puede combinar, mediante las enzimas producidas por su dotación bacteriana, sus elementos con los presentes en el terreno (Ferruzzi, 1987).

Zhao y Fun-Zhen (1992) demostraron que aplicaciones de fertilizantes inorgánicos minerales en combinación con compost de lombrices incrementaron la absorción de nutrientes y la producción neta de trigo y caña de azúcar, y que la pérdida de N del suelo se redujo notablemente cuando dicho abono fue la fuente de materia orgánica.

La sustentación y la productividad hortícola están asociadas a la disponibilidad suficiente de materia orgánica por lo que se fomenta el uso del compost de lombrices, ya que éstos aumentan la fertilidad del suelo sin contaminarlo, e incrementan la cantidad y calidad de los productos. Teniendo en cuenta la disponibilidad de desechos orgánicos en el nordeste argentino, se seleccionaron distintos residuos orgánicos para la elaboración de compost de lombrices, el que ejerció una acción fertilizante y además contribuyó al mejoramiento físico-químico de los suelos (Castillo et al., 1999a).

El objetivo de este trabajo fue evaluar la caracterización química y física y el rendimiento de compost de lombrices elaborados con residuos orgánicos puros y combinados.

MATERIALES Y MÉTODOS

Se seleccionaron los siguientes materiales: desechos domiciliarios, exclusivamente de cocina (hortalizas crudas), recolectados en la ciudad de Corrientes, Argentina, y estiércol vacuno proveniente de un sistema de feedlot, ubicado en las cercanías de la localidad de El Sombrerito, Santa Fe, Argentina.

El ensayo se realizó en recipientes de plástico (conservador - aislante de temperatura) de 500 cm3, usándose un diseño experimental de bloques completos al azar, con cinco tratamientos y cinco repeticiones con las siguientes proporciones de substrato con su respectivo peso: T1= 100% estiércol (E); T2= 100%; desechos de cocina (DC); T3= 75% E y 25% DC; T4= 50% E y 50% DC; T5= 25% E y 75% DC.

Se siguieron las siguientes etapas con sus operaciones:

Compostaje

Los substratos se trituraron y acondicionaron en los recipientes, humedeciéndolos cada cuatro días; se removieron periódicamente para oxigenar el medio y obtener una mayor descomposición. Se registró la temperatura diaria; la variación de la misma durante este proceso siguió el típico patrón de este tipo de sistema, con tres fases diferenciadas: una fase mesofílica inicial, durante la cual el calor generado provocó un rápido ascenso de la temperatura de 28 a 40°C, en menos de dos días en la mayoría de los casos (Inbar et al., 1993; Chefetz et al., 1996; Castillo et al., 1999b). Luego siguió una fase termofílica, en la cual la temperatura se incrementó hasta casi 60°C durante los primeros diez días, para disminuir gradualmente y mantenerse en un promedio de 30°C, hasta el final del estudio. Se controló la presencia de amonio, hasta llegar a niveles tolerables por las lombrices (Iglesias et al., 1995). Se consideraron las condiciones antes mencionadas como las más adecuados para dar por cumplida la primera etapa, a fin de poder incorporar las lombrices sin que se afectara su sobrevivencia.

A los 90 días del inicio del ensayo, se incorporaron a cada recipiente núcleos de 250 lombrices de las especie Eisenia foetida Savigny, 1826. Se verificó periódicamente su estado de supervivencia. Al cabo de un promedio de treinta días, se retiraron las lombrices cuando se observó su permanencia en el fondo de los recipientes durante tres días consecutivos, y que el material tratado tuvo un tamaño de partículas aparentemente uniforme, además de presentar una humedad media en todos los tratamientos del 70%. Todas las mezclas fueron cribadas por un tamiz de 5 mm, dado que este tamaño de partículas es considerado adecuado para el compost de lombriz (Castillo et al., 1999b).

Características físicas del producto obtenido

El material fue secado al aire y tamizado con tamiz de malla de 5 mm, se pesó el material elaborado y restos de granulometría mayor, a fin de obtener el rendimiento al tamizado y observar la pérdida de peso en los distintos tratamientos.

Determinaciones físico-químicas

Se determinó en forma simultánea el carbono orgánico y N potencialmente mineralizable en suelos (Sahrawat, 1982); fósforo disponible con solución extractante formada por bicarbonato sódico, y posterior reacción colorimétrica con molibdato de amonio-ácido ascórbico (Olsen y Sommers, 1982); potasio intercambiable usando la solución extractante de Mehlich I (Page, 1982) y posterior medición por espectrofotometría de absorción atómica; materia orgánica (Walkley y Black, 1932) método volumétrico modificado basado en la oxidación de la materia orgánica, y pH por método potenciométrico.

Análisis estadístico

Se realizó el análisis de la varianza y de diferencias de medias entre tratamientos con el test de Tukey al 5% de significación.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Nitrógeno potencialmente mineralizable (Npm)

El estiércol vacuno aportó un 54,5% más N que los residuos de cocina lo que se reflejó en los distintos tratamientos. Distintos autores han informado que en condiciones de laboratorio, el 50% de abono elaborado con cama de pollo mineralizó el nitrógeno dentro de los 90 días (Castellanos y Pratt, 1981; Comfort et al., 1987; Hadas et al., 1983; Hadas y Portnoy, 1994). El contenido más bajo de Nt de un abono orgánico sugiere la presencia de materiales más resistentes de relación C/N alta que podría mineralizarse más lentamente (Sims, 1987). El nitrógeno orgánico debe convertirse a la forma inorgánica antes de ser absorbido por las raíces, cuyas formas varían según el origen del abono.

Fósforo (P)

Según se observa en el Cuadro 1, los tratamientos T2 y T5 presentaron las menores concentraciones de fósforo, mostrando diferencias estadísticamente significativas (P < 5%) con respecto a los demás compost de lombrices. Estas diferencias no superaron el 15% en el contenido total de fósforo. El alto contenido de fósforo encontrado en el producto final concuerda con lo informado por otros autores, quienes concluyen que las lombrices ingieren con la materia orgánica grandes cantidades de fósforo, la que digerida por el intestino y acentuada por la enorme actividad microbiana, lo excretado contiene un alto contenido de P (Lee, 1985; Castillo et al., 1999b).

Cuadro 1. Niveles medios de N, P, K, pH, y M O en los cinco tratamientos*

Table 1. Treatments effects on N, P, K, O M, and pH media levels *

 

Tratamientos

N

P

K

M.O.


pH

%

T1

1,25 a

0,032 a

0,11 d

29,72 a

6,74 c

T2

0,57 c

0,027 d

0,74 a

23,03 d

7,12 a

T3

1,02 b

0,029 c

0,77 a

26,80 b

6,74 c

T4

1,11 b

0,030 b

0,29 c

29,30 a

6,68 d

T5

0,53 c

0,028 d

0,59 b

24,82 c

6,86 b

* Letras iguales no difieren estadísticamente al 0,05 %.

Potasio (K)

El contenido de K fue inverso al de fósforo y nitrógeno, según se observa en Cuadro 1, dado que la mayor concentración se encontró para los residuos de cocina, siendo esta diferencia hasta cinco veces mayor. El T3 presenta valores elevados más concordantes a los porcentajes de residuos incorporados a las mezclas. Esto podría deberse a que los residuos recolectados tenían un elevado contenido en este elemento, lo que confirma por qué T1 y T4 mostraron valores más bajos. Los contenidos de P y K aumentaron durante el proceso de compostaje estiércol vacuno a los 60 días (Inbar et al., 1993).

pH

Los residuos de cocina son los que presentaron niveles mayores de pH, pero dichas diferencias no superan al 6%, quedando todos los tratamientos cercanos al rango de neutralidad. Estos resultados coinciden con lo encontrado por otros autores (De Haro, 1990; Inbar et al., 1993).

Materia Orgánica (MO)

Los mayores valores se observan en estiércol, mientras que los residuos de cocina están en un 29,5% por debajo de ellos. Ferruzzi (1987) expresa que toda enmienda utilizada para elaboración de compost de lombriz origina un material con aceptables valores de materia orgánica. Otros autores coinciden que el estiércol de feedlot aplicado al suelo incrementa los niveles de materia orgánica (Chang et al., 1991).

La reducción de peso o merma de la masa total (MM)

Presenta diferencias entre los distintos tratamientos, no superando el 16% al considerar los materiales originales (Cuadro 2).

Cuadro 2 . Rendimiento al tamizado (RT) y merma de masa (MM) en los tratamientos*

Table 2. Treatment effects on sieve yield (RT) and loss weight (MM).

 

Tratamientos

RT

MM

%

T1

81,90 a

27,20 b

T2

58,30 c

22,94 c

T3

72,80 b

28,64 a

T4

71,88 b

25,48 b

T5

57,52 c

23,66 b

* Letras iguales no difieren estadísticamente al 0,05 %

En el rendimiento al tamizado (RT)

El orden lo establece el porcentaje de estiércol agregado a la mezcla, siendo las diferencias favorables a éste. Los residuos de cocina presentan un menor rendimiento, calculado en 28,8% (Cuadro 2).

CONCLUSIONES

Considerando que este tipo de abono orgánico es utilizado en el nordeste argentino para cultivos hortícolas bajo cubierta plástica , los resultados obtenidos respecto a los nutrientes, y acorde a los requerimientos nutricionales de cada cultivo, podría complementarse con fertilizantes nitrogenados y potásicos. Con respecto al fósforo, los compost de lombrices aportan cantidades importantes y resultan suficientes para los suelos de la región mencionada, que son deficitarios en dicho elemento.

El tratamiento con 100% de estiércol como substrato produjo un compost de lombriz con mayor aporte de nitrógeno y fósforo.

Los tratamientos con 50, 75 y 100% de desechos de cocina produjeron lombricompuestos con mayor contenido de potasio.

Las mezclas de los T3 y T4 tuvieron contenidos de nutrientes que se consideran como los más apropiados.

El tratamiento con mejor rendimiento al tamizado correspondió al T1 y el que menos disminuyó en su peso fue T3.

RESUMEN

El objetivo de este trabajo fue caracterizar químicamente y físicamente el compost de lombrices, y determinar la proporción de mezcla de substratos más conveniente, evaluando su rendimiento y calidad.

El diseño experimental fue de bloques completos al azar con cinco tratamientos y cinco repeticiones, en las siguientes proporciones T1 (100% estiércol (E)); T2 (100% desechos de cocina (DC)); T3 (75% E y 25% DC); T4 (50% E y 50% DC); T5 (25% E y 75% DC). Estas mezclas fueron sometidas a 90 días de composteo y luego a la acción de lombrices (Eisenia foetida Savigny, 1826). De los productos obtenidos se determinaron: nitrógeno potencialmente mineralizable; fósforo disponible, potasio extractable, materia orgánica, pH, rendimiento al tamizado, y la pérdida de peso de los abonos obtenidos. Se encontraron diferencias significativas entre mezclas con respecto a los materiales puros. El compost de lombriz obtenido con 100% de estiércol presentó los valores más elevados de N y P; los niveles de potasio y pH más altos correspondieron a los de los tratamientos T2 y T5. El mejor rendimiento al tamizado correspondió al tratamiento T1, y el que menos merma de volumen presentó fue el T3.

Palabras claves: compost de lombriz, Eisenia foetida, estiércol, residuos de cocina, nitrógeno, fósforo, potasio, materia orgánica.

LITERATURA CITADA

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Comfort, S.D.; Motavalli, P.P.; Kelling, K.A., and Converse, J.C. 1987. Soil profile NPK changes from injected liquid dairy manure or broadcast fertilizer. Transactions of the American Society of Agricultural Engeneering. p. 1364-1369.

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18,85

34

34,9

39,56

81,86

Ancoa

7,20

18,33

39

37,5

45,17

85,73 d

Onda

7,98 d

20,31

39

44,7 d

42,49

86,72 d

Sipa

8,17 d

20,52

40

44,7 d

44,37

84,53 d

Ovación

8,42 d

24,06 d

35

47,6 d

46,81

86,72 d

Cisne

8,77 d

23,12 d

38

43,4 d

53,28

84,77d

Nobo

8,23 d

19,58

42d

41,0

59,25 d

84,02

Ciko

7,52

20,52

37

47,4 d

44,05

86,48 d

Saeta

8,62 d

23,23 d

37

47,5 d

55,70 d

86,20 d

Domo

8,28 d

20,73

40

49,0 d

39,94

84,90 d

 

 

 

 

 

 

 

7,85

20,64

38

43,2

46,36

85,02

CV

6,3

6,3

5,9

4,3

13,2

0,5

12,22

32,34

4,0

4,61

15,15

0,99

b

0,100**

0,195**

0,149*

0,638**

0,469*

0,152**

d: Valores estadísticamente superiores (P = 0,05) a la variedad testigo Mexifén, según la Prueba de Dunnett (d’). 
b: Coeficiente de regresión de la característica sobre el año de liberación de la variedad. Valores no significativos (NS) y significativos al 5% (*) y 1% (**), respectivamente.

Cuadro 6. Medias de características agronómicas de once cultivares de trigo evaluados en 1998. Sin fungicida foliar.

Table 6. Average of agronomic traits of eleven wheat cultivars evaluated in 1998. Without foliar fungicide.



Variedad

Rendimiento grano
t ha-1

Biomasa
t ha-1

Indice cosecha
(%)

Granos espiga-1
(N°)

Peso
1.000
semillas (g)

Peso
hectolitro
kg hL -1

Mexifén

8,55

18,22

47

43,1

44,76

82,53

Antufén

9,18

21,04 d

44

51,3

44,40

82,90

Ancoa

8,36

18,54

45

50,2 d

40,93

83,56 d

Onda

9,54

21,04 d

45

47,2

49,33 d

85,75 d

Sipa

9,48

21,04 d

45

46,2

49,83 d

84,16 d

Ovación

8,58

21,04 d

41

46,3

48,56 d

84,32 d

Cisne

8,91

20,41

44

58,2 d

44,20

82,83

Nobo

9,28

19,79

47

59,8 d

43,23

82,46

Ciko

9,66 d

22,29 d

43

45,1

51,40 d

84,90 d

Saeta

9,14

21,25 d

43

57,0 d

45,70

84,53 d

Domo

9,78 d

21,25 d

46

44,2

50,33 d

82,08

 

 

 

 

 

 

 

9,13

20,54

0,44

49,9

46,61

83,64

CV

4,2

5,4

3,4

4,9

1,3

0,44

0,95

2,73

3,73

6,13

1,52

0,91

b

0,037 *

0,106**

N.S.

N.S.

0,222*

N.S.

d: Valores estadísticamente superiores (P = 0,05) a la variedad testigo Mexifén, según la Prueba de Dunnett’s (d’).
b: Coeficiente de regresión de la característica sobre el año de liberación de la variedad. Valores no significativos (NS) y significativos al 5% (*) y 1% (**), respectivamente.

Podría señalarse que la mayor cantidad de coeficientes de regresión (b) significativos obtenidos en los experimentos sin fungicida, respecto a los coeficientes de regresión con fungicida representaría en cierta forma el daño económico causado por las enfermedades. En estos cuatro años de estudio el ataque promedio de roya estriada (Puccinia striiformis West. ) fue de 27; 39; 0 y 29% , en tanto que los de roya colorada (Puccinia recondita Rob .ex. Desm.) fueron de 52; 50; 10 y 8%, respectivamente. Las variedades más afectadas por roya amarilla fueron, Antufén, Ancoa, Sipa, Ovación, Nobo y Saeta. El ataque de roya colorada fue generalizado ya que solamente la variedad Domo no presentó esta enfermedad.

CONCLUSIONES

  1. La ganancia genética en rendimiento obtenida con las variedades liberadas entre 1971 y 1993 no fue significativa.
  2. El reemplazo de las variedades, en general, se habría debido principalmente a la mejor sanidad de las nuevas variedades cuando recién se lanzaron al mercado, lo que les otorgaba, comparativamente, un mayor rendimiento respecto a las variedades más antiguas.

  3. Los incrementos de rendimiento obtenidos al proteger químicamente las variedades susceptibles valoran el trabajo de mejoramiento genético, que tiene como una de sus finalidades la incorporación de resistencia genética a las principales enfermedades, y a través de esa vía mejorar la capacidad de producción de las variedades.

RESUMEN

Se realizaron experimentos de campo con once variedades de trigos (Triticum aestivum L.) de primavera liberadas a la producción comercial entre 1971 y 1993, para evaluar la ganancia genética en rendimiento de grano y sus variables asociadas (biomasa, índice de cosecha, granos por espiga, peso de mil semillas y peso del hectolitro). Los genotipos fueron desarrollados en el Proyecto de Mejoramiento de Trigo del Centro Regional de Investigación Quilamapu, del Instituto de Investigaciones Agropecuarias. Mexifén fue la primera variedad de este grupo, y se usó como variedad de referencia. Los experimentos se llevaron a cabo en Chillán, Chile, durante 1995 a 1998. En cada año se realizaron dos experimentos similares, con y sin control de enfermedades foliares, para evaluar la ganancia genética y el daño de las enfermedades respectivamente. El promedio de rendimiento de todas las variedades, durante los cuatro años, con fungicida fue de 9,02 t ha-1 y de 7,50 t ha-1 sin fungicida. No se detectó ganancia genética significativa en rendimiento de grano, ni en sus variables asociadas, con la excepción del peso de la semilla. En este último caso la ganancia genética fue de 22,1 mg grano-1 año-1. Se concluyó que las variedades distribuidas entre 1971 y 1993, no mostraron ganancia genética en rendimiento de grano y, que la razón principal para el cambio de variedades en ese período habría sido la resistencia genética a las enfermedades foliares.

Palabras claves: mejoramiento de variedades, ganancia genética, rendimiento de grano.

LITERATURA CITADA

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SISTEMA DE PRODUCCIÓN DE LECHE BASADO EN ALFALFA (Medicago sativa) Y MAÍZ (Zea mays) PARA LA ZONA CENTRO SUR. I PRODUCCIÓN DE LECHE1

A milk production system based on lucerne (Medicago sativa) and corn (Zea mays) silage in the central south zone. I Milk production

Ernesto Jahn B.2, Agustín Vidal V.3, Patricio Soto O.2

1 Recepción de originales: 25 de julio de 1999.
2 Instituto de Investigaciones Agropecuarias, Centro Regional de Investigación Quilamapu, Casilla 426, Chillán, Chile. E-mail: ejahn@quilampu.inia.cl
3 Instituto de Investigaciones Agropecuarias, Centro Experimental Humán, Casilla 767, Los Angeles, Chile.

ABSTRACT

For two consecutive years a milk production system was evaluated at Humán Experimental Station, Los Angeles, Chile (37º28`Lat. S and 72º23`Long. W). Four hectares of alfalfa were used alternately for rotational grazing at the prebud stage and for cutting for hay production at the 10% bloom stage. Corn silage (1.8 ha) and alfalfa hay were used during winter. The cows received concentrates throughout the year according to their milk production level. The composition of the concentrate was varied according to season of the year, forage quality and the production level of the cows. Sixteen Holstein cows with calving dates concentrated between May and August were used. Average milk production was 16,889 L ha-1 or 6,300 L cow-1 with a supplementation of 0.256 kg of concentrate per liter of milk produced. The efficiency of alfalfa utilization for grazing varied during the year, with a tendency to be lower in the spring period and higher in summer. A large variation in the efficiency of utilization was observed whose values varied between 26 and 92%.

Key words: Zea mays, Medicago sativa, milk production systems, corn silage.

INTRODUCCIÓN

En el país se desarrollan diferentes sistemas de producción lechera dependiendo de las condiciones agroecologicas que se presentan en cada sector (Jahn, 1996). En la zona norte los sistemas son del tipo intensivo teniendo como principal base forrajera a la alfalfa (Medicago sativa); en la zona centro sur las lecherías se ubican en el valle regado, con niveles productivos, medidos a nivel de estación experimental que fluctúan entre 6.000 y 17.800 L ha-1 (Vyhmeister et al., 1986; Jahn et al., 1989; Jahn et al., 1994), influyendo en el nivel productivo el tipo de forraje y la intensificación del sistema, y las praderas utilizadas que es tán basadas en mezclas de ballica-trébol, alfalfa y ensilaje de maíz. En la zona sur se concentra el mayor porcentaje de lecherías del país, y los sistemas productivos tienen una gran variabilidad en nivel de intensificación; los niveles productivos potenciales varían entre 6.100 y 12.600 L ha-1 (Lanuza et al., 1990; Butendieck et al., 1991; Lanuza et al., 1991; Jahn, 1996). En estos sistemas el pastoreo se realiza en el período de primavera verano, y la principal base forrajera es la mezcla trébol blanco (Trifolium repens) y ballica (Lollium perenne), en el período invernal se utilizan ensilajes y henos. Sin embargo en los últimos años, se ha incrementado el uso de la alfalfa y maíz (Zea may) para ensilaje intensificando el sistema (Jahn, 1996).

En la zona centro sur de Chile los sistemas de producción lechero bajo riego se basan principalmente en praderas para pastoreo y henificación. Al intensificar la producción se ha hecho necesario buscar alternativas forrajeras de alta producción para alcanzar una mayor carga animal. La producción por hectárea es mayor en sistemas basados en alfalfa que cuando la base forrajera es el trébol blanco y ballica (Jahn, 1983; Baez et al., 1988; Jahn et al., 1990; Soto et al., 1993; Jahn et al., 1993). La incorporación de la alfalfa, además del ensilaje de maíz, aumenta la producción lográndose con esto un mejor resultado económico (Jahn, 1996). El precio de la leche tiene un efecto importante sobre el resultado económico del sistema y determina el sistema más rentable (Gómez y Jahn, 1993).

En condiciones naturales la producción ganadera del país está sujeta a grandes fluctuaciones estacionales, ya que las praderas no mantienen un ritmo constante de crecimiento a través del año. Aunque existen variaciones de una zona a otra, por lo general un 60% de la producción de forraje ocurre en los meses de primavera (Soto, 1996)

En el ganado lechero cualquier variación diaria en su alimentación, ya sea en volumen o calidad, repercute en los rendimientos alterándolos profundamente. La alfalfa cambia su calidad rápidamente con el avance de su estado fenológico, siendo lo indicado, para su utilización en pastoreo y lograr la mayor productividad por hectárea, realizar el pastoreo con un estado de prebotón con un bajo residuo post pastoreo (Baez et al., 1988). Sin embargo, el pastorear en estado de prebotón agota las reservas de carbohidratos y es imprescindible recuperarlas para su sobrevivencia mediante corte con 10% de floración (Soto y Jahn, 1993).

El ensilaje de maíz constituye un recurso forrajero rico en energía, pero pobre en proteínas y minerales lo que lo hace poco recomendable para ser usado como único alimento, aún así se ha observado que aumenta el consumo de materia seca y producción de leche en los animales (Klein et al., 1993).

El presente estudio tuvo como objetivo evaluar el potencial de producción lechero de un sistema de producción cuya base forrajera es la alfalfa utilizada en pastoreo y ensilaje de maíz, utilizando vacas Holstein.

MATERIALES Y MÉTODOS

En el Campo Experimental Humán del Instituto de Investigaciones Agropecuarias en Los Ángeles (37º28`Lat. S y 72º23`Long. O) en un suelo trumao profundo (Typic distrandep) de la serie Humán de riego, se evaluó durante dos años consecutivos un sistema de producción de leche. La base forrajera del sistema fue de 4 hectárea (ha) de alfalfa var. WL-321 (dos ha de tercer año y dos de cuarto año al inicio del ensayo) y maíz para ensilaje, cuya superficie se estimó en base al consumo real de los animales.

Se utilizó un pastoreo rotativo con potreros de 1000 m2, con períodos de rezago variables según la época del año, en el cual los animales permanecieron alrededor de dos días según la disponibilidad y residuo de forraje. Las vacas entraron al potrero con la alfalfa en estado de prebotón. Los excedentes de forraje de alfalfa se cosecharon para heno a un 10% de floración, permitiendo un mayor rezago a la pradera para que logre un buen nivel de reservas de carbohidratos. Se alternó la utilización en base a pastoreo y corte.

El sistema se inició con 16 vacas sorteadas al azar del rebaño del Campo Experimental, que tuvieran fechas probables de parto previamente determinadas. De esta manera se tuvo nueve partos entre el 1-15 de mayo, y siete entre el 15 - 30 de agosto. Las vacas se sortearon al azar lo que permitió obtener una muestra representativa de una población normal y no trabajar con los animales de mayor potencial.

En el grupo de vacas seleccionadas, 4 fueron de 2º parto, 4 de 3º, 4 de 4º y 4 de 4 o más partos. Anualmente el reemplazo se realizó con vacas de 2º parto para evitar la competencia de los animales en el comedero. En los rebaños comerciales normalmente las vacas de primer parto se manejan separadas, lo cual no fue posible realizar en este ensayo. Los datos de producción fueron corregidos por edad al parto.

Se realizó un período de ajuste del sistema desde diciembre a abril previo al inicio del ensayo. Para el primer y segundo año de evaluación del sistema, los periodos se consideraron desde el 1 de abril al 31 de marzo del respectivo año. En febrero del primer año murió una vaca por meteorismo la cual no fue reemplazada de inmediato, sino en la fecha que correspondía realizar los reemplazos (abril-mayo). Este se realizó anualmente hasta un máximo de 30% de las vacas en dos períodos, abril y agosto, con vacas con parto probable igual al considerado al inicio del ensayo. Las vacas de segundo parto para los reemplazos también se eligieron al azar dentro de las épocas de parto programadas.

Se realizaron las siguientes mediciones: producción de leche individual 3 veces por semana utilizando medidores volumétricos; composición de leche quincenal (materia grasa, proteína y sólidos totales), peso vivo quincenal sin destare inmediatamente después de la ordeña de la mañana, limitando el consumo de agua de bebida después de esa ordeña. Periódicamente se determinó condición corporal de las vacas en la escala de 1 a 5.

La disponibilidad y residuos de alfalfa se evaluaron en un total de seis potrerillos, realizando los muestreos antes y después de cada utilización, ya sea que fuera en pastoreo o en corte. En cada oportunidad se tomaron 10 muestras, cortando con tijera esquiladora a 2 cm del suelo, utilizando un marco de 0,5 x 1,0 m en cada potrerillo de 1000 m2.

La composición de alimentos se determinó de la siguiente manera: MS, contenido de proteína por el método de Kjeldahl (A.O.A.C, 1970) y fibra detergente ácida (FDA), según Van Soest (1963). Se midió el contenido de P disponible en el suelo (Olsen y Dean, 1965) , K disponible (Chapman y Pratt,1973), N disponible (Bremner, 1965 ) y nivel de acidez, a una profundidad de 0-20 cm y 20-40 cm en algunos potrerillos utilizados en el sistema de producción de leche evaluado.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN.

Los resultados obtenidos señalan un alto nivel productivo en el sistema evaluado, alcanzándose valores promedio de 16889 L ha-1 y 6301 L vaca masa-1 año-1 (Cuadro 1). Esta producción es considerablemente superior a la lograda en sistemas que utilizan la mezcla de trébol blanco y ballica como base forrajera (Jahn et al., 1989; Jahn et al., 1994). La producción durante la segunda temporada completa de evaluación fue algo inferior a la primera debido, en parte, a un menor nivel de suplementación con concentrado, sin embargo, las diferencias son pequeñas si se considera que intervienen múltiples factores para definir la productividad del sistema. Estos niveles productivos se lograron con una suplementación de 0,256 kg de suplemento por litro de leche. En este valor se consideran todos los suplementos, es decir concentrado, pulpa húmeda y melaza de remolacha azucarera.

Cuadro 1. Resultados generales del sistema, período marzo 1989 a marzo 1991.

Table 1. General results of the system for the period March 1989 to March 1991.

Temporadas

1a

2a

Número de vacas

16

16

Producción de leche, L ha-1

17818

15960

Producción leche vaca masa, L vaca-1 masa-1

6459

6144

Superficie de alfalfa, ha

4

4

Superficie de maíz, ha

1,8

2,16

Consumo de alimento,
kg MS vaca-1 año-1

   

Heno de alfalfa, kg

1078

1078

Ensilaje de maíz, kg

1708

2435

Concentrado, kg

1337

1132

Melaza de remolacha azucarera, kg

425

668

Pulpa húmeda de remolacha azucarera, kg

114

74

Afrecho de raps, kg

---

86

kg suplemento/ L leche producido

0,304

0,208

Peso vivo inicial, kg

571

615

Peso vivo final, kg

615

591


El consumo de alimentos indicado en el Cuadro 1 corresponde a lo consumido por vacas en producción y secas, fundamentalmente durante el período invernal para los forrajes y los subproductos de remolacha azucarera, en cambio el concentrado es consumido durante todo el año. El heno consumido corresponde al cosechado de los excedentes del pastoreo en el área del sistema de producción. En base al consumo de ensilaje se calculó la superficie de ensilaje de maíz requerido para cumplir con las necesidades de las vacas.

La composición de los suplementos se indican en el Cuadro 2 y corresponden al promedio de los dos años. El alto contenido de proteína del ensilaje de maíz se debe a que se agregó urea a razón de 5 kg t-1 de forraje fresco al momento de ensilar.

Cuadro 2. Composición de los alimentos utilizados en el sistema.

Table 2. Composition of the feed used in the system.

MS %

Pt1 (%)

FDA1 (%)

Ensilaje de maíz

27,2

11,3

33,8

Heno de alfalfa

82,3

16,0

41,5

Coseta húmeda

19,5

8,1

26,6

Concentrado

89,0

26,0

17,5

Afrecho de raps

91,3

38,3

22,4

1 Base materia seca.
1 Dry matter basis.

Durante la primera temporada completa se observó un aumento del PV de las vacas de 44 kg (Cuadro 1) lo cual significó un aumento en la condición corporal promedio de los animales desde 3,3 (rango 2,5-4,0) al inicio del período a 3,5 al final del primer año con un rango entre 3,0 y 4,0. En cambio en la segunda temporada el PV vivo disminuyó en 24 kg vaca-1.

La disponibilidad promedio de alfalfa en el primer año fue de 2960 kg MS ha-1, con un residuo de 994 kg MS ha-1, lo que significó en promedio un 67% de utilización lo cual es bastante aceptable (Cuadro 3). Sin embargo, al analizar individualmente los rangos en la eficiencia de utilización, estos son bastante grandes, variando entre 26% y 92,2% para los potreros 4-4 y 1-17, respectivamente, siendo este último caso una utilización para heno. Las eficiencias más bajas se observan principalmente en primavera o en períodos de lluvia, lo que se corrobora en el Cuadro 4, en el cual las menores eficiencias de utilización se observan en el mes de octubre con un 35,6% de aprovechamiento del forraje disponible. Durante el resto del período la eficiencia de utilización es cercana al 60%. De acuerdo a esta información no es recomendable realizar pastoreo de alfalfa temprano en la temporada, siendo más aconsejable recolectar el forraje con máquina para evitar las elevadas pérdidas por pisoteo. Otra alternativa sería utilizar franjas de menor tamaño de manera que los animales consuman en el sector cercano al cerco eléctrico.

Cuadro 3. Disponibilidad inicial, residuo y porcentaje de utilización de alfalfa en algunos potrerillos (kg MS ha-1). Primera temporada.

Table 3. Availability, residue and percentage utilization of alfalfa in some paddocks (kg DM ha-1). First season.

Potrero

Disponibilidad

Residuo

% utilización

Promedio

Rango

Promedio

Rango

Promedio

Rango

1 - 6

2828

1866-3402

1176

233-2010

62

39-88

1 - 11

3022

2561-3316

773

416-1230

74

61-88

1 - 17

3246

3062-3568

844

250-1576

75

58-92

4 - 4

3103

2398-3920

1333

979-2250

56

26-69

4 - 10

2827

2158-3467

978

490-2248

66

43-83

4 - 15

2734

2060-3408

862

535-1189

70

51-74

Promedio

2960

 

994

 

67

 

Cuadro 4. Contenido de MS (%), disponibilidad inicial (kg MS ha-1), residuo de alfalfa (kg MS ha-1) y eficiencia de utilización (%) por mes. Segunda temporada.

Table 4. Dry matter content (%), initial availability (kg DM ha-1), alfalfa residue (kg MS ha-1) and efficiency of utilization according to month of utilization. Second season.

Fecha

Inicial

Residuo

Eficiencia utilización
%

MS %

MS kg ha-1

MS %

MS kg ha-1

Octubre 1990

19,8

3115

27.2

1963

35,6

Nov.1990

20,6

5355

30.5

1870

57,5

Dic.1990

20,9

4832

23.6

2720

58,9

Enero 1991

18,0

3634

28.8

1998

58,5

Febrero 1991

23,8

4969

32.5

1489

70,6

Marzo 1991

20,9

2900

26.8

1040

63,9

Abril 1991

25,6

3432

25.4

1210

64,2


El rezago de las praderas fue entre 30 y 39 días entre diciembre y marzo, durante los dos años cuando la utilización fue en pastoreo (Cuadro 5) y éste aumentó de 37 a 54 días cuando la alfalfa se utilizó bajo corte. El período de rezago para el pastoreo fue levemente superior a lo que se programó al iniciar el ensayo, puesto que el desarrollo de la pradera se consideró poco adecuado para iniciar el pastoreo con un rezago menor. Los potreros destinados a corte tuvieron un rezago mayor, que es consecuente con lo programado, lo que permitió que se recuperaran las reservas de las raíces de la alfalfa (Soto y Jahn, 1993).

La composición de la leche se presenta en el Cuadro 6, observándose un contenido de materia grasa en general bajo para la raza Holstein la mayor parte del año, con un contenido de proteína cercano al 3,2%. Estos bajos valores se pueden deber al alto contenido de humedad del forraje de alfalfa, por lo tanto un bajo contenido de fibra efectiva para las vacas.

Cuadro 5. Períodos de rezago (días) de alfalfa como promedio mensual para los potrerillos del potrero 1 y 4.

Table 5. Average days of rest period for alfalfa under grazing or cutting according to month of utilization for plots 1 and 4.

Mes

Potrero Nº4

Potrero Nº1

Pastoreo

Corte

Pastoreo

Corte

Noviembre

-

-

53,3

-

Diciembre

33,2

45,5

39,0

44,5

Enero

37,8

45,3

30,8

39,9

Febrero

32,0

54,0

36,0

36,8

Marzo

36,3

41,0

34,1

-

Abril

47,1

41,0

55,4

-

Mayo

58,0

-

-

-


Cuadro 6. Composición de la leche según épocas del año como promedio de todas las vacas.

Table 6. Average milk composition according to yearly time period for all the cows.

 

Agosto-septiembre

Octubre-noviembre

Diciembre-enero

Febrero-marzo

Materia grasa, %

3,06

3,12

3,08

2,93

Sólidos solubles, %

9,43

9,85

10,2

11,1

Proteína total, %

3,16

3,08

3,19

3,25


En el Cuadro 7 se indican algunos parámetros de fertilidad del suelo durante la evolución del ensayo en dos potreros a diferentes profundidades de muestreo. Llama la atención las grandes diferencias que se presentan en los contenidos de nutrientes en cortos intervalos de tiempo. Los niveles de fósforo disminuyen de 10 a un promedio de 5 ppm en el potrero 1-6, en la estrata 0-20 cm alcanzando valores extremadamente bajos en la profundidad 20-40 cm. En cambio en el potrero 1-11 se observa un importante incremento tanto en la estrata superior como inferior a partir de octubre de 1990. En el mismo suelo, en un estudio de fertilización en alfalfa mantenido bajo corte, se obtuvo 8 ppm de P en una profundidad de 0-20 cm. con una aplicación anual de 33 kg de P ha-1, pero resultando en un balance negativo de 33 kg de P en un período total de 4 años (Acuña et al., 1991).

Cuadro 7. Análisis de suelo (N, P, K and pH) en dos potreros y diferentes fechas en dos profundidades de suelo.

Table 7. Soil analysis (N, P, K and pH) of two plots at different dates and soil depths.

Fecha

Profundidad 0 - 20 cm

Profundidad 20 - 40 cm

N (ppm)

P (ppm)

K (ppm)

pH

N (ppm)

P (ppm)

K (ppm)

pH

Potrero 1

3/10/89

23

10

56

6,2

17

4

59

6,5

10/04/90

32

4

145

6,0

14

1

27

6,4

28/05/90

33

6

367

6,0

65

4

204

5,9

22/10/90

20

6

85

6,1

11

1

44

6,5

5/11/91

18

4

160

6,1

7

1

124

6,5

Potrero 2

3/10/89

16

8

119

6,2

11

4

98

6,4

10/04/90

44

6

347

6,1

13

1

115

6,4

28/05/90

124

9

326

5,5

38

3

218

6,1

22/10/90

6

19

88

10,8

1

6

66

5,4

5/11/91

5

23

109

6,3

1

15

96

6,4


El nivel de K en el potrero 1-6 aumentó de 56 ppm a 367 ppm entre octubre y mayo del año siguiente, y una tendencia similar se observó en el potrero 1-11. Hacia el final del período, después de dos años de pastoreo, los niveles de K estaban sobre los 100 ppm en la estrata 0-20 cm. En el caso del estudio bajo corte (Acuña et al., 1991) el nivel de potasio disminuyó de 191 a 33 ppm en un período de 3 años en la estrata de 0-10 cm, entre agosto de 1986 y abril de 1989, ocurriendo un balance negativo incluso con aplicaciones tan altas como 168 kg de K ha-1 año-1. El nivel de 33 ppm en el ensayo de corte se obtuvo en el mes de abril, lo cual sería comparable con 367 ppm de mayo en el ensayo de pastoreo.

En la estrata de 20 a 40 cm de profundidad se produjo la misma tendencia en el K que la estrata anterior, aumentando el contenido desde 59 a 204 ppm para el potrero 1- 6, y de 98 a 218 ppm en el potrero 1-11, en la primera temporada de utilización de la pradera. Al final de los dos años el K se mantuvo en alrededor de 100 ppm. De acuerdo a estos resultados se puede indicar que la alfalfa mantenida en un régimen de pastoreo logra mantener el nivel de K en el suelo, en cambio bajo un sistema de corte se produce una rápida disminución de este nutriente en el suelo cuando no hay devolución de los purines. El nivel de K en el suelo alcanza los mayores valores a principios del mes de mayo, es decir antes de iniciarse el período normal de lluvias en la zona; por otra parte el nivel más bajo de K en el suelo se encuentra en el mes de octubre. Esto estaría indicando que es probable una alta lixiviación de este elemento por efecto de lluvias y se aconseja su aplicación como fertilizante a partir de esta última fecha señalada.

CONCLUSIONES

Es factible lograr altos niveles de producción de leche en un sistema de producción basado en alfalfa utilizada en pastoreo y corte y ensilaje de maíz durante el invierno.

La eficiencia de utilización de la materia seca es altamente variable cuando se pastorea alfalfa, observándose altas pérdidas en primavera.

La utilización de alfalfa en pastoreo permite mantener el nivel de potasio en el suelo.

RESUMEN

En la Estación Experimental Humán, ubicada cerca de la ciudad de Los Ángeles (37º28`Lat. S y 72º23`Long. O), se evaluó durante dos años consecutivos un sistema de producción de leche, cuya base forrajera fueron 4 hectáreas de alfalfa suministradas como pastoreo rotativo al estado de prebotón y alternativamente como henificación; 1,8 hectáreas de maíz para ensilaje, superficie que se ajustó según consumo real. Las vacas recibieron además concentrados según producción de leche durante todo el año. La composición del concentrado fue variable según la época del año, el nivel productivo de las vacas y la calidad del forraje. Se utilizaron 16 vacas Holstein cuyas pariciones se concentraron entre mayo y agosto. La producción de leche promedio fue de 16889 L ha-1 y 6300 L vaca masa-1 al año, con una suplementación de 0,256 kg de suplemento por litro de leche. La eficiencia de utilización de la alfalfa en pastoreo varió entre las épocas del año, con una tendencia a ser menor en primavera y mayor en el verano. Se observó gran variabilidad en la eficiencia de utilización cuyos valores fluctuaron entre un 26 y 92%.

Palabras claves: Zea mays, Medicago sativa, ensilaje de maíz, sistema de producción de leche.

AGRADECIMIENTOS

Los autores agradecen la valiosa cooperación del Sr. Juan Curilemu por su dedicación al muestreo del forraje y control general durante toda la ejecución del experimento; y al Sr. Daniel Reyes por el procesamiento y análisis de muestras.

LITERATURA CITADA

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18,85

34

34,9

39,56

81,86

Ancoa

7,20

18,33

39

37,5

45,17

85,73 d

Onda

7,98 d

20,31

39

44,7 d

42,49

86,72 d

Sipa

8,17 d

20,52

40

44,7 d

44,37

84,53 d

Ovación

8,42 d

24,06 d

35

47,6 d

46,81

86,72 d

Cisne

8,77 d

23,12 d

38

43,4 d

53,28

84,77d

Nobo

8,23 d

19,58

42d

41,0

59,25 d

84,02

Ciko

7,52

20,52

37

47,4 d

44,05

86,48 d

Saeta

8,62 d

23,23 d

37

47,5 d

55,70 d

86,20 d

Domo

8,28 d

20,73

40

49,0 d

39,94

84,90 d

 

 

 

 

 

 

 

7,85

20,64

38

43,2

46,36

85,02

CV

6,3

6,3

5,9

4,3

13,2

0,5

12,22

32,34

4,0

4,61

15,15

0,99

b

0,100**

0,195**

0,149*

0,638**

0,469*

0,152**

d: Valores estadísticamente superiores (P = 0,05) a la variedad testigo Mexifén, según la Prueba de Dunnett (d’). 
b: Coeficiente de regresión de la característica sobre el año de liberación de la variedad. Valores no significativos (NS) y significativos al 5% (*) y 1% (**), respectivamente.

Cuadro 6. Medias de características agronómicas de once cultivares de trigo evaluados en 1998. Sin fungicida foliar.

Table 6. Average of agronomic traits of eleven wheat cultivars evaluated in 1998. Without foliar fungicide.



Variedad

Rendimiento grano
t ha-1

Biomasa
t ha-1

Indice cosecha
(%)

Granos espiga-1
(N°)

Peso
1.000
semillas (g)

Peso
hectolitro
kg hL -1

Mexifén

8,55

18,22

47

43,1

44,76

82,53

Antufén

9,18

21,04 d

44

51,3

44,40

82,90

Ancoa

8,36

18,54

45

50,2 d

40,93

83,56 d

Onda

9,54

21,04 d

45

47,2

49,33 d

85,75 d

Sipa

9,48

21,04 d

45

46,2

49,83 d

84,16 d

Ovación

8,58

21,04 d

41

46,3

48,56 d

84,32 d

Cisne

8,91

20,41

44

58,2 d

44,20

82,83

Nobo

9,28

19,79

47

59,8 d

43,23

82,46

Ciko

9,66 d

22,29 d

43

45,1

51,40 d

84,90 d

Saeta

9,14

21,25 d

43

57,0 d

45,70

84,53 d

Domo

9,78 d

21,25 d

46

44,2

50,33 d

82,08

 

 

 

 

 

 

 

9,13

20,54

0,44

49,9

46,61

83,64

CV

4,2

5,4

3,4

4,9

1,3

0,44

0,95

2,73

3,73

6,13

1,52

0,91

b

0,037 *

0,106**

N.S.

N.S.

0,222*

N.S.

d: Valores estadísticamente superiores (P = 0,05) a la variedad testigo Mexifén, según la Prueba de Dunnett’s (d’).
b: Coeficiente de regresión de la característica sobre el año de liberación de la variedad. Valores no significativos (NS) y significativos al 5% (*) y 1% (**), respectivamente.

Podría señalarse que la mayor cantidad de coeficientes de regresión (b) significativos obtenidos en los experimentos sin fungicida, respecto a los coeficientes de regresión con fungicida representaría en cierta forma el daño económico causado por las enfermedades. En estos cuatro años de estudio el ataque promedio de roya estriada (Puccinia striiformis West. ) fue de 27; 39; 0 y 29% , en tanto que los de roya colorada (Puccinia recondita Rob .ex. Desm.) fueron de 52; 50; 10 y 8%, respectivamente. Las variedades más afectadas por roya amarilla fueron, Antufén, Ancoa, Sipa, Ovación, Nobo y Saeta. El ataque de roya colorada fue generalizado ya que solamente la variedad Domo no presentó esta enfermedad.

CONCLUSIONES

  1. La ganancia genética en rendimiento obtenida con las variedades liberadas entre 1971 y 1993 no fue significativa.
  2. El reemplazo de las variedades, en general, se habría debido principalmente a la mejor sanidad de las nuevas variedades cuando recién se lanzaron al mercado, lo que les otorgaba, comparativamente, un mayor rendimiento respecto a las variedades más antiguas.

  3. Los incrementos de rendimiento obtenidos al proteger químicamente las variedades susceptibles valoran el trabajo de mejoramiento genético, que tiene como una de sus finalidades la incorporación de resistencia genética a las principales enfermedades, y a través de esa vía mejorar la capacidad de producción de las variedades.

RESUMEN

Se realizaron experimentos de campo con once variedades de trigos (Triticum aestivum L.) de primavera liberadas a la producción comercial entre 1971 y 1993, para evaluar la ganancia genética en rendimiento de grano y sus variables asociadas (biomasa, índice de cosecha, granos por espiga, peso de mil semillas y peso del hectolitro). Los genotipos fueron desarrollados en el Proyecto de Mejoramiento de Trigo del Centro Regional de Investigación Quilamapu, del Instituto de Investigaciones Agropecuarias. Mexifén fue la primera variedad de este grupo, y se usó como variedad de referencia. Los experimentos se llevaron a cabo en Chillán, Chile, durante 1995 a 1998. En cada año se realizaron dos experimentos similares, con y sin control de enfermedades foliares, para evaluar la ganancia genética y el daño de las enfermedades respectivamente. El promedio de rendimiento de todas las variedades, durante los cuatro años, con fungicida fue de 9,02 t ha-1 y de 7,50 t ha-1 sin fungicida. No se detectó ganancia genética significativa en rendimiento de grano, ni en sus variables asociadas, con la excepción del peso de la semilla. En este último caso la ganancia genética fue de 22,1 mg grano-1 año-1. Se concluyó que las variedades distribuidas entre 1971 y 1993, no mostraron ganancia genética en rendimiento de grano y, que la razón principal para el cambio de variedades en ese período habría sido la resistencia genética a las enfermedades foliares.

Palabras claves: mejoramiento de variedades, ganancia genética, rendimiento de grano.

LITERATURA CITADA

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Waddington, S.R.; Ransom, J.K.; Osmanzai, M. and Saunders, D.A. 1986. Improvement in the yield potential of bread wheat adapted to Northwest Mexico. Crop Sci. 26:698-793.^rND^sAustin^nR.B.^rND^sBingham^nJ.^rND^sBlackwell^nR.D.^rND^sEvans^nL.T.^rND^sFord^nM.A.^rND^sMorgan^nC.L.^rND^sTaylor^nM.^rND^sBerger^nM.^rND^sPlanchon^nC.^rND^sFeyerherm^nA.M.^rND^sPaulsen^nG.M.^rND^sSebaugh^nJ.L.^rND^sFeyerherm^nA. M.^rND^sKemp^nK.E.^rND^sPaulsen^nG.M.^rND^sFisher^nR.A.^rND^sWall^nP.C.^rND^sHucl^nP.^rND^sBaker^nJ.R.^rND^sKarimi^nM. M.^rND^sSiddique^nK.H.M.^rND^sLaw^nC. , N.^rND^sSnape^nJ.W.^rND^sWorland^nA J.^rND^sLynch^nP.J.^rND^sFrey^nK.J.^rND^sMcCaig^nT.N.^rND^sClarke^nJ.M.^rND^sMellado^nZ. M.^rND^sMellado^nZ. M.^rND^sOpazo^nG., R.^rND^sPerry^nM.W.^rND^sD’Antuono^nM.F.^rND^sSinha^nS.K.^rND^sAggarwal^nP.K.^rND^sChaturvedi^nG.S.^rND^sKoundal^nK.R.^rND^sKhanna-Chopra^nR.^rND^sSlafer^nG.A.^rND^sAndrade^nF.H.^rND^sSyme^nJ.R.^rND^sVan Dobben^nH. W.^rND^sWaddington^nS.R.^rND^sRansom^nJ.K.^rND^sOsmanzai^nM.^rND^sSaunders^nD.A.^rND^sAustin^nR.B.^rND^sBingham^nJ.^rND^sBlackwell^nR.D.^rND^sEvans^nL.T.^rND^sFord^nM.A.^rND^sMorgan^nC.L.^rND^sTaylor^nM.^rND^sBerger^nM.^rND^sPlanchon^nC.^rND^sFeyerherm^nA.M.^rND^sPaulsen^nG.M.^rND^sSebaugh^nJ.L.^rND^sFeyerherm^nA. M.^rND^sKemp^nK.E.^rND^sPaulsen^nG.M.^rND^sFisher^nR.A.^rND^sWall^nP.C.^rND^sHucl^nP.^rND^sBaker^nJ.R.^rND^sKarimi^nM. M.^rND^sSiddique^nK.H.M.^rND^sLaw^nC. , N.^rND^sSnape^nJ.W.^rND^sWorland^nA J.^rND^sLynch^nP.J.^rND^sFrey^nK.J.^rND^sMcCaig^nT.N.^rND^sClarke^nJ.M.^rND^sMellado^nZ. M.^rND^sMellado^nZ. M.^rND^sOpazo^nG., R.^rND^sPerry^nM.W.^rND^sD’Antuono^nM.F.^rND^sSinha^nS.K.^rND^sAggarwal^nP.K.^rND^sChaturvedi^nG.S.^rND^sKoundal^nK.R.^rND^sKhanna-Chopra^nR.^rND^sSlafer^nG.A.^rND^sAndrade^nF.H.^rND^sSyme^nJ.R.^rND^sVan Dobben^nH. W.^rND^sWaddington^nS.R.^rND^sRansom^nJ.K.^rND^sOsmanzai^nM.^rND^sSaunders^nD.A.^rND^1A01^nMario^sMellado Z.^rND^1A01^nMario^sMellado Z.^rND^1A01^nMario^sMellado Z.

MEJORAMIENTO DE TRIGOS HARINEROS (Triticum aestivum L.) EN LA ZONA CENTRO SUR DE CHILE. II. ANALISIS DEL RENDIMIENTO Y VARIABLES ASOCIADAS EN TRIGOS DE PRIMAVERA1

Genetic improvement in bread wheats (Triticum aestivum L.) in the South Central area of Chile. II. Analysis of grain yield and related variables in spring varieties

Mario Mellado Z.2

1 Recepción de originales: 15 de diciembre de 1998.
2 Instituto de Investigaciones Agropecuarias, Centro Regional de Investigación Quilamapu, Casilla 426, Chillán, Chile. Email: mmellado@quilampu.inia.cl

ABSTRACT

Field experiments with eleven spring wheat varieties released between 1971 and 1993 were carried out to assess genetic gain in yield potential and related variables (biomass, harvest index, kernels/spike, kernel weight and test weight). The genotypes tested were developed in the Quilamapu Wheat Breeding Program. Mexifén was the first enhanced variety of this group, and was used as the standard variety. The experiments were carried out at the Instituto de Investigaciones Agropecuarias, Chillán, Chile, from the season 1995 to 1998. Two similar experiments were carried out each year, with and without foliar fungus disease control to evaluate genetic gains and foliar diseases damage respectively. The overall average yields of all varieties tested, during 1995-1998, with and without fungicides were 9.02 t ha-1 and 7.50 t ha-1 respectively. Significative genetic gains in grain yield and related variables were not detected, with the exception of kernel weight, which presented an average genetic gains of 22.1 mg grain-1 year-1.

It was concluded that the wheat varieties distributed between 1971 and 1993 did not show genetic gains in grain yield, and that the principal reason for the change of varieties was the genetic resistance to foliar diseases.

Key words: cultivars improvement, genetic gains, wheat grain yields.

INTRODUCCIÓN

El mejoramiento genético del trigo es un requisito para una agricultura moderna donde se incluya este cereal, ya que la liberación de nuevas variedades con mejores características agronómicas es indispensable para integrarlas en un plan exigente de rotaciones.

En Chile el rendimiento unitario en la producción de trigo ha tenido diferentes grados de incrementos durante el presente siglo. Según cálculos del autor, elaborados con datos del Instituto Nacional de Estadísticas, Opazo (1932), David (1993), y Arancibia y Yavar (1994), entre los años 1910 y 1939 se registró una disminución promedio de 8 kg ha-1 año-1; entre 1940 y 1969 se produjo un aumento de 21 kg ha-1 año-1, y entre 1970 y 1996 el incremento fue de 100 kg ha-1 año-1. Se estima que el gran aumento producido en el último tercio del siglo fue un resultado conjunto de la genética y de la agronomía. Como referencia, Slafer y Andrade (1991) señalan que la mitad del incremento en rendimiento de grano se debe a ganancia genética, y la otra mitad a factores de manejo y ambientales.

Berger y Planchon (1990) señalan que el mejoramiento de la productividad del trigo harinero ha estado relacionada con un aumento en el índice de cosecha (IC), pero no con el rendimiento biológico, el que se ha mantenido más o menos constante. Dos décadas antes, Syme (1970) indicaba que las variedades mexicanas, semienanas, rinden más grano, menos paja, pero igual cantidad de biomasa. En este mismo sentido, Van Dobben (1962), Austin et al. (1980) y Waddington et al. (1986) señalan que los aumentos de rendimiento, generalmente han mostrado una asociación positiva con IC.

Un punto de vista diferente es el de Karimi y Siddique (1991) quienes señalan que el aumento de rendimiento de los trigos modernos se ha logrado con una mayor tasa de crecimiento del cultivo, es decir, una mayor tasa de producción de materia seca por unidad de área.

Respecto a la magnitud de las ganancias genéticas en el mejoramiento de trigos harineros de primavera, se citan diferentes valores. Feyerherm et al. (1984) señalan que los aumentos de rendimiento atribuidos al cambio de variedades harineras de primavera en el período 1954 - 1979, variaron entre 10,7 kg ha-1 año-1 en Montana, y 22 kg ha-1 año-1 en Minnesota. En un trabajo similar efectuado para el periodo 1979 - 1984, Feyerherm et al. (1989) indican aumentos de 8,8 kg ha-1 año-1 en Montana, y de 17,6 kg ha-1 año-1 en Dakota del Sur.

Waddington et al. (1986) indican una ganancia genética de 59 kg ha-1 año-1 para trigos mexicanos liberados entre 1950 y 1981. Sin embargo cuando analizaron el periodo 1970 - 1979 no se encontraron evidencias de un aumento en el potencial de rendimiento. Mc Caig y Clarke (1995) señalan que los trigos liberados en el Oeste de Canadá, entre 1947 y 1992, aumentaron su potencial genético de rendimiento en aproximadamente 6 a 9 kg ha-1 año-1. Agregan que en este logro no influyó el peso del hectolitro, la altura de planta, ni el ciclo vegetativo, pero sí el número de granos por m2. Perry y D’Antuono (1989) señalan para el Oeste de Australia un aumento de rendimiento de 5,8 kg ha-1 año-1 (0,57% al año), para 28 cultivares de trigos liberados entre 1960 y 1982. Agregan que el 80% de este aumento se debió al mejoramiento del IC; mencionan IC de 28 y 36% para los cultivares antiguos y semienanos, respectivamente.

En Canadá, Hucl y Baker (1987) señalan un IC de 32% para el trigo Red Fife (97 cm) liberado en 1882, y de 41% para la variedad HY 320 (65 cm) liberada en 1985.

En el presente estudio se presenta una evaluación del avance genético en rendimiento de grano, y algunas variables relacionadas, de once cultivares de trigo de primavera liberadas entre 1971 y 1993.

MATERIALES Y MÉTODOS

La evaluación de variedades obtenidas en diferentes períodos, usando ambientes comunes y una tecnología de manejo similar es, posiblemente, el método más directo y menos sesgado para medir el progreso genético en mejoramiento.

En consideración a lo anterior todos los ensayos fueron realizados en suelos regados, de textura franco limosa a franco arcillosa, del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, Centro Regional de Investigación Quilamapu, Campo Experimental Santa Rosa (Lat. 36°31’34" S., Long. 71°54’40" O. y alt. 220 m.s.n.m.), Chillán, Chile, durante los años 1995, 1996, 1997 y 1998.

Cada experimento fue sembrado en un diseño de bloques completos al azar de once tratamientos (variedades) y tres repeticiones. La unidad experimental consistió en una parcela de seis hileras de 2 m de largo espaciadas a 20 cm. La distancia entre parcelas adyacentes fue de 40 cm, y entre bloques de 150 cm. En la cosecha se excluyeron las dos hileras bordes.

Las once variedades y el año de registro, son los siguientes: Mexifén (1971), Antufén (1974), Ancoa (1982), Onda (1982), Sipa (1982), Ovación (1985), Cisne (1985), Nobo (1986), Ciko (1988), Saeta (1989) y, Domo (1993).

Las siembras se efectuaron los días 10, 1, 5 y 1 de agosto de 1995, 1996, 1997 y 1998, respectivamente. La dosis de semilla fue 160 kg ha-1 en 1995 y 1996, y de 200 kg ha-1 en 1997 y 1998. La fertilización por hectárea, basada en análisis del suelo, fue de 150 kg de N como Salitre Sodico y de 43 kg de P como Superfosfato Triple, durante 1995 y 1996. En 1997 y 1998 fue de 200 unidades de N, 64 unidades de P, y 41 unidades de K como Salitre Sodico, Superfosfato Triple y Muriato de Potasio, respectivamente.

Dado que las variedades diferían en su comportamiento a las enfermedades, se realizó un control periódico de las enfermedades foliares mediante la aplicación de fungicidas sistémicos inhibidores de la síntesis de ergosterol. Estos productos se aplicaron en las dosis recomendadas por los fabricantes, con un intervalo aproximado de un mes, a partir del momento en que se hizo presente alguna enfermedad.

Contiguo a este ensayo se sembró un experimento exactamente igual que se mantuvo sin protección de enfermedades foliares.

Las malezas de hoja angosta se controlaron con el graminicida sistémico Clodinafop - Propargil, en tanto que para eliminar las malezas de hoja ancha se aplicó una mezcla de MCPA y Metsulfuron Metil.

Las características evaluadas fueron:

1. Días de siembra a espigadura. Días transcurridos desde la siembra hasta cuando aproximadamente un 50% de las espigas de una parcela habían emergido completamente.

2. Altura de planta: Medida desde la superficie del suelo hasta el extremo superior de las espigas (sin considerar las barbas).

3. Rendimiento de fitomasa. Evaluada cortando con hechona a ras de suelo las plantas de trigo totalmente secas de las cuatro hileras centrales de cada parcela, lo que equivale a una superficie de 1,6 m2 de cada unidad experimental. Luego este material fue pesado en una balanza reloj sostenida en un trípode. Las parcelas fueron procesadas el mismo día, después que todas las variedades habían alcanzado completa madurez de cosecha.

4. Rendimiento de grano: Se determinó después de trillar toda la gavilla usada para evaluar la fitomasa (t ha-1).

5. Indice de cosecha: Cuociente entre el rendimiento de grano y la fitomasa (%).

6. Peso del hectolitro: Peso del grano por unidad de volumen, determinado en una muestra de trigo libre de impurezas, empleando una balanza Schopper de 250 mL de capacidad.

7. Número de granos por espiga: Se usó el número promedio de granos obtenido al procesar 25 espigas por cada parcela.

8. Peso de 1.000 semillas: Se contaron mil semillas y se pesaron en una balanza con sensibilidad de centésimas de gramos.

Análisis de los datos

Se hizo un análisis de varianza para los datos de cada variable, en años individuales, y para años combinados para ver si hubo efecto de años. Este análisis se efectuó separadamente para los ensayos con y sin fungicida.

Las medias se compararon mediante el procedimiento de Dunnett (Steel and Torrie, 1960), usando como testigo a la variedad Mexifén por ser la más antigua de las once variedades analizadas.

Para estimar la ganancia genética en rendimiento de grano y en sus variables asociadas (biomasa, índice de cosecha, granos por espiga, peso de 1.000 semillas y, peso del hectolitro) se hizo una regresión de las medias de cada variedad, en cada año, contra el año de liberación de esa variedad, expresado como años transcurridos desde la liberación de la primera variedad analizada. Esta metodología ha sido usada por muchos investigadores, entre ellos Lynch y Frey (1993) y Waddington et al. (1986).

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Días de siembra a espigadura y altura de las variedades

En el Cuadro 1 se aprecia que la diferencia del ciclo vegetativo entre el trigo más precoz (Ciko) y los más tardíos (Cisne y Domo) es alrededor de diez días; las otras siete variedades difieren como máximo en solo cinco días. Con relación a la altura estas variedades se clasifican como semienanas, ya que bajo esta denominación se ubican los trigos cuya altura de planta oscila entre 80 y 105 centímetros (Mellado,1997). La excepción la constituye la variedad Cisne que con un promedio de 114 centímetros corresponde a un trigo de altura estándar.

Cuadro 1. Algunas características de once variedades de trigo harinero de primavera.

Table 1. Some characteristics of eleven bread spring wheat varieties.


Año de liberación


Variedad

Días siembra espigadura
Promedio1 y (ES3)

Altura de planta
Promedio2 y (ES3) (cm)

1971

Mexifén

96,7 (0,4 )

89 (1,0)

1974

Antufén

94,2 (0,7)

99 (1,0)

1982

Ancoa

93,6 (0,6)

89 (1,0)

1982

Onda

94,2 (0,9)

99 (1,3)

1982

Sipa

93,1 (0,6)

101 (1,5)

1985

Ovación

97,0 (0,4)

104 (1,8)

1985

Cisne

101,3 (0,7)

114 (1,4)

1986

Nobo

97,6 (0,6)

94 (1,3)

1988

Ciko

91,7 (0,6)

97 (1,1)

1989

Saeta

97,3 (0,7)

99 (1,1)

1993

Domo

100,0 (0,9)

87 (1,1)

 

 

 

 

1 n = 8 datos.
2 n = 24 datos.
3 ES = Error estándar

Experimentos con control químico de enfermedades foliares

El análisis de varianza combinado para años y variedades no demostró interacción significativa, para ninguna variable, por lo que se efectuó un análisis conjunto de los datos obtenidos en los cuatro años.

Los valores de F del análisis de varianza de las seis características indicadas en el Cuadro 2, fueron significativos (P< 0,01). Este Cuadro señala que según la prueba de Dunnett (d’) las variedades que superaron al testigo Mexifén fueron: Sipa en rendimiento de grano; las variedades Ovación, Cisne y Saeta en biomasa; las variedades Antufén, Cisne, Nobo y Saeta en granos por espiga; las variedades Ancoa, Onda, Sipa, Ovación, Ciko y Saeta, en peso del hectolitro, y las variedades Sipa, Ovación, Ciko y Domo en peso del grano.

Cuadro 2. Valores promedios de rendimiento de grano y características asociadas de once variedades de trigo, con aplicación de fungicida, evaluadas durante los años 1995-1996 y1997.

Table 2. Average values of grain yield and related variables in eleven wheat varieties, with foliar fungicides, during 1995- 1996 and 1997.


Variedad

Rendimiento grano
t ha-1

Biomasa
t ha-1

Indice
Cosecha (%)

Granos espiga1
(N°)

Peso
1.000 semillas (g)

Peso
hectolitro
kg hL-1

Mexifén

8,15

19,71

41

38,3

44,51

83,81

Antufén

9,30

22,91

41

46,3 d

44,04

84,57

Ancoa

8,66

20,54

42

42,7

40,42

85,41 d

Onda

8,90

20,96

42

41,5

46,56

86,43 d

Sipa

9,74 d

22,50

43

42,9

50,55 d

85,39 d

Ovación

9,14

24,55 d

37

40,6

48,60 d

85,81 d

Cisne

9,00

24,21 d

37

52,0 d

43,53

84,17

Nobo

9,30

21,01

44

54,8 d

44,72

84,66

Ciko

8,93

21,04

42

43,2

50,24 d

86,15 d

Saeta

9,20

24,37 d

38

52,6 d

47,53

85,80 d

Domo

8,95

21,95

41

38,7

48,26 d

84,05

9,02

22,16

41

44,9

46,27

85,11

CV

6,5

7,2

6,0

6,7

3,3

0,5

1,38

3,73

5,69

7,03

3,53

1,01

b

0,022 NS

0,091 NS

- 0,001 NS

0,185 NS

0,221 **

0,028 NS

d:Valores estadísticamente superiores (P= 0,05) a la variedad testigo Mexifén, según la Prueba de Dunnett (d’).
b: Coeficiente de regresión de la característica sobre el año de liberación de la variedad. Valores no significativos (NS) y significativos al 1% (**), respectivamente.

Los coeficientes de regresión (b) no fueron significativos, lo cual implica que con la excepción del peso del grano, no hubo ganancias genéticas durante el período de mejoramiento que transcurrió entre las liberaciones de las variedades Mexifén y Domo. La ausencia de ganancia genética registrada en el presente trabajo concuerda con lo indicado por Waddington et al. (1986) y Fisher and Wall (1976) quienes señalan que se ha observado un "plateau" en los potenciales de rendimiento de las variedades liberadas desde comienzos de la década de 1970 en adelante.

Para la presente investigación, la falta de ganancia genética en rendimiento obedecería al período de tiempo relativamente breve que consideró este estudio (22 años), y la no incorporación de una variedad más antigua como referencia, es decir, una variedad cultivada en la década del cuarenta. Esta apreciación aparece confirmada por Perry y D’Antuono (1989) quienes señalan que si bien los mayores aumentos de rendimiento debido al mejoramiento genético han sido registrados en Inglaterra, ello puede deberse a que el análisis de dicha mejora parte de una base muy baja.

Otra explicación para esta falta de aumento de rendimiento, y que también la señala Sinha et al. (1981), se basaría en el hecho que el propósito de aumentar el rendimiento a veces es sobrepasado por la urgencia de lograr variedades con mejor resistencia a las enfermedades. Cabe señalar que en la región que cubre el presente estudio, las royas, especialmente Puccinia striiformis West., se presentan permanentemente bajo condiciones naturales (Mellado, 1988), por lo que siempre son una prioridad en el trabajo de mejoramiento.

Aunque se ha determinado correlación entre rendimiento de grano con altura de planta y largo del ciclo vegetativo (Mellado, 1978; 1988), en el presente estudio estas dos características no habrían jugado un rol importante en el rendimiento, ya que su rango de variación fue pequeño (Cuadro 1). Respecto a la altura, Law et al. (1978) señalan que la correlación positiva entre rendimiento de grano y altura de planta es contrario a las metas de selección de los mejoradores, ya que siempre se buscan trigos de caña corta con alto rendimiento.

El rendimiento de grano de las variedades estuvo asociado (n=132) con el peso de la semilla (r=0,287, P<0,01); con el número de granos por espiga (r=0,217, P<0,01); con la producción de biomasa (r= 0,761, P<0,05) lo que corrobora lo indicado por Karimi y Siddique (1991), y con el índice de cosecha (r= 0,456, P<0,01) lo que concuerda con lo indicado por Austin et al. (1980) y Waddington et al. (1986).

La fertilidad de las espigas que se traduce en el número de granos por espiga no experimentó avances genéticos durante el período considerado, lo que contradice a algunos investigadores, entre ellos a Waddington et al. (1986) quienes indican que se ha producido un mejoramiento continuo en el número de granos por espiga en los genotipos que poseen los genes de enanismo Rht.

El peso de la semilla fue la única característica que mostró una ganancia genética significativa de 22,1 mg grano-1 año-1.

Experimentos sin control químico de enfermedades foliares

El análisis combinado de varianza (año x variedad), determinó interacción para todas las variables, por lo que éstas se analizaron por años separados.

La importancia del reemplazo de variedades a nivel comercial, debido a la pérdida de resistencia a las enfermedades, queda nítidamente demostrada en los experimentos sin fungicida al follaje. En efecto, con la sola excepción del índice de cosecha en 1995 y 1996, y el número de granos por espiga en 1995, en todos los casos restantes los coeficientes de regresión (b) fueron significativos (Cuadros 3, 4, 5 y 6), indicando con ello que las variedades de más reciente liberación sobresalen respecto a las más antiguas, como consecuencia de la mejor resistencia a las enfermedades, dado que en los ensayos con control químico no se detectó avance genético per se.

Cuadro 3. Medias de características agronómicas de once cultivares de trigo evaluados en 1995. Sin fungicida foliar.

Table 3. Average of agronomic traits of eleven wheat cultivars evaluated in 1995. Without foliar fungicide.

 

Variedad

Rendimiento grano
t ha-1

Biomasa
t ha-1

Indice
cosecha
(%)

Granos
espiga-1
(N°)

Peso
1.000
semillas (g)

Peso
hectolitro
kg hL-1

Mexifén

5,58

15,31

37

32,6

40,81

84,01

Antufén

5,78

16,77

35

42,6 d

37,39

83,11

Ancoa

6,01

17,19

35

40,.2

34,10

85,43 d

Onda

6,62 d

17,40

38

39,7

42,15

86,11

Sipa

5,81

15,83

37

36,7

42,20

84,78

Ovación

5,52

16,67

33

31,0

42,87

85,95 d

Cisne

6,79 d

18,65 d

37

48,6 d

36,67

83,56

Nobo

5,16

14,69

35

46,7 d

37,13

84,16

Ciko

6,92 d

16,87

41d

43,6

48,30 d

86,33 d

Saeta

6,06

17,19

35

46,1 d

43,77

86,48 d

Domo

7,11 d

18,54 d

38

36,4

47,48 d

84,46

 

 

 

 

 

 

 

6,12

16,83

36

40,5

41,17

84,95

CV

6,4

7,5

5,2

9,4

3,9

0,5

9,79

31,49

3,9

9,4

4,04

1,03

b

0,052**

0,088*

0,100 NS

0,215 NS

0,367**

0,088**

d: Valores estadísticamente superiores (P= 0,05) a la variedad testigo Mexifén, según la Prueba de Dunnett (d’). 
b: Coeficiente de regresión de la característica sobre el año de liberación de la variedad. Valores no significativos (NS) y significativos al 5% (*) y 1% (**), respectivamente.

Cuadro 4. Medias de características agronómicas de once cultivares de trigo evaluados en 1996. Sin fungicida foliar.

Table 4. Average of agronomic traits of eleven wheat cultivars evaluated in 1996. Without foliar fungicide.


Variedad

Rendimiento grano
t ha-1

Biomasa
t ha-1

Indice
cosecha
(%)

Granos espiga-1
(N°)

Peso
1.000
semillas (g)

Peso
hectolitro
kg hL -1

Mexifén

7,19

18,12

40

31,4

39,53

81,78

Antufén

6,33

17,50

36

36,3

34,53

82,23

Ancoa

6,14

16,77

36

35,4

31,60

83,28 d

Onda

7,18

16,98

42

37,1

40,00

84,31 d

Sipa

7,10

17,50

40

35,1

43,43

82,75 d

Ovación

5,96

17,50

34

33,0

41,06

82,90 d

Cisne

6,02

17,19

35

44,3

37,06

81,71

Nobo

5,36

15,00

36

44,9

36,86

79,68

Ciko

8,56 d

19,58

44 d

39,8 d

47,23 d

84,23 d

Saeta

6,84

17,92

38

44,9 d

43,03

84,85 d

Domo

9,14 d

23,02 d

40

34,2

43,23

83,41 d

 

 

 

 

 

 

 

6,89

179,16

38

37,8

39,78

82,83

CV

5,4

6,7

3,2

7,5

5,0

0,4

9,32

29,98

3,0

7,01

4,96

0,87

b

0,064*

0,137*

N.S.

0,342*

0,352**

0,075*

d: Valores estadísticamente superiores (P= 0,05) a la variedad testigo Mexifén, según la Prueba de Dunnett (d’) .
b: Coeficiente de regresión de la característica sobre el año de liberación de la variedad. Valores no significativos (NS) y significativos al 5% (*) y 1% (**), respectivamente.

Cuadro 5. Medias de características agronómicas de once cultivares de trigo evaluados en 1997. Sin fungicida foliar.

Table 5. Average of agronomic traits of eleven wheat cultivars evaluated in 1997. Without foliar fungicide.

Variedad

Rendimiento grano
t ha-1

Biomasa
t ha-1

Indice cosecha
(%)

Granos espiga-1
(N°)

Peso
1.000
semillas (g)

Peso
hectolitro
kg hL -1

Mexifén

6,62

17,81

37

37,9

39,38

83,35

Antufén

6,43

18,85

34

34,9

39,56

81,86

Ancoa

7,20

18,33

39

37,5

45,17

85,73 d

Onda

7,98 d

20,31

39

44,7 d

42,49

86,72 d

Sipa

8,17 d

20,52

40

44,7 d

44,37

84,53 d

Ovación

8,42 d

24,06 d

35

47,6 d

46,81

86,72 d

Cisne

8,77 d

23,12 d

38

43,4 d

53,28

84,77d

Nobo

8,23 d

19,58

42d

41,0

59,25 d

84,02

Ciko

7,52

20,52

37

47,4 d

44,05

86,48 d

Saeta

8,62 d

23,23 d

37

47,5 d

55,70 d

86,20 d

Domo

8,28 d

20,73

40

49,0 d

39,94

84,90 d

 

 

 

 

 

 

 

7,85

20,64

38

43,2

46,36

85,02

CV

6,3

6,3

5,9

4,3

13,2

0,5

12,22

32,34

4,0

4,61

15,15

0,99

b

0,100**

0,195**

0,149*

0,638**

0,469*

0,152**

d: Valores estadísticamente superiores (P = 0,05) a la variedad testigo Mexifén, según la Prueba de Dunnett (d’). 
b: Coeficiente de regresión de la característica sobre el año de liberación de la variedad. Valores no significativos (NS) y significativos al 5% (*) y 1% (**), respectivamente.

Cuadro 6. Medias de características agronómicas de once cultivares de trigo evaluados en 1998. Sin fungicida foliar.

Table 6. Average of agronomic traits of eleven wheat cultivars evaluated in 1998. Without foliar fungicide.



Variedad

Rendimiento grano
t ha-1

Biomasa
t ha-1

Indice cosecha
(%)

Granos espiga-1
(N°)

Peso
1.000
semillas (g)

Peso
hectolitro
kg hL -1

Mexifén

8,55

18,22

47

43,1

44,76

82,53

Antufén

9,18

21,04 d

44

51,3

44,40

82,90

Ancoa

8,36

18,54

45

50,2 d

40,93

83,56 d

Onda

9,54

21,04 d

45

47,2

49,33 d

85,75 d

Sipa

9,48

21,04 d

45

46,2

49,83 d

84,16 d

Ovación

8,58

21,04 d

41

46,3

48,56 d

84,32 d

Cisne

8,91

20,41

44

58,2 d

44,20

82,83

Nobo

9,28

19,79

47

59,8 d

43,23

82,46

Ciko

9,66 d

22,29 d

43

45,1

51,40 d

84,90 d

Saeta

9,14

21,25 d

43

57,0 d

45,70

84,53 d

Domo

9,78 d

21,25 d

46

44,2

50,33 d

82,08

 

 

 

 

 

 

 

9,13

20,54

0,44

49,9

46,61

83,64

CV

4,2

5,4

3,4

4,9

1,3

0,44

0,95

2,73

3,73

6,13

1,52

0,91

b

0,037 *

0,106**

N.S.

N.S.

0,222*

N.S.

d: Valores estadísticamente superiores (P = 0,05) a la variedad testigo Mexifén, según la Prueba de Dunnett’s (d’).
b: Coeficiente de regresión de la característica sobre el año de liberación de la variedad. Valores no significativos (NS) y significativos al 5% (*) y 1% (**), respectivamente.

Podría señalarse que la mayor cantidad de coeficientes de regresión (b) significativos obtenidos en los experimentos sin fungicida, respecto a los coeficientes de regresión con fungicida representaría en cierta forma el daño económico causado por las enfermedades. En estos cuatro años de estudio el ataque promedio de roya estriada (Puccinia striiformis West. ) fue de 27; 39; 0 y 29% , en tanto que los de roya colorada (Puccinia recondita Rob .ex. Desm.) fueron de 52; 50; 10 y 8%, respectivamente. Las variedades más afectadas por roya amarilla fueron, Antufén, Ancoa, Sipa, Ovación, Nobo y Saeta. El ataque de roya colorada fue generalizado ya que solamente la variedad Domo no presentó esta enfermedad.

CONCLUSIONES

  1. La ganancia genética en rendimiento obtenida con las variedades liberadas entre 1971 y 1993 no fue significativa.
  2. El reemplazo de las variedades, en general, se habría debido principalmente a la mejor sanidad de las nuevas variedades cuando recién se lanzaron al mercado, lo que les otorgaba, comparativamente, un mayor rendimiento respecto a las variedades más antiguas.

  3. Los incrementos de rendimiento obtenidos al proteger químicamente las variedades susceptibles valoran el trabajo de mejoramiento genético, que tiene como una de sus finalidades la incorporación de resistencia genética a las principales enfermedades, y a través de esa vía mejorar la capacidad de producción de las variedades.

RESUMEN

Se realizaron experimentos de campo con once variedades de trigos (Triticum aestivum L.) de primavera liberadas a la producción comercial entre 1971 y 1993, para evaluar la ganancia genética en rendimiento de grano y sus variables asociadas (biomasa, índice de cosecha, granos por espiga, peso de mil semillas y peso del hectolitro). Los genotipos fueron desarrollados en el Proyecto de Mejoramiento de Trigo del Centro Regional de Investigación Quilamapu, del Instituto de Investigaciones Agropecuarias. Mexifén fue la primera variedad de este grupo, y se usó como variedad de referencia. Los experimentos se llevaron a cabo en Chillán, Chile, durante 1995 a 1998. En cada año se realizaron dos experimentos similares, con y sin control de enfermedades foliares, para evaluar la ganancia genética y el daño de las enfermedades respectivamente. El promedio de rendimiento de todas las variedades, durante los cuatro años, con fungicida fue de 9,02 t ha-1 y de 7,50 t ha-1 sin fungicida. No se detectó ganancia genética significativa en rendimiento de grano, ni en sus variables asociadas, con la excepción del peso de la semilla. En este último caso la ganancia genética fue de 22,1 mg grano-1 año-1. Se concluyó que las variedades distribuidas entre 1971 y 1993, no mostraron ganancia genética en rendimiento de grano y, que la razón principal para el cambio de variedades en ese período habría sido la resistencia genética a las enfermedades foliares.

Palabras claves: mejoramiento de variedades, ganancia genética, rendimiento de grano.

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COMPORTAMIENTO ECONÓMICO Y PRODUCTIVO DE SISTEMAS CAMPESINOS EN CONDICIÓN DE EXCEDENTARIEDAD Y SUBSISTENCIA. ESTUDIO DE CASO1

Productive and economic performance of peasant systems under surplus and subsistence conditions. A case study

Rodrigo de la Barra A.2 y Germán Holmberg F.2

1Recepción de originales: 30 de agosto de 1999 (reenviado).
2Instituto de Investigaciones Agropecuarias, Centro Regional de Investigación Remehue, Casilla 24-O, Osorno, Chile. E-mail: rbarra@remehue.inia.cl

ABSTRACT

This work studied the complex relations of peasant production systems. The study was carried out in Maullín county, X Region of Chile, between 1995 and 1997, where two types of peasant systems were analyzed: surplus and subsistence. The results indicated that the subsistence system generates its cash income with a greater diversity of items than the surplus system. In the subsistence system, the production strategy is based on a high use of self-generated inputs and minimized expenditures for labor and services. The surplus system bases its production strategy on high labor and service expenses, and a high proportion of production for sale; furthermore, what, how, and how much to produce are defined completely in function of the exchange value. On the other hand, decisions in the subsistence system are not totally guided by the market, because an important part of production is related to the food requirements of the family. Also, a high family labor use was observed, with contracting for labor only being made when necessary, in contrast to the surplus system, where only 38% of the work is performed by the family. With respect to capital, large differences between the two systems were observed, which reinforces the view that the production strategy is a reflection of the condition of endowment of given factors rather than the consequence of the specific economic rationality of the peasant family.

Key words: peasant economy, peasantry.

INTRODUCCIÓN

El contenido central de la política de apoyo a la pequeña agricultura en Chile se basa en la existencia de un potencial de producción aún no aprovechado, que se manifiesta en el gran número de explotaciones que operan con bajos niveles de productividad, y que en conjunto suman un importante volumen de recursos humanos y de capital.

La estrategia de producción que establece el productor campesino implica una serie de conductas que rara vez siguen el comportamiento de maximizar la utilidad. Esto no implica que el productor o su familia no quiere ganar dinero, pero la utilidad monetaria es sólo uno de los objetivos que el productor y su familia establecen en el manejo de su sistema y a los cuales responde su estrategia productiva (Schejtman, 1980).

El presente trabajo explora la complejidad de relaciones que se dan en los sistemas de producción campesinos, estudiando las diferentes connotaciones que estas relaciones adquieren en unidades campesinas en condiciones de excedentariedad y de subsistencia.

MATERIALES Y MÉTODOS

El estudio se realizó en la comuna de Maullín, Décima Región de Chile, entre 1995 y 1997. En esta comuna, según De la Barra (1995), existen a lo menos tres tipos de sistemas productivos campesinos relevantes, de los cuales para efectos del presente artículo se analizaron dos casos.

El Caso 1 corresponde a un sistema productivo familiar excedentario y en posible proceso de acumulación, que posee 47 ha de superficie física; la producción lechera se distribuye a través de todo el año y sus rubros principales son bovinos (leche, queso y animales en pie) y papas, los cuales originan el grueso del excedente por venta de productos. En adelante el Caso 1 se denominará sistema tipo excedentario.

El Caso 2 corresponde a un sistema productivo familiar de subsistencia, que posee 20 ha de superficie física; la producción lechera se realiza sólo durante el período de mayor crecimiento de la pradera, y sus rubros principales son bovinos (leche, queso y animales en pie), papas y hortalizas, los cuales originan el grueso del excedente por venta de productos. En adelante el Caso 2 se denominará sistema tipo subsistencia.

Se definen los rubros principales del sistema como aquellos que generan gasto en efectivo en sus aspectos productivos. Los métodos de valoración corresponden a costo de reposición en el predio, costo de oportunidad y valor de venta puesto en el predio.

Se utilizó información recopilada por Montero (1995), y De la Barra (1995), a través de un seguimiento dinámico, además de información aportada por la Ilustre Municipalidad de Maullín. El análisis es comparativo entre los casos estudiados. La información se procesó en cada caso, analizando en específico las relaciones entre la estrategia productiva, la mano de obra familiar y las relaciones entre capital, tierra y trabajo. El método de análisis económico corresponde al propuesto por Dillón y Hardaker (1994), el cual cuantifica los flujos físicos de intercambio dentro del predio (autoconsumo, sustitución de insumos) a través de imputaciones de valor. Se utilizaron métodos de valoración de productos, bienes de capital y mano de obra, de manera de hacer comparables los flujos. Se valoró todo en moneda de enero de 1997, con una equivalencia de 420 pesos chilenos por dólar norteamericano.

Para efectos de cálculo de indicadores se consideró como capital el efectivo circulante, el valor de la maquinaria, la masa ganadera, los stocks en bodega y las deudas. La rentabilidad se calculó sobre la utilidad libre del valor de la mano de obra familiar, para lo cual se imputó valor al total del trabajo familiar utilizado en la fase productiva del sistema a precio del mercado local. En cuanto a superficie productiva se consideró el total de superficie predial menos el correspondiente a la zona de vivienda y construcciones.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Caracterización de los casos estudiados

La situación patrimonial y de ingresos de ambos casos (Cuadro 1) permite tener una apreciación del nivel socioeconómico de cada una de las familias campesinas implicadas. Se aprecia que el tipo de subsistencia obtiene ingresos que en el mejor de los casos sólo permiten reproducir el sistema productivo y su actual nivel de vida. Por el contrario, en el tipo excedentario el monto de los ingresos generados no sólo permiten aumentar la capacidad de consumo familiar, sino además invertir en la ampliación de la fase productiva de la unidad económica.

Cuadro 1. Características económicas de los casos estudiados. 1997.

Table 1. Economic characteristics of the studied systems. 1997.

Items

Excedentario

Subsistencia

Nivel socioeconómico

   

Patrimonio

31.646.000

14.525.800

Ingreso familiar/año

2.957.307

1.015.385

Ingreso familiar/Equivalente Hombre/Mes

91.275

24.887

     

Grado de uso de factores

   

Relación capital: Tierra: Trabajo

11:15:1

3:4:1

Uso del trabajo (Jornada Hombre/ha)

6.46

21.1

Uso del capital ($/ha)

679.702

113.486

Producción al mercado (%)

92,7

61,0

     

Productividad por factor

   

Producto global/ha ($)

113.972

96.822

Producto global/Jornada Hombre ($)

17.655

4.102

Producto global/Capital ($)

0,1667

0,85

Ingreso neto/ha (Millones de $)

62.921

51.769

Ingreso neto/Jornada Hombre (Miles de $)

9.747

2.454

Rentabilidad del capital (%)

7,38

- 0,8

     

Uso del trabajo

   

Trabajo total (Jornada Hombre/año)

303,4

422

Intensidad de uso (Jornada Hombre/ha)

6,46

21,1

Mano de obra familiar (%)

38,0

98,0


En la Figura 1 se aprecia el nivel de gasto realizado para el funcionamiento de la fase productiva de ambas unidades económicas. Se aprecia el bajo nivel de gasto del tipo subsistencia en contraposición al realizado por el tipo excedentario. Además, este último evidencia grandes magnitudes de desembolso relacionado a eventos productivos específicos como la fertilización de praderas y la conservación de forraje, lo cuál indica una primera implicancia productiva derivada del nivel socioeconómico que poseen las familias campesinas que manejan dichos sistemas. Dada esta condición el tipo excedentario logra sustentar una estructura anual de producción de leche, a diferencia del tipo subsistencia, que sólo reproduce una estructura estacional de producción de leche de baja productividad.

Figura 1. Evolución de los gastos en efectivo en los casos estudiados. 1997.
Figure 1. Timing of cash payments for the studied systems. 1997.

La estrategia productiva desarrollada por ambos casos implica una estructura funcional diferente, que como primera causa establece una composición distinta del ingreso; así, en el Cuadro 2 se aprecia como el tipo subsistencia genera sus ingresos en efectivo a partir de una mayor diversidad de rubros que el tipo excedentario, lo cual le permite obtener una continuidad en la generación de ingresos a través del año, a pesar de no sustentar una producción anual de leche. Sin embargo, la diferencia en la capacidad para generar dinero que se observa en la Figura 2, resultado de su estrategia productiva, limita aún más sus posibilidades de articular procesos de reproducción ampliada, e incluso pone en duda la sustentabilidad económica del sistema en el mediano plazo.

Cuadro 2. Participación en las ventas y gastos de cada rubro en los casos estudiados. 1997.

Table 2. Sales and expenses for each item in the studied systems. 1997,

Ventas

Gasto

Caso

Rubro

(%)

(%)

       

Excedentario

Bovino

95,7

90

 

Papa

4,3

10

 

Forestal

0

0

       

Subsistencia

Bovino

65,0

68

 

Papa

15,0

18

 

Forestal

10,0

4

 

Porcinos

4,0

0

 

Hortalizas

6,0

10


Figura 2. Evolución anual del ingreso bruto en los casos estudiados. 1997.
Figure 2. Annual timing of the gross income for the studied systems. 1997.

La capacidad para generar dinero unido al componente de gasto en efectivo de la fase productiva, genera para el caso tipo excedentario desincronías en el flujo de fondos que lo obligan a la contratación de créditos en el período agosto-septiembre (Figura 3), ya que en ese período el gasto excede los ingresos. Por su parte, el tipo subsistencia orienta su estrategia para evitar las desincronías, ya que prácticamente su acceso al crédito está restringido a pequeños montos. De este modo, la estrategia productiva del tipo susbsistencia, no sólo persigue la obtención del mayor producto global posible tal como lo señala Díaz (1988), sino que además busca el menor desembolso posible.

Figura 3. Evolución anual del flujo neto de fondos en los casos estudiados. 1996.
Figure 3. Annual timing of cash flow for the studied systems. 1996.

Las estrategias de producción

Las estrategias productivas seguidas por las unidades campesinas estudiadas, dependen principalmente de la actual capacidad productora de cada sistema, y de las necesidades de la familia campesina respecto a efectivo y productos de consumo. La capacidad productora se define en términos del producto global que genera el sistema, y que es la suma del ingreso neto, el autoconsumo y las variaciones en el inventario animal.

Los rubros principales y marginales, definidos según su participación en el gasto de la fase productiva del sistema, permiten comprender más claramente la intencionalidad de la familia campesina respecto de cada rubro al interior del sistema. En el Cuadro 2 se aprecia la participación de cada rubro en el gasto de cada tipo de sistema campesino estudiado. Se observa, que si bien los dos tipos de sistemas se estructuran alrededor de la producción bovina, la calidad de marginal o principal de los restantes rubros y su número varía entre ellos, lo que indica distintas estrategias de producción. Esta diferencia en la intencionalidad de la familia campesina, respecto a los rubros principales y marginales, se explicaría por el grado de participación en la generación de ingresos de cada rubro a través de las ventas, tal como lo señala De la Barra y Mujica (1996).

En el Cuadro 3 se aprecia que en el caso del tipo excedentario existe una importante participación de los rubros en la generación de autoinsumos, es decir, fracciones de la producción final que se reutilizan como insumos en el proceso productivo, a diferencia del tipo subsistencia donde pareciera que la totalidad de la producción de cada rubro se dirige a la generación de ingresos en efectivo o al autoconsumo familiar, quedando fracciones muy marginales para autoinsumos, exceptuando el caso del bosque. El tipo subsistencia muestra cifras negativas en la participación de los autoinsumos en el rubro bovino, lo que se produce por una reducción de la masa ganadera durante el período. Es probable que la fuerte orientación hacia la venta y autoconsumo se deba a un momento de readecuación de la estrategia productiva, para subsanar problemas de caja generados por malos resultados de la última temporada.

Cuadro 3. Distribución del producto global generado por cada rubro, en las funciones ingresos, autoconsumo y autoinsumos en los casos estudiados. 1997.

Table 3. Distribution of the total product generated by each item in the income, self-consumption and self-input function of the studied systems. 1997.

Auto-

Auto-
Venta
consumo
insumos
Casos Rubro
(%)
(%)
(%)
   
Excedentario Bovino
80,72
0,37
18,91
  Papa
48,21
7,71
44,08
  Forestal
0,0
34,71
65,29
   
Subsistencia Bovino
104,6
1,34
-5,94
  Papa
44,9
44,0
11,1
  Forestal
54,28
15,72
30,0
  Porcino
71,59
28,41
0,0
  Hortalizas
82,9
17,1
0,0

En este tipo de sistema se minimiza el gasto en insumos, mano de obra y servicios, basando el sistema en la mano de obra familiar y en un alto uso de autoinsumos.

El tipo excedentario basa su estrategia productiva en un alto gasto en mano de obra y servicios, una alta proporción de la producción dirigida hacia la venta y, por ende, un menor uso de autoinsumos. Así, este sistema que posee un mayor nivel de recursos, opera con una lógica distinta, basando su estrategia de producción en la obtención del mayor producto global posible, pero con un alto gasto en mano de obra, servicios e insumos.

Dotación de factores de producción y estrategia productiva

Las diferencias socioeconómicas evidenciadas en los dos tipos de estrategias de producción indican distintas dotaciones de recursos. Así, la distinta movilidad de los factores de producción que manejan y su abundancia o escasez relativa, han estructurado a través del tiempo formas de producción diferentes, que se evidencian en la relación entre los factores capital, tierra y trabajo (Cuadro 1).

El tipo excedentario posee una mayor abundancia de capital respecto al otro tipo, siendo el factor trabajo el más escaso respecto a los otros factores de producción. La escasez relativa de este factor lo transforma en un elemento clave del proceso productivo, posiblemente el orientador de la eficiencia productiva (De la Barra y Mujica, 1996), el que, al estar desarrollado el mercado del trabajo en la localidad, permite al sistema establecer relaciones de intercambio favorables para su estrategia productiva, lo que es corroborado por Deere y De Janvri (1992) al señalar que con el desarrollo del mercado de los factores tierra y trabajo se posibilita la existencia de procesos de acumulación y diferenciación.

En el caso del sistema tipo subsistencia, la restricción en términos de menor abundancia relativa de factores, está dada por el capital y la tierra. En este sistema no se perfila claramente si el parámetro orientador de la eficiencia productiva es el capital o la tierra, dada la similar limitación de ambos. Siguiendo a Schejtman (1980), se podría señalar que el tipo subsistencia, por su dotación de factores, evidencia relaciones de sustitución entre tierra y trabajo, lo que es característico de las economías campesinas de subsistencia. En cambio en el tipo excedentario, la tendencia es a relaciones de sustitución entre capital y tierra, o entre capital y trabajo, lo que estaría haciendo suponer que existen procesos de acumulación, tal como lo señala Echeñique (1981) y Deere y De Janvri (1992).

Los dos casos de sistemas campesinos estudiados tienden a utilizar el factor de producción más móvil o de mayor abundancia relativa como dinamizador del sistema; esto se puede observar al comparar la intensidad de uso de cada uno de ellos (Cuadro 1). En el tipo subsistencia, es claramente el trabajo el factor a través del cual se dinamiza el funcionamiento del sistema, con una cantidad que triplica el usado en el otro caso. Respecto al capital, se observa la fuerte diferencia existente entre los dos casos, lo que refuerza la idea de que la estrategia productiva es un reflejo de una condición de dotación de factores productivos dada más que la consecuencia de algún tipo de racionalidad específica.

El objetivo económico y la estrategia de producción.

Si bien es cierto la misión de todo sistema campesino es su reproducción como unidad (Schejtman, 1980; Brignol y Crispi, 1982), los objetivos a través de los cuales se instrumentaliza dicha misión son diferentes en cada sistema y permanecen implícitos en su estrategia productiva.

En el Cuadro 1 se señala la orientación de la producción hacia la venta de mercancía, y dado que el objetivo específico centrado en el rubro bovino y la vinculación al mercado del tipo excedentario, permite señalar que el qué, cómo y cuánto producir es definido casi en su totalidad en función del valor de cambio de las mercancías factibles de producir.

En el tipo de subsistencia, la resolución del qué, cómo y cuánto producir no es orientada totalmente por el mercado, si bien mayoritariamente la estructura productiva está ordenada en función del valor de cambio de las mercancías factibles de producir, parte importante de los factores son utilizados en la producción de bienes por valor de uso, los cuales no tienen relación con dicho valor de cambio, y son definidos en función de los requerimientos alimentarios de la familia, tal como lo señala Plaza (1979) y Bengoa (1979). De esta forma, en este tipo se aprecia una menor especialización productiva que en el tipo excedentario, y por lo tanto, una mayor participación en las ventas de excedentes de producción por valor de uso. El manejo de los rubros, ya sea orientados al mercado o al autoconsumo, no responde sólo al valor de cambio de los productos y las posibilidades de mercado, sino también a las necesidades de subsistencia y autoconsumo de la familia campesina en perspectiva de su reproducción y persistencia como unidad económica (Deere y De Janvry, 1992, De la Barra, 1995).

Por otra parte, en el Cuadro 1 se observa que en los dos casos el producto global por factor tiende a duplicarse respecto a la generación de ingreso neto. De acuerdo a lo anterior, en el tipo excedentario el objetivo implícito en la estrategia productiva es la maximización del producto global, sin embargo, existe una aspiración parcial y concentrada en el rubro bovino de maximizar el margen neto, para lo cual hay intenciones, no siempre concretadas, de minimización de costos y aumento de eficiencia de los recursos dedicados a la producción bovina. Esto genera contradicciones internas respecto a la maximización del producto global versus el objetivo de maximizar el margen neto del rubro bovino.

En el tipo subsistencia, a diferencia del anterior, por el nivel de rentabilidad, la dotación de capital y la baja contratación de trabajo extrapredial, se puede señalar que el objetivo económico de la familia no sería maximizar ganancia, sino la maximización del producto global, tal como lo señala Díaz (1988), lo cual implica una mayor diversificación de la producción, suboptimizando la eficiencia de los factores involucrados en cada rubro en función de la eficiencia del sistema total, lo que es señalado en términos sistémicos por Hart (1985) y es indicado como elemento de resistencia a la especialización por Brignol y Crispi (1982) y por Altieri y Yurjevic (1990).

El trabajo familiar y la estrategia productiva.

El tipo subsistencia funciona básicamente con mano de obra familiar (Schejtman, 1980). En el Cuadro 1 se observa la alta participación de la mano de obra familiar en el total de mano de obra utilizada para el tipo subsistencia, en contraposición al tipo excedentario, donde apenas un 38% de la mano de obra es aportado por la familia campesina.

De esta manera, pese a los distintos montos totales de mano de obra utilizados en cada caso, y a pesar de su distinta composición e intensidad, la distribución del flujo de mano de obra a través del año en ambos casos sigue curvas similares (Figura 4), dado que si bien las estrategias productivas son distintas, los principales eventos productivos relacionados al rubro bovino y papa son comunes.

Figura 4. Evolución anual del flujo de mano de obra en los casos estudiados. 1996.
Figure 4. Annual timing of the labor flow for the studied systems. 1996.

El tipo subsistencia recibe una remuneración de $ 2.465, cuatro veces menor que el tipo excedentario ($ 10.754), a pesar de la mayor participación de la familia en el trabajo total incorporado en el proceso de producción. Esta diferencia es el resultado de la forma como la mano de obra familiar se inserta en la estrategia de producción definida por la propia familia campesina.

Las diferencias en el uso de la mano de obra familiar dentro de la estrategia productiva son determinantes en el ordenamiento productivo de la unidad económica campesina, tal como lo señalan De la Barra et al. (1996). Así, el tipo de subsistencia basa toda su estrategia en el uso del trabajo familiar, y sólo eventualmente se produce contratación de trabajo extrapredial. Asimismo, el tipo de labores para los cuales se contrata es específico y compartido en su ejecución con la familia, lo que permite señalar que no hay una asignación de valor de oportunidad al trabajo familiar respecto del asalariado, tal como ocurre en el tipo excedentario. Posiblemente esta característica en el uso del trabajo en el tipo de subsistencia es lo que facilita la existencia de relaciones de intercambio "trabajo por trabajo" que se dan en algunas comunidades campesinas.

Otra diferencia se establece al analizar el rol que juega la contratación de mano de obra dentro de la estrategia productiva. En el tipo subsistencia la contratación se dirige preferentemente a satisfacer requerimientos de la producción por valor de uso, en cambio en el tipo excedentario ésta se produce básicamente para los requerimientos del rubro priorizado como generador de mercancía, lo que reafirma la existencia de un objetivo económico distinto respecto al otro caso, y en el cual el trabajo asalariado es un eje articulador de procesos de acumulación.

RESUMEN

Este trabajo estudia las relaciones de los sistemas de producción campesinos. El estudio se realizó en la comuna de Maullín, Décima Región de Chile, entre 1995 y 1997, donde se analizaron dos casos de sistemas campesinos, uno excedentario y otro de subsistencia. Los resultados indican que el tipo subsistencia genera sus ingresos en efectivo con una mayor diversidad de rubros que el tipo excedentario. En el tipo subsistencia la estrategia productiva se basa en el uso de autoinsumos y una baja contratación de mano de obra y servicios, minimizando el desembolso en efectivo. El tipo excedentario basa su estrategia productiva en un alto gasto en mano de obra y servicios, y una alta proporción de la producción dirigida hacia la venta. Además, el qué, cómo y cuánto producir es definido mayoritariamente en función del valor de cambio. En cambio, en el tipo subsistencia las decisiones no son totalmente orientadas por el mercado, ya que parte importante se relaciona con los requerimientos alimentarios de la familia. Así, se observa un alto uso del trabajo familiar, con contrataciones sólo cuando se supera la disponibilidad de trabajo familiar; en contraposición al tipo excedentario, donde sólo un 38% del trabajo es aportado por la familia. Respecto al capital, se observan grandes diferencias entre los dos casos, lo que refuerza la idea de que la estrategia productiva es un reflejo de una condición de dotación de factores dada, más que la consecuencia de una racionalidad económica específica de la familia campesina.

Palabras clave : economía campesina, campesinado.

LITERATURA CITADA

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