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EURE (Santiago)

versión impresa ISSN 0250-7161

EURE (Santiago) v.32 n.95 Santiago mayo 2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0250-71612006000100002 

 

Revista eure (Vol. XXXII, N° 95; pp. 21-36, Santiago de Chile, mayo 2006)

Tema central: Problemas y tendencias metropolitanas en América Latina


Bolivia: las áreas metropolitanas en perspectiva de desarrollo regional**

 

José Blanes*

* Director del Centro Boliviano de Estudios Multidisciplinarios, La Paz. E-mail: jose.blanes@cebem.org


Abstract

Close to the creation of departmental autonomies and the celebration of an Asamblea Constituyente in June of 2006, metropolitan areas become the main cores of economic development in Bolivia. This paper analyzes the rapid way in which Bolivia has moved from a rural country to an urban one, around a central axis that will gather almost three quarters of the total population (mainly of indigenous origin) within a few decades, as well as the demands for services and labor market. From the South, where the main mining and gas settlements are located, another axis competes with this one, as well as another one from the North, but with less potential. The comparative analysis remarks the different perspectives of each zone, the differentiated nature of urban and regional processes and the possible courses and rhythms of the rural-urban change.

Key words: Bolivia, metropolitan areas, urbanization, urban development.


Resumen

Cuando se avecina la creación de autonomías departamentales y la celebración de una Asamblea Constituyente en julio de 2006, las áreas metropolitanas se constituyen en los núcleos centrales del desarrollo económico. El artículo analiza el curso rápido en que Bolivia ha pasado de ser un país rural a otro urbano, en torno a un eje central que reunirá dentro de unas décadas a casi tres tercios de la población total –la gran mayoría de población indígena-, así como las demandas por servicios y mercado de trabajo. Con este eje compite otro por el Sur, sede de los principales asientos mineros y gasíferos, y otro de menos potencial por el Norte. El análisis comparativo resalta las diferentes perspectivas de cada una de las tres principales zonas y la naturaleza diferenciada de los procesos urbanos y regionales, así como las direcciones posibles y los ritmos del cambio urbano-rural.

Palabras clave: Bolivia, áreas metropolitanas, urbanización, desarrollo urbano.


 

1. Introducción

El análisis de las zonas metropolitanas en Bolivia cobra hoy día especial importancia porque se inscriben en el vértice de los principales cambios territoriales que se avecinan, a raíz de la inminente descentralización autonomista. La próxima Asamblea Constituyente tendrá como tema central el de los estatutos autonómicos, los que darán un giro de 180 grados a los principales temas territoriales de Bolivia. De prosperar las autonomías regionales, se impulsarán desde las ciudades diferentes proyectos de construcción de desarrollo territorial regional en los que las áreas metropolitanas son piezas claves, ya que s son el corazón de las regiones. Estas zonas urbanas se definen como “ciudades región”.

Desde la perspectiva de la construcción regional, se puede leer el desarrollo y la actual estructura de las tres principales áreas metropolitanas de Bolivia: a) las autonomías departamentales tendrán que organizar su capital “interno” para actuar frente al contexto externo (el país y el mundo). De este capital interno regional las zonas metropolitanas existentes son una pieza clave; b) el proceso de metropolizacióon es parte de la historia de desarrollo del país por el que se han ido formando las actuales zonas urbanas, sin relación explícita con ningún proceso de desarrollo regional; y c) las zonas metropolitanas son ya un hecho físico, poblacional y político que se necesita repensar, no sólo como una parte muy importante del marco contextual del desarrollo regional, sino como una pieza fundamental del mismo.

El análisis comparativo de este artículo busca resaltar las diferentes perspectivas de cada una de las tres principales zonas en Bolivia en relación con el desarrollo regional, en el contexto de los procesos de descentralización y de regionalización autonómica y la naturaleza diferenciada de los procesos urbanos y regionales en Bolivia. Una dimensión comparativa de la temporalidad de los cambios y sus dimensiones en cada zona metropolitana permitirá establecer no sólo las diferencias entre zonas, sino los recorridos que cada una viene llevando a cambio, así como las direcciones posibles y los ritmos del cambio.

2. Las zonas metropolitanas en Bolivia

Existen tres zonas metropolitanas en expansión rápida desde hace un par de décadas, que cada día hacen escuchar sus voces hasta el nivel de lograr el quiebre del sistema político –la ciudad de El Alto, de hecho, que ocupa casi la mitad de la zona metropolitana de La Paz, ha logrado en los dos últimos años cambiar de presidente del Constitucional. En esas tres zonas vive una parte muy importante de la población del país y más de dos tercios de la población urbana. Allí se ha ido concentrando lo más duro y conflictivo de la pobreza. Allí residen también la mayor parte de los desafíos del país para competir tanto interna como externamente.

Las tres zonas reflejan formas muy distintas de incorporación cultural y económica de la población indígena en el desarrollo, tema muy importante en Bolivia, donde según el último Censo el 62% de la población declaró su pertenencia a uno de los grupos étnicos.

2.1. Formación reciente y rápida

La urbanización en Bolivia es una historia rica en procesos territoriales de cambio desde territorios ancestrales hasta la apertura de nuevos espacios de la globalización actual. El territorio en Bolivia ha sufrido cambios profundos y rápidos en los últimos años. A lo largo de la historia se transitó de la ocupación y ordenamiento del período precolombino de Tiahuanacu –centro religioso y de poder político de la cultura aymara– al período incaico, con su centro en el Cuzco. Los fortines de Samaipata e Incallajta, en los departamentos de Santa Cruz y Cochabamba respectivamente, pensados como defensa de fronteras internas entre habitantes de las tierras bajas y tierras altas, recuerdan las actuales fronteras sociales y culturales entre cambas y collas.

En la Colonia se estructuró el eje urbano Potosí-Sucre, donde Potosí, centro minero que alcanzó los 150.000 habitantes, llegó a ser la segunda ciudad del mundo de entonces. El proceso republicano, partiendo del eje mencionado, derivó en otra configuración que se consolidó a finales del siglo XIX en torno a La Paz, y donde resalta el eje minero y administrativo Potosí-Oruro-La Paz.

En los últimos 50, años las tres grandes ciudades del nuevo eje central se constituyeron en el foco hacia el que se desplazó la población desde mediados el siglo XX hasta nuestros días. En estos centros se fueron desarrollando la administración, los servicios, la industria y los principales proyectos de desarrollo regional. En estas tres ciudades se confrontan nuevas fronteras sociales, económicas y políticas, que diferencian a tierras bajas y altas desde mediados del siglo XX. Hoy, la mayor parte de las poblaciones indígenas se concentran en las ciudades de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, la que se consolidan a su vez como el eje dominante del proceso de urbanización. Este se diferencia según un modelo de urbanización indígena urbano en La Paz y el moderno de Santa Cruz. Cochabamba se constituye en un modelo intermedio que goza de las características de ambas. Esta diferenciación es fundamental para entender el proceso de urbanización de Bolivia (Indaburu, 1998; Urquidi, 1999; Blanes, 2001). Sin embargo, habrá que estar atentos a otros centros –tanto en Tarija como en Chuquisaca y Potosí-, que van a presentar desarrollos propios con motivo de la moderna minería y de la explotación del gas1.

El proceso de urbanización es muy reciente y ha sido rápido. A comienzos del siglo XX, según el Censo de 1900, la población urbana era de 227.935 sobre 1.603.417 habitantes, el 14,22%, cuando el promedio mundial era el 13%, y se concentraba en una parte pequeña del territorio nacional. Es proverbial su débil ocupación del territorio y la baja densidad poblacional promedio: 1,20 habitantes por km2, en los 1.332.581 km2 con que el país contaba en ese entonces. Las tres grandes ciudades de referencia eran La Paz, con 54.874 habitantes; Cochabamba, con 21.886; y Santa Cruz de la Sierra, con 15.874. 29 centros urbanos, además de los tres mencionados, constituían la base del nuevo sistema de ciudades: Sucre, con 20.907 habitantes; Potosí, con 20.910; Oruro, con 13.575; Tarija, con 6.980; y Trinidad, con 2.556.

Hasta mediados del siglo XX la población se duplicó sin mostrar cambios importantes en su estructura. El Censo de 1950 reportó un total de 3.019.031 habitantes, con una población urbana de 780.722 –el 25,86%-, porcentaje menor al promedio mundial de ese entonces (29%). Su densidad poblacional ascendió a 2,75 habitantes por km2. Las tres áreas urbanas de referencia avanzan en sus dimensiones y van definiendo la actual estructura: La Paz, con 321.073 habitantes; Cochabamba, con 80.795; y Santa Cruz, con 42.742.

Se registraban ya 49 centros urbanos, entre los que destacaban –diferenciándose por un ritmo menos dinámico de crecimiento, a pesar de su importante tamaño: Oruro, con 62.971 habitantes; Potosí, con 45.758; Sucre, con 40.128; y Trinidad, con 10.759.
El Censo Nacional de Población y Vivienda de 1976, sólo 26 años después, muestra importantes cambios en la estructura poblacional: de los 4.613.486 habitantes, 1.921.941 se ubican en áreas urbanas, el 41,66%, promedio cercano al de América Latina. La densidad poblacional es todavía muy baja, 4,20 habitantes por km2.
Las tres áreas urbanas más importantes son: La Paz, con 635.283 habitantes; Cochabamba, con 204.684; y Santa Cruz de la Sierra, con 254.682.

Con ello se definen ya las características de primacía de las nueve capitales departamentales actuales. El proceso de urbanización se generaliza y ya existían cien centros urbanos, entre los que destaca Oruro, con 124.213 habitantes, como satélite de los tres del eje central. Por su parte, en el eje del Sur se encuentran: Potosí, con 77.397 habitantes; Sucre, con 63.625; y Tarija, con 38.916. Finalmente, en el Norte están: Trinidad, con 27.487 habitantes; y Cobija, con 3.650.

Resalta también un conjunto de centros urbanos intermedios –mostrando un sistema articulado con las principales ciudades en el Sur- que emergen gracias a las actividades mineras: Huanuni, Colquiri, Villazón, Siglo XX, Tupiza y Llallagua. En tierras bajas: Montero, Riberalta, Guayaramerín, Bermejo, Yacuiba y Camiri, entre los más importantes, ilustran claramente la expansión de la frontera económica y la importancia del periodo de explotación de hidrocarburos. Quillacollo y El Alto, como signos de la reciente articulación en torno al eje central, manifiestan la actual configuración de concentración en torno a las actuales zonas metropolitanas. A estas alturas, departamentos como Potosí, Tarija y Santa Cruz poseían sistemas de ciudades relativamente estructurados (Urquidi, 1998).

Entre finales del siglo XX y comienzos del XXI (según los Censos de 1992 y de 2001), la población urbana pasó de 3.694.846 sobre un total 6.420.792 habitantes a 5.165.230 sobre el total de 8.274.325. La tasa de urbanización pasa de 57,55% en 1992 a 62,4% en 2001 (INE, 2002). El promedio latinoamericano es 56,60% y el mundial, de 41,00% por esos años.

En el Censo de 2001 ya están bien definidas las áreas metropolitanas, cuyos centros urbanos aledaños fueron acercándose al núcleo principal, Cercado, sobre todo por efecto de las migraciones. Es importante mencionar que los núcleos iniciales en las tres áreas metropolitanas disminuyen en importancia relativa con relación a la población urbana allegada a ellos. El caso más notorio es el de La Paz, ya que la ciudad de El Alto es en este momento es casi tan grande como la primera. El proceso generalizado de urbanización del país ha sido tanto o más rápido, en algunos casos, que el propio crecimiento de estas zonas metropolitanas. En el caso de las tres zonas metropolitanas, los centros urbanos de sus entornos se han ido acercando a los núcleos urbanos principales por recibir migraciones en su primera oleada a las áreas urbanas, con lo que se fueron urbanizando las áreas rurales circundantes. Este fenómeno ha ocurrido de forma muy rápida y muchos centros pasaron a la categoría de urbanos en pocos años.

El mapa que sigue muestra claramente los ejes urbanos donde destaca el eje central frente a los ejes del sur y del norte.

2.2. Dimensiones actuales

Las áreas metropolitanas de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, presentan la siguiente composición demográfica con relación a la población de sus departamentos y a la población nacional (en base al Censo de 2001).

En el caso de La Paz, el crecimiento de la ciudad de El Alto se ha constituido en la base para el crecimiento de los centros aledaños. En el momento actual se trata de un proceso de densificación centrípeta hacia las ciudades de El Alto y La Paz, donde se concentra la mayor parte de las funciones urbanas, y por consiguiente, las expectativas de la población y la expansión urbana hacia las áreas urbanas cercanas a La Paz. Ello produce una cada vez mayor cercanía de los centros del conjunto, lo que facilita crecientemente la formación de asentamientos urbanos. Se trata de una masa urbana que, por un lado, refuerza centros importantes, y por el otro, va desarrollando otros centros de la gran metrópoli, con funciones específicas como zonas residenciales, de recreación, barrios de expansión y zonas industriales.

Cochabamba, de forma similar a La Paz y Santa Cruz, ha ido concentrando población en torno al núcleo principal y acercando entre sí a centros que ya tenían su propia imagen y funciones. El resultado es un continuum cada vez más articulado con el desarrollo regional. Dos factores impulsaron este proceso de densificación: las migraciones a la zona tropical del Chapare, que agrandaron las poblaciones de la periferia al usarlas como estaciones intermedias en la migración desde otros lugares de fuera del departamento; y el crecimiento económico, a raíz del incremento de los flujos en el eje central del país que impulsaron tanto la densificación del núcleo central como de los centros periféricos.

Es difícil entender el caso de Santa Cruz sin tomar en cuenta una primera fase de crecimiento urbano en torno a un centro, y el proceso posterior de desarrollo de las provincias cercanas. Es un caso –más claro que los anteriores- de desarrollo de centros periféricos y de funciones productivas importantes en relación con el centro urbano principal. En este caso, el desarrollo de los centros se produjo gracias a las actividades agroindustriales y a la formación de las colonias agrícolas de migrantes tanto del país como de fuera: menonitas, japoneses y rusos.

La misma forma radial de la ciudad muestra la manera en que se han ido agregando poblaciones circundantes al un centro estructurado en forma de anillos que crecieron de forma sucesiva en los últimos cincuenta años.

Las redes viales muestran los principales radios de articulación de los entornos, que cada vez conviven más cerca del núcleo central y se desarrollan con él. En torno a estos radios viales se articulan los centros urbanos que conforman cada uno de los conjuntos metropolitanos. Se trata de ciudades que se fueron conformando por la llegada a los pequeños poblados preexistentes, con lo que se fueron estrechando las relaciones con los principales centros productivos rurales de la región.

La Paz se expandió siguiendo los principales caminos troncales que llevan a Oruro, Cochabamba y Santa Cruz, el que vincula también con el norte de Chile y el eje del Sur boliviano; al mismo tiempo, es la salida por el eje central del país. El otro camino es el que lleva hacia el Perú, y finalmente, el que se abre hacia la zona tropical del Norte.
Cochabamba estructuró sus principales centros urbanos en el eje central hacia el norte y hacia el sur con La Paz y con Santa Cruz, respectivamente. Con esta última le ligan dos vías: la carretera antigua, en un primer momento, y la moderna, que pasa por la zona tropical de El Chapare en un segundo, el más importante.

En Santa Cruz destaca también la importancia del eje central por las dos direcciones, tanto del camino antiguo como del nuevo. Pero tienen gran impacto los caminos abiertos hacia el Norte, que la vinculan con Trinidad, y finalmente hacia la nueva vía de exportación fluvial de Puerto Suárez, en la frontera este con Brasil. En ese camino cuenta con el gasoducto y con los camino carretero y ferroviario hacia ese país. Son los tres grandes ejes del desarrollo económico de la región. Finalmente, de crecimiento más reciente es el eje que vincula esta ciudad hacia la Argentina, pasando por el centro gasífero de Tarija, en el Sur de Bolivia.

 

3. Diferencias y similitudes de las zonas metropolitanas

La Paz da cuenta de la afluencia de población desde un entorno fundamentalmente aymara y de la formación de una “ciudad región” culturalmente heterogénea, pero donde las poblaciones del centro y sur de la ciudad se distancian social, económica y culturalmente de las poblaciones aymaras de las periferias. La zona urbana de Cochabamba muestra un proceso de urbanización relativamente más homogéneo desde una perspectiva cultural, que en el proceso de migración ha ido generando centros intermedios para incorporarlos después al núcleo central, pero también se van formando en ella barrios que muestran una creciente diferenciación sociocultural. Santa Cruz, fruto asimismo de rápidos procesos de migración campo ciudad, da cuenta de un proyecto de ciudadanía de mayor ruptura con sus lugares de origen, pero con buena articulación entre las ciudades intermedias cercanas y la ciudad principal. Quizá sea ésta la ciudad donde tengan lugar los contrastes más grandes entre los barrios del Norte y los del Sur, entre el centro y las periferias.

En los tres casos se han observado al mismo tiempo procesos centrífugos controlados principalmente por las clases pudientes que buscan formas exclusivas de vida urbana, barrios residenciales y cercados en medio de ciudades donde las condiciones de pobreza son relativamente crecientes. Aunque las condiciones generales de vida han mejorado, tres ciudades han acumulando poblaciones con alto niveles de pobreza crítica, la que radica no tanto en la carencia de servicios, cuanto en la insatisfacción que generan falta de oportunidades en medios urbanos donde conviven con los sectores de más altos ingresos y formas de vida globalizadas (Albo, 1983; Indaburu, 1998; Prado, 2001; Guaygua et al., 2000; Blanes, 2001).

El patrimonio social y cultural se ha formado de manera muy diferente y expresa historias muy distantes unas de otras: a) en La Paz, la herencia del pasado es físicamente más amplia, mostrando al mismo tiempo con mucha fuerza, los rasgos de lo antiguo y de lo nuevo –simultaneidades y contrastes-, así como las discontinuidades; b) en Cochabamba las continuidades físicas y culturales son una característica y las estratificaciones se vienen construyendo en los últimos años con la formación de barrios nuevos, caracterizados por su precariedad; y c) en Santa Cruz, a pesar de la revalorización mas reciente de los elementos heredados, éstos se concentran en un centro que va perdiendo funciones habitacionales ante el surgimiento de nuevos centros en la zona metropolitana.

Económicamente, estas grandes conglomeraciones representan diferentes funciones en la relación del país con la globalización, con la estructura económica en proceso de diferenciación y de especialización, y finalmente, de la relación entre las economías rurales y agrícolas con las urbanas. Las tres ciudades son “ciudades región”.

Cochabamba manifiesta una relación muy activa entre la economía urbana con las actividades de su entorno rural y la producción de alimentos para otras zonas del país. Es un lugar de servicios en el sector del transporte por ser el centro de las conexiones viales del país. La Paz, además de ser la sede administrativa central del país, se caracteriza por actividades de comercio internacional con el Perú y Chile que impactan a regiones lejanas de otros departamentos, actividad que comparte con ciudades como El Alto y Oruro. Santa Cruz se caracteriza por su entorno agroindustrial y su condición de nexo importante hacia el MERCOSUR, y en las ferias de negocios vende su imagen a empresarios de países como Brasil, Argentina y Chile, que miran al MERCOSUR (Indaburu, 1998; Urquidi, 1999; Prado, 2001; Blanes, 2001).

Urbanísticamente, los tres conglomerados urbanos principales, ejes ordenadores de su entorno, han tenido dinámicas bien diferentes en la herencia de su patrimonio urbano, y en su transformación, conservación y transmisión hacia las generaciones siguientes. Los cascos urbanos y sus estructuras de centros o construcción de policentros consolidan, hoy día, formas de estratificación, segregación y construcción de las ciudades diferentes entre sí. De este modo, se dan cascos urbanos heredados del pasado y revalorizados de forma diferenciada, así como redefinición de las funciones centrales de los mismos. En las tres zonas urbanas se estrechan los espacios públicos en la medida que crece la urbanización, teniendo lugar procesos de crecimiento físico lejos del control y ordenamiento de sus gobiernos locales. De forma diferente, las tres zonas han generado zonas o barrios de clases medias con tendencias de autosegregación por problemas de seguridad ciudadana, ente otros, y sufren procesos crecientes de diferenciación espacial, y barrios que se pueden mencionar como zonas emergentes y con ventajas importantes en el proceso de globalización, mientras que grandes zonas urbanas están cada vez más lejos de una participación con ventajas locales (Prado, 2001; Indaburu, 1998).
Políticamente, las tres zonas han representado comportamientos diferentes, construido soluciones muy personalizadas para los problemas de sus municipios y participado de formas muy diferentes en los procesos políticos nacionales. Los tres centros representan grandes desafíos para el sistema político por el peso en los procesos electorales. Administrativamente hablando, los municipios de las tres zonas urbanas forman un conjunto aparte del mundo municipalista, no sólo por reunir más de la mitad de los ingresos municipales, sino también por su deuda. En cuando a la gestión metropolitana, no han existido propuestas viables más allá de las dinámicas individuales de cada gobierno municipal, aunque los esfuerzos de concebir una zona metropolitana de forma integral han mostrado algunos avances en Santa Cruz con relación a las experiencias de La Paz y de Cochabamba. Las tres zonas muestran una profunda falta de correspondencia entre las características de los problemas urbanos y las capacidades de los gobiernos municipales. No se perfilan soluciones viables desde dentro, desde los propios gobiernos municipales, a pesar de los intentos de mancomunarse en función de la gestión urbana. De todos modos, éstos siguen siendo los principales actores en cualquier proceso de gestión metropolitana (Urquidi, 1998).
4. Estructura e importancia económica de las zonas metropolitanas
Las tres zonas metropolitanas están en los tres departamentos que han conformado el eje central del desarrollo del país, con lo que la participación de ellas en la economía es correlativa con la del propio departamento. Las tres regiones participan con poco más del 72% del total del PIB nacional: Santa Cruz, con 28,37%, La Paz, con 26,1% y Cochabamba con 17,9%.

El sector primario. Santa Cruz aportaba 32,49%, descendiendo a 15,93% en Cochabamba y a un bajo 13,44% en La Paz. En agricultura, selvicultura, caza y pesca, Santa Cruz alcanza 42,85%; Cochabamba, 15,14%; y La Paz 12,87%. En extracción de minas y canteras, Santa Cruz logra 18,49%; Cochabamba, 17%; y La Paz 14,33%.
El sector secundario. Santa Cruz aportaba un 28,99%; La Paz 25,66% y Cochabamba 22,15%. En industrias manufactureras Santa Cruz alcanza 30,65%; La Paz, 24,54%; y Cochabamba, 22,61%. En construcción y obras públicas La Paz logra 31,21%; Santa Cruz 20,81% y Cochabamba 19,88%.

En el sector terciario. La Paz aportaba con 33,63%; Santa Cruz, 25,78%; y Cochabamba 17,03 %. En establecimientos financieros, seguros, bienes inmuebles y servicios prestados a empresas, La Paz alcanza 35,09%; Santa Cruz, 30,12%; y Cochabamba, 16,06%.

En proporciones similares se distribuye el PIB metropolitano. Las tres áreas sumaban, en 1996, un PIB de 4.044 millones de dólares, lo que significaba más del 50% del total nacional. Internamente las tres áreas son la parte más importante de sus regiones, destacando la primacía urbana de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz en sus entornos, lo que define las características económicas de la metropolización (Universidad de Toronto, 1998 y 1999; Urquidi, 1999, Blanes 2001).

- El área metropolitana de La Paz 1.550 millones de dólares, el 87% del total departamental.

- El área metropolitana de Santa Cruz registró de 1.504 millones de dólares, el 59% del total departamental.

- El área metropolitana de Cochabamba 990 millones de dólares, un 82% del total departamental.

Desde la perspectiva del ámbito local, las tres metrópolis se presentan como los nodos de articulación de la economía global y como los principales motores del crecimiento del país y de sus respectivas regiones.

- La Paz, además de ser la sede administrativa central del país, se caracteriza por actividades de comercio internacional con el Perú y con Chile que impactan sobre regiones lejanas de otros departamentos, actividad que comparte con ciudades como El Alto y Oruro. Las actividades administrativas y de servicios generan relaciones con el resto del país por encima de lo que ocurre con las 20 provincias del departamento. El hecho de que La Paz se proyecte más hacia el resto del país que hacia sus regiones es un dato importantísimo para entender su debilidad como región. El de que la ciudad se explique más por sí misma y en función de sí misma ante las provincias le da una imagen de ciudad rentista, que depende en buena media de los servicios que presta.
Aunque es la cabeza económica del departamento, como mercado de trabajo y de consumo de bienes y servicios, sus funciones con el resto del país es su característica central. Existen importantes empresas en la zona metropolitana pero resalta la presencia de pequeñas y microempresas.

- Cochabamba manifiesta una relación muy activa entre la economía urbana y las actividades de su entorno rural y la producción de alimentos para otras zonas del país. Por ser el centro de las conexiones viales del país, es un lugar de servicios en el sector del transporte. El sector comercial ocupa un papel importante. Otro aspecto que caracteriza a este centro es su papel de ciudad “intermedia” dentro del sistema urbano, que la con las otras dos áreas metropolitanas, por lo que, por varios aspectos, podría caracterizarse como ciudad de intermediaciones. Empresarialmente, la zona metropolitana da una imagen clara de medianas y pequeñas empresas. Pero Cochabamba-Cercado se ve mucho más involucrada en las actividades económicas de sus centros poblados cercanos que en el caso de Santa Cruz y de La Paz.

- Santa Cruz contrasta las otras dos zonas urbanas, no sólo por su configuración física sino también por su modelo de desarrollo. Frente a la imagen de ciudad rentista de La Paz o de ciudad de intermediación y servicios de Cochabamba, Santa Cruz se caracteriza por la vocación productiva de su entorno agroindustrial y su condición de nexo importante hacia el MERCOSUR. La imagen empresarial que va emergiendo progresivamente es de grandes y modernas empresas, con lo que impone una suerte de liderazgo en varios niveles, particularmente en el campo corporativo. Es un signo muy importante el hecho de que el empresariado haya querido distanciarse de la tradicional Confederación de Empresarios Privados de Bolivia para defender sus intereses por sí solo. Obviamente, no es de menor importancia que la mayor parte de las empresas transnacionales hayan elegido ese departamento como sede de operaciones y de gestión. En las ferias de negocios Santa Cruz vende su imagen a empresarios de países como Brasil, Argentina y Chile que miran al MERCOSUR (Indaburu, 1998; Urquidi, 1999; Prado, 2001; Blanes, 2001).

El proceso de diferenciación económica departamental es creciente y aunque las tres zonas participan de lleno en la nueva economía, sus características expresan modelos relativamente diferentes en la forma de estructurar las ventajas comparativas de la globalización y de estructurar las propias regiones.

5. Los indicadores sociales

Los indicadores sociales muestran situaciones críticas en las tres áreas metropolitanas, donde resalta la percepción de las desigualdades y de los procesos de exclusión en las tres áreas, particularmente en indicadores como vivienda, y sobre todo, calidad de vida. Los pobres de estas ciudades son cada vez más en términos relativos.
La ciudad de Santa Cruz ha visto empeorar su calidad de vida en materia de criminalidad, colocándose por encima de ciudades como La Paz y Cochabamba; aumenta la desprotección policial, dadas las grandes magnitudes del delito, y éste está pasando de ser un fenómeno de la pobreza a una importante área de ingresos, el crimen organizado. Las cifras no son muy confiables ya que no existen buenos estudios cuantitativos –y menos aun cualitativos-, pero muestran una alta correlación con el tamaño poblacional de las ciudades.

El empeoramiento de la calidad de vida no se mide tanto por el acceso a los tradicionales servicios sociales públicos (éstos han mejorado durante los últimos años), sino por indicadores de percepción que son los más cercanos a los sistemas de acción social de las grandes zonas urbanas.

6. El futuro próximo

En la proyección para los años 2010, 2020 y 2035 (sobre un total estimado de 15 millones de habitantes), las tres áreas metropolitanas habrán reunido a más del 60% de la población del país, incluida la población urbana y rural.

Aunque la ocupación del territorio no es homogénea, debido a razones principalmente relacionadas con la fisiografía y la distribución de los recursos naturales, el poblamiento del país muestra una estructura urbana propicia para un desarrollo equilibrado. Sin embargo, hay que destacar que las ciudades de tres departamentos concentrarán en las próximas décadas casi dos tercios de la población total del país. Aunque no existen graves problemas de primacía urbana, algunos departamentos van a sentir fuertemente el desequilibrio poblacional: Oruro, Potosí y Chuquisaca serán los más afectados. Las ciudades bolivianas están concentrando cada vez más a los pobres del país. La transición de la pobreza rural hacia las ciudades va a causar serios problemas que hasta el momento no se han enfrentado.

Por otro lado, se concentrará en las ciudades la mayor parte de la población con los mejores niveles de formación profesional del país, aumentando la diferencia entre las áreas urbana y rural. Se profundizará la concentración de recursos de capital en las ciudades. En las ciudades se diferenciarán cada vez más la gestión pública de gestión privada de las mismas. Las ciudades serán expresiones cada vez más importantes de la diferenciación regional. Lo municipal cada vez más se verá desafiado por lo urbano y lo regional.

El desarrollo de estas ciudades ha cambiado muchas veces de significado, debido a las diferentes fases del desarrollo nacional. Hoy, aunque sigue basándose en una matriz de exportación de materias primas, se ha desarrollado una mayor complejidad intersectorial, lo que se refleja en los roles de las ciudades. Muchas macropolíticas nacionales como las mencionadas han cambiado el marco global del país en todas sus dimensiones (nivel macro), lo que ha afectado a las regiones, a los municipios y a la población. La competitividad del país frente a la globalización, al mismo tiempo que le afecta de forma global, ha diferenciando las regiones y consiguientemente, a sus sistemas urbanos. Existen pocos análisis sobre este tema, y habrá que seguir buscando y estudiando las evidencias sobre cómo han afectado las políticas macro al proceso de urbanización.

Los cambios sociales y políticos han tenido importancia en todo el país, pero sobre todo en el gobierno de las ciudades y en el desarrollo de su rol en sus contextos regionales. En contraste con esta importancia, las ciudades no han sido un objeto explícito de interés de parte del sector público; sólo se las ha considerado como espacios de construcción política, tanto a nivel de la gestión pública como por el sistema político. Los actores de la sociedad civil o de la economía han desarrollado acciones parciales y fragmentadas sobre los procesos urbanos, y se ha concentrado el interés en la temática municipal como una muestra del alto nivel de desarrollo de la vida política. El tema de las áreas metropolitanas ha merecido mayor atención en los escenarios de la sociedad civil y del sector privado de la economía.

La acelerada emergencia de áreas urbanas metropolitanas no estuvo acompañada por la formación de actores de la sociedad civil relacionados con las dimensiones urbanas metropolitanas, y no se han consolidado estrategias de acción para abordar los problemas metropolitanos. Por consiguiente, carecemos hoy día de mecanismos adecuados de gestión de los problemas que la metropolización trae consigo. Por todo ello, no se han aprovechando adecuadamente las ventajas comparativas que las tres zonas metropolitanas ofrecen a las regiones correspondientes de La Paz, Santa Cruz y Cochabamba, así como al propio desarrollo urbano en cada una de ellas. No se están emprendiendo proyectos de construcción territorial que permitan mejorar el entorno de acción metropolitano.

No se han generado, sino de forma incipiente y desigual, sistemas de valores en esa dirección, ni una conciencia del fenómeno metropolitano como síntesis de procesos económicos, sociales y políticos; tampoco se observan planteamientos metropolitanos impulsados por actores metropolitanos o mecanismos de gestión metropolitana. Los momentos que se han detectado estuvieron a cargo de elites de profesionales o técnicas, y carecieron de continuidad. Pero, con todo, el tema llegó a la conciencia ciudadana como un problema y no como una oportunidad de desarrollo. El contexto institucional del país no está aún maduro para enfrentar el tema, y no es sólo por falta de una ley específica2.

Notas

** El presente artículo resume las principales ideas del trabajo que sobre el mismo tema ha sido publicado por el Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales (FES-ILDIS) de La Paz.

1 En el departamento de Tarija se encuentra la mayor parte de las reservas de gas natural, y en Potosí los principales yacimientos de plata, ambos considerados entre los más importantes del mundo. Estos entrarán en su fase de exportación dentro de dos años.

2 En agosto de 1998 se llevó a cabo en Cochabamba el Taller Nacional “Desarrollo urbano sostenible. Experiencias municipales en el contexto de la Participación Popular”, donde se revisó el tema de la metropolización y se sacaron conclusiones sobre las dificultades y los caminos a seguir. En marzo de 1999, en el marco del Foro Internacional sobre Metropolización, en la ciudad de Santa Cruz, se revisaron varias experiencias referentes importantes, entre las que se contó con casos de Estados Unidos, Canadá y Europa (Universidad de Toronto, 1998; Prado, 1999). En 2000 se llevó a cabo un trabajo de análisis comparativo entre las zonas metropolitanas de La Paz y Santa Cruz, en la perspectiva de rescatar una visión de competitividad metropolitana desde la óptica de las ciudades del Sur. Tanto en el caso de La Paz como de Santa Cruz se resaltan muchos elementos de interés que deberán ser tomados en cuenta para la gestión de los problemas urbanos de estas grandes áreas en formación en Bolivia (Prado, 2001; Blanes, 2001; Indaburu, 1998).

7. Referencias bibliográficas

Albo, X. et al. (1983). “Chukiyawu: la cara aymara de La Paz, cabalgando entre dos mundos”. Cuadernos de Investigación, 24.        [ Links ]

Blanes, J. (2001). Área metropolitana de La Paz, condiciones de competitividad. La Paz: CEBEM.        [ Links ]

Guaygua, G. et al. (2000). Ser joven en El Alto: rupturas y continuidades en la tradición cultural. La Paz: PIEB.        [ Links ]

Indaburu, R. (1998). Plan estratégico y ordenamiento territorial de La Paz metropolitana. La Paz: IIPLAN.        [ Links ]

INE (2002). El proceso de urbanización en Bolivia, 1992-2001. La Paz: INE.        [ Links ]

Prado, F. (2001). Los desafíos de la globalización y la competitividad en el área metropolitana de Santa Cruz. Santa Cruz: CEDURE.        [ Links ]

Universidad de Toronto (1998). Taller nacional desarrollo urbano sostenible. Experiencias municipales en el contexto de la participación popular. Cochabamba. La Paz: ACDI.         [ Links ]

_______(1999). Foro internacional sobre metropolización, 11-12 de marzo, Santa Cruz. La Paz: ACDI.        [ Links ]

Urquidi, B. (1999). “Los desafíos actuales de las ciudades bolivianas: presentación de temas relevantes en las ciudades de La Paz, El Alto, Cochabamba”. Universidad de Toronto, Foro internacional sobre metropolización, 11-12 de marzo. Santa Cruz. La Paz: ACDI.        [ Links ]

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