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EURE (Santiago)

versión impresa ISSN 0250-7161

EURE (Santiago) v.30 n.91 Santiago dic. 2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0250-71612004009100010 

 

EURE RESEÑAS

Manuel Tironi.
Nueva pobreza urbana. Vivienda y capital social en Santiago de Chile, 1985-2001.
Santiago: Universidad de Chile, Predes/RIL Editores (2003).


El libro de Manuel Tironi se estructura en torno a tres capítulos, situándose en la sección introductoria el estado del arte de la discusión académica sobre la pobreza en Chile. Para esto se apela a autores de reconocida trayectoria en el tema (José Bengoa, Dagmar Raczinsky, Claudia Serrano, entre otros), presentándose dos grandes conclusiones a las que esta discusión ha llegado. La primera de ellas sostiene que nos encontramos frente a una "nueva pobreza", producto de las transformaciones económicas, sociales, culturales y urbanas experimentadas por la sociedad chilena durante la década de los ’90. Esta pobreza, herencia de la última década del siglo XX, no tendría nada que ver con la pobreza guiada por la precariedad material de las décadas anteriores a esta. A pesar de constituir ésta una idea bastante arraigada entre académicos e investigadores, la misma se encuentra poco comprobada empíricamente; consecuentemente, el interés de Tironi es someter a prueba empírica esta intuición.

La segunda conclusión presentada se relaciona con el costo social del desarrollo. La hipótesis que la sustenta, de acuerdo con Tironi, es la siguiente: la pobreza actual posee una calidad de vida material mejor que en décadas pasadas, pero al costo de haber empeorado sistemáticamente su calidad de vida social. A través del binomio materialidad/simbolis-mo, el autor enlaza el tema espacial dentro de la investigación y pone a la vivienda social dotada por el Estado chileno como cristalizador de este binomio en el espacio.

Como es sabido, el objetivo principal de la política de vivienda social ha sido la reducción del déficit habitacional existente, facilitando el acceso de los pobres a la casa propia. La política de vivienda social satisfizo este déficit, pero –como afirma el autor- también creó nuevas precariedades. De este segundo eje se desprende la otra hipótesis del libro: la vivienda social mejoraría el estándar material de las familias pobres, a la vez que la baja calidad de las viviendas (diseño funcionalista, gestión mercantilista, asignación impersonal, lógica segregadora de localización) quebraría las redes sociales de las familias beneficiadas, inhibiendo asimismo su nueva formación. La investigación se ocupa de interpretar este conflicto desde la perspectiva del capital social comparando la cantidad, calidad e intensidad de este recurso en los conjuntos de vivienda social construidos en Santiago durante la década de los ’90, así como en las "poblaciones" características de la ciudad en los años ’80.

El interés de Tironi es posicionar el factor espacial como dimensión central en el análisis de la pobreza, conforme al siguiente argumento: el análisis de la "nueva pobreza chilena" es el análisis de las condiciones de vida en los conjuntos de vivienda social. En consecuencia, afirma que la vivienda social es la forma urbano-residencial de la pobreza, desplazando a la "población" y al "campamento".

El primer capítulo se ocupa de bosquejar una matriz teórica a partir del concepto de la New Urban Poverty, buscando proveer claves para la interpretación de la actual pobreza en Chile; para ello se pretende entregar referencias que den apoyo a los estudios sobre la materia, más que igualar la situación de la pobreza chilena a la de los países desarrollados. En este capítulo, el concepto de la New Urban Poverty es sintetizado a través de cinco ejes principales, a saber: nueva fase productiva e incremento de la calidad de vida; asistencialismo social y reflexividad; nueva economía y precariedad laboral; guetización y nueva pobreza; y vivienda social y segregación. Este capítulo, rico en discusión con diversos autores, entrega los elementos analíticos necesarios para abordar lo que constituye el interés del autor en el segundo capítulo del libro: la transformación de la pobreza en el Chile de los ’80 y los ’90.

En esta sección tiene lugar una comparación entre las características de la pobreza actual con la de la década antepasada, buscando encontrar los puntos de continuidad y quiebre en el proceso de transformación de la pobreza para así construir un marco interpretativo de la misma. Como resultado de este análisis, algunas conclusiones son esbozadas. La primera de ellas sostiene que la pobreza en Chile pasó de ser una "pobreza de necesidades dramáticas" a una de "segundo orden". Esto se explica gracias al aumento de los ingresos familiares, el cual ha generado nuevas necesidades, así como nuevos problemas asociados al consumo (obesidad infantil y endeudamiento, entre otros). En segundo lugar, la pobreza pasó del abandono estatal al subsidio asistencial; del desamparo y la desprotección al subsidio estatal en educación, salud y habitación; y de un régimen militar privatizador a gobiernos democráticos con fuerte inversión social. En tercer lugar, la población pobre comienza a ocuparse en trabajos terciarios, dinámica que se ve fuertemente opacada por un desempleo de dos dígitos dentro del mismo grupo. En cuarto lugar, la educación de la población pobre ha logrado un "piso educacional mínimo", aun observándose deserción escolar dentro del grupo, a pesar de contarse hoy en día con una mejor infraestructura y cobertura educacional.

Por último –y constituyendo un punto central dentro del análisis del segundo capítulo-, se afirma que la pobreza transforma su hábitat pasando desde la "población" a la "villa". El autor analiza tres tendencias de la construcción de la vivienda social durante las últimas décadas: tendencia a la concentración, a la densificación y a la localización periférica. De acuerdo al análisis propuesto, estas tendencias son en rigor gatilladoras de anomalías urbanas, ya que han concentrado, densificado y alejado a la población pobre en zonas de bajo valor inmobiliario, desconectadas de la ciudad servida. Se argumenta que aun más complejas resultan las consecuencias sociales y culturales de los conjuntos de vivienda social en Santiago, producto de la segregación residencial que se genera a partir de estas dinámicas características.

En el tercer y último capítulo, Tironi analiza el quiebre del vínculo comunitario al interior de los nuevos conjuntos de vivienda social. La reflexión que guía el análisis sostiene que la mayor externalidad negativa de la vivienda social es el quiebre comunitario. El autor aclara que desde esta perspectiva, no sólo los factores económico-sociales ayudarían al quiebre de este vínculo, sino también la configuración socio-espacial que poseen los conjuntos. Metodológicamente, se busca comprobar la debilidad del capital social en las "villas" construidas entre los años 1990 y 2000 con respecto al capital social existente en las "poblaciones" de la década de los ’80. Con esta comparación se persigue colocar el fenómeno de la pobreza en una perspectiva socio-histórica, integrando al análisis la variable espacial, elemento clave para entender la pobreza actual. Los resultados arrojados muestran que la participación, tanto en la "villa" como en la "población", son muy débiles; por lo tanto, el autor propone una re-evaluación de la hipótesis que sustenta que la vivienda social quiebra el vínculo comunitario.

En suma, este libro continúa y enriquece la discusión sobre la nueva pobreza urbana, haciendo énfasis en los factores espaciales de la misma. Al respecto, una de las conclusiones propuestas dice relación con que la pobreza heterogénea actual no es mejor ni peor que la de la década del ’80, sino distinta. Por lo tanto, se apela a complejizar el análisis antes que a reducirlo, para así responder mejor a la formulación de políticas públicas que se ocupan de los problemas de pobreza.

Laura A. Blonda*

* Arquitecta, Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, Santo Domingo (República Dominicana). E-mail: laaviles@puc.cl

 

 

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