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EURE (Santiago)

versión impresa ISSN 0250-7161

EURE (Santiago) v.28 n.84 Santiago sep. 2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0250-71612002008400009 

Comunidades fortificadas:
amurallamiento y enrejamiento
de los suburbios estadounidenses1

Edward J. Blakely2; y Mary Gail Synder3;

Las comunidades enrejadas son áreas residenciales con acceso restringido, diseñadas habitualmente para privatizar espacios públicos. Estos desarrollos tienen lugar tanto en nuevos emplazamientos suburbanos como en antiguas áreas céntricas, con el fin de proveer seguridad. Estimamos que al menos tres o cuatro millones de estadounidenses ¾potencialmente muchos más¾ están buscando esta nueva forma de refugiarse de los problemas de la urbanización.

Este fenómeno de rápido crecimiento ha devenido ubicuo en muchas áreas de Estados Unidos, desde fines de la década de los ’80. Mientras las primeras comunidades enrejadas se limitaban a villas para jubilados y residencias de multimillonarios, la mayoría de las que podemos encontrar hoy son de clase media y media-alta. Junto con la tendencia hacia la fortificación de los nuevos emprendimientos residenciales, barrios preexistentes de ricos y pobres están utilizando crecientemente barricadas y rejas para aislarse.

Las comunidades enrejadas pueden ser clasificadas en tres categorías principales, basadas en las motivaciones primarias de sus residentes. Dos tipos de comunidades de "estilos de vida" proveen seguridad y separación para las actividades de ocio y servicios correspondientes. Éstas incluyen tanto comunidades de jubilados y clubes de campo y de golf, así como nuevos pueblos suburbanos.

En las comunidades de elite, las rejas simbolizan distinción y prestigio. A través de la creación y la protección de un lugar seguro en la escala social, estas comunidades llegan a ser enclaves de ricos y famosos, emplazamientos para los muy pudientes y desarrollos inmobiliarios ejecutivos para la clase media.

El tercer tipo es la "zona de seguridad", donde el miedo al crimen y a los forasteros es la motivación clave para las fortificaciones defensivas. Esta categoría incluye áreas de clase media donde los residentes intentan proteger sus propiedades y el valor de éstas; barrios obreros, a menudo en zonas deterioradas de la ciudad, y áreas de bajos ingresos, incluyendo complejos de vivienda pública, donde el crimen es agudo.

Los problemas urbanos estimulan la tendencia al enrejamiento

Los altos niveles de inmigración extranjera, una creciente underclass y la economía reestructurada están cambiando la faz de muchas áreas metropolitanas y fomentando la separación, distinción, exclusión y protección. Las comunidades enrejadas son, en sí mismas, un microcosmos del extenso patrón estadounidense de segmentación y separación de acuerdo a ingreso, raza y oportunidad económica. La suburbanización no ha significado una reducción de la segregación; sólo una redistribución de los viejos patrones urbanos. La suburbanización de las minorías y de los inmigrantes se concentra en el anillo interior de las ciudades y en viejos suburbios industriales. Al mismo tiempo, la pobreza ya no se concentra más en el centro de la ciudad, sino que se está suburbanizando rápidamente.

Las comunidades enrejadas no constituyen todavía el modelo habitual en Estados Unidos. Se trata principalmente de un fenómeno metropolitano y costero, con las mayores concentraciones en California, Texas y Florida. Sin embargo, las rejas están siendo levantadas en casi todos los Estados. Los promotores inmobiliarios sugieren que la demanda por casas en comunidades enrejadas se está incrementando, y hay evidencia de que el valor de las propiedades es mayor dentro que fuera de las rejas.

El temor al crimen es la explicación más fuerte para esta nueva forma de comunidad. De acuerdo a informes recientes, en Miami y en otras áreas donde las rejas y barricadas se han transformado en la norma, algunas formas de crimen como el robo de autos se han reducido. Por otra parte, algunos datos indican que las tasas de criminalidad dentro de las rejas son sólo marginalmente alteradas por éstas. No obstante, los residentes de estos desarrollos reportan un menor miedo al crimen. Esta disminución del miedo es importante por sí misma, dado que puede llevar a incrementar el contacto entre vecinos, lo cual ¾a su vez¾ puede reducir el crimen a largo plazo.

Temas de política para la vida comunitaria

El desarrollo de áreas enrejadas se relaciona con el desacoplamiento entre la industria y las ciudades, y entre los profesionales y el núcleo industrial. La geografía habitacional tiende actualmente hacia la fragmentación y la privatización, minando las viejas bases de la comunidad y proveyendo una nueva explicación para el enclave de "estilo de vida" o la comunidad enrejada, basada en un estatus socioeconómico compartido. Este estrechamiento del contacto social es similar al debilitamiento del contrato social.

La privatización ¾el reemplazo del gobierno público y sus funciones por organizaciones privadas que adquieren servicios en el mercado¾ es promovida como un "beneficio" de las comunidades enrejadas, pero puede tener serios impactos en la comunidad en general. Las comunidades privadas proveen su propia seguridad, mantención de calles, parques, recreación, recolección de basura y otros servicios, aliviando a los contribuyentes de impuestos adicionales. Sin embargo, pueden tener además la consecuencia no prevista de reducir el interés de los votantes por participar en programas sociales o voluntariados para tratar problemas de la comunidad o de otros servicios públicos como escuelas, calles, policía, u otros programas gubernamentales de la ciudad o el condado.

La resultante pérdida de contacto entre los ciudadanos en comunidades privatizadas y tradicionales afloja el contacto social y debilita los lazos de responsabilidad mutua, una parte normal de la vida de la comunidad. Como resultado, hay cada vez menos discusión de ciudadanos. El nuevo léxico de la responsabilidad cívica es el de los contribuyentes que no toman un papel activo en el gobierno, sino simplemente en el intercambio monetario de servicios. Los residentes de las comunidades enrejadas privatizadas afirman estar cuidándose y disminuyendo el gasto público, pero esta perspectiva tiene el potencial para redistribuir los costos y beneficios públicos.

Las comunidades amuralladas y enrejadas son una dramática manifestación de la "mentalidad fortificada" que se está difundiendo por Estados Unidos. Mientras los ciudadanos se dividen en células homogéneas e independientes, su lugar en la política mayor y en la sociedad se atenúa, incrementándose la resistencia a los esfuerzos orientados a resolver problemas municipales y regionales.

El fenómeno de la fortificación tiene enormes consecuencias políticas. ¿Qué sucede con la nación cuando los barrios requieren patrullas armadas y cercos electrificados para mantener alejados a los otros ciudadanos? Cuando los servicios públicos e incluso los gobiernos locales son privatizados, y la responsabilidad de la comunidad se acaba a la entrada de las fortificaciones, ¿qué pasa con la función y la idea de la democracia? En resumen, ¿puede esta nación cumplir con su contrato social en ausencia de contacto social?


1La presente traducción fue realizada por Kristine Klingsporn y Diego Campos. La revisión final fue realizada por Diego Campos. Publicado originalmente en Land Lines 7,5 (Septiembre) 1995.

2Edward J.Blakely, Fellow Visiting del Lincoln Institute, es decano y Lusk Professor de Planificación y Desarrollo en la Facultad de Planificación Regional y Urbana en la Universidad de Southern California, USA.

3Mary Gail Zinder es estudiante de doctorado en el Departamento de Planificación Urbana y Regional en la Universidad de California, Berkeley, USA.

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