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EURE (Santiago)

versión impresa ISSN 0250-7161

EURE (Santiago) v.26 n.79 Santiago dic. 2000

http://dx.doi.org/10.4067/S0250-71612000007900007 

Ensayo bibliográfico

Buenos Aires y el interior: nuevos
textos sobre antiguos quiebres

José Antonio Borello* Antón, Jorge Carlos, (1999). Regiones económicas argentinas. Buenos Aires: Ciudad Argentina, 278 páginas.

Gutman, Margarita y Thomas Reese, (1999). Buenos Aires 1910. El imaginario para una gran capital. Buenos Aires: Eudeba, 404 páginas.

Keeling, David J., (1997). Contemporary Argentina. A Geographical Perspective. Boulder: Westview Press, 349 páginas.

Keeling, David J., (1996). Buenos Aires. Global Dreams, Local Crises. Chichester, Wiley & Sons, 256 páginas.

Porto, Guido G. (1996). Las economías regionales en la Argentina. Buenos Aires: Nuevo Hacer, Grupo Editor Latinoamericano, 184 páginas.

Rofman, Alejandro B., (1999). Las economías regionales a fines del siglo XX. Los circuitos del petróleo, del carbón y del azúcar. Buenos Aires: Editorial Planeta Argentina/Ariel, 240 páginas.

Rofman, Alejandro B. y Luis A. Romero, (1998). Sistema socioeconómico y estructura regional en la Argentina. (3ª ed. revisada y actualizada) Buenos Aires: Amorrortu Editores/Ministerio de Cultura y Educación, Red Federal de Formación Docente Continua, 328 páginas.

Sawers, Larry, (1996). The Other Argentina. The Interior and National Development. Boulder, Westview Press, 326 páginas.

Introducción

En los párrafos que siguen se comenta el contenido de ocho libros recientes sobre Buenos Aires y el interior o, más sintéticamente, sobre la problemática urbana y regional en la Argentina. Se trata de seis textos escritos por cinco autores (uno se repite), de un libro compartido por dos autores y de un volumen editado por dos personas. Si sumamos autores y compiladores tenemos ocho personas: cuatro economistas (Antón, Porto, Rofman y Sawers), dos arquitectos (Gutman y T. Reese), un geógrafo (Keeling) y un historiador (Luis A. Romero); cinco son argentinos y dos extranjeros (Keeling y Reese). El libro editado por Margarita Gutman y Thomas Reese contiene textos escritos por 33 personas (incluidos los autores). Si tenemos en cuenta el vasto panorama que trazan las palabras contenidas en estos textos, difícilmente pueda hacerse aquí un balance exhaustivo de ellos.

Sin embargo, en este artículo sí nos proponemos hacer un balance parcial de estos trabajos y una descripción de su contenido. Al mismo tiempo, nos interesa hacer dialogar a estos libros entre sí. El resto de esta reseña se organiza del siguiente modo: Primero, se hace un pequeño resumen del campo de interés en el que se inscriben estos trabajos. Luego se van tomando uno a uno los libros, se describe el contenido de cada uno y se discuten las ideas principales de cada volumen. Dos ejes organizan la sección principal de esta reseña: un eje temático y otro conceptual. El eje temático contiene dos quiebres: el de Buenos Aires con el interior y el de Buenos Aires con el resto del mundo. Esos quiebres definen tres grupos de libros: Buenos Aires, el interior, y Buenos Aires y el interior. El eje conceptual hilvana algunas ideas comunes de los ocho volúmenes: cómo interpretamos a Buenos Aires y a la Argentina; cómo definimos la relación entre Buenos Aires y el interior y entre Buenos Aires y el resto del mundo (especialmente Europa y los EE.UU.) cuál es el papel y el rol de Buenos Aires y de las diversas regiones del interior en el desarrollo del país; hasta qué punto es razonable seguir pensando en un país básicamente dicotómico (Buenos Aires/el interior). Por último, se perfilan las principales fortalezas y debilidades de los textos analizados y se las compara con las ausencias de la bibliografía existente.

Si hay un tema recurrente en la historia argentina ese es el de Buenos y el interior. Es el tema que subyace a varios textos fundamentales de este siglo y del anterior: La cabeza de Goliat, de Ezequiel Martínez Estrada el Facundo, de Sarmiento, y hasta el Martín Fierro, de Hernández; y es un tema del que se han ocupado distintos especialistas y técnicos contemporáneos interesados en el saber por saber y en el saber para hacer. Y me vienen a la mente desde los textos del economista Alejandro Bunge sobre "El país abanico" en su conocido compendio Una nueva Argentina, editado en 1940, hasta textos más recientes como Argentina: A City and a Nation y Buenos Aires: Del centro a los barrios, del historiador norteamericano James Scobie. El interés por Buenos Aires y el interior ha desvelado no sólo a los especialistas en la temática urbana y regional, sino que se han ocupado de él, también, técnicos devenidos políticos, como Domingo Cavallo, en su El desafío federal, en colaboración con Zapata.

No es mi intención hacer aquí una revisión exhaustiva de lo escrito sobre el tema que nos convoca; sólo quiero mencionar las principales publicaciones de las últimas décadas, seguramente cometiendo el pecado de omitir trabajos que, o desconozco, o que en este momento se me escapan. Algunos de los principales estudios panorámicos sobre Buenos Aires son: The Spatial Evolution of Greater Buenos Aires, Argentina, 1870-1930, de Charles Sargent (editado en 1974 y nunca traducido al castellano); Buenos Aires, del centro a los barrios, 1870-1910, de James Scobie (ed. en castellano de 1977); los diversos trabajos de Horacio Torres sobre la estructura interna de Buenos Aires (empezando con el publicado, en 1975, en Desarrollo Económico);1 los dos tomos de Buenos Aires, historia de cuatro siglos, coordinados por José Luis y Luis Alberto Romero, publicados en 1983 y vueltos a reeditar recientemente; Buenos Aires, evolución histórica, de Ramón Gutiérrez y Buenos Aires, historia urbana del Área Metropolitana, de Margarita Gutman y Jorge Enrique Hardoy (ambos publicados en 1992). La efímera Comisión Nacional Área Metropolitana de Buenos Aires (CONAMBA) encomendó a un equipo de especialistas coordinados por Néstor Magariños y Alfredo Garay un compendio muy útil sobre el Conurbano Bonaerense que fue publicado en 1995, en dos tomos (un volumen de textos y otro cartográfico) (véase, El Conurbano bonaerense, relevamiento y análisis, Buenos Aires: Ministerio del Interior, CONAMBA). Por último, una serie de especialistas en diversos temas que hacen a la problemática urbana elaboraron un libro que sintetiza parte de la bibliografía existente sobre la RMBA (véase Danani 1997). Resulta más difícil identificar de forma sintética los principales trabajos editados de los setenta para acá sobre la relación entre Buenos Aires y el interior.2

Entre los ocho libros que comentamos acá encontramos textos que se centran en Buenos Aires, textos que tratan acerca del interior y textos que hacen algún tipo de análisis conjunto. El trabajo editado por Gutman y Reese, y uno de los volúmenes escritos por Keeling, se centran en Buenos Aires; los trabajos de Rofman y de Sawers se ocupan del interior; y Sistema socioeconómico y estructura regional en la Argentina (de Rofman y Romero), Las economías regionales en la Argentina (de Porto), Regiones económicas argentinas (de Antón), y Contemporary Argentina: A Geographical Perspective (de Keeling), hacen un análisis centrado en la interrelación de las ciudades y regiones de la Argentina.

Buenos Aires

Buenos Aires 1910: El imaginario para una gran capital, editado por Margarita Gutman y Thomas Reese, tiene siete partes: 1. Teoría y futuro (contribuciones de T. Reese y Gutman); 2. La vida urbana: Imaginarios y trayectorias (textos de H. Salas, Halperín Donghi y D. Viñas); 3. Representaciones de lo oculto, lo visible y lo soñado (capítulos de D. Guy, D. Armus y R. Iglesia); 4. Miradas de adentro y afuera (trabajos de M. Aguerre, J. L. Moreno, R. Cerisola, D. de Lucía y L. Priamo); 5. Buenos Aires en los archivos (textos de E. Radovanovic, A. Cantarella y otros, R. Ferrari, J. L. Fernández y otros, M. Muñoz); 6. Metrópolis y márgenes (escritos de F. Rocchi, C. Guevara, M. Higa, R. Molinos); 7. Escenarios y espectáculos urbanos (L. Prislei, C. Sesto y Rodríguez Aguilar, B. Seibel, A. Jáuregui y M. Munilla Lacasa, J. Veniard). ¡Bueno! Sólo contar cómo se llaman las partes y quiénes firman me ha ocupado casi un párrafo.

El libro coordinado por Gutman y Reese contiene una selección de trabajos presentados a un seminario con el mismo título realizado en 1995, en Buenos Aires, y ha sido posible gracias al apoyo de una serie de personas e instituciones en la Argentina y en otros países. El libro constituye uno de los productos de un programa mayor de actividades coordinadas por el Getty Research Institute for the History of Art and the Humanities (Los Angeles, California), cuyo título es "Imaging the City in the Americas. The Formation and Display of Urban Identity, around 1910" y que ha incluído otras ciudades del continente, como Montreal, La Habana, Río de Janeiro, Los Angeles y Ciudad de México.

Por diversas razones, Buenos Aires 1910 sobresale del resto de los libros que comentamos aquí. Se trata de un libro coordinado y escrito fundamentalmente por arquitectos, historiadores, estudiosos en arte y comunicación y en fotografía y restauración, dramaturgos, poetas y ensayistas. Se cuelan por allí algunos sociólogos y un economista devenido historiador. La visión que surge es la de las humanidades y la de las disciplinas interesadas en la estética, los volúmenes y las formas. Naturalmente, esto marca un contraste con los otros textos que consideramos aquí y con el de Keeling, que se ocupa centralmente de Buenos Aires. Aunque Keeling es un geógrafo y, como tal, podría ubicarse en la perspectiva de las ciencias sociales, en la de las ciencias naturales o en la de las humanidades, el libro de este geógrafo norteamericano es, sobre todo, un volumen de ciencias sociales, como veremos más adelante.

El volumen coordinado por Gutman y Reese se propone examinar cuáles fueron los numerosos y variados "caminos que tomaron los porteños, tanto argentinos como inmigrantes, junto a sus compatriotas de provincias y visitantes extranjeros, para construir una imagen de Buenos Aires como centro cosmopolita de ese extremo sur del mundo y como símbolo de la nueva nación argentina" (p. 15). El resultado de tamaña tarea (nada más y nada menos que asir lo inasible) es rico e interesante y un aporte valioso a la bibliografía existente sobre Buenos Aires. A pesar de que se trata de muchos textos, es evidente que ha habido un serio esfuerzo por mantener ciertos parámetros comunes en una colección de trabajos muy diversos. Los textos son, en general, cortos y dirigidos a un público no especializado, si bien la mayoría propone ideas interesantes y novedosas dentro de cada uno de los campos de los que emerge cada artículo.

Es probable que la necesidad de mantener un balance entre el costo de edición y el volumen de ilustraciones y de texto haya dejado afuera una cantidad de cosas que podrían haber sido incluidas.3 Un tamaño de caja más grande hubiera permitido reproducir más nítidamente algunos planos y mapas e incluir otros; aunque esto hubiera encarecido enormemente el texto. Una cuestión más conceptual ha quedado sin una clara definición en el texto. Esto es: ¿cuáles son los límites del Buenos Aires del que se habla? Y más precisamente: ¿el imaginario del que se habla en el texto incluye el que ya, en 1910 (fecha de referencia central del texto), se estaba formando en los pueblos y caseríos que, con la ciudad propiamente dicha, formarían luego la metrópolis porteña?4. Esto es, evidentemente, una cuestión menor en este libro centrado en lo que sucedía en el centro (aunque las márgenes de la ciudad están también contempladas), pero resulta un problema recurrente y de mayor relevancia en la mayoría de los otros textos que dicen hablar de una metrópolis de casi 14 millones mayormente por lo que pasa dentro de la avenida que alberga a unos 3 millones.

Cierto es que las márgenes de la ciudad de 1910 quedaban claramente dentro de los límites administrativos de la ciudad (con excepción, quizás, de Barracas al Sur, luego Avellaneda), aunque ya se vislumbraba que los pueblos y poblaciones cercanas (aun antes de la llegada del ferrocarril) tenían su razón de ser en Buenos Aires (como argumenta Caride).

Así como en el Buenos Aires de 1910 era posible presentar una fachada de nación poderosa (y el hecho de que fuera efectivamente una fachada ha sido convincentemente argumentado por Jorge Liernur en "La ciudad efímera"), 5el Buenos Aires de la década de 1990, en el que se centra Keeling, también permite ese escamoteo, ciertamente con una mayor dificultad.

Buenos Aires: Global Dreams, Local Crises, de David Keeling, tiene nueve capítulos: 1. Introducción; 2. Buenos Aires histórico, 1580-1990; 3. La ciudad visible: Paisajes urbanos contemporáneos; 4. La ciudad institucional: Política, planificación y vivienda; 5. La ciudad del trabajo: El trabajo, el capital y la economía urbana; 6. La ciudad interactiva: Transporte y comunicación; 7. La ciudad para vivir: El manejo del medio urbano; 8. La ciudad cultural: El desarrollo de un sentido de lugar; 9. La Buenos Aires del futuro.

Mientras que el volumen de Gutman y Reese busca analizar "El imaginario para una gran capital" el trabajo de Keeling es, en general, un texto preocupado por caracterizar los objetos y los procesos y entender su dinámica, con la excepción, fundamentalmente, del capítulo 8, "La ciudad cultural: El desarrollo de un sentido de lugar".

Es cierto que muchas cosas (y no solamente 80 años) separan 1910 de 1990, pero también es cierto que hay una serie de paralelos entre el Buenos Aires (y la Argentina) de comienzos de siglo y el Buenos Aires de fin de siglo. Y acá ni siquiera necesito argumentar esto, porque otros lo han hecho mejor que yo (C. Rodríguez 1998). Así, tanto el trabajo coordinado por Gutman y Reese como el libro de Keeling pivotean en gran medida en una de las bisagras de la metrópolis porteña: la bisagra que la conecta con el exterior. Buenos Aires es ininteligible sin examinar los múltiples nexos que la conectan con el exterior y esto es cierto hoy como lo era en 1910.

El trabajo de Keeling toma la noción de "ciudad global" (world city) y examina, en parte, en qué medida Buenos Aires es parte de la red mundial de ciudades globales y qué correlato tiene esto para su relación con el resto de la Argentina y con el resto de América latina y, especialmente, con los países del Cono Sur. Para Keeling es en el tipo de relación que Buenos Aires pueda establecer con el exterior donde está la clave de su desarrollo futuro y del desarrolllo del país (p. 12). El libro constituye un aporte muy relevante a la bibliografía existente. Además, está muy bien ilustrado y navega muy bien entre las alturas de ciertos conceptos usados por los académicos y la empiria del que muestra que "ha estado allí" (como diría el antropólogo Clifford Geertz). Algunos capítulos están más logrados que otros. Por ejemplo, el capítulo 7, La ciudad interactiva: Transporte y comunicación, y el 8, La ciudad cultural: El desarrollo de un sentido de lugar, son originales y de particular densidad descriptiva; sin embargo, el capítulo 5, que trata sobre la economía urbana, no consigue profundizar en esta temática, quizás por la falta de información y de estudios sobre esa dimensión tan central del funcionamiento de la metrópolis.

La Buenos Aires capital administrativa, política, económica y cultural tampoco puede entenderse sin mirar la otra bisagra, la que la conecta con el resto del país y la que le aporta (o le succiona, según la opinión de cada autor, según veremos en la próxima sección) ideas y recursos.

El interior

De los ocho volúmenes que estamos comentando aquí, dos se centran más claramente en el interior. El primero que comentaremos, The Other Argentina. The Interior and National Development, de Larry Sawers, se centra en la Argentina más allá de la pampa húmeda: Cuyo, el Noroeste, el Noreste y la Patagonia. El segundo, Las economías regionales a fines del siglo XX, toma la idea del circuito productivo para adentrarse en el análisis de algunos circuitos productivos que se asientan, en parte, en el interior y, fundamentalmente, en el NOA y en la Patagonia.

El libro de Sawers tiene cinco partes: 1. El interior olvidado (donde se presenta el plan de la obra, se hace un resumen histórico de la cuestión regional en la Argentina y se la conecta con el estancamiento del país); 2. Las economías del interior (donde se analizan las economías del NOA, del NEA, de Cuyo y de la Patagonia); 3. El atraso político y económico del interior (donde el atraso económico tiene que ver con el minifundismo, con la falta de una base fiscal y con serios problemas de infraestructura, y donde el atraso político se asocia al clientelismo); 4. El interior atrasado y la Nación argentina (donde se discuten los costos políticos y fiscales del atraso del interior); 5. Resumen y conclusiones.

Una de las contribuciones centrales del texto es destacar que gran parte de la Argentina registra índices de pobreza alarmantes asociados a estructuras políticas y económicas que no son conducentes a mejorar el bienestar de la mayoría de los habitantes (Sawers, p. 268). Esta afirmación, que nos parece desde aquí, desde la Argentina, una verdad de Perogrullo a muchos, es necesario hacerla una y otra vez dentro y fuera del país, ya que hoy, quizás en mayor medida que en otras épocas, hay muchos que niegan que gran parte del país esté en el tercer mundo.

Al demostrar que gran parte del país no es ni ha sido rico en recursos, no tiene ni ha tenido una estructura económica sólida, ni tiene ni ha tenido formas modernas y democráticas de gobierno, el autor entonces puede afirmar que ha resuelto la gran pregunta de muchos observadores argentinos y extranjeros: ¿cómo se explica el fracaso de la Argentina en el siglo veinte? Esto es, cómo y por qué un país rico en recursos y con una serie de similitudes con países, como Canadá y Australia, fracasa en su desarrollo. La respuesta de Sawers es que las condiciones iniciales y actuales no son las de los países desarrollados y se parecen más a las de los países vecinos de América Latina.

Sawers hace una muy buena síntesis de mucha de la bibliografía disponible, trayendo a colación inclusive trabajos de muy difícil acceso. El trabajo plantea, sin embargo, algunas cuestiones que son de más difícil digestión. Una primera cuestión (de la que nos ocuparemos más adelante y que será uno de los nexos con los otros autores) es hasta qué punto esa "Otra Argentina", como la llama Sawers, ha sido no sólo subsidiada por Buenos Aires y la pampa húmeda, sino que ha representado el lastre que explica la pobre performance política, económica y social del país desde hace décadas. Una segunda cuestión tiene que ver con algunos de los planteos sicológico-sociales que propone Sawers; planteos que en la mayoría de los casos poco agregan al análisis y no están adecuadamente fundados en la evidencia que se presenta.

Por ejemplo, Sawers hace una dudosa conexión entre el arribo de inmigrantes del interior a las pampas y la cultura política que traen, que no creo esté demostrado en el texto mismo. "The political culture of the rich in the interior mirrors that of the poor: a disposition toward rent seeking and corruption, a contempt for democracy, and an openness to authoritarian, personalist, and militarist governance. The interior’s presence in the national government reinforces the worst tendencies of the Argentine polity". ("La cultura política de los ricos en el interior refleja la de los pobres: una disposición a obtener rentas y a la corrupción, un desdén por la democracia y una falta de prejuicios respecto a las formas autoritarias, personalistas y militaristas de gobierno" pp. 262-3).

Otro ejemplo: "Menem and the friends with whom he surrounds himself brought with them from their native province of La Rioja attitudes and behaviors that have encouraged widespread corruption". ("Menem y los amigos de los que se rodea trajeron con ellos de su provincia nativa de La Rioja actitudes y comportamientos que han alentado una vasta corrupción") (p. 270). Esta frase lo lleva a uno a su- poner que el autor está argumentando que la misma cultura riojana está plagada de actitudes y comportamientos ¡¡que celebran la corrupción!!

La tesis principal de Sawers es que, contrariamente a lo que han argumentado muchos autores (entre ellos Rofman), es la pampa la que ha subsidiado al interior y no al revés. En las conclusiones del libro Sawers afirma: "Este libro muestra que el interior ha fracasado por sí mismo, a pesar de la considerable ayuda (que ha recibido) de la pampa húmeda" (p. 265). ("This book shows that the interior has failed on its own, despite considerable assistance from the pampas"). Una cosa algo más sutil está en el eje mismo del argumento de Sawers: se le atribuye a la RMBA una homogeneidad interna que no tiene. Volveremos a esto más adelante en el texto.

El análisis de Sawers se opone diametralmente, como veremos en la próxima sección, al de Rofman y Romero, que sostienen una explotación de la periferia por el centro (p. 25), pero también a otro libro de Alejandro Rofman, que se refiere a las economías regionales.

Las economías regionales a fines del siglo XX: Los circuitos del petróleo, del carbón y del azúcar, de Alejandro Rofman, tiene seis capítulos: 1. Dinámica del crecimiento regional, aportes teóricos; 2. El circuito productivo regional; 3. Los circuitos productivos del petróleo y del carbón en la Patagonia austral; 4. El circuito productivo del azúcar; 5. Los pequeños productores y el Mercosur, y 6. Conclusiones.

Este libro es una extensión de ideas que ya había planteado Rofman en contribuciones anteriores, pero que mantienen gran vigencia. El elemento central del libro es la idea del circuito productivo: una idea emparentada con otras utilizadas en las ciencias sociales para describir y analizar sistemas productivos (espacios económicos, encadenamientos, bloques productivos, tramas productivas, etc.).6 El énfasis de Rofman, sin embargo, está puesto en ver esos sistemas productivos en su dimensión geográfica.7

Hay muchos trabajos que han argumentado que las políticas impulsadas en los noventa han llevado al cierre de un buen número de firmas; otros trabajos han señalado que las nuevas políticas han dado como resultado el surgimiento o consolidación de un "polo de modernidad" dentro del aparato productivo. El libro de Rofman concluye destacando que, paradójicamente, las políticas econó- micas puestas en marcha luego de 1991 han aumentado la heterogeneidad productiva y han "desmodernizado" actividades y agentes, haciéndolos menos competitivos y que esto tiene una serie de consecuencias políticas, fiscales, institucionales y culturales.

Aunque Rofman no prioriza en su análisis el examen de quién ha subsidiado a quién, si el interior a la pampa húmeda o al revés (como argumenta Sawers) su estudio del circuito petrolero muestra una brutal transferencia de recursos hacia afuera de la Patagonia:

....en el caso de Santa Cruz (y seguramente para Chubut el resultado no tendría por qué variar), además de que más de la mitad de los recursos generados por la actividad petrolera se remiten fuera del ámbito provincial, ese excedente no apropiado internamente es nada menos que la cuarta parte del total del Producto Bruto provincial (p. 135). Sin embargo, lo que este autor quiere transmitir es algo más sutil y más profundo que está en la misma base del análisis que propugna: esto es, que lo que importa son los agentes dentro de cada circuito y cómo se comportan (más allá de su lugar de asentamiento físico). Hay agentes (que pueden estar en el interior, aunque frecuentemente tienen su base en el litoral) que tienen mayor capacidad para apropiarse del grueso del valor generado en el circuito. En el caso del azúcar, "... lo que surge como más probable es que las contingencias del mercado internacional y regional y la ‘ausencia’ del Estado para respaldar a los segmentos sociales subordinados incrementen la desaparición de los menos capaces para enfrentar el desafío en marcha y acrecienten el poder y la capacidad de dominación de un grupo reducido, pero cada vez más concentrado de agentes económicos productores de caña y de azúcar" (pp. 201-202).

Detrás de la idea de mirar las economías regionales desde el concepto de los circuitos productivos subyace un tema que Rofman no plantea explícitamente, aunque está sugerido en su análisis. Se trata de alejarse de un enfoque dicotómico (como el de Sawers cuando habla de "la otra Argentina") para entender la realidad urbana y regional de la Argentina. Dicho de otro modo, ni la Argentina más allá del litoral es uniformemente pobre, ni la región metropolitana y otras zonas "desarrolladas" del país son homogéneas a su interior.

Buenos Aires y el interior

El grupo de trabajos que se refieren a todo el territorio argentino, y que, comentaremos aquí está constituido por cuatro libros. Son cuatro volúmenes de muy diverso pelaje, densidad y origen: una geografía contemporánea de la Argentina (de David Keeling); un análisis de algunos aspectos de la economía regional argentina (de Guido Porto); un estudio histórico, económico y político de la estructura regional argentina (de Rofman y Romero), y un texto que revisa las regionalizaciones existentes y propone una nueva división política (el de Jorge Antón).

El libro de David Keeling, Contemporary Argentina: A Geographical Perspective tiene diez capítulos que se organizan en cuatro partes. La primera parte, titulada "Argentina en la economía global", plantea las ideas centrales del libro y hace una síntesis de la conformación regional del país a través de su historia. En la segunda parte se examinan lo que el autor llama "La restructuración de los pilares de desarrollo de la Argentina": aspectos sociales, productivos y del transporte en un contexto regional. En la tercera parte se analiza la geografía de las distintas regiones argentinas: la Región Metropolitana de Buenos Aires, las provincias agroindustriales prósperas, las áreas de transición (Cuyo y Patagonia) y las áreas rurales deprimidas (el NOA y el NEA). En el último capítulo el autor hace un esbozo del futuro de la Argentina alrededor del análisis de los mitos más populares sobre su desarrollo y propone algunas ideas de política.

El libro está muy bien ilustrado, contiene estadísticas y fuentes profusamente analizadas, y es un agregado interesante a la bibliografía existente (en especial a la bibliografía en inglés). El libro propone un planteo original de analizar desde una triple perspectiva la dinámica de los procesos nacionales, la de los procesos regionales y urbanos y la de los procesos internacionales. El libro de Keeling está pensado como un diagnóstico y una interpretación de la Argentina desde la perspectiva de la geografía. El capítulo sobre transporte es quizás uno de los más logrados. Los cinco mitos que forman el eje del libro salen de la discusión anterior, pero no están extensamente explorados en el texto aunque se aluda a ellos de vez en cuando.

Los cinco mitos sobre la Argentina, según Keeling, son: su riqueza natural y humana; la explotación de las provincias pobres por las ricas; la naturaleza europea del país (en términos de su cultura y desarrollo); la existencia de pequeños bolsones de pobreza en el interior, y la creencia de que la globalización, la apertura económica y las privatizaciones son el camino para el desarrollo del país. A esos cinco mitos el autor contrapone datos y argumentaciones orientadas a mostrar que, efectivamente, lo contrario es la norma. Así, Keeling retoma el argumento de Sawers y dice que no es Buenos Aires y la pampa las que han succionado las riquezas del interior, sino al revés.

El libro de Guido Porto, Las economías regionales en la Argentina, tiene cinco capítulos. En el primero, se ubica el libro en el marco de la economía regional; en los tres capítulos siguientes se examinan problemas referidos a la localización industrial, al rol de la infraestructura en la localización industrial y a la cuestión de la convergencia/ divergencia regional. El último capítulo son las conclusiones; en él se proponen sugerencias de política económica.

El libro de Porto se ubica en la economía espacial, un campo de interés que parecía haberse agotado (aunque nunca murió) y que ha revivido con la llegada del economista-estrella Paul Krugman. Sumarse al "revival" de la economía espacial parece razonable, no así repetir algunos de los juicios erróneos de Krugman respecto a la originalidad de su planteo.8 Quizás siguiendo a Krugman, el autor tiene la audacia de argumentar que nada se ha escrito desde los planteos de Isard en los cincuenta: "La economía regional tiene una larga tradición en la profesión, iniciada en los trabajos de Christaller, Lösch, Isard y Von Thünen, entre otros. Durante mucho tiempo, sin embargo, los problemas regionales no fueron sistemáticamente analizados y recién en la década de 1980 se generó un resurgimiento del interés en el tema" (Porto, p. 13). El autor tampoco cita a ninguno de los estudios más interesantes de lo urbano o de lo regional, de población, o de la localización industrial en el contexto argentino. Y realmente hubiera sido interesante que Porto hiciera un contrapunto entre sus resultados y los de otros autores.

Las virtudes y limitaciones del libro de Porto se relacionan con el tipo de enfoque que utiliza, que es el de la economía espacial. Estamos hablando de un enfoque que parte de modelos teóricos que se apoyan en una serie de supuestos. Esos supuestos tienen por objeto simplificar el modelo (para hacerlo más sencillo y al mismo tiempo para que su testeo sea posible con las limitadas estadísticas disponibles). Las premisas que están detrás de cada modelo se derivan, en general de la microeconomía y/o de constrastaciones empíricas referidas al funcionamiento de mecanismos específicos. Aunque el autor es muy cuidadoso en su uso de los instrumentos de cocina típicos de estos análisis (como la inclusión discrecional de variables dummy o el uso de proxies cuando no hay datos), a veces las afirmaciones y conclusiones podrían ser más robustas. El trabajo de Porto tiene contados antecedentes en el caso argentino y esa es su principal virtud.

Editado inicialmente en 1973, reimpreso en 1974 y nuevamente en 1990 y vuelto a editar (en una versión actualizada y corregida) en 1997 y 1998, Sistema socioeconómico y estructura regional en la Argentina, de Alejandro Rofman y José Luis Romero es un verdadero clásico de la bibliografía sobre la temática regional en el país. Sigue siendo un clásico, porque a 27 años de su primera edición no se ha hecho un trabajo similar de análisis histórico del proceso de conformación regional de la Argentina.

El libro está organizado en dos partes. La primera, "El marco teórico", tiene siete secciones donde se habla del sistema internacional, del sistema nacional, de las relaciones de poder, de los sistemas decisionales, del sistema urbano-regional y de las etapas históricas en la evolución del sistema internacional y nacional. La segunda, "El marco histórico", está estructurada en cinco capítulos: la Argentina criolla, la producción de bienes primarios exportables (1852-1930), la sustitución de importaciones (1930-1952), la penetración del capital internacional (1952-1970), crisis y resurrección de la democracia, globalización económica y exclusión social (1973-1995).

Rofman y Romero parten de una crítica del tipo de análisis (entonces en auge en los EE.UU. sobre todo) de la economía espacial o ciencia regional. En el prólogo a la primera edición del libro afirman: "El presente libro es resultado de un análisis crítico de los modelos tradicionales que describen el proceso histórico de estructuración espacial de un país. Estos modelos limitan, en general, su caracterización a aquellas variables que, por ser cuantificables y estar respaldadas por una abundante información empírica, dan la impresión de una gran exactitud en el análisis. Ello presupone, en definitiva, que esas variables actúan en forma aislada del contexto socioeconómico que las comprende" (p. 13).

Si bien Rofman y Romero hacen referencias algo crípticas al tipo de análisis al que se oponen, ese texto tiene la indiscutible virtud de establecer un diálogo con esa bibliografía. Esto no está presente, como vimos, en el trabajo de Porto que directamente elige ignorar más de 30 años de trabajo en la temática urbano-regional en la Argentina. Ninguno de los dos libros, sin embargo, toma con cierto énfasis el problema de la división en regiones de la Argentina. Aunque este es un tema que ha sido muy (diría excesivamente) discutido por los geógrafos autóctonos, no es un geógrafo el que plantea que es necesario volver a hacer esto.

Regiones económicas argentinas, escrita por Jorge Carlos Antón, es un texto propositivo. Antón propone una nueva regionalización del país, pero no como un mero ejercicio académico o técnico, sino como algo a llevar efectivamente adelante. Según Dromi, que prologa el texto, la "nueva organización territorial del país" es la tercera reforma estructural de la Argentina, luego de las reformas del Estado y de la Constitución. Según Antón, la reforma tendría una serie de virtudes que redundarían en un menor gasto público y en un funcionamiento más eficiente de la administración.

El libro contiene diez capítulos distribuidos en dos partes iguales, de cinco capítulos cada una. En la primera parte se hace una revisión de las divisiones regionales del país según distintas perspectivas; en la segunda se propone una nueva división del país. Según argumenta el autor, ¿esa propuesta de división está basada en una racionalidad económica y administrativa? Me parece que es esta primera parte el aporte más interesante del texto: la recopilación de diferentes mapas de regionalizaciones del país. No conozco otro compendio que agrupe y comente nada menos que 60 diferentes mapas de la Argentina con otras tantas divisiones regionales. Así encontramos desde regiones climáticas hasta regiones económicas pasando por ecorregiones, y se comentan desde las regiones de la iglesia católica hasta las de la policía federal, además de las definidas por diversos entes de planificación regional.

Si bien es muy útil tener un compendio de esta naturaleza algunas cosas lo desmerecen. Para entender de qué se trata cada mapa, es necesario volver atrás en el texto para buscar no sólo la referencia y el comentario completo, sino también el título ya que los mapas se agrupan al final de cada capítulo, con un título que sólo dice: "Anexo A". Es una lástima que no se hayan incluido en el texto (en la mayoría de las regionalizaciones) las referencias completas a los documentos o a los libros de donde se extraen los mapas. El que quiera buscar el documento original de donde se tomaron los datos para confeccionar un determinado mapa deberá, en muchos casos, hacer de Sherlock Holmes.

La segunda parte está atravesada por un cierto chauvinismo disciplinar y por una cierta dosis de mesianismo. Veamos dos citas. La "Introducción a la segunda parte" empieza con lo siguiente:

La Economía es la que fija el rumbo para regionalizar; cuando esta ciencia genera un vacío parcial, la solución es buscada en otra materia, tal es así que eventualmente se recurre a la Geografía, Historia, Ecología, Política u otra en ese sentido. El criterio económico es dominante, otros criterios ha sido tenidos en cuenta, pero con una incidencia menor" (p. 153). Por detrás del libro de Antón está la idea de que hay provincias, regiones, quizás lugares (¿gente?) que no son viables y que, por lo tanto, deben ser agrupados con otros para formar provincias y regiones que sí lo son. En parte, es esta idea la que está detrás de demostrar que ciertas provincias, como las del noroeste, son y han sido un lastre para el conjunto del país y especialmente para la pampa húmeda (cosa que vimos en el análisis que hacen algunos autores).

Conclusiones y reflexiones finales

En las páginas precedentes hemos hecho una reseña de ocho libros que toman algunos aspectos de la problemática urbana y regional de la Argentina. En particular, hemos examinado libros sobre Buenos Aires, sobre el interior y sobre las regiones de la Argentina. De esos textos y de la reseña de los mismos se pueden plantear las siguientes reflexiones:

Primero, a pesar de lo mucho que se ha escrito sobre Buenos Aires, gran parte de la metrópolis sigue siendo terra incognita y esto es especialmente cierto del Conurbano y del llamado borde periurbano. El nuevo énfasis en Buenos Aires como ciudad global puede llevar inclusive a posponer el necesario y meticuloso estudio de los suburbios y de las márgenes de la gran ciudad.

Segundo, el análisis de la totalidad de la región metropolitana de Buenos Aires debería llevarnos a cuestionar su ubicación (alegre) en el casillero de las regiones avanzadas. Si hay "Otra Argentina", como argumenta Sawers, también hay otro Buenos Aires más allá de las visibles opulencias de ciertos barrios. Esa otra Argentina también está cruzada por renovados procesos de injusticia te- rritorial: mayores disparidades entre provincias y peores distribuciones de ingresos al interior de las ciudades y provincias.

Tercero, si bien los dos puntos anteriores aluden a las renovadas heterogeneidades geográficas que muestra el país, hay procesos que conectan esos espacios. En ese sentido, el planteo de los circuitos productivos de Alejandro Rofman aparece como interesante y pertinente. Hay otros conceptos integradores de cosas que parecen transcurrir por andariveles separados que sería útil poner a prueba. Se me ocurre, por ejemplo, que la discusión pública se ha adelantado a la producción académica en temas fuertemente integradores, como son los ambientales y, en particular, parece necesario hacer estudios sobre problemas urbanos y regionales de justicia ambiental.

Cuarto, los libros reseñados en la sección sobre Buenos Aires y el interior y algunos de los otros libros muestran el impacto urbano y regional de las políticas puestas en marcha en 1991. En general parece haber coincidencia entre los diversos autores que esas políticas han llevado a un aumento de las disparidades regionales en el país. Sin embargo, la mayoría de los análisis no hacen una conexión explícita entre los instrumentos de esas políticas y sus efectos. Además, no se toma en cuenta la inercia de los sistemas urbanos y regionales; inercia que obliga a hacer una relación compleja entre política económica y dinámica urbana y regional (véase, por ejemplo, Vapñarsky y Gorojovsky 1990).

Acabamos de recorrer un grupo de textos que intenta describir, reflejar, recrear un país cuyo devenir ha pasado muchas veces por la bisagra (el quiebre) que une (pero que también separa) a Buenos Aires y al interior. Hay otra bisagra que hace que el dualismo Buenos Aires-interior se ubique en su cabal dimensión. Nos referimos a los nexos que conectan a Buenos Aires (y a la Argentina en su conjunto) con el exterior.

Tanto Buenos Aires 1910 como Buenos Aires Global Dreams Local Crises destacan que, entonces como ahora, la ciudad tenía dentro de sí pobres y marginales, a pesar de los intentos por ocultar, ignorar y disfrazar dicha situación. En esta constatación está la base para empezar a cuestionar el mismo título de este artículo: esto es, ¿no será que hablar de Buenos Aires y el interior resulta insuficiente para describir lo que ha pasado (pero sobre todo lo que pasa y pasará) en la historia social, política y económica del país? ¿No será que deberíamos pensar en quiebres de otro tipo donde EN Buenos Aires está el interior al mismo tiempo que EN el interior está Buenos Aires?

La transformación de la Argentina en la década de los noventa ha aumentado las distancias que separaban a Buenos Aires, y a un pequeño grupo de provincias, de las provincias más pobres, pero también, han aumentado las diferencias intraprovinciales e intraurbanas, inclusive a nivel de estratos sociales. Quizás debiéramos empezar a pensar en revisar las clásicas divisiones regionales del país, marcadas casi a fuego en nuestra imaginación. No me queda claro cuál sería la nueva propuesta de regionalización, aunque sí puedo imaginar algo que se parece a un viejo quillango, formado por pequeños e irregulares pedazos.

En la misma vena argumental, al mismo tiempo que el interior se acerca a Buenos Aires, la metrópolis se conecta más estrechamente con otras países a través de flujos que estrechan lazos con otras grandes ciudades, en América Latina y en otros continentes. Es así que se hace también difuso el quiebre que une y separa a Buenos Aires (y a la Argentina) del exterior. Es posible imaginar, así, partes de la metrópolis firmemente ancladas en otras economías y partes de ella formando barrios de otras regiones del país.

La polémica sobre quién ha subsidiado a quién es interesante, sobre todo porque ahora tenemos campanas que tañen por Buenos Aires. Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos y del ingenio que despliegan los autores para demostrar una u otra cosa, la respuesta no es técnica, sino política. ¿O acaso el gobierno canadiense considera que tener dentro de sus fronteras al norte helado se justifica en virtud de los recursos que de él extrae?

La reseña de textos que hemos hecho acá es una prueba del interés que siguen teniendo las discusiones sobre Buenos Aires y el interior. Basta leer los diarios, sin embargo, para convencerse que la problemática urbana y regional es también de interés para la elaboración de políticas productivas, sociales y ambientales.

* Universidad Nacional de General Sarmiento/CONICET Roca 850 (1663) San Miguel, 4451-4575, fax: (54-11) 4451-4578, e-mail: jborello@ungs.edu.ar

1 Torres, Horacio, (1975). "Evolución de los procesos de estructuración espacial urbana. El caso de Buenos Aires". Desarrollo Económico. Vol. 15, 58 (julio-septimbre). Una contribución sobre el mismo tema elaborada por el mismo autor es: Torres, Horacio, (1994). El mapa social de Buenos Aires. Buenos Aires: Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, UBA.

2 Pueden consultarse, sin embargo, las publicaciones del CEUR, Centro de Estudios Urbanos y Regionales, y las del IIED-AL, Instituto Internacional de Medio Ambiente y Desarrollo, América Latina, especialmente su revista Medio Ambiente y Urbanización.

3 Margarita Gutman ha editado otro volumen que contiene los materiales exhibidos en la exposición Buenos Aires 1910.

4 Véase, sobre la formación del Conurbano Bonaerense el erudito aporte la Caride, Horacio (1999). La idea de Conurbano Bonaerense, 1925-1947, San Miguel, Universidad Nacional de General Sarmiento (Documento de Trabajo 14).

5 Liernur, Jorge Francisco Liernuer (1993). "La ciudad efímera". En Liernur, Jorge Francisco y Graciela Silvestri, El umbral de la metrópolis: Transformaciones técnicas y cultura en la modernización de Buenos Aires (1870-1930). Buenos Aires: Editorial Sudamericana, pp. 177-222.

6 La bibliografía sobre estos temas es enorme. Un muestreo podría incluir:

Fredriksson, C. G. y L. G. Lindmark (1979). "From Firms to Systems of Fierms: A Study of interregional Dependence in a Dynamic Society", en Hamilton, F. E. I. y G. Linge (eds.) Spatial Analysis, Industry and the Industrial Environment. Chichester: Wiley, pp. 155-186.

Groenewegen, Peter (1987). "Division of Labour", en Milgate, J. E. y P. Newman, (eds.). The New Palgrave: A Dictionary of Economics. Four Vols. London: McMillan.

Hirschman, Albert O. (1987). "Linkages", en Milgate, J. E. y P. Newman, (eds.). The New Palgrave: A Dictionary of Economics. Four Vols. London: McMillan.

Hoare, A. G. (1895). "Industrial Linkages Studies", en Pacione, Michale (ed.) Progress in Industrial Geography. London: Croom Helm, pp. 40-81.

Lifschitz, Edgardo (1986). "Bloques sectoriales: Participación de los cuadros de insumo-producto correspondientes a las actividades productoras de bienes". Buenos Aires: Secretaría de Planificación de la Nación. (Doc. de Trabajo 1).

Puede verse una revisión de parte de esta bibliografía en: Borello, José A., (1994). "From Craft to Flexibility: Linkages and Industrial Governance System in the Development of a Capital-Goods Industry in Mendoza, Argentina, 1985-1990". Buenos Aires: CEUR (Informes de Investigación del CEUR, 12).

7 Rofman, Alejandro, (1984). "Subsistemas espaciales y circuitos de acumulación regional". Revista Interamericana de Planificación. Vol XVIII, 70, pp. 42-61. Véase un planteo similar en Coraggio, José Luis (1987). "Los complejos territoriales dentro del contexto de los subsistemas de producción y circulación". Textos de Ciudad, 2.

8 Los geógrafos se ha sentido particularmente ofendidos particularmente por la ignorancia y el desdén mostrado por Krugman hacia el trabajo realizado por ellos en las últimas tres décadas. Brian J. L. Berry, un prominente geógrafo económico, le dice en el editorial de la prestigiosa Urban Geography (1999, vol. 20, 1): "Déjà vu, Sr. Krugman. Ya estuvimos allá y lo hicimos" (Déjà vu, Mr. Krugman. Been there, done that"). Un balance menos apasionado de las ideas de Krugman, desde la perspectiva de los geógrafos puede verse en: Martin, Ron y Peter Sunley (1996). "Paul Krugman's Geographical Economics and Its Implications for Regional Development Theory: A Critical Assessment". Economic Geography, Vol. 72, 3, pp. 259-292.

Referencias

Danani, Claudia (coord.) (1997). "El Área Metropolitana de Buenos Aires: Estudios sobre el estado del conocimiento, problemas e intervenciones". San Miguel: Universidad Nacional de General Sarmiento (Informe de Investigación 1).         [ Links ]

Rodríguez, Carlos, (1998). "Buenos Aires, Argentina: Metropolis, Nation and the World Economy. A Comparison Between the 1890s and the 1990s". Londres: The Development Planning Unit, The Bartlett, University College (DPU Working Paper, No. 85).         [ Links ]

Vapñarsky, César y Néstor Gorojovsky (1990). El crecimiento urbano en la Argentina. Buenos Aires: Instituto Internacional de Medio Ambiente y Desarrollo-América Latina/Grupo Editor Latinoamericano, IIED-AL/ GEL.         [ Links ]

 

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