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Estudios filológicos

versión impresa ISSN 0071-1713

Estud. filol.  no.69 Valdivia  2022

http://dx.doi.org/10.4067/S0071-17132022000100187 

Lingüística

“Después tampoco no podía trabajar”. Negación en el castellano hablado por bilingües mapudungun-castellano

“Después tampoco no podía trabajar”. Negation in Spanish spoken by Mapudungun-Spanish bilinguals

Ricardo Pineda Carrascoa 

Aldo Olate Vineta 

Felipe Hasler Sandovalb 

Tatiana Maldonado Muñozc 

a Universidad de La Frontera, Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades, Chile. ricardo.pineda@ufrontera.cl, aldo.olate@ufrontera.cl

b Universidad de Chile, Facultad de Filosofía y Humanidades, Chile. fhasler@uchile.cl

c Universidad de Chile, Magíster en Lingüística, Chile. t.maldonado01@ufromail.cl

RESUMEN:

Los estudios realizados sobre la variedad de castellano hablado por bilingües mapudungun-castellano han reportado una serie de rasgos que la diferencian del castellano estándar hablado en Chile. Sin embargo, no hay hasta ahora estudios en el dominio de la negación en la variedad. Este trabajo aborda la negación en el castellano de contacto producido por hablantes bilingües de mapudungun desde la teoría del contacto lingüístico y la tipología. El estudio se realiza a partir de un corpus de cláusulas negativas tomadas de 20 entrevistas a hablantes bilingües mapudungun-castellano de dos comunidades de la Región de la Araucanía, Chile. El análisis da cuenta del uso de construcciones negativas en las que tanto la negación clausal no como las palabras negativas tampoco y nunca aparecen antes del verbo y a su vez estas últimas aparecen antes de la negación, construcciones que no ocurren en el castellano estándar de Chile. Si bien la aparición de este tipo de construcciones negativas es sistemática, su frecuencia no es predominante en el corpus analizado. Se discuten posibles explicaciones de este fenómeno a partir de la situación de contacto.

Palabras clave: Negación; concordancia negativa; contacto lingüístico; copia de código

ABSTRACT:

Studies about the Spanish variety spoken by Mapudungun-Spanish bilinguals or español mapuchizado have reported a series of divergent features that makes it different from Chilean Spanish. However, until now no studies about the domain of negation in that variety of Spanish have been done. This work aims to study negation in this language variety from the perspective of language contact and linguistic typology. The study is done from twenty interviews directed to bilingual Mapudungun-Spanish bilinguals from two Mapuche communities from La Araucanía region, Chile. The analysis of the interview evidence the use of negative constructions in which both clausal negation no and N-words such as tampoco and nunca occur in the clause in preverbal position and the N-word occurring before clausal negative marker, a type of construction not found in standard Spanish. Despite the systematic occurrence of this constructions in the corpus, their frequency is low and is not conventionalized. Possible explanations for these constructions found in a language contact scenario are discussed.

Key words: Negation; negative concord; code-copying; language contact

1. INTRODUCCIÓN

Los estudios realizados en Chile sobre la variedad de castellano hablado por bilingües mapudungun-castellano han reportado una serie de características que la diferencian del castellano estándar. Los trabajos se han enfocado principalmente en los niveles del sintagma nominal, sintagma preposicional y sistema pronominal (cfr. Olate 2017). Los rasgos estudiados han sido: la discordancia de género y número, orden de constituyentes, uso de preposiciones y el sistema pronominal, entre otros (Hernández y Ramos 1979, 1983; Lagos y Olivera 1988; Álvarez-Santullano y Contreras 1995; Contreras y Álvarez-Santullano 1997; Contreras 1998, 1999).

El sistema verbal ha recibido menor atención y los pocos estudios han abordado fenómenos como la evidencialidad (Hasler 2012) y los reportativos (Millalén y Otth 2015). Otros ámbitos como la modalidad, la aspectualidad y la negación no han sido explorados hasta el momento (Olate 2017). Ante esta ausencia, se propone abordar el fenómeno de la negación en el castellano de contacto desde el marco conceptual entregado por la tipología lingüística y el contacto, ámbitos que permiten describir las características estructurales de las lenguas y sus diferencias (Miestamo 2007; Haspelmath 2005; Dryer 2013; van der Auwera y van Alsenoy 2016).

Se analiza un tipo de construcción negativa singular producida por bilingües mapudungun-castellano. Sostenemos que este tipo de construcción se caracteriza por la co-ocurrencia en posición pre-verbal de palabras negativas como tampoco y nunca acompañados de la negación predicativa no (Juan nunca no vino o Juan tampoco no vino). Esta expresión no se encuentra en el castellano estándar de Chile, por lo que resulta interesante analizarla a partir de su frecuencia de aparición en un corpus.

Los propósitos de este trabajo son: (1) documentar el fenómeno de la negación en el castellano de contacto, (2) explicarlo desde la perspectiva de la teoría del contacto lingüístico y (3) contribuir a la descripción de la variedad de castellano hablado por bilingües mapuche-español.

El estudio se organiza en las siguientes secciones: en 2.1 se presenta una breve contextualización histórica sobre el contacto lingüístico y sociocultural entre las sociedades mapuche y chilena. En 2.2, abordaremos, de forma sintética, la tipología de la negación, en 2.3 su expresión en castellano y mapudungun y en 2.4 la negación en algunas variedades de castellano de contacto. En 2.5 se introducen los conceptos de distancia tipológica y copia de código y en 2.6 se analiza la distancia tipológica entre castellano y mapudungun en el dominio de la negación. En la sección que sigue, presentamos la metodología utilizada y la discusión de los principales resultados del trabajo. Cerramos el estudio con las principales conclusiones.

2. MARCO DE REFERENCIA

2.1. A modo de contextualización: breves notas sobre la situación histórica de contacto mapudungun/castellano

Existen diversos períodos históricos significativos del contacto entre el castellano y el mapudungun: la Conquista, La Frontera, la Ocupación Militar de la Araucanía (1860), la Reducción y el momento actual (Olate y Wittig 2019). La etapa de la Reducción implica la consolidación del proyecto nacional a través de la ocupación de los territorios mapuches, la fundación de pueblos y ciudades. Se inicia así un intenso proceso de asimilación que tiene en paralelo otros factores que lo acentúan: vías de comunicación, producción agroindustrial, transformación del mapuche en campesino, migración (Comunidad de Historia Mapuche 2015). Durante este período, el contacto lingüístico llevó a la reducción de los contextos de uso del mapudungun, su exclusión de ámbitos interétnicos y la extensión del castellano sobre los circuitos comunicativos intra-comunitarios, ingresando masivamente en la vida cotidiana mapuche.

En el momento actual, el contacto se observa principalmente en las zonas rurales de la región de La Araucanía. A escala social, se da entre hablantes bilingües que transitan entre el campo y la ciudad (Olate y Wittig 2019).

2.2. La negación desde una perspectiva tipológica

La negación es una categoría presente en todas las lenguas del mundo (Horn 2001; Miestamo 2007), se le considera un dominio universal al igual que otras categorías como la posesión, la comparación, la modalidad, entre otras. En términos generales, es el cambio del valor de verdad de una proposición. La forma en que se expresa en distintas lenguas es tan variada como compleja y tiene importantes relaciones con diversos aspectos estructurales, semánticos y pragmáticos (Givón 1978; Horn 2001).

Como resultado de esta complejidad, existe dificultad al momento de establecer clasificaciones y comparar las distintas estrategias de codificación del dominio. La principal se encuentra en la diversidad conceptual utilizada para su descripción, lo que genera una terminología amplia. En este estudio utilizamos la terminología de los trabajos tipológicos (Dahl 1979; Dryer 2005, 2013; Miestamo 2007; van der Auwera y van Alsenoy 2016; van der Auwera y Krasnoukhova 2020; entre otros). En la tabla 1, se resumen los principales elementos que componen este complejo dominio:

Tabla 1 Algunos elementos definitorios de la categoría negación 

Estos elementos pueden funcionar como criterios para el análisis tipológico-estructural de las lenguas en contacto, aspecto que se analiza a continuación.

2.3. La expresión de la negación en castellano y mapudungun

En este apartado se caracteriza el dominio de la negación en el mapudungun y en el castellano, y se presentan casos de otras variedades de español, con el propósito de determinar las principales similitudes y diferencias en su codificación.

2.3.1. La expresión de la negación en el castellano

En castellano, la negación estándar se realiza a través del adverbio no que además se usa en todo tipo de oraciones sin distinción (prohibitivas, subjuntivas, subordinadas o no finitas, por ejemplo). También existen las palabras negativas (PN) nada, nadie, ningún/o/a, ni, tampoco, nunca , que operan como otro tipo de negadores.

Los adverbios tampoco y nunca se originan en el castellano medieval; Camus (1992: 65) señala que nunca “procede de una palabra negativa latina, nunquam, constituye la negación de tiempo en español, el correlato negativo de siempre”. En cuanto a tampoco, “procede de la combinación entre el adverbio tan y el indefinido poco y el uso negativo actual surge a finales de la Edad Media” (Camus 1992: 65). Tampoco es un adverbio negativo que tiene valor aditivo porque agrega información negativa a alguna otra igualmente negativa (si no vas, yo tampoco) que puede quedar tácita y deducirse del discurso. Igual que otros adverbios de foco incide directamente sobre grupos sintácticos verbales SV (tampoco habló con ella), SN (tampoco ella habló con él). Del segmento sobre el que incide tampoco se deduce sobre qué otros elementos expresos o sobreentendidos se niegan en el discurso (RAE 2010: 937). Además de este significado, tampoco tiene un valor adversativo o contra-argumentativo que se usa para cancelar o atenuar una afirmación precedente o algún supuesto que se desprende del discurso previo (Schwenter 2003: 1006-1007) como en el siguiente intercambio conversacional:

a: Diego es súper optimista

b: tampoco es tan optimista

En castellano, tanto la negación clausal no como las palabras negativas se pueden combinar manteniendo el sentido negativo en la oración. En este sentido, como lengua de concordancia negativa no estricta, permite la ocurrencia de estas palabras negativas tanto solas como junto a no en formas específicas.

La forma más común de negar un enunciado es a través del negador no, que aparece siempre en posición pre-verbal como se ve en (1):

(1) Felipe no es cabezón

Felipe NEG ser.PRES.3.SG cabezón

Otra forma común de negación se da a través de las palabras negativas como nadie, nada, ningún/a/o, tampoco, nunca. Elementos con valor negativo intrínseco, lo que los habilita para aparecer en cláusulas negativas sin el negador no (2). En casos de co-ocurrencia de negador clausal y palabras negativas, se sigue siempre el mismo patrón: el negador clausal aparece en posición pre-verbal mientras que las palabras negativas lo hacen en posición post-verbal (3). También es posible la combinación de más de una palabra negativa en una misma oración como en (4).

(2) Juan tampoco vino

Juan tampoco venir.PAS.3.SG

(3) Juan no vino tampoco

Juan NEG venir.PAS.3.SG tampoco

(4) nunca nadie vino

Nunca nadie venir.PAS.3.SG

En el castellano estándar no se admiten, o se consideran agramaticales, combinaciones en las que las palabras negativas co-ocurren con el negador clausal en posición pre-verbal como en (5) y (6); sin embargo, han sido documentadas en algunas de sus variedades:

(5) Juan tampoco no vino

Juan tampoco NEG venir.PAS.3.SG

(6) Juan nunca no vino

Juan nunca NEG venir.PAS.3.SG

Existen otras estrategias de negación que pueden ser sintácticas o morfológicas como los prefijos in-, des-, a-, o construcciones negativas que no incluyen elementos léxicos o gramaticales con valor negativo, pero que son interpretados con estos valores (‘en mi vida había visto a Juan’).

El castellano cuenta con un negador aplicable a todo el paradigma, tiene las palabras negativas que pueden o no combinarse con la negación estándar. En el caso de que ocurra la combinación, esta tiene una organización establecida: NEG V PN. Los patrones dados en (5) y (6) se reportan como sub-estándares en las gramáticas normativas.

2.3.2. La expresión de la negación en el mapudungun

En la lengua mapuche la negación es de carácter mixto, aunque principalmente morfológica por medio de los sufijos -la, -ki, -nu/-no. La partícula nu/no opera en cláusulas nominales. Presenta negación estándar a través de la forma -la para indicativo. También muestra negación no estándar a través de los alomorfos para imperativo -ki y para subjuntivo -nu/-no. En cuanto a las palabras negativas, puede darse o no la ocurrencia simultánea. Al respecto, tres autores plantean que se da ocurrencia simultánea. Para Harmelink (1996: 57), rume tiene la función de reforzar el sentido negativo de la oración:

(17)

a.Nge-la-y chem no rume challa mew.

existir-NEG1-IND[3SG] algo NEG2 siquiera olla POSP

‘No hay nada en la olla.’

b. Kiñe no rume nie-la-n.

uno NEG2 siquiera tener-NEG1-IND[1SG]

‘No tengo ninguno.’

c.Iney no rume küpa-la-y.

quien NEG2 siquiera venir-NEG1-IND[3SG]

‘No vino nadie.’

Por su parte, Augusta (1903: 87) señala que los indefinidos negativos comúnmente exigen la negación del verbo. Catrileo (2010: 129), por otro lado, afirma que la doble negación tiene la función de lograr un sentido negativo cabal para el receptor. En Olate, Zúñiga y Becerra (2020), concordantemente con lo planteado por Harmelink (1996) y Catrileo (2010), se encontró el uso concurrente de negación morfológica verbal e indefinido negativo, como se ve en (18):

(18)Ini no rume küpa-la-y pe-a-lu ta füta che.

Quien NEG2 siquiera venir-NEG1-IND[3SG] ver-FUT-NFIN ENF mayor gente

‘Nadie vino a ver al abuelito.’ (Olate, Zuñiga y Becerra 2020: 16)

Además de estos indefinidos negativos, existen otros elementos usados en cláusulas negativas cuya interpretación depende de la co-ocurrencia junto a la negación estándar -la, estos elementos que se pueden traducir como nunca y tampoco son: Turpu y ka. El primero puede significar tanto nunca como siempre pero su significado con valor negativo depende de la ocurrencia de la negación estándar -la. En el caso de co-ocurrencia de estas dos formas de negación, turpu aparece en posición pre-verbal como en (19):

(19)Eymi turpu kellu-ke-la-ymi

2.SG Nunca/siempre ayudar-HAB-NEG1-2

‘Tú nunca ayudas.’ (Smeets 2007: 245)

En el caso de ka cuyo significado se puede interpretar como también y como tampoco, en este contexto, su interpretación negativa, al igual que turpu, depende de la ocurrencia del negador -la como en (19). Otras construcciones similares en mapudungun que se pueden traducir como tampoco se ven en (20) y (21)

(19)ka küpa-la-y Gerardo

tambien venir-NEG1-IND[3SG] Gerardo

‘Gerardo tampoco vino’

(20)Kuan rume küpa-la-y

Juan siquiera venir-NEG1-IND[3SG]

‘Juan tampoco vino’ (lit: Gerardo ni siquiera vino)

(21)küpa-la-y Gerardo, Pedro no rume

venir-NEG1-IND[3SG] Gerardo Pedro NEG2 siquiera

‘Gerardo no vino y Pedro tampoco’

En relación con los indefinidos negativos, la lengua presenta un funcionamiento mixto, con ocurrencia simultánea de negadores y también solamente por negación estándar. El uso de una u otra forma probablemente esté condicionado por factores pragmáticos.

2.3.3 Negación en variedades de contacto

Diversos estudios realizados sobre el castellano de América y peninsular han documentado formas de negación que se distancian del castellano estándar. Además de la diferencia en el patrón particular de concordancia negativa, estos casos tienen en común el contexto de contacto lingüístico. Valga decir que la existencia de cambios en los patrones de negación en situaciones de contacto lingüístico no es nueva ni exclusiva del castellano. Algunos de estos trabajos describen formas de negación en las que palabras negativas como tampoco, nada, o nadie, aparecen antecediendo a la negación clausal no, ocurriendo en posición pre-verbal (Juan nunca no vino o Juan tampoco no vino).

En Paraguay, De Granda (1994: 334) reporta, para el castellano paraguayo, la existencia de construcciones como nunca no comí esa comida. Atribuye este tipo de construcciones a la convergencia de rasgos, más que a la transferencia, entre el guaraní y el castellano. De acuerdo con este autor, existió una convergencia de rasgos entre el castellano del siglo XVI en el que aun existían este tipo de construcciones y el guaraní en que la negación verbal obligatoria es perfectamente compatible con la anteposición al verbo de palabras negativas. El castellano paraguayo habría preservado este tipo de construcciones debido a la convergencia de rasgos con el guaraní.

En el noroeste argentino Cuervo y Mazzaro (2013) describen el uso de construcciones con un patrón similar, con ejemplos como Nadie no abrió la puerta. Este estudio se plantea como una “descripción y análisis de la variación en oraciones negativas que contienen una palabra negativa preverbal” en el castellano de Corrientes. Las autoras sugieren que esta construcción aparece en “la variedad de español hablada por personas bilingües español-guaraní y por monolingües de español en contacto con hablantes de guaraní” (Cuervo y Mazzaro 2013: 3). Las autoras plantean que deben considerarse al menos dos factores para explicar este tipo de variación: la existencia de estas construcciones en el castellano antiguo como factor interno y el contacto con el guaraní como factor externo (Cuervo y Mazzaro 2013: 15).

En el País Vasco, Gondra (2018) reporta la existencia de este mismo tipo de construcciones en el castellano hablado por bilingües euskera-castellano. En este estudio, realizado con vascos monolingües de castellano y bilingües euskera-castellano, se concluye que, si bien estas construcciones no ocurren en el castellano vasco hablado por monolingües, sí se dan en el de algunos de los bilingües, en particular los que tienen un mayor dominio del euskera. Estos resultados se atribuyen a la influencia estructural del euskera en el castellano de los bilingües.

En Cataluña, Sinner (2004: 276) estudia el castellano catalán a partir de un corpus de hablantes de castellano de Madrid y de Barcelona para comparar ambas. Plantea que, entre otros rasgos, se emplean con frecuencia construcciones de doble negación pre-verbal como nadie no lo diría, o tampoco no lo entiendo. Señala que es un “fenómeno que suele atribuirse generalmente a la influencia catalana sin ponderar tendencias internas del castellano” (Sinner 2004: 276). Por otro lado, sostiene que la ocurrencia de estas construcciones en hablantes de Madrid, aunque menos frecuente que en Barcelona, demuestra que no necesariamente se trata de un caso de influencia catalana.

La controversia es amplia; sin embargo, más allá de sostener la cuestión de la motivación interna o la existencia previa de la construcción, se opta por plantear que el castellano tiene dominios permeables al contacto y, al parecer, dados los antecedentes, la negación es un ámbito en el que la lengua puede ser sensible a modificaciones por influjo de otro código.

2.4. Distancia tipológica y copia de código en una situación de contacto

El componente tipológico es relevante en el contacto lingüístico, en particular la idea de distancia tipológica, a partir de la cual pueden medirse las diferencias o similitudes entre dominios y estructuras de los sistemas lingüísticos en contacto (Thomason 2001, 2013; Olate 2017). Junto con esta noción, deben considerarse las formas en que las lenguas en contacto codifican los mismos dominios funcionales a través de distintos elementos estructurales, instancias en las que pueden darse casos de sobrecodificación o subcodificación de dominios en una de las lenguas respecto de la otra (Givón 2001; Olate 2017).

La distancia tipológica, por tanto, se enriquece al sumar las ideas de dominios funcionales y estructuras de codificación, pues una función puede ser la misma en las lenguas en contacto (cercanía funcional), pero la forma por la que se canaliza distinta (distancia estructural). En estos casos, el hablante buscará la manera de expresar una función/significado del modelo a través de formas disponibles en la L2, código básico o receptor.

Otra noción relevante en situaciones de bilingüismo y contacto es la teoría de la Copia de Código (Johanson 2008) . La copia es un recurso creativo del hablante que evidencia la interacción entre dos sistemas lingüísticos (relacionados o no) y permite a los hablantes insertar copias desde un Código Modelo o fuente (CM) a un Código Básico o receptor (CB). Hay dos procesos distintos: la adaptación, es decir, adecuación del CB a través de diversos tipos de incongruencias que se dan entre los sistemas, o la modificación, que es el cambio del sistema del CB en sus distintos niveles (Johanson 2008; Olate 2017; Olate et al. 2019).

La interacción entre CB y CM puede tomar dos direcciones: la absorción o la mantención. En la primera, el hablante transmite copias de la segunda lengua a la primera (mapudungun) que funciona como CB, mientras que en la segunda (nuestro caso), la copia es proyectada desde la L1-CM (mapudungun) a la L2-CB (castellano). Las copias son globales, es decir, se transfiere una forma completa del CM al CB o selectivas, o sea, (préstamos léxicos, por ejemplo) se transfiere una propiedad individual de elementos desde el CM al CB, originando copias semánticas, combinatorias, de material o de frecuencia (Johanson 2008). Como mecanismo de operación puede adaptarse a diversos fenómenos emergentes en el marco de posibles modificaciones de los diferentes dominios lingüísticos que ocurren en una situación de contacto lingüístico-estructural (Johanson 2002).

2.5. Distancia tipológica entre el mapudungun y el castellano en el dominio de la negación

Existen diferencias entre ambas lenguas en el dominio de la negación, lo que incide en la expresión de esta categoría en la variedad de contacto castellano-mapudungun. La primera diferencia tiene que ver con la expresión sintáctica de la negación en castellano frente a la negación morfológica del mapudungun. La segunda corresponde a la posición que ocupa la negación clausal, pues en castellano aparece en posición pre-verbal, mientras que en mapudungun el sufijo negativo ocurre después del lexema verbal. Respecto a las estrategias de expresión de la negación, de acuerdo con su naturaleza estándar y no estándar, se observa que el castellano tiene la partícula negativa como elemento que expresa la negación estándar, y se usa también en todo tipo de negación clausal. Por su parte, en mapudungun existen distintos marcadores de negación para formas de negación no estándar como cláusulas prohibitivas, subjuntivas y no finitas. En cuanto a las palabras negativas, se observa en castellano la existencia de nada, nadie, ningún/a/o, nunca, tampoco, entre otros. Mientras que, en mapudungun, se presentan las formas chem no rume, iney no rume, kiñe no rume, turpu y ka. Con respecto a las cuatro primeras, estás son formas compuestas basadas en los pronombres indefinidos a los que se les agrega la negación nominal. En cuanto a los dos últimos sin un sentido negativo intrínseco, pero que adquieren un sentido negativo cuando son acompañados del sufijo negativo -la. Todo lo anterior se sintetiza en la tabla 2.

Tabla 2 Distancia tipológica en el dominio de la negación 

Con estos elementos, y asumiendo que en el castellano la negación es un dominio permeable o sensible al cambio, se postula que las expresiones tampoco no vino, nunca no vino son formas de negación que pueden interpretarse a partir de la influencia del sistema de negación de la lengua mapuche que se observa en el énfasis del sentido negativo en expresiones como Eymi turpu kellukelaymi (lit: ‘tú nunca no ayudas’), ini no rume küpalay pealu ta füta che (lit: ‘nadie no vino a ver al viejito’) y su intertraducción literal y una copia selectiva de patrones de distribución o combinatorios de parte del hablante bilingüe, quien toma el patrón organizativo de la negación de su lengua materna o código modelo y lo plasma en el código básico o lengua adquirida.

3. METODOLOGÍA

3.1. Muestra

La muestra se compone de 20 entrevistas realizadas a hablantes bilingües mapudungun-castellano de los territorios de Maquehue y Tranantue (Región de La Araucanía, Chile). Maquehue se encuentra a 12 km al suroeste de la ciudad de Temuco, el sector tiene alta densidad de población mapuche rural. Tranantue se halla a 16 km al noroeste de Temuco, también hay varias comunidades mapuches rurales. Cada territorio tuvo 10 participantes en la entrevista. En la tabla 1, se observa la composición de la muestra. La selección de los hablantes se realizó considerando como principal criterio el ser bilingüe mapudungun-castellano. En cuanto al bilingüismo de los hablantes, se considera el hecho de que los participantes hablan mapudungun como su lengua materna, la lengua se habla en sus núcleos familiares y en menor medida en sus comunidades. El grado de bilingüismo de los hablantes no se consideró como criterio de selección, principalmente debido a la inviabilidad de medición de este para propósitos de este estudio.

Al tener este estudio un alcance exploratorio, no se propone establecer correlaciones entre la ocurrencia del tipo de construcción que aquí se describe y las variables sociolingüísticas de edad y escolaridad. Debido a esto, la muestra fue seleccionada sin considerar estas variables. Si bien no se busca establecer correlaciones con estas variables, se presenta a continuación la composición de la muestra según territorios, tramos etarios y de escolaridad.

Tabla 3 Variables por territorios 

Los tramos etarios equivalen a: Tramo 1 (0-14 años) donde no hay ningún participante; Tramo 2 (15-29 años) con 1 hablante que representa el 1,1% del corpus; Tramo 3 (30-44 años) con 1 hablante que representa el 3,9%; Tramo 4 (45-59 años) con 6 personas (24,0% del corpus); Tramo 5 (60-74 años) con 7 participantes (55,9%) y, finalmente, Tramo 6 (75 años y más) con cinco hablantes (15,1%).

Los tramos de escolaridad se entienden del siguiente modo: 0 (sin escolaridad) 1 (1º a 4º básico), 2 (5º a 8º básico), 3 (1º a 4º medio) y 4 (superior). La distribución de este es la que sigue: uno de los entrevistados no tiene estudios formales, 15 de los entrevistados ha cursado entre primero y cuarto básico, tres tienen escolaridad entre quinto y octavo básico, uno enseñanza media y ninguno tiene estudios superiores. El tramo 1 corresponde al 7.3% del corpus, el 2 corresponde al 81.8%, el tramo 3 corresponde al 9.5% y el tramo 4 corresponde a 1.1%.

3.2. Corpus

Las entrevistas grabadas abordan temas vinculados con la historia de vida, descripciones de actividades y controversias respecto de temas específicos. De estas se seleccionaron las oraciones negativas, constituyendo un corpus de 1351 cláusulas negativas. Este criterio de selección se fijó con el propósito de obtener una muestra que contuviera los distintos tipos de construcciones negativas dados ambos territorios.

Solo se consideraron las cláusulas negativas en modo indicativo, excluyéndose las imperativas, subjuntivas, las construcciones negativas nominales y adverbiales incluidas dentro de cláusulas afirmativas y las respuestas polares negativas que aparecen de forma aislada como respuesta a preguntas realizadas en las entrevistas.

3.3 Procedimiento y análisis:

El corpus fue analizado a partir de la clasificación de los tipos de construcciones negativas encontrados, de acuerdo con el número de elementos negadores, tipo de elemento negador y su distribución en la cláusula. Así, las construcciones negativas reportadas fueron las siguientes:

Tabla 4 Tipos de construcciones negativas reportadas 

A partir del establecimiento de 8 tipos de construcciones negativas, se contabilizaron todos los casos para calcular sus porcentajes de aparición. Luego, se excluyó el tipo 1 y se generó una nueva muestra compuesta por los casos (2), (3), (4), (5) y (6-8) para comparar la frecuencia de aparición entre estos tipos.

Consideramos que la negación estándar es la forma básica y más frecuente que tiene la lengua para expresar la categoría, por ello, la hemos excluido del análisis para enfatizar las construcciones con co-ocurrencia de palabras negativas y el negador estándar no. Con este criterio, la muestra se reduce a 358 casos distribuidos entre los tipos 2-8. Por último, se pone énfasis en la cuantificación de las construcciones del tipo 4 para observar la frecuencia de aparición de las distintas palabras negativas.

En la tabla 5, se presentan los patrones de negación proyectados para el castellano estándar y para la variedad de contacto producida por bilingües.

Tabla 5 Distribución y posición de la negación 

4. RESULTADOS

4.1. Resultados según tipos de negación

En la tabla 5, presentamos los porcentajes de aparición de las construcciones negativas. La columna 1 muestra los tipos de negación, la 2 el número de aparición de todos los tipos y el porcentaje correspondiente y la columna 3 el porcentaje recontabilizado a partir de la exclusión del tipo de negación 1.

Tabla 6 Distribución de tipos de negación 

Se observa que la gran mayoría corresponde a las tres formas más comunes de expresión en el castellano estándar. De estas, la construcción negativa más frecuente es la negación expresada únicamente a través del negador clausal no con 993 ocurrencias (73.5% del total). La segunda más frecuente es la negación expresada únicamente a través de una palabra negativa con 174 ocurrencias (12.9%). La tercera forma más recurrente es el patrón de concordancia negativa en el que co-ocurren tanto la negación clausal pre-verbal junto a una palabra negativa post-verbal con 114 ocurrencias (8.4%).

El tipo siguiente corresponde al patrón de negación que aparece en esta variedad de castellano (tipo 4). Este tipo de construcción aparece 44 veces en el corpus (3.3% del total). Finalmente, los tipos 5-8 aparecen con una frecuencia mucho menor, un total de 26 veces (1.9%). El detalle de las construcciones 5-8 es el siguiente: 7 (0,5%) corresponden al tipo 5, 11 (0,8%) al tipo 6, 3 (0,2%) al tipo 7 y 5 (0,4%) al tipo 8. Se observa que el inventario de las formas de negación presenta una tendencia hacia el uso frecuente de la negación estándar, pero también se aprecian otros tipos.

A partir de la exclusión de la construcción negativa tipo 1 y la re-contabilización de los demás casos, tal como se observa en la columna 3 de la tabla 6, podemos observar el inventario de construcciones negativas que tienen un elemento de negación distinto al adverbio no o más de un elemento negativo para expresar este sentido (casos 2-8). En este contexto, la muestra se reduce a 358 casos. Los resultados que se presentan según factores extralingüísticos, más adelante, se realizan desde este número de casos.

Con esta nueva contabilización, la distribución queda del siguiente modo: el tipo 2 se presenta en 114 ocasiones (31,8% del total de esta redistribución). El tipo 3 aparece 174 veces, (48,6%). El tipo 4 aparece 44 veces (12,3%) y, finalmente, los casos 5-8 solo 26 ocasiones (7,3%). Estas últimas construcciones son consideradas como casos aislados, por lo cual fueron agrupadas como un conjunto.

4.1.1 Características de las construcciones negativas tipo 4 y sus contextos de aparición

Ahora nos enfocaremos en las construcciones negativas tipo 4 (con 44 casos), detallando los elementos más frecuentes que en ellas aparecen y la cantidad de veces que se da la construcción.

a. Tampoco:

De todas las palabras negativas usadas en este tipo de construcciones, tampoco es la más frecuente. Las construcciones tipo 4 que incluyen el uso de tampoco corresponden a 33, un 75% del total de casos encontrados.

(22)“lo chiquitito tampoco no tienen vergüenza a hablar en mapuche”

(23)“Entonces tampoco no es bueno que se pierda el… la cultura mapuche”

b. Nunca:

Los casos en los que se utiliza nunca corresponden a la mayoría del resto de los casos encontrados que son 6, 13.6% del total.

(24)“nunca no han tomado acá en la casa”

(25)“yo nunca no he visto eso, me han contao”

c. Nadie:

En el caso de nadie, esta solo aparece una vez (2.3%).

(26)“nadie no tenía casa pu”

d. Ni:

En el caso de ni, esta aparece un total de 3 veces (6.8%)

(27)“ni una cosa no me hicieron”

e. Nada:

En el caso de nada, se reporta una vez (2,3%).

(28)“Nada que no lo hicieron”

f. Ningún/o/a:

De este caso no se encontraron ocurrencias en el corpus.

4.2 Resultados generales por comunidad

En cuanto a la distribución de las construcciones por comunidad, de las 358 cláusulas negativas (tipos 2-8) contabilizadas en el corpus, un total de 147 corresponden a Maquehue (41,1%) y 211 a Tranantue (58,9%). Las dos comunidades muestran bajas frecuencias de realización de construcciones negativas no canónicas de los tipos 4 (13,6% y 11,4%) y 5-8 (4,1% y 9,5%), promediando para el tipo 4 un 12,3% y para 5-8 un 8,5%. En la tabla 6 puede apreciarse la tendencia.

Tabla 7 Distribución corpus por territorio 

4.3. Resultados generales por edad

En cuanto al factor edad, se observa que en el tramo 1 no hay participantes, en el tramo 2 no hay ocurrencias de construcciones del tipo 4. En el tramo 3, solo se encuentran 2 de estas construcciones (0.6% del corpus). En el tramo 4, se encuentran 15 (4.2%). En el tramo 5, se encuentran 23 ocurrencias (6.4%). En el tramo 6 se encuentran 4 ocurrencias (1.1%). Finalmente, todas estas ocurrencias de construcciones de tipo 4 suman un total de 44 ocurrencias que corresponde al 12.3% del corpus.

Tabla 8 Distribución de corpus por edad 

4.4. Resultados generales por escolaridad

Según el factor escolaridad, en el tramo 0 no se encuentran construcciones del tipo 4. En el tramo 1 se contabilizan 35 construcciones del tipo 4 que corresponden al 9.8% del corpus. En el tramo 2 se encuentran 9 que corresponden a un 2.5% del corpus. En el tramo 3 tampoco se contabilizan construcciones del tipo 4, mientras que no hay participantes en el tramo 4 de edad.

Tabla 9 Distribución de corpus por escolaridad 

5. DISCUSIÓN DE RESULTADOS

Como pudo observarse, el patrón de negación particular correspondiente al tipo 4 aparece en las comunidades estudiadas. La distribución de los casos se presenta en la mayoría de los tramos de edad y escolaridad considerados. Respecto a la frecuencia de aparición, se observa un porcentaje similar entre Maquehue y Tranantue, lo que permite señalar que el patrón de negación descrito existe, aunque su frecuencia de aparición representa un porcentaje menor al compararla con el total de construcciones negativas registradas de los tipos 1, 2 y 3. Las construcciones de tipo 4, si bien siguen siendo menos frecuentes, representan una cantidad considerable al compararlas con los otros tipos de construcciones menos comunes del corpus (tipos 5-8), consideradas aquí como casos aislados. Por lo que, si bien es menos frecuente que las otras construcciones existentes en el castellano estándar, tiene una aparición sistemática.

Otra forma de analizar la frecuencia de las construcciones de tipo 4 sería agruparlas junto con el tipo 5. Si bien son tipos distintos y el tipo 5 es mucho menos frecuente, comparten notables similitudes y ambos podrían explicarse de la misma forma. En ambos tipos de construcciones co-ocurren el negador clausal no más alguna palabra negativa como tampoco o nunca en posición preverbal siendo la única diferencia la distribución del negador clausal y la palabra negativa. Al sumar ambos tipos resultaría en un total de 51, que sigue siendo una frecuencia baja, aunque considerable dentro del corpus.

En cuanto a las variables edad y escolaridad, los tramos etarios muestran que es en el tramo 5 (60-74 años) donde ocurre una mayor frecuencia relativa de este tipo de construcciones. En la escolaridad, el tipo 4 se concentra en los tramos 1 y 2 (1° a 8° básico) con una frecuencia similar. Al respecto, hay que ser cautos y considerar que la mayoría de los hablantes se agrupan de forma poco homogénea entre los distintos tramos de edad lo que podría explicar la tendencia que se observa. Esta disparidad en la distribución complica la proyección de alguna correlación entre la frecuencia de aparición de las construcciones de tipo 4 y las variables edad y escolaridad.

Otro elemento que destaca de este tipo de construcción es la frecuente aparición de las palabras negativas tampoco y nunca, en especial de la primera. Para explicar esta tendencia, resulta interesante contrastarla con los mecanismos existentes en mapudungun. Como se mencionó previamente, tanto turpu como ka requieren de la co-ocurrencia del negador clausal -la en el verbo para poder interpretarse con un valor negativo, ya que estos elementos carecen de sentido negativo intrínseco en el idioma. Por tanto, siguiendo el modelo de copia de código de Johanson (2002), podemos plantear que la estructura lingüística proveniente del mapudungun se copia a una equivalente en el castellano de contacto, permitiendo una co-ocurrencia de no con las palabras negativas tampoco o nunca que en castellano sí presentan significados negativos, resultando construcciones de tipo 4. Esto evidencia una influencia desde el mapudungun (CM) sobre el castellano (CB). Este escenario resulta similar a otros donde existe contacto entre el castellano y otras lenguas en los que también se reportan construcciones de este tipo.

Respecto a tampoco, debe agregarse que, en los ejemplos extraídos del corpus, se emplea para negar un enunciado tras haber negado otro anteriormente, es decir, ocurre en contextos muy específicos de continuidad de la referencia negativa. Además, hay que recordar que nada, nadie, ninguno, tienen funciones nominales que en mapudungun tienen polaridad negativa explicita al incluir el negador nu, mientras que tampoco y nunca tienen funciones adverbiales que en mapudungun tienen polaridad abierta que depende del contexto discursivo, en particular de la co-ocurrencia del negador clausal.

Desde un nivel pragmático, una posible explicación para esta estructura de puede relacionarse con razones que deriven del énfasis que quiera darse a la negación. En este sentido, es posible que las palabras negativas tampoco y nunca que, además de su significado negativo, tienen otros significados adverbiales hayan debilitado su sentido negativo favoreciendo su otra función adverbial. De esta forma, a construcciones como Juan nunca vino o Juan tampoco vino del castellano estándar se les agrega no enfatizando y potenciando el sentido negativo. Esto podría interpretarse como la coexistencia de un patrón de concordancia negativa no estricta, presente en el castellano estándar, con uno de concordancia negativa estricta (van der Auwera y van Alsenoy 2016) que no se ha registrado en otras variedades del castellano de Chile. Sin embargo, no se han realizado estudios hasta el momento de este fenómeno en el castellano estándar de Chile.

Respecto a las palabras negativas nada, nadie, ningún/o/a, registran una aparición minoritaria en el corpus y parecen ser más bien casos aislados dentro de este grupo. No obstante, también sus usos pueden ser explicados considerando las formas de indefinidos negativos con las que cuenta el mapudungun que también pueden co-ocurrir con el negador estándar -la, posibilitando formas como iney no rume küpalay ‘lit. nadie no vino’. De este conjunto es posible inferir patrones de copia igualmente, aunque su grado de convencionalización no es alto.

Por último, considerando el argumento sobre la existencia de construcciones de este tipo en una etapa anterior del castellano y su posible retención en ciertas variedades, proponemos algunas reflexiones a favor de que los casos aquí presentados son resultado del contacto lingüístico. En primer lugar, un argumento que pudo visualizarse en la discusión bibliográfica tiene que ver con los casos de negación reportados en el castellano en contacto con el guaraní, vasco y catalán contextos en los que es conocida la influencia de la otra lengua en contacto. Esto refuerza la idea de que el dominio puede ser sensible a la influencia de otros sistemas. En segundo lugar, sostener la retención de arcaísmos es una aseveración compleja si se atiende, para este caso, a la idea de que el castellano expandió su uso más tardíamente en Sudamérica -y particularmente en el territorio de la Araucanía- en un periodo en que, siguiendo la propuesta de Camus (1986) estas formas estaban ya en desuso. Por otro lado, también es difícil sostener que estas formas se han mantenido como expresiones arcaicas en zonas donde el contacto lingüístico es una explicación más plausible.

6. CONCLUSIONES

Este trabajo es una primera aproximación al dominio de la negación en el castellano hablado en comunidades bilingües mapudungun-castellano. El fenómeno, hasta ahora, no se había explorado por lo que constituye un avance en la descripción de esta variedad. Este estudio permite documentar la existencia de un tipo particular de construcción negativa que, hasta donde sabemos, no se encuentra en el castellano estándar de Chile. La explicación de este patrón se basa en la teoría del contacto lingüístico. Más específicamente, desde la teoría de la copia de código se estableció que un tipo de patrón de negación del mapudungun se copió en el castellano, generando una construcción innovadora que también se da en otras situaciones donde el castellano entra en contacto con otras lenguas.

Si bien los resultados confirman la aparición de este tipo de construcciones en ambas muestras bilingües, su frecuencia de uso es menor al compararlas con aquellas construcciones negativas más prototípicas del castellano estándar, las cuales tienen una presencia porcentual mayor en el corpus. En cuanto a los factores sociolingüísticos de edad y escolaridad, no se observa una tendencia en los datos analizados que pueda relacionarse con estas variables, por lo que no resulta posible proyectar alguna correlación entre la ocurrencia de las construcciones tipo 4 y estos factores. La convencionalización de este uso es menor y muy probablemente dentro de algunas generaciones desaparecerá del inventario de formas para expresar la negación en esta variedad.

Al descartarse los factores edad y escolaridad como posibles explicaciones para la ocurrencia de este tipo de patrón de negación, se puede plantear que el factor bilingüismo de los hablantes podría ser relevante como posible explicación. En esta línea, para corroborar si el bilingüismo es efectivamente un factor determinante a partir del cual se explica la ocurrencia de esta variación, se requiere una comparación de la muestra analizada con otras de hablantes monolingües de castellano tanto de zonas rurales como urbanas.

Un posible factor explicativo de este fenómeno puede ser la retención de un patrón de negación arcaico; sin embargo, consideramos el contacto lingüístico y la influencia del mapudungun como la explicación más plausible para la ocurrencia de este tipo de construcciones que no se encuentran, hasta donde llega nuestro conocimiento, documentadas en el “estándar” de Chile. Este escenario resulta similar a otros donde se da el contacto entre el castellano y otras lenguas, donde también emergen este tipo de construcciones.

Otros aspectos importantes para explicar la ocurrencia de este tipo de construcciones son los semánticos y pragmáticos. Por un lado, hay que explorar cual es el significado de estas construcciones más allá de su forma y sus posibles diferencias con otras construcciones similares que también ocurren en el castellano estándar. Por otro, hay que considerar la posibilidad de que el factor pragmático/discursivo tenga alguna influencia en la ocurrencia de este tipo de construcciones, en particular, aspectos relacionados con el énfasis de la negación, la continuidad de la referencia en construcciones negativas y los contextos de aparición. Si bien estos aspectos no se exploran en profundidad en este estudio, deben considerarse para futuros trabajos en la misma línea.

Entre las limitaciones de este trabajo, se pueden mencionar: la disparidad de la muestra en términos etarios y de escolaridad, lo que dificultó la posibilidad de establecer correlaciones entre estos factores y la ocurrencia del patrón de negación de contacto descrito. Por su parte, la naturaleza exploratoria y descriptiva de este estudio impidió abordar el fenómeno en toda su complejidad, por ejemplo, no cubrimos el fenómeno desde el punto de vista pragmático y discursivo, así como también la comparación entre muestras de habla de bilingües con monolingües rurales y urbanos de castellano de Chile.

Para finalizar, creemos que este trabajo representa un aporte para los estudios del castellano de Chile, toda vez que se ocupa de un fenómeno que hasta aquí no se había abordado. Si bien el patrón de contacto discutido tiene una frecuencia menor en nuestra muestra, se avanza en la caracterización de este. En una línea similar, esta investigación aporta a los estudios generales del castellano en contacto, pues el fenómeno reportado aquí también emerge en otras situaciones que tienen en común al castellano.

ABREVIATURAS

1

: primera persona

2

: segunda persona

3

: tercera persona

AUX

: verbo auxiliar

DET

: determinante

FUT

: futuro

HAB

: habitual

IMP

: imperativo

IND

: indefinido

NEG1

: negación 1

NEG2

: negación 2

NFIN

: no finito

PAS

: pasado

PL

: plural

POSP

: postposición

PRES

: presente

SG

: singular

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Recibido: 28 de Abril de 2021; Aprobado: 19 de Abril de 2022

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