SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número46Rubio, Patricia (selección, prólogo y notas). 2009. José Donoso. La cocina de la escritura. Diarios, ensayos, crónicas índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Estudios filológicos

versión impresa ISSN 0071-1713

Estud. filol.  no.46 Valdivia nov. 2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0071-17132010000200012 

ESTUDIOS FILOLÓGICOS 46: 185-186, 2010

RESEÑAS

 

Olea, Raquel. 2009. Como traje de fiesta: Loca razón en lapoesía de Gabriela Mistral. Santiago: Universidad de Santiago de Chile, 186 pp. (Lorena Garrido Donoso)


 

El año 2007 se cumplieron 50 años de la muerte de Gabriela Mistral, año en que también murió su albacea Doris Dana, lo que en un principio generó un interés por traer a Chile los escritos inéditos de la poeta. Este interés pasó a segundo plano al conocerse fragmentos de las cartas de Mistral a Dana, surgiendo una polémica alimentada por la prensa en torno a su posible lesbianismo.

Dentro de este contexto, Como traje de fiesta... propone una Mistral sujeto de alteridad femenina. Dejando atrás el recurrido enfoque biográfico, Raquel Olea orienta su estudio a la obra poética de Mistral para, como ella misma escribe, "dar cuenta de una experiencia y una política de lectura" que se centra en el análisis del lenguaje poético. Reconociendo que Mistral nombra lo femenino, Olea indaga desde la perspectiva de la teoría feminista sobre el sentido de ese nombrar en la poética mistraliana.

Para ello, comienza revisando los antecedentes críticos y las lecturas previas que se han hecho sobre la obra de Mistral. Olea observa que en ellos, sobre todo en las lecturas que se hicieron de sus primeros libros, hay nudos de visibilidad y ocultamiento de su obra, de lo que resulta una imagen construida que no atrae ni produce deseos de identificación. El problema de esta primera crítica es que se realiza una analogía entre vida y poesía con un enfoque totalizante que no recogía la multiplicidad de su escritura. Algo que, si bien cambia con las lecturas de los 60 y 70, en ellas no se leyeron las propuestas de resignificación de signos, lo que se traduciría en pasar del dolor personal al "dolor humano". Mistral se transforma así en un símbolo que recoge los valores propios de la mujer chilena llamándosela madre nacional y poeta de Chile, pese a no tener hijos propios ni una descendencia directa de poetas mujeres. Los ochenta marcan una nueva etapa en los estudios mistralianos, con nuevas lecturas desde su obra. También se produce el importante Encuentro con Gabriela Mistral que tuvo lugar en 1989; no obstante, Olea advierte que estas lecturas críticas no logran modificar la imagen oficial de Mistral, la cual sigue siendo para el gran público la de madre universal y maestra dolorida. Esto se explicaría porque Mistral vive una constante disyuntiva de géneros y su comparecencia social y sus referencias privadas no se ajustan a lo estatuido. Esta diferencia, este espacio que deja Mistral es el que, de acuerdo a Olea, genera interés en su vida privada.

Pero es en su poesía donde Olea intenta encontrar respuestas sobre esta subjetividad diferente, transformando al poema en material de indagación, ya que ahí se encuentra la permanente marca de un secreto, de un saber enterrado, de una palabra guardada. Es un espacio donde se expresa la inestabilidad de la sujeto que escribe. Raquel Olea afirma que la poesía de Mistral propone otro decir, paralelo al discurso razonado, es lo que denomina "loca razón" que correspondería a una razón femenina y, por ende, diferente.

En el segundo capítulo, nuestra autora nos lleva a la representación de la madre asociada a la figura de Mistral, sin embargo, advierte que fuera de la madre, hay en la poesía de Mistral alusiones permanentes a la hija, a la poeta y, en definitiva, a la otra. Estas figuraciones van asociadas a una mujer que a través de la escritura renuncia a un destino doméstico, de madre que debe perpetuar la especie. La escritura viene a ser una clausura de lo materno. Es más bien la poeta asociada a la locura, la hija que se pregunta por la madre perdida la que emerge de la lectura que Olea hace de los poemas de Mistral. En su exhaustivo y esclarecedor análisis del poema "La otra" deja en claro la alteridad femenina que propone la poeta, señalando que "El discurso poético que Gabriela Mistral despliega en este poema se erige como proposición de pensamiento que posibilita la multiplicidad del sujeto, la diversificación del yo femenino" (108), lo cual es de gran importancia ya que alteridad y multiplicidad de la escritura proponen la asunción de la diferencia que se enuncia en un modo de reconocimiento de la heterogeneidad interior de la sujeto que se nombra. Esto nos demuestra la complejidad de Mistral, la conciencia que tenía de su diferencia y nos impide originar una sola lectura o una sola imagen que pueda describirla en su totalidad.

En el tercer capítulo de Como traje de fiesta, Raquel Olea explora el tema del juego y la "jugarreta" en la poesía mistraliana, término este último que abarca un grupo de poemas de su libro Ternura. El juego en apariencia inocente que encierran las rondas y las jugarretas, advierte Olea, lleva tras de sí el signo de la fatalidad, la jugarreta vendría a ser la construcción de una mala pasada en el lenguaje, que en sucesivos desplazamientos construye una relación de lo femenino, la historia y el mundo, es decir, describe una relación dinámica e inestable en que todo puede cambiar y transformarse en pérdida.

En el cuarto y último capítulo Raquel Olea analiza en detalle la "loca razón" en Mistral. Primero analiza el tema de la locura y su construcción en el discurso, y observa cómo, pese a las definiciones y diagnósticos existentes en la psiquiatría y neurología, hay ciertas alteraciones no cubiertas por los términos de estas disciplinas, denominándose socialmente "locos" a un diverso tipo de conductas no siempre codificables. Luego revisa la concepción de la locura ligada a la sexualidad, particularmente al trabajo de Foucault, para luego rescatar el concepto y su importancia para el pensamiento político y cultural contemporáneo como una construcción cultural y discursiva que intenta domesticar y marginar a sujetos "indomables por las instituciones sociales". En el caso de la mujer, la locura ha sido asociada a su cuerpo, algo que Freud acrecentó al construir una relación entre histeria y sexualidad.

De este modo, al ser la mujer la principal afectada por la idea de locura como sinsentido, ya que el discurso masculino sitúa su habla en los márgenes, es necesario leer la obra de las escritoras poniendo atención a los signos de diferencia femenina que han sido dejados fuera del discurso hegemónico. En el caso de Mistral, vemos que el tema de la locura ocupa un lugar importante en su obra poética. Olea enfatiza que la relación entre escritura y locura aparece en gran parte de la poesía mistraliana: las palabras con que se nombra la locura en la poesía en su diversidad significante construyen un eje paradigmático donde diversas operaciones y usos del lenguaje de carácter popular y culto, imaginario y poético, producen reverberaciones léxicas que escriben modos de sustitución y reiteración de sentido, en significantes que contribuyen a producir la singularidad de la forma y tono del lenguaje poético.

Esta relación de la poeta con la locura la utiliza Mistral para hablar desde esa posición de loca, particularizando así su discurso, su razón y su poética. Olea observa que esto se ve con mayor claridad en el ciclo "Locas mujeres" donde en cada uno de los poemas que lo conforman se resaltan distintos modos de existencia, distintas cualidades de lo femenino. La locura representa en esta habla la diferencia, construyendo el silencio como una forma de elocuencia por la multiplicidad de sentidos que encierra. También se observa una especial relación de la hablante de estos poemas con el tiempo que se hace presente y que trasciende el tiempo real y refleja el estado interior de una sujeto que se desaprende del mundo, en su condición de mujer sola y diferente.

En conclusión, Como traje de fiesta... cumple con la intención de su autora, abriendo el texto a lo que se oculta tras sus significados aparentes, abriendo así un espacio donde esta voz de multiplicidad y alteridad puede ser escuchada, ya que se rescata su variedad, su desapego e incluso su silencio como espacios de significación, aportando así una perspectiva que nos acerca un poco más a la diversa y compleja poeta que fue (y es) Gabriela Mistral.

Universidad de Chile
Facultad de Filosofía y Humanidades
Escuela de Postgrado
lorenagarridod@gmail.com

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons