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Revista médica de Chile

Print version ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile vol.135 no.8 Santiago Aug. 2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872007000800005 

■ Rev Méd Chile 2007; 135: 990-996

 

Ausencia de asociación entre síndrome metabólico y síntomas depresivos en adultos colombianos

 

Lack of association between metabolic syndrome and depressive symptoms in Colombian adults

 

Luis Díaz-Martínez, Norma Serrano, Juan Pinzón, Gerardo Mantillaa, Harvy Velasco, Luz Martínez, Paula Millán, Sandra Acevedo, Daniel Moreno, Sara E Susb.

Centro de Investigaciones Biomédicas, Facultad de Medicina, Universidad Autónoma de Bucaramanga, Bucaramanga, Colombia.

aLaboratorista Clínico. MSc

bEstudiante, Facultad de Medicina, Universidad Autónoma de Bucaramanga, Bucaramanga, Colombia.


Background: There is a possible association depressive symptoms (DS) and metabolic syndrome (MS), to the extent that treating one condition improves the other. Aim: To estimate the association between MS and DS among the employees of a medical school. Material and methods: Cross sectional study of 159 people aged 41±11 years (88 men). MS was evaluated according to International Diabetes Federation (IDF), National Cholesterol Education Program (NCEP)ZAdult Treatment Panel III (ATP-III) and ATP-IIIa criteria and the depression questionnaire of the Center for Epidemiológica! Studies (CES-D) was used for DS. A multivariate logistic regression was performed adjusting for age and gender. Results: The prevalence of MS according to ATP-III was 13.2% (95% CI: 8.4-19.5), to ATP-IIIa was 34.0% (95% CI: 26.6-41.9) and to IDF was 33.3% (95% CI: 26.1-41.2). The prevalence of clinically relevant SD was 15.1% (95% CI: 9.9-21.6). No significant association was found between DS and MS according to the different criteria: ATP-III OR 1.30 (95% CI: 0.40-4.24), ATP-IIIa OR 0.94 (95% CI: 0.37-2.33), IDF OR 1.20 (95% CI: 0.49-2.95). Conclusions: In this series, no association was observed between MS and depression (Rev Méd Chile 2007; 135: 990-6).

(Key words: Brain diseases, metabolic; Depression; Metabolic syndrome X)


 

En todo el mundo, los trastornos neuropsiquiátricos son la principal causa de incapacidad, con 37% de los años perdidos por incapacidad entre las personas de 15 o más años; entre ellos, 50% corresponde a trastorno depresivo mayor (TDM)1. Esto se corresponde con los datos nacionales y locales, ya que en Colombia, la prevalencia estimada de TDM en el último año es de 10,0%2, mientras que la prevalencia entre los habitantes de Bucaramanga es 16,5%3.

Por otro lado, en Latinoamérica y el Caribe, la enfermedad cardiovascular, junto con la diabetes mellitus, fueron las responsables de 34% de todas las muertes que se presentaron en 20004, y se espera para el futuro un incremento en su incidencia, secundario al envejecimiento de la población y de la alta prevalencia de los factores de riesgo cardiovascular (hipertensión, obesidad, diabetes y dislipidemia) .

El síndrome metabólico (SM) es una constelación de signos y resultados de laboratorio (obesidad abdominal, hipertrigliceridemia, bajo nivel de colesterol HDL, hipertensión arterial e hiperglice-mia), el cual es reconocido como factor de riesgo para diabetes, infarto agudo del miocardio y enfermedad cerebrovascular . Existen varias definiciones de SM, siendo las más conocidas las del National Cholesterol Education Program (NCEP) / Adult Treatment Panel III (ATP-III)7, la de la International Diabetes Federation (IDF)8 y la definición actualizada del ATP-III (ATP-IIIa)9. Dependiendo de la definición utilizada, en los países del norte de Sudamérica la prevalencia de SM oscila entre 23,6% y 33,0%1012.

Ahora bien, se ha encontrado asociación entre resistencia a la insulina, el aspecto nuclear del SM y TDM13, particularmente en mujeres, entre quienes hay un exceso de riesgo de desarrollar SM, dado que presentan depresión del orden de 29% (IC 95% 3%-62%) por cada año, comparado con las mujeres que no lo están14,1 .

Esto ha conducido a varios estudios en los que se ha documentado asociación entre TDM con diferentes tipos de enfermedad cardiovascular, tanto con su desarrollo como con su progresión16,17, es más, la reducción del índice de masa corporal, reflejo de la obesidad (uno de los elementos que conforman el SM), se traduce en mejoría de las alteraciones del ánimo, independientemente de los cambios del aspecto físico .

Esto soporta hallazgos previos que indican que la asociación entre SM y TDM es de naturaleza medioambiental, no sólo genética y que la intervención de uno de los dos problemas tendría consecuencias favorables sobre la severidad del otro20.

El objetivo de este informe es evaluar la fuerza de la asociación que pudiera existir entre síntomas depresivos (SD) y SM en una población de empleados (profesores y personal administrativo) de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB), Colombia.

Material y método

GENESIS es un estudio transversal realizado entre los empleados de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, que busca identificar factores de riesgo convencionales y genéticos asociados con SM y su correlación con fenotipos intermedios. El estudio fue aprobado previamente por el Comité de Ética en Investigación de la Facultad de Medicina de la UNAB. Los participantes dieron su consentimiento informado por escrito.

Todos los empleados de la Facultad de Medicina fueron invitados a participar; asistieron a cita médica en donde se les realizó entrevista clínica, examen físico y toma de pruebas de laboratorio a fin de establecer los criterios de las tres definiciones de SM7"9. No se incluyeron personas que en el momento del estudio tuvieran enfermedad crónica grave (v. gr. insuficiencia hepática, insuficiencia renal, cáncer, diabetes mellitus tipo 1), infecciones sistémicas o estuvieran embarazadas.

En la entrevista clínica se preguntó sobre aspectos demográficos, antecedentes personales y familiares de riesgo cardiovascular, tanto tradicionales como no convencionales. Inmediatamente se aplicó de manera autodiligenciada el Cuestionario para Depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos (CES-D). Esta escala es utilizada para la detección precoz de SD de importancia clínica; ha sido validada en población adulta de Bucaramanga, donde se encontró que la prueba tiene en esta población un área bajo la curva receptor operador de 0,904 y un alfa de Cronbach de 0,865; mientras que para un puntaje de 18 o más, la sensibilidad del cuestionario es de 97,7% y la especificidad de 67,7% (observaciones no publicadas) .

Durante el examen físico se realizaron dos tomas de tensión arterial, peso, talla y de perímetro de cintura21,22. Las pruebas de laboratorio realizadas fueron glicemia en ayunas, colesterol total, colesterol HDL y triglicéridos. En aquellas personas con glicemia en ayunas entre 100-125 mg/dL se realizó glicemia poscarga a las dos horas, para establecer si los pacientes eran además intolerantes a la glucosa o diabéticos tipo 2. La glicemia se midió con el método de la glucosa-oxidasa; el colesterol total por la técnica de la colesterol éster hidrolasa-colesterol oxidasa; el colesterol HDL se determinó precipitando el suero con ácido fosfotú-ngstico y cuantificado con la misma técnica del colesterol total; los triacilgliceroles se analizaron por la técnica de la glicerol fosfato oxidasa y la glicerol cinasa.

La presencia de SM en cada participante se estableció aplicando los criterios de las tres definiciones existentes (ATP-III, ATP-IIIa e IDF); en los tres casos se utilizó como límite de perímetro abdominal el propuesto en la IDF para suramericanos: 90 cm para varones y 80 cm para mujeres8.

Los datos obtenidos de la población estudiada se describieron con tablas y proporciones, incluyendo su intervalo de confianza de 95% (IC 95%) para las variables nominales u ordinales; las variables discretas se analizaron con promedio y desviación estándar (DE), o mediana y recorrido intercuartil (RIQ), según la distribución, fuese normal o no23. Para estimar la asociación entre SM y SD relevantes, la presencia de SM, según cada definición, se comparó tanto con el puntaje absoluto del CES-D como con la presencia o no de TDM dado un puntaje de 18 o más; las diferencias en el primer caso se evaluaron por medio de la prueba de suma de rangos de Wilcoxon , mientras que en la segunda se utilizó tanto la prueba c2 y la estimación de la razón de disparidades (OR, de su nombre en inglés odds ratio"). Los OR se ajustaron teniendo en cuenta edad y sexo de los participantes por medio de regresión logística. Se consideraron significativas aquellas pruebas con p <0,05. Todos los procesos se hicieron con STATA 9,226.

Resultados

De las 167 personas empleadas en la facultad, 159 aceptaron participar en el estudio; 55,4% eran hombres (88 personas) y 44,6% mujeres (71 personas). La edad osciló entre 22 y 73 años, con promedio de 40,8 años (desviación estándar [DE] 10,5), siendo las mujeres más jóvenes que los hombres (36,6 años [DE 9,6] vs 44,2 años [DE 10,1]; p <0,001).

En la Tabla 1 se encuentra la proporción de participantes que cumplieron cada uno de los criterios de SM según ATP-III. La prevalencia de SM según cada definición osciló entre 13,2% (ATP-III) y 34,0% (ATP-IIIa 34,0%), con diferencias significativas entre hombres y mujeres, independientemente de la definición utilizada, así como entre la población de más de 40 años (Tabla 2).

El puntaje del CES-D osciló entre 0 y 37 puntos, con mediana de 7 puntos y RIQ entre 4 y 14 puntos. Si se considera como de alto riesgo de tener síndrome depresivo mayor a quienes puntúan 18 o más, se encontró que 23 de las personas estaban afectadas (prevalencia de 15,1%, IC 95% 9,9-21,6). No hubo diferencias en el puntaje de los hombres (mediana en 7 puntos, RIQ entre 4 y 12) y el de las mujeres (mediana en 8 puntos, RIQ entre 4 y 17; p =0,197), ni entre las personas de 40 o más años (mediana 7 puntos, RIQ entre 3 y 12) frente a los más jóvenes (mediana 7 puntos, RIQ entre 4 y 14; p =0,324).



No hubo diferencia en el puntaje de la prueba CES-D entre las personas que tenían SM según ATP-III (mediana 7 puntos, RIQ entre 6 y 17 puntos) frente a las que no lo padecían (mediana 7 puntos, RIQ entre 4 y 13 puntos), tal como se aprecia en la Figura 1, panel superior (p =0,396). Igual fenómeno ocurrió cuando se utilizó la definición de ATPTIIa (mediana de 7 puntos [RIQ 4 a 13 puntos] entre los positivos vs 7 puntos [RIQ 4 a 14 puntos] entre los negativos, p =0,988; Figura 2, panel medio) o la de la IDF (mediana de 7 puntos [RIQ 4 a 14 puntos] entre los positivos vs 7 puntos [RIQ 4 a 13 puntos] entre los negativos, p =0,937; Figura 1, panel inferior).

Tampoco se encontró asociación significativa entre presencia de TDM y SM según los distintos criterios, tal como se aprecia en la Tabla 3, incluso después de ajustar por edad y sexo. De hecho, en los tres modelos ajustados, el único factor de riesgo para TDM que persistió fue el ser mujer (ATP-III: OR 7,56, IC 95% 1,60-35,8; ATP-IIIa: 12,4, IC 95% 4,61-33,4; IDF: OR 24,4, IC 95% 7,20-82,4).

El poder del estudio para detectar una asociación entre SM y TDM con OR ³3,5 fue de 76,6% si se utiliza la definición de SM de ATP-III, de 80,1% la del ATP-IIIa y de 80,8% la del IDF.

Discusión

En el análisis de los resultados de este estudio no fue posible demostrar que existiera algún tipo de asociación entre la presencia de síndrome metabólico y síntomas depresivos. Esta conclusión se sustenta en que las comparaciones resultantes de las distintas formas de evaluar ambas condiciones (tres para SM, dos para SD) no presentan asociación significativa, y en que la muestra tiene un poder superior a 75% para detectar OR de 3,5 con las tres definiciones de SM consideradas, según el análisis post hoc de los datos encontrados.



La asociación entre TDM y trastornos cardiovasculares es conocida, donde las personas con el trastorno tienen mayor incidencia de eventos cardiovasculares y peor pronóstico en caso de que el evento no fuese mortal27"29. Por otro lado, desde la década 1970-79 se reconocía que el metabolismo de la glucosa estaba alterado en los pacientes que sufrían lo que entonces se conocía como depresión unipolar , lo que llevó al desarrollo de pruebas bioquímicas funcionales que permitieran tener mejor certeza diagnóstica31, pero que luego llevaron a pensar que las alteraciones metabólicas de los pacientes con TDM respondían probablemente a una alteración generalizada que incluía resistencia a la insulina32.

Dado que una de las cosas que más se han documentado en medicina son los factores de riesgo para eventos cardiovasculares, fue relativamente sencillo pensar en evaluar si la asociación entre TDM y dichos factores de riesgo igualmente existían, incluyendo en este proceso de evaluación al SM, máxime cuando hay una relativamente consistente evidencia que lo hacen plausible biológicamente33,34 y a que los pacientes con trastornos del ánimo tienen con más frecuencia hipertensión, obesidad o dislipidemia14,20,3 .

Los resultados de estudios poblacionales de tipo transversal en distintos países, apoyan la hipótesis sobre la existencia de algún tipo de relación entre SM y TDM15,19,36~38, pero no así por el único estudio de cohorte publicado a la fecha39. El presente sería, entonces, el primer estudio poblacional de tipo transversal con suficiente poder estadístico que se publica en el que no se apoya la hipótesis sobre la asociación entre SM y TDM.

Es posible que el no encontrar asociación entre TDM y SM esté condicionado parcialmente, por el hecho de que la mitad de la población estudiada apenas llega a los 40 años, en donde la prevalencia de SM es menor, y que la mayoría sean varones, entre quienes la prevalencia de SM y de TDM también es menor, lo que podría diluir la asociación. Sin embargo, la utilización de la regresión logística para ajustar el indicador de asociación, permite controlar la confusión que la edad y el sexo producen sobre este fenómeno, que se refleja en el sustancial incremento que se produce en los OR en los tres modelos explicados, pero sin que lleguen a alcanzar el umbral para ser considerados como significativos desde el punto de vista estadístico.

La aparición del ser mujer como factor de riesgo para SD relevante en los tres modelos no es un hallazgo inesperado, ya que se ha encontrado mayor susceptibilidad de las mujeres a experimentar esta condición, incluyendo la población colombiana2, hallazgo que permite apoyar, circunstancialmente, la falta de asociación entre TDM y SM, en la medida que el estudio encontró un factor que era de esperar luego de ajustar por los otros factores conocidos, a más que no se halló asociación entre SM y TDM en el subgrupo de mujeres, tal como se podría esperar del estudio de Ráikkónen, Matthews y Kuller, quienes plantean que dadas las características metabólicas de las mujeres, el SM y el TDM son más factibles en ellas14.

Un punto fundamental a tener en cuenta, es que es posible que la asociación entre síndrome metabó-lico y síntomas depresivos de todas formas exista entre la población estudiada. Un odds ratio de 3,5 implica que, al menos la frecuencia de síntomas depresivos entre quienes tienen síndrome metabóli-co, sea dos a tres veces más alta que entre quienes no tienen el síndrome, lo que equivaldría a decir que la fuerza de la asociación entre las dos entidades sería de menor dimensión a la que con el poder de este estudio se puede demostrar40,41. En contra de esta posibilidad están las seis formas en que se evaluó la asociación, con tres definiciones reconocidas de SM versus dos maneras de analizar el resultado del CES-D, aspectos que fueron aplicados rigurosamente durante la fase operativa del estudio, lo que se hizo con la intención de reducir al máximo cualquier sesgo de clasificación en ambos aspectos. En conclusión, la evidencia encontrada en una población de empleados de una Facultad de Medicina indica que, al menos en esta población, no hay asociación entre síndrome metabólico, definido de tres formas, y la presencia de síntomas depresivos evaluados con el CES-D, quizás, la escala de evaluación poblacional más utilizada en el mundo. Con todo, no es posible descartar de plano que esta asociación, hallada en otras investigaciones hechas en otras latitudes y poblaciones, así como las implicaciones clínicas y terapéuticas que se han propuesto a partir de ella ■ , razón por la cual es necesario profundizar en este aspecto en la población colombiana.

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Investigación financiada por la Dirección General de Investigaciones de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Colombia (Proyecto EGEN 18).

Recibido el 21 de diciembre, 2006. Aceptado el 28 de febrero, 2007.

Correspondencia a: Dr. Luis Díaz. Centro de Investigaciones Biomédicas, Facultad de Medicina, Universidad Autónoma de Bucaramanga. Calle 157 #19-55, Bucaramanga, Colombia. Fax: 6399147. Teléfono: 6399156. E man: genesis@unab.edu.co

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