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Revista médica de Chile

versão impressa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.126 n.7 Santiago jul. 1998

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98871998000700017 

CARTAS AL EDITOR

Necesidad de administrar 131
| en
una paciente en hemodiálisis crónica 
con carcinoma papilar tiroideo
 
The difficult decision of administering
131| in a patient with papillary thyroid 
cancer undergoing chronic 
hemodialysis.
 
 
Sr Editor: El yodo 131 (131|) es un isótopo radioactivo de gran utilidad en el manejo del hipertiroidismo y del carcinoma diferenciado del tiroides. Este elemento es depurado principalmente por el tiroides y el riñón. El ion yoduro es sometido a filtración glomerular y reabsorbido parcialmente por el túbulo renal1, por lo cual para su eliminación es indispensable una función renal suficiente. Existen pocos casos reportados en la literatura médica2-5 de pacientes en hemodiálisis que hayan recibido 131|.
En el Hospital Dr. Gustavo Fricke de Viña del Mar tuvimos a una mujer de 62 años, portadora de insuficiencia renal crónica (IRC) en hemodiálisis hacía un año, a quien en una hospitalización por una anemización progresiva fue descubierto un nódulo tiroideo izquierdo. Éste era de consistencia firme, de 2 cm de diámetro, no palpándose el resto de la glándula ni adenopatías cervicales. La cintigrafía mostró que el nódulo era frío por lo que fue puncionado con aguja fina, obteniéndose una muestra que fue informada como un carcinoma papilar de tiroides. Una tomografía computada de cuello y tórax no reveló adenopatías ni compromiso extratiroideo. Las pruebas de función tiroidea fueron normales.
Se efectuó una tiroidectomía total, evolucionando la paciente sin complicaciones, siendo dada de alta con liotironina sódica en espera del informe definitivo de la biopsia. Se planteó la necesidad de efectuar terapia con 131| en una paciente en hemodiálisis crónica, situación en la que no teníamos ninguna experiencia.
Ello originó también preocupación y aprehensión en el personal que labora en la sala de hemodiálisis, ya que nadie deseaba exponerse a una fuente de radiación.
Previo a conocer el diagnóstico definitivo, hicimos una revisión de la literatura intentando conocer la manera de administrar el fármaco a la paciente en hemodiálisis, lo que queremos comunicar brevemente.
La escasa experiencia publicada de pacientes que han recibido 131| en estas condiciones ha permitido conocer que la concentración de 131| se logra reducir en un 50% después de cada sesión dialítica2,4,5. También se ha comunicado que los dosímetros del personal de hemodiálisis en contacto con los pacientes no mostraron radiación detectable luego de dos horas de procedimiento dialítico2, 4. La tasa máxima de exposición del equipo de diálisis, ropa de cama, toallas y utensilios de los pacientes fue inferior a los 50 µR/h2, 4, valores aceptables de acuerdo a las normas de radioprotección6. Por otro lado, si previo a la administración de 131| se depleta el contenido corporal total de yodo, se aumenta la captación del isótopo por el tiroides4, 7. Esto en un sujeto con función renal conservada puede lograrse con diuréticos, como el ácido etacrínico, furosemide o hidroclorotiazida, que aumentan la excreción renal de yodo7.
Después de informar detalladamente al personal de la Unidad de Hemodiálisis de los datos obtenidos, planeamos administrar 100 mCi del radiofármaco a continuación de la sesión de hemodiálisis del día miércoles. Después de ello, la paciente permanecería aislada en la sala destinada habitualmente a dicho propósito, intentando con medidas dietéticas y con el uso de furosemide (la paciente aún mantenía diuresis residual) saltarnos la hemodiálisis del día viernes, de modo de volverla a dializar sólo el día lunes siguiente. Todo el material utilizado en esta sesión dialítica sería desechado como material radioactivo.
El informe de la biopsia del tiroides resecado mostró un cáncer papilar de la tiroides de 0,9x0,5x0,4 cm. Por tratarse de un cáncer in situ se decidió no administrar el radiofármaco, ya que su uso no mejora el buen pronóstico de este cáncer8, por lo que la paciente finalmente no recibió dicha terapia, sino solamente hormona tiroidea con el fin de mantener frenada la TSH. Casi tres años después la paciente continúa en hemodiálisis, sin evidencia de recurrencia local ni sistémica de su neoplasia tiroidea.
 Estimamos que, dado el número creciente de pacientes que acceden a terapia con hemodiálisis crónica y a la alta prevalencia de patología tiroidea en la población, es muy probable que situaciones como la comunicada se repitan. De allí nuestro interés en comunicar este caso de una decisión terapéutica compleja.
 
Victoria Novik A, Renato González E, Marcela Díaz C, Jorge Vega S.
Servicio de Medicina, Departamento de Endocrinología y Nefrología, Hospital Dr. Gustavo Fricke de Viña del Mar, Escuela de Medicina, Universidad de Valparaíso.
 
REFERENCIAS

1. GREENSPAN FS, RAPAPORT B. Thyroid gland. En: Basic and clinical endocrinology. Third Edition. Appeton and Lange Ed, 1991; 188-246.
2. CULPEPPER RM, HIRSCH MJ. Clearence of 131I by hemodialysis. Clin Nephrol 1992; 38: 110-4.
3. NIBHANUPUDY J, HAMILTON W, SRIDHAR R, ET AL. Iodine-131 treatment of thyroid carcinoma in patients on maintenance hemodialysis. Am J Nephrol 1993; 214-7.
4. DAUMERIE CH, ET AL. Radioiodine treatment of thyroid carcinoma in patients on maintenance hemodialysis. Thyroid 1996; 6: 301-4.
5. DEMKO TM, TULCHINSKY M, MILLER KL, ET AL. Diagnosis and radioablation treatment of toxic multinodular goiter in a hemodialysis patient. Am J Kidney Dis 1998; 31: 698-700.
6. CANESSA J. Algunas consideraciones prácticas sobre radioprotección en Medicina Nuclear. Rev Chil Radiol 1996; 2: 27-32.
7. SEABOLD JE, BEN-HAIM S, PETTIT WA, ET AL. Diuretic-enhanced 131I clearence after ablation therapy for differentiated thyroid cancer. Radiology 1993; 187: 839-42.
8. HAY ID, GRANT CS, VAN HEERDEN JA, ET AL. Papillary thyroid microcarcinoma: a study of 575 cases observed in a 50-year period. Surgery 1992; 112: 1139-46; discussion 1146-7.
 
 


Correspondencia a: Dra. Victoria Novik Assael. Asturias
1750 casa 6, Viña del Mar Alto, Chile. Teléfono: (32)
615327, fax: (32) 675014.
 

 
 
 
 

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