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EURE (Santiago)

versión impresa ISSN 0250-7161

EURE (Santiago) v.32 n.97 Santiago dic. 2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0250-71612006000300009 

 

Revista eure (Vol. XXXII, Nº 97), pp. 113-117, Santiago de Chile, diciembre de 2006

EURE RESEÑAS LIBROS

 

Santiago. Dónde estamos y hacia dónde vamos
Santiago: Centro de Estudios Públicos (2006)

Alexander Galetovic, Editor


 

El libro plantea una serie de trabajos que, en conjunto, pretenden describir y definir las características centrales del desarrollo urbano de Santiago durante las últimas décadas. Una tesis central es que la visión negativa generalizada sobre Santiago parte de premisas equivocadas, como, por ejemplo, su baja densidad y su excesiva expansión. Desde esta perspectiva, y como se señala en varios de sus capítulos, el libro busca otorgar una mirada más positiva sobre Santiago partiendo de la base que tanto su crecimiento como desarrollo urbano, siguen patrones de muchas otras ciudades del mundo. Como lo plantea Alexander Galetovic en la presentación,"el propósito del libro es diagnosticar a Santiago para averiguar qué tan buena o mala ciudad es y sacar al pizarrón a las creencias que sustentan la visión que tenemos de ella". Esta visión será argumentada a lo largo del libro desde el paradigma del crecimiento económico, el que será tomado como referente del análisis del estado actual de Santiago y sus posibilidades futuras.

Los dos primeros capítulos conforman la introducción y otorgan una visión general sobre los temas centrales que se desarrollarán a lo largo del texto. En el primero: ¿Quién es Santiago?, Galetovic y Poduje precisan a qué nos referimos exactamente cuando hablamos de Santiago. Por un lado, se pretende dejar en claro el ámbito conceptual en el que se desarrollará el libro y, por otro, mostrar los errores en los que se cae frecuentemente cuando se discute sobre Santiago. En este sentido, se sostiene la tendencia a confundir zonas geográficas y administrativas que no necesariamente coinciden. Por ejemplo, Santiago se confunde con la Región Metropolitana, o con el Gran Santiago, lo que llevaría a distorsiones en términos de medición de la densidad y crecimiento urbano. También se definen los instrumentos de planificación urbana, planteando la necesidad de generalizar la realización de Planes Reguladores Comunales. Se distingue entre la mancha urbana y las áreas de expansión urbana, para, finalmente, definir los distintos tipos de densidad según sus diversas escalas (densidad territorial, urbana, ajustada y residencial). En este sentido, la más exacta al definir la macha urbana real sería la densidad ajustada, que correspondería a la población comunal total dividida por el área efectivamente urbanizada.

En el segundo capítulo"Santiago ¿Dónde estamos? ¿Hacia dónde vamos?", Galetovic y Jordán introducen los temas medulares del libro. La premisa central señala que Santiago, a diferencia de lo que se piensa, no ha empeorado, ni está al borde del colapso ambiental y social producto de la contaminación, basura, congestión y segregación. Por el contrario, se establece que en los últimos veinte años ha presentado progresos importantes en estos términos, premisa que los autores califican de cautelosamente optimista, en tanto que se deben perfeccionar las políticas públicas dirigidas a la ciudad.

El crecimiento de Santiago, comparándolo al de otras ciudades del mundo como Nueva York, Tokio o Los Ángeles, ha seguido los patrones esperados de una ciudad con sus características en términos del crecimiento económico. Los autores afirman que, en los últimos 50 años, el crecimiento urbano no ha sido significativo, tesis que se sustenta en la idea de que su densidad es mayor de lo que han mostrado otros estudios (considerando la densidad ajustada planteada anteriormente). Además, su extensión ha sido el resultado de la política de vivienda social del Estado y no de la gestión inmobiliaria. En contraposición a la creencia de una disminución en la densidad, el capítulo señala que, desde la década del 40, su tasa de crecimiento se ha mantenido relativamente estable. Los autores concluyen planteando que, a medida que Chile crezca y se desarrolle, los problemas urbanos se resolverán, con lo que dejan sentada una fe ciega en las bondades y beneficios del modelo económico y su influencia sobre la ciudad, en la medida que las políticas públicas sean más eficientes y acordes a las transformaciones macroeconómicas. Sin embargo, se pasa por alto la otra cara de la ciudad, respecto a los efectos negativos que trae el crecimiento económico acelerado y que tiene que ver con una ciudad claramente desigual en términos de la capacidad de opción a los beneficios aquí mencionados, en términos de ventajas en la localización, acceso a las áreas verdes y transporte.

La primera parte del libro, ¿Cómo es el desarrollo urbano?, pretende caracterizar desde distintas perspectivas, los elementos centrales en el desarrollo urbano de Santiago. Marcial Echenique, en el capítulo tres El crecimiento y el desarrollo de las ciudades", sitúa a Santiago en el contexto global del desarrollo urbano, comparándolo con nueve ciudades de América, Europa y Asia. Acorde a lo planteado en la introducción, respecto a la expansión, sostiene que la movilidad es una condición necesaria del desarrollo económico y social, entendiendo que, a mayor eficiencia económica, mayor es el tamaño de la ciudad. Así, el crecimiento urbano tendería a estabilizarse a medida que la urbanización y el ingreso aumentan. El autor concluye señalando que en la medida que la expansión urbana siga un patrón similar al de otras ciudades, no habría motivos para pensar que este se va a detener.

En la misma línea, en el capítulo cuatro"Patrones del desarrollo metropolitano ¿Qué hemos aprendido?", Gregory K. Ingram vincula la urbanización con la teoría económica, a partir de las tendencias en las ciudades de países industrializados con economías de mercado. En el largo plazo, la descentralización de la población influiría en la del empleo, generando una mayor motorización y disminución de uso del transporte público, siendo el mercado del suelo determinante en este proceso descentralizador.

Desde una perspectiva diferente, Maria Elena Ducci y Marina González, en el capítulo cinco, abordan la expansión de Santiago. En"Anatomía de la expansión de Santiago 1991-2000". Las autoras aportan datos empíricos (fotos satelitales y fotos aéreas), develando la discusión sobre la expansión de Santiago y sus consecuencias económicas, sociales y ambientales. Para ello comparan el tamaño de la mancha urbana de 1991 con la del 2000, constatando que su crecimiento se ha debido principalmente al sector privado. Lo interesante de destacar en este capítulo, es que las autoras logran distinguir el porcentaje del uso habitacional destinado a estratos altos (24,4%), medios-altos (14,6%), medios (31,6%) y para viviendas sociales (28,7%). Con ello, aportan con datos fundamentales para tener una visón más comprensiva del crecimiento de Santiago, permitiendo complejizar la discusión sobre la expansión de la ciudad, que en el resto del libro aparece constantemente como consecuencia y condición necesaria del crecimiento económico. En este sentido, se sostiene que la libre acción del mercado claramente no regula ni evita las desigualdades sociales.

En el sexto capítulo"La expansión de Santiago y la hipótesis de la demanda excesiva por infraestructura", Felipe Balmaceda se refiere al tema del crecimiento en extensión de baja densidad, desmintiendo la creencia de que éste genera mayor demanda por infraestructura. Según el autor, esta creencia ha producido que la política urbana privilegie el límite urbano y las densidades mínimas. Se sostiene, finalmente, que la mayoría de los santiaguinos pagarían por la infraestructura urbana ya sea directa o indirectamente (impuestos a la bencina, por ejemplo).

La segunda parte del libro aborda temáticas vinculadas con la planificación urbana, su regulación y la gobernanza de la ciudad de Santiago. Así, en el capítulo siete"Planificación, cinturones verdes y límites al crecimiento urbano", Alan Evans se refiere al tema de los límites urbanos, cuestionando su efectividad desde la perspectiva económica. Tomando como ejemplo el cinturón verde de Londres, sugiere que cuando se proyectó no se pensó en el crecimiento de la ciudad a futuro, ni en la baja densidad de la zona central producida por la migración hacia nuevos pueblos planificados, ni en la erradicación de los barrios marginales. En definitiva, la tesis de Evans sugiere que el límite urbano y la instauración de cinturones verdes tienen efectos económicos negativos que se expresan en el alza sobre el precio del suelo, con lo que se refuerza la imagen de que las restricciones al crecimiento de la ciudad son perjudiciales en términos económicos. Enfatiza, además, que las restricciones sobre el crecimiento urbano, en su intento de mitigar externalidades ambientales negativas _como la congestión, contaminación, y el uso del automóvil_ no cumplen finalmente su cometido, pudiendo incluso empeorarlas. Ahora, sería interesante examinar dicha tesis a la luz de estudios realizados desde el desarrollo sustentable, que plantean los efectos irreversibles del crecimiento urbano, como la generación de islas de calor o la problemática de los biosólidos producto de la expansión urbana desregulada1.

A continuación, en el capítulo ocho"¿Quién extendió a Santiago? Una breve historia del límite urbano 1953-1999", Alexandra Petermann, desarrolla una de las tesis más mencionadas a lo largo del libro: que la extensión de Santiago ha sido provocada por el Minvu a partir de su política de vivienda social, siendo éste el principal trasgresor del límite urbano. También se refuerza la idea de que la densidad, pese a que cayó durante los '90, es similar a la de los años '40, afirmando que solamente durante los últimos 20 años el crecimiento privado ha sido relevante. De esta manera, el capítulo hace un recorrido histórico sobre el límite urbano de Santiago, desde su aparición en 1953, discutiendo que la expansión haya sido generada por el Decreto 420, donde se suprime el límite dando paso a la libre inversión inmobiliaria, siendo más bien el Minvu, hasta los años 80, el principal actor en la expansión urbana.

Desde una perspectiva similar Iván Poduje en el capítulo nueve"El Globo y el acordeón Planificación urbana en Santiago 1960-2004", aborda el tema de la extensión de la mancha urbana utilizando la figura del globo y el acordeón para referirse a los momentos en que ésta se ha extendido, y en los que se ha contraído. En definitiva, lo que se afirma, es que la ciudad con límite o sin él igual crece. Además, sostiene la necesidad de conocer de manera precisa el proceso del crecimiento urbano para poder conducirlo a futuro. Así, el capítulo muestra un carácter propositivo, planteando la necesidad de generar una planificación por condiciones, como la de las Zoduc, ya que sería más eficiente y eficaz que la planificación sustentada en la regulación del espacio físico que ha conducido el crecimiento urbano.

En el capítulo diez "Externalidades, planificación y decisiones colectivas", Alan Evans se refiere a las diferentes modalidades de planificación, tomando como referencia el modelo por zonificación norteamericano y el modelo centralizado británico, comparando cómo en cada uno de ellos se maneja la mitigación de las externalidades negativas. La idea central con la que concluye el texto es que, a la hora de planificar, es fundamental tomar en cuenta tanto el contexto cultural en el que ésta se inserta, como el marco legal y constitucional en los que opera.

En el capítulo once"Urbanismo por decreto: centralismo y confusión institucional en la ciudad chilena", Lucas Sierra plantea la tensión entre el gobierno central y el poder comunal, respecto a la gestión urbana. La discusión se centra en la verticalidad de las normas urbanas, que, en su mayoría, dependen directamente del gobierno central, con bajísima capacidad de maniobra por parte de los privados. Un ejemplo de ello, es que el derecho de propiedad privada no tiene implicancias sobre las condiciones del barrio.

La tercera parte del libro abarca las políticas sectoriales vinculadas con el desarrollo urbano de Santiago, considerando el tema de la contaminación, la gestión de la basura, el transporte, las vías expresas y la vivienda social. Ricardo Katz, en el capítulo doce"Contaminación del aire en Santiago: estamos mejor que lo que creemos pero a medio camino", va a diferenciar entre las distintas formas de contaminación y la manera en que ésta se mide. Así, establece que uno de los motivos por los cuales se piensa que la contaminación ha aumentado tiene que ver con el aumento de las estaciones de monitoreo. Además, discute las normas y mecanismos utilizados para su disminución, argumentando, por ejemplo, que la restricción vehicular ha sido un mecanismo ineficiente en su control, y que, contradictoriamente, potenciaría el aumento del parque automotriz.

En el capítulo siguiente"¿Nos estamos ahogando en basura?", Felipe Zurita se refiere al tema de la basura planteando sus avances y debilidades. En este sentido, plantea que la cobertura en la recolección ha aumentado, así como los standards medioambientales, lo que se constata por las mejoras en la salud pública y el control de las externalidades. También señala que, a mayores ingresos, mayor es la cantidad de basura por el aumento del consumo, así como también mayor es la disminución de la basura orgánica. La conclusión es que, pese a lo anterior, la basura tenderá a aumentar de manera más paulatina, por lo que no nos ahogaremos en ella, idea que se sustenta tomando como referencia los países desarrollados.

En el capítulo 14"La congestión en Santiago", Enrique Cabrera, Carlos A. Días y Ricardo Sanhueza plantean el tema de la congestión partiendo del supuesto de que en sí misma no es mala, sino que lo negativo estaría en su exceso. La tesis básica es que no se puede normar sobre las libres decisiones de las personas, por lo que, en sintonía con varias de las propuestas del libro, no deberían existir regulaciones al respecto. Luego señalan que la mejor forma de mitigar las externalidades negativas sería internalizando los costos a través de la tarificación vial y sus beneficios, en cuanto al aumento de la velocidad de circulación y disminución en los costos de infraestructura.

Guillermo Días, Andrés Gómez-Lobo y Andrés Velasco van a referirse al tema de la transformación del transporte público en Santiago en el capítulo 15"Micros en Santiago: de enemigo público a servicio público". Lo central es la discusión respecto a los cambios positivos que generará el Transantiago, tomando como referencias los casos de Bogotá y Curitiba. Se mencionan las condiciones actuales del transporte público en Santiago constatando sus fortalezas (cobertura, recorridos y frecuencia) y sus debilidades (altas rentas, sobreoferta, competencia de choferes, superposición de recorridos), con el fin de plantear cómo se debiera implementar un mejor servicio de transporte público.

En el capítulo 16"Las vías expresas urbanas ¿qué tan rentables son?, Marcial Echenique va a presentar un modelo de simulación que permite evaluar la eficiencia económica de las autopistas urbanas, mostrando principalmente su alto retorno social y privado. En este sentido, se plantea la equidad del sistema, ya que se supone que los más beneficiados serían quienes no utilizan las autopistas concesionadas, al descongestionarse las otras vías.

En el último capítulo"El Minvu, la política habitacional y la expansión excesiva de Santiago", Andrea Tokman va a discutir sobre el sesgo"perificador" del Minvu, es decir, su responsabilidad en la expansión periférica. Lo que se cuestiona son los programas públicos de gestión, planteando que seria más adecuado privilegiar los programas de gestión privada en los que las personas pueden optar por la ubicación de la vivienda. Más allá de la viabilidad de esta propuesta, y considerando el conflicto generado recientemente por los deudores habitacionales que optaron por su vivienda bajo esta modalidad, lo interesante del capítulo es que permite discutir algunas de las ideas centrales del libro. Por ejemplo, que ha medida que uno se aleja del centro hay mayor espacio y menor acceso a la infraestructura, tesis que no funciona en ningún caso para las viviendas sociales. Parece sugerente que, al igual que el capítulo de Ducci y González, se discuta, de algún modo, la ciudad extendida amable que se presenta en la mayoría de los capítulos.

Si bien el libro entrega datos interesantes en cuanto a la manera de abordar las principales problemáticas del crecimiento de Santiago, proponiendo transformaciones en su gestión, mecanismos de planificación y regulación, deja en evidencia un fuerte sesgo económico que cierra el diálogo con otras lecturas o visiones de la ciudad. Los autores señalan que el libro es una crítica a lo que definen como discusión ideológica poco productiva, para referirse a los debates sobre el tipo de ciudad que queremos (extensa o densificada), dejando entrever que lo que interesa más bien es enfrentarse a la ciudad real que se vive día a día.

Sin embargo, esa ciudad real es fruto de ciertas concepciones ideológicas que operan desde el paradigma económico que el libro aborda sin mayor cuestionamiento, otorgándole un estatuto de verdad indiscutible. Si bien esta mirada es válida, en tanto perspectiva particular de abordar la ciudad, debiera ser complementada o al menos dejar espacio para el debate con otras visiones del desarrollo urbano y la ciudad (medioam-bientales, sociales, e, incluso, económicas).

Se trata de permitir un diálogo más abierto sobre la ciudad, que integre visiones que van desde la participación ciudadana hasta la sustentabilidad urbana. Si bien el texto parte del entendido de que hay que desmitificar ciertas ideas negativas vinculadas a Santiago, contrastando creencias-erradas con hechos-reales, se podría sostener que la idea de un optimismo cauteloso propuesta por el libro, en su intento de entregar una visión objetiva de la ciudad, deja de lado el Santiago no amable que vive diariamente parte importante de la ciudadanía.

 

Francisca Pérez2

 

1 Al respecto ver las investigaciones realizadas por el Departamento de Geografía de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, a cargo de Carmen Paz Castro y Hugo Romero (Proyectos Fondecyt 1050423, 1050649 y 1050726)

2 Antropóloga. Programa de Doctorado en Arquitectura y Estudios Urbanos, Pontificia Universidad Católica de Chile. E-mail: fperez1@uc.cl

 

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