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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La autocomunicación absoluta de Dios en sí mismo según Karl Rahner]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The purpose of the article is deepen the absolute nature of self-communication from God to Man, which will give a contribution in actual Theology referring to the comprehension and utilization of the concept of self-communication, and at the same time to understand in a new ay the encounter among God and Man. This will permit to find new clues to the delivery of the Christian message to the contemporary man. The work deals with the matter in with two topics: the first is related with absolute God, as basis of self-communication; and the second one is related to the Trinitarian nature of absolute self-communication.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p><font size="2" face="Verdana">VERITAS, N<b>&deg; </b>25 (Septiembre 2011) 133-151</font></p>     <p align="right"><strong><font size="2" face="Verdana">SECCI&Oacute;N TEOLOG&Iacute;A</font></strong></p>     <p><font size="4" face="Verdana"><strong>La autocomunicación absoluta de Dios    en sí mismo según Karl Rahner</strong></font><a name=af id="af2"></a><a href="#a">*</a></p>     <p><font size="3" face="Verdana"><strong><i>God's absolute self-communication    in itself according to Karl Rahner</i></strong></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><strong>Jorge Aros Vega</strong></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pontificia Universidad Católica de Valparaíso    (Chile), <a href="mailto:jorge.aros@ucv.cl"><u>jorge.aros@ucv.cl</u></a></font></p> <hr size="1">     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Resumen</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El propósito del artículo es profundizar el carácter    absoluto de la auto-comunicación de Dios al hombre, lo cual entregará un aporte    a la teología actual en lo que se refiere a la comprensión y utilización del    concepto de auto-comunicación, y a la vez entender de un modo renovado el encuentro    entre Dios y el hombre, lo que permitirá hallar nuevas pistas para la entrega    del mensaje cristiano al hombre contemporáneo. El escrito aborda el tema en    dos tópicos: el primero en razón del Dios absoluto, como fundamento de la auto-comunicación    y el segundo que trata el carácter trinitario de la auto-comunicación absoluta.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Palabras clave: </b>auto-comunicación, Dios,    absoluto, Trinidad, hombre.</font></p> <hr size="1">     <p><font size="2" face="Verdana"><b><i>Abstract</i></b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><i>The purpose of the article is deepen the absolute    nature of self-communication from God to Man, which will give a contribution    in actual Theology referring to the comprehension and utilization of the concept    of self-communication, and at the same time to understand in a new ay the encounter    among God and Man. This will permit to find new clues to the delivery of the    Christian message to the contemporary man. The work deals with the matter in    with two topics: the first is related with absolute God, as basis of self-communication;    and the second one is related to the Trinitarian nature of absolute self-communication.    </i></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><i><b>Key words: </b>self-communication, God,    absolute, Trinity, Man.</i></font></p> <hr size="1">     <p><font size="3" face="Verdana"><b>Introducción</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El presente artículo desarrolla el tema de la    autocomunicación de Dios en el pensamiento de Karl Rahner. Se optó por este    tema porque es un eje central en el pensamiento y obra del gran teólogo alemán    del siglo XX<sup><a href="#n1">1</a><a name="nt1"></a></sup>. Sin embargo, por    la vasta amplitud de la materia propuesta, fue preciso realizar una focalización    al acercamiento del término &laquo;autocomunicación&raquo; (<i>Selbstmitteilung</i>)    que permitiera emprender la investigación y que, al mismo tiempo, aportara nuevas    luces con respecto al tema y a sus implicancias para los hombres y mujeres de    hoy. En este contexto, se hace la opción por el carácter absoluto que Rahner    le entrega a la autocomunicación de Dios en su obra <i>Curso fundamental sobre    la fe </i>(<i>Grunkurs des Glaubens</i>, 1976).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Es cierto que el concepto de absoluto no goza    de gran prestigio en nuestra sociedad contemporánea, pues, como decía el entonces    Cardenal Ratzinger en la homilía de la Misa <i>Pro eligendo Pontifice </i>(18    de abril de 2005), &laquo;se va constituyendo una dictadura del relativismo    que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida sólo el propio    yo y sus antojos&raquo;. Ante esta realidad es osado, en cierto modo, asumir    un tema que, en alguna medida, puede verse enfrentado directamente con la experiencia    concreta del hombre de hoy. Pero no podemos dejar de mencionar que el carácter    absoluto de la autocomunicación de Dios propuesto por Rahner en la obra mencionada    no va directamente dirigido a una contraposición con el relativismo, puesto    que no es su intención, sino que en la medida que él va planteando el carácter    definitivo, único e irrevocable que adquiere la autocomunicación de Dios en    el acontecimiento de la encarnación de Cristo se contrapone de una u otra forma    a la manera de enfrentar la vida que tiene la sociedad contemporánea<sup><a href="#n2">2</a><a name="nt2"></a></sup>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El objetivo de este artículo es profundizar en    el carácter absoluto de la autocomunicación de Dios al hombre, lo cual entregará    un aporte a la teología actual en lo que se refiere a la comprensión y utilización    del concepto de autocomunicación, para, desde allí, valorar el encuentro entre    Dios y el hombre, lo que permitirá hallar en ello nuevas pistas para la entrega    del mensaje cristiano al hombre contemporáneo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Con respecto al método utilizado en este artículo    quisiera manifestar que se trata de una forma diversa de presentar el pensamiento    de Rahner, pues se ordena el análisis partiendo desde Dios, lo que constituye    una diferencia con respecto del autor analizado, ya que su opción es partir    más bien desde el hombre<sup><a href="#n3">3</a><a name="nt3"></a></sup>. Esta    opción se fundamenta en el propósito específico de presentar el carácter absoluto    de la autocomunicación de Dios desde la concepción que Rahner manifiesta en    su obra. Sin embargo, no podemos dejar de señalar que a pesar de esta opción,    no es posible desarrollar un discurso que radique exclusivamente en Dios, puesto    que para Rahner los enunciados sobre Dios son, al mismo tiempo, enunciados sobre    el hombre y viceversa, donde teocentrismo y antropocentrismo son una única realidad    expresada desde dos ángulos diversos, donde una reclama la otra<sup><a href="#n4">4</a></sup><a name="nt4"></a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El presente artículo se ordenará en dos apartados    que tratarán el tema de la autocomunicación absoluta de Dios en sí mismo. El    primer apartado se abocará a Dios absoluto como fundamento de la auto-comunicación    absoluta, y el segundo abordará el tema desde el carácter trinitario de la autocomunicación    absoluta.</font></p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>1. Dios absoluto, fundamento de la autocomunicación    absoluta</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Este primer apartado se sumergirá en el pensamiento    de Rahner de cara a precisar el concepto de absoluto para referirse a Dios y    en qué sentido lo utiliza en relación al carácter absoluto de la autocomunicación.    En un primer momento se abordará la designación Dios absoluto y, en un segundo    momento, se describirán tres atributos entregados por Rahner a Dios, a saber:    ser absoluto, misterio absoluto y sujeto absoluto.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><b>1.1. Dios absoluto</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Con respecto a la expresión Dios absoluto, lo    primero que hay que señalar, es que Rahner la utiliza en ocho pasajes del <i>Curso    fundamental sobre la fe</i><sup><a href="#n5">5</a></sup><a name="nt5" id="nt5"></a>,    en ellos se manifiesta la realidad absoluta de Dios para destacar su presencia    en la existencia de los hombres<sup><a href="#n6">6</a><a name="nt6"></a></sup>.    De hecho, en la primera cita encontramos que la designación de Dios absoluto    está directamente relacionada con la autocomunicación cuando manifiesta que    &laquo;La propia oferta de Dios, en la que él se comunica absolutamente a la    totalidad del hombre, es por definición la salvación, ya que es la consumación    de la trascendencia del hombre, en la que éste se trasciende a sí mismo hacia    el Dios absoluto&raquo;<a href="#n7"><sup>7</sup></a><a name="nt7"></a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La autocomunicación es la oferta absoluta de    Dios hacia el hombre en plenitud, su finalidad es soteriológica, su puerto de    llegada es el Dios absoluto. Es decir, el hombre llega a su consumación cuando    orienta su trascendentalidad hacia el Dios absoluto, que le ha ofrecido por    su propia comunicación un encuentro que será salvífico para él. He aquí una    primera realidad que se destaca en el pensamiento de Rahner: el Dios absoluto    es el punto de referencia hacia el cual tiende el hombre como ente finito<sup><a href="#n8">8</a><a name="nt8"></a></sup>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Más adelante, en la obra se encuentra una descripción    de la manera cómo se hace presente concretamente esta realidad salvífica para    el hombre. Rahner muestra al Dios absoluto no como una realidad abstracta y    lejana al hombre<sup><a href="#n9">9</a><a name="nt9"></a></sup>, sino que lo    presenta cercano a la realidad humana, pues por medio de Jesucristo se halla    el acceso al Dios absoluto. Así, Rahner presenta a Cristo como el <i>absolutum    concretissimum</i><sup><a href="#n10">10</a></sup><a name="nt10"></a>, en cuanto    es el que posibilita el encuentro pleno entre Dios y el hombre, además, a partir    de la singularidad divina de Jesucristo, el hombre comprende su propia singularidad<sup><a href="#n11">11</a><a name="nt11"></a></sup>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">De este modo, la autocomunicación de Dios de    ninguna manera se presenta como una oferta general e impersonal y que, por lo    mismo, no compromete a nadie; sino que más bien es una realidad que atañe a    cada hombre en su existencia más íntima. Para Rahner la forma concreta de realización    de esta comunión son los sacramentos, los cuales para él son una instancia de    diálogo y asociación entre Dios y el hombre<sup><a href="#n12">12</a><a name="nt12"></a></sup>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La mediación sacramental se hace esencialmente    necesaria, puesto que entre el Dios absoluto y la creatura se da una diferencia    radical que sólo es subsanada por la intervención divina, ya que por medio de    los sacramentos dona su gracia al hombre, atrayéndolo hacia sí, de modo que    lo capacita tanto para el encuentro como para la respuesta que ha de dar a la    oferta hecha por Dios en la autocomunicación absoluta<sup><a href="#n13">13</a><a name="nt13"></a></sup>.    De este modo, Dios con su poder absoluto es el que permite el acercamiento del    hombre hacia él, situación que es de suyo imposible para el hombre como ente    finito. Esta condición de sociedad asimétrica acompañará permanentemente la    comprensión de la relación entre Dios y el hombre<sup><a href="#n14">14</a><a name="nt14"></a></sup>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>1.2. Atributos absolutos de Dios</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ahora corresponde describir tres atributos absolutos    con los cuales Rahner designa a Dios en el <i>Curso fundamental sobre la fe</i>,    a saber: el ser absoluto, misterio absoluto y sujeto absoluto.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>1.2.1. Ser absoluto</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Esta expresión aparece catorce veces en el texto<sup><a href="#n15">15</a></sup><a name="nt15"></a>.    Mediante ella Rahner manifiesta que la autocomunicación de Dios al hombre, sólo    es posible si él es ser absoluto<sup><a href="#n16">16</a><a name="nt16"></a></sup>.    Esto permite que dicha autocomunicación se realice, ya que Dios puede donarse    y crear aquello que es distinto de él y se mantiene como él mismo sin perder    ninguna de sus cualidades; junto con lo anterior, él puede sostener y propiciar    desde sí su relación con el hombre y, en ello, queda confirmado que él es el    Ser absoluto que sostiene toda la realidad<sup><a href="#n17">17</a><a name="nt17"></a></sup>.    En este encuentro de Dios con el ente finito, el ser absoluto se presenta como    aquel motor que despierta el movimiento del ente finito hacia sí y se constituye    en el soporte más íntimo de la relación que se establece entre el ente finito    y el ser absoluto<sup><a href="#n18">18</a><a name="nt18" id="nt18"></a></sup>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En esta perspectiva, no es de extrañar que Rahner    plantee que la relación que se da entre Dios y la creatura es de dependencia,    no de Dios hacia la creatura sino de la creatura hacia Dios: &laquo;Esta dependencia    radical tiene que ser duradera, o sea, no ha de afectar sólo al momento de un    comienzo, pues lo finito remite ahora y siempre a lo absoluto como su fundamento&raquo;<sup><a href="#n19">19</a><a name="nt19"></a></sup>.    Dicha dependencia radica en que el ente finito participa del ser por donación,    el ser absoluto se convierte, de este modo, en el fundamento que soporta la    existencia del ente finito y en ello radicaría la esencia ontológica de la autocomunicación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ahora bien, por ser la autocomunicación una posibilidad    real de encuentro entre Dios y el hombre, este último, según Rahner, puede reconocer    los atributos absolutos de Dios, porque es una persona espiritual. En esta condición,    cada acción que realiza le hace presente el ser absoluto como fundamento real    de su existencia y, al mismo tiempo, como inabarcable para él, por eso no es    extraño que perciba a Dios como misterio absoluto<sup><a href="#n20">20</a></sup><a name="nt20"></a>.    Desde aquí se pueden desprender dos aspectos importantes en el pensamiento de    Rahner, lo primero es que esta realidad absoluta entrega un horizonte para el    encuentro espiritual; y, al mismo tiempo, permite comprender que lo absoluto    no emerge de una posibilidad creativa del sujeto finito, sino que es una realidad    que se hace presente en su propia existencia<sup><a href="#n21">21</a><a name="nt21"></a></sup>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Es en esta perspectiva donde se puede comprender    mejor que en dicho encuentro Dios siempre se presenta como un misterio inabarcable    para el ente finito<sup><a href="#n22">22</a><a name="nt22"></a></sup>. Al respecto,    Rahner señala que &laquo;Autocomunicación divina significa, por tanto, que Dios    puede comunicarse a sí mismo como sí mismo a lo no divino, sin dejar de ser    la realidad infinita y el misterio absoluto, y sin que el hombre deje de ser    el ente finito, distinto de Dios&raquo;<sup><a href="#n23">23</a><a name="nt23"></a></sup>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Así, pues, la autocomunicación se presenta como    un encuentro de Dios con el hombre, al que cada uno concurre con su ser total,    situación que transforma profundamente a este último, pero que no por ello ha    de comprenderse como absorción en el ser absoluto de Dios, ya que cada cual    sigue siendo distinto en su ser: el hombre sigue siendo hombre y Dios sigue    siendo Dios<sup><a href="#n24">24</a><a name="nt24"></a></sup>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>1.2.2. Misterio absoluto</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El tema de Dios como misterio absoluto es ampliamente    tratado por Rahner principalmente en el Grado segundo, titulado <i>El hombre    ante el Misterio Absoluto, </i>y habría que señalar que el término aparece treintaicuatro    veces a lo largo de la obra<sup><a href="#n25">25</a><a name="nt25"></a></sup>.    Por su parte, cuando Rahner aborda el tema, entrega una definición que a simple    vista permite comprender qué es lo que entiende cuando se refiere a Dios con    este término, diciendo:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Mediante esa autocomunicación no se suprime o    niega lo dicho antes sobre la presencia de Dios como el misterio absoluto y    esencialmente inabarcable. También en la gracia y en la inmediata visión divina,    Dios sigue siendo Dios, es decir, la medida primera y última que con nada puede    medirse; sigue siendo aquel misterio que es lo único inteligible por sí mismo;    el hacia dónde de la acción suprema del hombre, el hacia dónde que posibilita    y sustenta por sí mismo esta acción; Dios sigue siendo el santo, que sólo es    accesible realmente en la adoración; Dios permanece el absolutamente innominado    e inefable, el cual nunca puede comprenderse, ni siquiera por su propia comunicación    en la gracia y en la visión inmediata; sigue siendo el no sujeto al hombre,    el que nunca puede enmarcarse en un sistema humano de coordenadas del conocimiento    y de la libertad<sup><a href="#n26">26</a><a name="nt26"></a></sup>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Para Rahner, en la autocomunicación es Dios mismo    quien se dona al hombre, sin embargo, esto no permite asumir que el hombre puede    acoger en su totalidad dicha donación. En esta circunstancia, se asume a Dios    como misterio absoluto para el hombre, puesto que a pesar de esta donación y    de la gracia que ello supone como ayuda para la recepción de esta oferta absoluta,    siempre queda un espacio en el que Dios sigue siendo el misterio inabarcable.    En este contexto, Rahner da una serie de apelativos a Dios, y con ello intenta    manifestar su grandeza inalcanzable, con lo que deja de manifiesto que lo considera    como absoluto<sup><a href="#n27">27</a><a name="nt27"></a></sup>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Desde aquí, se pueden desprender algunas cualidades    del absoluto que Rahner emplea para referirse a Dios y que son claves al momento    de precisar el carácter absoluto de la autocomunicación. Entre otras encontramos    su no dependencia y no referencia a otro ser; luego manifiesta que es un ser    que subsiste por sí mismo, pues no necesita de otro para comprenderse; más adelante    se puede apreciar que presenta al absoluto como el motor inmóvil que genera    todo movimiento y, también, lo presenta como el que trasciende la realidad humana    y llama a su encuentro; después manifiesta la separación absoluta que existe    entre Dios y el hombre, pues a éste le queda sólo la adoración como medio de    encuentro con el absolutamente santo; luego presenta la incapacidad de las palabras    humanas para expresar la realidad del absoluto, es decir, para el ente finito    la comprensión del ser absoluto le resulta un trabajo dificultoso y que, no    pocas veces, llega a su fin pues es imposible que el absoluto pueda reducirse    hasta la comprensión plena del ente finito<sup><a href="#n28">28</a><a name="nt28"></a></sup>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sin embargo, Rahner plantea que para el hombre    existe un camino de acceso a la comprensión del misterio absoluto, éste es la    donación que Dios hace de sí mismo por medio de la autocomunicación, que se    presenta como un verdadero &laquo;des-ocultamiento de Dios <i>como </i>el permanente    misterio absoluto&raquo;<sup><a href="#n29">29</a><a name="nt29"></a></sup>.    A partir de ello, el hombre puede acceder de modo certero a aquella realidad    que lo sobrepasa y que escapa a todas sus percepciones, pues es Dios quien crea    y, creando, viene al encuentro del hombre y se hace cercano a él, para que éste    pueda reconocerlo a pesar de que su realidad profunda sigue siendo un misterio    absoluto inabarcable por el intelecto humano<sup><a href="#n30">30</a></sup><a name="nt30"></a>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><b>1.2.3. Sujeto absoluto</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Con respecto a este atributo hay que señalar    que Rahner reconoce a Dios como el sujeto absoluto, no porque así lo mencione    en el <i>Curso fundamental sobre la fe</i>, sino porque cada vez que él utiliza    este término lo hace en el sentido de afirmar que al hombre le está vedado asumirse    como sujeto absoluto.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Para Rahner el hombre, desde su trascendentalidad    se auto-reconoce como sujeto, pero no puede tener la pretensión de ser el sujeto    absoluto, ya que dicho enunciado está referido más bien a aquel que le ha entregado    el ser. El hombre experimenta en su propia trascendencia el vacío que implica    no ser él quien se da a sí mismo el ser, sino que proviene de Otro, por lo que    puede reconocer que su existencia se funda en el misterio<sup><a href="#n31">31</a><a name="nt31" id="nt31"></a></sup>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Desde la exposición que Rahner hace sobre al    tema de la trascendentalidad del hombre, se puede desprender que sujeto absoluto    es aquel que es el Ser absoluto y el Misterio absoluto, es decir, Dios mismo.    Esto se aprecia claramente cuando, refiriéndose a la creadora causalidad eficiente    de Dios, expresa que ella &laquo;en el fondo ha de pensarse sólo como una modalidad    o un modo eficiente de aquella absoluta y tremenda posibilidad de Dios consistente    en que él &#8213;el amor en persona, el sujeto absolutamente feliz y consumado    en sí mismo&#8213;, puede comunicarse a sí mismo a otro&raquo;<sup><a href="#n32">32</a></sup><a name="nt32"></a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">De esta forma, Dios es presentado como el sujeto    consumado en sí mismo, es decir, que subsiste por sí mismo y que posee atributos    absolutos como la felicidad. Todo esto permite reconocerlo como sujeto absoluto    que posee la capacidad de comunicarse a sí mismo al otro, al ente finito, que    hallará en este encuentro su consistencia más plena<sup><a href="#n33">33</a></sup><a name="nt33"></a>.</font></p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>2. El carácter trinitario de la auto-comunicación    absoluta</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ahora toca dar una mirada al carácter trinitario    de la autocomunica-ción precisando, primeramente, la dimensión personal de Dios.    Para, en un segundo momento, presentar la participación de cada una de las personas    de la Trinidad en la autocomunicación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>2.1. Dimensión personal del Dios absoluto</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Para tratar la dimensión personal del Dios absoluto    lo primero que parece conveniente es precisar de qué forma la concepción de    Dios como persona aporta nuevas luces en la comprensión del desarrollo de la    autocomunicación de Dios hacia el hombre. En este sentido, Rahner es enfático    al manifestar que &laquo;La afirmación de que Dios es persona, de que él es    un Dios personal, pertenece a las afirmaciones fundamentales cristianas sobre    Dios&raquo;<sup><a href="#n34">34</a><a name="nt34"></a></sup>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Esta afirmación, central en el cristianismo,    es determinante puesto que no se habla de un Dios impersonal, en cuanto es presentado    simplemente como una energía que sustenta todo; sino, por el contrario, se trata    de un Dios que es persona, y que, bajo esta condición, entra libremente en relación    con el hombre<sup><a href="#n35">35</a></sup><a name="nt35"></a>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">La realidad de este Dios personal, a la que Rahner    le atribuye un carácter absoluto y una libertad absoluta, es analogada con la    dimensión de Dios como ser absoluto y sus características de fundamento, misterio    y horizonte; ambas denominaciones, persona y libertad absolutas, son realidades    que el autor considera obvias. Sin embargo, a pesar de afirmar con tanto énfasis    que Dios es persona, Rahner no desconoce que esta aseveración presenta para    los hombres de nuestro tiempo una serie de dificultades en su comprensión, aspecto    que destaca a la hora de hacer mención al uso profano del lenguaje cuando se    utiliza el concepto de persona. Este aspecto no es menor, puesto que según Rahner    dicha utilización del vocablo no es adecuada para hablar de las personas trinitarias<sup><a href="#n36">36</a></sup><a name="nt36"></a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En este sentido, Rahner nos pone en alerta con    respecto a la costumbre de designar sencillamente a Dios como persona en medio    de la experiencia de fe, pues:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">cabe preguntar si Dios de suyo puede llamarse    persona, y podemos preguntar también si Dios es persona sólo frente a nosotros    y si en relación con nosotros se oculta en su absoluta lejanía trascendente.    Entonces ciertamente deberíamos decir que Dios es persona, mas por ello no asumiría    ni de lejos aquella relación personal con nosotros que presuponemos en nuestra    conducta religiosa, en la oración, en nuestra conversión creyente, esperanzada    y amorosa a Dios<sup><a href="#n37">37</a></sup><a name="nt37"></a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Salta a la vista que, para Rahner, la mayor parte    de las veces se olvida que el término persona no posee en su explicación última    una definición unívoca<sup><a href="#n38">38</a><a name="nt38"></a></sup>; en    un segundo momento, llama a reflexionar en torno a que el reconocimiento de    Dios como persona no garantiza al hombre una relación personal con Dios, pues    por su ser absoluto podría mantenerse alejado de la relación con el ser humano.    Es aquí donde la autocomunicación asume un rol fundamental en el pensamiento    de Rahner, al momento de resolver la disyuntiva planteada.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Para Rahner, Dios mismo, a través de la autocomunicación,    se hace el encontradizo con el hombre, desde su propia realidad de misterio    personal y absoluto, sólo así va al encuentro de otro ser que también es espiritual    y personal<sup><a href="#n39">39</a><a name="nt39"></a></sup>. La certeza de    esta relación personal, entre Dios y el hombre, radica en el hecho que lo comunicado    por Dios es él mismo, no es una realidad ajena a él , por tanto, esta comunicación    produce en el hombre una transformación profunda, ya que Dios se convierte en    el constitutivo más íntimo del ser humano<sup><a href="#n40">40</a><a name="nt40"></a></sup>.    Por eso Rahner designará a la autocomunicación de Dios con el apelativo de ontológica<sup><a href="#n41">41</a><a name="nt41"></a></sup>.    No obstante esta constatación, Rahner asume la dificultad de comprensión que    implica para el hombre el reconocimiento de la realidad personal de Dios. Al    respecto, señala que &laquo;la frase "Dios es persona" sólo puede decirse de    Dios y es verdadera si, al decir y entender esta frase, la arrojamos a la obscuridad    inefable del misterio sagrado&raquo;<sup><a href="#n42">42</a><a name="nt42"></a></sup>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La realidad personal de Dios, a pesar de su autocomunicación,    sigue siendo para el hombre un misterio, ya que su ser absoluto es superior    a cualquier comprensión humana, por eso cualquier reflexión siempre será incapaz    de contener dicha realidad o de siquiera expresarla, pues siempre se corre el    riesgo de atribuir arbitrariamente un contenido a dicha frase. Para superar    dicho peligro Rahner plantea el camino del reconocimiento de la presencia de    Dios en la experiencia histórica del hombre, por eso propondrá que, como auténticos    filósofos, hemos de permitir que &laquo;la experiencia histórica nos dé el contenido    de este enunciado formal, y así dejamos que Dios sea persona tal como él quiere    salirnos al encuentro y nos encuentra de hecho en la historia individual, en    la profundidad de nuestra conciencia y en la historia entera de la humanidad&raquo;<sup><a href="#n43">43</a></sup><a name="nt43"></a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Así, el ser personal de Dios se presenta como    una realidad inaccesible de manera inmediata a la razón natural; ya que el hombre    se encuentra con un misterio que le resulta incomprensible. Rahner plantea la    necesidad de reconocer a Dios en su ser personal, tal como él es; y, a la vez,    Dios se hace reconocible para el hombre cuando asume su ser categorial y, desde    allí, reconoce la presencia de Dios en su existencia, asumiendo la presencia    de Otro que es indisponible para él<sup><a href="#n44">44</a></sup><a name="nt44"></a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>2.2. Trinidad: expresión del don absoluto    de Dios</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Una vez constatada la realidad personal de Dios,    ahora se abordará la forma cómo la Trinidad participa de la autocomunicación,    lo que permitirá entender tanto su carácter absoluto como también su carácter    trinitario. Se comienza este recorrido bajo la premisa que el mismo Rahner establece    en cuanto que no hay diferencia entre Dios en sí y Dios para nosotros, en el    sentido que uno sería el ser de Dios y otro distinto sería el que se revela    a los hombres, ya que para Rahner la realidad de Dios sólo se puede descubrir    en la experiencia trascendental del hombre, por lo que los enunciados que de    ella emanan no pueden tener esta doble dimensión<sup><a href="#n45">45</a><a name="nt45"></a></sup>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A partir de esta premisa, se puede comprender    la concepción de Rahner en torno a la Trinidad inmanente y a la Trinidad económica,    que para él ambas son la misma<sup><a href="#n46">46</a></sup><a name="nt46"></a>,    ya que sostiene firmemente que la Trinidad que el ser humano conoce es aquella    que se ha revelado en la historia de la salvación y es la misma que se denomina    Trinidad inmanente; de este modo, manifiesta que no hay diferencia entre ambas    nomenclaturas trinitarias<sup><a href="#n47">47</a></sup><a name="nt47"></a>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Hay que consignar que frente a la comprensión    de la Trinidad inmanente, Rahner llama a tener precaución respecto a la doctrina    psicologista de la Trinidad que busca explicar lo que es ella en sí, prescindiendo    de la experiencia histórico-salvífica<sup><a href="#n48">48</a><a name="nt48"></a></sup>,    lo que es un riesgo, puesto que dicha experiencia es la única realidad con la    que cuenta el ser humano para referirse a la Trinidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por todas estas razones, Rahner sostiene la identificación    entre Trinidad inmanente y económico-salvífica, señalando la función que realiza    cada persona divina en la automanifestación histórica de Dios:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">en tanto la forma de darse Dios a nosotros como    Espíritu, Hijo y Padre no significa la misma forma de darse, por cuanto en la    manera de comunicarse a nosotros hay diferencias verdaderas y reales, estas    tres formas de darse a nosotros han de distinguirse estrictamente. "Para nosotros"    el Padre, el <i>Logos</i>-Hijo y el Espíritu inicialmente son los mismos. Mas    en tanto estas formas de darse a nosotros el único y mismo Dios no pueden suprimir    la autocomunicación real de Dios como el Dios uno, único y mismo, las tres maneras    de donación del único y mismo Dios han de corresponderle a él, el uno y mismo,    en él mismo y para él mismo<sup><a href="#n49">49</a></sup><a name="nt49"></a>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Rahner presenta a las personas trinitarias como    maneras o formas de donación de Dios para nosotros, ellas se han de distinguir    perfecta y claramente, ya que cada una cuenta con características únicas e inconfundibles,    esto hace que el hombre las experimente como distintas y diferentes; pero, en    su esencia Dios es único y el mismo. En este punto, se puede apreciar que la    idea de absoluto se remite a la esencia de Dios, ello permite que se pueda reconocer    como elemento constitutivo de la autocomunicación de Dios. Por eso cada una    de estas formas de donación que le corresponden a Dios mismo, no son meras representaciones    o modos de conocer la divinidad, sino que son expresiones reales de Dios<sup><a href="#n50">50</a><a name="nt50"></a></sup>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Así, cuando Rahner se refiere al Espíritu Santo    lo presenta como aquel que realiza la salvación en el hombre, produciendo en    éste efectos divinizantes, no de manera externa y ajena a su realidad, sino    que se instala en el centro más íntimo de su existencia; esto se realiza en    todos y cada uno de los seres humanos, ninguno escapa a esta acción divina,    pues la autocomunicación de Dios es un momento constitutivo del hombre<sup><a href="#n51">51</a></sup><a name="nt51"></a>.    Es tan profunda esta acción del Espíritu Santo, que le da la posibilidad de    participar en la naturaleza divina, elevándolo para que se desarrolle este encuentro    profundo entre Dios y la creatura<sup><a href="#n52">52</a><a name="nt52"></a></sup>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En la perspectiva de la Trinidad económica, el    encuentro entre Dios y el hombre se desarrolla también por medio del Hijo, el    cual se manifiesta para los seres humanos de una manera singular y concreta.    En este contexto, Jesucristo no es un emisario que representa a Dios a manera    de una imagen, sino que él es Dios mismo que por medio de su vida y de su entrega    amorosa por el hombre manifiesta de una forma histórica concreta que el amor    de Dios ha sido entregado para los hombres incondicionalmente<sup><a href="#n53">53</a><a name="nt53"></a></sup>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Estas constataciones llevan a Rahner a afirmar    que también el hombre puede acceder a una noción de Dios como Padre<sup><a href="#n54">54</a><a name="nt54"></a></sup>.    El Padre sería aquel a quien se designa con el apelativo Dios, pues se le atribuyen    aspectos absolutos como ser inefable o misterio sagrado y porque también es    reconocido como fundamento y origen inabarcable de la revelación que se realiza    por medio del Hijo y del Espíritu Santo<sup><a href="#n55">55</a><a name="nt55"></a></sup>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">De esta manera, las manifestaciones de Dios hacia    el hombre son las que permiten conocerlo a partir de su actuación en la historia,    de modo que es en su dimensión económico-salvífica que se trasluce su realidad    inmanente, reconociendo la plenitud de la divinidad una, la única y misma esencia    divina<sup><a href="#n56">56</a><a name="nt56"></a></sup>. A partir de esto    se puede afirmar que es Dios mismo quien se autocomunica al hombre personalmente,    de modo que no es una simple figura:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por tanto, la afirmación: El Dios uno y mismo    está dado para nosotros como Padre, <i>Logos</i>-Hijo y Espíritu Santo, o bien:    El Padre mismo se nos da en absoluta autocomunicación por el Hijo en el Espíritu    Santo, ha de oírse y pronunciarse como afirmación sobre Dios tal como <i>él    es en sí mismo</i>, pues de otro modo no sería en el fondo ninguna afirmación    sobre la autocomunicación de Dios<sup><a href="#n57">57</a><a name="nt57"></a></sup>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El ser humano no tiene acceso directo a la Trinidad    inmanente, sólo se accede a Dios trinitariamente por su expresión económico-salvífica    y esta manifestación es la puerta de acceso a la vida intratrinitaria. Rahner,    poniendo de manifiesto que la Trinidad económico-salvífica es la misma inmanente,    aclara que todo aquello que se puede decir de Dios por su manifestación en la    historia, también se puede afirmar de Dios en su vida intradivina<sup><a href="#n58">58</a></sup><a name="nt58"></a>.    Gracias a esta manifestación es posible acceder a la intimidad divina y vislumbrar    que la experiencia de la autocomunicación de Dios se da en primer lugar en sí    mismo<a name="nt59"></a><sup><a href="#n59">59</a></sup>, lo cual nos permite    comprender de mejor manera la autocomunicación de Dios hacia los hombres.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3" face="Verdana"><b>A modo de conclusión</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Como hemos visto, Rahner designa a Dios como    absoluto, he aquí la razón fundamental por la que atribuye a la autocomunicación    un carácter absoluto, pues si el emisor de ésta es absoluto en sí mismo y, por    lo mismo, tiene atributos absolutos, dicha autocomunicación no puede sino ser    absoluta. Este punto se aprecia de una sencillez sin igual, puesto que se presenta    como obvio que siendo Dios el absoluto, realice actos absolutos y, en este caso,    su autocomunicación sea absoluta.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pero hemos de decir que no es tan sencillo, ya    que existen diversas formas de abordar el tema del absoluto. De este modo, si    Dios es declarado absoluto desde una perspectiva filosófica que concibe al absoluto    como aquel que no puede en ninguna medida relacionarse con otro, sea lo que    sea, entonces no podríamos pensar en Dios como el emisor de la autocomunicación    puesto que no podría entrar en relación alguna con un receptor de ella. Pero    si consideramos a Dios como un absoluto que es capaz de autocomunicarse, de    trascenderse a sí mismo, para donarse en una autocomunicación, donde lo que    se entrega es él mismo, entonces estamos frente a una nueva comprensión del    absoluto, que en este caso es Dios. En esta segunda postura podemos ubicar a    Rahner.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Partiendo de la afirmación anterior, podemos    hacer algunas precisiones en lo que se refiere a las consecuencias de presentar    a Dios como el absoluto que se despliega plenamente a sí mismo en su autocomunicación.    Lo primero es que dicho término hace referencia a una donación que Dios mismo    hace de sí, lo que nos permite apreciar que el empleo del concepto de autocomunicación    asociado a la condición o carácter de absoluto, da cuenta de una realidad plena    en la que Dios se despliega hacia el hombre con un amor total. En segundo lugar,    en el encuentro entre Dios y el hombre se da una realidad sorprendente, Dios    sigue manteniendo su autonomía ontológica, es decir, sigue siendo Dios y el    hombre sigue siendo lo que es, una creatura, que en la medida que se realiza    el encuentro, se descubre y desarrolla más plenamente.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En este sentido, es notable constatar que el    hecho de haber considerado la autocomunicación de Dios desde su carácter absoluto,    nos ha dado un horizonte más amplio hacia el cual enfocar nuestra mirada, pues    si bien es cierto se consiguió lo que pretendíamos, es decir, focalizar el amplio    espectro de la autocomunicación para, de este modo, acceder a una mejor comprensión    del mismo, hemos de decir que ello nos ha abierto una serie de nuevas posibilidades    en lo que se refiere a la comprensión del término. Por ejemplo, a partir de    la importancia que Rahner entrega a la encarnación se ve ratificado el carácter    histórico de la autocomunicación, ya que en la historia de la salvación relatada    en la Sagrada Escritura ya se da cuenta de una cercanía real entre Dios y los    hombres; además el teólogo alemán señala que Dios se manifiesta en la creación    y en cada hombre, es por este motivo que la manifestación plena en Jesús expresa    a los hombres el carácter absoluto de la autocomunicación de Dios, pues es un    acontecimiento único, irrepetible e irrevocable.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El planteamiento trinitario de Rahner permite    dar una nueva comprensión al carácter absoluto de la autocomunicación de Dios,    pues la sinergia que se da entre la comprensión de la Trinidad inmanente y trascendente    permite tener una mejor visión del misterio para el ser humano. Este aspecto    queda claro cuando se aprecia el valor soteriológico que Rahner destaca de la    manifestación de cada una de las personas trinitarias pues, de este modo, acerca    el misterio mismo de Dios a la existencia de cada uno de los seres humanos.    A partir de ello se puede apreciar que el Dios absoluto, presentado por Rahner,    no es un ser abstracto, lejano e inalcanzable; sino más bien un Dios cercano,    que busca y propicia un encuentro personal con el hombre que se fundamenta en    su amor absoluto.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por último, se debe hacer una mención especial    a la forma cómo Rahner utiliza el concepto de absoluto, pues, como planteamos    en la introducción, él no pretende en el <i>Curso fundamental sobre la fe </i>desarrollar    el carácter absoluto de la autocomunicación de Dios, para contraponerlo al relativismo    imperante en nuestra sociedad, pues lo presenta como este ser que dona el ser    a sus creaturas y que se convierte en el desde dónde y el hacia dónde de la    experiencia trascendental del hombre, con lo cual se aprecia que directamente    no enfrenta al relativismo. Pero no podemos dejar de mencionar que, de cara    a esta dependencia radical del hombre hacia Dios, el ser humano se reconoce    como un ser trascendente capaz de reconocer que su vida está orientada a otro    que le es indisponible y que está más allá de él mismo y es en esta circunstancia    de su existencia que el planteamiento del Ser absoluto como aquel que dona la    existencia y como aquel que se autocomunica al hombre para manifestarle la plenitud    de su existencia a la que está llamado, ciertamente se opone al relativismo,    pues la vida del hombre se desarrolla en esta tensión paradojal de saberse inmerso    en un mundo que es relativo y limitado, pero a la vez reconocerse como llamado    a una plenitud que nunca se verá plenificada si se empantana en los seres relativos    de su entorno, es por ello que una y otra vez el hombre ha de ser consciente    de su estar referido a Dios.</font></p>     <p><font size="3" face="Verdana"><strong>NOTAS</strong></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a name="af" id="af"></a><a href="#a">*</a> Licenciando    en Ciencias Religiosas por el Instituto de Ciencias Religiosas <i>(Ad Instar    Facult&aacute;is) </i>de la Pontificia Universidad Cat&oacute;lica de Valpara&iacute;so.    Mag&iacute;ster en Teolog&iacute;a Dogm&aacute;tica por la Pontificia Universidad    Cat&oacute;lica de Chile. Profesor del Instituto de Ciencias Religiosas de la    PUCV.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Este art&iacute;culo se basa en la primera parte    de la Tesis para optar al grado de Mag&iacute;ster en Teolog&iacute;a titulada    "El car&aacute;cter absoluto de la autocomunicaci&oacute;n de Dios como clave    de lectura del <i>Curso Fundamental sobre la fe </i>de Karl Rahner", presentada    en la Facultad de Teolog&iacute;a de la Pontificia Universidad Cat&oacute;lica    de Chile, y que cont&oacute; con el patrocinio de <i>Stipendienwerk Lateinamerika-Deutshland,    </i>a trav&eacute;s de su Consejo de Valpara&iacute;so.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n1"></a><a href="#nt1">1</a></sup>    Carlos Schickendantz describe tres motivos que llevar&iacute;an a Rahner a escoger    el t&eacute;rmino <i>Selbstmitteilung </i>(autocomunicaci&oacute;n) por el de    <i>ungeschaffene Gnade </i>(gracia increada): &laquo;una perspectiva m&aacute;s    personalista frente a las limitaciones que, de hecho, tiene la palabra gracia;    la orientaci&oacute;n filos&oacute;fica de Rahner, de manera que la gracia (Dios    mismo) aparece como respuesta a la pregunta que el hombre es estructuralmente;    un motivo pastoral, omnipresente en la teolog&iacute;a de Rahner&raquo;, C.    Schickendantz: "Autotrascendencia radicalizada en extrema impotencia. La comprensi&oacute;n    de la muerte en Karl Rahner", <i>Anales de la Facultad de Teolog&iacute;a, </i>50    (1999), 147.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968145&pid=S0718-9273201100020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n2"></a><a href="#nt2">2</a></sup>    Sobre esta realidad contempor&aacute;nea, v&eacute;ase S. Silva: "Lo absoluto    y lo relativo. Aproximaci&oacute;n hermen&eacute;utica", <i>Teolog&iacute;a    y Vida</i>, 49 (2008), 203-220.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968147&pid=S0718-9273201100020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Nota <a href="#not17">17</a>, <a href="#nota33">33</a>,    <a href="#not35">35</a>, <a href="#not45">45</a>, <a href="#not52">52</a></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n3"></a><a href="#nt3">3</a></sup>    Con respecto al tema de la metodolog&iacute;a en Rahner y su giro antropol&oacute;gico,    v&eacute;ase F. Berr&iacute;os: "El m&eacute;todo antropol&oacute;gico-trascendental    de Karl Rahner como hermen&eacute;utica teol&oacute;gica del mundo y de la praxis",    <i>Teolog&iacute;a y Vida, </i>45 (2004), 412-415.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968149&pid=S0718-9273201100020000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name=n4></a><a href="#nt4"><sup>4</sup></a> Cfr. F. Ardusso et al.: <i>La teologia contemporanea:    introduzione e brani antologici. </i>Casa Editrice Marietti, Torino 1980, 420.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968151&pid=S0718-9273201100020000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n5"></a><a href="#nt5">5</a></sup>    Cfr. K. Rahner: <i>Curso fundamental sobre la fe. </i>Herder, Barcelona 1972,    177, 230, 359, 462, 467, 468, 470, 491.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968153&pid=S0718-9273201100020000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n6"></a><a href="#nt6">6</a></sup>    Para Rahner que Dios pueda ser designado como absoluto se fundamenta en la revelaci&oacute;n    b&iacute;blica, cfr. K. Rahner: "<i>Theos </i>en el Nuevo Testamento", en ib&iacute;d.,    <i>Escritos de teolog&iacute;a </i>I, Taurus, Madrid 1963, 128.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968155&pid=S0718-9273201100020000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n7"></a><a href="#nt7">7</a></sup>    K. Rahner: <i>Curso fundamental sobre la fe, </i>177.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n8"></a><a href="#nt8">8</a></sup>    Seg&uacute;n Arzubialde esta experiencia trascendental del hombre es uno de    los conceptos claves de todo el sistema rahneriano, cfr. S. Arzubialde: "La    experiencia trascendental de Dios en la obra de K. Rahner", <i>Estudios Eclesi&aacute;sticos,    </i>vol. 80, n&deg; 313 (2005), 293.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968158&pid=S0718-9273201100020000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n9"></a><a href="#nt9">9</a></sup>    En reiteradas ocasiones Rahner afirma la realidad personal de Dios como aquella    cualidad que permite esta cercan&iacute;a con el hombre, esto queda claro cuando    se&ntilde;ala &laquo;Ahora bien, Dios, con ser absoluto, o, mejor dicho, por    serlo, no es algo impersonal, no es un punto fijo asint&oacute;tico en que se    refugia la trascendencia de la persona espiritual, sino el &quot;Dios vivo&quot;&raquo;,    K. Rahner: "Culpa y perd&oacute;n de la culpa como regi&oacute;n fronteriza    entre la teolog&iacute;a y la psicoterapia", en ib&iacute;d., <i>Escritos de    Teolog&iacute;a </i>II, Taurus, Madrid 1963, 290.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968160&pid=S0718-9273201100020000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n10"></a><a href="#nt10">10</a></sup>    Cfr. K. Rahner: <i>Curso fundamental sobre la fe, </i>359.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n11"></a><a href="#nt11">11</a></sup>    Garc&iacute;a Murga, comentando los aspectos nucleares del pensamiento de Rahner,    se&ntilde;ala: &laquo;Quien acoge la historia de Jes&uacute;s, y la historia    de la humanidad en Jes&uacute;s y con Jes&uacute;s, acepta la cercan&iacute;a    del Misterio Santo de Dios, y la voluntad del Padre de comunicarnos su propia    Vida, convirtiendo a los seres humanos en hijos suyos en su propio Hijo&raquo;,    J. R. Garc&iacute;a-Murga: "Fiel a la tierra, desbordado y acogido por el misterio.    Lo nuclear cristiano seg&uacute;n Karl Rahner", <i>Estudios Eclesi&aacute;sticos,    </i>vol. 80, n&deg; 313 (2005), 425.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968163&pid=S0718-9273201100020000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n12"></a><a href="#nt12">12</a></sup>    En este punto hay que se&ntilde;alar que no es extra&ntilde;o en el pensamiento    de Rahner unir los sacramentos con Jesucristo, ya que, como se&ntilde;ala Ignazio    Sanna, la concepci&oacute;n rahneriana de los sacramentos posee una estructura    encarnatoria, cfr. I. Sanna: <i>Karl Rahner</i>. San Pablo, Madrid 2006, 68-69.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968165&pid=S0718-9273201100020000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n13"></a><a href="#nt13">13</a></sup>    Karen Kilby se cuestiona la forma c&oacute;mo Rahner escribe sobre los sacramentos    a la luz de su interpretaci&oacute;n absolutamente universal de la gracia. Este    aspecto lo resuelve planteando que para Rahner los sacramentos no s&oacute;lo    simbolizan la gracia y la causan, sino que m&aacute;s bien se trata de que causan    la gracia precisamente al simbolizarla; cfr. K. Kilby: <i>Introducci&oacute;n    a Karl Rahner. </i>Mensajero, Bilbao 2009, 59-61.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968167&pid=S0718-9273201100020000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Tambi&eacute;n, cfr. K. Rahner:    "Consuelo del tiempo", en ib&iacute;d., <i>Escritos de Teolog&iacute;a </i>III.    Taurus, Madrid 1961, 169-170.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968168&pid=S0718-9273201100020000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n14"></a><a href="#nt14">14</a></sup>    Son iluminadoras las palabras de Rahner que reproduce Vorgrimler, cuando se&ntilde;ala    que: &laquo;Dios es el Absoluto, el Incondicionado al que nosotros nos hallamos    vinculados, mientras sabemos que &eacute;l no se encuentra vinculado con nosotros    de esa misma forma&raquo;, H. Vorgrimler: <i>Karl Rahner. Experiencia de Dios    en su vida y en su pensamiento. </i>Sal Terrae, Santander 2004, 176-177.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968170&pid=S0718-9273201100020000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n15"></a><a href="#nt15">15</a></sup>    Cfr. K. Rahner: <i>Curso fundamental sobre la fe, </i>53, 83, 92, 98, 99, 102,    150 (2), 153 (3), 154, 210, 224.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n16"></a><a href="#nt16">16</a></sup>    Sergio Silva se&ntilde;ala que si hay algo que merece el nombre de absoluto    es Dios, hasta el punto que afirmar que Dios es absoluto es una tautolog&iacute;a,    el problema est&aacute; en cu&aacute;l es la imagen que el hombre tiene de Dios,    cfr. S. Silva: "Lo absoluto y lo relativo. Aproximaci&oacute;n hermen&eacute;utica",    219.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n17"></a><a href="#nt17">17</a></sup>    Cfr. K. Rahner: "La comunicaci&oacute;n de Dios mismo al hombre" (voz "Dios"),    en K. Rahner (dir.), <i>Sacramentum Mundi </i>II, Herder, Barcelona 1976<sup><a href="#n2">2</a><a name="nota2" id="nota2"></a></sup>,    345.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968174&pid=S0718-9273201100020000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n18"></a><a href="#nt18">18</a></sup>    Seg&uacute;n Cabada: &laquo;Rahner habla en este sentido de la divinidad como    el &quot;hacia d&oacute;nde&quot; (<i>Woraufhin</i>) o tambi&eacute;n &#8213;en    la etapa m&aacute;s madura de su pensamiento&#8213; del &quot;</font><font size="2" face="Verdana">de-d&oacute;nde&quot;    (<i>Wovonher</i>) de la experiencia trascendental del hombre, expresiones ambas    que no hacen referencia a un &quot;objeto&quot; entre los objetos, sino m&aacute;s    bien al " &quot;horizonte&quot;, condici&oacute;n de posibilidad del conocimiento    objetual", y al fundamento posibilitante de las experiencias antropol&oacute;gicas    b&aacute;sicas de la voluntad y la libertad&raquo;, M. Cabada: <i>El Dios que    da que pensar: acceso filos&oacute;fico-antropol&oacute;gico a la divinidad.    </i>Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1999, 85.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968176&pid=S0718-9273201100020000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n19"></a><a href="#nt19">19</a></sup>    K. Rahner: <i>Curso fundamental sobre la fe, </i>103.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n20"></a><a href="#nt20">20</a></sup>    Cfr. K. Rahner: "Sobre el concepto de misterio en la teolog&iacute;a cat&oacute;lica",    en ib&iacute;d., <i>Escritos de Teolog&iacute;a </i>IV. Taurus, Madrid 1963,    82-83.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968179&pid=S0718-9273201100020000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n21"></a><a href="#nt21">21</a></sup>    Cabada es enf&aacute;tico en se&ntilde;alar que la experiencia del Absoluto    est&aacute; presente en la vida del ser humano como una realidad que le posibilita    referirse a &eacute;l. Adem&aacute;s, se&ntilde;ala una serie de pensadores    que han abordado el tema en este mismo sentido, tales como Bernardo de Claraval,    Nicol&aacute;s de Cusa, Pascal, Schelling, Hegel y Scheler, cfr. M. Cabada:    "La vivencia previa del absoluto como presupuesto del acceso teor&eacute;tico    a Dios", en <i>Teolog&iacute;a y mundo contempor&aacute;neo: homenaje a K. Rahner    en su 70 cumplea&ntilde;os. </i>Cristiandad, Madrid 1975, 71-72.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968181&pid=S0718-9273201100020000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n22"></a><a href="#nt22">22</a></sup>    Cfr. K. Rahner: "Para la teolog&iacute;a de la encarnaci&oacute;n", en <i>Escritos    de Teolog&iacute;a </i>IV. Taurus, Madrid 1963, 146.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968183&pid=S0718-9273201100020000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n23"></a><a href="#nt23">23</a></sup>    K. Rahner: <i>Curso fundamental sobre la fe, </i>151.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n24"></a><a href="#nt24">24</a></sup>    Es interesante constatar que en la reflexi&oacute;n teol&oacute;gica actual    se ve muy presente este aspecto que Rahner destaca. Al respecto Adolphe Gesch&eacute;    se&ntilde;ala: &laquo;Dios, el Otro de los hombres, constituye muy exactamente    esta alteridad que me permite identificarme y no perderme en aquello que no    es nunca m&aacute;s que yo o que, trat&aacute;ndose del otro (con una „o&#8223;    min&uacute;scula), termina siempre por convertirse en un reflejo de m&iacute;    mismo&raquo;, A. Gesch&eacute;: <i>El sentido. </i>Ediciones S&iacute;gueme,    Salamanca 2004, 77-78.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968186&pid=S0718-9273201100020000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n25"></a><a href="#nt25">25</a></sup>    Cfr. K. Rahner: <i>Curso fundamental sobre la fe</i>, 65 (2); 74; 76; 77 (2);    91 (2); 96; 98; 105; 108; 126; 148; 150; 151 (2); 152; 154; 162; 199; 203; 208;    220 (2); 221; 258; 259; 263; 359; 362; 458; 459; 513.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n26"></a><a href="#nt26">26</a></sup>    K. Rahner: <i>Curso fundamental sobre la fe</i>, 151.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n27"></a><a href="#nt27">27</a></sup>    Cfr. K. Rahner: "Sobre el concepto escol&aacute;stico de la gracia increada",    en ib&iacute;d., <i>Escritos de Teolog&iacute;a </i>I. Taurus, Madrid 1963,    363-364.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968190&pid=S0718-9273201100020000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> En lo referente al tema del misterio, en el pensamiento de Rahner,    Ignazio Sanna lo presenta como una paradoja en la relaci&oacute;n entre Dios    y el hombre: &laquo;relaci&oacute;n con Dios considerado como lejan&iacute;a    y relaci&oacute;n con Dios considerado como la proximidad que se comunica a    s&iacute; misma&raquo;, I. Sanna: <i>Karl Rahner</i>, 163.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n28"></a><a href="#nt28">28</a></sup>    Con respecto a la idea del misterio incomprensible, &Aacute;ngel Cordovilla    sostiene que a la base de este pensamiento rahneriano est&aacute; la espiritualidad    ignaciana, cfr. A. Cordovilla: "K. Rahner, la actualidad de un te&oacute;logo",    <i>Estudios Eclesi&aacute;sticos</i>, vol. 80, n&deg; 313 (2005), 239.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968192&pid=S0718-9273201100020000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n29"></a><a href="#nt29">29</a></sup>    K. Rahner: <i>Curso fundamental sobre la fe</i>, 151-152.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n30"></a><a href="#nt30">30</a></sup>    K. Rahner: "La comunicaci&oacute;n de Dios mismo al hombre" (voz "Dios"), en    K. Rahner (dir.), <i>Sacramentum Mundi </i>II, Herder, Barcelona 1976<sup>2</sup>,    343-348. En este sentido es necesario poner de manifiesto que en el pensamiento    de Rahner la creaci&oacute;n es la primera instancia de la autocomunicaci&oacute;n,    por la cual Dios se dice y se da a la creatura, cfr. A. Cordovilla: "La teolog&iacute;a    es pensar. La relaci&oacute;n entre teolog&iacute;a y filosof&iacute;a en K.    Rahner", <i>Estudios Eclesi&aacute;sticos</i>, vol. 79, n&deg; 310 (2005), 397.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968195&pid=S0718-9273201100020000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n31"></a><a href="#nt31">31</a></sup>    En el pensamiento antropol&oacute;gico de Rahner el ser humano es el sujeto    de la trascendentalidad ilimitada, pero no por eso es sujeto absoluto, cfr.    I. Sanna: <i>Karl Rahner</i>, 160.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n32"></a><a href="#nt32">32</a></sup>    K. Rahner: <i>Curso fundamental sobre la fe</i>, 154.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n33"></a><a href="#nt33">33</a></sup>    Hoy se da una concepci&oacute;n de absoluto que se autodespliega o automanifiesta,    ya sea de forma l&oacute;gico-metaf&iacute;sica, ya sea temporalmente, cfr.    J. Ferrater Mora: <i>Diccionario de Filosof&iacute;a. </i>Sudamericana, Buenos    Aires 1958<sup>4</sup>, 24. En este sentido, el pensamiento de Hegel puede ser    iluminador, puesto que para &eacute;l lo absoluto es &laquo;el esp&iacute;ritu,    que sale de s&iacute;, se exterioriza, se aliena en la naturaleza como en su    otro y en la historia vuelve a encontrarse a s&iacute; mismo en el saber absoluto,    en cuyo "resultado" es donde lo absoluto es verdaderamente absoluto&raquo;,    M. M&uuml;ller y A. Halder: <i>Breve Diccionario de Filosof&iacute;a. </i>Herder,    Barcelona 1981, 12.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968199&pid=S0718-9273201100020000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Rahner tambi&eacute;n presenta esta concepci&oacute;n, en    cuanto al absoluto que se autodespliega fuera de s&iacute;, cfr. K. Rahner:    "Naturaleza de la Gracia, III. Exposici&oacute;n teol&oacute;gica", en K. Rahner    (dir.), <i>Sacramentum Mundi </i>III, Herder, Barcelona 1976<a href="#n2"><sup>2</sup></a><a name=nota33></a>, 320.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968200&pid=S0718-9273201100020000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n34"></a><a href="#nt34">34</a></sup>    K. Rahner: <i>Curso fundamental sobre la fe</i>, 97.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n35"></a><a href="#nt35">35</a></sup>    Al respecto, Michael Schulz se&ntilde;ala que en su argumentaci&oacute;n, sobre    la realidad personal de Dios, Rahner se apoya en el m&eacute;todo de Kant, pero    intentando atravesar los l&iacute;mites epistemol&oacute;gicos planteados por    Kant, desde all&iacute; desarrolla diversos argumentos para describir la realidad    personal de Dios. Cfr. M. Schulz: "La necesaria mediaci&oacute;n filos&oacute;fica    de la fe y de la teolog&iacute;a seg&uacute;n Karl Rahner", <i>Estudios Eclesi&aacute;sticos,    </i>vol. 80, 313 (2005), 330-334.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968203&pid=S0718-9273201100020000900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Tambi&eacute;n, cfr. K. Rahner: <i>Oyente    de la palabra. </i>Herder, Barcelona 1967<sup><a href="#n2">2</a></sup><a name="not35"></a>,    116.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968204&pid=S0718-9273201100020000900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n36" id="n36"></a><a href="#nt36">36</a></sup>    Rahner precisa claramente esta dificultad del uso contempor&aacute;neo del concepto    persona en relaci&oacute;n con la doctrina trinitaria en otras obras, al respecto,    cfr. K. Rahner: "Dios trino como principio y fundamento trascendente de la historia    de la salvaci&oacute;n", en <i>Mysterium Salutis </i>II. Cristiandad, Madrid    1977, 324-328;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968206&pid=S0718-9273201100020000900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> ib&iacute;d., "Trinidad", en K. Rahner (dir.), <i>Sacramentum    Mundi </i>VI. Herder, Barcelona 1976<sup>2</sup>, 744-745.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968207&pid=S0718-9273201100020000900028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n37"></a><a href="#nt37">37</a></sup>    K. Rahner: <i>Curso fundamental sobre la fe, </i>97-98.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n38"></a><a href="#nt38">38</a></sup>    Al respecto, Rahner aclarar&aacute; el t&eacute;rmino persona y sus distintas    acepciones que pueden inducir a error; cfr. K. Rahner: <i>Curso fundamental    sobre la fe</i>, 342.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="nt39"></a><a href="#nt39">39</a></sup>    Cfr. G. Zarazaga: "La comuni&oacute;n trinitaria. La contribuci&oacute;n de    Karl Rahner", <i>Estudios Eclesi&aacute;sticos</i>, vol. 80, n&deg; 313 (2005),    281-282.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968211&pid=S0718-9273201100020000900029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n40"></a><a href="#nt40">40</a></sup>    En este sentido, Rahner se&ntilde;ala que &laquo;Dios no es otro "junto" a los    hombres. Es lo m&aacute;s &iacute;ntimo, el n&uacute;cleo y centro esencial    del hombre amado, es m&aacute;s &iacute;ntimo que la &iacute;ntima irreferibilidad,    que la &uacute;ltima cerraz&oacute;n en s&iacute; del hombre&raquo;, K. Rahner:    "Consagraci&oacute;n del laico para la cura de almas", en ib&iacute;d., <i>Escritos    de Teolog&iacute;a </i>III. Taurus, Madrid 1961, 305.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968213&pid=S0718-9273201100020000900030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n41"></a><a href="#nt41">41</a></sup>    Este aspecto queda claramente expresado por Rahner cuando se&ntilde;ala que    &laquo;Cuando hablamos de la comunicaci&oacute;n de Dios mismo, no podemos entender    esta palabra como si Dios en una revelaci&oacute;n cualquiera dijera algo <i>sobre    </i>s&iacute; mismo. La palabra 'comunicaci&oacute;n de Dios mismo' (autocomunicaci&oacute;n)    quiere significar realmente que Dios en su realidad m&aacute;s aut&eacute;ntica    se hace el constitutivo m&aacute;s &iacute;ntimo del hombre. Se trata, pues,    de una autocomunicaci&oacute;n <i>ontol&oacute;gica </i>de Dios. De todos modos,    el t&eacute;rmino 'ontol&oacute;gica' -&eacute;sta es la otra parte de una posible    confusi&oacute;n- no puede entenderse en un sentido meramente objetivista, a    manera de una cosa&raquo;, K. Rahner: <i>Curso fundamental sobre la fe, </i>147-148.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n42"></a><a href="#nt42">42</a></sup>    K. Rahner: <i>Curso fundamental sobre la fe, </i>99.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n43"></a><a href="#nt43">43</a></sup>    Ib&iacute;d.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n44"></a><a href="#nt44">44</a></sup>    La condici&oacute;n hist&oacute;rica y categorial del ser humano es un aspecto    central en la autocomunicaci&oacute;n planteada por Rahner, cfr. G. Zarazaga:    <i>Trinidad y comuni&oacute;n. La teolog&iacute;a trinitaria de K. Rahner y    la pregunta por sus rasgos hegelianos. </i>Secretariado Trinitario, Salamanca    1999, 269-270.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968218&pid=S0718-9273201100020000900031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n45"></a><a href="#nt45">45</a></sup>    Cfr. K. Rahner: "Sobre la posibilidad de la fe hoy", en ib&iacute;d., <i>Escritos    de Teolog&iacute;a </i>V. Taurus, Madrid 1964, 15;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968220&pid=S0718-9273201100020000900032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> ib&iacute;d., "Revelaci&oacute;n",    en K. Rahner (dir.), <i>Sacramentum Mundi </i>VI. Herder, Barcelona 1978<sup><a href="#n2">2</a><a name="not45"></a></sup>,    94.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968221&pid=S0718-9273201100020000900033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n46"></a><a href="#nt46">46</a></sup>    El planteamiento trinitario de Rahner es visto como el m&aacute;s original de    la teolog&iacute;a moderna pues tiene &laquo;ante los ojos la tensi&oacute;n    que en la historia de la teolog&iacute;a se ha dado entre el pensamiento metaf&iacute;sico    y el hist&oacute;rico-salv&iacute;fico, se decide por un sentido absolutamente    hist&oacute;rico-salv&iacute;fico&raquo;, B. Grom y J. R. Guerrero: <i>El anuncio    del Dios cristiano. An&aacute;lisis y consecuencias para la educaci&oacute;n    de la fe</i>. Secretariado Trinitario, Salamanca 1970, 47.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968223&pid=S0718-9273201100020000900034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n47"></a><a href="#nt47">47</a></sup>    Cfr. K. Rahner: "Trinidad", 737-738.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n48"></a><a href="#nt48">48</a></sup>    Cfr. K. Rahner: "Advertencia sobre el tratado dogm&aacute;tico <i>De Trinitate",    </i>en ib&iacute;d., <i>Escritos de Teolog&iacute;a </i>IV. Taurus, Madrid 1963,    114-115.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968226&pid=S0718-9273201100020000900035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n49"></a><a href="#nt49">49</a></sup>    K. Rahner: <i>Curso fundamental sobre la fe</i>., 170.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n50"></a><a href="#nt50">50</a></sup>    La novedad del pensamiento de Rahner es que comprende la Trinidad desde la autocomunicaci&oacute;n    de manera que se trata de una absoluta unidad que se comunica mediante las tres    personas a la historia de la humanidad, cfr. M. Lucchetti, "Um Deus para ser    amado. Algumas reflex&otilde;es sobre a doutrina trinit&aacute;ria em Karl Rahner",    <i>Perspectiva Teologica</i>, vol. 36, n&deg; 98 (2004), 125-141.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968229&pid=S0718-9273201100020000900036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n51"></a><a href="#nt51">51</a></sup>    La profesora Kilby presenta este tema en el apartado donde presenta a Cristo    y la gracia, cfr. K. Kilby: <i>Introducci&oacute;n a Karl Rahner</i>, 35-50.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n52"></a><a href="#nt52">52</a></sup>    Cfr. K. Rahner: "Gracia", en K. Rahner (dir.), <i>Sacramentum Mundi, </i>III.    Herder, Barcelona 1976<sup><a href="#n2">2</a><a name="not52"></a></sup>, 325.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968232&pid=S0718-9273201100020000900037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n53"></a><a href="#nt53">53</a></sup>    Una de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s reconocidas del pensamiento trininitario    de Rahner es su fuerte acento cristol&oacute;gico que se ve atravesado por el    hecho de la encarnaci&oacute;n, cfr. A. Cordovilla: "La teolog&iacute;a es pensar.    La relaci&oacute;n entre teolog&iacute;a y filosof&iacute;a en K. Rahner", 405.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n54"></a><a href="#nt54">54</a></sup>    Al respecto, es interesante hacer notar la precauci&oacute;n que Zarazaga menciona    con respecto a la identificaci&oacute;n de Dios con el Padre, porque seg&uacute;n    &eacute;l se corre el riesgo de no diferenciar al Dios que se accede por medio    de la revelaci&oacute;n natural con aqu&eacute;l revelado por Jesucristo; a    la vez, la naturaleza divina podr&iacute;a aparecer como atribuida s&oacute;lo    al Padre y no al resto de las personas trinitarias, cfr. G. Zarazaga: <i>Trinidad    y comuni&oacute;n. La teolog&iacute;a trinitaria de K. Rahner y la pregunta    por sus rasgos hegelianos, </i>266.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n55"></a><a href="#nt55">55</a></sup>    Este aspecto de su pensamiento lo expresa Rahner m&aacute;s detalladamente en    <i>Mysterium Salutis, </i>al afirmar que: &laquo;Cuando decimos &quot;Dios&quot;    no presuponemos una teolog&iacute;a trinitaria latina (contraponi&eacute;ndola    a la &quot;griega&quot;), sino la que nos da la Biblia (y si se quiere, la teolog&iacute;a    griega). Dios es aqu&iacute; el &quot;Padre&quot;, eso es, el Dios absolutamente    sin origen, siempre sabido como presupuesto, que se comunica <i>a s&iacute;    mismo, </i>precisamente en cuanto que, por una parte, su comunicaci&oacute;n    no coincide simplemente con &eacute;l en una identidad sin vida, y por otra,    sigue siendo en esta comunicaci&oacute;n el ser sin origen, libre, inabarcable,    que no se vac&iacute;a nunca&raquo;, K. Rahner: "Dios trino como principio y    fundamento trascendente de la historia de la salvaci&oacute;n", 313-314.</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n56"></a><a href="#nt56">56</a></sup>    Cfr. K. Rahner: "Naturaleza y gracia", en ib&iacute;d. <i>Escritos de Teolog&iacute;a    </i>IV. Cristiandad, Madrid 1977, 229.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5968237&pid=S0718-9273201100020000900038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n57"></a><a href="#nt57">57</a></sup>    K. Rahner: <i>Curso fundamental sobre la fe., </i>170.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n58"></a><a href="#nt58">58</a></sup>    Esta identificaci&oacute;n es desarrollada extensamente en K. Rahner: "Advertencia    sobre el tratado dogm&aacute;tico <i>De Trinitate</i>", 117-136.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup><a name="n59"></a><a href="#nt59">59</a></sup>    Cfr. K. Rahner: "Trinidad", 738-743.</font></p> <hr align="left" width="30%" size="1">     <p><font size="2" face="Verdana">Recibido: 26/Enero/2011 - Aceptado: 11 Marzo/2011</font></p>      ]]></body><back>
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