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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA DIALÉCTICA PLATÓNICA COMO MODELO DE LA EXPERIENCIA HERMENÉUTICA EN LA FILOSOFÍA DE GADAMER]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Gadamer 's evolutionary and unitary interpretation of Plato s writings assumes a rather particular understanding of the 'question-and-answer form' (characteristic of Plato's dialogues). This work intends to show the radicalism of Gadamer's views about the Platonic dialectic, as well as the essential connection between that structure and the central phenomenon ofhermeneutics, i.e. the phenomenon of comprehending (Verste-hen). In this way, both elements are shown to depend on each other, as Hermeneutic philosophy recognizes itself through the realization of the Platonic dialogue.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Revista de Filosofía    Volumen 66, (2010) 63-77</font></p>     <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>ENSAYOS</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="4"><b>LA DIALÉCTICA    PLATÓNICA COMO MODELO DE LA EXPERIENCIA HERMENÉUTICA EN LA FILOSOFÍA DE GADAMER</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i><b>José Antonio    Giménez</b></i></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Universidad de    Los Andes    <br>   </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><a href="mailto:jagimenezs@gmail.com"><u>jagimenezs@gmail.com</u></a></font></p> <hr size="1" noshade>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> La interpretación    evolutiva y unitaria que hace Gadamer de los escritos de Platón supone en sus    fundamentos una comprensión bastante particular sobre la 'estructura pregunta-respuesta'    característica de los diálogos platónicos. Este trabajo intenta mostrar la radicalidad    del planteamiento gadamereano de la dialéctica platónica, así como la conexión    esencial entre esta estructura y el fenómeno central de la hermenéutica, a saber,    el fenómeno de la comprensión. De esta manera, ambos elementos se presentarán    bajo una mutua dependencia, en cuanto que la filosofía hermenéutica se reconoce    reflexivamente a sí misma en la ejecución del diálogo platónico.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Palabras clave:</b>    hermenéutica, comprensión, experiencia, diálogo, estructura pregunta-respuesta,    autoconciencia.</font></p> <hr size="1" noshade>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i><b>Abstract</b></i></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i> Gadamer 's    evolutionary and unitary interpretation of Plato s writings assumes a rather    particular understanding of the 'question-and-answer form' (characteristic of    Plato's dialogues). This work intends to show the radicalism of Gadamer's views    about the Platonic dialectic, as well as the essential connection between that    structure and the central phenomenon ofhermeneutics, i.e. the phenomenon of    comprehending (Verste-hen). In this way, both elements are shown to depend on    each other, as Hermeneutic philosophy recognizes itself through the realization    of the Platonic dialogue.</i></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Keywords:</b>    <i>hermeneutics, understanding, experience, dialogue, question and answer form,    self-awareness.</i></font></p> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i><font size="3"><b>1.    Introducción</b></font></i></font></p>     <p></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Dentro de las diversas    lecturas contemporáneas de la obra de Platón, no puede pasarse por alto la interpretación    que hace el filósofo alemán Hans-Georg Gadamer, quien dedicó gran parte de su    carrera académica a reflexionar sobre el diálogo platónico, visualizando en    este un conjunto de características especialmente apropiadas para exponer, a    través de su reflexión y comentario, la aplicabilidad </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">interpretativa    de su filosofía hermenéutica<sup><a name="t1"></a><a href="#n1">1</a></sup>.    Sin embargo, el interés de Gadamer por la obra del filósofo griego sobrepasa    con mucho el nivel del comentario aclaratorio propio de las interpretaciones    tradicionales, en la medida en que el pensamiento de Platón es concebido por    él como &quot;modelo&quot; <i>(Vorbild) </i>de su misma &quot;filosofía hermenéutica&quot;    <i>(hermeneutische Philosophie), </i>razón por la cual no es del todo posible    separar en la obra de Gadamer su interpretación propiamente platónica de su    filosofía característicamente hermenéutica<sup><a name="t2"></a><a href="#n2">2</a></sup>,    así como no tiene sentido alguno en el espíritu de la hermenéutica filosófica    hacer una distinción taxativa entre la labor interpretativa y la estrictamente    filosófica. De este modo, se nos hace patente la importancia de la interpretación    gadamereana del diálogo platónico, puesto que en esta interpretación se ponen    enjuego paradigmáticamente los principios fundamentales de la hermenéutica como    'visión de mundo' que considera que la manifestación de la verdad de las cosas    tiene lugar precisamente ahí donde la apropiación de la alteridad de lo otro    se vuelve posible por medio de la anticipación de las preguntas, motivaciones    e intereses que pone el mismo intérprete para dar con la totalidad de sentido    del objeto que se le presenta a la comprensión. De esta manera, el pensamiento    de Platón puede ser entendido desde la misma filosofía de Gadamer, mientras    que el pensamiento del alemán se revela en su particularidad a partir de la    comprensión del diálogo platónico al que ha dado lugar la proyección antecedente.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El objetivo de    este trabajo consistirá precisamente en presentar de modo convincente la conexión    interna que existe entre el fenómeno de la comprensión característico de la    experiencia hermenéutica y la estructura lógica que sustenta la dialéctica platónica.    En este sentido, no se intentará dar razón del detalle de la interpretación    de la obra platónica que nos propone Gadamer, sino simplemente me concentraré    en identificar la estructura dialógica como presupuesto básico de la diversidad    de tratamientos que realiza Gadamer a partir de su lectura de la obra de Platón.    Trataré de responder a dos cuestiones que se encuentran internamente relacionadas    entre sí: por una parte, a la validez de la interpretación del pensamiento platónico    a partir de la consideración de su estructura dialógica como condición de posibilidad    para un acceso adecuado a la obra del filósofo y, por otra parte, a la dependencia    del pensamiento de Gadamer con respecto a esta interpretación, en la medida    en que da razón de la intuición fundamental de su filosofía hermenéutica, al    entregarle el modelo fundamental que debe seguir el intérprete si quiere <i>dejar    hablar </i>al texto en su alteridad.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Dando un primer    vistazo a la filosofía de Gadamer y sin entrar todavía en el detalle de su teoría    hermenéutica, podemos observar que el filósofo se niega rotundamente al establecimiento    de una &quot;terminología conceptual fija&quot;, en la medida en que considera    que los términos filosóficos se fundan como tales en el carácter histórico </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">del    &quot;lenguaje&quot; <i>(Sprache), </i>el cual tiene lugar en sentido propio    en <i>lafacticidad </i>de la &quot;conversación&quot; <i>(Gesprách). </i>Si    profundizamos en el dinamismo característico de la conversación como 'el habla    del mundo de la vida', reconoceremos la presencia de un doble movimiento que    avanza por una parte &quot;de la palabra al concepto&quot; <i>(vom Wortzum Begriff)    </i>y por otra &quot;del concepto a la palabra&quot; <i>(vom Begriffzum Wort).    </i>Considerando este constante &quot;encontrarse en camino hacia el concepto&quot;    <i>(Sich-auf-dem-Wege-zum-Begriff-Befinden)<sup><a name="t3"></a><a href="#n3">3</a></sup>    </i>y su consiguiente vuelta a la palabra cotidiana, Gadamer justifica su consideración    de la filosofía como una &quot;historia del concepto&quot; <i>(Begriffsgeschichte)    </i>(Gadamer 1970), esto es, como una tarea continua e interminable de &quot;comprensión&quot;    <i>(Verstándnis) </i>de las palabras desde el horizonte histórico en el cual    el ser humano se halla situado, dejando a un lado el ideal metodológico de la    ciencia y la filosofía modernas, que pretenden constituir un lenguaje absolutamente    unívoco y sistemático desarraigando a las palabras de su origen histórico y    cotidiano.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Según las palabras    del mismo Gadamer, &quot;el modelo imperdible de este arte de romper los conceptos    que se vuelven fijos, es el diálogo platónico y la dirección de la conversación    del Sócrates platónico&quot; (Gadamer 1970, p. 90). Gadamer considera que todos    los diálogos platónicos deben ser interpretados como conversaciones dependientes    tanto de la situación concreta del &quot;mundo de la vida&quot; en medio del    cual se despliega la conversación, como de la aprobación continua del &quot;interlocutor''    <i>(Gespráchspartner) </i>que se ve comprometido en el desarrollo del diálogo,    en la medida en que las preguntas que se le dirigen lo interpelan en su propio    modo de ser<sup><a name="t4"></a><a href="#n4">4</a></sup>. Este principio,    aunque se da de modo cabal en los diálogos tempranos, no es nunca dejado de    lado según Gadamer ni en los diálogos medios ni en los tardíos. En el caso de    la obra madura de Platón, aunque nos encontremos ya con un 'Sócrates' que no    se comporta como &quot;el que nada sabe&quot; <i>(Nichtwissender), </i>sino    como &quot;uno que sí sabe&quot; <i>(Wissender), </i>no dejamos de encontrarnos    sin embargo con la actitud socrática fundamental del &quot;hacer preguntas&quot;    <i>(Fragender), </i>cultivando todavía de esta manera &quot;el saber que Platón    denominó 'Dialéctica', como el arte de saber llevar una conversación&quot; (Gadamer    1985, p. 107). Finalmente, sería una reducción equivocada según Gadamer considerar    que el método de la &quot;división de conceptos&quot; <i>(diáiresis) </i>propio    de los diálogos tardíos constituye únicamente &quot;una etapa histórica de un    desarrollo que conduce la dialéctica y el método dialógico a ser superados en    la <i>epistéme </i>aristotélica&quot; (Gadamer 1931, p. 14), a pesar de que    sea evidente su conexión con el &quot;método demostrativo&quot; de Aristóteles    <i>(apódeixis). </i>La <i>diáiresis </i>&quot;reproduce el mismo proceder de    la conversación que paso a paso avanza de un acuerdo a otro&quot; (Gadamer 1991,    p. 340), siguiendo por </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">tanto    a la dialéctica platónica en su necesidad interna de aprobación dialógica de    la pregunta que ha sido planteada<a name="t5"></a><sup><a href="#n5">5</a></sup>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En esta misma línea,    Gadamer considera que las ideas o formas platónicas deben entenderse desde el    diálogo como el trasfondo que actúa como su &quot;condición de posibilidad&quot;<sup><a name="t6"></a><a href="#n6">6</a></sup>.    De esta manera, la <i>idea como tal </i>no se tendrá que comprender como la    &quot;meta&quot; <i>(Ziel) </i>a la cual tiende el diálogo envistas a su realización,    sino más bien como el &quot;punto de partida&quot; <i>(Anfang) </i>que da lugar    al desenvolvimiento de la conversación, esto es, como la 'pregunta' <i>(Frage)    </i>que abre el horizonte de la verdad. Asimismo, la arquetípica 'Idea del Bien'    se hará presente en la continuidad de &quot;la pregunta por lo Bueno&quot; a    lo largo de los diálogos platónicos, cumpliendo un rol fundamental como la pregunta    que se preocupa por la rectitud de la propia existencia. En este sentido, &quot;el    dar razón de lo que se dice&quot; <i>(lógon didónai) </i>solicitado por Sócrates    continuamente a sus interlocutores<a name="t7"></a><sup><a href="#n7">7</a></sup>,    debe comprenderse como una exigencia respecto a la coherencia entre lo sostenido    por el hablante y su vida misma, &quot;en cuanto que <i>este exponerse a sí    mismo </i>significa precisamente hacerse cargo de esta pregunta&quot; (Fernández-Arancibia    2007, p. 7), revelándose en consecuencia la 'pregunta por lo bueno' como la    pregunta conductora de todos los diálogos.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La interpretación    unitaria de la obra platónica que intenta modelar Gadamer se basa en la continuidad    de ciertas características fundamentales del método dialéctico que se presentarían    indistintamente a lo largo de todos los diálogos del filósofo. Estas características    que justifican la visión gadamereana de la obra de Platón como un &quot;encontrarse    en camino hacia el concepto&quot; y no como un conjunto de proposiciones ordenadas    dentro de un sistema que pretende dar razón acabada de la totalidad de las cosas    existentes, deben comprenderse a partir de un análisis exhaustivo de la estructura    del mismo método dialógico como un 'formato de preguntas y respuestas'. La presencia    de tal 'estructura pregunta-respuesta' es la constitución fundamental en la    cual debemos hallar el carácter peculiar que hace del diálogo platónico un principio    filosófico que es capaz de sostener la unidad de la obra platónica.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En lo que sigue,    para mostrar el carácter fundamental de la estructura dialógica para el pensamiento    de Gadamer i) comenzaré por referirme a los antecedentes inmediatos de la filosofía    hermenéutica de Gadamer, con la intención de poder dar consiguientemente razón    de la 'experiencia de la comprensión' como el modo de acceso originario al mundo;    ii) luego, me preocuparé por esclarecer el lugar fundamental que ocupa la 'estructura    pregunta-respuesta' como estructura lógica propia del fenómeno de la comprensión    y la importancia del modelo de la dialéctica platónica para dar razón </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">de    la tarea del intérprete en su ejercicio de comprensión de textos; iii) finalmente,    intentaré hacerme cargo de los alcances y las limitaciones fundamentales que    cabe establecer como resultado de la exposición hecha.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i><font size="3"><b>2.    La experiencia de la comprensión en Gadamer</b></font></i></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Gadamer visualiza    en la 'estructura pregunta-respuesta' propia de la argumentación de la filosofía    platónica una estructura fundamental de la 'experiencia de la comprensión'.    Para hacernos cargo de esta cuestión será necesario repasar antes algunos puntos    centrales de la filosofía hermenéutica de Gadamer, conectando su pensamiento    con la tradición inmediata que lo antecede y que le prepara el camino para la    formulación de su propia filosofía. Sin embargo, antes de referirme a la cuestión    propiamente hermenéutica, intentaré hacerme cargo de la visión aristotélica    del fenómeno de la 'experiencia', fenómeno que se encontrará en el núcleo de    la tradición pre-gadamereana y que cumplirá una función fundamental en la solución    propuesta por Gadamer al fenómeno de la comprensión.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El concepto de    'experiencia' ha estado sujeto a una compleja variación a lo largo de la historia    de la filosofía. Gadamer intenta reconsiderar este concepto desde su concepción    aristotélica originaria como el proceso por medio del cual el conjunto de las    percepciones particulares conforman por su constante repetición una 'cierta    unidad significativa' dentro del alma del sujeto (Aristóteles, <i>Segundos Analíticos    </i>II, 19). La &quot;experiencia&quot; <i>(empeiría) </i>se da en esta articulación    del particular percibido en el presente con el conjunto de los particulares    de clase similar, sin llegar sin embargo a la visión objetiva de la totalidad    percibida: la <i>empeiría (Erfahrung) </i>radica únicamente en el acto por el    cual lo pasado es &quot;guardado&quot; <i>(Behalten), </i>en la medida en que    somos capaces de &quot;reconocerlo&quot; <i>(Wiedererkennerí) </i>en el presente    como 'lo mismo' (Gadamer 1931, p. 19). El &quot;arte&quot; <i>(téjne), </i>en    cambio, implica ya el conocimiento de las &quot;causas&quot; <i>(arjaí) </i>que    subyacen a la multiplicidad de las percepciones<sup><a name="t8"></a><a href="#n8">8</a></sup>:    en este sentido, experiencia y <i>téchne </i>no se distinguen en cuanto a su    modo de &quot;producción&quot; <i>(Verrichtung), </i>sino en cuanto a su &quot;disponer&quot;    <i>(Verfügen) </i>de la ejecución, en la medida en que la primera se acredita    únicamente por medio del éxito o resultado de cada producción concreta, mientras    que la segunda se asegura del &quot;reproducir&quot; <i>(Herstellen) </i>obtenido    como 'disposición general', anticipándose con seguridad a toda posible 'producción'<sup><a name="t9"></a><a href="#n9">9</a></sup>.    De este modo, Aristóteles considera la experiencia como un cierto modo de conocimiento    </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">destinado    a ser superado por la <i>téjne </i>y por el saber científico-teórico, en la    medida en que la concibe como un conocimiento inseguro que hace las veces de    mediador entre la percepción sensible y la &quot;conformación del concepto&quot;    <i>(Begriffsbildung) </i>(Gadamer, <i>WMI, </i>p. 358).</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La enunciación    y consiguiente devaluación del concepto de experiencia por parte de Aristóteles,    es para Gadamer una consecuencia necesaria de considerar la esencia de la experiencia    &quot;por referencia a la <i>ciencia&quot; (im Blick aufdie 'Wissenschaft</i>')    y no desde sí misma. Este modo de consideración de la experiencia ha dominado    la historia de la filosofía occidental, siendo puesta en cuestión recién en    el siglo XX con el conocido &quot;giro hermenéutico&quot; <i>(hermeneutische    Wendung) </i>de Martin Heidegger. Frente a la fenomenología eidética de Husserl,    Heidegger opondrá una fenomenología de tipo hermenéutico, observando que es    el &quot;comprender&quot; <i>(Verstehen) </i>-y no la idealidad de la conciencia-    el modo originario de operar de la existencia histórica como &quot;ser-en-el-mundo&quot;    <i>(Sein-in-der-Welf), </i>constituyendo como tal el &quot;movimiento básico    de la existencia humana&quot; (Gadamer 1968, p. 103). Según la analítica existencial    que realiza Heidegger en <i>Ser y Tiempo, </i>en la &quot;comprensión&quot;    radica la posibilidad de que la existencia histórica trascienda el ser como    &quot;presencia&quot; <i>(Vorhandenheit), </i>puesto que la comprensión opera    en la temporalidad como &quot;proyección&quot; <i>(Entwurf) </i>y &quot;anticipación&quot;.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En la medida en    que el verbo 'comprender' no logra traducir completamente la amplitud semántica    de la palabra alemana, se vuelve necesario hacer la distinción entre el comprender    &quot;reproductivo&quot; y el &quot;productivo&quot;<sup><a name="t10"></a><a href="#n10">10</a></sup>.    <i>Verstehen </i>hace referencia por una parte, en su uso transitivo como <i>etwas    verstehen </i>(&quot;comprender algo&quot;), a la apropiación de unidades de    sentido ya constituidas: en este caso, se habla de una comprensión reproductiva,    en la medida en que no se participa de la constitución de lo comprendido, sino    que únicamente lo hacemos aparecer. Por otra parte, el verbo alemán hace referencia    en su uso reflexivo como <i>sich auf etwas verstehen </i>(&quot;entender de    algo, entenderse con algo&quot;) a la acción por la cual el sujeto se proyecta    a sí mismo en el objeto de comprensión, de modo que participa de su configuración,    abriéndosele a su vez nuevas posibilidades de constitución de sentido: tal es    la comprensión productiva, siendo este precisamente el sentido fundamental en    que Heidegger utiliza la palabra <i>Verstehen. </i>Ahora bien, en la medida    en que la comprensión es un proyectarse en las cosas, &quot;todo comprender    es en último término un comprenderse&quot;, dado que el proyectarse de sí mismo    es a la vez un abrir nuevas posibilidades para sí (Gadamer, <i>WMI, </i>pp.    264-265). Así, queda de manifiesto el carácter fundamental de la 'comprensión'    para la existencia, en cuanto que posibilita el desenvolvimiento de la temporalidad    e historicidad del estar ahí de la existencia (Heidegger, <i>SZ, </i>pp. 31-33).</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Gadamer recoge    el planteamiento hermenéutico de Heidegger y lo desarrolla en un sentido particular.    Para el filósofo, la hermenéutica consiste en la conciencia metódica y reflexiva    que hace posible la comparecencia de la verdad, de modo que su proyecto se identifica    con el proyecto universal de la filosofía. Sin embargo, esta tarea de la filosofía    hermenéutica no tiene nada que ver con la pretensión de objetividad absoluta    de la filosofía moderna: más bien se trata de &quot;asegurarse en las cosas    mismas&quot; haciéndose cargo de las propias expectativas. Por consiguiente,    los propios &quot;prejuicios&quot; <i>(Vorurteile), </i>proyectados en la comprensión    a modo de anticipaciones, son necesarios para que lo otro se manifieste en su    verdad: la tarea hermenéutica no consiste por lo tanto en anular las propias    anticipaciones -proyecto de todos modos imposible bajo los presupuestos hermenéuticos-,    sino envolverse consciente de estas como propias expectativas de sentido.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Ahora bien, la    tarea de reflexión sobre los prejuicios no busca suspenderlos ni superarlos    en una objetividad pura, sino más bien hacer de ellos enunciados cuestionables,    esto es, preguntas que posibiliten la manifestación de la verdad de lo otro    (Gadamer, <i>WMI, </i>p. 304). A este modo de concebir la reflexión histórica    a partir de la estructura lógica de la pregunta, Gadamer lo llamará &quot;principio    de la historia efectuar <i>{Prinzip der Wirkungsgeschichté). </i>La tarea hermenéutica    consiste por lo tanto en el &quot;desplazarse a sí mismo&quot; <i>(Sichversetzen)    </i>al horizonte del objeto de comprensión, sin perder en este desplazamiento    el propio &quot;horizonte histórico&quot; <i>{historischer Horizonf) </i>y sin    imponer a la vez el propio horizonte sobre el horizonte de la &quot;tradición&quot;    <i>(Über-lieferung) </i>que se pretende comprender. La comprensión es por tanto,    en palabras del mismo Gadamer, &quot;el proceso de fusión de estos presuntos    <i>horizontes para sí mismo'&quot; </i>(Gadamer, <i>WMI, </i>p. 311). Sin embargo,    esta &quot;fusión&quot; <i>(Verschmelzung) </i>no significa de ningún modo la    superación de la &quot;tensión&quot; <i>(Spannungsverháltnis) </i>originaria    entre el presente y el pasado, en la medida en que en la fusión de horizontes    no se confunde lo propio con lo ajeno, sino que, al contrario, se destaca la    diferencia en la comprensión de la alteridad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Sin embargo, Gadamer    considera que su filosofía hermenéutica no estará totalmente liberada de la    'filosofía de la reflexión' de Hegel, mientras no se delimite 'la estructura    de la conciencia de la historia efectuar, ya que el concepto de 'conciencia'    puede ser malentendido como una prosecución del proyecto de unificación de la    historia con el espíritu absoluto (Gadamer, <i>WMI, </i>p. 351). En este punto,    Gadamer señala que 'la estructura de la conciencia de la historia efectuar debe    comprenderse como &quot;experiencia&quot; <i>(Erfahrung). </i>Cabe entonces    recordar la concepción gadamereana de la <i>empeiría </i>en la filosofía de    Aristóteles, concepción a partir de la cual Gadamer pretende fijar críticamente    su caracterización de la experiencia propiamente hermenéutica.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Al parecer de Gadamer,    lo que sea la experiencia hay que buscarlo en su mismo proceso y no por referencia    a la 'conformación del concepto', en la medida en que este presunto resultado    de la experiencia no se muestra como <i>aquello en función de lo cual </i>esta    adquiere sentido. Desde esta perspectiva, Gadamer distingue dos momentos de    la 'experiencia': un primero, en el cual las experiencias se integrarían con    nuestras </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">expectativas,    confirmándolas positivamente<sup><a name="t11"></a><a href="#n11">11</a></sup>    y, un segundo, donde las experiencias actuarían de modo negativo o destructivo    en relación con nuestras expectativas, alterando nuestra conciencia anticipativa    que se sostenía en la seguridad de la disposición en el futuro de las expectativas    puestas en cuestión por las nuevas experiencias. Para explicar el carácter 'constructivo'    de la negatividad de la experiencia, Gadamer recurrirá a la descripción hegeliana    de la 'experiencia' como principio de la &quot;dialéctica&quot;.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Aunque hablemos    de experiencia como de una unidad de casos repetidos, en sentido estricto una    experiencia en cuanto tal siempre es única e irrepetible, en la medida en que    está sustentada en la &quot;historicidad&quot; <i>(Geschichtlichkeit). </i>El    ideal de la conciencia de aprehender el mundo de modo unitario le exige reestructurarse    continuamente ante la adquisición constante de nuevas experiencias: de esta    manera, la conciencia &quot;se invierte&quot; <i>(es kehrt sich um), </i>esto    es, se vuelve extraña a sí misma, para poder entonces 'convertir' la experiencia    nueva y extraña en experiencia propia y familiar -esto es, para lograr 'reconocerse    a sí mismo en lo otro' en la nueva unidad alcanzada consigo mismo. De este modo,    en cuanto que la experiencia consiste en una &quot;inversión de la conciencia&quot;    <i>(Umkehrung des Bewusstseins), </i>el movimiento dialéctico debe entenderse    precisamente a partir de la experiencia (Gadamer, <i>WMI, </i>pp. 359-361).    Sin embargo, el ideal hegeliano de identificación de lo extraño conla propia    conciencia impide a fin de cuentas que se manifieste el carácter inagotable    y la apertura infinita a nuevas posibilidades propias de la esencia histórica    de la experiencia. La experiencia no tiene como finalidad la comprensión de    la totalidad de las cosas, en la medida en que tal objetivo se fundamenta en    una concepción de la experiencia que pone el énfasis en su positividad y no    en el horizonte negativo de las posibilidades no realizadas: se trata más bien    de ampliar las posibilidades en vez de reducirlas, de volverse siempre más consciente    de &quot;los límites de toda previsión&quot; <i>(die Grenze alies Voraussehens)    </i>y por tanto abrirse a la posibilidad de adquirir siempre nuevos horizontes    de comprensión. La verdadera experiencia es la experiencia de la propia historicidad,    esto es, de la finitud inherente al ser humano. En este sentido, el tercer y    último momento de la experiencia es el &quot;autoconocimiento&quot; <i>(Selbsterkenntnis),    </i>por el cual el hombre se reconoce a sí mismo en el fracaso de las propias    expectativas<sup><a name="t12"></a><a href="#n12">12</a></sup>.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Este último modo    de comprensión se corresponde propiamente con el modo de ser de la experiencia    hermenéutica y tiene su modelo característico en la figura del diálogo y, en    particular, en la figura del diálogo platónico. Queda entonces por considerar    cómo se realiza este 'diálogo con la tradición', sirviéndonos de la estructura    </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">de la &quot;dialéctica    de Platón&quot; y del modo en que este filósofo encara particularmente la cuestión    de la comprensión de la opinión del otro.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i><font size="3"><b>3.    La primacía de la pregunta para la comprensión</b></font></i></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El 'principio de    la historia efectuar que lleva a Gadamer a afirmar que la comprensión se realiza    en la 'fusión de horizontes' característica de la 'conciencia hermenéutica de    la historia efectuar, es derivado de &quot;la estructura de la pregunta&quot;    que posibilita la aparición de lo otro en su alteridad, en la medida en que    las propias anticipaciones de sentido dejan hablar a lo otro, al ser cuestionadas    en su valor de verdad. Toda experiencia está de este modo precedida de una pregunta,    esto es, de un cuestionamiento de las propias posibilidades frente a lo extraño    que se nos presenta. En cuanto que la pregunta cuestiona, le es inherente una    cierta negatividad, y en cuanto que la pregunta está abierta a más de una respuesta,    responde a la estructura de apertura de toda experiencia hermenéutica. En la    medida en que el cuestionamiento sobre las propias expectativas recae a fin    de cuentas en un cuestionamiento sobre la propia incapacidad de previsión y,    en definitiva, del propio ser histórico, la pregunta en su radicalidad ha de    comprenderse como un cuestionamiento que pone en duda la misma posibilidad de    nuestro acceso al mundo y, de esta manera, la posibilidad misma de toda posible    comprensión. Este cuestionamiento radical lo encontramos en la conocida conciencia    socrática de la propia ignorancia, conciencia que es expresada de un modo positivo    como un &quot;saber que no se sabe&quot; <i>(das Wissen des Nichtwissens). </i>La    producción de este estado de conciencia tiene lugar cuando el interlocutor de    Sócrates vuelve la mirada sobre sus propias expectativas y percibe la inseguridad    de estas frente a las conclusiones obtenidas por medio del diálogo; tal experiencia    es descrita por Platón bajo el estado de ánimo de la <i>aporía. </i>Tendremos    que fijar por tanto la mirada en el sujeto que 'es cuestionado' en el diálogo    y no en el paradigmático rol que juega el personaje 'Sócrates', en la medida    en que es su interlocutor quien debe experimentar la comprensión de su propia    finitud.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Sin embargo, antes    de referirnos al fenómeno de comprensión que tiene lugar en el diálogo como    tal, será necesario profundizar más en la esencia misma de la &quot;pregunta&quot;    <i>(Frage). </i>En primer lugar, la 'pregunta' como tal contiene en sí un &quot;sentido&quot;    <i>(Sinn). </i>Por esta razón, aunque no quepa hablar de una pregunta como verdadera    o falsa, la pregunta sí puede ser valorada como adecuada o inadecuada, en la    medida en que puede tener sentido o no tenerlo. El 'sentido' como tal es la    apertura de una dirección que orienta el camino en el que se dará la respuesta,    por lo cual toda respuesta se encuentra como tal latente en el sentido que tenga    ya la pregunta. En la medida en que la pregunta abre un sentido, lo preguntado    o lo que es puesto en cuestión por la pregunta, es &quot;quebrantado en su ser&quot;    al introducirse una orientación que va más allá de lo propiamente enunciado.    De esta manera, &quot;el sentido del preguntar consiste </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">precisamente    en dejar al descubierto la cuestionabilidad de lo que se pregunta&quot;<sup><a name="t13"></a><a href="#n13">13</a></sup>.    Sin embargo, la &quot;suspensión&quot; <i>(Schwebe) </i>o el &quot;rompimiento&quot;    <i>(Aufbrechen) </i>del carácter dogmático de lo preguntado no quiere decir    en absoluto que se cierre la posibilidad de decir lo 'verdadero' sobre la cuestión    misma, sino más bien, al contrario, significa que lo preguntado se abre a la    posibilidad de ser por primera vez afirmado como 'verdadero'. Podemos decir    que la esencia de la 'pregunta' incluye como 'sentido' un carácter de &quot;primacía&quot;    frente a la respuesta, en la medida en que es la primera la que posibilita la    venida de la segunda. El 'sujeto que pregunta' no puede guardar dentro de sí    la respuesta de lo que está preguntando -como ocurre en un diálogo de tipo 'didáctico'-,    en la medida en que la 'pregunta' se establece desde la conciencia del 'no saber'    y bajo el deseo auténtico de llegar a saber lo que se ignora. Así podemos establecer    una tercera característica de la esencia de la pregunta consistente en encontrarse    siempre en dirección hacia 'la verdad'. Sin embargo, esta búsqueda de 'verdad'    no consiste solo en una actitud del 'sujeto que pregunta', sino que se encuentra    ya en la 'estructura misma de la pregunta', en cuanto que esta abre desde sí    un 'horizonte' limitado que señala el camino hacia la respuesta. Esto quiere    decir que una pregunta tiene que ser 'planteada' bajo la determinación de una    disyunción entre un &quot;así o de otro modo&quot; <i>(So oder So). </i>Podemos    ver ahora cómo el &quot;saber&quot; <i>(Wisseri) </i>tiene lugar a partir del    &quot;preguntar&quot; <i>(Fragen), </i>sin ser ya el 'preguntar mismo': conocemos    la cosa cuando hemos profundizado por la pregunta en la falsedad de las instancias    contrarias a la respuesta que se ha dado como verdadera, de modo que la disyunción    como tal es superada en la actualización de una de las partes (Gadamer, <i>WM    I, </i>p. 370). Por esta razón, la hermenéutica considera todo &quot;enunciado&quot;    <i>(Aussage) </i>como una &quot;respuesta&quot; <i>(Antwort) </i>a una 'pregunta    previa', de modo que no es posible sostener ni comprender ninguna cuestión si    no se tiene presente a la vez la pregunta que <i>motivó </i>dicha respuesta    (Gadamer 1968, p. 110).</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Así debe comprenderse    la distinción platónica entre &quot;opinión&quot; <i>(dóxa) </i>y &quot;conocimiento&quot;    <i>(epistéme), </i>a saber, como la distinción entre el dogmatismo que reprime    el preguntar al imponerse por la autoridad de la sola convicción y la apertura    que &quot;sabe pensar las posibilidades como posibilidades&quot;<sup><a name="t14"></a><a href="#n14">14</a></sup>.    El arte de la dialéctica como &quot;arte del </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">preguntar&quot;    <i>(Kunst des Fragens) </i>no se realiza en la persuasión del otro, en la medida    en que la pregunta solo puede ser sostenida por quien se mantenga en lo abierto    de las posibilidades: de este modo, el esfuerzo del que dirige la conversación    debe estar en el &quot;sostener&quot; <i>(Festhalten) </i>la pregunta a lo largo    del diálogo, impulsándola, &quot;reiterándola&quot; <i>(Weiterfragen) </i>y    desplazándose siempre dentro de su horizonte (Gadamer, <i>WM I, </i>p. 372).    Ahora bien, el que dirige las preguntas requiere de la correspondencia del que    responde, en cuanto que la 'dirección de la conversación' no puede avanzar de    otro modo que por medio de las respuestas que han sido impulsadas por las preguntas.    Por esta razón, el diálogo tiene la 'estructura pregunta-respuesta', lo que    implica en primer lugar que tanto el que pregunta como el que responde deben    ponerse bajo la dirección del &quot;asunto&quot; <i>(lógos) </i>que está en    cuestión<sup><a name="t15"></a><a href="#n15">15</a></sup>. Como señala Gadamer,    &quot;lo que sale en su verdad es el <i>lógos, </i>que no es mío ni tuyo&quot;,    por lo cual las partes en diálogo deben necesariamente contener las pretensiones    de sus convicciones personales para dejar que el asunto mismo se despliegue    en sus posibilidades. La cuestión del diálogo es fundamentalmente una cuestión    de comunidad de comprensión, esto es, del esfuerzo mutuo por &quot;mirar la    misma cosa bajo la unidad de la idea&quot; <i>(synorán eís hén eidos) </i>de    alcanzar el objetivo de la comprensión (Gadamer, <i>WM I, </i>p. 373-374). Por    esta razón, el diálogo que quiere realizarse como tal no puede concebirse como    una lucha de 'suma cero'<sup><a name="t16"></a><a href="#n16">16</a></sup>,    sino como una ganancia para ambas partes del diálogo. En esto consiste precisamente    el principio hermenéutico de fortalecer la opinión del otro a partir de una    interpretación caritativa, de modo que pueda presentarse lo que piensa el otro    en su alteridad, con lo cual las posibles debilidades de la argumentación se    podrán hacer manifiestas tanto para el que pregunta como para el que es puesto    en cuestión.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Sin embargo, cabría    preguntarse cómo se realiza el proceso de comprensión en el sujeto de las preguntas,    siendo ciertamente la pregunta y no la respuesta la que garantiza el proceso    comprensivo. Es posible que esto se entienda mejor si volvemos al proceso hermenéutico    por excelencia, que consiste en la interpretación de textos. A la tarea hermenéutica    le corresponde ciertamente la estructura de la conversación y esto no bajo un    modo de comprensión metafórico, sino precisamente como lo que </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">le    corresponde en su esencia misma. La interpretación de textos es propiamente    un diálogo entre dos partes que se encuentran en lo abierto de la fusión de    horizontes; la lejanía del texto debe ser superada por la voluntad del intérprete    de 'hacer hablar' al texto como si este se encontrara en la inmediatez del diálogo.    De ahí la clásica polémica de Platón contra la falta de referencia de los textos    escritos y la preeminencia del lenguaje vivo que tiene lugar en el diálogo.    Sin embargo, no debe pensarse que el diálogo con el texto consista en un intento    por comprender lo que el autor del texto pensaba, en la medida en que el diálogo    se establece con el 'texto mismo' (Gadamer, <i>WMI, </i>pp. 377-379) así como    en la dialéctica platónica la atención tampoco recae en la subjetividad del    otro, sino que está puesta en el <i>lógos </i>mismo que es desenvuelto por los    que dialogan<sup><a name="t17"></a><a href="#n17">17</a></sup>. Solo cuando    nos 'aseguramos en la cosa misma' podemos hacer justicia al otro, el cual entra    junto con nosotros en el horizonte del lenguaje en el que se desenvuelve el    diálogo. Si no existiera como trasfondo esta participación en el elemento común    del lenguaje, sería imposible que tuviera lugar la comprensión. Por esta razón,    la tradición se nos da como lenguaje y podemos comprenderla solo desde nuestro    horizonte lingüístico (Gadamer, <i>WMI, </i>pp. 375-384).</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En la experiencia    hermenéutica, la 'pregunta' por medio de la cual anticipamos el sentido del    texto es siempre una pregunta motivada antes por 'lo que el texto nos pregunta    a nosotros', de modo que el &quot;preguntar&quot; tiene por condición previa    el &quot;preguntarse&quot;. En esto consiste la 'conciencia de la historia efectuar,    a saber, en reconocer la imposibilidad de anticipar el sentido de un fenómeno    histórico sin estar ya de antemano determinado por él. De este modo, vemos cómo    la relación entre pregunta y respuesta queda invertida, siendo ahora el intérprete    como tal quien está puesto en cuestión. Cuando revisamos ahora en esta perspectiva    el carácter de la dialéctica platónica, hallamos sin dificultad el modo en que    se realiza la comprensión en el diálogo. En la puesta enjuego de las distintas    opiniones que operan en los diferentes diálogos platónicos, observamos que el    &quot;pensar&quot; <i>(Denken) </i>como tal es concebido como un &quot;preguntarse&quot;    <i>(Sichfragen), </i>de modo que la finalidad del 'preguntar' solo adquiere    sentido cuando el sujeto que responde 'se cuestiona a sí mismo' en la recepción    comprensiva de la pregunta. En este sentido, el &quot;comprender la cuestionabilidad    de algo es siempre preguntar&quot; (Gadamer, <i>WMI, </i>p. 380). Asimismo no    cabe concebir al sujeto que dirige las preguntas sino como un sujeto que se    está en todo momento enfrentando con las preguntas que a la vez está sosteniendo.    En toda comprensión tiene lugar una &quot;autocrítica&quot; <i>(Selbstkritik)    </i>(Gadamer 1968, p. 116). Los diálogos no solo reconstruyen los fenómenos    comprensivos, sino a su vez los &quot;fenómenos disfuncionales&quot; en los    cuales no se alcanza acuerdo alguno, en tanto que el contexto de uso de la palabra    está perturbado por la no participación y el no cuestionamiento de cualquiera    de las partes </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">en    diálogo<sup><a name="t18"></a><a href="#n18">18</a></sup>. Esto se ve plasmado    en los distintos modos de &quot;caída del habla&quot;<sup><a name="t19"></a><a href="#n19">19</a></sup>    que podemos encontrar de modo paradigmático en la representación platónica de    los sofistas y los retóricos. Por consiguiente, la experiencia hermenéutica    de la comprensión debe concebirse como una experiencia que ha de encontrarse    actualizada a lo largo de todo el diálogo, puesto que solo así es posible desplegar    las posibilidades de lo cuestionado; de este modo, cabe considerar que la &quot;situación    aporética&quot; <i>(aporetische Situation) </i>como tal, aunque represente de    modo peculiar el fenómeno de &quot;conversión&quot; y &quot;autoconocimiento&quot;    que tiene lugar en el sujeto que es conducido a la apertura de las posibilidades    por el cuestionamiento de sus propias proyecciones, no consiste en otra cosa    más que en un 'fenómeno paradigmático' de la experiencia comprensiva que se    sostiene a lo largo de todo el diálogo por medio del 'preguntarse'. En este    sentido, aunque podamos valorar el aspecto aporético de los diálogos platónicos    como un modo de realización manifiesto del fenómeno hermenéutico, la comprensión    como tal debe ser reconocida como un fenómeno inherente a la estructura del    diálogo en general, el cual puede terminar tanto en la <i>homología </i>como    en la <i>aporla. </i>La caída en la situación aporética debe concebirse como    una posibilidad siempre latente en la conversación, mas no como una condición    sine qua non para la realización del fenómeno hermenéutico, el cual, en la medida    en que implica un constante 'auto-cuestionamien-to', reconoce la presencia de    un residuo <i>aporético </i>que está siempre en un interminable proceso de 'auto-superación'.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i><font size="3"><b>4.    A modo de conclusión</b></font></i></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Como he intentado    mostrar a lo largo de este trabajo, Gadamer reconoce en la estructura de la    dialéctica característicamente platónica un sentido fundamental en cuanto que    responde a la pretensión de alcanzar una &quot;fusión&quot; de los interlocutores    por medio del acuerdo, manteniendo a la vez la &quot;tensión&quot; característica    de la diferencia entre ambos. El modo en que Platón nos transmitió su filosofía    no obedece por tanto a una mera finalidad pedagógica o literaria, guardando    una relación de carácter accidental con el contenido propiamente filosófico,    sino que se trata del mismo &quot;ejercicio del pensar filosófico&quot;, el    cual siempre se desplaza a partir de la situación fáctico-con-textual en que    tiene lugar. Tal concepción del diálogo platónico es lo que permite a Gadamer    aventurar su interpretación unitaria de la obra platónica, como el camino </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">reflexivo    de la &quot;palabra hacia el concepto&quot;, esto es, como un 'diálogo' en el    cual la pregunta siempre mantendrá su primacía sobre las respuestas.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Además de la validez    de la interpretación del diálogo platónico realizada por Gadamer, podemos ver    también, como queda dicho, que existe una clara dependencia de su pensamiento    con respecto la 'estructura pregunta-respuesta' del diálogo platónico. En este    sentido, se pueden señalar los siguientes alcances: i) la estructura de la pregunta    se muestra primera y fundamentalmente como el modo en que tiene lugar la 'fusión    de horizontes', en la medida en que la proyección de sentido que se realiza    bajo la 'conciencia de la historia effectual' consiste en un poner en cuestión    la seguridad de las propias expectativas, de modo de que sea posible que el    objeto de la comprensión se manifieste en su alteridad; ii) la pregunta como    anticipación de sentido se manifiesta de modo paradigmático en la dialéctica    platónica, constituyendo a la pregunta como el principio que antecede y hace    posible la realización de todo diálogo; iii) la comprensión hermenéutica no    solo concibe al diálogo como un modelo comparativo, sino que guarda en sí la    misma estructura del diálogo como el auténtico ideal hermenéutico; iv) el 'comprenderse'    tiene lugar en el diálogo platónico como el 'preguntarse', tanto del que interroga    como del que responde, de modo análogo a como el texto dirige preguntas al intérprete;    v) finalmente, el modo de proceder de los diálogos hace manifiesto el fenómeno    de 'conversión-inversión' que permite el autoconocimiento como realización aplicada    de la experiencia de la comprensión e interpela a su vez al lector mismo, de    modo que en él se realice a su vez un proceso de 'auto-comprensión'.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Si tomamos en consideración    las razones dadas, podemos observar sin mayor dificultad cómo los pensamientos    de filósofos tan distantes en el tiempo y en el contexto histórico - como lo    son Platón y Gadamer -, pueden entrar en un productivo diálogo filosófico, que    posibilita la mutua comprensión en una interpretación coherente y abierta a    nuevas expectativas de sentido, donde la presencia de una de las partes del    diálogo no oculta, sino que, al contrario, da lugar a la manifestación de la    alteridad de la parte que se pone enjuego en sus posibilidades como objeto de    comprensión.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b><i>Notas</i></b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup><a name="n1"></a><a href="#t1">1</a></sup>&nbsp;    Es cuantiosa la literatura de Gadamer a lo largo de su carrera académica acerca    de las obras platónicas. La recolección de estos estudios puede encontrarse    en H. G. Gadamer, <i>GW, </i>Bd. 5-7.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup><a name="n2"></a><a href="#t2">2</a></sup>&nbsp;    Para esto, véase Gadamer, <i>WMI, </i>pp. 368-375 y Gadamer (1965), pp. 420-424.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup><a name="3"></a><a href="#t3">3</a></sup>    Fernández-Arancibia formula esta expresión como corolario de la concepción de    Gadamer del diálogo como un &quot;encontrarse en camino hacia la idea&quot;    <i>(Sich-auf-dem-Wege-zur-Idee-Begriff-Befinden).</i></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i><sup><a name="n4"></a><a href="#t4">4</a></sup>    </i>Para esto, véase Fernández-Arancibia (2007), pp. 8 ss. Para esto, véase    Gadamer (1972). Para un interesante análisis sobre la importancia de los aspectos    literarios y dramáticos para el desarrollo y desenlace de las cuestiones filosóficas    en Platón, véase Boeri (2007).</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup><a name="n5"></a><a href="#t5">5</a></sup>&nbsp;    Para la interpretación de la <i>diuresis </i>en continuidad con la dialéctica    platónica, véase Gadamer (1978), pp. 128-227.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup><a name="n6"></a><a href="#t6">6</a></sup>&nbsp;    Para la concepción de las ideas como condiciones de posibilidad del diálogo,    véase como antecedente Natorp (1921). Para un desarrollo interesante de esta    tesis entre los discípulos de Gadamer, véase Wieland (1982), pp. 150 ss.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup><a name="n7"></a><a href="#t7">7</a>    </sup>Véase, por ejemplo, Platón, <i>Teeteto </i>169a7; <i>Fedón </i>76b8; 101d6;    y <i>Cármides </i>175b3.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup><a name="n8"></a><a href="#t8">8</a></sup>    Aristóteles, <i>Metafísica, </i>I, 981a28-30: &quot;toüto 5' oxt oí <i>\iív    xf\v </i>aÍTÍov ícracnv oí 5' oír oí (i,év yág é(i,7tetgot tó oxt (i,év íoncn,    5tóxt 5' oúx ícracnv oí 5é tó 5tóxt xai Tf|v aíxíav yvcogí&#094;ovcnv&quot;</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup><a name="n9"></a><a href="#t9">9</a></sup>    Gadamer 1931, PP- 19-20. En este sentido, podemos decir que la 'experiencia'    no <i>dispone </i>en absoluto de la producción, puesto que siempre está abierta    al futuro, esto es, a la posibilidad latente de que se frustre la producción    proyectada a partir de los resultados</font> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">anteriores,    en la medida en que la 'ejecución misma' es la que dictará el fortalecimiento    o debilitamiento de la experiencia como modo de conocimiento.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> <sup><a name="n10"></a><a href="#t10">10</a></sup>    Heidegger, <i>SZ, </i>p. 31. Para una aclaratoria presentación del doble sentido    de la palabra <i>Verstehen </i>en la lengua alemana, véase Vigo 2005, p. 259.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup><a name="n11"></a><a href="#t11">11</a></sup>&nbsp;De    esta manera, Gadamer no rechaza sin más el carácter funcional o 'teleológico'    de la experiencia señalado por Aristóteles, como el camino hacia la formación    del concepto; se trata más bien de aceptar esta caracterización como un 'momento'    dentro del movimiento de conformación de la experiencia llevada a su plenitud.    Para esto, véase Gadamer, <i>WM I, </i>pp. 355-356.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup><a name="n12"></a><a href="#t12">12</a></sup>&nbsp;Gadamer,    <i>WMI, </i>p. 363: &quot;La verdadera experiencia es aquella en la que el hombre    se hace consciente de su finitud&quot;.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup><a name="n13"></a><a href="#t13">13</a></sup>&nbsp;Gadamer,    <i>WM I, </i>p. 369. Aquí podemos ver cómo se articula la cuestión del 'sentido'    a partir de la 'estructura pregunta-respuesta': cuando Gadamer sostiene a partir    de los presupuestos básicos de la filosofía hermenéutica que el modo originario    de comparecencia del 'mundo' en la 'conciencia histórica' es bajo la forma de    un 'sentido' que es proyectado por el mismo sujeto, no debemos considerar que    tal 'proyección' consista en una &quot;imposición de sentido&quot; (<i>Finlegen'    von Sinn) - </i>al modo en que Nietzsche concebía el acto de comprensión -,    sino más bien en un &quot;hallazgo de este&quot; (<i>Finden'von Sinn) </i>por    medio de una pregunta que abre el objeto de comprensión en su esencial cuestionabilidad.    Para esto, véase Gadamer 1983, pp. 339-340.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup><a name="n14"></a><a href="#t14">14</a></sup>&nbsp;Gadamer,    <i>WM I, </i>p. 371. Esta formulación es completamente coherente con el pasaje    de <i>Protagoras </i>313c-314b, donde 'Sócrates' precave al joven Hipócrates    de recibir sin más &quot;las enseñanzas&quot; <i>(tá mathémata) </i>de Protagoras,    en cuanto que los sofistas comercian con los bienes del alma como si fueran    &quot;mercancías transportables de un lugar a otro&quot; <i>(tá </i></font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>agógima)    </i>que no producen ningún efecto en la persona que las recibe. Para un análisis    de este pasaje en esta línea, véase Gadamer 1953, pp. 42-43.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup><a name="n15"></a><a href="#t15">15</a></sup>    Se trata en este sentido de un &quot;comprenderse sobre algo&quot; <i>(sich    in etwas verstehen) </i>y no de un 'comprenderlo que se encuentra en la mente    del otro'. Para esto, véase Gadamer 1957. p.55.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup><a name="n16"></a><a href="#t16">16</a></sup>    Vigo 2001. En este excelente trabajo, Vigo intenta precisar las distintas condiciones    que permiten que el diálogo pueda llevarse a buen término por medio de la &quot;cooperación&quot;    de las dos partes en cuestión. Para ejemplificar esto, Vigo recurre principalmente    a la situación confrontational que tiene lugar en el <i>Gorgias, </i>donde podemos    observar con claridad cómo se vuelve imposible la prosecución del diálogo cuando    una o las dos partes que lo integran suben a la palestra con la proyección bivalente    de 'perder o ganar'. Este tipo de &quot;juego de suma cero&quot; no se sostiene    sino bajo una falsa concepción del diálogo (&quot;el pseudo-diálogo&quot;) que    no supera la posibilidad del 'autoengaño'. Para esto, véase esp. pp. 14 ss.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup><a name="n17"></a><a href="#t17">17</a></sup>    En <i>Protagoras </i>336c5-d2 vemos que aparece el <i>lógos </i>como &quot;aquello    que hay que saber dar y exponer&quot; (Dmaxaa9ai Xóyov xs Soívaí koíü SD¡;aa9ai),    pero que se puede &quot;esquivar&quot; (DiocpoDcov) o simplemente &quot;ocultarlo&quot;    (oÍk D9éXcov SiSóvaí Xóyov). En este sentido, el <i>lógos </i>está <i>más allá    de </i>las opiniones particulares de los interlocutores, lo que no quita el    hecho de que el <i>lógos </i>se manifiesta cuando 'se pone enjuego en el diálogo'.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup><a name="n18"></a><a href="#t18">18</a></sup>    Sócrates señala en el <i>Gorgias </i>(487a) la existencia de tres condiciones    fundamentales que debe poseer el sujeto que quiere llevar un diálogo a buen    término: el &quot;conocimiento&quot; <i>(epistéme), </i>la &quot;buena voluntad&quot;    <i>(eúnoia) </i>y la &quot;honestidad en el hablar&quot; <i>(parresíá). </i>Estas    tres aptitudes pueden ser comprendidas perfectamente dentro de la actitud hermenéutica    del constante 'auto-cuestionamiento' sobre los propios límites del saber, en    la medida en que dicha actitud implica una 'aperturidad' radical por parte de    los interlocutores que ponen enjuego las propias expectativas de sentido en    el 'preguntar' y el 'responder'. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup><a name="n19"></a><a href="#t19">19</a></sup>    Gadamer 1931, pp. 33-38 y Gadamer 1983, pp. 330-360.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b></b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i><font size="3"><b>Bibliografía</b></font></i></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Boeri, M. (2007),    &quot;Filosofía y Drama en el Teeteto de Platón&quot;, en J. M. Zamora, A. Correa    (eds.), <i>Diálogo y Filosofía </i>(Homenaje a María Isabel Santa Cruz en su    65&deg; aniversario). Madrid-Bogotá: Universidad Autónoma de Madrid-Universidad    Nacional de Colombia.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4993313&pid=S0718-4360201000010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Fernández-Arancibia,    J. (2007), &quot;Gadamer und die platonische Philosophie&quot;, enMé-<i>thexis.    </i>Academia Verlag, Sankt Augustin, XX.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4993314&pid=S0718-4360201000010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Gadamer, H. G.,    <i>(GW), Gesammelte Werke. </i>Tubingen: J. C. B. Mohr (Paul Siebeck), 1986-1995.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4993315&pid=S0718-4360201000010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">__________<i>(WMI),H.    </i>G., <i>WahrheitundMethode: Grundzüge einerphilosophischen </i></font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>Hermeneutik.    </i>Tubingen: J. C. B. Mohr (Paul Siebeck), 1990. (I<sup>a</sup> ed. 1960)</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4993316&pid=S0718-4360201000010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">(sigo en las citas    la versión española de <i>Verdad y método I. Fundamentos de una hermenéutica    filosófica </i>(traducción de Ana Agud Aparicio y Rafael de Agapito). Ediciones    Sigúeme, Salamanca 2003 (=1977).</font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">__________<i>(WMII),    Wahrheit und Methode. Ergánzungen - Register, </i>J. C. B. Mohr </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">(Paul    Siebeck), Tubingen 1993 (=1986). Citado según la versión española de <i>Verdad    y método II </i>(traducción de Manuel Olasagasti). Salamanca: Ediciones Sigúeme,    2006 (I<sup>a</sup> ed. 1986).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4993318&pid=S0718-4360201000010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">__________(1931),    <i>Platos dialektische Ethik: Phanomenologische Interpretationen </i></font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>zum    Philebos. </i>Meiner, Hamburg 2000.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4993319&pid=S0718-4360201000010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">__________(1953),    &quot;Wahrheit in den Geisteswissenschaften&quot;, en <i>WMII.</i></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4993320&pid=S0718-4360201000010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">__________(1957),    &quot;Was ist Wahrheit?&quot;, en <i>WMII</i></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4993321&pid=S0718-4360201000010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">__________(1965),    &quot;Hermeneutik und Historicismus&quot;, en <i>WMII</i></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4993322&pid=S0718-4360201000010000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">__________(1968),    &quot;Klassische und philosophische Hermeneutik&quot;, en <i>WMII</i></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4993323&pid=S0718-4360201000010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">__________(1970),    &quot;Begriffsgeschichte ais Philosophie&quot;, en <i>WMII</i></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4993324&pid=S0718-4360201000010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">__________ (1972),    &quot;Logos und Ergon im platonischen Lysis&quot;, en <i>Griechische </i></font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>Philosophie    II GW VI, </i>Tubingen 1985.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4993325&pid=S0718-4360201000010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">__________ (1978),    &quot;Die Idee des Guten zwischen Platón und Aristóteles&quot;, en </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>Griechische    Philosophie III Plato im Dialog. GW VIL </i>Tubingen 1991.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4993326&pid=S0718-4360201000010000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> __________(1983),    &quot;Text und Interpretation&quot; en <i>WMII</i></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4993327&pid=S0718-4360201000010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">__________ (1985),    &quot;Sokrates' Frómmigkeit des Nichtweissens&quot;, en <i>Griechische </i></font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>Philosophie    III Plato im Dialog. GW VII </i>Tubingen 1991.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4993328&pid=S0718-4360201000010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">__________(1991),    &quot;Dialektik ist nicht Sophistik. Theátet lernt das im <i>Sophistes&quot;,    </i>en </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>Griechische    Philosophie III Plato im Dialog. GW VIL </i>Tubingen 1991.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4993329&pid=S0718-4360201000010000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Heidegger, M. <i>(SZ),    Sein und Zeit. </i>Tubingen: Max Niemeyer Verlag, 1972 (I<sup>a</sup> ed.: 1927).    Citado según la versión española de <i>Ser y Tiempo </i>(traducción, prólogo    y notas de J. E. Rivera C). Santiago de Chile: Ed. Universitaria, 2002 (I<sup>a</sup>    ed. 1997).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4993330&pid=S0718-4360201000010000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Natorp P (1921),    <i>Platos Ideenlehre. Eine Einfuhrung in den Idealismus. </i>Leipzig: Meiner.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4993331&pid=S0718-4360201000010000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Vigo, A. (2001),    &quot;Platón, en torno a las condiciones y la función del diálogo cooperativo&quot;.    <i>Tópicos </i>(Revista de Filosofía de Santa Fe) 8/9: 5-41.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4993332&pid=S0718-4360201000010000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">__________(2005).    &quot;Caridad, sospecha y verdad. La idea de la racionalidad en la </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">hermenéutica    filosófica contemporánea&quot;. <i>Teología y Vida </i>46: 254-277.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4993333&pid=S0718-4360201000010000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Wieland, W. (1982).    <i>Platón und die Formen des Wissens. </i>Gottingen: Vandenhoeck &amp; Ruprecht.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4993334&pid=S0718-4360201000010000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>      ]]></body><back>
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<surname><![CDATA[Zamora]]></surname>
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