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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Anglicismos en el español de Chile]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <table width="100%" border="0">   <tr>     <td width="3%">&nbsp;</td>     <td width="94%">           <p><font size="2" face="Verdana">Atenea Nº 492 – <o:p>Segundo Sem. 2005:          171-177</o:p></font>            <p align="right"><font size="2" face="Verdana"></font><font size="2" face="Verdana"><b>NOTAS</b></font></p>           <p align="right">&nbsp;</p>           <p><font size="2" face="Verdana"><b><font size="4">Anglicismos en el español          de Chile</font><font size="4" face="Verdana"><b><a href="#n1">*</a></b></font></b></font></p>           <p>&nbsp;</p>           <p><font size="2" face="Verdana"><b>Leopoldo Sáez Godoy</b></font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Universidad de Santiago de Chile, Santiago,          Chile; Sociedad Chilena de Lingüística, Santiago, Chile. E-mail: <a href="mailto:lsaez@lauca.usach.cl">lsaez@lauca.usach.cl</a>          , <a href="mailto:leopoldosaez@hotmail.com">leopoldosaez@hotmail.com</a></font></p>       <hr size="1" noshade>           <p><font size="2" face="Verdana"><b>1</b>. EL SE&Ntilde;OR ministro está          seriamente empeñado en convertirnos en un  país bilingüe, en el que las          nuevas generaciones sean capaces de hablar con igual soltura y fluidez          el castellano o español y el inglés. No se escatiman esfuerzos. A esa          ambiciosa meta se encaminan los <i>Magic Teens</i>, el <i>Condorito</i>          en inglés y algunas <i>native speakers</i> que aparecen ocasionalmente          en los liceos. Sin duda, es un objetivo altamente deseable y acorde con          los tiempos (globalización, APEC, TLC...), pero me temo que en nuestras          actuales circunstancias es inalcanzable por varias razones. Una de ellas          es que muchos jóvenes tienen serias dificultades para ser monolingües          competentes, por lo que difícilmente podrían llegar a ser bilingües.</font></p>       <table width="15%" border="0" align="center">         <tr>            <td align="center"><img src="/fbpe/img/atenea/n492/10.1.jpg" width="136" height="170"></td>         </tr>       </table>           
<p><font size="2" face="Verdana">En mi modesta opinión, hay otras carencias          lingüísticas de la educación chilena más relevantes. La más apremiante,          me parece, es la incapacidad de nuestros jóvenes de manejar su propia          lengua materna, de entender lo escrito en un lenguaje formal y de redactar          de un modo claro, adecuado y comprensible (olvidémonos por el momento          de la elegancia y la belleza de la expresión). </font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Pero a lo mejor nos estamos volviendo bilingües          en otro sentido, en una forma solapada y subterránea, sin quererlo e incluso          sin tener plena conciencia de ello.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana"><b>2</b>. El inglés es una lengua sumamente          abierta a las influencias foráneas. Toma lo que le es útil donde esté,          incluso en aquellas lenguas que nos parecen más exóticas y lejanas, como          el malayo, tamil, japonés, hindi, bengalí. Hace suyas todas las palabras          que, por alguna razón, le resultan interesantes, especialmente aquellas          que designan objetos o referentes del mundo material o espiritual que          impresionan a sus hablantes. Estos se apoderan decididamente del objeto          y de su nombre<a href="#n2"><sup>1</sup></a>. Por muy extraña que sea          su forma fonética, las conquistas son incorporadas rápidamente al acervo          común y se convierten en patrimonio de todos los anglohablantes. Su capacidad          del inglés para absorber elementos lingüísticos ajenos es prácticamente          ilimitada. A los ingleses parece no preocuparles en absoluto la “pureza”          de la lengua, por ello no han establecido una Academia Inglesa que la          limpie, fije y le dé esplendor.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Por otra parte, y talvez como una compensación,          el inglés es una suerte de inmensa cantera de donde los hablantes de todas          las lenguas pueden, a su vez, apropiarse de aquellas innovaciones, que          así se difunden por el mundo entero. Estas palabras que pasan de una lengua          a otra suelen ser llamadas “préstamos” (término poco apropiado, porque          en los préstamos, por lo general, hay una intención de devolverlos, que          en este caso no se advierte de ningún modo).</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Concretamente nos estamos refiriendo a          palabras como <i>ketchup</i> (originariamente del malayo), sin el cual          para miles de jóvenes las papas fritas, e incluso la vida misma, no tendrían          sentido; <i>samurái</i> (del japonés, término muy de moda en Chile en          estos últimos días en los que han surgido inesperadamente émulos criollos);          <i>gurka</i> (del hindi, por suerte, entre nosotros ya en el olvido),          <i>anorak</i> (del esquimal), <i>parka</i> (aleutiano), <i>champú</i>          (del hindi), <i>bungalow</i> (bengalí), <i>curry</i> (tamil), <i>pijama</i><a href="#n3"><sup>2</sup></a>          (del hindi, nosotros la escribimos con <i>j</i>, pero la pronunciamos          con y, al igual que <i>soja</i>, que viene del japonés).</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">El inglés es el intermediario para palabras          de este tipo. Nuestras relaciones culturales con el esquimal, el hindi          o el malayo son prácticamente inexistentes y, sin embargo, gracias al          inglés se han incorporado al español voces como estas que se nos han vuelto          tan usuales.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Pero estas palabras muestran tan sólo la          punta de un iceberg. Por cierto, el inglés no se limita a esas lenguas          exóticas. Su campo de acción no tiene fronteras espaciales o temporales.          Como todas las otras lenguas, el inglés también aprovecha las lenguas          clásicas. Por su intermedio se han expandido por el mundo <i>quórum, parafernalia,          clon, campus, currículo escolar, fax, placebo, psicodélico, diabetes,          pragmático, electricidad</i>... También ha tomado cientos de voces francesas          (lengua con la que convivió largo tiempo), italianas, españolas...</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana"><b>3</b>. Por cierto, su vocabulario no          crece sólo porque es un importador, mayorista, de otras lenguas. Su trabajo          interno de elaboración lingüística es constante. Va creando los términos          que necesita en el momento (<i>radar, transistor, quasar, bit</i>...).          No es exagerado afirmar que la gran mayoría de los avances científicos,          tecnológicos, culturales y sociales más recientes de la humanidad se sostienen          en terminologías inglesas y nuestros países subdesarrollados, en vías          del desarrollo o tercermundistas se abalanzan sobre estas conquistas intelectuales,          las que, digamos de paso, de ningún modo son gratuitas.</font></p>           <p>       <table width="80%" border="0" align="center">         <tr align="center">            <td><img src="/fbpe/img/atenea/n492/10.4.jpg" width="213" height="170"></td>           <td width="7%">&nbsp;</td>           <td><img src="/fbpe/img/atenea/n492/10.5.jpg" width="227" height="170"></td>         </tr>       </table>           
<p><font size="2" face="Verdana"><b>4</b>. Por otra parte, esta actividad          difusora de términos se ve reforzada por una situación nueva. La tan discutida          <i>globalización</i>, en gran medida, es una norteamericanización del          mundo, que ha recibido un impulso considerable con el hecho indesmentible          de que, hoy por hoy, EE.UU. es la única superpotencia mundial. El <i>american          way of life</i> se ha convertido en un modelo muy deseable. Así todos          los jóvenes del Imperio usan <i>jeans</i> y <i>poleras</i> con leyendas          en inglés, son <i>roqueros, hiphoperos, raperos, punks</i> o amantes del          <i>tecno, new wave</i> o <i>heavy metal</i>, comen <i>sándwiches</i> (o          <i>sánguches</i>), <i>hot-dogs</i> y <i>hamburguesas</i>, ven películas          norteamericanas en modernos edificios, donde funcionan decenas de pequeñas          salas de cine, especialmente equipadas y acondicionadas para la ingesta          ilimitada de <i>pop corns, donuts</i> y <i>bebidas cola</i><a href="#n4"><sup>3</sup></a>.          Ya no nos entierran en cementerios sino en <i>parques</i>, e incluso en          Pelarco se está celebrando el <i>halloween</i> con un entusiasmo sin límites.          Nuestros <i>basquetbolistas</i> y sus entrenadores, bastante más bajos          que sus modelos, usan los mismos atuendos deportivos que los de la NBA          (<i>en bi ei</i>).</font></p>       <table width="15%" border="0" align="center">         <tr>           <td align="center"><img src="/fbpe/img/atenea/n492/10.2.jpg" width="199" height="312"></td>         </tr>       </table>           
<p><font size="2" face="Verdana"><b>5</b>. En español algunos términos se          introdujeron hace tanto tiempo que ya no tienen huellas que delaten su          origen: <i>bote, túnel, detective, revólver, rifle, norte, sur, este,          oeste, babor</i>. No creo que Ud. sienta como inglesas palabras como <i>gásfiter,          chomba, panqueque, budín, ponche, guaipe</i>. Talvez muchos piensen incluso          que el <i>queque</i> y la <i>ponchera</i> forman parte del genotipo nacional.          Nos hemos convertido en expertos en <i>chutear</i> los problemas hacia          un futuro indeterminado<a href="#n5"><sup>4</sup></a>. En los puertos tenemos el          <i>guachimán</i> y los <i>managuás</i>, voces con una cierta apariencia          indoamericana, que oculta su origen británico: <i>watchman</i> y <i>man          of war</i>, respectivamente. Los hombres de mar conocen de <i>coyes, escotillas,          toletes, yolas, yates</i>.</font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><b>6</b>. No es el caso de anglicismos          más recientes y llamativamente extranjeros como <i>leasing, zapping, joint          venture, marketing, camping, holding</i> y cientos que terminan en un          -<i>ing</i> inocultable, que ha motivado nuestro echar un <i>looking</i>.          </font></p>           <p><font size="2" face="Verdana"><b>7</b>. Más elaborados que esos anglicismos          crudos son los calcos, que reproducen la estructura de la voz inglesa:          <i>rascacielos (skyscrapper), aerolínea (airline), baloncesto (basketball),          barreminas (minesweeper), comida rápida (fast food), páginas amarillas          (yellow pages), marcapasos (pacemaker)</i> y las traducciones c<i>lub          de campo (country club), fuente de soda (soda fountain)</i>. Algunas expresiones          se han adaptado rápidamente: <i>beneficio de la duda, bomba de tiempo,          papa caliente, amor a primera vista</i>. Muchísimos anglicismos como <i>hombre          fuerte, república bananera, políticamente correcto, aldea global, gente          linda, control de natalidad, objetor de conciencia, desobediencia civil</i>          han enriquecido el léxico social y la discusión pública.</font></p>       <table width="15%" border="0" align="center">         <tr>           <td align="center"><img src="/fbpe/img/atenea/n492/10.3.jpg" width="164" height="170"></td>         </tr>       </table>           
<p><font size="2" face="Verdana"><b>8</b>. La introducción de términos ingleses          es extraordinaria en música, deportes, economía, computación, tecnología          en general. Los ejemplos son muy conocidos, por lo que bastará un par          de casos.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Nuestra cultura alcohólica ha sido transformada          radicalmente. El inglés ha remodelado nuestros hábitos tradicionales,          arrinconando cada vez más la chicha, el chacolí, el pipeño y el aguardiente.          Los navegantes que atravesaban intrépidamente el Cabo de Hornos (los <i>cap          horniers</i>) introdujeron el <i>ron</i>, el <i>grog</i>, el <i>ponche</i>.          Los <i>bares</i> clásicos tienen su <i>barman</i>. Como, en general, han          bajado de nivel y su clientela no es ya la <i>gente linda</i>, no es de          buen gusto ser cliente frecuente de un <i>bar</i>. En su reemplazo han          surgido los <i>pubs</i>, que han importado el concepto de las <i>happy          hours</i>. Allí pueden degustarse los cócteles o combinados, <i>tragos          largos</i>, como <i>gin tonic</i> o <i>gin con gin</i>, <i>Maniatan, Tom          Collins. Whiskey, brandy</i> o <i>ron</i> para los caballeros, <i>cherry</i>,          para las damas. Prácticamente se han nacionalizado el <i>whiskey</i> (o          <i>whisky</i>, según las pronunciaciones escocesa o irlandesa) o <i>scotch</i>,          si se prefiere, o el <i>bourbon</i> americano, on the <i>rocks</i> o con          <i>soda</i>. Los pisqueros están preocupados y piden protección estatal          para su producto, base de los <i>pisco sours</i> y de las populares <i>piscolas</i>.          Los bebedores más populares eran asiduos del <i>shuflái</i>. El <i>clery</i>          y los <i>ponches</i> han perdido vigencia, en cambio, la <i>malta</i>          vive un renacimiento (hace años la <i>malta</i> con huevo era imprescindible          para las madres con hijos lactantes y los varones que deseaban aumentar          su potencia).</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">En otro campo, nos enteramos de que Madonna,          la indiscutida reina pop, famosa por sus osados <i>videoclips</i> y por          su <i>sexy</i> y <i>glamoroso look</i>, ha hecho estremecer los <i>rankings</i>          con sus últimos <i>hits</i>. En tiempo record los <i>CDs</i> o <i>DVDs</i><a href="#n6"><sup>5</sup></a>          ocupan los lugares top. Los <i>diyéis</i><a href="#n7"><sup>6</sup></a> y los <i>fans</i>          están de plácemes. Los <i>walkman</i> y los <i>discman</i> tienen material          nuevo, que inundará las cunetas santiaguinas. El <i>show business</i>          está en alza.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">No es novedad, en música varias generaciones          de chilenos han cantado en inglés y bailado los ritmos que nos llegaron          de Estados Unidos: <i>charleston, foxtrot, boogie, soul, twist, country,          rock</i>. Bailar <i>cheek to cheek</i> era un triunfo de la seducción          personal, mérito en gran parte compartido con Frank Sinatra, Dean Martin,          los Platters o los Cuatro Ases. Al léxico habitual pertenecían j<i>azz,          cool, swing, blue, big band, hit parade, crooner</i>. Hoy están de moda          <i>heavy metal, grunge, funk, trash, new age, reggae, rap, techno, hip          hop</i>. Nuestros cantantes editan covers y medleys. Los antiguos <i>singles</i>          y <i>long plays</i> se remasterizan.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Los anglicismos no sólo nos traen lo más          positivo de la sociedad norteamericana. También hemos tomado <i>gángster,          crimen organizado, blanqueo de dinero, dinero negro, linchar</i> y el          mundo de la droga: <i>drogadicto, drogadicción, drogas duras y blandas,          yoin, estar down, díler, púsher, LSD, crack, speed</i>,...</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana"><b>9</b>. Aunque el uso y el dominio de          los anglicismos es mucho mayor en las clases pudientes, la prensa y especialmente          la televisión los difunden masivamente. No es raro en hogares populares          encontrar niños que se llaman orgullosamente <i>Johnny, Washington, Elizabeth,          Jenny, Scarlet, Richard</i>...</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana"><b>10</b>. Recapitulemos. </font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">El léxico de la lengua inglesa crece aceleradamente.          El material proviene de diversas fuentes: elementos léxicos que toma de          cualquier lengua, incluso de aquéllas habladas por pueblos con culturas          muy distantes a las occidentales; formación de neologismos propios mediante          los métodos usuales (prefijación, sufijación, composición, utilización          de raíces griegas y latinas, renovación de voces antiguas a las que se          les da un significado nuevo; siglas, reducción del cuerpo fónico de palabras          usuales, fusión de combinaciones de palabras...).</font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Este rápido crecimiento del léxico inglés          repercute rápidamente en las demás lenguas. En nuestro caso, el español          y más específicamente el español de Chile, ante el avance incontrolable          en la creación de referentes materiales y espirituales, toma las voces          inglesas correspondientes, o traduce los neologismos, o introduce significados          ingleses a palabras españolas que tienen una semejanza formal (parónimos)          con aquéllas<a href="#n8"><sup>7</sup></a>.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Los términos que se introducen pueden ser          voces inglesas prácticamente en bruto con sólo una ligera adaptación a          las características fonéticas del español o puede haber una españolización          más profunda, que suele producirse en el tiempo (así un ajeno <i>beefsteak</i>          se convierte en los extendidos <i>bistec, bisté</i> o <i>bife</i> o en          los más familiares <i>bisteque</i> o <i>bistoco</i>).</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Este proceso de incorporación se produce          por lo general en léxicos especializados (deportes, economía, finanzas,          ciencias naturales, exactas, humanas y sociales, tecnologías, música,          el mundo del espectáculo, comunicaciones, vestuario, turismo y viajes).          La mayoría de estas voces quedan en ese ámbito restringido o desaparecen          al corto tiempo, muchas pasan a la lengua general. La prensa juega un          papel fundamental en la difusión de estos neologismos. </font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">No todas las lenguas introducen los mismos          anglicismos, ni siquiera los dialectos de una misma lengua. Así, por ejemplo,          en la península ibérica se usan voces absolutamente desconocidas para          los chilenos, como s<i>treetball, chopped, petting, drop-out, roadster,          flipado</i> o <i>espídico</i>.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana"><b>11</b>. El sacrificado profesor de lengua          materna, por diversas razones<a href="#n9"><sup>8</sup></a>, no ha tenido éxito en          lograr que los egresados de educación media lean, escriban, entiendan,          hablen adecuadamente. La rápida introducción de neologismos le plantea          una nueva tarea para la cual debe ser preparado. Debiera preocuparse de          los anglicismos que se han incorporado a nuestra norma culta y estar atento          a los que están en vías de hacerlo, de determinar los significados más          usuales y extendidos y el campo léxico al que se están introduciendo.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Así, por ejemplo, en el campo léxico de          jefe, <i>caudillo, adalid, conductor, director, guía, cacique, cabecilla,          jerarca, cabeza, dirigente, corifeo</i>,... los hablantes españoles le          hicieron un espacio a <i>leader</i>. Valera (1878) emplea este anglicismo          en una carta a Menéndez Pelayo “¿qué se diría si yo fuese a visitar (...)          a nuestro <i>leader</i> Sagasti?” El sentido era exclusivamente político:          ‘jefe de partido’. Este <i>leader</i> se castellanizó en <i>líder</i>,          su plural <i>leaders</i> o <i>líders</i>, en <i>líderes</i>. Hoy día aparecen          cientos de veces en la prensa diaria junto a la familia de palabras que          los hablantes, sobre esa base, han creado desde entonces: <i>liderar,          liderazgo, liderato, liderado</i>.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">No está de más en cada caso reflexionar:          ¿Por qué entró este neologismo? ¿Qué necesidades satisface? ¿En qué medios          se emplea? Sería necesario que los lingüistas de Chile<a href="#n10"><sup>9</sup></a>          prepararan estudios que más tarde fueran transformados en materiales didácticos.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana"><b>12</b>. El inglés está produciendo un          acelerado proceso de renovación e incremento de nuestro léxico, en el          plano superficial de las formas lingüísticas y en el más profundo de los          contenidos. La ciencia, la tecnología, los problemas sociales están crecientemente          siendo elaborados en inglés. Como para hacer irreversible este proceso,          a nuestros científicos se les estimula a que abandonen el castellano,          redacten sus <i>papers</i> en inglés y que los publiquen en revistas ISI,          preferentemente norteamericanas. </font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">No entendamos mal. De ningún modo se trata          de ser puristas y rechazar lo extranjero. Si los hablantes incorporan          anglicismos es porque sienten que los necesitan, sea porque no existen          en nuestro medio los referentes reales o espirituales (t<i>ransístor,          quásar, agujero negro</i>), sea porque se los trata de mirar desde una          nueva perspectiva (<i>gay</i> revela un enfoque más tolerante del homosexualismo)          o se quiere aprovechar del prestigio de la lengua extranjera (no es casual          que el inglés se asocie a un mayor refinamiento unido, por cierto, a un          mayor precio; por ejemplo, entre <i>business class</i> y <i>clase turística</i>          hay muchos dólares de diferencia). Se trata de someter a crítica y elaborar          este aluvión para que no afecte la estructura de nuestro idioma. El léxico          debe renovarse, ampliarse, los significados de las palabras cambian, surgen          nuevas acepciones. Algunas voces se hacen obsoletas y luego desaparecen          del uso. Así funcionan las lenguas. En Chile ya no se anda en <i>góndola</i>,          ni se compra en <i>boticas</i>, ni se va al <i>biógrafo</i>. Pero, no          siempre las traducciones o adaptaciones son las más adecuadas, por ejemplo,          <i>ciencia ficción</i> es una <i>ciencia</i> que, a la vez, es <i>ficción</i>;          el original<i> science fiction</i>, por el contrario, es una <i>ficción</i>          que tiene una base científica. No es lo mismo. En la vida es importante          deslindar lo substantivo de lo adjetivo.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Es muy legítima y loable la preocupación          del señor ministro por mejorar los resultados de la enseñanza del inglés,          pero sin duda es prioritaria la enseñanza de la lengua materna y debe          prestársele por lo menos la misma atención. El análisis del caudal de          anglicismos recientes es un terreno común en el que converge gran parte          de lo más actual de la cultura de nuestro tiempo.</font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><o:p>&nbsp;</o:p></font></p>           <p><font size="2" face="Verdana"></font><font size="3" face="Verdana"><b>NOTAS</b></font></p>           <p><font size="2" face="Verdana"><a name="n1"></a>* Los materiales de este          artículo son producto del Proyecto Fondecyt 1010221.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana"><a name="n2"></a><sup>1</sup> Estas apropiaciones          son muy especiales porque los “importadores” no se llevan las palabras          sino unas copias adaptadas a las características de las lenguas receptoras.          Es una acción absolutamente pacífica, diferente a las de los piratas,          corsarios o bucaneros ingleses que asolaron nuestras costas. Así, por          ejemplo, Drake en su paso por Valparaíso no se preocupó mayormente de          nuestro acervo lingüístico, en cambio, se llevó hasta las vinajeras de          plata de la modesta Iglesia de La Matriz.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana"><a name="n3"></a> <sup>2</sup> Varias de las palabras          que damos como ejemplos tienen una historia sumamente compleja. Especialmente          difícil son las relaciones con el francés: A menudo el anglicismo fue          recogido en primer término en esta lengua y de allí pasó al castellano.          Para los fines de este artículo no es pertinente un mayor grado de precisión          en la determinación de los étimos mediatos e inmediatos.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana"><a name="n4"></a> <sup>3</sup> Habría que          decir que ésta ha sido una influencia constante. Recuérdese que en los          años 50, por ejemplo, cine era equivalente de filmes de <i>gángsters,          cow boys</i> y <i>musicals</i>. En continuados triples podíamos admirar          sucesivamente a James Cagney o a Edward G. Robinson, a Randolph Scott          o a Gary Cooper, a Fred Astaire o a Donald O’Connor.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana"><a name="n5"></a><sup>4</sup> “‘<i>Yo me          voy a dar un plazo de un mes para presentar la propuesta. Hay que hacerlo          rápido si no de nuevo se empezará a chutear el tema’ dijo Riveros</i>          /Rector de la U. de Chile/”. El Mercurio, C1, 4-05-2004. </font></p>           <p><font size="2" face="Verdana"><a name="n6"></a><sup>5</sup> Pronunciados          <i>cidís</i> y <i>dividís</i>. En España son <i>cedés</i> y <i>deuvedés</i>.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana"><a name="n7"></a><sup>6</sup> O <i>dejotas</i>.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana"><a name="n8"></a><sup>7</sup> Un par de          ejemplos: “<i>un vendedor agresivo</i>” puede golpear a los clientes o          ser sumamente insistente y dinámico. “<i>Un cambio dramático</i>” puede          tener alguna relación con drama, pero más frecuente entre nosotros es          que se refiera a un cambio radical, significativo. Estas nuevas acepciones          provienen del inglés.</font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><a name="n9"></a><sup>8</sup> Entre otras: cursos          excesivamente numerosos, ingreso a la educación de las capas más populares,          falta de material didáctico especializado, orientación hacia los tests          de alternativas (PAA, por ejemplo) en desmedro de las pruebas de redacción,          deficiente preparación de los profesores, descenso cultural de los medios          y de los hogares, desaparición de los locutores, animadores, presentadores          que eran modelos lingüísticos, falta de reconocimiento social al escribir          y hablar con propiedad... </font></p>           <p><font size="2" face="Verdana"><a name="n10"></a><sup>9</sup> Podría ser una preocupación          de la Sociedad Chilena de Lingüística, con apoyo del Ministerio de Educación.          La enseñanza de la lengua materna debería tener un fondo especial en Fondecyt,          así como salud tiene un Fondo Nacional de Investigación y Desarrollo en          Salud (Fonis).</font><font size="2" face="Verdana"></font></p>     </td>     <td width="3%">&nbsp;</td>   </tr> </table> <font size="2" face="Verdana"></font>       ]]></body>
</article>
