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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">HISTORIA N&deg; 45, vol. I, enero&#45;junio 2012: 278&#45;280    <br>      ISSN 0073&#45;2435</font></p>     <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><strong>RESE&Ntilde;AS</strong></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="justify"><strong><font face="verdana" size="4">SERGIO GREZ Toso, <i>Historia del comunismo en Chile. La era de Recabarren (1912&#45;1924),</i> Santiago, Lom Ediciones, 2011, 387 p&aacute;ginas.</font></strong></p>     <p align="justify"><hr size="1">     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ha sido la t&oacute;nica en los &uacute;ltimos trabajos de Sergio Grez, el revisionismo se erige como uno de los impulsos centrales de sus recientes investigaciones sobre las experiencias del anarquismo y del comunismo en Chile durante las primeras d&eacute;cadas del siglo XX, motivado por la necesidad de realizar una "puesta al d&iacute;a" de la historiograf&iacute;a chilena y extranjera atingente a las problem&aacute;ticas relacionadas con el "movimiento popular" o la "clase obrera chilena", categor&iacute;as utilizadas recurrentemente para analizar dichos fen&oacute;menos ideol&oacute;gicos y pol&iacute;ticos, pero que requieren ser cuestionadas a la luz de opciones metodol&oacute;gicas que auspicien nuevas formas de aproximarse a temas que gozan de una permanente actualidad, debido a sus portentosos significados hist&oacute;ricos. Es el caso del &uacute;ltimo libro de Grez, cuyo derrotero anal&iacute;tico lo sit&uacute;a en un registro historiogr&aacute;fico que transita entre la "tradici&oacute;n" positivista de cu&ntilde;o marxista y una perspectiva epistemol&oacute;gica que a&uacute;na lo social y lo pol&iacute;tico en el an&aacute;lisis de los procesos hist&oacute;ricos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, la reciente publicaci&oacute;n de <i>Historia del comunismo en Chile. La era de Recabarren (1912&#45;1924)</i> se instala como un aporte relevante en la comprensi&oacute;n del "fen&oacute;meno comunista" en Chile, pues, como el propio autor lo declara, su estudio busca superar el marco partidista&#45;ideol&oacute;gico defendido por Hern&aacute;n Ram&iacute;rez Necochea en 1965, cuando edit&oacute; la "historia oficial" del Partido Comunista de Chile, trabajo que marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s en las pr&aacute;cticas historiogr&aacute;ficas. A su vez, el libro de Grez se posiciona como una oportunidad para reflexionar, una vez m&aacute;s, y especialmente con ocasi&oacute;n del centenario de la fundaci&oacute;n del Partido Obrero Socialista (POS) en 1912, sobre la trayectoria del comunismo en la historia mundial contempor&aacute;nea, como tambi&eacute;n en los modos en que se construyen los relatos historiogr&aacute;ficos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra de Grez, seg&uacute;n su propia confesi&oacute;n, intenta superar el sesgo hagiogr&aacute;fico y teleol&oacute;gico de las historias "instrumentales" y "aleccionadoras", pero al mismo tiempo se aleja de las historias centradas en el an&aacute;lisis de los discursos o en la "rebeld&iacute;a primitiva" (al decir de Hobsbawn), pues su prop&oacute;sito es reconstruir "el trayecto del lento arraigo inicial del comunismo en Chile". Consecuentemente, la propuesta de Grez se encuadra en lo que &eacute;l denomina una "historia social de la pol&iacute;tica", que pone atenci&oacute;n no solo en los aspectos institucionales (organizaci&oacute;n, participaci&oacute;n en contiendas electorales, "vida partidaria" o actividad parlamentaria), sino tambi&eacute;n en el comportamiento pr&aacute;ctico y en los condicionamientos culturales y sociales de los dirigentes y militantes comunistas, con el objetivo de identificar las formas espec&iacute;ficas que adopt&oacute; la ideolog&iacute;a y la acci&oacute;n comunistas en Chile durante su primera etapa de vida, la denominada "era de Recabarren".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por cierto, las alusiones al "estado del arte" sobre el comunismo en Chile responden al inter&eacute;s de Grez por realizar un bosquejo que le permita fundamentar sus apreciaciones en torno a las utilizaciones ideol&oacute;gicas de las pr&aacute;cticas historiogr&aacute;ficas durante los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os, incluida la de Ram&iacute;rez Necochea, autor al cual recurre una y otra vez, ya sea para rebatir algunos de sus postulados o para corregir apreciaciones, muchas de las cuales carecieron de asidero documental y que busca</font><font face="verdana" size="2">ban "estigmatizar" a la disidencia comunista con el objetivo de condenar las fracciones heterodoxas, estrategia utilizada para deslegitimar a quienes eran considerados individuos desalineados del dogma partidista, entre ellos Manuel Hidalgo y Carlos Alberto Mart&iacute;nez, que alguna vez gozaron de validaci&oacute;n como militantes pero que posteriormente fueron desacreditados, lo que les vali&oacute; la exclusi&oacute;n del pante&oacute;n de las figuras del comunismo chileno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al mismo tiempo, la opci&oacute;n de establecer una revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica se fundamenta en la necesidad de reparar en los fundamentos metodol&oacute;gicos y anal&iacute;ticos de los historiadores tanto chilenos como extranjeros, que directa o indirectamente han estudiado el "fen&oacute;meno comunista" en Chile. En efecto, Andrew Barnard, Fernando Ortiz, Carmelo Furci, Iv&aacute;n Ljubetic, Jaime Massardo, Julio Pinto, Ver&oacute;nica Valdivia, Augusto Varas, Olga Ulianova, Jorge Rojas Flores, Manuel Loyola, Pablo Artaza, Rolando &Aacute;lvarez, Juan Carlos Y&aacute;&ntilde;ez, Eugenia Fediakova y Leandro Lillo son algunos de los investigadores que han contribuido a incrementar los conocimientos sobre la tem&aacute;tica en cuesti&oacute;n, aunque en esta ocasi&oacute;n Grez opt&oacute; por no examinar el reciente trabajo de Alfredo Riquelme. No obstante los avances de aquellos historiadores, Grez argumenta que a&uacute;n subsisten vac&iacute;os y sombras en la historia del comunismo en Chile, tanto en su expresi&oacute;n institucional&#45;partidista como en lo relativo a sus procesos pol&iacute;ticos y sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n al contenido y a la estructura del libro, este se divide en dos partes. La primera, titulada "El Partido Socialista de Chile (1912&#45;1921)", aborda los or&iacute;genes de la corriente socialista en Chile, la fundaci&oacute;n del POS en Tarapac&aacute;, la "dispersi&oacute;n inicial", el primer Congreso Socialista de 1915 que sirvi&oacute; de instancia de unificaci&oacute;n de fuerzas sociales variadas y disgregadas, la pol&iacute;tica y la acci&oacute;n socialistas (resultados electorales y d&eacute;bil implantaci&oacute;n femenina del socialismo), la "conquista" de la Federaci&oacute;n Obrera a manos de sectores marxistas, incluyendo la Segunda Convenci&oacute;n de Concepci&oacute;n en septiembre de 1919 donde dicho organismo adopt&oacute; una pol&iacute;tica de lucha de clases, las movilizaciones sociales y el contexto hist&oacute;rico entre 1918 y 1921, adem&aacute;s del proyecto de crear un Partido &Uacute;nico de la clase obrera (Partido Laborista), entre otros temas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, en la segunda parte, denominada "Los primeros a&ntilde;os del Partido Comunista de Chile (1922&#45;1924)", Grez aborda el acto fundacional del PCCh y las "luchas populares", la "construcci&oacute;n" del comunismo partidista (organizaci&oacute;n y relaci&oacute;n con FOCh, adem&aacute;s del trabajo de j&oacute;venes, mujeres y campesinos), la "lenta inserci&oacute;n" del Partido Comunista chileno en el "movimiento comunista internacional" (incluyendo las "cuestiones de poder", aspectos electorales y pol&iacute;tica de alianzas), el PCCh y los comunistas en el gobierno de Arturo Alessandri y el movimiento militar de septiembre de 1924, adem&aacute;s de las "luchas internas" en el Partido y la muerte de Recabarren.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con todo, y m&aacute;s all&aacute; del esclarecimiento de muchos aspectos que se encontraban insuficientemente estudiados y de los dilemas que a&uacute;n subsisten sobre determinados aspectos de la historia del comunismo chileno durante el siglo XX, la Revoluci&oacute;n Rusa y el internacionalismo sovi&eacute;tico se erigen como aspectos centrales en el estudio de Grez, aunque ello no se traduce en un correlato anal&iacute;tico que examine el "impacto" de dichos fen&oacute;menos enmarcados en un proceso receptivo din&aacute;mico y creativo que involucr&oacute; la participaci&oacute;n de otros sectores ideol&oacute;gicos (socialistas, fochistas,</font> <font face="verdana" size="2">anarquistas o sindicalistas). Por lo mismo, representa un tema sensible y discutible al mismo tiempo, debido a la opci&oacute;n anal&iacute;tica utilizada por este historiador, quien, no obstante relevar la importancia de la Revoluci&oacute;n de Octubre en el comunismo chileno, finalmente aborda el tema de manera incompleta e insatisfactoria, pues, si bien Grez recurre a la tesis de pregrado de Lillo para justificar emp&iacute;ricamente sus reflexiones, el tratamiento realizado en este punto adolece de rigor heur&iacute;stico, en la medida que se advierten falencias en el acopio y uso del abundante material divulgado por la prensa obrera chilena, como tambi&eacute;n la existencia de afirmaciones acerca de los modos de estudiar la trascendencia de la Revoluci&oacute;n de Octubre en un determinado sector de la sociedad chilena. Por ende, el an&aacute;lisis de Grez carece de la profundidad necesaria para dimensionar la relevancia de dicho fen&oacute;meno en la cultura de izquierda chilena.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, Grez descuida el rol ejercido por la prensa obrera comunista en el proceso de asimilaci&oacute;n y difusi&oacute;n de la Revoluci&oacute;n Rusa como artefacto cultural creador, reproductor y difusor de im&aacute;genes y representaciones alusivas a dicho fen&oacute;meno, lo cual implica enfatizar los mecanismos formales que distinguieron la vinculaci&oacute;n entre el PCCh y Mosc&uacute;. Dicha opci&oacute;n, por ende, implica asumir una posici&oacute;n epistemol&oacute;gica que refuerza la idea de que las &uacute;nicas instancias posibles para analizar el impacto de la Revoluci&oacute;n Rusa se concentran en los archivos del Komintern como canal de expresi&oacute;n institucional. Esto supone, asimismo, desconocer la procedencia, la naturaleza y el contenido del material divulgado por los peri&oacute;dicos obreros chilenos, los cuales construyeron im&aacute;genes y representaciones variadas, diversas e incluso antag&oacute;nicas de la Revoluci&oacute;n de Octubre, que obligan a repensar las categor&iacute;as de an&aacute;lisis sobre la presencia del comunismo en Chile a partir de la necesidad de incorporar el bolcheviquismo y la cultura pol&iacute;tica sovi&eacute;tica como categor&iacute;as fundamentales en el estudio de las recepciones de la Revoluci&oacute;n Rusa en el mundo obrero chileno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En definitiva, el libro de Grez constituye una valiosa contribuci&oacute;n sobre la historia del comunismo en Chile entre 1912 y 1922, pues logra sistematizar abundante informaci&oacute;n y ordenarla tem&aacute;ticamente en funci&oacute;n de las necesidades primordiales que a&uacute;n subsisten en el corpus historiogr&aacute;fico sobre estas materias. Pese a que Grez logra esclarecer una serie de aspectos relacionados con el comunismo durante la primera d&eacute;cada de vida en Chile y a que a su vez fue capaz de proponer una lectura pol&iacute;tico&#45;social de aquella ideolog&iacute;a que se hizo "carne en las masas" populares, a&uacute;n quedan muchos desaf&iacute;os pendientes para los historiadores que auspician nuevas aproximaciones al "fen&oacute;meno comunista", entre ellos Manuel Loyola y Juan Carlos Y&aacute;&ntilde;ez, quienes actualmente preparan la edici&oacute;n de trabajos relativos a otras problem&aacute;ticas del comunismo en Chile, ya sea resaltando la dimensi&oacute;n cultural, simb&oacute;lica y discursiva o bien abord&aacute;ndolo desde los informes elaborados por la OIT. Pues bien, los abordajes sobre el "siglo de los comunistas" reci&eacute;n comienzan a dar sus primeros frutos; esperemos que este libro sea el comienzo de un debate acad&eacute;mico acerca del papel del comunismo en la historia chilena y mundial durante el siglo XX.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><strong>SANTIAGO AR&Aacute;NGUIZ PINTO</strong></font>    <br>     <font face="verdana" size="2">Universidad Diego Portales</font></p>       ]]></body>
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