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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[García y García, Antonio (director) - Cantelar Rodríguez, Francisco - García y García, Antonio - García Oro, José - Justo Fernández, Jaime (editores), Synodicon Hispanum, X: Cuenca y Toledo]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p><font size="2" face="Verdana">Revista de Estudios Hist&oacute;rico-Jur&iacute;dicos<br /> XXXIII (Valpara&iacute;so, Chile, 2011)<br /> [pp. 684 - 686]</font></p> 	    <p align="right"><font size="2" face="Verdana"><strong>BIBLIOGRAF&Iacute;A</strong></font></p> 	    <p><strong><font size="4" face="Verdana">Garc&iacute;a y Garc&iacute;a, Antonio (director) - Cantelar Rodr&iacute;guez, Francisco - Garc&iacute;a y Garc&iacute;a, Antonio - Garc&iacute;a Oro, Jos&eacute; - Justo Fern&aacute;ndez, Jaime (editores), Synodicon Hispanum, X: Cuenca y Toledo (Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 2011), 911 pp.</font></strong></p> 	    <p>&nbsp;</p> 	<hr align="center" size="1" noshade="noshade" /> 	    <p>&nbsp;</p> 	    <p><font size="2" face="Verdana">Hace exactamente treinta a&ntilde;os, en 1981, bajo la direcci&oacute;n del que fuera catedr&aacute;tico de Historia del Derecho Can&oacute;nico en la Facultad de Derecho Can&oacute;nico de la Universidad Pontificia de Salamanca, Antonio Garc&iacute;a y Garc&iacute;a, apareci&oacute; el primero de los vol&uacute;menes del Synodicon Hispanum, dedicado en dicha oportunidad a la di&oacute;cesis de Galicia: Lugo, Mondo&ntilde;edo, Orense, Santiago y Tuy-Vigo. Ahora aparece el d&eacute;cimo volumen de la serie, dedicado a los s&iacute;nodos de Cuenca y Toledo. Comprende el mismo arco cronol&oacute;gico definido para toda la obra, esto es, desde el IV Concilio de Letr&aacute;n de 1215 hasta la clausura del Concilio de Trento, en diciembre de 1563. Aunque este tipo de asambleas se celebraba desde antes, recibieron un particular impulso en el cuarto concilio lateranense que prescribi&oacute; su celebraci&oacute;n anual. Es cierto que dicha periodicidad no se logr&oacute;, pero tambi&eacute;n es cierto que dicho concilio dio un notable impulso a la celebraci&oacute;n de s&iacute;nodos cuya finalidad, propuesta por el mismo concilio, era la enmienda del clero y de la vida religiosa de los fieles cuando se advert&iacute;an desviaciones y la aplicaci&oacute;n, a nivel diocesano, del derecho universal de la Iglesia. Que se produjo dicho impulso lo muestra la colecci&oacute;n de dichos s&iacute;nodos, que con este volumen llega al d&eacute;cimo de la serie y quedan todav&iacute;a otros pendientes. El problema que se presentaba era que la mayor&iacute;a de dichos textos sinodales estaban in&eacute;ditos, con lo que una fuente importante para la historia, no s&oacute;lo religiosa, sino general de dichas localidades y de la Iglesia, quedaba fuera del alcance de los historiadores. Se trat&oacute;, pues, de una feliz iniciativa del profesor salmantino, que ha sido continuada con singular maestr&iacute;a por Francisco Cantelar Rodr&iacute;guez y el equipo de colaboradores que participan en esta obra digna de todo elogio.</font></p> 	    <p><font size="2" face="Verdana">El presente volumen se dedica a los s&iacute;nodos de las di&oacute;cesis de Cuenca y Toledo, de los que se recoge un total de 39, correspondiendo 18 de ellos a Cuenca y 21 a Toledo. La mayor concentraci&oacute;n de estas asambleas se produce en los siglos XIV y XV, en los que se produce, sin embargo, una curiosa inversi&oacute;n num&eacute;rica: mientras en Cuenca, en el siglo XIV se celebran 3 s&iacute;nodos y en el siglo XV nada menos que 13 asambleas sinodales, en Toledo, en cambio, se celebraron en el siglo XIV 14 s&iacute;nodos, cifra que se reduce a 4 en el siglo siguiente. Antes, en el siglo XIII, en Cuenca no hubo s&iacute;nodos, y en Toledo s&oacute;lo 1. Despu&eacute;s, en el siglo XVI la situaci&oacute;n no es muy variada, porque en Cuenca se celebr&oacute; 1 y en Toledo 3. De ambas di&oacute;cesis hay un s&iacute;nodo en cada una de ellas del que se tiene noticias de su celebraci&oacute;n pero se desconoce el texto. </font></p> 	    <p><font size="2" face="Verdana">Otra circunstancia que llama la atenci&oacute;n de estos s&iacute;nodos es que en Cuenca, 9 de los 18 s&iacute;nodos fueron celebrados tan solo por 2 obispos; los restantes 9 s&iacute;nodos se distribuyen entre los 32 obispos restantes, de los 34 que rigieron la di&oacute;cesis en el per&iacute;odo que abarca esta publicaci&oacute;n. Esta cifra, sin embargo, hay que leerla con cuidado, porque es probable que otros obispos hayan celebrado s&iacute;nodos cuyos textos se desconocen, pues en Cuenca hay muchas referencias a libros de constituciones sinodales que hoy no se conocen; de hecho, el s&iacute;nodo de 1364, que es el primero que ha llegado hasta ahora, habla de constituciones de los predecesores. La misma observaci&oacute;n vale para Toledo donde 3 arzobispos celebraron 12 de los 21 s&iacute;nodos que se editan en este volumen, distribuy&eacute;ndose los restantes 9 s&iacute;nodos entre los otros 26 arzobispos de un total de 29 que presidieron la archidi&oacute;cesis en el mismo per&iacute;odo.</font></p> 	    <p><font size="2" face="Verdana">El s&iacute;nodo era ocasi&oacute;n para que el obispo unido al clero y algunos fieles examinaran la disciplina y las costumbres de los fieles, cl&eacute;rigos y laicos, a efectos de detectar las posibles desviaciones y poner la enmienda respectiva con las normas adecuadas, adem&aacute;s de proyectar la legislaci&oacute;n universal a las situaciones concretas de las respectivas iglesias particulares. Desde esta perspectiva, constituyen una fuente de primera importancia para conocer la vida concreta de hombre y mujeres en lugares localizados, dejando de lado generalizaciones que desdibujan o hacen desaparecer las peculiaridades que siempre caracterizan la vida de hombres y mujeres concretos. Se trata de un m&eacute;rito de este tipo de fuentes al que me he referido en ocasiones anteriores, pero que no dudo en reiterar, porque pareciera que a estas fuentes no se les est&aacute; prestando la debida atenci&oacute;n. Y no se trata de su uso s&oacute;lo por los historiadores de la Iglesia o del derecho can&oacute;nico, pues la riqueza de informaci&oacute;n que en ellos se encuentra interesa a cualquier historiador de las sociedades.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Esta descripci&oacute;n de las realidades locales, un tanto descarnada, si se quiere, cuando hay que detectar y erradicar abusos y desviaciones, entra&ntilde;a el peligro, al que tambi&eacute;n me he referido, de entender negativamente la vida de los hombres de esos lugares y &eacute;pocas. Sin embargo, la imagen un tanto negativa que se proyecta a trav&eacute;s de las p&aacute;ginas de estos s&iacute;nodos hay que entenderla en cuanto que lo que se trata es de enmendar lo enmendable, pues lo que no requiere enmienda no preocupa. No obstante esto, a trav&eacute;s de las mismas p&aacute;ginas sinodales se proyectas aspectos positivos de la vida de los hombres y mujeres de la &eacute;poca, como la veneraci&oacute;n a la Eucarist&iacute;a o la devoci&oacute;n a la Virgen, como la fiesta de Santa Mar&iacute;a de las Nieves a cuya celebraci&oacute;n se refieren el s&iacute;nodo conquense de 1413 (p. 174) o el de 1446 (pp. 289-290); la devoci&oacute;n a los santos cuyas fiestas quedan claramente definidas en varios s&iacute;nodos; y la preocupaci&oacute;n por lo instrucci&oacute;n no s&oacute;lo religiosa, al punto que el s&iacute;nodo de Cuenca de 1484 llega a establecer indulgencias a los padres que enviaren a sus hijos a aprender a leer y escribir (p. 385).</font></p> 	    <p><font size="2" face="Verdana">Hay algunos temas que pueden resultar llamativos a un lector contempor&aacute;neo, especialmente en materias en que la disciplina, despu&eacute;s de la Edad Media, ha quedado claramente definida, como aquella norma del concilio conquense de 1399 que dispone que los cl&eacute;rigos no celebren misa en presencia de sus concubinas (p. 74), lo que repite el s&iacute;nodo de 1446 (p. 295), realidad &eacute;sta, la de los cl&eacute;rigos concubinarios, que se repite en los s&iacute;nodos de la &eacute;poca, en los que son severamente reprendidos, como ocurre con el s&iacute;nodo toledano de 1480 (pp. 644-645). Igualmente se advierten las dificultades de convivencia de los cristianos con jud&iacute;os y musulmanes, como cuando el s&iacute;nodo de Cuenca de 1411 dispone que los carniceros no podr&aacute;n degollar las reses seg&uacute;n el rito agareno o judaico (p. 157), por lo que el de 1446 dispone que no sean carniceros ni jud&iacute;os ni moros (p. 322), s&iacute;nodo que, adem&aacute;s, entre otras normas, dispone que los cristianos no moren con los jud&iacute;os y los moros (p. 319) ni vayan a sus bodas y funerales (p. 320). Particular preocupaci&oacute;n muestran los s&iacute;nodos toledanos para limitar la corruptela de los matrimonios clandestinos (pp. 749, 811).</font></p> 	    <p><font size="2" face="Verdana">Pero hay en estos s&iacute;nodos, adem&aacute;s, preocupaciones que son propiamente jur&iacute;dicas, como cuando el s&iacute;nodo de Cuenca de 1446 dispone que no valgan los contratos en que ha intervenido dolo o fraude de manera que si el acreedor pidiere ejecuci&oacute;n de tal contrato, que haga juramento en forma sobre ello (pp. 240-242), o la preocupaci&oacute;n del mismo s&iacute;nodo de que los ejecutores testamentarios cumplan su cometido dentro del a&ntilde;o, so pena de perder lo que por dicho testamento les correspondiere (pp. 244-245); o la petici&oacute;n del s&iacute;nodo conquense de 1531 de que los abogados no ayuden en causas injustas (p. 402).</font></p> 	    <p><font size="2" face="Verdana">Como ha venido ocurriendo desde el volumen IX, el aparato cr&iacute;tico y de fuentes se ha redactado en castellano para mayor comodidad de quienes no manejan la lengua latina, aunque se sigue con el mismo m&eacute;todo de presentaci&oacute;n. La variada y rica informaci&oacute;n que se recoge en las p&aacute;ginas de este volumen es f&aacute;cilmente accesible gracias a los diferentes &iacute;ndices que la acompa&ntilde;an: onom&aacute;stico, topon&iacute;mico, tem&aacute;tico y sistem&aacute;tico. Adem&aacute;s, la pulcra y hermosa presentaci&oacute;n de estos textos, a la que nos tiene acostumbrada esta colecci&oacute;n, hacen grata la lectura de una informaci&oacute;n que, antecedente y coet&aacute;nea a los primeros a&ntilde;os de la evangelizaci&oacute;n de Am&eacute;rica, constituye una consulta obligada a quienes deseen estudiar la realidad sinodal hispanoamericana, particularmente del per&iacute;odo indiano.</font></p> 	    <p><font size="2" face="Verdana">Se prepara la edici&oacute;n de los s&iacute;nodos de C&oacute;rdoba, Sevilla, C&aacute;diz, Canarias, y de las di&oacute;cesis de Arag&oacute;n y Valencia que esperamos pronto anunciar desde estas mismas p&aacute;ginas.</font></p> 	    <p align="right"><strong><font size="2" face="Verdana">Carlos Salinas Araneda</font></strong></p> 	    <p align="right"><font size="2" face="Verdana">Pontificia Universidad Cat&oacute;lica de Valpara&iacute;so</font></p> 	    <p align="right"><font size="2" face="Verdana">Valpara&iacute;so, Chile </font></p> 	    <p></p> 	     ]]></body>
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