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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Calvo González, José (coord.) - Rodríguez Carrión, Alejandro - Ortega Carrillo de Albornoz, Antonio - Casado Cañero, María José, In Theatro librorum: Fondo antiguo en la Biblioteca de la Facultad de Derecho]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p><font size="2" face="Verdana">Revista de Estudios Hist&oacute;rico-Jur&iacute;dicos    <br> XXXII (Valpara&iacute;so, Chile, 2010)    <br> &#91;pp. 540 - 545&#93;</font></p>     <p align="right"><font size="2" face="Verdana"><strong>BIBLIOGRAF&Iacute;A</strong></font></p>     <p><font size="4" face="Verdana"><strong>Calvo Gonz&aacute;lez, Jos&eacute; (coord.) - Rodr&iacute;guez Carri&oacute;n, Alejandro - Ortega Carrillo de Albornoz, Antonio - Casado Ca&ntilde;ero, Mar&iacute;a Jos&eacute;, In Theatro librorum. Fondo antiguo en la Biblioteca de la Facultad de Derecho (Servicio de Publicaciones de la Universidad de M&aacute;laga y Facultad de Derecho, M&aacute;laga, 2009), 213 p&aacute;gs.</strong></font></p>     <p>&nbsp;</p> <hr align="center" size="1" noshade />     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">La edici&oacute;n de este libro, aparecido en 2010, bien que formalmente se quisiera indicar que se termin&oacute; de imprimir el 31 de diciembre de 2009, festividad de San Silvestre, coincide y al mismo tiempo la motiva con la celebraci&oacute;n del treinta aniversario de la Facultad de Derecho de la Universidad de M&aacute;laga. Se trata de un libro jur&iacute;dico elegante, caro e impreso en papel de 170 gramos que da a indicar que no se han escatimado recursos a la hora de su edici&oacute;n y que se echaron a faltar cuando se requirieron para conmemorar homenajes no tan recientes con ocasi&oacute;n de decesos de algunos catedr&aacute;ticos de dicha Facultad de Leyes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El coordinador de la obra ha sido Jos&eacute; Calvo Gonz&aacute;lez, aunque la tarea desarrollada por otros intervinientes en la obra les hace merecedores de la autor&iacute;a y de la responsabilidad organizativa en igual grado. La presentaci&oacute;n corre a cargo de Alejandro Javier Rodr&iacute;guez Carri&oacute;n, de quien parti&oacute; la iniciativa del libro cuando era Decano de la Facultad de Derecho y dej&oacute; escrito lo que ahora se denomina &#34;Praelectio&#34; (p&aacute;gs. 9-16), antes de su traspaso, abatido por enfermedad maligna que supo llevar con la ejemplaridad c&iacute;vica y la sobriedad laica (no me atrever&iacute;a a decir republicana, pues no me pareci&oacute; que congeniara demasiado con ese planteamiento, al menos en lo que yo pude percibir) con que siempre hab&iacute;a vivido. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Rodr&iacute;guez Carri&oacute;n resume treinta a&ntilde;os de vida de una instituci&oacute;n que &eacute;l conoc&iacute;a muy directamente, quiz&aacute;s mejor que ning&uacute;n otro, habida cuenta de que fue Decano en cuatro periodos, cortados por un interregno bastante distanciado en el tiempo. Se&ntilde;ala el n&uacute;mero de alumnos que han pasado por las aulas de las tres sedes con que ha contado la Facultad de Leyes de M&aacute;laga, siendo los que lograron el t&iacute;tulo de Licenciado en la misma apenas un 28% de los que estuvieron matriculados. Se detiene luego en la Biblioteca de la Facultad que, en el momento en que dej&oacute; redactado su texto, contaba con &#34;un total de 84.044 monograf&iacute;as jur&iacute;dicas, a las que deben sumarse 84.855 vol&uacute;menes que pertenecen a un total de 1.445 t&iacute;tulos de revistas cient&iacute;ficas diferentes&#34; (p&aacute;g. 12), una buena parte de las mismas -dicho sea de paso- correspondientes a las &aacute;reas de conocimiento de Derecho internacional p&uacute;blico y Derecho penal. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Resalta, por otro lado, Rodr&iacute;guez Carri&oacute;n los &uacute;ltimos donativos llevados a cabo por dos prestigiosos juristas Enrique Mapelli L&oacute;pez y Jos&eacute; Cabrera Baz&aacute;n (1929-2007) y por el antiguo alcalde de M&aacute;laga y europarlamentario Pedro Aparicio. Hay igualmente otros donativos de fondos, que fueron anteriores en el tiempo, que no se mencionan, ya que ser&iacute;a dif&iacute;cil su reconstrucci&oacute;n y enumeraci&oacute;n detallada (entre ellos, uno de los mejores donantes de la Biblioteca ha sido el propio Alejandro Rodr&iacute;guez Carri&oacute;n). Los libros procedentes de la bibliotecas de Cabrera, Mapelli y Aparicio constituyen secciones aparte dentro de la Biblioteca. Se ha de decir que, desde febrero de 2010, la Biblioteca de la Facultad lleva el nombre de Alejandro Rodr&iacute;guez Carri&oacute;n. Desde finales de 2008, el coraz&oacute;n de la misma donde se contienen los libros antiguos que van desde 1505 a 1899 constituye la Sala de Investigaci&oacute;n &#34;Dr. Antonio Ortega Carrillo de Albornoz&#34; que honra al catedr&aacute;tico de Derecho romano de este centro docente, que tanto esfuerzo lleva poniendo a lo largo de veintinueve a&ntilde;os en la adquisici&oacute;n de libros cl&aacute;sicos de Derecho y, en esa facienda, que es un arte, m&aacute;s que nadie y con sabidur&iacute;a y buen gusto. El fondo de revistas emerge desde 1815, con los primeros ejemplares de la Zeitschrift f&uuml;r geschichtliche Rechtswissenschaft de Friedrich Carl von Savigny, uno de los cinco juristas m&aacute;s importantes de toda la historia de la Humanidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Se prodiga luego en elogios A. Rodr&iacute;guez Carri&oacute;n a los que han hecho posible la realizaci&oacute;n de este libro y la exposici&oacute;n Ultra legem que corri&oacute; paralela al mismo, sabiendo distanciar su figura con elegancia de ambos acontecimientos, cuando en realidad estuvo vinculado direct&iacute;simamente en el arranque de los mismos, en su planteamiento cient&iacute;fico, acad&eacute;mico, tecnol&oacute;gico y financiero. As&iacute; lo record&oacute; Yolanda Garc&iacute;a Calvente en la apertura de la exposici&oacute;n. &iexcl;Qu&eacute; descanse en paz all&iacute; donde se encuentre (cuanto m&aacute;s arriba mejor) Alejandro J. Rodr&iacute;guez Carri&oacute;n!, y que el Todopoderoso (que todo lo sabe y escruta el coraz&oacute;n de los hombres, y no s&oacute;lo escucha sus palabras y conoce sus escritos) se haya apiadado de &eacute;l, pues en los &uacute;ltimos tiempos dio muestras sensibles de cordura, generosidad y trabajo en el encuentro de voluntades (m&aacute;s fruct&iacute;fero que la siembra de desavenencias) que deber&iacute;a ser la idea de todo hombre con responsabilidades de gobierno en cualquier nivel en que se encuentre. Repetimos el mensaje: m&eacute;rito suyo, en buena medida, que no nos atrevemos a cuantificar, es este libro que ahora pasa por nuestras manos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Antonio Ortega Carrillo de Albornoz, partiendo de una cita de Lucano, Pharsalia, VII, 662, nos introduce en lo que titula &#34;Una particular historia de la Facultad de Derecho de M&aacute;laga&#34; (p&aacute;gs. 17-25), indicando c&oacute;mo la biblioteca parti&oacute; casi de cero (&#34;el delicado asunto de los libros, y era muy delicado puesto que no los hab&iacute;a&#34;, p&aacute;g. 21) hasta los tiempos actuales, que en abril de 2010 est&aacute; a punto de superar los noventa mil vol&uacute;menes, sin contar ejemplares de revistas. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A. Ortega hace inteligentes reflexiones jur&iacute;dicas sobre la realidad conceptual del libro, y as&iacute; el egregio romanista (y es egregio porque se lo reconoce su t&iacute;tulo de doctor en Jurisprudencia por la Universidad de Bolonia) precisa &#34;que el derecho de los romanos consideraba una biblioteca como ejemplo acabado de lo que ellos llamaban universitates. En efecto, junto a otras clasificaciones de las cosas que constituyen el objeto del derecho, los juristas romanos distingu&iacute;an entre cosas simples, cosas compuestas y universitates... Junto a las cosas simples y compuestas, el jurista Pomponio menciona un tercer grupo de cosas identificadas como universitates (universalidad de las cosas), y son aquellas que, sin estar conectadas natural, mec&aacute;nica o artificialmente y consideradas independientemente en su unidad, se agrupan ocasionalmente bajo una com&uacute;n denominaci&oacute;n y forman un todo ideal con un mismo destino econ&oacute;mico-social, como un reba&ntilde;o o una biblioteca, ejemplo paradigm&aacute;tico de una universitas: en ella los libros no se encuentran unidos ni natural ni artificialmente, y cada uno de ellos se considera como &uacute;nico, aislado y distinto de los otros libros, pero considerados todos en su conjunto como una unidad (biblioteca), que se identifica por su destino com&uacute;n en el &aacute;mbito social y econ&oacute;mico&#34; (p&aacute;gs. 21-22). En la sede de El Palo lleg&oacute; a haber 16 bibliotecas, una por &aacute;rea de conocimiento (excluida la de Ciencia Pol&iacute;tica que era la misma de Derecho Constitucional, y dividida en dos la de Derecho internacional, que en un principio era solamente una, pero que ya desde los tiempos de Jos&eacute; Mar&iacute;a Espinar Vicente -uno de los profesores que mejor ha hablado en M&aacute;laga, aunque era dif&iacute;cil de entender lo que dec&iacute;a y menos adivinar lo que pretend&iacute;a-, qued&oacute; separada en dos, una de Derecho internacional privado y otra de Derecho internacional p&uacute;blico, Relaciones Internacionales y Derecho comunitario) y una general en el piso primero del edificio de la Facultad, anterior Colegio Mayor y antes Noviciado de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s. Alejandro Rodr&iacute;guez Carri&oacute;n, a la saz&oacute;n Vicedecano de la Facultad de Derecho y luego Decano hasta 1986, recuerdo como vigilaba diligentemente los pedidos de libros que se centralizaban desde la peque&ntilde;a Biblioteca Jur&iacute;dica General, a donde llegaban los libros y revistas, se registraban, sellaban y luego iban a parar a las 15 Bibliotecas de las &aacute;reas de conocimiento, cada una de ellas de dif&iacute;cil acceso y ubicada en estanter&iacute;as de los tres, cuatro o cinco despachos con que entonces contaban las citadas &aacute;reas de conocimiento. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Desde 1991 hubo en la sede de Teatinos una Biblioteca de Investigaci&oacute;n &uacute;nica y una Biblioteca de Consulta de manuales y obras de referencia, esta segunda de corta historia ya que, constituida en 1991, se extingui&oacute; en 2009. Describe la Biblioteca de Investigaci&oacute;n Antonio Ortega en los siguientes t&eacute;rminos: &#34;La nueva Facultad contaba con una biblioteca acertadamente dise&ntilde;ada, de bella factura y muy espaciosa, al menos as&iacute; nos lo pareci&oacute; entonces. Era lo que se dice una hermosa biblioteca. En forma de semic&iacute;rculo, ten&iacute;a tres plantas muy luminosas y comunicadas por escaleras laterales; hab&iacute;a sido amueblada con gusto y largueza, y en ella parec&iacute;a como si tambi&eacute;n los libros danzaran contentos en sus s&oacute;lidas y flamantes estanter&iacute;as. Los libros que no se alinearon junto a los dem&aacute;s<a href="#footnote-26641-1" id="footnote-26641-1-backlink" name="footnote-26641-1-backlink">&#91;1&#93;</a>, para substraerlos a las tentaciones y flaquezas de los visitantes, se ubicaron y ordenaron en una especie de peque&ntilde;o almac&eacute;n m&aacute;s seguro, pero mal ventilado y de dif&iacute;cil acceso. Muy recientemente constituye un m&eacute;rito m&aacute;s... de Alejandro Rodr&iacute;guez Carri&oacute;n, la decidida iniciativa de rescatarlos de su ostracismo, destinando y equipando una confortable estancia para acoger aquellos vol&uacute;menes que por su antig&uuml;edad y rareza eran m&aacute;s preciados y merec&iacute;an descansar en un privilegiado retiro, que se ha convertido en el aut&eacute;ntico coraz&oacute;n de la biblioteca, y donde se custodiaran y preservaran para nosotros y las generaciones futuras, pues la historia de los libros es la historia de las Instituciones que los cobijan&#34; (p&aacute;g. 24).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Muy propio de Jos&eacute; Calvo Gonz&aacute;lez es no citar a un cl&aacute;sico romano, medieval o de la Ilustraci&oacute;n, sino a un autor del siglo XX. A nadie sorprende por tanto que inicie su colaboraci&oacute;n en In Theatro librorum, que titula &#34;En la Sala de Antiguos y Valiosos&#34; (p&aacute;gs. 27-32) con una cita de la poetisa Gabriela Mistral de 1927, en la que afirmaba Lucila Godoy Alcayaga (1889-1957), Premio Nobel de Literatura en 1945: &#34;libros, callados libros de las estanter&iacute;as, vivos en su silencio, ardientes en su calma&#34;. Pone de relieve el catedr&aacute;tico de Filosof&iacute;a del Derecho la iniciativa por &eacute;l promovida, con ocasi&oacute;n del d&eacute;cimo aniversario de la Facultad, de editar, cosa que corri&oacute; bajo la responsabilidad y pluma de Gregorio Garc&iacute;a Reche y Ana Mar&iacute;a Vera Delgado, el Repertorio de libros antiguos en el que se recogen las obras publicadas con anterioridad a 1801 que est&aacute;n en la Facultad de Derecho de la Universidad de M&aacute;laga<a href="#footnote-26641-2" id="footnote-26641-2-backlink" name="footnote-26641-2-backlink">&#91;2&#93;</a>. Fue un cat&aacute;logo interesante, pero sin comparaci&oacute;n con el actual, en formas, medios y contenido. Eran otros tiempos. Se hace adalid Calvo Gonz&aacute;lez de la denuncia de Umberto Eco de la &#34;bibliocastia por incuria&#34;, que viene a ser &#34;una manera de destruir los libros &#91;que&#93; consiste en dejarlos morir y hacerlos permanecer en lugares rec&oacute;nditos e inaccesibles&#34; (p&aacute;g. 30). Para J. Calvo, &#34;el valor arqueol&oacute;gico del libro antiguo se halla en la historia cultural de su lectura. Para el libro antiguo de Derecho reside en la lecci&oacute;n sobre la f&aacute;brica con que los juristas del pasado edificaron la convivencia social de su tiempo&#34; (p&aacute;g. 32). </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En comandita y mano sobre mano (no dir&iacute;a cogidos de la mano porque dar&iacute;a lugar a malintepretaciones) Antonio Ortega y Jos&eacute; Calvo llenan de ilustraciones maravillosas las p&aacute;ginas de este libro que van desde la 33 a la 103 con la &#34;Imaginatio Figurae&#34;.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Mar&iacute;a Jos&eacute; Casado Ca&ntilde;ero redacta una &#34;Relatio accuratissima&#34; sobre el fondo jur&iacute;dico antiguo de la Biblioteca de Derecho (p&aacute;gs. 105-112) y luego, auxiliada por la eficiente Mar&iacute;a Jos&eacute; P&eacute;rez Garz&oacute;n, recoge el &#34;Patrimonio bibliogr&aacute;fico de la Biblioteca de la Facultad de Derecho. Listado de obras anteriores a 1800&#34; (p&aacute;gs. 113-198), con un total de 255 obras. No podemos hacernos eco de todas las que cubren el periodo que transcurre desde 1505 a 1800, pero vemos oportuno mencionar los libros jur&iacute;dicos impresos que van desde esa fecha inicial de 1505 (el libro m&aacute;s antiguo conservado en nuestra Universidad) hasta 1599, bien pocas obras por cierto, lo que debe estimular la generosidad de la Gerencia y de los Vicerrectorados de Investigaci&oacute;n y otros que fueran competenciales en la materia, proporcionando fondos para que el n&uacute;mero de libros antiguos se incremente considerablemente (en particular los referidos al periodo 1474 a 1599), si es que queremos ser una Universidad culta en Ciencias Sociales, como la de Oxford, y distinguirnos por aparecer ya de una vez entre las quinientas mejores Universidades del mundo, seg&uacute;n el prestigioso Ranking de Shangai, en el que siempre est&aacute;n las Universidades cercanas de Granada y Sevilla, pero donde la de M&aacute;laga s&oacute;lo ha aparecido una vez, en 2003, siendo Rector Antonio D&iacute;ez de los R&iacute;os y Vicerrectora de Investigaci&oacute;n Adelaida de la Calle. Tan s&oacute;lo quince libros anteriores a 1599, mientras hay Facultades y Escuelas de Leyes en Estados Unidos de Am&eacute;rica, las de Yale y Harvard, ad casum, que cuentan con m&aacute;s de mil libros anteriores a 1599. Claro est&aacute; esas dos est&aacute;n consideradas en buena parte de los rankings como las dos mejores Facultades de Derecho del mundo. Imit&eacute;moslas, dentro de nuestras posibilidades, aunque las veamos inalcanzables. Tan solo la Harvard Law Library cuenta con 25.594 libros de Derecho Romano y la Biblioteca Lillian Goldman de la Escuela de Derecho de Yale con 6.896. En la Biblioteca de la Universidad de Berkeley<a href="#footnote-26641-3" id="footnote-26641-3-backlink" name="footnote-26641-3-backlink">&#91;3&#93;</a> hay 7.785 libros de Derecho Romano. Por no hablar de manuscritos jur&iacute;dicos anteriores a 1650, que en la Biblioteca de la Facultad de Derecho de M&aacute;laga no hay ninguno. Si la Universidad de M&aacute;laga quiere salir, en el &aacute;mbito de las Ciencias Sociales, de la obscura Monarqu&iacute;a de los docentes semi&aacute;grafos (no conozco a nadie &aacute;grafo total que sea profesor de Universidad) o que s&oacute;lo publican en la lengua castellana y de las intrigas claustrales para ingresar de pleno derecho en la Rep&uacute;blica de las Letras, de las Artes y de los Saberes Cient&iacute;ficos, debe incrementar su patrimonio bibliogr&aacute;fico antiguo de manera inconmensurable. Cualquiera de las cuatro peores Universidades italianas (nos referimos a las de Messina, Palermo, Foggia y Macerata), en el reciente ranking de julio de 2009 elaborado por la Agencia Nacional &#91;italiana&#93; de Valoraci&oacute;n del Sistema Universitario y de Investigaci&oacute;n, cuenta con un fondo jur&iacute;dico bibliogr&aacute;fico antiguo muy superior al de la Facultad de Derecho de M&aacute;laga.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pero, sin m&aacute;s entretenimiento, indiquemos cu&aacute;les son los libros jur&iacute;dicos m&aacute;s antiguos de la sede malacitana: Jaume de Marquilles, Commentaria super Usaticis Barchinon. (Barcelona, 1505); Tom&aacute;s Mieres Mieres<a href="#footnote-26641-4" id="footnote-26641-4-backlink" name="footnote-26641-4-backlink">&#91;4&#93;</a>, Prima-secunda pars aurei apparatus... super constitutionibus et capitulis Cathaloniae (Barcelona, 1533); Vocabularium utriusque iuris dificillimas quasque voces iuxta receptos iuris interpretes ediscerens (Venecia, 1535); Andrea Alciato, Parergon iuris libri tres (Basilea, 1538); Jaume Call&iacute;s, Guillem de Vallseca, Jaume de Montjuic, Antiquiores barchinonensium leges quas vulgos Usaticos appellat (Barcelona, 1544); Domingo de Soto, Commentariorum... in quartum Sententiarum tomus primus (Salamanca, 1557); Antonio G&oacute;mez<a href="#footnote-26641-5" id="footnote-26641-5-backlink" name="footnote-26641-5-backlink">&#91;5&#93;</a>, Opus praeclarum et utilissimum super legibus Tauri (Salamanca, 1560); Domingo de Soto, Commentariorum... in quartum Sententiarum secundus tomus (Salamanca, 1560); Antonio G&oacute;mez, Commentariorum Variarumque resolutionum Iuris civilis (Salamanca, 1562); Cesare Fiumagiolio, In l. ij. ff. de leg. j. et in l. in quartam ad leg. falcidiam (Venecia, 1569); Tractatus de emptione et venditione eorumque omnium materiam pertinent (Venecia, 1575); Llu&iacute;s de Peguera, Aurea et elegans repetitio in ap. III incipiend. item ne super laudemio... (Barcelona, 1577); Vocabularium iuris utriusque (Lyon, 1585); Pierre Rebuffe († 2.XI.1557)<a href="#footnote-26641-6" id="footnote-26641-6-backlink" name="footnote-26641-6-backlink">&#91;6&#93;</a>, In tit. Dig. verborum et rerum significatione commentaria amplissima (Lyon, 1586) y Pedro N&uacute;&ntilde;ez de Avenda&ntilde;o, De exequendis mandatis Regnum Hispaniae quae rectoribus civitatum dantur et hodie continentur in titulo 6 libri Recopilationes vulgo nuncupatis Cap&iacute;tulos de Corregidores (Madrid, 1593). </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Al final del libro, de una forma &aacute;gil, pero muy trabajosa, ambas Mar&iacute;a Jos&eacute;, Casado y P&eacute;rez Garz&oacute;n, se ocupan del &#34;&Iacute;ndice onom&aacute;stico&#34;, del &#34;&Iacute;ndice de materias&#34; y de la &#34;Relaci&oacute;n de abreviaturas utilizadas&#34;. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Felicitamos a los autores del lujoso Cat&aacute;logo jur&iacute;dico, al decanato de la Facultad (Decana Yolanda Garc&iacute;a Calvente y Vicedecana de Investigaci&oacute;n Magdalena Mart&iacute;n Mart&iacute;nez, que caminan en la senda trazada por Alejandro Rodr&iacute;guez Carri&oacute;n) y debemos felicitarnos todos por haber dado esta serie de pasos adelante en la ruta adecuada de la consolidaci&oacute;n de unas estructuras universitarias, en algo que es objeto de percepci&oacute;n externa inmediata<a href="#footnote-26641-7" id="footnote-26641-7-backlink" name="footnote-26641-7-backlink">&#91;7&#93;</a> por parte de los investigadores espa&ntilde;oles y extranjeros, el contenido de nuestra Biblioteca jur&iacute;dica.</font></p>     <p><font size="3" face="Verdana"><strong>NOTAS</strong></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">&#91;<a href="#footnote-26641-1-backlink" id="footnote-26641-1" name="footnote-26641-1">1</a>&#93; Mejor dicho s&iacute; se alinearon, pero al cabo de unos a&ntilde;os se percataron los responsables de la Biblioteca, ante las continuas substracciones de libros, que era conveniente protegerlos mejor, y por eso se les dispuso otra ubicaci&oacute;n.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">&#91;<a href="#footnote-26641-2-backlink" id="footnote-26641-2" name="footnote-26641-2">2</a>&#93; Se imprimi&oacute; en M&aacute;laga, Facultad de Derecho, 1990, 152 p&aacute;gs.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">&#91;<a href="#footnote-26641-3-backlink" id="footnote-26641-3" name="footnote-26641-3">3</a>&#93;Dicho sea de paso, el Director de la Sala de Raros de la Universidad de Yale, ha valorado muy positivamente los dos libros en los que ha participado muy activamente Jos&eacute; Calvo Gonz&aacute;lez, el de Imprentas de Viudas y el presente In Theatro Librorum. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">&#91;<a href="#footnote-26641-4-backlink" id="footnote-26641-4" name="footnote-26641-4">4</a>&#93; Tom&aacute;s Mieres Mieres (1400-1474).</font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">&#91;<a href="#footnote-26641-5-backlink" id="footnote-26641-5" name="footnote-26641-5">5</a>&#93;Mar&iacute;a Francisca G&aacute;mez Montalvo identifica las fechas de este jurista de Talavera, que fue Arcipreste de Toledo y catedr&aacute;tico de Leyes en Salamanca. Ver Antonio G&oacute;mez (1501-1572), en Diccionario cr&iacute;tico de juristas espa&ntilde;oles, portugueses y latinoamericanos (Zaragoza-Barcelona, 2005, vol. I), p&aacute;g. 383, n&ordm; 375. No es el decretista G&oacute;mez de Espa&ntilde;a, que se doctor&oacute; en Bolonia, ni Antonio G&oacute;mez, el padre del jurista alicantino Antonio G&oacute;mez Tortosa.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scieloOrg/php/reflinks.php?refpid=S0716-5455201000010003100001&pid=S0716-54552010000100031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');"></a>&#160;]<!-- end-ref --><p><font size="2" face="Verdana">&#91;<a href="#footnote-26641-6-backlink" id="footnote-26641-6" name="footnote-26641-6">6</a>&#93; Hay quien indica que Pierre Rebuffe naci&oacute; en Baillargues en 1477.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">&#91;<a href="#footnote-26641-7-backlink" id="footnote-26641-7" name="footnote-26641-7">7</a>&#93; Uno de los elementos que se tuvo m&aacute;s en cuenta en las dos primeras investigaciones llevadas a cabo para determinar la calidad de las Universidades espa&ntilde;olas (nos referimos a la investigaci&oacute;n desarrollada por un equipo dirigido por el catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a de la Universidad de Barcelona, Jes&uacute;s de Miguel) fue el examen de las Bibliotecas. De otra forma hubiera resultado incomprensible el magn&iacute;fico pedestal en el que fueron situadas (por su cuantioso fondo bibliogr&aacute;fico, unido al de la ratio profesor/alumno) Universidades como las de Comillas o de Santa Teresa de &Aacute;vila.</font></p>     <p align="right"><font size="2" face="Verdana"><strong>Manuel J. Pel&aacute;ez    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   </strong></font><font size="2" face="Verdana">Universidad de M&aacute;laga,    Espa&ntilde;a.</font></p>      ]]></body><back>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Antonio Gómez (1501-1572)]]></article-title>
<source><![CDATA[Diccionario crítico de juristas españoles, portugueses y latinoamericanos]]></source>
<year>2005</year>
<volume>I</volume>
<page-range>383</page-range><publisher-loc><![CDATA[ZaragozaBarcelona ]]></publisher-loc>
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