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Estudios internacionales (Santiago)

versão On-line ISSN 0719-3769

Estud. int. (Santiago, en línea) vol.49 no.186 Santiago jan. 2017

http://dx.doi.org/10.5354/0719-3769.2017.45224 

DOCUMENTOS

Balance de los quince años del Plan Colombia (2001-2016): recuperación de la institucionalidad colombiana y consolidación de la presencia del Estado en el territorio nacional

Julio César Ramírez MontañezA  B 

A Profesional en relaciones internacionales. Máster en relaciones internacionales. Flinders University of South Australia. Profesor de la Facultad de Administración de Negocios Internacionales de la Universidad Pontificia Bolivariana (Bucaramanga, Colombia).

B Director del Grupo de Investigación de la Facultad de Administración de Negocios Internacionales (Gricani), Universidad Pontificia Bolivariana, Colombia.

Resumen

En el transcurso de los últimos 15 años, los gobiernos de los Estados Unidos y Colombia han trabajado conjun tamente para luchar contra el problema de seguridad más importante que ha enfrentado el continente americano en las postrimerías del siglo XXI. Los grupos narcoterroristas colombianos se convirtieron en la principal amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos en el hemisferio occidental, no solo a causa de la producción y el tráfico de drogas, sino también por las actividades terroristas en contra de los intereses de Washington en la región.

El Plan Colombia fue una estrategia que tuvo como propósito principal establecer y garantizar un Estado que pudiera ejercer su verdadera autoridad y cumplir con sus obligaciones esenciales. De igual forma, este plan tuvo un componente militar para poner fin al comercio de drogas mediante la erradicación de cultivos ilícitos.

Algunos objetivos del Plan Colombia, como reducir el cultivo, procesamiento y distribución de narcóticos ilegales, atacando el cultivo de coca, no se cumplieron. Además, durante estos años, el fenómeno de la minería ilegal co menzó a prosperar y se convirtió en una importante fuente de ingresos para los grupos narcoterroristas colombianos.

Entre los principales logros, se puede establecer que con esta estrategia el Estado colombiano ha logrado la recuperación de su institucionalidad y la consolidación de la presencia del gobierno en todas las áreas del territorio nacional, así como la reestructuración del sistema político y jurídico, el fortalecimiento de su economía, la profe- sionalización de las Fuerzas Armadas y la posibilidad de iniciar un proceso de negociación con las Fuerzas Arma das Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

El propósito central de este artículo es presentar una visión amplia acerca de las implicaciones del Plan Colom bia en el conflicto colombiano durante los últimos 15 años. Este documento pretende ofrecer una perspectiva sobre esta controvertida situación, a través de una reflexión ana lítica sobre la efectividad de esta estrategia para recuperar la institucionalidad colombiana y consolidar la presencia del gobierno en la totalidad del territorio nacional.

Con el fin de cumplir este propósito, en la primera parte de este documento se ofrece una visión general de algunos conceptos, en el plano de las relaciones interna cionales, que han surgido en el escenario internacional a partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Estos conceptos, desarrollados por el autor Roger Rotberg en su libro Cuando los Estados fallan: causas y consecuencias” (2015), basan su teoría en una clasificación de los Estados en la actualidad. Este autor los divide en Estados fuertes, Estados débiles y Estados fallidos.

En la segunda parte de este artículo, se analizan las razones por las cuales Colombia es considerada un Estado débil y no un Estado fallido. De igual forma se presentará la relación entre narcotráfico y terrorismo. En la tercera parte se analiza la participación de los Estados Unidos en el conflicto colombiano con la estrategia diplomática y mi litar denominada Plan Colombia y, finalmente, se centra la atención en analizar las principales implicaciones del Plan Colombia después de 15 años en el conflicto colombiano.

1. Estados fuertes, Estados débiles y Estados fallidos

Rotberg (2014) sostiene que nuevos conceptos como el de Estados fuertes, Estados débiles y Estados fallidos han aparecido en el escenario internacional desde el 11 de septiembre de 2001. El primer grupo es llamado por Rot berg “Estados fuertes”. Estos países, indiscutiblemente, tienen el control de sus territorios y ofrecen una gama completa de derechos políticos a sus ciudadanos. De igual forma, cuentan con indicadores altos, reflejados en el Pro ducto Interno Bruto (PIB), producto per cápita, Índice de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Transparencia Internacional e Índice de Percepción de la Corrupción (Rotberg, 2014).

Asimismo, Rotberg (2014) menciona que los Estados fuertes ofrecen altos niveles de seguridad contra la violencia política y criminal, y garantizan la libertad política y civil, creando un entorno favorable para el crecimiento de las oportunidades económicas. En estos países prevalece el imperio de la ley, los jueces son independientes, las redes de carreteras son óptimas, las telecomunicaciones funcionan rápidamente, la educación es de alta calidad, los hospitales y las clínicas atienden pacientes con eficacia.

Rotberg (2014) llama al segundo grupo “Estados débi les”. Dentro de estos países incluye un amplio espectro, que intrínsecamente son frágiles debido a circunstancias geo gráficas, físicas o limitaciones económicas fundamentales. Son temporalmente caducos a causa de los antagonismos internos, deficiencias de gestión, la codicia, el despotismo o ataques externos, y una mezcla de los dos. En los Estados débiles normalmente las tasas de delincuencia urbana y rural tienden a ser mayor y creciente, el respeto por los derechos políticos es disminuido, las redes de infraestruc tura física se han deteriorado. Las escuelas y los hospitales muestran signos de abandono, especialmente fuera de las principales ciudades. El PIB per cápita y otros indicadores económicos presentan cifras críticas, pues han caído o es tán cayendo, a veces de forma espectacular. Los niveles de corrupción son vergonzosamente altos y crecientes.

El tercer grupo es clasificado por Rotberg (2014) como “Estados fallidos”. Este autor declara que, en este caso, los gobiernos pierden legitimidad, y la naturaleza misma de la nación-Estado, en particular, se convierte en ilegítima a los ojos de sus ciudadanos. En Estados fallidos, los hechos muestran que gran parte de la violencia está dirigida contra el gobierno existente. Las guerras civiles, que caracterizan a estos países, generalmen te derivan de tener raíces étnicas, religiosas, lingüísticas u otras enemistades intercomunales. El temor de los otros, que impulsa el conflicto étnico, estimula y alimenta las hostilidades entre regímenes subordinados y grupos menos favorecidos (Rotberg, 2014).

Otro indicador que refleja a este tipo de países es el crecimiento de la violencia criminal. Cómo la autoridad del gobierno se debilita, y cómo este se convierte en opresor de sus ciudadanos, por lo que la anarquía se torna más evidente. Las bandas criminales se apoderan de las calles de las ciudades. El tráfico de armas y de drogas es más común. En Estados fallidos, la avaricia también impulsa ese antagonismo, especialmente cuando la codicia es mag nificada por sueños de botín de descubrimientos de nuevas fuentes de riqueza, como depósitos de petróleo, campos de diamantes y otros minerales (Rotberg, 2014).

1.1 Colombia, el ejemplo de la debilidad del Estado

Intentar definir la situación en Colombia durante los últimos quince años como un “Estado fallido” o una guerra civil o simplemente como narcoterrorismo, podría condu cir a resultados inexactos. En su lugar, una combinación de todas las descripciones anteriores probablemente sería más precisa para un mejor entendimiento de la realidad del conflicto colombiano.

Este documento pretende ofrecer un análisis sobre esta controvertida situación. Inicialmente, es importante decir que para el autor de este artículo, Colombia no ha sido un Estado fallido, porque este concepto tiene dos elementos principales, como son el detrimento de control territorial y la pérdida del monopolio de la fuerza por el gobierno. Por ello, Colombia no puede ser catalogado como un “Estado fallido”, porque el control territorial y el ejercicio de la fuerza por parte del Estado nunca han sido totalmente perdidos.

Además, Colombia no ha experimentado una guerra civil, porque el país no está dividido en dos fracciones y la mayoría de la población no está afiliada con los actores ar mados del conflicto. En ese sentido, Gómez (2001) sostiene que una “guerra civil puede ser, por ejemplo, un conflicto entre dos tribus (ej. los tutsis y huts), dos grupos étnicos (ej. serbios y albaneses), dos ejércitos dentro de un mismo Estado (ej. Ruanda, Yugoslavia, Irlanda, Rusia). Ninguno de los de arriba describe la situación colombiana”.

Este artículo propone la hipótesis de que antes de la aplicación del Plan Colombia, este país era un Estado débil, que ha experimentado una guerra irregular entre las fuerzas de seguridad colombianas y los tres principales grupos narcoterroristas de las FARC, el ELN y los grupos para militares. Estos terroristas controlan extensas zonas del territorio colombiano, son financiados por el narcotráfico y la extorsión de la población civil.

2. Debilidad del Estado colombiano en 2001

Si bien numerosos autores, analistas y dirigentes polí ticos creen que Colombia era un Estado fallido en 2001, este artículo argumenta que antes de la implementación del Plan Colombia, este país era un Estado débil, que experi mentaba actividades de terrorismo contra la población civil por parte de grupos armados al margen de la ley. Muchos factores han contribuido en el conflicto colombiano. La inestabilidad en Colombia se deriva, principalmente, de la interacción y la sinergia resultante de dos tendencias distintas, como son el surgimiento de una economía sub terránea, basada en la producción y comercialización de drogas ilícitas, y el crecimiento de los desafíos armados a la autoridad del Estado.

La primera fuente de inestabilidad se ha visto reflejada en la creciente influencia de una red de narcotráfico y su infiltración en las instituciones básicas de la sociedad. Para muchos analistas, el tráfico de droga ha sido identificado como el problema central del conflicto colombiano. Este fenómeno, para algunos autores, distorsiona la economía, destruye los avances de la distribución de la tierra, corrom pe a la sociedad, daña el clima de inversión, destruye eco sistemas frágiles y ofrece amplios recursos para financiar a todos los grupos armados.

La segunda fuente de inestabilidad es el crecimiento de los grupos narcoterroristas, así como el desarrollo de la vio lencia organizada, perpetrada por fuerzas de autodefensa ilegal (Gómez, 2011, 36).

Los grupos narcoterroristas colombianos han venido utilizando el terror y el miedo como sus principales estra tegias de guerra. Desde la década de los '90, Colombia ha sido el país más problemático en el hemisferio occidental. Los narcotraficantes, las guerrillas y las bandas criminales (Bacrim) alimentaron una espiral de violencia que hizo que la metáfora “colombianización” estuviera siempre relacio nada como ejemplo de un Estado fracasado.

Los hechos demuestran que durante el período del presente análisis, Colombia fue el país más violento del mundo, más del 80% de los secuestros del mundo tuvieron lugar en Colombia y el desplazamiento de la población ha superado a la de la crisis de Kosovo. Colombia también ha sido el principal exportador de cocaína en el mundo (Pecault, 2001, 134).

La tasa de secuestros también fue la más alta en el mundo durante este período. El terrorismo colombiano tomó la forma de secuestro indiscriminado de personas por razones económicas, a fin de producir recursos para financiar la guerra. Las FARC han utilizado a la población civil para forzar una ley para el intercambio de militantes de la guerrilla en la cárcel (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en Colombia, 2015).

La degradación del conflicto, durante los últimos años, también está relacionada con el aumento de la violación reiterada del Derecho Internacional Humanitario (DIH) por parte de grupos irregulares. El uso indiscriminado de cilindros para atentar contra los municipios colombianos, la amenaza constante a civiles por negarse a pagar extorsio nes, el irrespeto de territorios indígenas y afroamericanos, los asesinatos selectivos y masacres masivas, los ataques contra la infraestructura de la nación que afectan a las vi das de miles de personas, son ejemplos de esas violaciones (Snyder y Durán, 2010).

3. Colombia: hogar de grupos narcoterroristas

Desde finales del siglo XX, la construcción teórica y conceptual en torno a los fenómenos del tráfico de dro gas y el terrorismo ha sido objeto de un fuerte debate. El contenido y el significado de la denominada amenaza de “narcoterrorismo”, tal como ha sido definida por el actual discurso político, esconden paradojas teóricas y simplifi caciones conceptuales que, no obstante, han justificado el acto de la guerra en un contexto global.

Cambios en el orden internacional tras los aconteci mientos del 11 de septiembre de 2001 centran la relación entre Estados Unidos y Colombia en la cuestión del terro rismo. La seguridad se convierte en un tema de alcance global y colectivo, y los conflictos en todo el mundo cada vez más se cuentan en el contexto de la guerra contra el terrorismo emprendida por los Estados Unidos. Desde entonces, los vínculos entre el terrorismo internacional y el tráfico internacional de drogas se convierte en una fuente de mayor estudio para los medios de comunicación y el mundo académico, particularmente en los Estados Unidos (Gomis, 2015).

Estas circunstancias crearon un entorno en el que hubo mucha menos tolerancia para los grupos terroristas colombianos. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las bandas criminales (Bacrim) son fuerzas mili tares bien armadas y equipadas, con amplias capacidades de inteligencia. Obtienen cientos de millones de dólares por año en ganancias ilegales, gran parte del comercio de la droga. Los diferentes actores del conflicto interno han victimizado a la población civil colombiana con secuestros masivos, desplazamientos forzados, masacres, violaciones contra los derechos humanos y el derecho humanitario internacional. Estos terroristas también tienen el control de extensas zonas del territorio colombiano, y son financiados por el narcotráfico y la extorsión de la población civil.

Bhattacharjee afirma que el término narcoterroris- mo puede definirse como el uso del terror organizado para asegurar el control de un Estado por parte de redes criminales organizadas o por grupos insurgentes o por una combinación de cualquiera de ellas para lograr un control político, económico o social sobre la base del cumplimien to de objetivos organizativos y financieros, a través de la potenciación del tráfico de drogas (Bhattacharjee, 2008).

Otro autor, como es Gomis (2015), define el concepto de narcoterrorismo como el conjunto de una gama de si tuaciones, donde se incluyen actos de violencia perpetrados por los traficantes de drogas para promover y proteger sus intereses económicos, el uso de drogas o actividades rela cionadas directa e indirectamente por las organizaciones terroristas para financiar sus operaciones, la cooperación entre narcotraficantes y organizaciones terroristas para beneficio mutuo y la fusión de las organizaciones de tráfico de drogas y las organizaciones terroristas para llevar a cabo tanto el tráfico de drogas como actividades terroristas.

Mantilla-Valbuena (2008) también afirma que este término describe los estrechos vínculos entre los nar cotraficantes colombianos y diversos segmentos de la sociedad. Mantilla-Valbuena explica cómo Colombia es el mejor ejemplo de lo que significa el concepto de narcoterrorismo y donde el comercio de drogas es un factor importante. Todos los grandes problemas del país están vinculados con este fenómeno. En la guerrilla y grupos Bacrim, áreas controladas de Colombia, un ciclo del te rrorismo y el narcotráfico ha crecido vertiginosamente en una relación mutuamente dependiente.

Además, el narcoterrorismo en Colombia constituye una amenaza para el orden internacional en la región y el bienestar de cualquier número de países. Este fenómeno ha afectado también a los países limítrofes de Venezuela, Panamá, Ecuador y Brasil. La amenaza adopta formas diferentes en los distintos países: las ejecuciones extraju diciales, las personas desplazadas huyendo de la violencia, tráfico de drogas, blanqueo de dinero, el secuestro, el tráfico ilegal de armas, la corrupción de funcionarios del gobierno, policías, militares, jueces y otros funcionarios judiciales, la inmigración ilegal, el daño ecológico y las distorsiones económicas causadas por rápidos movimientos de capital y cuyo paradero se desconoce (Marcella y Shulz, 1999).

3.1 Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)

Las FARC son uno de los mayores y más brutales movi mientos insurgentes en el mundo. El grupo fue fundado en 1964, cuando declaró su intención de derrocar al gobierno e instalar un régimen marxista. Pero la táctica cambió en los años noventa, cuando fuerzas paramilitares de derecha buscaron su exterminio, generando que las FARC se in volucraran cada vez más en el narcotráfico para recaudar dinero para su campaña militar.

Este grupo tiene un ejército grande y bien equipado, además de lucrativas fuentes de ingresos como producto res de drogas. Los ingresos procedentes del narcotráfico y otras actividades ilegales les proporcionan los recursos para intensificar su desafío político y militar para el Estado colombiano. Las finanzas de este grupo terrorista tienen dos ítems que representan aproximadamente el 90% de sus ingresos totales: los recursos del narcotráfico represen tan aproximadamente el 54%, mientras que el secuestro representa alrededor del 36% (Pecaut, 2008). Asimismo, según autoridades colombianas, algunas unidades de las FARC reciben ingresos aproximados del orden de los US$ 400 millones a US$ 1 mil millones por año (Pecaut, 2008).

De igual forma, las FARC han empleado una gran va riedad de tácticas: directamente se enfrentó a las fuerzas de seguridad en las zonas rurales, mantiene células terroristas urbanas y ha puesto bombas en lugares estratégicos, como las instalaciones petroleras y oleoductos. No obstante, en noviembre de 2012, las FARC y el gobierno colombiano iniciaron negociaciones de paz, centrándose en seis cues tiones clave: la reforma agraria, la participación política, el desarme de los rebeldes, el tráfico de drogas, los derechos de las víctimas y la aplicación del acuerdo de paz.

3.2 Ejército de Liberación Nacional (ELN)

El Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia es el segundo mayor grupo guerrillero de izquierda. Este es un antiguo grupo insurgente marxista, formado en 1965 por intelectuales urbanos inspirados por Fidel Castro y el “Che” Guevara. Tiene aproximadamente 4 mil combatien tes armados y sus principales actividades son el secuestro, la extorsión, bombardeos y guerra de guerrillas (Seguridad Global, 2015).

El colapso de la Unión Soviética y la crisis económica en Cuba llevaron a una reestructuración de la financiación del ELN. En los últimos años, unidades de este grupo insur gente se han involucrado en el tráfico de drogas, a menudo formando una alianza con bandas criminales, realizando anualmente cientos de secuestros extorsivos, los que a menudo van dirigidos a los empleados extranjeros de las grandes corporaciones, especialmente en la industria del petróleo. Con frecuencia, los asaltos a la infraestructura energética han causado graves daños a los ductos y a la red de distribución eléctrica (Vélez, 2014).

3.3 Bandas criminales (Bacrim)

El gobierno colombiano tiene a las Bacrim como el nuevo enemigo y la mayor amenaza a la seguridad nacio nal. Las bandas, que incluyen a los ex combatientes para militares, están involucradas en el tráfico de drogas y la extorsión. Con nombres como las Águilas Negras, el Clan Usuga, Oficina de Envigado y Los Rastrojos, combinan el control de la producción de cocaína y las actividades de contrabando con extrema violencia.

Los grupos paramilitares o bandas criminales (Bacrim) son las milicias privadas, inicialmente organiza das como autodefensas y financiadas por terratenientes que han trabajado para combatir a la guerrilla colombiana y sus partidarios. El grupo llevó a cabo masacres y asesinatos dirigidos a activistas de izquierda que hablan en contra de ellos. Además, las Bacrim tienen un control sobre el cultivo de coca de casi 75 mil campesinos en todo el país. Este grupo terrorista dedica alrededor de dos tercios de sus fuer zas a custodiar o transportar drogas y al funcionamiento de laboratorios de drogas (Céspedes, 2012).

Ex miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia, el Clan Usuga, la Oficina de Envigado y Los Rastrojos se financian mediante el tráfico de drogas y han llevado a cabo numerosos actos de terrorismo, incluida la matanza de cientos de civiles, el desplazamiento forzado de pueblos enteros, y el secuestro de personalidades políticas. Muchas de estas acciones fueron diseñadas para aterrorizar e inti midar a la población local (Céspedes, 2012).

4. Implicaciones del Plan Colombia DESPUÉS de 15 Años (2001-2016)

Las relaciones entre los gobiernos de Estados Unidos y de Colombia, después del 11 de septiembre de 2001, fueron complejas, marcadas en varias prioridades, pero especial mente en la aplicación del Plan Colombia. Los componentes de este plan incluían ayuda al gobierno colombiano para asegurar un control efectivo sobre el territorio nacional, el fortalecimiento de las instituciones democráticas, la búsqueda de desarrollo económico y la protección de los derechos humanos. De igual forma, una asistencia para aumentar las capacidades de antinarcóticos de Colombia, así como el mejoramiento en la protección de los derechos humanos (Embajada de EE.UU. en Colombia, 2012).

El texto oficial del Plan Colombia sostiene que “es una estrategia para hacer frente al reto histórico de establecer y garantizar una sociedad donde el Estado colombiano pueda ejercer su autoridad y cumpla con sus obligaciones esenciales” (Plan Colombia, 2001). El plan ha sido elogiado por algunos por salvar a Colombia de convertirse en un Estado fallido, y también ha sido fuertemente criticado por los defensores de derechos humanos por los excesos a que dio lugar.

Según Amnistía Internacional (2013), el Plan Colom bia es el nombre del paquete de ayuda que el gobierno de Estados Unidos empezó a ofrecer desde el año 2000 a Colombia. Fue creado como una estrategia de lucha contra la droga y contribuir a la paz, principalmente a través de medios militares. El gobierno de EE.UU. otorgó grandes cantidades de ayuda a Colombia bajo la administración del ex presidente Bill Clinton. Desde el comienzo del Plan Colombia, Estados Unidos ha dado a este país más de 5 mil millones de dólares, de los cuales la mayoría ha estado dirigido a las fuerzas militares y de policía. Estos aportes son considerablemente superiores a lo que se da en la asistencia económica y social (A. I., 2013).

A fin de lograr los objetivos principales del Plan Colombia, su estrategia se dividió en dos categorías: el componente militar, que incluye donaciones de países extranjeros, especialmente de los Estados Unidos, para mejorar la capacidad del Ejército para luchar contra la insurgencia, y el componente social, que apunta a aumentar la legitimidad del gobierno dentro de su población a través de las inversiones públicas.

En el Plan Colombia hubo 10 estrategias principales:

Estrategia económica tendiente a mejorar la capaci dad del Estado colombiano para cobrar impuestos, permitiéndole al país alcanzar una fuerza econó mica significativa como contrapeso viable para el tráfico de drogas. Estrategia fiscal y financiera que trató de buscar austeridad y ajuste a través de los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional. Estrategia de paz contra el tráfico de drogas, la corrupción y la violación de los derechos humanos. Estrategia de la defensa nacional para reestructurar y modernizar las Fuerzas Armadas y la policía. Estrategia judicial y de derechos humanos para superar la impunidad y la crisis humanitaria. Estrategia contra las drogas para detener el flujo de dinero de la droga, a los insurgentes y otras organizaciones armadas. El plan incorporó una estrategia de desarrollo alternativo que buscaba conservar las zonas fo restales y poner fin a la peligrosa expansión ilegal de los cultivos por toda la cuenca del Amazonas y Colombia, en amplias zonas de parques naturales de inmensa biodiversidad. Una estrategia de participación social para fomen tar la rendición de cuentas en el gobierno local, la participación de la comunidad en los esfuerzos de lucha contra la corrupción, y la presión sobre los grupos armados ilegales para poner fin a los se cuestros, la violencia y el desplazamiento interno. Estrategia de desarrollo humano para garantizar más la educación y la salud. Estrategia internacional para combatir la droga ilegal.

4.1 Consecuencias negativas del Plan Colombia

Hay varias consecuencias negativas del Plan Colombia. Los cultivos de coca crecieron fuertemente en los últimos años. Además, con este plan la minería ilegal comenzó a prosperar y se convirtió en una importante fuente de ingresos para las FARC, el ELN y las Bacrim. Asimismo, durante el tiempo del Plan Colombia surgieron nuevos grupos criminales, como lo son las bandas criminales.

4.1.1 Fracaso en la reducción de cultivos de coca en Colombia

No se ha conseguido la meta del Plan Colom bia de reducir el cultivo, procesamiento y distribución de narcóticos ilegales. El Centro de Progreso Estadounidense (2016) declara que Colombia ha recuperado su posición como el más grande productor del mundo con 69,132 hectáreas en 2014, último año para el que existen datos disponibles.

A pesar de los esfuerzos de los gobiernos de Estados Unidos y Colombia para contrarrestar las actividades de narcotráfico de estos grupos armados ilegales, este país sigue siendo el origen de aproximadamente el 90 por cien to de la cocaína que entra en los Estados Unidos. El Plan Colombia fue diseñado supuestamente para aminorar la producción de cocaína, y a esta altura no se ha cumplido con este propósito.

Según Cosoy (2016), el Plan Colombia ayudó en la fumigación aérea de más de 1,6 millones de hectáreas de cultivos de coca en el país, mediante el controvertido herbicida glifosato, que podría haber puesto en peligro a la población de Colombia, porque el glifosato es “proba blemente carcinógeno”.

Además, según datos de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, la producción potencial de cocaína aumentó de 290 toneladas en 2013 a 442 tone ladas en 2014, cuando se presentó un alza de 52%. Los cultivos de coca crecieron fuertemente en los Parques Nacionales Naturales del departamento del Guaviare (ONUDD, 2015).

Como parte de sus conversaciones con las FARC, el gobierno colombiano terminó sus esfuerzos de erradi cación aérea, que también habían sido atacados por su negativo impacto ambiental y humano. En la ausencia de erradicación aérea de cultivos de coca, se espera que siga aumentando.

4.1.2 Surgimiento y auge de la minería ilegal como fuente de ingresos para grupos narcoterroristas

Mientras toda la atención se centró en otros asuntos relacionados con la seguridad, la minería ilegal comenzó a prosperar y se convirtió en una importante fuente de ingresos para los grupos ilegales. “Que nunca fue incluido en el Plan Colombia. Eso fue porque las principales fuentes de in gresos para los grupos rebeldes, identificadas inicialmente por las autoridades, eran el tráfico de drogas, el secuestro y la extorsión. Pero el problema se vuelve más grave solo después de 2007, con el aumento del precio internacional de los commodities” (Cosoy, 2016).

4.1.3 Aparición de nuevas bandas criminales (Bacrim)

A pesar de los éxitos en la lucha contra los principales ac tores no estatales como las FARC, Colombia ha sido tes tigo de la aparición de bandas criminales, o Bacrim, que son los sindicatos vinculados a los ex paramilitares. Estas bandas criminales representan una nueva generación de narcotraficantes en Colombia (Cosoy, 2016).

4.2 La efectividad del Plan Colombia

El Plan Colombia tiene varias ventajas. Inicialmente se puede señalar que con el Plan Colombia el país ha rees tructurado su sistema político y jurídico. De igual forma, ha fortalecido su economía. Además, ha desarrollado una profesionalización de las Fuerzas Armadas, y la más impor tante es que con el componente militar del Plan Colombia, se ha logrado la capitulación de algunos grupos terroristas, lo que ha posibilitado el inicio de un proceso de paz con buenas perspectivas.

Además, el número de combatientes de las FARC y sus capacidades han sido drásticamente reducidos por los continuos ataques contra sus principales dirigentes, la captura o muerte de miembros de las FARC en zonas conflictivas y un gran número de deserciones. Según los funcionarios colombianos y estadounidenses, las capacida des de este grupo insurgente y sus finanzas han disminuido sustancialmente como resultado de la presión continua de los militares colombianos. Además, con el Plan Colombia ha habido una reducción considerable de la violencia en todo el país, viéndose reflejada con una caída brusca de los secuestros y matanzas.

4.2.1 Mejoramiento en el sistema político y jurídico

Con los recursos del Plan Colombia, el país implemento un nuevo sistema acusatorio y oral, caracterizado por el debate y la controversia entre las partes implicadas, des pués de más de 100 años de tradición escrita/inquisitorial. Colombia ha cambiado de un sistema de justicia mezclado con elementos tanto de la acusación e inquisitivo a un sis tema exclusivamente acusatorio. El proceso de transición del antiguo al nuevo sistema fue financiado y apoyado por el gobierno de los Estados Unidos (USG) a través del De partamento de Justicia y a través de los fondos asignados a Colombia cada año, en el marco del Plan Colombia. En los últimos cuatro años, la Fiscalía General ha recibido más de 150 millones de dólares, así como apoyo y asistencia técnica (EE.UU. Oficina en Colombia, 2014).

4.2.2 Las mejoras económicas y sociales

Restrepo, en su artículo “Los Estados Unidos y Colombia a partir de la seguridad asociados a los socios globales en la paz”, argu menta que, como su situación de seguridad ha mejorado, Colombia ha hecho enormes avances económicos durante los últimos 15 años. En 2014, el producto interno bruto de Colombia, o el PIB, había crecido a 377,7 millones de dólares, frente a 99,88 millones de dólares en 2000, con virtiéndola en la tercera economía más grande de América Latina.

Colombia también ha experimentado importantes re ducciones de la miseria, presentándose reducciones en el porcentaje de la población que vive por debajo del umbral nacional de pobreza. Por ejemplo, estas cifras disminuyeron de 64 por ciento en 1999 a 28,5 por ciento en 2014. La pobreza extrema ha disminuido aún más vertiginosamente desde 23 por ciento en 2000 a 8,1 por ciento en 2014 (Res trepo, 2016).

El coeficiente de GINI, indicador líder de la desigualdad económica, demuestra que los índices en Colombia siguen siendo altos, aún cuando en los últimos 15 años se ha reducido de 58,7 a 53,3 (Restrepo, 2016).

4.2.3 La profesionalización de las Fuerzas Armadas colombianas

En 2016, los Estados Unidos invertieron US$ 10 millones en mejorar la seguridad y la estabilidad en Co lombia. Según la organización no gubernamental Oficina de Washington para América Latina (WOLA), el 71% de la inversión estadounidense para el Plan Colombia se destinó a: movilidad aérea, la erradicación de los cultivos ilícitos, la interdicción del tráfico de drogas (aéreo, marítimo, terrestre y fluvial), capacitación y desarrollo, inteligencia, formación y centros de mantenimiento (WOLA, 2016).

Restrepo (2016) declara que gran parte de la financia ción del Plan Colombia ha sido utilizada para aumentar la capacidad del Estado, y en particular la capacidad de las instituciones de seguridad del país. Las fuerzas milita res han experimentado enormes mejoras con el tiempo, debido en gran parte al apoyo financiero de Washington, que ha permitido ayudar a entrenar y equipar a las fuerzas colombianas. De 2000 a 2008, por ejemplo, la Brigada de Aviación del Ejército de Colombia recibió 844 millones de dólares del gobierno de los Estados Unidos, lo que le permite casi triplicar su flota de aviones de más de 100 helicópteros (Restrepo, 2016).

Además, desde 2000 a 2008, los militares colombianos han aumentado el número de las fuerzas de tierra como resultado de 104 millones de dólares asignados por Wash ington. También se han utilizado recursos para asesorar y capacitar a los militares colombianos e incrementar el número de soldados profesionales de 20 mil efectivos, registrados en 1998, a 83 mil, calculados en el año 2014 (Restrepo, 2016).

4.2.4 Capitulación de los grupos narcoterroristas y el inicio de un proceso de paz

Tras 50 años de conflic to armado, la administración Santos inició en 2012 un proceso de negociación que busca obtener un acuerdo de paz negociado con la guerrilla de las FARC, sobre la base de la integridad territorial, la democracia y los derechos humanos. El proceso de paz ha sido uno de los objetivos de los gobiernos colombianos. El Presidente Santos asumió el liderazgo personal del papel del gobierno en este proceso (Cosoy, 2016).

Colombia está más cerca que nunca de lograr la paz, incluso como éxito nuevamente parece eludir la admi nistración de Juan Manuel Santos. Las delegaciones que representaban al gobierno y las Fuerzas Armadas Revolu cionarias de Colombia (FARC) han llegado a un consenso sobre cuatro de los seis puntos de negociación oficiales, incluidos acuerdos amplios sobre una reforma agraria, una reforma política que permita la participación en la vida pública de los ex combatientes, entre otros puntos (Cosoy, 2016).

5. Conclusiones

Antes de la intervención de los Estados Unidos con el Plan Colombia, este país era considerado un “Estado débil” que experimentaba una guerra irregular entre las fuerzas de seguridad colombianas contra los tres princi pales grupos irregulares de las FARC, el ELN y los grupos paramilitares. Estos terroristas controlaban extensas zonas del territorio colombiano, eran financiados principalmente por el narcotráfico y la extorsión de la población civil.

Los cambios en el orden internacional tras los sucesos del 11 de septiembre reorientaron la relación entre los go biernos de Colombia y los Estados Unidos sobre la cuestión del terrorismo. Desde los ataques a las Torres Gemelas, la cuestión de seguridad pasa a convertirse en un asunto de interés colectivo y de alcance global. A partir de entonces, los conflictos en todo el mundo son, cada vez más, objeto de atención de Estados Unidos dentro del contexto de la “guerra contra el terror”.

El narcoterrorismo en Colombia afectaba importantes intereses de los Estados Unidos en la región, pues entre el 80 y el 90 por ciento de la cocaína y aproximadamente dos tercios de la heroína que se consume en los Estados Unidos son producidos en Colombia. De igual forma, el deterioro del conflicto colombiano se propagó generando la inestabilidad y el conflicto más allá de sus fronteras, afectando principalmente a la región andina.

BILIOGRAFÍA

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