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Cuadernos de historia (Santiago)

versão On-line ISSN 0719-1243

Cuadernos de Historia  no.45 Santiago dez. 2016

http://dx.doi.org/10.4067/S0719-12432016000200006 

ESTUDIOS

Asociacionismo árabe en Valparaíso durante el siglo XX. Un mecanismo de integración a la sociedad receptora*

Arab associations in Valparaiso during the twentieth century. A mechanism of integration into the host society

 

Baldomero Estrada**

 ** Doctor en Historia, Instituto de Historia, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Correo electrónico: bestrada@ucv.cl


Resumen

El trabajo procura mostrar cómo la estructura asociativa de la colectividad árabe de Valparaíso le ayuda en su proceso de integración a la sociedad receptora. Se parte de la base de la existencia de dos posiciones al respecto. Por un lado, se sostiene que las asociaciones facilitan la integración de los inmigrantes a la sociedad de acogida (teoría integracionista) y por otra parte se afirma que las instituciones creadas por los inmigrantes fortalecen su identidad y retardan su integración (teoría de enclave).
Se propone una visión histórica del tema que considera aspectos como posicionamiento internacional del país de origen de las colectividades, su evolución socioeconómica, perspectivas futuras y número de integrantes. Se percibe a las instituciones como una consecuencia de las características señaladas y no causales del tipo de relación que establecen con la sociedad receptora.

Palabras clave: asociacionismo, inmigración, “teoría integracionista”, “teoría enclave”, colectividad árabe.


Abstract

The paper attempts to show, as the ethnic associations structure of the Arab community of Valparaiso helps in the process of integration into the host society. It assumes the existence of two positions on the matter. On the one hand, it is argued that associations facilitate the integration of immigrants into the host society (integration theory) and on the other hand states that the institutions created by immigrants strengthen their identity and their slow integration (enclave theory).
A historical view of the subject considering aspects such as international positioning of the country of origin of communities, socio-economic developments, future prospects and number of members is suggested. It is perceived to institutions as a result of the aforementioned features and no such causal relationship established with the host society.
 

Key words: associations, immigration, “integration theory”, “enclave theory”, Arab community.


 

Introducción

El objetivo de esta investigación es demostrar la importancia que tienen las instituciones de las comunidades inmigrantes respecto a los beneficios para la propia colectividad y su relación con la sociedad de acogida, utilizando como caso específico de estudio la comunidad árabe de Valparaíso. Para lograr un apropiado conocimiento del papel de las instituciones, nos detendremos a analizar los diversos enfoques bajo los cuales se ha estudiado el asociacionismo migrante, lo que permite conocer las características generales de la colectividad árabe de Valparaíso en cuanto a aspectos demográficos, laborales y socioeconómicos durante el siglo XX. Posteriormente, se destacarán las organizaciones más importantes creadas por la comunidad en Valparaíso y cuáles fueron sus objetivos a lograr. Finalmente, se concluye con el análisis de la evolución de las asociaciones considerando al desarrollo del grupo árabe a través del tiempo. Las fuentes utilizadas son de carácter bibliográfico, entrevistas, periódicos y guías de la colectividad.

Las propuestas teóricas existentes para analizar el tema fundamentalmente se han planteado desde la sociología y mayoritariamente a partir de casos contemporáneos. De acuerdo con la clasificación de los sociologos Glanville y Lauer y Yan existen dos líneas teóricas sobre el tema: las teorías de la integración y del enclave1. Las primeras sostienen que las asociaciones facilitan los vínculos de las comunidades migrantes con la sociedad receptora e incrementan el capital social de los inmigrantes. Las segundas, las de enclave acentúan el rol de defensa de la identidad que desempeñan las instituciones étnicas lo cual limita el proceso de integración de los inmigrantes a la sociedad de acogida.

Entre quienes postulan la teoría integracionista, a partir de procesos contemporáneos, destacan: Robert Putnam, Dan Rodríguez García y A. Morell2. Por otro lado, entre quienes privilegian la teoría del enclave sobresalen Thomas Rotolo, Bekkers et al. y J. L. Molina et al.3

Para el fenómeno migratorio de la primera globalización (1870-1930) existen algunos trabajos sobre el tema especialmente en los Estados Unidos de Norteamérica. Entre los especialistas sobre el fenómeno podemos señalar a H. Nelli, quien estudió a la comunidad italiana en Chicago y sostiene que las asociaciones étnicas reforzaron la unida ítalo-americana4. En una postura contraria ubicamos a Samuel Baily, quien en una investigación sobre las asociaciones italianas argentinas, concluyó que el asociacionismo llevado a cabo por esta colectividad “creó una barrera a la absorción cultural de los inmigrantes, apoyando así una forma de interacción cultural pluralista entre los inmigrantes italianos y la sociedad receptora”5.

Enfoques sobre el tema del asociacionismo

Referirse al tema del asociacionismo inmigrante en América Latina desde una perspectiva histórica, para la primera mitad del siglo XX, implica una serie de aclaraciones y precisiones previas. Resulta complejo generalizar respecto a los comportamientos de los grupos inmigrantes que llegaron a nuestro continente en cuanto a las estructuras asociativas que construyeron al interior de sus comunidades. Se supone también que el detenerse en un mismo colectivo no permite obtener conclusiones similares en cuanto a su evolución y comportamiento por el solo hecho de tener la misma procedencia y encontrarse en un mismo país de acogida. Es decir, la estructura asociativa de un determinado colectivo no es similar en las diversas ciudades de Chile en donde se establecieron. Múltiples factores, como posicionamiento internacional del país de origen, tamaño y poder económico de cada colectivo, desempeñan roles significativos al momento de decidir la creación, funciones y características de las instituciones étnicas.

La concentración de los estudios migratorios en los Estados Unidos, que recibió millones de inmigrantes, hizo pensar, por un tiempo, que allí se generó una suerte de cultura asociativa por parte de todas las colectividades, incluidas aquellas que no tenían precedentes de tal interés, como era el caso de los sirios6. Posteriores investigaciones han demostrado, para el caso de los árabes, que la actividad asociativa se ha manifestado en diferentes lugares, como Argentina7, Uruguay8 y Brasil9. Igualmente, es palmario que las comunidades inmigrantes desarrollan mayor capacidad organizacional que en su lugar de origen como consecuencia de las nuevas necesidades que impone la migración. Por la misma razón es que tampoco podríamos encontrar explicaciones del asociacionismo utilizando como referencia la experiencia asociativa de la comunidad receptora. Por consiguiente, no resulta convincente otorgar a determinados países de origen el poseer cualidades especiales que determinan los movimientos asociacionistas.

A lo detallado anteriormente, se puede agregar que no existe correlación entre diferencias culturales del grupo inmigrante y sociedad receptora y mayor necesidad de crear instituciones étnicas. Los inmigrantes españoles y portugueses en Argentina y Brasil, respectivamente, han creado tanto o más instituciones que las comunidades asiáticas en esos países10.

Es evidente que las asociaciones otorgan a los inmigrantes mayor visibilidad, por cuanto son la memoria institucional de la inmigración y la parte más visible de ella11. De alguna manera, el funcionamiento de las instituciones va mostrando el proceso evolutivo del colectivo en sus aspectos socioeconómicos y demográficos. Es decir, la forma como las instituciones se van relacionando con la sociedad receptora, el tipo de servicio que ellos ofrecen, el potencial económico que poseen, la evolución generacional que experimentan en su tránsito de grupos endogámicos a exogámicos.

En la actualidad, las colectividades inmigrantes enfrentan problemas muy diversos a los grupos que llegaron a comienzos del siglo XX, debido a que las políticas públicas existentes limitan el acceso al uso y beneficio de los servicios estatales existentes. Además, la legislación migratoria es más bien restrictiva, a diferencia de la permisividad que existió desde fines del siglo XIX hasta comienzos del siglo XX. Los inmigrantes llegados a comienzos del siglo XX, debido a la ausencia de servicios públicos, tuvieron que preocuparse fundamentalmente de solucionar las diversas necesidades de tipo previsional, de salubridad y de carácter social. De allí la preocupación por crear sociedades de socorros mutuos, hospitales y clubes sociales.

Una colectividad en donde la mayoría de los miembros pertenece a la segunda generación está motivada por objetivos distintos a los de sus padres y por consiguiente sus intereses se orientan hacia fines diferentes a los de sus antepasados. Las primeras instituciones que se crearon generalmente tuvieron como principal preocupación proteger la identidad étnica, superar el aislamiento y buscar estrategias apropiadas para la adaptación a un medio desconocido. La evolución que tiene una comunidad migrante va modificando la estructura, potencialidades y objetivos de sus instituciones. Una vez que se han consolidado socialmente y han logrado un buen posicionamiento económico, sus preocupaciones no están en superar el aislamiento sino en aumentar sus redes sociales en la sociedad receptora, es decir ampliar su esfera de poder superando el primitivo ámbito étnico que las capacitó, para seguir avanzando en un medio que paulatinamente se hizo más conocido y controlable. Se debe también tener en consideración que los procesos de modernización estimulan el asociacionismo, especialmente cuando se produce mayor desarrollo económico12.

La relación, presente o ausente que el colectivo tiene con su país de origen es también importante en el diseño de las asociaciones que establezca, ya que puede ser distinta la predisposición de quienes vuelven a su país de origen a la de aquellos que emigran definitivamente. Se conoce el caso de los británicos o alemanes que llegaron a Chile, mayoritariamente a Valparaíso, como funcionarios de casas mayoristas, sedes bancarias u otras instituciones de carácter internacional. Estas comunidades sabían que estarían por un número determinado de años para luego desplazarse a otro lugar y por consiguiente mostraron escaso interés por integrarse a la sociedad receptora y por el contrario crearon instituciones que resguardaban su etnicidad como por el ejemplo clubes sociales en donde solo se hablaba su idioma nativo13.

La situación anteriormente detallada se contrapone a la situación de los árabes que llegaron a comienzos del siglo XX. Ellos llegaron huyendo del sometimiento del Imperio Otomano, buscando un lugar en donde establecerse y aprender rápidamente su idioma, sin preocuparse mayormente que sus descendientes conservaran su lengua nativa. La estrategia es acelerar la integración y eliminar los factores de discriminación. En este escenario, los árabes desechan la valoración del idioma que hacen algunos especialistas en la construcción de la identidad de los inmigrantes14. La intención primera de los árabes fue facilitar la integración de sus hijos y vieron que la práctica del idioma árabe constituía un impedimento para tal propósito15.

Luego de haber revisado los principales lineamientos teóricos en los que se sustenta este estudio, es importante enfocar el análisis asociacionista en el proceso particular del colectivo árabe en Valparaíso durante el siglo XX. Para ello es importante indicar que, para efectos de esta investigación, se concibe que las asociaciones cumplan funciones acordes a la cultura, a las características socioeconómicas y a las peculiaridades de su entorno. Estos aspectos son los que podrían facilitar o inhibir la integración a la sociedad receptora. Significativa es la actitud que esta última tenga, así como también el carácter evolutivo de las instituciones de acuerdo con la composición generacional y socioeconómica del colectivo. Lo cual altera las motivaciones y necesidades originales que motivaron la constitución de las diversas organizaciones.

Características generales de la colectividad árabe de Valparaíso

Un aspecto importante que cabe mencionar en cuanto a la inmigración árabe a América hispana tiene que ver con el casi nulo conocimiento que tenía nuestra sociedad, en general, de su cultura. De allí la denominación generalizada de turcos que se les da por el hecho de haber estado sometidos al Imperio Otomano por más de cinco siglos. En Chile se desconoció la presencia árabe en España por casi ocho siglos y la fuerte influencia cultural que imprimieron a la cultura de nuestros conquistadores hispanos y que en parte, posteriormente traspasaron a Hispanoamérica.

En el caso de los europeos, su importancia en el comercio y los sólidos referentes culturales que se tenía de ellos les daba un posicionamiento mucho mayor que a los árabes ante la mayoría de nuestra sociedad. Para morigerar el complejo escenario que vivieron los árabes en Chile o más bien para valorar su capacidad de absorción de los problemas habría que tener en cuenta los inconvenientes que enfrentaban en sus lugares de origen. La convivencia de los cristianos con los musulmanes en el mundo árabe era muy difícil en un medio en donde predominaban estos últimos. Agreguemos a lo anterior el ambiente de conflictividad bélica permanente en que se encontraba el Imperio Otomano, el cual afectaba directamente a los jóvenes árabes quienes eran utilizados como soldados de vanguardia en sus enfrentamientos.

El proceso de adaptación que tuvieron que efectuar los árabes fue complejo, pero también fácil en consideración al capital cultural que traían y a las redes que generaron primero al interior de la colectividad y luego en la sociedad de acogida. La primera reacción de la sociedad receptora, más que de rechazo, se podría calificar como de asombro ante lo desconocido. La “turcofobia” desarrollada especialmente al comienzo del siglo XX, sobre todo en Santiago entre los sectores más pudientes, no constituyó un impedimento importante en las provincias sino más bien un estímulo para reforzar sus deseos por demostrar sus capacidades y valores16.

La capacidad de adaptación de los inmigrantes árabes a los medios receptores ha sido reconocida en donde quiera que hayan llegado. El caso del libanés Kalil que se transformó en cacique en una tribu amazónica es sin duda prueba extrema de esta sobresaliente capacidad17.

Los primeros inmigrantes árabes que llegaron a Valparaíso lo hicieron a comienzos del siglo XX y la mayoría de ellos se desempeñaron como vendedores ambulantes a la manera como fue habitual en Chile y en otros países latinoamericanos18, como también en los Estados Unidos de América en donde desarrollaron similares estrategias laborales19. En Valparaíso salían a vender a los cerros más alejados o a sectores rurales cercanos.

Varios de los primeros árabes que llegaron a Valparaíso a comienzos del siglo XX lo hicieron vía Buenos Aires, en donde la colectividad había aumentado notoriamente y las posibilidades laborales en el comercio se hicieron muy difíciles20. Entre las familias establecidas en Valparaíso algunas de ellas tenían parientes en Buenos Aires, como era el caso de las familias Orfali y Cosma21.

En 1907, el departamento de Valparaíso, que territorialmente era un poco más de la ciudad de Valparaíso, tenía 217 habitantes árabes22. La evolución demográfica para los años posteriores fue muy lenta y fundamentalmente el grupo fue creciendo a base de la llegada de familiares. Para el censo de 1920 la población árabe registrada fue de 379 habitantes. Diez años después fue de 432 (Censo 1930). El crecimiento vegetativo interno del colectivo suponemos fue elevado por cuanto hubo numerosos nacimientos y escasas defunciones, ya que el grupo se caracterizaba por tener un promedio de edad bajo. En 1940 existían 92 familias árabes en la ciudad de Valparaíso, en donde en la mayoría de los matrimonios, ambos cónyugues, eran de origen árabe23. El grupo, en cuanto a sus orígenes, estaba constituido por 46 familias sirias mayoritariamente de la aldea de Homs, 21 de Palestina, 17 de Líbano y 3 de Jordania (5 no se identificaban)24. Cabe señalar que el grupo árabe establecido en Valparaíso, con el transcurso del tiempo, fue desplazando su lugar de residencia a Viña del Mar, independiente de si mantuvieron o no su domicilio laboral en la ciudad puerto. Situación que también se aplica para las instituciones aunque algunos mantuvieron su lugar de trabajo en Valparaíso. En 1940 la colectividad de Viña del Mar contaba de pocos integrantes y su estructura étnica era diferente a la de Valparaíso debido a que el grupo mayoritario lo formaban los palestinos con 16 cabezas de familias y los jordanos con igual cifra. Los sirios estaban constituidos por cinco familias y los libaneses por dos25.

Con el paso del tiempo, los lazos familiares entre las distintas familias árabes fueron generando parentescos que cruzaron las raíces étnicas nacionales. Entre los matrimonios mixtos internos cabe señalar el de Abraham Madaín de origen libanés quien contrajo matrimonio con Josefina Ayub procedente de Siria26. Independiente de lo anterior, se prefería buscar cónyuge al interior de la familia-clan o entre los de su aldea. Los sirios descendientes de procedentes de Homs pudieron llevar a cabo esta posibilidad en varios enlaces matrimoniales. Entre otros casos se puede mencionar las familias Orfali-Abud, Zahr-Maluk, Zahr-Chamy, Hola-Cahe y Cosma-Lues.

La escasa presencia femenina al interior de la colectividad, durante los primeros años, era una situación solucionada por algunos árabes yendo a buscar novia a su tierra de origen o encargando una que solo conocían cuando esta llegaba a Chile, como fue el caso de Salvador Hola27. La costumbre de los matrimonios endogámicos se rompe en gran medida a partir de la tercera generación, que se identifica como chileno-árabe y que mayoritariamente se constituyó por profesionales, con posturas más liberales frente al conservadurismo de sus antepasados. Es una conducta que se replica en otros países como Perú, en donde el mejor posicionamiento social del colectivo les permitió a los descendientes formar parte de las redes socioeconómicas de la sociedad receptora. Al respecto es importante señalar, en el tema de los matrimonios, que a la variable étnica se sumaba la socioeconómica, de tal forma que los matrimonios se conformaban entre personas que se identificaban también en esa dimensión material28.

El proceso de integración de los árabes al medio laboral fue el mismo que realizaron en todas partes, comenzando como vendedores ambulantes para luego establecerse en un local que habitualmente era también su residencia. La mayor parte de la comunidad árabe de Valparaíso se concentró en calle Victoria en donde posteriormente se ubicaron sus instituciones (sector Almendral). Otro grupo minoritario se ubicó en la calle Serrano (sector Puerto). En el barrio del Almendral se concentraba gran parte del comercio, el que estaba mayoritariamente en manos de inmigrantes italianos, españoles y judíos, por lo que el ambiente en que crecieron los hijos de los árabes fue cosmopolita y las manifestaciones discriminatorias para las segundas generaciones no tuvieron la misma relevancia que para los pioneros29.

La evolución económica del colectivo fue rápida. Luego de un par de años, algunos vendedores callejeros lograban conformar un capital que les permitía establecerse en un local que al comienzo era arrendado para luego ser comprado. Lo habitual era que la residencia y el local comercial estuvieran juntos. Gracias a la notoria capacidad empresarial, la confianza y lealtad comunitaria, como colectivo lograron construir importantes redes que facilitaron su gestión comercial mayoritariamente relacionada con la industria y comercio textil, que también se desarrolló en otros países como Cuba30. Aunque el mercado local era apropiado para el desarrollo del comercio, no resultaban ajenas las limitaciones de una reducida población con escaso poder adquisitivo. A raíz de este punto en particular, no resultaba factible la construcción de fortunas como ocurría en Santiago, capital y centro de la actividad económica nacional (Estrada 2014a).

Muchos inmigrantes árabes llegaron primero a Valparaíso para luego desplazarse a otras ciudades en búsqueda de mejores posibilidades comerciales. Tal fue el caso de la familia Zedán que llegó primero a Valparaíso y luego se trasladó a Quillota31. Similar fue la situación de Carlos Bijit, que luego del terremoto de 1906 en Valparaíso, optó por irse definitivamente a Quillota, aunque posteriormente su hijo Julio se trasladó a Viña del Mar en donde están sus descendientes hasta la actualidad. Rachid Mafud, en 1935 compró un local comercial a su compatriota Emilio Saieg debido a que este último se trasladaba a Santiago32.

Hubo también casos de quienes retornaron a su tierra, permaneciendo allá algunos años para luego volver a Chile. Entre esos casos está el de Felipe Dib Zebeide, procedente de Batrum (Líbano), quien llegó a Valparaíso en 1908 junto a un hijo y su esposa, quien no pudo adaptarse, motivo por el que en 1911 decidieron regresar. En Batrum les sorprendió la I Guerra Mundial y diversos problemas como una epidemia de tifus e invasiones de langostas que afectaron fuertemente a las plantaciones que poseían. Solo pudieron llegar nuevamente a Valparaíso en 192033.

Asociacionismo árabe en Valparaíso-Viña del Mar como un recurso de integración

La primera institución establecida en Valparaíso por los árabes fue la Sociedad Unión Homsenia fundada en 191434, que al igual que en otros lugares revela la procedencia de los inmigrantes en este caso del pueblo palestino de Homs, que como ya fue señalado fue el lugar de donde procedía la mayoría de los sirios que llegaron a Valparaíso35. La pertenencia a un lugar geográfico determinado, en el caso de los árabes, se reducía fundamentalmente al pueblo natal36. Para los árabes su identidad geográfica o “patria” inmediata, no se refería a su país sino a su aldea de origen. De allí la recurrente constitución de instituciones que se identificaban con las aldeas de origen, como ocurre específicamente con los que provienen de Homs. En Santiago apareció también entre las primeras instituciones la “Juventud Homsiense” en 1913. En Buenos Aires se creó en 1925 la Sociedad Juventud Homsiense37.

A través de los años, la Sociedad Unión Homsenia se dedicó a realizar donaciones tanto en Chile como en su pueblo originario. En el caso de Chile, los beneficiados eran, entre otros, el Hospital de Niños, Reformatorio de Niños y Asistencia Pública de Valparaíso38. La ayuda enviada a Homs se dirigía a las escuelas, hospicio y niños pobres. Entre sus actividades, la Sociedad Unión Homsenia tenía un programa en la “Radio Valparaíso” en donde también daban participación al Club Deportivo de la colectividad39. En 1928, la institución tuvo como visita al filósofo Habib Stefano quien los motivó a crear la Sociedad Unión Árabe40.

Las mujeres pertenecientes a familias procedentes de Homs también crearon su propia institución en 1933. La Sociedad Femenina Homsenia Siria de Valparaíso realizaba también diversas actividades de apoyo a la comunidad. En 1951 aparecen realizando una donación al periódico Mundo Árabe para “estimular su importante labor en beneficio de la colectividad”41. Cabe mencionar que quienes dirigían esta organización mayoritariamente eran esposas de quienes lideraban la Sociedad Unión Homsenia.

Entre las organizaciones pioneras destaca la Sociedad Libanesa de Socorros Mutuos fundada en 1915. Dentro de esta institución funcionó el “Conjunto Social y Artístico Libanés”. Dicha organización estaba constituida por cerca de veinte personas que no eran, necesariamente, miembros de la colectividad árabe. Este organismo contaba con la directiva presidida por José Sahd, a quien se le unía un directorio honorario encabezado por Natalio Kameld y conformado, además, por otros diez consejeros entre quienes figuraban tres chilenos. La agrupación artística se ofrecía a participar tanto en actividades obreras como en diversas actividades en beneficio de quienes lo solicitaran. Igualmente hacía notar que algunas de sus obras eran de autores chilenos42. Es interesante recalcar que esta institución mostraba una actitud declarada de integración a la sociedad receptora. Son pruebas elocuentes de tal situación: la presencia de miembros ajenos a la colectividad, la disposición de apoyar eventos de otras instituciones y la incorporación en su repertorio de obras chilenas.

 

Cuadro n° 1

Instituciones árabes fundadas en Valparaíso y Viña del Mar
Fuente: Confección propia a base de diferentes fuentes

 

El 15 de diciembre de 1929 apareció una de las más importantes de las instituciones árabes en cuanto a visibilidad e impacto en el medio local: el Club Deportivo Árabe43. El 20 de marzo se eligió el directorio del nuevo club con la presencia de 37 miembros que pasaron a constituirse en los socios fundadores del Club Deportivo Árabe. La primera rama deportiva fue la de básquetbol que tuvo su primer encuentro deportivo frente al Club de Deportes New York44.

En general, las colectividades inmigrantes desarrollaron diversas ramas deportivas y sobresalieron en la mayoría de ellas, tanto por los buenos resultados obtenidos como por contar con infraestructura apropiada que facilitaba la actividad y atraía a los sectores juveniles45.

La rama de básquetbol fue la que tuvo mayor desarrollo desde los inicios del deportivo árabe. Aunque la directiva ha estado siempre constituida fundamentalmente por miembros de la colectividad, los jugadores de las distintas divisiones eran tanto de la comunidad árabe como chilenos. El básquetbol atraía una gran cantidad de aficionados, lo que en parte se debía al buen nivel que tenía la competencia local y a la alta competitividad que existía, especialmente, entre los clubes representativos de las colectividades inmigrantes. Durante la década de 1930, el Club Español sobresalió como el mejor equipo venciendo en cuatro años consecutivos en la final al Club Árabe (1936-1939), que en su equipo de honor contaba con mayoría de jugadores chilenos. Hacia 1950, el Club Árabe figuraba entre los más sobresalientes de la ciudad: contaba con trescientos cincuenta socios entre cooperadores y activos. Su protagonismo se debió especialmente a la destacada participación en el básquetbol. En el año 1952 logró, por primera vez, obtener el campeonato de la división de honor, repitiendo tal objetivo en 1960, año en que derrotó a sus tradicionales rivales del Club Español en la final. En 1962 y 1963 nuevamente fueron campeones con un equipo en donde predominaban jugadores chilenos, entre los cuales había varios que eran seleccionados nacionales46.

De entre los jugadores chilenos que tuvo el Club Árabe sobresalió Macario Cubillos, quien llegó a ocupar en 1980 el cargo de presidente del club y fue también el primer chileno que contrajo matrimonio con una mujer árabe en Valparaíso47. Al comienzo, la familia de la novia rechazó este matrimonio, pero posteriormente fue aceptado y M. Cubillos pasó incluso a participar en las actividades comerciales de la familia Mahana a la que pertenecía su cónyuge48.

En 1957 se inauguró el gimnasio del club deportivo árabe. El recinto contaba con capacidad para setecientas personas en sus graderías y se encontraba acondicionado no solo para actividades deportivas, sino también artísticas. El lugar fue considerado un escenario de lujo para la época: piso de parquet, iluminación artificial y cómodos camarines. Para llevar a efecto esta obra se contó con la ayuda de diversas instituciones de la colectividad, especialmente de la Sociedad Unión Árabe y la Sociedad Femenina Homsenia49. La idea de contar con un gimnasio propio se venía desarrollando desde hacía varios años y para tal efecto se constituyó un Comité Pro Cancha que entre otras actividades en procura de reunir fondos organizó una rifa el 21 de abril de 194850. Al año siguiente, 1949, se compró el terreno en donde se construyó posteriormente el anhelado gimnasio que se inauguró en 195751.

En 1960 se incendió la sede de la Unión Árabe ubicada en calle Victoria, ubicación en donde se concentraba la mayoría de los comerciantes árabes. Como consecuencia de esta desgracia se formó en 1963 una inmobiliaria del colectivo árabe a fin de adquirir un nuevo local que permitió la fusión de todas las instituciones árabes, constituyéndose el Club Unión Árabe de Valparaíso y Viña del Mar. El nuevo local fue el conocido y elegante Castillo Ross ubicado en Viña del Mar, ciudad hacia donde se había comenzado a desplazar, desde Valparaíso, la población árabe. En esta localidad establecieron sus residencias con una expresión notoria de ascenso socioeconómico. La adquisición de este destacado edificio es, sin duda, una clara expresión del poder económico que había alcanzado la colectividad en la zona para esa fecha, que ya reconocía al menos dos generaciones nacidas en Chile52. Las mujeres de la colectividad mantuvieron permanentemente sus actividades benéficas en ayuda de diferentes instituciones de la ciudad. Entre las más favorecidas estaba la Escuela D-246 que lleva el nombre de República Árabe Siria53.

La Iglesia ortodoxa de Viña del Mar comenzó a funcionar en 1965 en acción conjunta con la colectividad griega y fue la segunda iglesia creada en Chile de dicho credo. Su acción considera diversas actividades de ayuda a sectores más necesitados, teniendo incluso el principal recinto de la Iglesia como un espacio abierto a diferentes actividades de la comunidad étnica como también vecinal54.

En 1973, comenzó sus clases el Colegio Árabe en Viña del Mar, siendo el primer establecimiento educacional creado por la colectividad en el país; posteriormente aparecieron los colegios de Santiago y Concepción. El establecimiento cumple la función de ser un testimonio de gratitud hacia Chile por la recepción que se le dio a la colectividad árabe55. Se trata en realidad de un colegio para chilenos que ofrece algunos programas voluntarios relativos a la cultura árabe. Sobre el noventa por ciento de los estudiantes son chilenos y sus programas son los mismos de cualquier establecimiento nacional. Para el reducido número de estudiantes de la colectividad árabe el colegio resulta un buen instrumento de integración.

Si nos referimos a la totalidad de las instituciones creadas por la colectividad árabe de Valparaíso-Viña del Mar, incorporadas en el cuadro 1, se puede advertir que en la mayoría de ellas hay una declarada intención de facilitar la integración. Ello se demuestra en el contenido de sus reglamentos como en sus distintas acciones en donde hay preocupación por la sociedad receptora y por actuar conjuntamente con ella. Una de las asociaciones que en mayor medida expresa esta intencionalidad es el Instituto Chileno-Árabe, en donde han participado desde sus inicios académicos universitarios ajenos a la colectividad. Sobresalen entre sus líderes fundadores Héctor Herrera Cajas, quien fue un reconocido historiador medievalista de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, que además ejerció en varias otras universidades, entre ellas la Universidad de Chile. En 1987, por iniciativa del Instituto Chileno Árabe se erigió un busto del poeta árabe Gibran Jalil Gibran en el Paseo Árabe de Viña del Mar, con el apoyo de la Ilustre Municipalidad de la ciudad. En tal ocasión, bendijeron la escultura un sacerdote católico y otro ortodoxo. Presidía la institución en ese período el profesor del Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso Armando Barría Slako56. El Instituto binacional ha organizado diversos viajes culturales a países árabes que han permitido generar importantes vínculos académicos entre instituciones universitarias y culturales de la región de Valparaíso y del mundo árabe.

Conclusiones

Este estudio ha buscado destacar la importancia del asociacionismo árabe en la región de Valparaíso durante el siglo XX, como un recurso de integración. Para ello se ha profundizado en las distintas áreas en las que la colectividad fue partícipe y entre las que ha conseguido un amplio reconocimiento por su compromiso social.

En cuanto a la estructura de las instituciones creadas por los colectivos, estas son más bien consecuencia de determinados atributos y características de las distintas comunidades inmigrantes. El número y tipo de socios, sus objetivos, patrimonio y servicios que proporcionaban las sociedades reflejaban las actividades que realizaban en función de la relación con la sociedad receptora. Igualmente, inciden, en sus objetivos, aspectos propios del momento histórico que vive la sociedad de acogida, como la particular historia del colectivo en cuestión y del país de donde proceden. Es importante también considerar la evolución que tienen los colectivos a través del tiempo.

En el caso de la comunidad árabe de Valparaíso, las primeras instituciones buscaron la aceptación de la sociedad receptora por vía de acciones de ayuda en beneficio de esta. Paralelamente, procuraron una mayor integración a través de actividades deportivas en las cuales coparticipaban miembros de la colectividad árabe y chilenos. Posteriormente, las instituciones dirigidas por descendientes orientaron sus objetivos a mostrar su agradecimiento al país. Esta decisión les permitió consolidarse como un grupo de empresarios y profesionales de alta visibilidad económica y social. El Colegio Árabe es claro testimonio de ello. Igualmente, la aparición del Instituto Chileno-Árabe es también una muestra de mayor apertura e involucramiento con la sociedad receptora, por cuanto entre sus líderes sobresalen personalidades que no pertenecen a la comunidad árabe.

No se puede generalizar respecto a las funciones que cumplen las instituciones de las distintas colectividades en una determinada localidad por las diferentes formas como se conjugan sus características culturales con la percepción de ellas en la sociedad receptora. Es importante tener en cuenta, además de lo señalado, la posición del país de origen en el contexto internacional, considerando, incluso, las condiciones en que se encuentra en el plano político y económico. En el caso de los árabes, el retorno era difícil. Esta consideración desarrolló una convicción acerca del carácter definitivo de la migración que les afectaba. Era necesario, entonces, buscar una apropiada integración, la que logró su expresión definitiva en el modo palmario en que la comunidad se interesó por un rápido aprendizaje del idioma, dejando a un lado el interés de que sus descendientes mantuvieran su lengua de origen.

A partir de la conducta observada de la sociedad receptora, evolución de las instituciones árabes acorde al desarrollo del colectivo, tanto económico como social, y las condiciones de sus respectivos países de origen, no cabe duda de que sus instituciones facilitaron su integración a la sociedad receptora. De acuerdo con el estudio expuesto en este artículo, lo anterior no significó una pérdida total de sus valores, especialmente de aquellos que eran parte de sus costumbres ancestrales propias de su vida privada.

El proceso de integración de la colectividad árabe de Valparaíso, a través del tiempo, muestra una evolución paulatina que se percibe en aspectos sociales como también culturales. La incorporación de nuevas generaciones, que ejercen otros oficios más integrados a la sociedad receptora, ha facilitado una mayor aculturación que, al mismo tiempo, se ha caracterizado por una notoria movilidad socioeconómica vertical.

Notas

* Este artículo forma parte del proyecto FONDECYT N° 1130577.

1 Glanville, Jennifer, “Voluntary associations and social networks structure: why organizacional location and type are important”, Sociological Forum, Vol. 19, N°3, 2004;         [ Links ] Lauer S. R. y M.C. Yan, “Voluntary association involvement and immigrant networks diversity”, International Migration Review, Vol. 51 N°3, New York, 2010, pp. 133-150.         [ Links ]

2 Putnam, Robert, “E pluribus unum: diversity and community in the twenty-first century”, Scandinavian Political Studies, Vol. 30 N°2, 2007, pp. 137-174;         [ Links ] Rodríguez García, Dan. “Beyond assimilation and multiculturalism: A critical review of the debate on managing diversity, International Migration and Integration”, Vol. 11 N° 3, 2010, pp. 251-271;         [ Links ] Morell Blanch, A., “El papel de las asociaciones de inmigrantes en la sociedad de acogida: cuestiones teóricas y evidencia empírica”, Migraciones, N° 17, 2005, pp. 111-142.         [ Links ]

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4 Nelli, Humberto S., Italians in Chicago 1880-1930. A study in ethnic mobility, New York, 1970.         [ Links ]

5 Baily, Samuel, “Las sociedades de ayuda mutua y el desarrollo de una comunidad italiana en Buenos Aires, 1858-1918”, Desarrollo Económico, Vol. 21 N° 84, 1982, pp. 485-514, p. 512.         [ Links ]

6 Naff, A., Becoming American: The Early Arab Immigrant Experience, Carbondale: Southern Illinois University Press, 1985.         [ Links ]

7 Cazorla, L., La Inmigración siria y libanesa en la provincia de Buenos Aires a través de sus instituciones étnicas, Buenos Aires: Fundación Los Cedros, 1995.         [ Links ]

8 Seluja-Cecín, A., Los libaneses en el Uruguay, Montevideo, 1989.         [ Links ]

9 Truzzi. O., Patricios sirios e libaneses em Sao Paulo, Editora Hucitec, 1997.

10 Moya, José C., “Immigrants and Associations: A global and historical perspective”. Journal of Ethnic and Migration Studies, 31:15, 2005, pp. 833-864.         [ Links ] Truzzi. O., Patricios sirios e libaneses em Sao Paulo, Editora Hucitec, 1997.         [ Links ]

11 Blanco Rodríguez, Juan Andrés, “Identidad y asistencialismo mutual y beneficiente: El asociacionismo español en la emigración a América”, Polígonos, N° 20, 29-47, 2010, p. 30.         [ Links ]

12 Moya, José C., op. cit.

13 Estrada, Baldomero, “Instituciones étnicas alemanas en Valparaíso 1880-1930. Una forma de defensa de la identidad cultural”, Revista de Historia Social y de las Mentalidades, Vol. 18, N°1, 2014, pp. 139-179.         [ Links ]

14 Suurenbroek, Frank y Marlou Shrover, “A separate language, a separate identity? Organisations of frisian migrants in Amsterdam in the late nineteenth and early twentieth centuries”, Journal of Ethnic and Migration Studies, 31:5, 2005, pp. 991-1005.         [ Links ]

15 Akmir, Abdeluahed, Los árabes en América Latina. Historia de una emigración, Madrid, 2009, Editorial Siglo XXI, p. 37.         [ Links ]

16 Rebolledo, Antonia, “La turcofobia”. Discriminación antiárabe en Chile. 1900-1950”, Historia, Instituto de Historia, Pontificia U. Católica de Chile, N°28, Santiago 1994, pp. 249-272.         [ Links ]

17 Truzzi, Oswaldo, op. cit., p. 23.

18 Akmir, Abdeluahed, op. cit.

19 Othman, I., Arabs in the United States, a study of an Arab-American community, Beirut 1974, O Ibrahim.         [ Links ]

20 El diario La Prensa de Buenos Aires en 1906 publicaba: “actualmente es tan alto el número de comerciantes sirios que la competencia resulta ruidosísima y por más que se trabaje no se salva aquella”. En Ana Liliana Bertoni Bertoni, “De Turquía a Buenos Aires. Una colectividad nueva a fines del siglo XIX”, Estudios Migratorios Latinoamericanos, N° 26, Buenos Aires 1994, pp. 67-94, p. 91.         [ Links ]

21 Entrevistas a Mario Orfali, 30/09/2013 y Carlos Cosma 31/03/2013.

22 República de Chile, Censo de 1907.

23 Mattar, Ahmad, Guía social de la colonia árabe en Chile, Imprenta Ahues Hnos., Santiago, 1941.         [ Links ]

24 Ibíd.

25 Ibíd.

26 Entrevista a Karim Madaín 16/08/2013.

27 Entrevista a Jorge Hola 18/11/2013.

28 Bartet, L., “La Inmigración árabe en el Perú”. En A. Akmir (Coord.), Los Árabes en América Latina. Historia de una emigración, Madrid, 2009, Siglo XXI, pp. 171-233.         [ Links ]

29 Carlos Cosma Lues, hijo de inmigrantes, relata que los juegos en la calle entre los hijos de los vecinos concentraba a miembros de distintas colectividades y que no sintió que vivía en un medio discriminatorio o que significara una situación hostil por su identidad étnica (entrevista 31/3/2013).

30 Menendez Paredes, Rigoberto, “Los árabes en Cuba”. En Addeluahed Akmir (Coord.), Los árabes en América Latina. Historia de una emigración, Siglo XXI, Madrid, 2009, pp. 365-428.         [ Links ]

31 El primer miembro de la familia Zedan llegó a Valparaíso, desde donde se fue a Limache y luego se desplazó a Quillota. Actualmente los herederos se mantienen en Quillota pero con inversiones en Viña del Mar y otras ciudades del pais (entrevista a Guillermo Zedan, 12/3/2014).

32 Mafud, Rachid, Recuerdos de un sirio en Chile, Universidad de Playa Ancha, Valparaíso 2005.         [ Links ]

33 Entrevista a J. Dib, 19/11/2013.

34 Guía de las colectividades de habla árabe de Santiago y Valparaíso. T. G. Chamy, Santiago, 1939.         [ Links ]

35 El primer directorio estuvo constituido de la siguiente forma: Presidente: Salomón Jury, vicepresidente: Verdadero Nacrur, secretario: Bady Schain, prosecretario: Jorge Jury, tesorero: Habib Schain. Directores: Antonio Orfali, Alfredo Pcdas, Nady Maluk, Rageb Jayatt, Ramón Saieg, Merched Antar, Chafi Schain. Agréguese a este grupo diez y siete socios fundadores con lo cual la institución se fundó con 29 socios.

36 Akmir, Abdeluahed, Los árabes en América Latina. Historia de una emigración, Madrid, 2009, Editorial Siglo XXI, p. 31.         [ Links ]

37 Bestene, Jorge, “Formas de asociacionismo entre los sirios-libaneses en Buenos Aires”. En Fernando Devoto y Eduardo Miguez (Comp.), Asociacionismo, trabajo e identidad étnica, CEMLA-CSER_IEHS, Buenos Aires, 1992, pp. 115-133.         [ Links ]

38 Para la celebración de los cincuenta años de fundación, la Sociedad Homsenia realizó donaciones al Hogar de Menores de las monjas adoratrices, al Club de Menores a cargo de Carabineros y al Refugio de Cristo. Ver Mundo Árabe 15 de junio de 1964.         [ Links ]

39 Mundo Árabe, Santiago 14 de septiembre de 1956.         [ Links ]

40 Guía de las colectividades de habla árabe de Santiago y Valparaíso. T. G. Chamy, Santiago, 1939.

41 Mundo Árabe, Santiago, 30 de agosto de 1951.         [ Links ]

42 La Unión, Valparaíso 15/05/1929.         [ Links ]

43 El primer directorio estuvo constituido de la siguiente forma: presidente: Amador Mobarec, vicepresidente: Alberto Lues, secretario: David Hamamé, prosecretario: Luis Hola, tesorero: George Lues, subtesorero: Emilio Chamy. Directores: Antonio Sabja, Gerardo Haye, Abraham Nacrur, Emilio Atalah y Salvador Maluk. Entre los socios figuraban Emilio y Ramón Saieg, Salvador Hola, Miguel Nacrur, Jorge Atalah, Antonio Mahana, Rachid Mafud. La Reforma, Santiago, 18 de septiembre de 1933.

44 Ibíd.

45 Revista Deportivo Árabe, Bodas de Oro, Valparaíso, 1979.         [ Links ]

46 Ibíd.

47 Ibíd.

48 Entrevista a I. Mahana, 17/02/2014.

49 Revista Deportivo Árabe, 1964.         [ Links ]

50 Mundo Árabe, Santiago, 1 de abril de 1948.         [ Links ]

51 Mundo Árabe, Santiago, 11 de febrero de 1949.         [ Links ]

52 El edificio, de estilo Tudor, es una copia del Castillo de Edimburgo de la familia Ross en Escocia y está calificado como edificación histórica-arquitectónica de la ciudad (www.patrimonioviña.cl/go/.../castillo-ross.html).

53 El Mercurio de Valparaíso, 18 de abril de 1985 informa de la entrega de paquetes de útiles escolares para 160 estudiantes de ese establecimiento educacional. Igualmente hace notar la ayuda de la institución a los damnificados del terremoto de ese año y a otras organizaciones locales.

54 Entrevista a párroco Jorge Suez, 17/10/2013.

55 Entrevista a Juan Sakhala, 18/11/2014.

56 Mundo Árabe, Santiago, 1 de abril de 1987.         [ Links ]

 


Recibido: enero 2016
Aceptado agosto 2016

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