SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número34Magno Espinoza: La pasión por el comunismo libertario índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Articulo

Indicadores

  • No hay articulos citadosCitado por SciELO

Links relacionados

  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO

Cuadernos de historia (Santiago)

versión On-line ISSN 0719-1243

Cuadernos de Historia  no.34 Santiago jun. 2011

http://dx.doi.org/10.4067/S0719-12432011000100012 

CUADERNOS DE HISTORIA 34
DEPARTAMENTO DE CIENCIAS HISTÓRICAS
UNIVERSIDAD DE CHILE JUNIO 2011: 174-176

RESEÑAS

Margarita López, Carlos Figueroa y Beatriz Rajland (Editores)

Temas y procesos de la Historia Reciente de América Latina

Co-Edición CLACSO - Universidad ARCIS, Colección Pensar América Latina, Santiago, 2222, 386 páginas. ISBN 978-956-8114-87-9


El libro que reseñamos tiene un gran valor historiográfico. Es un texto basado en problemas y procesos de nuestra historia reciente latinoamericana, que impulsa además una reflexión teórica al respecto. No se trata de una mera recopilación de temas sueltos, sin conectividad entre sí. Hay, por tanto, un buen trabajo de parte de los editores, que logran configurar un cuerpo que da cuenta de lenguajes comunes, sintonías y referencias afines.

Entre los procesos tratados se cuentan el debate sobre la institucionalidad mexicana; las protestas, movimientos sociales y democracia en Colombia; los nuevos sujetos étnicos en Colombia; la lucha política del movimiento social mapuche; el cambio político en Uruguay; el clientelismo político en Brasil; la estructura social argentina; los movimientos urbanos dominicanos y las acciones colectivas en su relación con el proceso venezolano actual.

Los autores forman parte de una reflexión compartida, estando además plenamente insertos en el debate historiográfico, social y político de América Latina. Estamos frente a un esfuerzo por mirar colectivamente y en perspectiva regional los procesos aquí historiados.

Hay varias categorías de este libro que nos parecen relevantes.

En primer lugar, América Latina como objeto de estudio. En el terreno de la investigación y la reflexión histórica sobre América Latina, es altamente desafiante no usar generalizaciones homogeneizantes, para contextos y espacios tan diversos. Se tiende muchas veces a exponer procesos o hechos propios de una realidad específica como si se tratara de modelos de acción y comportamiento comunes a otras esferas geográficas o culturales.

Por ello es rescatable en este libro el sentido monográfico que promueve, pero ligado a preguntas y problemas de carácter estructural. El diálogo entre la singularidad de un objeto de estudio y las tendencias macro que engloban el mismo es indispensable para construir miradas más complejas. Eso es un aspecto bien logrado en esta publicación.

Es también saludable esta producción editorial, pues, a mi juicio, existe una deuda del 'pensamiento crítico nacional' para con América Latina. Hay escasa producción al respecto y por ende un déficit del conocimiento acumulado sobre la región. Esto se explica por el volcamiento hacia 'lo nacional' generado por la necesidad de cubrir los vacíos en el conocimiento de nuestra propia historia que la historiografía social y la nueva historia política han venido a llenar en las últimas décadas.

Este desconocimiento por la historia latinoamericana impacta severamente en la mal llamada 'clase política' y en la sociedad civil. La primera se comporta erráticamente cuando se trata de establecer vinculaciones vecinales,intentando muchas veces de imponer modelos de conducta que atentan contra las tradiciones e idiosincrasias locales, lo que genera alejamientos y desconfianzas. A su vez, desde la sociedad civil se proyecta una mirada prejuiciosa y no pocas veces racista, particularmente frente a los países fronterizos.

Otra categoría significativa es la Historia Reciente. Si bien hoy podemos afirmar que está plenamente instalada y validada en el espacio académico, aún subsiste un debate abierto sobre la delimitación de sus fronteras temporales y sobre su interrelación con las ciencias sociales.

Su desarrollo ha estado ligado en América Latina a enfrentar los horrores de los procesos dictatoriales, los genocidios y la promoción y defensa de los DDHH. Por ende, es una base conceptual con acento en el trauma social y político, que se recrea principalmente a partir de la memoria de los actores.

Sin embargo, los autores proponen una mirada más abierta a este problema, asumiendo que es materia de la historia reciente el análisis sobre las nuevas condiciones en que se estructura el trabajo, cómo circula el capital y se establecen nuevas relaciones sociales, el rol del Estado en el contexto neoliberal, el sistema de partidos, los movimientos sociales. Vale decir, promover una estructura compleja de esta dimensión del conocimiento historiográfico. De hecho, Nicolás Iñigo y Carlos Figueroa plantean que "(...) una periodización de la Historia Reciente tiene que tomar en cuenta el hecho universal de un cambio en el capitalismo y sus manifestaciones nacionales: ese proceso constituye el hito central" (p. 27).

El texto promueve el abordaje de nuevos problemas, nuevos sujetos, nuevas matrices analíticas. Se han resignificado viejas categorías, creado otras nuevas, para abordar problemáticas y sujetos tales como, la protesta política, los movimientos sociales, el carácter de la democracia, la ciudadanía, el Estado, el sistema político, el indigenismo, las relaciones de género.

Lo concreto es que hoy no hay espacio para dogmas de ninguna especie. La díada neoliberalismo /democracia representativa, que inauguró sin contrapeso la década del 90, enfrenta en la actualidad otras alternativas que le discuten la hegemonía proyectual.

Asimismo, emerge la importancia de pensar desde el sur, con nuestras especificidades y categorías, sin desechar otras lecturas, pero tampoco forzando las realidades a los supuestos eurocéntricos.

Esto implica encarar el problema planteado por Boaventura da Souza, que es establecer un diálogo entre el sentido de urgencia que requiere abordar problemáticas sociales muy profundas, con justamente la sensación de que realizar dichos cambios son dinámicas de largo aliento, que alcanzan un carácter civilizatorio. Ello pasa por reconocer que la complejidad de la tarea no puede inhibir la acción transformadora.

Otra reflexión importante es la que considera que las experiencias históricas no son replicables mecánicamente. Las realidades políticas, sociales y culturales en Latinoamérica difieren mucho entre sí, en sus componentes específicos, lo que hace que tanto los dispositivos de control como las acciones disruptoras de un orden determinado no conllevan un resultado único. Incluso en realidades que tienden a ser miradas como similares (Bolivia, Venezuela y Ecuador) se presentan contrastes entre sí, que definen los rasgos propios de su tradición y cambios político-sociales.

La discusión sobre "lo social" y "lo político" está transversalmente expuesta en este texto, además de dedicarle un par de trabajos puntuales. Este es sin duda, un debate que cruza la historia reciente. Se plantea muchas veces con sentido dicotómico. Se basa dicha mirada binaria en el descrédito de la actividad política, los sistemas de representación y la fuente de legitimidad de los mismos. Siendo todo eso cierto, negarle importancia a 'lo político' desde 'lo social' es dotar al orden imperante de un discurso funcional. Refugiarse en los 'micro-espacios sociales', como instancias prístinas, puras, carentes de maldad y llenas de virtud es negar la historicidad.

Esto se debe no solo a una cuestión experiencial, sino a un errado concepto de la política y lo político, como bien señalan Beatriz Rajland, Marcelo Barrera y Leandro Gielis. Ellos reconocen 3 problemas:

-Concepto de poder como un lugar o un estado. El poder no es un lugar, es una red de relaciones, por ende está en movimiento. Asociarlo a un lugar específico o a un tipo determinado de prácticas encierra en si mismo un error de diagnóstico y concepción.

-La minimización de la cuestión estatal. Este sería otro error de diagnóstico, por cuanto el Estado está presente en la defensa de la hegemonía neoliberal. Cuando el orden se ve amenazado, este actúa. Pensar que el Estado es prescindente en el actual orden de cosas, conduce a una minimización de su rol que en los hechos no es real.

-La idea de que el cambio social se expresa en micro-espacios, prácticas culturales y en la cotidianeidad, lo que da paso a la construcción de relaciones sociales alternativas, prescindentes de las estructuras políticas-macro.

En palabras de Beatriz Rajland, Marcelo Barrera y Leandro Gielis: "la esencia de lo desarrollado podría sintetizarse en la afirmación acerca de la necesidad de articular lo asi llamado social y lo así llamado político, desechando las falsas dicotomías funcionales solo a la clase hegemônica en el poder. La conjunción de lo social y lo político es ineludible e imprescindible, sin ella no existe posibilidad de futuro ni teórica ni políticamente, ya que desde lo propiamente conceptual, esa dicotomía resulta totalmente paralizante, esterilizante respecto a la conformación de alternativa política con capacidad de dirigir los cambios estructurales que nuestras sociedades exigen para su verdadera emancipación económica y social, en dirección a la construcción de una nueva sociedad, para algunos, para nosotros, la del socialismo en el siglo XXI"(p. 383).

En síntesis, estamos frente a un libro innovador, desafiante, que promueve reflexiones de sentida vigencia para proyectar el escenario actual y futuro de nuestra querida Latinoamérica.

Alexis Meza Sánchez
Taller de Ciencias Sociales "Luis Vitale"