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Boletín de filología

versão On-line ISSN 0718-9303

Boletín de Filología vol.52 no.1 Santiago jun. 2017

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-93032017000100047 

Artículo

¿Reflejos del quechua en una variedad de contacto? La posición del sujeto gramatical en castellano andino

Quechua Reflexes in a Contact Variety? Grammatical Subject Position in Andean Spanish

Álvaro Cerrón-Palomino1 

1Para correspondencia, dirigirse a: Álvaro Cerrón-Palomino (Alvaro.Cerron-Palomino@asu.edu), Arizona State University, School of International Letters and Cultures, Languages & Literatures Building (LL 440), 851 S. Cady Mall, P.O. Box 870202, Tempe, AZ 85287-0202, United States of America.

Resumen:

Este es un estudio variacionista sobre la posición de sujeto en monolingües en castellano y bilingües castellano-quechua en Huancayo, Perú. Dicha variable es ideal para examinar las predicciones universales de la Hipótesis de la Interficie (HI), pues involucra dos interficies que guían la preferencia posicional del sujeto gramatical en castellano: la sintáctico-semántica (interna) y la sintáctico-pragmática (externa). La HI anticipa que la adquisición de rasgos de interficies internas no presenta mayor dificultad para los bilingües, a diferencia de la adquisición de rasgos de interficies externas.

Distintos análisis de regresión múltiple revelan que las diferencias halladas se muestran en consonancia con las predicciones universales de la HI, pues la inacusatividad de los verbos de los sujetos (interficie interna) es un predictor robusto del orden VS para los bilingües, mientras la focalización (interficie externa) no condiciona dicha variante. Sin embargo, ciertas propiedades del quechua se presentan como una explicación alternativa, más bien peculiar a la situación de contacto estudiada, al contraste hallado entre los dos grupos de hablantes.

Palabras clave: bilingüismo; quechua; Hipótesis de la Interficie; focalización; inacusatividad.

Abstract:

This is a variationist study on subject position in Spanish monolinguals and Spanish-Quechua bilinguals in Huancayo, Peru. Such a variable is ideal to examine the universal predictions of the Interface Hypothesis (IH), since it involves two interfaces constraining subject position choice in Spanish: the syntactic-semantic one (internal) and the syntactic-pragmatic one (external). The IH predicts that the acquisition of features at internal interfaces should bear no difficulty for bilinguals, in contrast with the acquisition of features at external interfaces.

Multiple regression analyses reveal that the differences found go along the lines of the universal predictions of the IH: the unaccusativity of the subjects’ verbs (internal interface) is a strong predictor of the VS order for the bilinguals, whereas focus (external interface) does not constrain said variant. Nonetheless, some Quechua properties appear as an alternative explanation, rather peculiar to the contact situation studied, to the contrast found between the two speaker groups.

Keywords: bilingualism; Quechua; Interface Hypothesis; focus; unaccusativity.

1. Introducción

Este estudio variacionista analiza la posición de sujeto gramatical en la variedad de contacto castellano-quechua hablada en la ciudad de Huancayo, en los Andes centrales peruanos. La variable investigada resulta ideal para examinar las predicciones universales de la Hipótesis de la Interficie1 (Sorace y Filiaci 2006; Sorace 2011, 2012) sobre el efecto del bilingüismo en las áreas del sistema lingüístico que se encuentran en las fronteras comunes de los diferentes componentes de una lengua. En particular, la variable de posición de sujeto en castellano involucra dos interficies que guían la preferencia posicional del sujeto gramatical (De Prada y Pascual 2012: 309): la sintáctico-semántica (que incluye la intransitividad escindida2) y la sintáctico-pragmática (focalización del sujeto).

La Hipótesis de la Interficie (HI) predice que la adquisición de fenómenos lingüísticos que se encuentran en las interficies entre dos componentes puramente gramaticales o internos, como la sintáctico-semántica, debe presentar menos problemas a los bilingües (secuenciales, simultáneos o de herencia) que aquellas que involucran componentes externos, como la interficie sintáctico-pragmática (Sorace y Serratrice 2009), cuya adquisición no llegaría al mismo nivel que la de los hablantes nativos. Estas predicciones son válidas tanto para bilingües cuya lengua materna tiene un orden fijo, como el inglés, o un orden variable, como el griego (Tsimpli et al. 2004) y, en ese sentido, son independientes de las lenguas específicas en contacto.

En el bilingüismo que estudiamos en este trabajo, tanto el quechua cuanto el castellano son lenguas cuyo orden no marcado incluye sujetos preverbales (SOV y SVO, respectivamente), a la vez que ambas permiten sujetos posverbales. En virtud de ello, de acuerdo con la HI, es esperable que los bilingües quechua L1-castellano L23 de nuestro estudio no difieran de sus contrapartes monolingües en castellano en cuanto al condicionamiento sintáctico-semántico ejercido por la intransitividad escindida de los verbos de los sujetos gramaticales. En cambio, la HI pronostica que a los bilingües les resulte ardua la adquisición del condicionamiento externo (pragmático) de la focalización en castellano; en consecuencia, al ser menos sensibles a este factor, es esperable que produzcan una menor tasa de sujetos pospuestos que los monolingües, dado que enunciarían menos sujetos posverbales focalizados.

Para establecer si las predicciones de la HI se corroboran con el castellano andino, en este estudio variacionista comparativo contrastamos la alternancia VS/SV en la producción natural de hablantes bilingües quechua-castellano y hablantes monolingües de castellano en Huancayo.

Las preguntas que guían esta investigación son las siguientes:

  1. ¿Se diferencia el castellano de Huancayo de otras variedades en su tasa de sujetos posverbales?

  2. ¿Hay alguna diferencia estadísticamente significativa entre las tasas de sujetos posverbales de monolingües castellanos y bilingües quechua-castellano en Huancayo?

  3. ¿Es el orden VS favorecido por los mismos factores en el habla de los monolingües y de los bilingües?

  4. ¿Se comprueban las predicciones universales de la HI en la producción de los bilingües o es posible explicar sus diferencias con los monolingües por influencia del quechua o por aceleración de tendencias internas del castellano?

Con miras a contestar estas preguntas de investigación, hemos organizado el artículo de la siguiente manera: en la sección 2, ofreceremos una revisión de la literatura relevante para el tema investigado; en la sección 3, nos detendremos brevemente en las variedades de castellano y quechua en contacto en Huancayo; la sección 4 está destinada a la metodología y participantes de este trabajo; la sección 5 mostrará el ámbito de la variación y las exclusiones del estudio; los factores y las hipótesis examinadas corresponden a la sección 6; presentaremos los resultados y discusión en la sección 7, la misma que estará seguida por las conclusiones.

2. La posposición de sujetos gramaticales en castelllano

La ocurrencia de sujetos posverbales en castellano ha recibido atención en la literatura especializada tanto en comunidades monolingües cuanto en comunidades bilingües. En los estudios de comunidades monolingües, los factores que condicionan la preferencia por los sujetos posverbales han sido relativamente consistentes, mientras los predictores del orden VS en comunidades bilingües han ofrecido resultados a veces discordantes.

En líneas generales, los estudios realizados coinciden en apuntar que la posición variable del sujeto en castellano se rige por factores de índole diversa: sintáctica, sintáctico-semántica, pragmática y procesal. En términos sintácticos, por ejemplo, se ha sugerido que las cláusulas subordinadas contribuyen al orden VS. Así, los sujetos de cláusulas relativas y completivas (Mayoral 2014), y cláusulas adverbiales de tiempo (Rivas 2013) exhiben una tasa significativamente más alta de sujetos posverbales que los de las cláusulas principales.

Por otro lado, las propiedades sintáctico-semánticas que caracterizan a ciertos verbos también se han mostrado como predictores de los sujetos pospuestos. En particular, los verbos de movimiento, presentativos y de cambio de estado, también llamados inacusativos, han sido predictores del orden VS (Bentivoglio y Weber 1986: Bentivoglio 1988; Mayoral 2007, 2014; M. Sánchez 2008; Rivas 2013). Análogamente, las propiedades semánticas de los sujetos también intervienen en la posposición de los mismos: los referentes no humanos e inanimados promueven el orden VS de manera significativa, en contraste con sus contrapartes humanas y animadas (Rivas 2013; Mayoral 2014).

En cuanto a los condicionamientos de orden pragmático, los sujetos portadores de información nueva suelen colocarse en la periferia derecha del verbo, en conformidad con una estrategia de focalización muy usada en castellano (Bentivoglio y Weber 1986; Bentivoglio 1988; Bentivoglio 2003; Rivas 2013).

En relación con el procesamiento estructural, se han señalado diversos condicionamientos de la posposición de sujetos. Por un lado, algunos estudios sugieren que sujetos de estructuras complejas que contienen componentes oracionales propician la ocurrencia del orden VS (Bentivoglio 2003). Por otro, la complejidad conducente a la posposición verbal se ha medido en términos de número de palabras, sílabas y segmentos fónicos (Mayoral y Alcázar 2014). Finalmente, la ausencia de una FX4 posverbal, la presencia de una FX preverbal (Mayoral 2014) y la ausencia de constituyentes en enunciados con verbos monoargumentales (Rivas 2013) se han reportado como predictores de la inversión de sujeto en variedades monolingües.

Nos detendremos, en las líneas que siguen, en estudios de posición de sujeto en comunidades bilingües, en su mayoría, de castellano-inglés en los Estados Unidos. En dichos estudios, se ha investigado una posible influencia inglesa debilitadora de las tendencias preverbales del castellano, debida a la posición casi exclusivamente preverbal del sujeto en inglés, con resultados que distan de ser homogéneos.

Los estudios variacionistas sobre la posición de sujetos en comunidades mexicano-americanas del suroeste de los Estados Unidos (Silva-Corvalán 1982, 1994; Velasco 2015) corroboran el efecto de los factores examinados en los estudios de comunidades monolingües. Así, los sujetos portadores de información nueva favorecen el orden VS, aunque en distinto grado. Por un lado, 006Cos hablantes de segunda y tercera generación mostraron un debilitamiento de dicho factor en contraste con la generación de los inmigrantes en Los Angeles, California (Silva-Corvalán 1994); por otro lado, en Phoenix, Arizona (Velasco 2015), los sujetos gramaticales portadores de información nueva fueron un predictor del orden VS en los bilingües dominantes en inglés, mas no en los dominantes en castellano, contrariamente a lo esperado. En relación con el condicionamiento de la posposición de sujeto por verbos inacusativos, este se observó tanto en bilingües dominantes en inglés cuanto en bilingües dominantes en castellano (Velasco 2015). Como se puede advertir, dichos estudios no muestran pruebas concluyentes de interferencia del inglés en la elección de la posición de sujeto.

Estudios de corte psicolíngüístico con tareas y juicios de gramaticalidad también han ratificado, en mayor o menor medida, la validez de los condicionamientos del orden VS arriba mencionados en grupos de bilingües, hablantes de herencia y hablantes con desgaste lingüístico5. Así, por ejemplo, la preferencia por los sujetos posverbales portadores de información nueva es validada en los estudios de Lozano (2006), Hinch-Nava (2007) y De Prada Pérez y Pascual (2012), mientras la inacusatividad de los verbos favorece los sujetos pospuestos en Montrul (2004), Zapata et al. (2005), Lozano (2006) y Hinch-Nava (2007), entre otros, aunque todos ellos con diferentes niveles de consecución.

Para los propósitos del presente trabajo, los estudios de las comunidades bilingües ocupan un lugar preponderante, pues no solamente confirman, amplían u objetan los resultados hallados en las comunidades monolingües, sino además, nos permiten analizar sus resultados a la luz de las predicciones de la HI. Como se desprende de lo expuesto líneas arriba, los estudios variacionistas mencionados no ofrecen mayor apoyo para estos pronósticos. En cambio, gran parte de los estudios basados en tareas y juicios gramaticales6 sí parece dar sustento a los pronósticos referidos.

En el presente estudio variacionista, investigaremos el efecto que las variables reseñadas ejercen sobre el orden VS en el castellano andino de hablantes monolingües y bilingües, y examinaremos las predicciones de la HI en su producción. Un aporte adicional de este trabajo a la discusión del alcance de la HI en la posición de sujeto reside en que el quechua, a diferencia del inglés, no tiene un orden rígido de sujetos preverbales, sino más bien, es flexible como el castellano. Dicha similitud pone a prueba la universalidad7 de los pronósticos de la HI, que deben cumplirse al margen de las lenguas particulares habladas por los bilingües.

3. Castellano andino y quechua de Huancayo

El castellano hablado en Huancayo pertenece al macrodialecto conocido como castellano andino, que es un conjunto de variedades empleadas en regiones en las que el castellano ha estado en contacto con lenguas andinas (e.g., quechua, aymara) desde la colonia (Escobar 2016: 353). El territorio del castellano andino es amplio: va desde el suroeste de Colombia hasta el noreste de Chile y Argentina, aunque la mayoría de sus hablantes se concentra en Ecuador, Perú y Bolivia.

Es importante señalar que el rótulo de castellano andino se aplica no solo a la producción lingüística de los bilingües español-quechua o español-aymara, en cuya habla se pueden advertir interferencias de una lengua hacia la otra, sino también a la lengua materna de grupos monolingües que habitan en la zona delimitada líneas arriba (Cerrón-Palomino 2003; Caravedo y Rivarola 2011).

Por su parte, la variedad quechua hablada en Huancayo es una rama del subgrupo Jauja-Huanca, parte del amplio grupo dialectal Huáncay, uno de los tres grupos macrodialectales que conforman el quechua central (Cerrón-Palomino 1987: 234). En lo concerniente a nuestro estudio, el quechua Huáncay se comporta como todos los demás dialectos del quechua en el sentido de que tiene un orden tipológico no marcado SOV y permite la posposición de sujetos.

4. Datos, metodología y participantes

Esta investigación, como lo mencionamos arriba, se inscribe dentro del marco de estudio del variacionismo comparativo (Tagliamonte 2006: 245). En consecuencia, la técnica de extracción de datos empleada es la entrevista sociolingüística. La duración de las entrevistas oscila entre 30 y 90 minutos, y los hablantes fueron reclutados gracias al muestreo conocido como ‘el amigo de un amigo’ (Tagliamonte 2006: 25).

Los participantes de este estudio son dieciséis naturales de Huancayo, divididos equitativamente por sexo; siete de edades entre 22 y 34 años, y nueve de edades 35 y más8. Ocho de ellos son monolingües y ocho son bilingües quechua-castellano9; sus características generales pueden apreciarse con mayor detalle en la Tabla 1.

Tabla 1 Información de los participantes del presente estudio10  

Como se puede apreciar, aunque no se trata de una muestra numerosa, el número de participantes está adecuadamente balanceado, lo cual constituye un requisito ideal para evitar sesgos en los análisis estadísticos.

5. Ámbito de la variación y exclusiones

En esa sección, presentaremos la circunscripción de los contextos de ocurrencia de la variable, así como los casos que fueron omitidos del estudio por ausencia de variabilidad.

La variable estudiada es la posición del sujeto expreso de un verbo conjugado en el castellano de Huancayo, la misma que puede ser preverbal o posverbal, como se aprecia en (1).

(1) Desde que falleció mi abuelita, todos se han mudado11. (HC07F25Q)

Fueron excluidas de este estudio, como es evidente, oraciones con sujeto tácito como los cuatro casos de (2), pues es imposible determinar la posición que un sujeto expreso habría ocupado en las mismas.

(2) Ø Estudiábamos con ese profesor que dizque Ø es bueno... y había un profesor... que llevábamos historia, Ø creo... el profesor de historia. (HC15F38S)

Siguiendo el mismo principio, los verbos impersonales, que por definición carecen de sujeto, fueron retirados del análisis. En este sentido, nuestro estudio se distancia claramente del de Bentivoglio y Weber (1986), quienes sí incluyeron, dentro de la variable de posición de sujeto, objetos directos (ODs) de verbos impersonales como es el caso de apoyo, el OD de hubo, en (3).

(3) Después se fregó el banco y ya no hubo apoyo… Entonces ya nosotros no podíamos hacer ese negocio ya. (HC12M69S)

Otro tipo de exclusión fueron los sujetos que eran parte de una proposición interrogativa, como en el ejemplo (4), puesto que aparecían categóricamente en posición preverbal.

(4) Compartir, saber a llegar cómo es, qué te gusta, qué no te gusta. Qué interesante tiene, qué cosas pueden llegar. (HC05F28S)

La circunscripción del ámbito de la variación de esta variable nos dejó un total de 1251 ocurrencias de verbos con sujetos expresos. Dichas incidencias fueron codificadas e introducidas en el programa estadístico multivariado Goldvarb X (Sankoff, Tagliamonte y Smith 2005), que a través de sucesivas regresiones probabilísticas establece el poder predictivo (o su ausencia) de los grupos factoriales considerados en las hipótesis que se presentarán en la Sección 6.

6. Factores e hipótesis considerados en este estudio

En esta sección expondremos los grupos factoriales que se examinarán en nuestro estudio, así como las predicciones de cómo los factores dentro de ellos afectarán la elección de la posición de sujeto en el castellano huancaíno, tanto en el grupo monolingüe cuanto en el grupo bilingüe.

6.1. Clase sintáctico-semántica del verbo

En la mayoría de los estudios reseñados, los verbos de presentación y movimiento demostraron favorecer la posición posverbal del sujeto. Los verbos pertenecientes a dicha clasificación semántica coinciden a grandes rasgos con los de la categoría sintáctico-semántica de los verbos inacusativos (Perlmutter 1978), que suelen promover el orden VS en castellano (Roggia 2011). Los inacusativos son verbos intransitivos monoargumentales no agentivos, que se diferencian claramente de los inergativos, que son verbos intransitivos de un solo argumento también, pero agentivos. Se suele señalar que los sujetos de los verbos inacusativos tienden a aparecer pospuestos porque se originan en la posición de complemento de dichos verbos, en tanto que los sujetos de los verbos inergativos suelen anteponerse, puesto que se generan en la posición de especificador de dichos verbos (Lozano 2006: 148-149).

De esta manera, verbos de movimiento como salir, entrar, venir, ir y presentativos como existir son inacusativos así como los verbos de cambio de estado, como morir, crecer o aparecer. En cambio, verbos agentivos como llorar, reír, saltar pertenecen a la categoría de inergativos12.

Para el presente estudio, hemos clasificado los verbos en inacusativos, inergativos, transitivos y copulativos. Nuestra predicción respecto a este grupo factorial para los monolingües es que los verbos inacusativos contribuirán a la posposición del sujeto, mientras los otros tipos de verbos la desfavorecerán. En cuanto al grupo bilingüe, si la HI es correcta, debería seguir el mismo patrón que los bilingües, pues las interficies internas de una L2, como la sintáctico-semántica, no ofrecen mayor dificultad para su adquisición.

6.2. Novedad de la información

Cuando el sujeto tiene función focal (i.e., información nueva) en castellano, su posición preferencial es la posverbal (Ordóñez 1997: 30-35). En efecto, algunos estudios variacionistas reseñados en la sección 2 confirmaron esta estrategia de estructura informativa castellana (Silva-Corvalán 1982; Bentivoglio 1988, 2003; Rivas 2013). Esta tendencia se ilustra en (5), donde el baile llamado Huachiturro se introduce por primera vez en el discurso, y precisamente como un sujeto posverbal.

(5) Yo soy profesora de inicial, yo a mis niños les enseño de todo. Yo bailo, danzo, hasta ahora que está de moda el Huachiturro, pero tampoco les voy a enseñar con esos pasos, es algo moderado. (HC05F28S)

Por su parte, el quechua presenta un empaquetamiento de información13 muy diferente: foco (información nueva) y tópico (información vieja) se marcan por medio de sufijos, lo cual permite una mayor libertad en la elección de la posición de los elementos focalizados o topicalizados. Así, L. Sánchez (2010) reporta que el foco suele colocarse en la perifieria izquierda, mientras el tópico puede aparecer a la izquierda del verbo, aunque también puede situarse en la periferia derecha. En (6) tenemos un ejemplo del sufijo focalizador validador de primera mano -m/-m i14, mientras (7) nos muestra el sufijo topicalizador -qa, ejemplos tomados de L. Sánchez (2010: 24) y Cerrón-Palomino (2008: 182), respectivamente.

(6)

Huwan-mi

papa-ta

mikhu-n

Juan-FOCALIZADOR

papa-ACUSATIVO

comer-3RA PERSONA

‘Juan come papa’.

(7)

Alqu-qa

kawallu-ta

kani-n

perro-TOPICALIZADOR

caballo-ACUSATIVO

morder-3RA PERSONA

‘El perro muerde al caballo’.

En vista de las características mencionadas, hipotetizamos que los sujetos portadores de información nueva se pospondrán al verbo en el habla de los monolingües, en consonancia con lo reportado para otras variedades del castellano. En cuanto a los bilingües, si las predicciones de la HI son correctas, pronosticamos que la estrategia posverbal de focalización les ofrecerá dificultades, manifestadas o bien a manera de debilitamiento de la constricción o bien como una ausencia de su efecto.

6.3. Peso cognitivo del sujeto

El estudio de Mayoral y Alcázar (2014) mostró que el número de palabras de los sujetos condicionaba la posición de los mismos en lenguas de núcleo final, siguiendo los principios de Hawkins (2004). Así, los sujetos pesados, con más de 3 palabras, como (8), solían aparecer pospuestos frecuentemente; en cambio, los ligeros, con una o dos palabras, como los tres sujetos de (9), se situaban preponderantemente en posición preverbal.

(8) Cuando todavía estaba en Chongos, recuerdo estaba como director el profesor X X, un hombre muy bueno, estricto. (HC01M69S)

(9) Entonces, yo pienso que todo es formación. Todo viene desde pequeño. (HC05F28S)

Nuestra predicción en este grupo factorial para los monolingües es que preferirán el orden VS con los sujetos más pesados, como en el estudio citado arriba. En contraste, en caso de que hubiera alguna interferencia del quechua, los bilingües no mostrarían esta preferencia, pues el quechua es una lengua de núcleo final, en la que las construcciones pesadas suelen ir antepuestas y no pospuestas (Hawkins 2004: 108), y dicha tendencia podría reflejarse en su castellano.

6.4. Presencia/ausencia de frase preverbal

En estudios anteriores (Silva-Corvalán 1982; Hinch-Nava 2007; Mayoral 2014), la presencia de una frase preverbal fue un condicionante de la posposición del sujeto.

En vista de ello, hipotetizamos que la aparición de una FX preverbal favorecerá el orden VS en los monolingües. En cuanto a los bilingües, la posición natural de complementos y adjuntos verbales en quechua es preverbal, por ser una lengua de núcleo final, a diferencia del castellano. De haber alguna transferencia de los patrones quechuas, se esperaría que la presencia de FX preverbales no tuviera efecto sobre el orden VS. Sin embargo, L. Sánchez (2015) ha mostrado que el orden de palabras en quechua15 es menos rígido de lo que se cree, y en la periferia derecha del verbo aparecen sujetos, ODs, frases preposicionales y frases adverbiales. En vista de ello, pronosticamos que una posible interferencia del quechua no neutralizará la tendencia monolingüe castellana de posponer un sujeto cuando hay una o más frases preverbales.

En el presente estudio, hemos seguido la convención empleada por Mayoral (2014), según la cual los clíticos de objeto con posición invariable no se consideran como una frase, como es el caso del clítico se en (10). A diferencia de Mayoral, sí consideramos como una frase aquellos clíticos de posición variable, como el se que aparece ante la perífrasis verbal en (11)16.

(10) Ingresé, se alegraron mis padres ahí también. (HC01M69S)

(11) Todo viene desde pequeño. Y mi familia, es mucho que le guste las fiestas, pero, antes de que, digamos, se va a celebrar tal festividad, antes, esta nuestra misa. (HC05F28S)

6.5. Presencia/ausencia de frase posverbal

En estudios anteriores (Hinch 2007; Mayoral 2014), la ausencia de una frase posverbal favoreció el orden VS. Mayoral (2014: 127) señala que los sujetos tienden a ocurrir pospuestos al verbo cuando la periferia derecha no está ocupada, a tal punto que la tendencia preverbal del verbo en castellano pareciera revertirse en dichos casos.

En vista de ello, pronosticamos que la ausencia de dicho constituyente propiciará la posposición de sujetos en el grupo monolingüe. En relación con el grupo bilingüe, tal como lo planteamos en la sección 6.4, inclusive en el caso de haber algún calco de patrones del quechua, este permite desplazamientos de los complementos y adjuntos a lo largo de la periferia izquierda y derecha del verbo, de modo que no encontramos motivo para la suspensión del efecto de este factor.

6.6. Jerarquía de las cláusulas

En el estudio de Rivas (2012), las cláusulas subordinadas adverbiales de tiempo favorecieron la posposición de sujeto, en tanto que Mayoral (2014) halló que las cláusulas subordinadas completivas fomentaron el orden VS. En vista de que lo común a estos dos tipos de cláusulas promotoras de sujetos posverbales en los mencionados estudios es su carácter subordinado, analizaremos las cláusulas las principales en contraste con las subordinadas en su totalidad en este trabajo, y no solamente un subgrupo de ellas. Si los hallazgos de los anteriores estudios son generalizables a una clase como la de las cláusulas subordinadas, entonces es presumible que estas favorezcan el orden VS en la producción de los monolingües. En cuanto a los bilingües, en caso de existir influencia del quechua en su procesamiento de cláusulas subordinadas, no esperaríamos ningún condicionamiento favorable a la posposición, pues el orden no marcado SOV es más rígido en las cláusulas subordinadas que en las principales (Cerrón-Palomino 1987: 290).

6.7. Animicidad del referente del sujeto

En Mayoral (2014), los sujetos con referentes inanimados contribuyen a la producción de sujetos pospuestos. Por otra parte, Rivas (2013) reportó el mismo efecto en cláusulas subordinadas temporales. El razonamiento de Mayoral (2014: 119) es que los sujetos con referentes inanimados podrían mostrar una tendencia hacia la posposición después del verbo, puesto que podrían ser reinterpretados como objetos directos (OD) por los hablantes y, en ese sentido, ser colocados en la posición no marcada de los OD en castellano, es decir, posverbal.

Para este estudio, hipotetizamos que los sujetos inanimados tenderán a la posición posverbal en los monolingües, si es que el razonamiento de Mayoral es correcto. En cuanto a los bilingües, en caso de mostrar una influencia del quechua, el efecto debería ser el contrario: ya que el orden no marcado del OD quechua es el preverbal, en consecuencia, reinterpretar un sujeto inanimado como OD debería aumentar la tasa de sujetos preverbales.

7. Resultados y discusión

Para responder a la primera pregunta de investigación, sobre una posible diferencia entre la tasa de sujetos posverbales del castellano de Huancayo y otras variedades, nos remitimos a la Tabla 2. Como se puede apreciar, el porcentaje de sujetos pospuestos en Huancayo, tomando a los huancaínos en su totalidad (21.3%), es prácticamente el mismo que el exhibido por hablantes de otras variedades castellanas, ya sean monolingües o bilingües.

Tabla 2 Comparación de las tasas de sujetos posverbales en cuatro ciudades 

La Tabla 3 nos permite abordar la segunda pregunta de investigación, i.e., si existe una diferencia estadísticamente significativa entre las tasas de estructuras VS de monolingües castellanos y bilingües quechua-castellano. La información expuesta en ella corresponde a una tabulación cruzada de la posición de sujeto de acuerdo con el grupo lingüístico al que pertenecen los hablantes, sometida a una prueba c2 con el programa SPSS 23.0 (IBM Corp. 2016) para determinar su significación estadística17. Como se puede apreciar, los monolingües en castellano produjeron un porcentaje de sujetos posverbales levemente inferior al de los bilingües (19.8% vs. 23%), con una consiguiente carencia de significación estadística, tal como lo revela el elevado valor de p. En otras palabras, ambos grupos se comportaron de manera paralela en cuanto a su posposición de sujetos.

Tabla 3 Distribuciٕón de sujetos posverbales y preverbales en los monolingües y bilingües de Huancayo 

A primera vista, parecería que no hubiera mayores diferencias entre los dos grupos en relación con la variable estudiada. Sin embargo, como lo señalan Carvalho y Bessett (2015: 150), una simple comparación de porcentajes no permite establecer conclusiones decisivas sobre los efectos del contacto lingüístico.

En términos generales, hay por lo menos cuatro posibilidades en cuanto a los efectos del contacto lingüístico sobre la posición de sujeto en el castellano de los bilingües estudiados. La primera es que no haya efecto alguno, en este caso particular, debido a las similitudes en el orden sintáctico relativamente flexible de ambas lenguas. Una segunda posible consecuencia del bilingüismo, siguiendo los planteamientos de la HI, es que la condición misma de bilingües y no las lenguas particulares que los hablantes utilicen, les presente obstáculos para ejercer destreza en las variables lingüísticas que involucran componentes pragmáticos, mas no en los condicionamientos sintáctico-semánticos de las mismas. En tercer lugar, siguiendo a Otheguy y Zentella (2012: 168), el impacto del contacto lingüístico podría manifestarse en el nivel de las constricciones de los grupos factoriales, pues los bilingües, en su constante ejercicio en la L1, pierden destreza en el uso de las reglas que determinan la elección de variantes en la L2. En otras palabras, las diferencias estructurales del quechua mencionadas en la Sección 6 podrían dejar su huella en el castellano en las áreas específicas en que ambas lenguas difieren. Por último, siguiendo a Silva-Corvalán (1994), la situación del contacto de lenguas puede estimular las tendencias gramaticales internas de las variedades habladas por los bilingües, en cuyo caso no se trataría de una influencia externa, sino más bien de la precipitación de los patrones lingüísticos ya atestiguados en el habla monolingüe18.

En vista de ello, nos dirigimos a los resultados presentados en la Tabla 4 para responder a nuestra tercera pregunta de investigación: ¿es el orden VS favorecido por los mismos factores en los monolingües y en los bilingües? En dicha tabla, podemos observar la comparación de dos análisis independientes de regresión múltiple que contienen los factores que favorecen el orden VS en cada uno de los grupos lingüísticos. Los grupos factoriales cuyo rango es mayor tienen mayor fuerza predictiva sobre la ocurrencia de la variante lingüística descrita. Por otra parte, dentro de cada grupo factorial, los factores con pesos probabilísticos mayores a .50 favorecen la ocurrencia de la variante analizada, mientras factores con valores menores a .50 la desfavorecen. Factores con un peso probabilístico de .50 no ejercen ningún efecto sobre la variante examinada.

Así, la Tabla 4 nos muestra que los factores que promueven el uso de sujetos posverbales en los monolingües son, en orden decreciente de probabilidades, la ausencia de una frase posverbal, verbos inacusativos, sujetos con tres o más palabras, la presencia de una frase preverbal, la información mencionada por primera vez y los sujetos inanimados. El grupo factorial de la jerarquía de las cláusulas, cuyos resultados se encuentran entre corchetes, fue descartado por el programa estadístico Goldvarb X en la regresión.

En cuanto a los bilingües, el panorama es considerablemente distinto. Para empezar, el peso del sujeto y la novedad de la información presentada por el sujeto no tuvieron ninguna incidencia en la promoción del orden VS. Por otra parte, el predictor más fuerte del orden VS en este grupo lingüístico es el de los verbos inacusativos, seguido por la ausencia de una frase posverbal, y finalmente, la presencia de una frase preverbal y los sujetos inanimados comparten el tercer puesto con probabilidades idénticas. Similarmente a lo encontrado en los monolingües, para los bilingües no hubo tampoco un efecto de la jerarquía de las cláusulas.

La respuesta a la tercera pregunta de investigación es, como se desprende de los resultados, negativa: los factores que fomentan el uso del orden VS en el grupo monolingüe no son los mismos que los del grupo bilingüe. Por una parte, el orden posverbal en este último obedece a un número menor de condiciones; por otra, el ordenamiento según el peso probabilístico de las mismas es diferente del observado en los monolingües.

Tabla 4 Dos análisis de VARBRUL separados de los factores internos que contribuyen a la occurrencia de sujetos posverbales en el castellano de monolingües y bilingües de Huancayo 

Las diferencias atestiguadas traen a primer plano las observaciones de Cerrón-Palomino (2003) y Caravedo y Rivarola (2011) sobre la caracterización del castellano andino como un término que engloba variedades tanto monolingües cuanto bilingües. Por un lado, es cierto que suele distinguirse entre la interlengua de bilingües incipientes en castellano y las variedades monolingües castellanas del área andina, sobre todo por la confusión de las vocales [i]/[e] y [u]/[o] en la primera (Cerrón-Palomino 2003: 41-49). Por otro lado, diferencias mucho más sutiles en el habla de bilingües con un mayor dominio del castellano, como las halladas en nuestro análisis, suelen pasar inadvertidas, pero revelan un contraste real entre monolingües y bilingües.

La constatación de estas diferencias entre bilingües y monolingües nos lleva a contestar la cuarta pregunta motivadora de este estudio: ¿se comprueban las predicciones universales de la HI en la producción de los bilingües o hay explicaciones alternativas como la influencia del quechua o la aceleración de tendencias internas del castellano?

Para empezar, concentrémonos en los dos factores que no influyen en la producción de sujetos pospuestos en los bilingües, i.e., sujetos pesados (de más de tres palabras) y sujetos con información mencionada por primera vez. Primero, nos detendremos en el grupo factorial del peso de los sujetos, que es de naturaleza procesal. La HI sugiere que los bilingües tienen menos recursos procesales a su disposición, hecho que les puede generar deficiencias en la integración de tipos diferentes de información en los niveles de producción y comprensión (Sorace y Serratrice 2009: 199). Por un lado, es posible que esta carencia de medios de procesamiento de los bilingües explique la disminución en su posposición de sujetos pesados. Por otro, parece plausible atribuir la suspensión de este factor procesal a la influencia del quechua, en términos de distancia tipológica existente entre ambas lenguas (Clahsen y Felser 2006: 569). En efecto, de acuerdo con Hawkins (2004: 104), los constituyentes pesados tienden a aparecer en posiciones pospuestas cuando se trata de lenguas de núcleo inicial, tal como lo es el castellano. Sin embargo, el quechua es una lengua SOV de núcleo final, en cuyo caso, por el contrario, se esperaría que las construcciones más pesadas aparecieran antepuestas, como una reflejo especular de lo que ocurre con las lenguas de núcleo inicial (Hawkins 2004: 108). Es factible, entonces, en el caso de los bilingües, que los patrones sintácticos propios de la tipología del quechua estén trasladándose a su sistema castellano. Los enunciados (12)-(13) ilustran estas tendencias atestiguadas en el habla de los bilingües.

(12) Toditos, toditos, los nueve hermanos hacen Santiago. (HC07F25Q)

(13) Llevaban por ahí… toda la gente que pasaban por ahí, de la calle de la avenida Huayna Cápac, bajaban por allí, por este sitio. (HC04F78Q)

Como se puede apreciar, esta tendencia a anteponer al verbo los sujetos pesados contrasta con la preferencia de los monolingües por colocar los sujetos más extensos en posición posverbal, como lo evidencian los ejemplos (14)-(15).

(14) Muy diferente es, pues, la letra de la cultura. (HC03M48S)

(15) Así empezó a nacer, a nacer, ahí se basó el juego de World of Warcraft. (HC06M22S)

Huelga señalar que de ninguna manera sostenemos que estructuras (12)-(13) sean de uso exclusivo de los bilingües; lo que las cifras muestran es que este tipo de construcciones es más probable de hallarse en la producción lingüística de los bilingües que en la de los monolingües.

En cambio, prima facie, la suspensión del efecto del factor pragmático de la información nueva sí va en línea con los resultados previstos por la HI. Recordemos que, según la misma, los bilingües secuenciales, simultáneos o de herencia (con la condición de que tengan una alta competencia en la lengua en cuestión) carecen de la sensibilidad a fenómenos de interficie de componentes externos, tales como aquellos que involucran competencia pragmática, e.g., la expresión de sujeto pronominal o, precisamente, la focalización de sujetos en virtud de su posición en el enunciado (Tsimpli y Sorace 2006; De Pérez-Prada y Pascual 2012). Los resultados de la Tabla 4 parecen apoyar esta predicción, pues la variable condicionante de la interficie sintáctico-pragmática sí condiciona la posición del sujeto en el habla de los monolingües, mas no en la de los bilingües.

Sin embargo, la razón de esta neutralización del factor aludido puede deberse al contacto particular de las dos lenguas en cuestión, y no necesariamente a una propiedad universal del bilingüismo. En efecto, ya habíamos mencionado en la Sección 6.2 que una característica propia del quechua es que la focalización (información nueva) y la topicalización (información vieja) se marcan con sufijos, de tal manera que la posición del elemento focalizado o topicalizado no es relevante para cumplir la función en cuestión. Es importante apuntar, sin embargo, que dichos sufijos no son exclusivos de los sujetos; más aun, ni siquiera de las FN, pues pueden adjuntarse a otras categorías, tales como los verbos. En (16), tomado de Cerrón-Palomino (2008: 167), tenemos un ejemplo del sufijo focalizador reportativo de primera mano -m/-m i, en tanto que (17), tomado de Cerrón-Palomino (2008: 171), nos muestra el uso del topicalizador -q a.

(16)

Huk

runa-m

hamu-rqa-n

uno

hombre-FOCALIZADOR

venir-PASADO EXPERIMENTADO-3RA PERSONA

‘Un hombre vino’.

(17)

Warmi-qa

mana-m

hamu-nqa-chu

mujer-TOPICALIZADOR

no-FOCALIZADOR

venir-FUTURO 3RA PERSONA-NEGACIÓN

‘La mujer no vendrá’.

En vista de estos hechos, una explicación alternativa posible es que el orden relativamente libre de la estructura informacional del quechua se haya trasladado al castellano de estos bilingües, lo cual estaría desactivando el condicionante posicional que es la norma fundamental para los monolingües en castellano. En (18), la participante bilingüe introduce un sujeto nuevo en cada cláusula; sin embargo, ambos ocupan la posición preverbal, en contraste con lo que ocurre en el habla de un monolingüe, que tiende a ubicar los sujetos focalizados después del verbo, como se muestra en (19).

(18) Unos simples cajoncitos han salido, a batería, como el celular no se carga, entonces ahí nada más, pones el USB, lo prendes y ya está, todito lectura. (HC07F25Q)

(19) Yo me presenté por primera vez ya, a la universidad, Universidad Nacional del Centro. Ya estaba en ese proceso de nacionalización, porque antes en 1959 se fundó la Universidad Comunal del Centro, antecesora a la… era la Comunal. En la universidad Comunal, si, estudió, todavía, X X X, finado X X X. (HC01M69S)

En relación con los factores que condicionan el orden VS en ambos grupos de hablantes, también encontramos ciertas diferencias. La primera de ellas es que el factor con más probabilidades para los bilingües es el de los verbos inacusativos, mientras que dicho factor es el segundo predictor del orden VS para los monolingües. De acuerdo con la HI (Tsimpli y Sorace 2004; De Pérez-Prada y Pascual 2012), la interficie sintáctico-semántica o interna (i.e., intransitividad escindida) que caracteriza la posición del sujeto en español no debería resultar problemática para los bilingües, pues involucra solamente rasgos internos del sistema lingüístico, y no entraña propiedades discursivas de una lengua. En ese sentido, los resultados no refutan las predicciones de dicho marco teórico.

Ahora bien, el poder predictivo de los verbos inacusativos es significativamente mayor en la producción de los bilingües (rango 40) que en la de los monolingües (rango 28), lo que constituye un resultado que no se desprende de la HI. La explicación alternativa es que este factor haya sido reforzado por las características sintáctico-semánticas del quechua; sin embargo, esta lengua no parece mostrar evidencias de poseer intransitividad escindida.

L. Sánchez (2015) nos ofrece información que podría explicar este robustecimiento de patrones de intransitividad escindida en los bilingües quechua-castellano. En sus datos de producción oral en el quechua cuzqueño, aparecen enunciados con orden VS como los mostrados en (20)-(21).

  • (20) Advirti-sqa-n-manta-taq-mi

  • Advertir-PASADO NO EXPERIMENTADO-3RA PERS-ABLATIVO-CONTRASTIVO-FOCALIZADOR

  • siqara-pu-n sapo.

  • ir-benefactivo-3RA PERSONA sapo

  • ‘Después de ser advertido, regresó el sapo’.

  • (21) Chay-pi tuku-ku-n chay kuwinto.

  • ese-LOCATIVO terminar-REFLEXIVO-3RA PERSONA ese cuento

  • ‘Ahí (se) termina este cuento’.

Como se puede apreciar en dichos ejemplos, los verbos monoargumentales cuyos sujetos son posverbales son, uno de movimiento, siqara, y el otro de cambio de estado, tuku, que coinciden con los inacusativos. Es posible, entonces, que el quechua sí presente algún tipo de evidencia de intransitividad escindida manifestada en una posposición de sujetos de verbos inacusativos, lo cual explicaría por qué dicho factor se ha reforzado en la producción de los bilingües.

Esta idea cobra más vigor aun con la sugerencia de Cerrón-Palomino (2008) de que en quechua hay ciertos rezagos de lo que podría haber sido un sistema parcialmente ergativo. En efecto, en (22)-(23), tomados de Cerrón-Palomino (2008: 182), se puede apreciar que el sufijo -nki, que marca segunda persona de sujeto del verbo intransitivo puñu aparece también en la forma compuesta -su-nki que marca la tercera persona sujeto y segunda persona objeto del verbo transitivo riku19.

  • (22) Puñu-nki.

  • dormir-2DA PERSONA

  • ‘(Tú) duermes’.

  • (23) Riku-su-nki.

  • ver-TRANSICIÓN 3RA PERSONA→2DA PERSONA

  • ‘(Él/Ella) te ve’.

Estas formas se conocen como transiciones en lingüística quechua, y Adelaar (2011: 22) las define como “la expresión combinada de dos actantes -un sujeto y un objeto directo o indirecto- dentro de una sola forma verbal”. Este aparente residuo de un antiguo sistema ergativo podría haberse reestructurado en quechua en términos de posición de sujeto similares a los del castellano, lo cual estaría promoviendo en los bilingües el orden VS como factor con un peso probabilístico mayor que el atestiguado en la producción de los monolingües.

Por otra parte, en cuanto a la presencia o ausencia de frases preverbales y posverbales, la gradación de los factores se mantuvo de forma paralela en ambos grupos. En efecto, la ausencia de una FX posverbal es un mejor predictor del orden VS que la presencia de una FX preverbal tanto para monolingües cuanto para bilingües, tal como se predijo en las secciones ٦.٤ y ٦.٥. Tal parece que el orden relativamente flexible de constituyentes oracionales en el quechua les permite a los bilingües replicar con éxito las tendencias halladas en la producción monolingüe.

En contraste, el efecto de la animicidad del referente del sujeto no muestra patrones completamente uniformes en los dos grupos de hablantes. Por un lado, los sujetos inanimados son el sexto y último predictor de sujetos posverbales para los monolingües; por otro, el mencionado tipo de sujeto es también el último predictor del orden VS para los bilingües, aunque en dicho caso, su rango es el mismo que el de la presencia de FX preverbales (25), y casi duplica el atestiguado para los monolingües (13). Recordemos que en la sección 6.7, mencionamos la hipótesis de Mayoral (2014) según la cual los sujetos inanimados en castellano se reinterpretan como OD, por lo cual se suelen colocar en la periferia derecha del verbo, que corresponde a la posición no marcada de objetos en dicha lengua. De haber alguna traza del quechua en el tratamiento de sujetos inanimados por parte de los bilingües, su efecto debería ser el contrario: reinterpretar un sujeto inanimado como objeto debería aumentar el porcentaje de estructuras SV, pues el orden no marcado del OD quechua es preverbal. Sin embargo, eso no es lo que podemos deducir de nuestros resultados.

Una explicación alternativa es que este aparente avance del factor no animado en la producción bilingüe sea completamente independiente del quechua y, más bien, surja de las características propias del castellano. En efecto, Silva-Corvalán (1994) demostró que las tendencias internas de una variedad lingüística se pueden exacerbar en situaciones de fatiga lingüística, tales como en las situaciones de contacto de lenguas. Siguiendo esta línea de razonamiento, este fortalecimiento del efecto de la ausencia de animicidad sobre el orden VS atestiguado en los bilingües se debería a tendencias intrínsecas del castellano que la propia situación del contacto ha amplificado20. Sin embargo, para que ello ocurra, se espera que el quechua no ofrezca restricciones sintácticas (posposición verbal de un potencial OD) ni semánticas (sensibilidad a la animicidad) al mencionado patrón gramatical castellano. Discutiremos estas ideas en las siguientes líneas.

Primero, en relación con las restricciones sintácticas, el estudio de L. Sánchez (2015) sobre los constituyentes en la periferia derecha del quechua cuzqueño nos ofrece datos iluminadores. En efecto, nuestra autora halló en sus datos que en el caso de los verbos transitivos, de la totalidad de los constituyentes desplazados a la derecha del verbo, 76.5% eran OD, 13.2% eran sujetos y 10.3% eran oblicuos. Estas cifras pueden resultar sorprendentes en primera instancia, dado que la anteposición del OD al verbo en quechua es probablemente el orden menos flexible en esta lengua. Sin embargo, Cerrón-Palomino (2008: 183-185) señala que los morfemas validadores y topicalizadores (de los que ya nos hemos ocupado en la sección 6.2.), que se pueden añadir a los diferentes argumentos y adjuntos, licencian construcciones de tipo SVO, VOS y VSO. Como se puede apreciar, la secuencia OV del quechua no resulta tan rigurosa y, por lo tanto no constituye un óbice para la posposición de candidatos a la función de objeto.

En segundo lugar, en cuanto a la sensibilidad a la animicidad en el castellano bilingüe, García Tesoro y Fernández-Mallat (2015) nos ofrecen evidencia de su existencia en un estudio de bilingües quechua-castellano de Cuzco (sur de Perú). En efecto, en el habla de dichos bilingües, los OD con referente inanimado favorecen la omisión de lo, único clítico de acusativo de la variedad bilingüe en cuestión, en tanto los OD con referentes humanos son el principal predictor de la aparición del mencionado clítico. Los autores atribuyen este efecto a una reorganización de los esquemas de concordancia pronominal que sigue la jerarquía de la animicidad (Comrie 1989), como producto del contacto del castellano con el quechua.

En vista de lo expuesto en los dos últimos párrafos, resulta viable la explicación interna del robustecimiento de una tendencia intrínseca del castellano por causa de la fatiga lingüística que los bilingües experimentan en situaciones de contacto lingüístico.

Para concluir esta sección, señalaremos que la posposición de sujeto en el castellano de Huancayo obedece, como en todo el mundo hispánico, a una constelación de factores de orden procesal, sintáctico-semántico y pragmático. En ese sentido, el orden VS del castellano huancaíno estudiado no diverge de los patrones hallados en otras comunidades monolingües y bilingües en términos porcentuales. Cuando la población de la muestra fue dividida en monolingües y bilingües, tampoco hubo una diferencia estadísticamente significativa entre las tasas de sujetos posverbales de ambos grupos, en sintonía con la tradición de categorizar el habla de ambos grupos como castellano andino (Cerrón-Palomino 2003; Caravedo y Rivarola 2011). Sin embargo, al analizar los factores individuales que condicionan el orden VS en ambos grupos de hablantes, sí encontramos diferencias cualitativas y cuantitativas entre ellos. En principio, algunas de estas diferencias, concuerdan con las predicciones universales de la HI. No obstante, cuando se las analiza con mayor detalle, aparecen explicaciones alternativas plausibles, relacionadas más bien con las peculiaridades de las lenguas en contacto. En ese sentido, nuestro estudio apoya la postura ecléctica deslizada en Sorace y Serratrice (2009: 199), según la cual la influencia de la L1 interactúa con los mecanismos universales del bilingüismo en promover opciones que divergen del uso monolingüe; además, en el caso de los bilingües de Huancayo, dicha interacción permite a los bilingües afianzar rasgos que su L1 y L2 comparten.

Conclusiones

Este estudio estuvo motivado por cuatro preguntas de investigación: a) ¿se diferencia el castellano de Huancayo de otras variedades en su tasa de sujetos posverbales?, b) ¿hay alguna diferencia estadísticamente significativa entre las tasas de sujetos posverbales de monolingües castellanos y bilingües quechua-castellano en Huancayo?, c) ¿es el orden VS favorecido por los mismos factores en el habla de los monolingües y de los bilingües?, y d) ¿se comprueban las predicciones universales de la HI en la producción de los bilingües o es posible explicar sus diferencias con los monolingües por influencia del quechua o por aceleración de tendencias internas del castellano?

La primera pregunta tiene una respuesta negativa: la tasa de sujetos posverbales de los huancaínos como un todo es 21.3%, muy similar a las encontradas en estudios realizados en comunidades monolingües (23% en Caracas) y bilingües (22.4% en Los Angeles, 23.6% en Phoenix).

La segunda pregunta también tiene una respuesta negativa. Si bien es cierto que los monolingües exhibieron un porcentaje de construcciones del tipo VS menor que el de los bilingües (19.8% vs. 23%), dicha diferencia no alcanzó significación estadística al ser sometida a una prueba de χ2 (p ≤ .166). En principio, ello sugiere que los mecanismos que guían la posición de sujeto en ambos grupos son los mismos, en concordancia con la tendencia a etiquetar como castellano andino tanto el habla de monolingües cuanto la de bilingües.

Sin embargo, las frecuencias de ocurrencias no bastan para determinar los efectos del bilingüismo (Carvalho y Bessett 2015), y los análisis de regresión múltiple que contestan a la tercera pregunta ofrecen un panorama más confiable para evaluar dicha interferencia. Así, esta pregunta también recibe una respuesta negativa: hay diferencias cualitativas y cuantitativas en los factores que favorecen la posposición de sujetos en bilingües y monolingües. En relación con las diferencias cualitativas, aquellos no son sensibles a la novedad de la información ni al peso procesal del sujeto, en contraste con estos. Aunque el resto de los factores condicionantes del orden VS sí es compartido por ambos grupos, así como la ausencia del efecto de las cláusulas subordinadas sobre la mencionada variante, hay diferencias cuantitativas dentro de dicha aparente uniformidad. Primero, el factor con más probabilidades para los bilingües es el de los verbos inacusativos, mientras que dicho factor es el segundo predictor del orden VS para los monolingües. En segundo lugar, pese a que los sujetos inanimados son el último predictor de sujetos posverbales para ambos grupos de hablantes, el rango de este grupo factorial es el mismo que el de la presencia de FX preverbales para los bilingües (25), cifra que casi duplica el rango de los monolingües (13).

Estas diferencias entre ambos grupos nos llevan a la última pregunta de investigación, sobre las posibles explicaciones de dicha divergencia: la HI, influencia del quechua sobre el castellano, o tendencias intrínsecas castellanas vigorizadas por el contacto lingüístico.

En primer lugar, la HI parece verse sustentada por nuestros resultados: la interficie sintáctico-semántica (intransitividad escindida) no ofreció problemas a los bilingües, pero la sintáctico pragmática sí lo hizo (novedad de la información). Sin embargo, el quechua tiene características que podrían explicar dichos resultados. Para empezar, el quechua marca la focalización y la topicalización con sufijos y no con anteposición o posposición, lo cual podría dar cuenta de la suspensión del mencionado factor pragmático en la variedad castellana de los bilingües. Además, el completo dominio y adicional reforzamiento del factor sintáctico-semántico de la intransitividad escindida en la producción bilingüe podría atribuirse a su conciencia de dicha distinción en virtud de tendencias similares en quechua (L. Sánchez 2015) y a rezagos de ergatividad encontrados en el sistema de transiciones en quechua (Cerrón-Palomino 2008).

En cuanto al fortalecimiento del condicionante de referentes inanimados en el habla bilingüe, puede tratarse de un desarrollo interno de características propias del castellano por la fatiga lingüística causada por el contacto entre ambas lenguas. La flexibilidad en el orden de palabras quechua y la sensibilidad de los bilingües a los efectos de animicidad (García Tesoro y Fernández Mallat 2015), habría facilitado que su interpretación de sujetos inanimados como OD los llevara a asignarles la posición no marcada de objetos del castellano, i.e., la posverbal.

En suma, los resultados de este estudio muestran que los condicionamientos de la posición de sujeto gramatical no son exactamente los mismos para monolingües y bilingües quechua-castellano, lo cual revela sutiles diferencias existentes entre variedades agrupadas bajo el término castellano andino. En líneas generales, las diferencias halladas se muestran en consonancia con las predicciones universales de la HI, aunque ciertas propiedades del quechua y del mismo castellano aparecen como una alternativa, más bien peculiar a la situación de contacto estudiada, al contraste hallado entre los dos grupos de hablantes. En vista de ello, la posición ecléctica sugerida en Sorace y Serratrice (2009), según la cual la influencia particular ejercida por la L1 y los desarrollos universales del bilingüismo no son excluyentes, cobra singular relevancia.

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1 Seguimos la traducción de interface como interficie de Mendikoetxea (2000).

2 La teoría de la inacusatividad o intransitividad escindida (Perlmutter 1978) sostiene que hay dos tipos de verbos intransitivos: los inergativos, cuyos sujetos son agentes, y los inacusativos, cuyos sujetos son pacientes o temas. Estos últimos suelen aparecer en posición posverbal (Roggia 2011).

3 L1 alude a la lengua materna, en tanto que L2 refiere a una segunda lengua.

4 FX refiere, simplemente, a una frase con cualquier tipo de núcleo: adverbial, preposicional, etc.

5 Traducción de language attrition.

6 Concretamente, los resultados de De Prada Pérez y Pascual (2012) no sustentaron las predicciones de la HI. Por una parte, los hablantes de todos los niveles de destreza se inclinaron a usar más construcciones VS con verbos inacusativos, y por otra, mostraron sensibilidad hacia el orden VS con información nueva. Esto supone que la interficie interna les resulta más difícil que la externa, contrariamente a lo que la HI pronostica.

7 La HI (Sorace 2011: 25) no asume explícita ni implícitamente teorías universalistas como la generativista. Antes bien, señala que ninguna teoría lingüística se basta a sí misma para explicar los factores internos y externos que operan en la perseverancia de rasgos no nativos en la producción de bilingües avanzados. Su universalidad reside, más bien, en que dichos patrones de conducta bilingüe trascienden las características peculiares de las lenguas en contacto, y permiten elaborar predicciones en cuanto a la producción bilingüe de fenómenos lingüísticos situados en áreas de interficie.

8 Factores sociales como el sexo y la edad de los participantes no se discutirán en el presente trabajo, pero baste saber que los análisis de regresión múltiple con Goldvarb X no evidenciaron ningún tipo de condicionamiento por parte de dichos grupos factoriales.

9 Esta información fue obtenida a través de reportes propios de los entrevistados.

10 La codificación de los hablantes es como sigue: HC refiere a Huancayo Corpus, el número que le sigue es el del orden de la persona entrevistada (e.g. 06 señala a la sexta persona entrevistada), M refiera a hombres y F a mujeres, el número que viene después indica la edad de el/la participante en el momento de la entrevista (mayo 2012), y finalmente, S significa que el/la hablante es monolingüe en castellano, mientras Q indica que la persona es bilingüe quechua-castellano.

11 La convención empleada es la siguiente: los sujetos analizados están subrayados y sus verbos correspondientes están en negrita.

12 Una propuesta detallada de pruebas para determinar cuándo un verbo intransitivo es inacusativo o inergativo se puede encontrar en Roggia (2011: 16-24).

13 Traducción de information packaging (Lambrecht 1994).

14 –mi es solamente uno de los distintos sufijos validadores/focalizadores del quechua. Mayor detalle sobre los mismos puede hallarse en Cerrón-Palomino (1987: 287-289; 2008: 166-171).

15 El estudio de L. Sánchez corresponde al quechua sureño del Cuzco, pero no hay diferencia alguna entre el orden de palabras de los dialectos sureños y centrales.

16 Empleamos la misma convención usada en este grupo factorial para la codificación de las frases posverbales descritas en 6.5.

17 χ2 es una prueba estadística que determina si dos variables están relacionadas o no, partiendo de la hipótesis nula (HN) que señala que no hay correlación entre dichas variables. Un indicador de la significación del rechazo de la HN es el valor p. Si p ≤ .05, entonces hay un 95% de certeza de que existe una correlación entre las variables. Cuando el valor p es mayor, entonces la certeza disminuye y la significación estadística desaparece.

18 La aplicación de la hipótesis de Silva-Corvalán (1994: 8) al contacto de lenguas, sin embargo, debe manejarse con reservas para el contexto bilingüe de Huancayo, pues pese a que la presión normativa del castellano en Huancayo no es muy grande, i) no existe una restricción del uso del castellano, sino más bien del quechua, y ii) el castellano es la lengua prestigiosa en los Andes peruanos, y suele recibir valoración positiva (Caravedo y Rivarola 2011: 376).

19 Si bien es cierto que el verbo castellano equivalente al de (22) es inacusativo, la forma –nki también aparece como marca del sujeto de un verbo transitivo en la transición de segunda persona (sujeto) a primera persona (objeto), e.g., riku-wa-nki, ‘tú me ves’ (Cerrón-Palomino 2008: 137).

20 Este es un caso en que se adaptan los planteamientos de Silva-Corvalán (١٩٩٤) a una situación en que la lengua estudiada no es la subordinada ni recibe valoración negativa.

Recibido: 06 de Octubre de 2016; Aprobado: 24 de Enero de 2017

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