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Boletín de filología

versión On-line ISSN 0718-9303

Boletín de Filología vol.46 no.2 Santiago jul. 2011

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-93032011000200002 

Boletín de Filología, Tomo XLVI
Número 2 (2011): 35 - 58

 

ARTÍCULOS

 

El 'voseo mixto verbal' de hablantes chilenos en Montreal: Estudio de caso en un contexto de contacto dialectal*

VERBAL VOSEO AMONG CHILEAN SPEAKERS IN MONTREAL: A CASE STUDY IN A DIALECT CONTACT SITUATION

 

Víctor Fernández Mallat**

Université de Montreal, Canada



Resumen

La presencia de numerosos hispanohablantes, de diversos orígenes, en la ciudad canadiense de Montreal suscita una situación de contacto lingüístico entre distintas variedades del español. A pesar del interés que esta situación ofrece para la lingüística hispanoamericana, hasta donde tenemos constancia, no ha habido estudios sobre los posibles efectos del contacto dialectal sobre el español de migrantes de primera y segunda generación en Montreal. Precisamente en esta línea de trabajo, el presente artículo pretende ser una primera contribución a este campo de estudio, en concreto sobre el español de migrantes chilenos. De este modo, y gracias a un corpus oral de conversaciones libres, se propone analizar qué ocurre con el fenómeno del voseo mixto verbal en el habla de un grupo de informantes de ese origen.


Palabras clave: español chileno, contacto dialectal, migración, voseo verbal, Montreal.


Abstract

Due to the presence of several groups of Spanish speakers of various backgrounds, a language contact environment exists among different varieties of Spanish in the Canadian city of Montreal. Despite the possibilities that this situation offers to the field of American Spanish Linguistics, no study, as far as we know, has been undertaken to determine the effects of dialect contact on first- and second-generation migrants' Spanish. With this article, we aim to make the first contribution to this area of study; in particular, we focus on the Spanish of Chilean migrants. Using a corpus of naturally-occurring conversations, we analyze the verbal voseo feature in the speech of these migrants.

Keywords: Chilean Spanish, dialect contact, migration, verbal voseo, Montreal.



1. INTRODUCCIÓN

Aunque sobre el plano demográfico el llamado 'Montreal hispano' es mucho menor que el de sus equivalentes estadounidenses de Nueva York, Los Ángeles y Chicago, donde residen respectivamente 2.2 millones, 1.7 millones y 754.000 personas de origen latinoamericano1 (Lipski 2008: 9), la presencia de 207.000 hispanohablantes de diversos orígenes en Montreal, incluyendo a los hispanohablantes nacidos en Canadá y en España, suscita una situación de contacto lingüístico entre distintas variedades del español, en un contexto de relativa igualdad en cuanto al peso demográfico de los hablantes de cada uno de estos dialectos2 (Statistiques Canada 2006).

Diversos estudios (cf., por ejemplo, Klee 2009, Kerswill 2005, Britain/ Trudgill 1999, Trudgill 1986, Siegel 1985) han señalado que en situaciones de contacto dialectal, a raíz de movimientos migratorios, lo 'normal' es que se desencadene un proceso de acomodación lingüística (o koineización), el cual implica entre otras cosas la desaparición paulatina de rasgos marcados, ya sea universalmente o en términos de la lengua en curso de koineización (Trudgill 1986: 143), y que los dialectos en contacto se vayan simplificando, por ejemplo, reduciendo su sistema de fonemas y persistiendo los rasgos más invariantes y generales (Kerswill 2005: 15 y Klee 2009: 61-62).

En el marco canadiense y hasta donde tenemos constancia, el estudio de Hoffman (2010) sobre el español hablado por jóvenes salvadoreños en la ciudad de Toronto es el único en analizar sistemáticamente qué ocurre con los rasgos marcados de una variedad dialectal del español en una situación de contacto con otras variedades de esa lengua3. Entre otros aspectos, la autora constata que un rasgo como la aspiración de /s/ final de sílaba o palabra, común en el habla salvadoreña, tiende a ser desplazado por la retención de /s/, pronunciación estándar del español general, particularmente en el habla de los informantes que llegaron a Toronto a temprana edad y en el habla de los informantes que llevan más tiempo en dicha ciudad.

A la luz de lo anteriormente expuesto parece adecuado plantear que para el contexto de contacto dialectal que se da en la ciudad de Montreal el fenómeno del voseo mixto verbal, o la combinación de formas monoptongadas derivadas de la segunda persona de plural con el pronombre tú, cuyo uso se habría generalizado en el habla informal y familiar chilena desde comienzos de la década de los sesenta en adelante (Carricaburo 1997: 34, Morales 1972/1973: 261, Torrejón 1986: 682 y 2010a: 416), tendería a ser desplazado en el habla de esta comunidad a favor de un uso más general en la lengua española, como el tuteo pronominal y verbal (Carricaburo 1997: 11-12, Kany 1969: 84, Lapesa 1981: 579).

En el presente trabajo nos proponemos analizar el fenómeno del voseo mixto verbal en el habla de migrantes chilenos de primera y segunda generación en Montreal, gracias a un corpus oral de conversaciones libres elaborado en la Universidad de Montreal por el propio investigador. Después de definir la metodología, conoceremos el desarrollo, la extensión social y geográfica y las modalidades del voseo hispanoamericano y chileno. Con esta perspectiva analizaremos los datos obtenidos.


2. METODOLOGÍA

Para analizar qué ocurre con el voseo mixto verbal en el habla de migrantes chilenos en Montreal hemos elaborado un corpus oral de dieciséis entrevistas grabadas, de aproximadamente 45 minutos cada una, en una situación comunicativa conversacional libre. Los estudios más recientes sobre el fenómeno (Kluge 2005, Torrejón 2010a y 2010b) constatan que el voseo mixto verbal es la estrategia 'preferida' por los chilenos al emplear la segunda persona del singular en una situación informal y familiar. Se entiende entonces que, en el habla de los chilenos y en dicha situación, el uso del voseo mixto verbal es mayoritario frente al empleo del tuteo verbal.

Para asegurar que el fenómeno no está condicionado por el origen del interlocutor, cada informante (8 en total) fue grabado en dos ocasiones. En el primer encuentro, el informante se encontraba en presencia exclusiva de otros hablantes de origen chileno, mientras que en el segundo estaba en presencia de otro u otros hispanohablantes no chilenos.

Teniendo en cuenta que el rasgo en estudio se documenta tanto en las capas culturales 'inferiores' como en las 'medias' y 'superiores' (Morales 1972/1973: 261), la clase social no ha sido un criterio de selección de los informantes. Ahora bien, en vista de obtener resultados comparables, nos aseguramos de que cada informante hubiera cursado al menos un año de formación universitaria (o profesional). Hubo otros dos criterios de selección: edad y relación. El primero nos sirve para comprobar si el fenómeno se generalizó entre los jóvenes de veinte años y más durante la década de los sesenta, y así sucesivamente entre generaciones (cf. Morales 1972/1973: 261, Torrejón 1986: 680, 2010a: 679 y 2010b: 768); por tanto, los posibles informantes de más de 70 años quedaron excluidos de la muestra. El segundo criterio, la relación de solidaridad o amistad directa con el investigador, nos ayuda a comprobar si el fenómeno se da exclusivamente en el habla informal y familiar de los hablantes de origen chileno (cf. Morales 1972/1973: 261 y Torrejón 1986: 682).

En resumen, los datos obtenidos son analizados teniendo en cuenta los siguientes criterios: sexo, edad, tiempo de estancia en Montreal, uso de media chilenos (TV, radio, prensa, cine), frecuencia de viajes a Chile, origen de las personas con las que viven, lengua del hogar y lengua del trabajo o estudios. En la Tabla 1 figura la descripción detallada de los informantes entrevistados.

 

3. DESARROLLO DEL VOSEO EN HISPANOAMÉRICA

En palabras de Lapesa (1981: 5 82), el desarrollo del voseo americano es algo complicado. Es sabido que, al irrumpir el español en el continente americano, se daba con frecuencia el paso del tratamiento de vos al de tú, y viceversa, en una misma frase o en frases sucesivas, en situaciones formales o informales, al dirigirse a superiores, iguales o inferiores (Carricaburo 1997: 11, Kany 1969: 81, Lapesa 1981: 582 y Montes Giraldo cit. en Torrejón 1986: 677). Así pues, si bien en el siglo xvii terminó por sustituir a vos en contextos informales y familiares en toda la Península Ibérica4 (Carricaburo 1997: 1112, Kany 1969: 84 y Lapesa 1981: 579), y las cortes virreinales se encargaron de difundir estos cambios en las fórmulas de tratamiento (Kany 1969: 86, RAE 2010: 325 y Torrejón 1986: 678), la adopción de dichos cambios no se llevó a cabo en todo el continente americano. En efecto, aunque la nueva norma peninsular fue adoptada en los nuevos centros administrativos y sus alrededores como forma de tratamiento informal y familiar entre iguales, y como trato formal de superiores a inferiores (Kany 1969: 86 y Torrejón 1986: 678), fue el caso de México (salvo Chiapas), gran parte del Perú y Bolivia y las Antillas (Carricaburo 1997: 19, Kany 1969: 86 y Lapesa 1981: 579-580), en las áreas que estaban relativamente alejadas de los centros administrativos se siguieron otros patrones lingüísticos distintos, que van del predominio de vos sobre al predominio de sobre vos. Carricaburo (1997: 12-13) representa a América con tres paradigmas de tratamiento informal y familiar: i) América tuteante; ii) América voseante; y iii) América tuteante-voseante. Con ciertas variaciones de orden diatópico, diastrático y diafásico, muchos de estos patrones siguen vigentes hasta el momento presente. A partir de diversos autores (por ejemplo, Lapesa 1981: 580 y RAE 2010: 325), se podría decir que en la actualidad en Argentina, Paraguay, Uruguay, Centroamérica, Chiapas (México), Antioquia (Colombia), Zulia (Venezuela) y Esmeraldas (Ecuador), el uso de vos ha pasado a ser la forma general del trato informal y familiar. En cambio, en Chile, El Salvador, sur de Bolivia, zonas norteñas y sureñas del Perú, el uso de vos alterna con indistintamente. En otras áreas, como Panamá, el uso de vos sería eminentemente rural, y su empleo restaría prestigio social. Asimismo, en países voseantes como Uruguay, se rechaza el voseo en subjuntivo, mientras que en Argentina o en los países voseantes centroamericanos no sería el caso. Por último, en ciertas zonas argentinas donde alterna el tuteo y el voseo exclusivamente con imperativos negativos, habría preferencia por el primero si la petición es cortés (No me interrumpas) y se elegiría el segundo al tratarse de una orden (No me interrumpas), una sugerencia o una demanda de otro tipo (No te inquietés).


4. TIPOS DE VOSEO

A partir de varios estudios (cf., por ejemplo, Carricaburo 1997: 12-18, RAE 2010: 324-325, Torrejón 1986: 678 y 2010a: 415-416), se pueden distinguir claramente dos tipos de voseo. El primero, el que la PvAE (2010: 324) califica de "voseo flexivo pronominal" y Torrejón (1986: 678 y 2010a: 415-416) de "voseo auténtico", consiste en usar el pronombre vos como sujeto con las formas verbales derivadas de las antiguas desinencias de plural, para dirigirse a una sola persona: vos tenés o vos tení(s). En este tipo de voseo, vos se emplea como término de preposición y el pronombre te desempeña las funciones de objeto (directo e indirecto) y de reflexivo, así como tu(s) y tuyo/a(s) desempeñan la función de posesivos (Carricaburo 1997: 13 y Torrejón 1986: 678). Como ha quedado señalado, esta es la forma preferida en Argentina, Paraguay, Uruguay, Centroamérica, Chiapas, Antioquia (Colombia), Zulia (Venezuela) y Esmeraldas (Ecuador).

El segundo tipo de voseo muestra dos modalidades. La primera, que la PAE (2010: 324) califica de "voseo flexivo no pronominal" y Torrejón (1986: 678; 2010a: 415-416) denomina "voseo mixto verbal", consiste en hacer concordar el pronombre con una de las antiguas desinencias de plural: tú andás o tú andái(s). La segunda, que la RAE (2010: 324) denomina "voseo no flexivo pronominal" y Torrejón (1986: 678 y 2010a: 415-416) "voseo mixto pronominal", consiste en construir las formas verbales conjugadas en segunda persona singular con el pronombre vos: vos tienes o vos andas. En este tipo de voseo, el paradigma pronominal es prácticamente idéntico al del primero, con excepción de que al usarse el pronombre tú, ti (contigo) se emplea como término de preposición (Carricaburo 1997: 13). Como se ha señalado, el 'voseo mixto' es común en Chile, El Salvador, sur de Bolivia y zonas norteñas y sureñas de Perú, donde alterna con el llamado 'voseo auténtico'. Cabe destacar, sin embargo, que el 'voseo mixto pronominal' es muy poco común en estas áreas (RAE 2010: 325).

Con respecto al paradigma verbal voseante, según la sistematización realizada por Rona (1967: 69-73) y retomada más tarde por Carricaburo (1997: 16-17), existen tres tipos de desinencia verbal de segunda persona singular. Estos paradigmas se resumen en la Tabla 2 (cf. Carricaburo 1997: 16-17 y 33, Kany 1969: 76-121 y Rona 1967: 69-73), con la oposición de indicativo/subjuntivo correspondiente a las tres conjugaciones.

 

El tipo I corresponde al voseo diptongado (vos tenéis) y según Páez Urdaneta (1981: 111) es usual en Panamá, Zulia (Venezuela) y áreas rurales y sureñas de Bolivia. Los tipos II y III corresponden al voseo monoptongado. El tipo II monoptonga la vocal más abierta (vos tenés) y según Páez Urdaneta (1981: 111) es propio de Chiapas, casi toda Centroamérica, los Andes venezolanos, la costa ecuatoriana, las áreas centro y norte de Bolivia, la región del Río de la Plata y las variedades 'no vulgares' urbana y rural de Chile. El tipo III monoptonga la vocal más cerrada (vos tenís) y según Páez Urdaneta (1981: 111) aparece en las variedades 'vulgares' de la Sierra ecuatoriana, Arequipa (Perú) y las variedades "vulgares" urbana y rural de Chile.

Con respecto a los tiempos verbales en los que suele emplearse el voseo es de señalar que los tipos II y III son defectivos5 (Carricaburo 1997: 15-18), y la tendencia es a tratarlos de modo particular. Kany (1969: 76-121), por ejemplo, refiriéndose al voseo tipo II, documenta su uso en el presente de indicativo, el presente de subjuntivo, el pretérito indefinido y el imperativo; mientras que documenta el tipo III en el presente de indicativo, el presente de subjuntivo, el futuro de indicativo y el imperativo.


5. DESARROLLO DEL VOSEO EN CHILE

Por lo que respecta a Chile, la alternancia entre voseo y tuteo sobrevive desde la época de la conquista (Carricaburo 1997: 34). No obstante, ha pasado por al menos tres etapas distintas, en particular con respecto a la valoración del uso de vos y de las desinencias verbales que lo acompañan.

Según Weeks (2005: 98 y 212-214), durante la primera etapa, que corresponde grosso modo al periodo colonial, el voseo tanto pronominal como verbal tuvo una valoración social prestigiosa, puesto que su uso, tal como había ocurrido anteriormente en España, tenía una connotación reverencial y respetuosa. Así pues, aunque los documentos examinados por Fontanella de Weinberg (1994) sugieren que el tuteo ganó terreno a expensas del voseo en toda América durante el siglo xvii, los documentos examinados por Torrejón (2010a), entre ellos la Relación autobiográfica de la monja clarisa Úrsula Suárez6, revelan un uso indistinto de voseo y tuteo en el español chileno.

Durante la segunda etapa, cuyo inicio suele marcarse con la llegada de Andrés Bello a Chile en 1829 (Torrejón 2010a: 420 y Weeks 2005: 99) y cuya vigencia se extiende hasta finales de los años cincuenta y comienzos de los sesenta (Carricaburo 1997: 34, Morales 1972/1973: 261, Torrejón 1986: 682 y 2010a: 416), el uso del voseo en el habla informal y familiar retrocedió considerablemente y el empleo del tuteo ganó terreno a expensas del primero, particularmente entre la población con un cierto grado de escolarización, tanto en el ámbito urbano como en el rural. En efecto, Bello y sus discípulos predicaron contra el voseo, cuyo empleo como segunda persona singular consideraban erróneo y vulgar. Como consecuencia, este perdió el prestigio que tuvo en la etapa anterior y fue combatido desde todas las instancias oficiales (Torrejón 1986: 679-680 y Weeks 2005: 99). El voseo auténtico, o la combinación del pronombre vos con las formas verbales derivadas de las antiguas desinencias de plural, quedó relegado al habla de las llamadas 'clases populares' (Torrejón 2010a: 422). No obstante, el voseo verbal, que según Carricaburo (1997: 34) es "el más resistente a la normativa", mantuvo su vigencia en el habla familiar de gran parte de la población (Lenz 1940[1891]: 262-263).

Durante la tercera etapa, el empleo del voseo mixto verbal se ha vuelto progresivamente más frecuente y, en la actualidad, el uso de las antiguas desinencias de plural ya no estaría desprestigiado, sino todo lo contrario7 (Kluge 2005: 179 y Torrejón 2010b: 768). En efecto, hoy en día el empleo de esta forma está generalizado entre la llamada población 'lingüísticamente culta' de Chile8, de modo específico entre la población que tenía unos veinte años durante la década de los sesenta y sus sucesores generacionales de todos los estratos sociales (Morales 1972/1973: 261, Torrejón 1986: 680, 2010a: 679 y 2010b: 768). Entre los factores que señala Torrejón (1986: 681) para este resurgimiento del voseo en Chile se pueden citar los siguientes: i) el debilitamiento de las barreras sociales que en el pasado establecían una clara división de clases; ii) la rebeldía y la disconformidad de la mayoría de los jóvenes cultos ante los patrones de conducta impuestos por su clase, que toma como modelo a las clases más desposeídas; iii) la actual ausencia de una preceptiva escolar rígida contra el voseo; y iv) el que el fenómeno haya pasado a ser índice de confianza, de solidaridad y de espontaneidad en el trato.

Lamentablemente, como indica Kluge (2005: 169-170), las causas de Torrejón (1986 y 1991) se basan en observaciones impresionistas del habla chilena y, por consiguiente, si bien no se pone en duda la justeza de su introspección como hablante nativo chileno y de su observación participante, no tienen valor estadístico en el sentido estricto del término. Por otra parte, las observaciones de Morales (1972/1973) se basan en encuestas guiadas por cuestionarios escritos, lo cual, según Monjour (2002: 461), induce a los entrevistados a reacciones esquematizadas e impide que se preste la debida atención a la competencia comunicativa de los informantes. Otros autores (por ejemplo, Eguiluz 1962 y Oroz 1966) emplean fundamentalmente obras literarias, sin tener en cuenta la distancia que existe entre los usos literarios y los vernáculos. Los datos utilizados por Torrejón (2010b: 758), uno de los trabajos más recientes, proceden de grabaciones de la programación internacional de Televisión Nacional de Chile (TVN), en concreto, extractos de un programa de variedades y de una telenovela. Por su parte, el estudio de Kluge (2005) se basa en datos orales auténticos, pero tiene como objetivo el estudio de las formas de tratamiento en un grupo de mujeres migrantes originarias de la comuna sureña de Paillaco (Xiv Región de los Ríos), que viven o han vivido en Santiago como asesoras del hogar (Kluge 2005: 170 y 186). Se echa de menos, pues, un corpus de datos lingüísticos recogidos en una gran variedad de situaciones, que reflejen el uso de la lengua y a partir del cual se pueda obtener estadísticas sobre la frecuencia de empleo del voseo mixto verbal en situaciones informales y familiares. A pesar de todo, y a partir de los estudios hasta aquí citados, está ampliamente aceptado que en la actualidad el voseo es la estrategia preferida por los hablantes chilenos en situaciones informales y familiares.

 

6. TIPOS DE VOSEO EN CHILE

Según Torrejón (2010a: 415-416), en Chile se dan únicamente dos tipos de voseo: el voseo auténtico y el voseo mixto verbal. Como ya señalamos, en la actualidad, el primero es propio del habla de zonas rurales y de hablantes urbanos no instruidos, mientras que el segundo estaría generalizado en el habla de gran parte de la población. Por su parte, el voseo mixto pronominal está ausente de la variedad chilena (Torrejón 2010a: 416).

En cuanto al paradigma verbal voseante, los paradigmas que aparecen en la literatura (cf. Carricaburo 1997: 33, Kluge 2005: 179, Torrejón 1986: 678 y 2010a: 416) son los expuestos en la Tabla 3.

 

 

Como se puede apreciar, el voseo auténtico coincide con el mixto verbal en todas sus formas, a excepción de las del modo imperativo, que en el caso del voseo mixto verbal utiliza las formas propias del tuteo: llega, come, vive. Es de notar el paradigma defectivo del voseo chileno (Carricaburo 1997: 32-36), encima de las formas verbales del imperativo, las del pretérito imperfecto y las del futuro sintético se darían exclusivamente con una forma verbal tuteante (Kluge 2005: 179). Es más, en términos cuantitativos, el uso de formas verbales voseantes se limita básicamente al presente y al futuro perifrástico (Kluge 2005: 172 y 179, Torrejón 2010a: 418 y 2010b: 762).

Por otro lado, pese a que Páez Urdaneta (1981: 109 y 111) afirmara que en el paradigma verbal voseante chileno se documentan desinencias de tipo II en las variantes 'no vulgares' y de tipo III en las variantes 'vulgares' (cf. la Tabla 2), en otros estudios consultados no se documenta la primera opción. Según Torrejón (2010a: 417) "las formas que él considera no vulgares no se usan en Chile, y [...] las que señala como vulgares son comunes a todos los tipos de voseo".

En cuanto a los verbos irregulares, los paradigmas son los siguientes (cf. Carricaburo 1997: 33-34, Kluge 2005: 179, Torrejón 1986: 679 y 2010a: 416):

 

 

Como se puede apreciar, en el caso de los verbos irregulares el voseo mixto verbal también coincide con el auténtico en casi todas sus formas, con excepción de las formas sos y habís del presente de indicativo y creí del imperativo, que se dan exclusivamente en el sur del país, y las formas vaigái y haigái del presente de subjuntivo, que son exclusivas del voseo auténtico (Carricaburo 1997: 34). Con respecto a la forma soi, Oyanedel y Samaniego (1998/1999: 906) constatan que recientemente se ha impuesto la forma novedosa eríh por encima de la forma soi, ya que esta última, por homofonía, podría confundirse con la primera persona del singular soy. Asimismo, los autores señalan que la forma eríh tiene un carácter más neutro que soi, que estaría marcada como de mayor agresividad y sentida como inculta por los jóvenes de la llamada 'norma culta' (Oyanedel/Samaniego 1998/1999: 906).


7. PRESENTACIÓN Y ANÁLISIS DE LOS DATOS

En total, nuestro corpus cuenta con 287 ocurrencias de voseo mixto verbal y 296 de tuteo9 (ver Tabla 5). Se puede apreciar, a partir de estos datos, que pese a lo señalado por los estudios de Morales (1972/1973: 261) y Torrejón (1986: 680, 2010a: 679 y 2010b: 768), en el contexto de contacto dialectal montrealés, el fenómeno estudiado no es el preferido por este grupo de chilenos. En efecto, si se tienen en cuenta los resultados, el voseo representa menos de la mitad (49%) de las ocurrencias de segunda persona del singular.

 

 

Ahora bien, al dividir el corpus según el origen de los interlocutores presentes durante la grabación, se puede constatar que en presencia de chilenos los casos de voseo representan el 67% de las ocurrencias; y esto a pesar de que los informantes 1DS y 6MB emplean la forma tuteante de modo exclusivo. De hecho, si se excluyera a estos dos informantes del análisis, los casos de voseo en presencia de otros chilenos representarían el 82%. En presencia de no chilenos, con un porcentaje de 83% vs. 17%, la forma preferida por la totalidad de los informantes es, de toda evidencia, el tuteo.

Con respecto a los datos personales de los informantes, parece que ninguno de los factores considerados en nuestro estudio es determinante en cuanto al uso de una u otra forma, con excepción de la frecuencia de viaje a Chile. En efecto, los informantes que no viajan a Chile regularmente son los que prefieren las formas de tuteo, incluso en presencia de otros chilenos: 1DS ha ido a Chile dos veces en 14 años, 5LM tres veces en toda su vida y 7MG no ha vuelto desde que llegó a Montreal, hace 6 años. La única excepción la representa la informante 6MB, que a pesar de viajar a Chile una vez al año, no emplea el voseo en ningún contexto, ni ante otros chilenos ni ante no chilenos. Los informantes que afirman viajar a Chile una vez al año -es decir, 2ES, 3HH, 4LJ y 8OF- siguen empleando el voseo de modo regular, particularmente en presencia de otros chilenos, contexto en el que como hemos visto lo prefieren ampliamente al tuteo.

En cuanto al sexo del informante, en presencia de chilenos las informantes 2ES y 4LJ son mayoritariamente voseantes, mientras que la informante 6MB es exclusivamente tuteante. En el caso de los hombres, en presencia de chilenos los informantes 3HH y 8OF son mayoritariamente voseantes, mientras que los informantes 5LM y 7MG son mayoritariamente tuteantes. El informante 1DS es exclusivamente tuteante. No se puede afirmar, pues, que esta variable determine el que se opte por una u otra forma.

Siguiendo los mismos criterios, la variable edad tampoco determina qué forma se prefiere en ninguno de los dos contextos analizados. En el caso de los informantes mayores, por ejemplo, el informante 8OF (63 años) prefiere el voseo al tuteo en presencia de otros chilenos, mientras que la informante 6MB (60 años) usa exclusivamente el tuteo. En el caso de los informantes más jóvenes, los informantes 3HH (31 años) y 4LJ (25 años) prefieren el voseo al tuteo en presencia de otros chilenos, mientras que en ese contexto el informante 5LM (29 años) opta mayoritariamente por las formas tuteantes.

Por lo que respecta al tiempo de estancia en Montreal tampoco se observan pautas estables en cuanto al uso de las dos formas. Los informantes 8OF y 2ES, que llevan viviendo en Montreal respectivamente 37 y 15 años, y que según el marco establecido serían los más susceptibles de haber adoptado las formas tuteantes más neutras, son mayoritariamente voseantes, mientras que los informantes 6MB y 7MG, que tienen 9 y 6 años de residencia, son, de modo respectivo, exclusiva y mayoritariamente tuteantes. Asimismo, se puede apreciar que los informantes 1DS y 2ES, que llevan aproximadamente el mismo tiempo en Montreal (14 y 15 años respectivamente), optan por formas distintas en contextos similares: en presencia de chilenos, por ejemplo, 1DS es exclusivamente tuteante mientras que 2ES emplea mayoritariamente el voseo.

Con respecto al uso de medios chilenos, todos los informantes afirman usar al menos un medio de comunicación en el que escuchan el habla chilena (televisión, radio o cine). Ahora bien, esta variable parece no tener ninguna incidencia en cuanto a la preferencia de formas voseantes o tuteantes. En cualquier caso, no es fácil comprobar si el hecho de ver emisiones cinematográficas o televisivas chilenas, así como escuchar emisiones radiales, expone a los informantes al habla informal y familiar chilena "real" y, por consiguiente, al predominio de las formas voseantes en dicho contexto.

En cuanto al origen de las personas con las que viven y a la lengua del hogar, es preciso señalar que solo la informante 6MB vive con otro hispanohablante nativo, lo cual podría explicar el uso exclusivo del tuteo en todos los contextos. En efecto, su compañero es de origen peruano, donde, como ha quedado señalado, el tuteo se generalizó tempranamente. Asimismo, es preciso señalar que antes de llegar a Montreal, hace 9 años, la informante estuvo viviendo 5 años en la región andina tuteante. La única otra informante que emplea el español en el hogar es 4LJ, quien convive con un estadounidense que ha aprendido español en Chile de modo informal en un contexto familiar. En su caso, esto puede ser un factor adyuvante para la preferencia por el voseo en presencia de otros chilenos.

En lo que atañe a la lengua de trabajo o estudio, el informante 7MG es el único en emplear el español en este contexto. Según los datos que ha proporcionado, se relaciona con hispanohablantes de diversos orígenes. En su caso, podría motivar la alternancia tuteo-voseo con preferencia por la primera forma en ambos contextos.

Hasta ahora hemos visto que solo dos factores parecen determinantes en cuanto al empleo preferente del voseo o del tuteo: el contexto (la presencia de chilenos o de no chilenos) y la frecuencia con que los informantes viajan a Chile. Sin embargo, como se puede apreciar en la Tabla 5, salvo algunas excepciones, los informantes no son exclusivamente voseantes ante chilenos y exclusivamente tuteantes ante no chilenos, sino que ambas formas alternan en su discurso, pese al predominio de una sobre otra según el contexto. Es preciso explicar, pues, qué provoca el empleo de formas de voseo ante no chilenos, contexto en el que como hemos visto se tiende a preferir el tuteo; y el uso de formas de tuteo ante chilenos, contexto en el que se favorece el voseo. El estudio de Kluge (2005: 173) proporciona una vía metodológica que nos permite abrir una nueva propuesta de análisis. En su trabajo, la autora analiza las fórmulas de tratamiento empleadas por un grupo de mujeres chilenas tomando en cuenta tres niveles discursivos: el tratamiento directo de las personas involucradas en las grabaciones (cf. 1)10, el tratamiento directo reproducido en forma de cita en narraciones incluidas en las entrevistas (cf. 2) y la referencia a experiencias de vida generalizables a la experiencia de más personas (cf. 3):

 

 

En nuestro corpus, estos tres tipos de discurso se reparten del modo en que se expone en las Tablas 6 y 7. Por razones de brevedad, se analizarán algunos de los casos que van en contra de las tendencias señaladas de predominio del voseo ante chilenos y de predominio del tuteo ante no chilenos.

 

 

 

 

Con respecto al tratamiento directo, se puede apreciar que en presencia de chilenos, con excepción de los informantes que favorecen el tuteo en ambos contextos (1DS, 5LM, 6MB y 7MG), la forma predominante es el voseo. El empleo ocasional del tuteo se puede explicar por el hecho de que, como hemos visto, los hablantes voseantes no lo son de modo exclusivo, sino de modo preferente. Ahora bien, llama particularmente la atención el hecho de que estos mismos informantes empleen el voseo ante no chilenos, puesto que en ese contexto la tendencia de todos los informantes es evitar la forma. Cierto, dada la escasa frecuencia de ocurrencia se podría decir que estamos ante un 'desliz' en el uso, pero al analizar los datos nos damos cuenta de que, en dicho contexto, cada ocurrencia de tratamiento directo voseante está dirigida al investigador-encuestador, hablante chileno. Por ejemplo, en la informante 4LJ las 3 ocurrencias de voseo que se documentan en el tratamiento directo ante no chilenos están dirigidas al investigador (cf. 1, 4 y 5):

 

 

 

En cambio, al dirigirse directamente a un amigo boliviano emplea solo el tuteo:

 

Las formas de tratamiento directo empleadas por 8OF siguen el mismo patrón que las de 4LJ; la única forma de voseo que emplea no está dirigida a su amigo boliviano sino al investigador:

 

Al dirigirse directamente a su amigo boliviano, el informante 8OF emplea exclusivamente el tuteo:

 

En el caso del informante 7MG, las 6 ocurrencias de voseo en el tratamiento directo también están dirigidas al investigador:

 

Es preciso subrayar, no obstante, que 7MG no se dirige directamente a su amigo peruano en nuestro corpus. Por consiguiente, no es posible saber si en este caso preferiría el tuteo al voseo.

La informante 2ES es la única que emplea formas voseantes en el tratamiento directo con no chilenos. Ahora bien, las formas corresponden a 10 ocurrencias de cachái11 (de cachar 'comprender') (cf. 12), forma plenamente lexicalizada en el habla chilena (Montecinos 2005: 205):

 

Cuando se dirige a su amiga canadiense, en ningún otro caso emplea formas voseantes:

 

En cuanto al tratamiento directo reproducido, se puede apreciar que a pesar de la mayor frecuencia de voseo ante chilenos y de tuteo ante no chilenos, el patrón dominante es el siguiente en ambos contextos: al reproducir el habla de un chileno, los informantes voseantes suelen emplear el voseo (cf. 16 y 18), mientras que al reproducir el habla de un no chileno, los mismos informantes tienden a emplear el tuteo (cf. 15 y 17):

 

 

 

No obstante, es de interés señalar que en el habla de 3HH, el único informante totalmente voseante ante chilenos y totalmente tuteante ante no chilenos, se da el caso de que haga tutear a hablantes chilenos ante no chilenos (cf. 19), y que haga vosear a hablantes no chilenos ante chilenos (cf. 20):

 

Con respecto al relato de experiencias de vida generalizables, es posible constatar que el patrón de ocurrencia es el mismo que en los niveles discursivos recién analizados: ante chilenos es más frecuente el voseo, mientras que ante no chilenos se favorece ampliamente el tuteo. No obstante, los hablantes que usan formas voseantes al relatar estas experiencias ante no chilenos, 2ES y 7MG, llegan a emplearlo en enunciados dirigidos hacia esos interlocutores (cf. 21 y 22). Esto puede deberse a que se trata justamente de experiencias generalizables que no están dirigidas de modo directo al interlocutor no chileno, es decir que no lo interpelan; por tanto, el informante chileno no siente la necesidad de evitar la forma voseante de modo absoluto, como era el caso en el tratamiento directo:

Por último, en cuanto a los tiempos verbales, las formas voseantes se limitan básicamente al presente de indicativo, tal y como señalan Kluge (2005: 172 y 179) y Torrejón (2010a: 418 y 2010b: 762). En efecto, en nuestro corpus el voseo se emplea con este tiempo verbal en un 83% de los casos.

 

Sin embargo, no concordamos con Kluge (2005: 179) en que las formas verbales del pretérito imperfecto se den exclusivamente con una forma verbal tuteante. Como se puede apreciar en la tabla precedente, en nuestro corpus hay 10 ocurrencias de voseo con este tiempo verbal, así como 3 ocurrencias de voseo con el pretérito pluscuamperfecto.


8. CONSIDERACIONES FINALES

El objetivo principal de este trabajo ha sido analizar lo que ocurre con un rasgo lingüístico propio del español hablado por chilenos (el voseo verbal mixto) en una situación de contacto dialectal con otras variedades en la ciudad de Montreal. Gracias a los datos de nuestro corpus se ha podido constatar que, de modo aparente, los hablantes chilenos residentes en Montreal favorecen el uso de las formas verbales tuteantes en detrimento de las formas voseantes (ver Tabla 5), de modo particular aquellos informantes que no viajan regularmente a Chile y aquellos que conviven cotidianamente con hispanohablantes no chilenos, tanto en el hogar como en el trabajo o los estudios. Ahora bien, al dividir las ocurrencias según los contextos de realización "en presencia de chilenos" y "en presencia de no chilenos", se ha podido constatar que el uso del voseo o del tuteo depende en gran parte de este factor contextual. En efecto, al estar exclusivamente ante otros chilenos, el empleo del voseo representa casi el 70% de las ocurrencias, mientras que en presencia de otros hispanohablantes obtiene apenas un 17%. Por otro lado, al tener en cuenta los tipos de discurso que pueden ser producidos en un proceso comunicativo cara a cara (el discurso directo, el discurso directo reproducido y la referencia a experiencias de vida generalizables) se ha podido constatar que en presencia de no chilenos, el uso del voseo se limita a los dos últimos tipos. Esto es, el informante evita en todo momento interpelar directamente al interlocutor no chileno haciendo uso del voseo. Por último, al reproducir el habla de otra persona, los informantes tienden a emplear las formas verbales voseantes si la persona en cuestión es de origen chileno y las tuteantes, si no lo es.

Los datos analizados revelan que en la situación de contacto dialectal que se da en Montreal, los informantes entrevistados no desplazan las formas verbales voseantes a favor de las tuteantes con el paso del tiempo, sino que se hacen bidialectales, de manera que emplean una u otra forma en función de los factores textuales y contextuales que marcan el discurso, como el origen de las personas presentes y el tipo de discurso empleado.


NOTAS

1 Estos números no incluyen a los hispanohablantes que no han nacido en un país latinoamericano (por ejemplo, los hispanohablantes nativos de Estados Unidos o España).

2 En efecto, a diferencia de los Estados Unidos, donde los mexicanos representan más de la mitad (58.5%) de la población hispana, seguidos de lejos por puertorriqueños (9.6%), cubanos (3.5%) y dominicanos (2.2%), en la ciudad de Montreal las distintas comunidades lingüísticas están representadas de un modo más equitativo. En efecto, en 2006, las cuatro comunidades con mayor representación eran la salvadoreña (6.6%), la mexicana (5.6%), la peruana (5.4%) y la chilena (4.8%). De cerca, siguen las comunidades colombiana (4,4%) y dominicana (3.3%), seguidas a su vez por la argentina (1.9%), española (1.7%), venezolana (1.6%), cubana (1.5%) y otras comunidades con menos de 1.5% (boliviana, uruguaya, panameña, etc.) (cf. Laurence y Perreault 2010).

3 El estudio de Godenzzi (2006) se centra en los fenómenos de préstamo, calco, transferencia y alternancia de códigos que se observa en el habla de hispanohablantes en contacto con el francés.

4 El tratamiento reverencial vuestra merced > usted pasó a marcar respeto hacia superiores y distancia entre iguales (Kany 1969: 84), y vos + otros > vosotros la forma de tratamiento de confianza de plural (Carricaburo 1997: 11-12).

5No así el tipo I, que corresponde a la norma peninsular.

6 Según Torrejón (2010a: 419), la relación de esta monja es "un documento que muestra la realidad lingüística chilena de fines del siglo Xvii y comienzos del Xvm".

7 En cambio, el uso del voseo auténtico sigue siendo asociado negativamente con el habla de las zonas rurales y con los hablantes "incultos" de las áreas urbanas (cf. Carricaburo 1997: 35, Kluge 2005: 184 y Torrejón 1986: 678).

8 Torrejón (1986: 677) lo hace corresponder arbitrariamente a aquellas personas que han completado la educación secundaria y que han tenido algún tipo de experiencia universitaria.

9 No hemos documentado en nuestro corpus ninguna forma de voseo pronominal o "voseo auténtico" (Torrejón 1986, 1991 y 2010a). Por consiguiente, nos referiremos a las formas de voseo mixto verbal como voseo.

10 Los ejemplos presentados provienen de nuestro corpus. Las convenciones de transcripción figuran al final del trabajo.

11Cf. Academia Chilena de la Lengua (2010: 139).


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* Mi agradecimiento a Henrietta Jonas-Cedergren, Juan C. Godenzzi y Enrique Pato por las atentas lecturas y los comentarios que hicieron al manuscrito preliminar, a los informantes que al compartir parte de su tiempo permitieron que este trabajo se realizara, y al apoyo económico del Consejo de Investigación en Ciencias Humanas (CRSH), Canadá (Proyecto 767-2010-1310).

** Para correspondencia, dirigirse a: Víctor Fernández Mallat (victor.fernandez@umontreal. ca), Département de littératures et de langues modernes, Université de Montréal, C.P. 6128, succursale Centre-ville, Montréal, Québec, H3C 3J7, Canada.

Recibido: 12/05/11. 
Aceptado: 12/10/11.