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Byzantion nea hellás

versão On-line ISSN 0718-8471

Byzantion nea hellás  no.34 Santiago out. 2015

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-84712015000100022 

RESEÑAS

 

Vasilis Kolonas: La Ciudad El espacio urbano en C. P. Kavafis. University Studio Press, Tesalónica 2013, 64 pp., 20,5 x 14 cm, 28 fotografías a color.

Miguel Castillo Didier


Este hermosísimo pequeño libro no ha sido escrito por un hombre de las letras, sino por un arquitecto, un historiador de la arquitectura, que tiene a su haber una extensa obra en el campo de su especialidad. Entre otros volúmenes, han circulado estudios suyos como Arquitectura italiana en el Dodecaneso (2002), Arquitectos griegos en el Imperio Otomano, siglos XIX y XX (2006), Tesalónica 1912-2012 La arquitectura de una centuria (2012), y numerosas comunicaciones a congresos.

Vasilis Kolonas cuenta en el "Prólogo" del libro su encuentro con el espacio urbano del poeta de Alejandría: "La búsqueda de la ciudad en la Alejandría kavafiana constituyó siempre un encantador destino pero de difícil acceso. Punto de partida en este viaje fue el I Simposio Internacional sobre Kavafis, en octubre de 1991, en Alejandría, en el cual se presentó una primera aproximación al tema El espacio urbano en C. P Kavafis. Hablar sobre Kavafis un historiador de la arquitectura en medio de consagrados estudiosos de su obra exigía audacia y aplomo. Sin embargo, la incitación de Kostís Moskof, inspirador del Seminario, me guió en Alejandría y en su espacio urbano "real", extraordinario, encantador. Hasta entonces, Durrel, Tsirkas y los recuerdos de mi padre, quien, como oficial de la Fuerza Aérea Griega, actuó en Egipto durante la Segunda Guerra Mundial, constituían el único punto de partida para la reconstrucción [de la imagen] de la ciudad contemporánea".

Partiendo de la realidad, señalada desde temprano por los estudiosos, de que la poesía kavafiana es esencialmente urbana, el autor estudia la manera de trabajar de Kavafis en cuanto a las ciudades históricas que aparecen en su poesía, la cuales no son Atenas, ni Roma, ni Constantinopla, sino las urbes helenísticas, como Antioquía, Seleucia, Alejandría, todas caracterizadas por el cosmopolitismo. Los limitados testimonios arqueológicos disponibles no significan problema para el poeta, quien recrea libremente lugares de aquellas ciudades. Las calles, las plazas, los edificios públicos aparecen frecuentemente en los poemas situados en escenarios helenísticos. El ágora, el teatro, el gimnasio, la biblioteca, el templo de Serapis, las mansiones, además de las amplias calles, son puntos de referencia en no pocos poemas, como, por ejemplo, Reyes Alejandrinos, Miris, Alejandría del 340 d. C.

Observa el autor que las referencias a la Alejandría histórica cubre un amplio espectro en la poesía de Kavafis, mientras que las referencias a la ciudad contemporánea son más limitadas. Y tienen, además, otro carácter. En ellos aparecen más bien lugares anónimos, barrios alejados, sitios pobres, una pieza humilde, una calleja de pequeños negocios. Así es en no pocos poemas: El sol de la tarde, A la entrada del café, Una noche, Desde las nueve, En la iglesia, Un anciano, La vitrina de a cigarrería, Frente a la casa, El espejo en la entrada.

Las descripciones de lugares de la Alejandría actual, a pesar de ser indefinidas y conservar la anonimia del espacio, dan elementos para una imagen general de la ciudad contemporánea. Así en Frente a la casa, el lugar que le trae intensos recuerdos al poeta está situado en "un barrio apartado". Y los detalles de la calle y de la casa embellecidos por el encanto del amor pasado, están allí: "los negocios, las veredas, las piedras / y murallas, los balcones, y ventanas". Los interiores de moradas se describen a veces con detalles como si se tratara de una guía iconográfica para una acción teatral. En El sol de la tarde, se nos aparece la habitación descrita así: "Cerca de la puerta aquí estaba el canapé / y delante de él una alfombra turca; / cerca el estante con dos floreros amarillos. / A la derecha, no al frente, un armario con espejo. / En el centro, la mesa donde él escribía; / y los tres grandes sillones de mimbre..."

Por excepción, en el poema juvenil Sham el Nesim, publicado en la revista Atikón Musíon de Atenas en 1892, aparece Alejandría no sólo nombrada, sino que se nos presentan diversos barrios: Gabri, Mex, Mojarenbey y Ramli, y el Canal de Majmudiya "azul, meditabundo", canal tan presente en la vida de los alejandrinos.

Vasilis Kolonas señala un elemento que explicaría la diferencia en la iconografía del espacio urbano de la ciudad antigua y de la moderna. "La imagen de la Alejandría antigua comprende una sociedad, una modo de vida, una ideología, una gran área histórica que se utiliza como marco de un amor aceptado por la sociedad, mientras que la imagen de la ciudad contemporánea se limita a un mundo erótico aparte, subestimado y a menudo degradado".

Concluye el autor expresando que "el misterio de la Alejandría del siglo XX no se encuentra en lo que ella fue verdaderamente [...], sino en su fuerza para inspirar - como quizás ninguna otra ciudad en nuestra época, la creación de ciudades poéticas." Aunque casi no nombró a la Alejandría moderna, el poeta la hizo suya y la amó y la vertió en su poesía, y la llamó "la ciudad amada" (En un atardecer).

Pero el mayor encanto de este libro, especialmente para quienes han podido visitar Alejandría, están en sus 28 fotografías, 29 con la de la tapa. Fotografías bellísimas, tomadas todas por Vasilis Kolonas. No pueden sino emocionar intensamente a quien ha recorrido los lugares del poeta. Entre esas vistas están la del restorán o café Elite, donde en 2004 quien escribe pudo conversar con la última persona viva que había conocido a Kavafis, la señora Cristina Konstantinu; la de Pastrudis, donde muchas veces tomaría su café el poeta; la del actual Hotel Le Metropole, edificio en el que trabajó Kavafis durante no pocos años; la de un interior apacible que parece ser el del café Athineon; la del inicio de una escala que podría ser la del edificio donde vivió el poeta durante veinticinco años, hasta su muerte; las tres vistas del poético mar alejandrino, cantado en ocho versos extraordinarios; están las de edificios y calle de una ciudad inolvidable.

 

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