SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número34DEL PÁTHOS A LA BEFINDLICHKEIT: Recepción y apropiación de los Páthe aristotélicos en la analítica existencial del Dasein.PRESENCIA SABOYANA EN LA CORTE DE LOS PALEÓLOGOS (1326-1347) índice de autoresíndice de assuntospesquisa de artigos
Home Pagelista alfabética de periódicos  

Serviços Personalizados

Journal

Artigo

Indicadores

Links relacionados

  • Em processo de indexaçãoCitado por Google
  • Não possue artigos similaresSimilares em SciELO
  • Em processo de indexaçãoSimilares em Google

Compartilhar


Byzantion nea hellás

versão On-line ISSN 0718-8471

Byzantion nea hellás  no.34 Santiago out. 2015

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-84712015000100003 

ARTÍCULOS GRECIA BIZANTINA

MANIPULACIÓN ESCATOLÓGICA EN LA LITERATURA APOCALÍPTICA BIZANTINA. El caso del Daniel Eslavón y la relación bizantino-búlgara

ESCHATOLOGICAL MANIPULATION IN THE BYZANTINE APOCALIPTIC LITERATURE. The Slavonic Daniel and the byzantines-bulgarians affaires

 

Patricio Borvarán Muñoz

Masterat "Studii de Istoria Europei de Sud-Est, Universitatea Babes-Bolyai, Cluj-Napoca. Rumania

Correspondencia:


Resumen: La tradición profètica bizantina incentivó la producción de textos apocalípticos difundidos en su espacio de influencia, los que fueron aprovechados en torno a una escatologia que les resultaba adversa. Veremos como la teología y las relaciones internacionales se unen en torno a la relación con el pueblo búlgaro, de importancia para la estabilidad imperial.

Palabras claves: Imperio Bizantino - Bulgaria - Apocalíptica -Escatología - Relaciones Internacionales

Abstract: Through the Byzantine prophetic tradition it is possible to see the use of apocalyptical texts, taken by the empire for strategic interests, trying to change the negative perception of the eschatological readings. We will see how the theology and international affaires are related with the intention of bring closer the bulgarian nation.

Keywords: Byzantine - Bulgaria - Apocalyptic - Eschatology -Internationals affairs


Presentación del tema

Uno de los aspectos que mayor curiosidad despierta en el conocimiento de la historia bizantina es el de sus Relaciones Internacionales y sus estrategias diplomáticas, importante herramienta para su existencia de un milenio. Cuando leemos sobre este aspecto sale a relucir la gran capacidad que tuvo el gobierno Imperial para adecuarse a cada circunstancia1. En ese marco nos hemos interesado por conocer una de las relaciones que formó el Imperio con uno de sus vecinos más importantes y quienes heredaron buena parte de su esquema socio-cultural, nos referimos a los búlgaros, que aparecieron de forma paulatina desde la estepa euroasiática hasta asentarse bajo el Danubio, en un continuo contacto con Bizancio.

Una de las formas de relacionarse se desarrolló bajo la producción de obras escritas, con temáticas religiosas, aunque también políticas, cuya distribución tuvo amplios alcances. Bajo una datación de tipo milenarista encontramos textos que diferían por breves espacios de tiempo pero que señalaban significativos cambios entre ellos. Toman la forma de los tiempos en que son escritos con la misma fluidez con que la diplomacia bizantina se acomodaba a cada circunstancia y hemos terminado por preguntarnos de qué forma pueden trabajar juntas la teología y las Relaciones Internacionales. ¿En qué medida un texto religioso como un Apocalipsis puede ser útil en torno a las relaciones exteriores? ¿Y si su contenido religioso permitiese obtener un beneficio político? ¿Es esto un acto consciente, o tan sólo el beneficio secundario de un honesto acto religioso? Para estudiarlo nos adentramos en un caso particular, el llamado Daniel Eslavón, escrito en la primera mitad del siglo IX, principalmente para eslavos y búlgaros asentados en la Península de los Balcanes.

Lo que hemos de plantear es que la traducción del Daniel eslavón desde un original griego y los cambios que se presentan posteriormente frente a esa edición son alteraciones utilizadas como herramienta política en la medida que se consigue un beneficio en esta área, el que dice relación con la imagen que el Imperio entrega desde una concepción teológica-política, hasta la posibilidad de atraer a su esfera de influencia al pueblo búlgaro mediante la cristianización.

Mediante una investigación que establezca los cambios existentes entre la obra original y su subsecuente copia eslavona buscamos establecer si aquellos cambios dicen relación con una manipulación política que estableció lazos con la cristianización a comienzos del siglo IX.

Una concepción del apocalipsis

Los textos apocalípticos como creaciones literarias obedecen principalmente a una tradición profética judía creada con el fin de aliviar el sufrimiento de aquellos pueblos a través de la esperanza de una nueva vida celestial. Se genera desde una composición milenarista donde se estipula la creencia de una equivalencia entre la existencia del hombre y la del mundo. Este fue creado por Dios en seis días para luego descansar un séptimo. Según la Biblia cada día de Dios son mil para el hombre, leyéndose de ahí la alegoría de que luego de 6000 años vendrá otro descanso, de mil años para el hombre2. La base de todo ello está en la escritura de la Epístola de Bernabé, centrada en la forma alegórica de leer la biblia.

El uso del texto apocalíptico en Bizancio

La caída de Roma en el siglo V estimuló las ansias por la venida del Mesías y se debió buscar cálculos escatológicos que alejaran aquella previsión que el Anno Mundi I había indicado para el año 500. Signos de gran presión escatológica más la interpretación de los pueblos bárbaros como el Gog y Magog obligaron a un trabajo de teología política al respecto, tratando de eliminar en primer momento todo rastro de una escatología que se mostrase pronta. Eusebio de Cesarea fue el encargado de entregar una respuesta oficial, para lo que generó nuevos cálculos de la parusía, alejando esta hacia el año 5228, permitiendo que faltasen en el siglo III d.C. al menos 500 años para el cumplimiento. Si bien no calmaba del todo la visión apocalíptica de otros, Eusebio argumentaba que la unión al Imperio era necesaria para la expansión religiosa que acercaría la llegada de Cristo, pues era su misión el llevar a otros su credo.

Bizancio es por tanto el último Imperio, pero ¿cómo hacer que ello no implique identificarle con el último cuerno de Daniel, con el gobierno que precede el fin? La respuesta estuvo en argumentar que Cristo era el Logos, un todo que no podía separarse del gobierno imperial, que es opuesto a cualquier anarquía y desorden social. Es por tanto inclusivo y no cuestiona el cesaropapismo, desde que este favorece el proselitismo que pone a la Iglesia en su camino delineado. La lucha con otros pueblos puede entonces ser reducida a una "anexión espiritual" que tiene concordancia con la idea de: "Un solo Dios, Un solo Emperador". Eusebio expondrá por tanto que el líder político recibirá los conocimientos y en su misión estará la cristianización de otros pueblos. La idea monoteísmo-monarquía y la observación del rey-sacerdote del Antiguo Testamento fortalecerán también el argumento de Eusebio para la relación Iglesia-Imperio en Bizancio (Dagron, 2007). En la medida en que el hombre desvíe su camino hacia el pecado o demore un proselitismo activo la llegada de Cristo se aleja, siendo la didascalia del emperador una forma de apresurar lo profetizado, justificando la nueva posición eclesiástica. Con todo, no siempre esa imagen del Imperio prosperó, el ansia por la espera de la parusía incitaba a leer cada evento de forma profética y aun del mismo Imperio se esperaba apareciese el Anticristo3. La Querella Iconoclasta reactivó con fuerza todas las dudas escatológicas, realizándose cálculos y lecturas que ponían a la Iglesia bajo revisión y posición antagónica.

El Pseudo Metodio y el último emperador

Aquellas ideas se hacen masivas a través de textos apocalípticos, siendo uno en particular el que inicia una tradición que se amplió tanto en tiempo como en espacio, el Pseudo-Metodio y su texto conocido como El apocalipsis siriaco del Pseudo-Metodio. Se observa allí que Bizancio es la nueva Roma, el cuarto reino que Daniel profetiza como último antecesor del Anticristo, pero si esto antes significaba algo negativo, pues los últimos tiempos serían los peores, ahora giraba hacia una figura positiva que otorgaría el último bienestar antes del Anticristo.

Nuestro conocimiento al respecto provendrá de textos latinos que fueron descubiertos a fines del siglo XIX como la Sibila Tiburtina y la copia latina del Pseudo Metodio. La edición crítica que genera Ernst Sackur en 1898 permite leer la obra original y fue Paul Alexander quien confirmó ello al editar el texto griego que dio origen al latino (Ubierna, 2000). Aquel proviene directamente del escrito del Pseudo Metodio, por lo que da paso a la reproducción constante de la Profecía del Último Emperador, que se adapta cada vez a las circunstancias históricas en que es redactado, copiado y alterado con el fin de dar esperanza a sus lectores objetivos4.

El relato del texto pone a un Emperador Romano en medio de los ataques que acechan a cristianos y la llegada del Anticristo, poniendo una etapa intermedia de gozo y prosperidad gracias a este enviado. Aquel último Emperador provendrá de una genealogía que demuestra tanto el componente legendario de Alejandro Magno, como el cristiano, al tomar ciertas citas bíblicas y generar una exégesis que permita mezclar ambas cosas en un solo relato.

La transcripción del texto a diferentes lenguas es vista en un paso temporal que sólo altera la coyuntura que le envuelve y no su significado. Las diferentes invasiones, guerras o contrariedades pueden convivir con el Imperio Bizantino que nunca encuentra en su propio pueblo otro enemigo, Bizancio es el protector de los cristianos. El Imperio en cuestión se benefició de esto en cuanto su figura podía leerse negativamente desde una exégesis tradicional, pero el trabajo de Teología política ejercido por hombres como Eusebio de Cesarea y posteriormente la Profecía del Último Emperador permiten rotar aquello, sacando provecho a los textos religiosos que se generaban.

Pablo Ubierna abordó la manipulación en un texto que se da formato apocalíptico. Aquello es útil para sentar un precedente que haga en parte posible nuestra hipótesis. Estipula desde la Leyenda del Trisagión, una conocida oración y canto que existía en Bizancio, que se otorga una construcción con formato apocalíptico para proponer que esta fue enviada directamente por Dios a su Pueblo Elegido, que lo recibe en momentos de tribulación: El niño escucha durante una hora a los habitantes de las mansiones celestiales cantar la fórmula del Trisagion y fue encargado de transmitir al pueblo de Constantinopla que debía cantar el dicho himno para que desaparecieran los terremotos (Ubierna, 2005). Se usó entonces una oración conocida y se le envolvió en un mensaje apocalíptico, una revelación que trabajó en sentido Anti-escatológico. Algunos terremotos habían sacudido recientemente Constantinopla y eran considerados como signos del tiempo final, pero el Trisagion es usado para dar paz y recordar que Dios les protegía.

Manipulación escatológica y Daniel eslavón

Nuestro caso, el Daniel eslavón, fue escrito en el siglo IX en Sicilia en relación con Bizancio y los búlgaros en el marco de un momento histórico complejo. El siglo VIII vio grandes pérdidas por el doble frente que tuvo el Imperio, por una parte, el avance oriental del Islam, que significó también una arremetida marítima; y por otra el límite del Danubio, cruzado por ávaros, eslavos y búlgaros.

El transcurso de los siglos VI a IX tiene varias problemáticas que llegan al escenario que tenemos cuando es escrito el Daniel eslavón. Consideramos como mínimo tres factores de presión: El frente oriental, que primero fue la larga relación con el mundo persa y luego el Islam; la frontera norte, antes marcada por el río Danubio, pero que posteriormente fue traspasado irrevocablemente y puesto frente a una amenaza étnicamente mixta pero que en definitiva tuvo la participación búlgara como central; y un tercer y último elemento que es el conflicto interno vivido en el Imperio por la llamada Querella Iconoclasta entre los siglos VII y VIII.

El factor de presión Norte implica la llegada de ávaros, eslavos y búlgaros hasta la misma Península, en territorios antes de dominio absoluto imperial. En base a nuestro análisis es de prioritaria importancia la relación bizantino-búlgara, pues son ellos los que predominan a inicios del siglo IX como poder distinto al bizantino. Sus relaciones más tempranas se señalan a través de Koubratos, que fue bautizado el 619 por Heraclio, y que ayudó a destruir la Confederación ávara el 626, luego de que esta fracasó en su asedio a Constantinopla. El emperador le nombró patricio y luego de su muerte el líder búlgaro bautizó a otros dentro de su pueblo (Obolensky, 1971).

Con Asparuch los búlgaros descendieron del Danubio empujados por los jázaros e instalándose en la Península con el llamado Primer Imperio búlgaro, consolidando su poder a fines del siglo VII. En esta época ya son considerados más importantes que las tribus eslavas propiamente tales y se asientan en la Tracia. Esto se verifica a través del pago de tributos al mismo Asparuch, método por el cual se buscó controlar el frente que los búlgaros significaban y evitar que otros pueblos hayan descendido por ahí. De esta forma el terreno bajo el Danubio ocupado por estos comienza a ser entendido en las últimas dos décadas del siglo VII como Bulgaria, siendo Pliska el primer centro administrativo. Es tal su imponencia en la zona que para evitar su avance hacia la zona oriental de Tracia es creado allí el nuevo Thema de Macedonia.

De ello el crecimiento del poder búlgaro fue imparable hasta inicios del siglo IX, cuyo cenit conoció con Krum. Este conquistó Transilvania y se benefició de la total derrota ávara en manos del ejército de Carlomagno. Para el 811 vence y asesina a Nicéforo I, hiriendo también mortalmente a Estauracio. Llega hasta los mismos muros de Constantinopla, tornando al momento más complejo en la relación bizantino-búlgara y demostrando el nivel de peligrosidad que como pueblo tuvo frente a ellos. Este éxito estaba evidentemente atado al liderazgo de Krum, pues cuando muere en 814 todo cambia y su sucesor Omurtag, tiene una actitud que carece de lo bélico de su antecesor. La paz de treinta años que se firma allí dio espacio al Imperio para hacerse de un grado de estabilidad que permitió lo que Treatgold (1997) llamó el renacimiento de Bizancio.

El conjunto de tensiones tuvo en los búlgaros una opción de aflojar la dureza del período. Cristianizarles era una necesidad, además porque estos se asentaron en un territorio otrora bizantino y por tanto era aún su espacio de influencia, no podía pertenecerles a unos lejanos bárbaros. El interés de cristianizar descansó por otro lado en la creencia dogmática e indudable de ser el pueblo elegido, puesto en acción mediante la divulgación del evangelio y los distintos métodos aplicados, lo que no fue una improvisación, el Imperio Bizantino, como líder de los pueblos ante la segunda venida de Cristo, tenía el deber de difundir su creencia.

Para el 827, fecha probablemente más cercana a la composición del Daniel eslavón, debemos considerar todo lo anterior: un Imperio que comienza a reestructurarse pero no ha terminado con las problemáticas que le rodean. De hecho, Nicéforo I, muerto en batalla frente a Krum y que toma el poder el 802 vive la sublevación de Venecia y Dalmacia, que vuelcan su obediencia a Roma, al mismo tiempo que una revuelta eslava conspira en Serdica para avanzar sobre terreno bizantino (Treadgold, 1997). La década en cuestión se ve marcada también por la revuelta que encabeza Tomás el eslavo, quién llegó a las puertas de Constantinopla, pero como todos sus antecesores, no tuvo éxito en traspasar.

Reduciéndonos al escenario llegamos a la isla de Sicilia donde se escribe el Daniel eslavón y que evidentemente es una posición lejana al espacio de influencia del Imperio pero que consideramos largamente como posición griega. La posición era también estratégica, expuesta a la llegada ofensiva por el Mediterráneo. Esto fue evidentemente un problema para Bizancio, pero debemos sumar las disensiones internas, particularmente una, la de 827, momento histórico que explica los hechos del Daniel eslavón. El gran antecedente al respecto es el que deja el estratega Elpidio, quién se rebela en el 781 pero que se ve derrotado por eunucos de confianza de Irene, que les envía a acabar con la revuelta (Treadgold, 1997).

La rebelión de 826 no tiene clara sus causas, pero si sabemos que se inició en una alianza entre el estratega Eufemio y los islámicos. Las dos causas que se esbozan al respecto son: primero, que se trató de un acto de sedición por parte de Eufemio y que tomó para ello la estrategia de unirse a los islámicos; y segundo, que esto último lo realizó mostrando su descontento por el iconoclasmo que se había levantado nuevamente en Bizancio. Controlar al estratega no demoró mucho, pero generó la problemática de dejar allí a los árabes en constante asedio por el dominio de toda la zona insular. En ese momento el mando era de Miguel II, quien no logra retomar el control de la isla.

El Daniel eslavón fue escrito en el siglo IX, dentro de una camada de copias provenientes de la obra del Pseudo Metodio que evidencian la popularidad existente en ese momento de la obra apocalíptica. Su proveniencia desde el Apocalipsis del Pseudo Metodio ha sido justificada bajo la investigación lingüística y filológica de su traducción. Fue rápidamente traducida al griego y Ubierna señala que esto se debe a su contenido pro-calcedoniano, ya que la población monofisita interpretó el avance islámico como castigo a la aceptación de lo declarado en ese concilio5. Para Alexander lo más relevante de su contenido, lo que el Pseudo Metodio quiso dejar fue la convicción de que el Imperio Bizantino era invencible, debido a que la llegada del milenarismo se vinculaba a la entrega del poder de un último emperador a Cristo.

Cuando se encontró aquella edición griega se supo que era una traducción del Pseudo Metodio debido a tres puntos que señala Alexander: en primer lugar por el uso de pronombres demostrativos tanto al inicio como al final de las frases, lo que sólo tiene sentido en siríaco y demuestra que la traducción al griego haya sido prácticamente literal. Un segundo y fundamental aspecto es que las citas bíblicas que ahí hay están hechas desde la Pessita, la biblia siriaca, si el texto fuese originalmente griego aparecería con citas propias de la Septuaginta. Alexander cree además que los griegos no hubiesen puesto por sí mismos que las invasiones árabes obedecían a un castigo divino por sus pecados6.

De la versión escrita al griego surgirán las que Alexander ha llamado Visiones de Daniel, un conjunto de obras que reemplazan la figura del Pseudo Metodio con la del veterotestamentario Daniel. Esto, para dar más validez a la obra desde la pseudonimia. Tales traducciones serán originalmente cuatro: El Daniel eslavón, el Pseudo Crisóstomo, otra copia de Daniel y La última visión de Daniel. Estas fueron las primeras y de ellas surgieron varias otras, el texto del Pseudo Metodio ha sido encontrado en lenguas tales como: ruso, armenio, árabe y latín (Whittow, 1996). Nuestra lectura se ha realizado de la traducción al inglés hecha por Paul Alexander desde el Codex 58 en su texto The Byzantine apocalyptic tradition7.

El contenido de esta obra debe dividirse en tres partes. La primera: cuando el Pseudo Metodio pregunta a Dios por el devenir del hombre y recibe el conocimiento de la historia según la perspectiva de la tradición judeocristiana8. Una segunda parte son los hechos contemporáneos al Pseudo Metodio, es decir lo que ha sido usado como Vaticinuum ex eventu, y que tiene relación con las acciones del Islam en las primeras décadas de su gobierno. El tercer y último aspecto es el elemento que busca también entregarse como profético, pero que ocurre posteriormente a que haya sido escrito y por tanto no acierta con los hechos sucedidos realmente. Esto último permite aproximar fechas a la data de su composición.

La copia griega de la que provienen Las visiones de Daniel, traduce lo que Pseudo Metodio prevé para algunos pueblos. Entre ellos nombra a Sicilia a la que por los pecados cometidos por sus habitantes les depara ruina y destrucción, siendo cautivos y asesinados. Tanto el Daniel griego como el Daniel eslavón son compuestos en Sicilia, esto pudo tener relación con el nombramiento de la isla en la versión siriaca y la traducción griega.

Respecto a la obra misma debemos decir que trabajamos con la traducción al inglés que realizó también Paul Alexander desde la edición de Lavrov de un codex Chilandar, hecho en el Monasterio serbio-ortodoxo del Monte Athos (Alexander, 1978). La dificultad de trabajar con esta fuente es que en términos bibliográficos no contamos con investigaciones salvo la hecha brevemente por el mismo Alexander. Las otras ediciones que conocemos nos han resultado inaccesibles, y aunque así no fuese los idiomas en que han sido escritos no son de nuestro manejo9.

El título particular que lleva esta traducción es Visiones del profeta Daniel sobre los emperadores y los últimos días del fin del mundo, y fue probablemente escrito en Sicilia debido a que los hechos se concentran allí en casi todo el texto. Esto puede ser sustentado por la confirmación de que la Querella Iconoclasta como conflicto generó el escape de muchos iconofilos a esta zona occidental, buscando evadir el castigo o seguir ejerciendo con tranquilidad su propio rito. Varios monjes fueron asesinados en esa época y por tanto pudieron ser estos los que hayan escapado y realizado la transcripción del texto en Sicilia, pues como hemos visto, la mayoría de las transcripciones eran realizadas en monasterios, donde se encontraba un buen porcentaje de las personas con la capacidad de hacer aquel trabajo.

La obra fue escrita antes del 829, puesto nombra la muerte de Miguel II, pero señalando que moriría ejecutado, cuando la verdadera causa es una enfermedad renal. Aquel error nos indica que terminó el texto antes de conocer su muerte, pues hubiese sabido con ella su verdadera causa. La fecha más temprana en que pudo ser escrita es en 827, pues la referencia a la revuelta en Sicilia que permite la entrada de los árabes a la isla comienza ese año.

Una importante pregunta en el estudio de este trabajo fue saber cómo fue escrito este texto, pues señala haber sido traducido al eslavón, pero sabemos que el llamado Antiguo eslavo eclesiástico obtuvo su alfabeto desde el trabajo misionero en la zona de Moravia por parte de Cirilo (827-869) y Metodio (815-885) y por tanto tal idioma no existió de forma escrita antes del 862. La respuesta que hemos encontrado a esto es que existían documentos escritos antes de aquel año con palabras eslavas o búlgaras pero escritas fonéticamente en alfabeto griego10. Esto tiene otra prueba en algo que nos señala el mismo Alexander: se entiende que se este documento se copia de un precedente griego no sólo por su contenido, sino porque sus palabras están copiadas de tal forma, que algunas de ellas no tienen sentido en eslavo eclesiástico. Recordemos que antes del siglo VIII se encontraban eslavos en la Península de los Balcanes, permitiendo que más del algún griego conociera esta lengua11. Podemos pensar hipotéticamente que uno de ellos se encontraba en Sicilia al momento de los hechos, escribiendo desde el conocimiento de la lengua hablada, al alfabeto griego y por tanto escribiendo algunas palabras que al ser leídas por un eslavo carecieran de sentido.

Respecto a su contenido debemos señalar en primer lugar que hereda de la versión griega la eliminación de los 6000 años de historia que había escrito el Pseudo Metodio al inicio del texto. El arcángel Gabriel comienza inmediatamente mostrándole la profecía a Daniel, donde se señalan los emperadores bizantinos desde León III el isáurico (680-741) hasta Miguel II (770-829) y el período de co-emperador que ejerció Teófilo como hijo del anterior. Podemos por tanto separar la obra en tres partes: la primera donde se hace relación a la historia reciente Bizantina, nombrando o señalando los emperadores antes mencionados. Una segunda parte es realizada con diferentes referencias a Sicilia y sus hechos recientes: señala que en esta habrán desordenes internos y los árabes la asediarán. Respecto a aquellos desórdenes puede estar refiriéndose tanto a los generados por Elpidio como los generados por Eufemio. El primero está dentro del marco histórico que se esboza por medio de los emperadores que se suceden, pero la relación del texto principalmente con hechos recientes nos permite creer que se refiere a la recién ocurrida revuelta de Eufemio el 826 y que permite la entrada de los árabes. Los nombres de Akrodunion, Mariana y Enna nos confirman que se trata de la isla mediterránea. Es además en la primera zona donde es revelado el emperador que venza a los islámicos12.

Una tercera y última parte es donde vuelve a la copia de la Profecía del Último emperador, donde sigue el curso habitual de esto con tan sólo pequeñas diferencias. En este caso el emperador va a Roma por Longobardia y luego a la ciudad de las 7 colinas: Constantinopla. Gobierna pacíficamente por 32 años para luego tomar residencia en Jerusalén y depositando la corona en el Gólgota, esto es entregar el mando a Jesucristo, que abrirá su milenio en la Tierra.

El mensaje universal de la cristiandad es combinado aquí con la visión griega de los pueblos bárbaros, la tarea de expandir el evangelio es asociado a la diplomacia bizantina en el marco del contexto propio de una Europa oriental. Con ello no hemos querido señalar que Bizancio haya escondido tras sus actos una intencionalidad maquiavélica de dominio político a través de la espiritualidad. Resulta mejor considerar que se ha tomado la oportunidad de favorecer el contexto internacional y fronterizo desde honestos actos de evangelización. Tal labor no deja espacio a la objeción puesto que aquel trabajo es parte de la misión de este pueblo. Aquello se sustenta en el monoteísmo, la existencia de un solo Dios tiene su resonancia terrenal en el poder único del emperador de los romanos entendiéndose este como el líder bizantino. Era por tanto, parte del devenir histórico que fuese difundida la religión cristiana13.

La historia desde esta perspectiva, es milenarista puesto que los hechos están atados a la historiografía de la tradición judeocristiana en la que el mundo comenzaba 5500 años antes del nacimiento de Cristo y se extendía hasta el presente siendo nada más que su misión liderar los actos antes de la Segunda Venida. Toma por tanto la visión de la historia del profeta Daniel quien ordenó el curso de los hechos en una secuencia de emperadores, buenos o malos, mientras se llevaba a cabo el crecimiento de la iglesia en un marco de expansión geográfica. Los emperadores se sentían auténticamente identificados con esta tarea.

El Daniel Eslavón encarnó la visión histórica y religiosa del imperio bizantino, poniéndose en una posición vanguardista al difundir las ideas que serán masivas en el renacimiento bizantino y en la cristianización de los pueblos balcánicos. Bajo el uso del eslavón existe el beneficio del domino del marco de textos al que los eslavos tuvieron acceso. Bizancio le permitió a las naciones balcánicas el acceso tan solo a los textos que sirviesen para cristianizar al mismo tiempo que fomentar la imagen política apropiada.

La manera en que el Daniel eslavón hace un llamado proselitista tanto que político la tenemos en la redacción que se ocupó para la obra, con topónimos búlgaros. Mientras las ciudades en la versión siríaca son propias de Israel la fuente siciliana usa topónimos de la isla agregando los que dicen relación con Bulgaria. La intención del autor probablemente fue conseguir un doble beneficio de su escritura, escribir hacia los sicilianos, como a los búlgaros. Consideró tal vez que de esa redacción pudiesen salir copias donde tan sólo se cambiaran los topónimos, como si fuese un patrón apocalíptico que pudiera ser copiado en varias ocasiones. La forma en que lo vemos en el texto es la siguiente:

Una mujer embarazada llegará a donde habrá un signo (Pernik)

La alusión a Bulgaria queda entre paréntesis, como si tuviese un carácter opcional. Pero la intencionalidad nos parece clara. Pernik era una ciudad muy cercana a Serdica, la actual Sofía, que pertenecía a la región Tracia, pero que justamente a comienzos del siglo IX, unos pocos años antes de la redacción de esta obra, es tomada por el imperio búlgaro. Las señales del fin de los tiempos están llegando, pero se insinúa que llegan a puntos establecidos del territorio recientemente búlgaro, lo que nos permite pensar que lleva implícita la intención de comunicar un mensaje profético a quienes han tomado aquel espacio antes cristiano. Se les está diciendo que los mil años de Jesucristo están cerca y aquel espacio donde ellos se encuentran ahora es parte del plan divino. Podemos suponer que la reacción esperada a esto es la de atraer al lector al plan salvífico del cristianismo.

Otro ejemplo de lo anterior es cuando el Daniel eslavón señale lo siguiente:

Los ismaelitas entrarán por una extremidad de la isla (del Danubio)

La amenaza más grande de la época, el Islam, acechaba el ámbito territorial bajo una consigna religiosa. En esas condiciones la carencia de fe sería el hecho más común, asegurando el bienestar de quienes se mantengan leales a Cristo. Así, en esta frase el mensaje implícito parece ser que poco podrán hacer los búlgaros y eslavos frente al Islam cuando este aparezca por el Danubio y les ataque, teniendo tan sólo en la cristiandad una oportunidad.

Los otros casos en que los topónimos son acompañados de una opción de territorio búlgaro o eslavo son: Tyrannis (Serdica)14; Acharadina (Glavinitsa)15; Enna (Vel’blud)16; Chuza (Strumica)17.

Este llamado o mención pudo descansar en dos factores: El primero, la consideración de los hechos recientes que hacían necesario un apaciguamiento de los búlgaros. Y segundo: La esperanza de que los antecedentes de contacto con el cristianismo faciliten la conversión de este pueblo, que finalmente se logró algunas décadas después.

Durante la década del 820 los búlgaros habían tomado Belgrado y aterrorizaron a los eslavos. Whittow (1996) considera apropiado saber que para el 830 este movimiento resultaba la gran amenaza, al mismo tiempo que las potencias del siglo IX practicaban el cristianismo, lo que debió ser llamativo al menos para ellos. Si bien hubo diferentes momentos en la relación bizantino-búlgara en general existía una conciencia de su peligrosidad que llamaba no a federarlo, sino a incorporarlo, lo que fue más factible mediante la búsqueda de su cristianización y que tenía su urgencia en el hecho de que estos eran ya pieza clave de la zona limítrofe imperial.

Por otra parte los antecedentes búlgaros que permitían contar con la posibilidad de cristianizarles, fuera de la imagen positiva que Roma y Bizancio podían tener para ellos, era que ya había existido una divulgación del cristianismo en la zona y había resultado de ello la conversión de varios búlgaros. En su paso por la Península los búlgaros convivieron con el cristianismo y cuando Krum capturó a 10000 hombres señala Obolensky (1971) que surgió un ferviente proselitismo que convirtió a varios de esa nación. Fue además en esta época, a comienzos del siglo IX, en que el cristianismo tuvo su mayor despliegue con una propagación muy rápida (Ferluga, 1983). La popularidad de estos se comprueba posteriormente por la gran cantidad de textos que son traducidos y tienen buena recepción (Alexander, 1978).

Si bien Alexander no se lo pregunta es llamativo que el Daniel eslavón se haya escrito en Sicilia. Hemos mencionado que consideramos la posibilidad de que algún monje, escapando de los castigos de la Querella de las imágenes haya realizado esta obra, pues el conocimiento del eslavo hablado no debió ser común en Sicilia para el siglo IX. La isla contaba con gran cantidad de población griega, pero esta se explica por procesos anteriores al siglo IX y es por tanto aún más difícil que alguien procedente de una familia del oriente en siglos anteriores, haya manejado el eslavo.

Si se escribió en Sicilia para los eslavos nos preguntamos también por qué ruta habría llegado a su potencial destino. Obolensky (1971) señala que así como el Mar Negro, el Mar Adriático era una importante ruta de difusión cultural para Bizancio, que pudo conectarles con la Península itálica. Una vez en tierra sabemos de la existencia de antiguos caminos que conectaban las ciudades y que permitían el flujo de documentos. Una de las opciones es que haya llegado a la costa griega y desde allí haya seguido un paso hacia el Norte que conectaba la Península del Peloponeso con el Danubio, desde donde por cierto tenía mayores opciones de llegar a diferentes puntos (Marín, 2010).

En el siglo IX la difusión de estos textos era masiva a pesar de las difíciles circunstancias que se presentaron a comienzos de la centuria. Para atacar el iconoclasmo se trabajó en difundir textos de carácter teológico con mayor fluidez. Hagiografías, himnos u otros recorrían amplios caminos por los que podía llegar a toda Europa del Este (Obolensky, 1971). El creador del Daniel eslavón debió ser consciente de esa información si esperaba que aquellos textos llegaran a su objetivo, pues de otra forma poco sentido tendría haber escrito una obra en eslavo en Sicilia.

Conclusión

Al final de esta investigación creemos que el texto apocalíptico investigado posee una doble intencionalidad. Es sin duda un texto religioso y busca difundir el credo, esto era la misión del Imperio y de sus líderes, puestos en un curso histórico de sucesiones reales y de expansión del cristianismo que sólo terminaría con la venida de Cristo. Su aspecto político se encuentra inmerso en su vertiente teológica al cambiar la exégesis profética desde una visión negativa de Roma a una positiva, donde el Imperio aparecía como invencible y cuyo líder era el único representante de Dios en la Tierra. Era por tanto un poder más allá del margen político, pues se encuentra al frente de la ortodoxia, que es el elemento común de la comunidad bizantina que nos señala Obolensky.

La fuente parece a primera vista extraña, puesto que cuesta entender que se escriba en Sicilia una obra en eslavo hablado. Existen sin embargo dos razones para creer que esto pudo haber sido hecho. Primero, la prueba de que en Sicilia había un importante componente griego, aún más monjes que pudieron haber escapado recientemente de la zona oriental y que poseían los conocimientos necesarios para realizar esta actividad. Segundo, existían a comienzos del siglo IX las rutas necesarias para difundir la información y cultura bizantina que se movía con fluidez, sin importar la dificultad política del momento.

Respecto a la tradición profética y apocalíptica bizantina, consideramos que tiene una ininterrumpida continuidad a lo largo de la Edad Media, siendo fuentes válidas para el conocimiento histórico siempre que exista conocimiento del lugar y la datación en que fue generado. El conocimiento de la teología bizantina es un elemento fundamental para aquel estudio, pues sin este podríamos considerar que la cristianización búlgara es un acto exclusivamente político, sin embargo la visión histórica imperial era milenarista, por lo que le tenía siempre en un momento histórico que consideraba el fin de los tiempos. Si esto no resultaba inminente era labor del pueblo bizantino difundir aquel conocimiento y sería su mismo emperador el que entregaría el mando a Cristo en el Gólgota. Esa era el único devenir histórico posible, por lo que la labor misional fue siempre parte de la planificación cristiana.

 

NOTAS

1 Al respecto puede ser revisado Badenas de la Peña, P. "A la búsqueda del concepto de diplomacia bizantina". Byzantion Nea Helias. 19-20, 97-108.

2 El primer capítulo del Génesis señala en sus primeros versículos la creación del mundo en seis días, mientras que los salmos 89 y 90 señalan como para días un día son como mil años. La Santa Biblia. Versión Reina-Valera de 1960.

3 Un emperador que no actúa de forma correcta, podría además ser quien demorase aun más el proceso de la Segunda Venida. Jeffreys, Haldon & Cormack. (2008), The Oxford Handbook of Byzantium, Oxford University Press

4 El texto de Alexander ya citado The Byzantine apocalyptic tradition posee la edición del texto siriaco al inglés y el trabajo investigativo que permite entender su copia griega y las que de ella saldrán.

5 Sin embargo también señala que en términos de creencias el texto era perfectamente aceptable para un monofisita, lo que nos señala la posibilidad de que el Pseudo Metodio haya vivido rodeado de simpatizantes de ambas doctrinas.

6 Todo ello puede cerciorarse a través del trabajo de Whittow, M. (1996) en The Making of Byzantium.

7 La forma en que este texto llegó allí después de haber sido copiado en 1584 por el monje Johannes of Gargar en la llamada copia Nestoriana. Esta fue llevada posteriormente a Roma por Andreas Scadar entre 1718 y 1721, donde fue posteriormente archivado como Codex Vaticanus Syrus 58 por St. E y J.S. Assemani en la Bibliothecae Apostolicae Vaticanae Manuscriptorum Catalogus II en Roma en el año 1758.

8 El Pseudo Metodio supone ser el obispo de Olimpia Metodio (250-311) mártir de la Iglesia; respecto a la tradición judeocristiana hacemos referencia a los 6000 años de historia, donde se hace referencia a la periodificación que generó Daniel a través del sueño de Nabucodonosor y que permite, tal vez incluso incita, que las copias posteriores cambien el protagonismo del Pseudo-Metodio a Daniel.

9 Las ediciones realizadas han sido tres. La primera de P.S. Srechkovic : Zbornik Popa Dragolia. Srpska Kralievska Akademija. Spomenik 5. 1890. Esta se encuentra en la Biblioteca Nacional de Belgrado y se copió desde un manuscrito perdido del siglo XIII; En segundo lugar está una traducción y edición crítica realizada por Istrin desde el Codex Athos Chilandar 24, del siglo XII o XIII; y el tercero por PA. Lavrov. Apokrificheskie Teksty. Sbornik otdeleniia Russkago lazyka i Sovenosti Imperratorstago Akademia Nauk 67. N°13 San Petersburgo, 1899. También copiado de un monasterio del Monte Chilandar.

10 Obolensky no duda de la influencia que ejerce Bizancio en Bulgaria los 30 años de paz con Omurtag, y para ejemplificar usa las construcciones que conmemoran logros militares, como inscripciones en columnas y en lápidas sepulcrales. Algunas de estas se encuentran escritas en la vieja lengua búlgara con caracteres griegos, y aunque sean los casos menores, creemos que se ha usado el mismo método con los textos apocalípticos. Obolensky, D (1971), p. 82-83.

11 El mismo Cirilo crea el alfabeto glagolítico basándose en sus conocimientos de esa lengua. Además, Obolensky (1971) asegura que para ese siglo Tesalónica tenía carácter bilingüe, además de que existía el antecedente de que los francos habían ya usado ese método con pueblos eslavos pero con el latín, lo que pudo influir en el ejercicio griego.

12 En este punto Alexander traduce literalmente como árabes.

13 Al respecto puede revisarse Whittow, M. (1996); Ubierna, P. (2000-2001); Treadgold (1979).

14 Nombre antiguo de la actual Sofía y punta estratégico para la expansión búlgara hacia el sur y suroeste de la Península bálcanica.

15 Topónimo propio de la región de Dobrudja, donde los búlgaros comenzaron a desplazarse luego de la llegada de los jázaros al límite danubiano.

16 Actual Kustendil. Cercano a Sérdica y también perteneciente a los antiguos espacios tracios.

17 Ciudad que se encontraba en el que luego sería el Thema de Macedonia.

 

Referencias bibliográficas

ALEXANDER, P. (1978). "The Medieval Legend of the Last Roman Emperor and Its Messianic Origin". Journal of the Warburg and Courtauld institutes. Vol. 41. 1-15.         [ Links ]

ALEXANDER, P. (1985). The byzantine apocalyptic tradition. University of California Press.         [ Links ]

BADENAS DE LA PEÑA, P. (2000-2001). "A la búsqueda del concepto de diplomacia bizantina". Byzantion Nea Hellas. 19-20. 193-212.         [ Links ]

BERRY, G. (1943). "The apocalyptical literature of the old testament". Journal of biblical literature. Vol.62. N°1. 1943. 9-16.         [ Links ]

DAGRON, G. (2007). Emperador y sacerdote: Estudio sobre el "cesaropapismo" bizantino. Universidad de Granada, Universitat de Valencia y centro de Estudios Bizantinos, neogriegos y chipriotas. España.         [ Links ]

DRIJVERS, JAM. (2008). "Religious conflict in the syriac Julian Romance". Browne, Peter -Lizzi Tesla, Rita (eds.) Pagans and Christians in the roman empire (IVth-VIth centuries AD) The breaking of a Dialogue.         [ Links ]

FERLUGA, J. GLI (1983). Slavi del Sud ed Altri gruppi etnici. Centro italiano di studi sull’alto medioevo.

FREDERIKSSEN, P. (1991). "Apocalypse and redemption in early christianity. From John of Patmos to Augustine of Hippo" Vigilae Christianae, Vol. 45, 151-183.         [ Links ]

HERRERA CAJAS, H. (1998). Dimensiones de la cultura bizantina. Universidad Gabriela Mistral.         [ Links ]

HERRERA CAJAS, H. (1996). "El milenarismo en la historia antigua y medieval". Revista Universitaria. Número 51.         [ Links ]

JEFFREYS, E. HALDON, JOHN. CORMACK, R (2008). Editores. The Oxford Handbook of Byzantium. Oxford University Press.         [ Links ]

JINDO, J. (2005) "On myth and history in prophetic and apocalyptic eschatology". Vetus Testamentum. Vol. 55, 412-415        [ Links ]

LYNN WHITE, JR. (1936) "The byzantinization of Sicily". The American Historical Review. Vol. 42, 1-2        [ Links ]

MARÍN, J. (2010). Crónica de Monemvasía. Texto y contexto. Una revision a partir de la revalorización de las Fuentes hispanas. Ediciones Universitarias de Valparaíso.         [ Links ]

MCGINN, B. (1979) Visions of the End. Apocalyptic traditions in the middle ages. Columbia University Press.         [ Links ]

MEEKS, W. (2000). "Apocalyptic discourse and strategies of goodness". The journal of religion. Vol. 80, 461-475.         [ Links ]

OBOLENSKY, D. (1971) The byzantine Commonwealth. Praeger publishers.         [ Links ]

PRITSAK, O. (1983). "The slavs and the avars" Gli Slavi Occidentali e meridionali nellalto Medioevo. Centro italiano di studi sull’alto Medioevo.

STONE, M. (2003) "A reconsideration of Apocalyptic visions". The Harvard theological review." Vol. 96, 167-180.         [ Links ]

TREATGOLD, W (1997). A History of the byzantine state and society. Stanford University Press.         [ Links ]

TREATGOLD, W (1986). "The byzantine apocaliptic tradition by Paul J. Alexander; Dorothy deF. Abrahamse". Slavic Review, Vol. 45, 572.         [ Links ]

TREADGOLD, W (1979) "The revival of Byzantine learning and the revival of the Byzantine state". The American Historical Review. Vol. 84. 1245-1266.         [ Links ]

UBIERNA, P. (2000-2001). "Fin de los tiempos, Milenio y exégesis en el cristianismo tardo antiguo y bizantino". Byzantion Nea Hellás, 19-20, 189-211.         [ Links ]

UBIERNA, P. (2010) "La apocalíptica cristiana en el siglo VII y la polémica adversus judaeos en Siria-Palestina y Mesopotamia". Actas y comunicaciones del instituto de historia antigua y medieval. Vol. 6, 1-10        [ Links ]

UBIERNA, P. (2005). "La Leyenda del último emperador en Bizancio y en el Cercano Oriente cristiano (ss. VII-X). Una instrumentalizadón del género apocalíptico". En Hansen, G. Editor: Los caminos inexhauribles de la palabra (Las relecturas creativas en la Biblia y de la Biblia). Lumen-Isedet, 463-494.         [ Links ] UBIERNA, P. (2005). "Liturgia y apocalíptica en Bizancio: Notas sobre la leyenda del Trisagión". Alto Medioevo mediterráneo. Firenze. University Press, 59-69.         [ Links ]

VANDERKAM, J. ADLER, W. (1996). The jewish apocalyptic heritage in early Christianity, Fortress Press.         [ Links ]

WHITTOW, M. (1996). The making of Byzantium, 600-1025. University of California Press.         [ Links ]


Recibido: 3.03.2014 - Aceptado: 6.05.2014

Correspondencia: Patricio Borvarán Muñoz patricio.borvaran@gmail.com Masterat "Studii de Istoria Europei de Sud-Est, Universitatea Babes-Bolyai, Cluj-Napoca. Rumania

Creative Commons License Todo o conteúdo deste periódico, exceto onde está identificado, está licenciado sob uma Licença Creative Commons