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Byzantion nea hellás

versión On-line ISSN 0718-8471

Byzantion nea hellás  n.29 Santiago  2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-84712010000100002 

Byzantion Nea Hellás 29, 2010: 33-43

VETERA GRAECIA

 

Un estudio sobre los "MITEMAS" en los coros de las Bacantes de Eurípides

A STUDY OF THE "MYTHEMES" IN EURÍPIDES' BACCHAE

 

".. .si nuestra civilización
es todavía capaz de recibir a un dios"
(Jean-Jacques Wunenburger)

 

 

César García Alvarez

Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación. Santiago. Chile.

Correspondencia a:


Resumen: Este ensayo presenta cuatro mitemas -el lugar feliz, la armonía cósmica, la violencia báquica y el puer aeternus- presentes en los coros de la tragedia de Eurípides Las Bacantes. Estos mitemas nos ayudan a entender el pensamiento de Eurípides, más complejo que las fáciles simplificaciones que se han intentado. De hecho, los cuatro mitemas no son sólo una razón de la literatura, son la aspiración humana a un orden permanente en el cual el cosmos y el hombre encuentran una armonía originalmente negada. La clave para esto yace en el examen antropológico de la condición humana, la cual ha caído (Semele) y, sin embargo está plena de aspiraciones divinas (Zeus). Mientras esta dualidad se resuelve, la historia del hombre será un pequeño relato, más cercana a la tragedia épica de Penteo que a la de Aquiles.

Palabras claves: Eurípides, Las Bacantes, coros, mitemas.


Abstract. This essay presents the four mythemes - Happy Place, Cosmic Harmony Violence Bacchic and Puer aeternus-present in the choruses of Eurípides' tragedy The Bacchae, these mythemes help us understand the thinking of Eurípides, more complex than the easy simplifications that has been treated. Indeed, the four issues is one reason only of literature, the human aspiration to a permanent order in which space comedian and a man find a harmony that was originally denied. The key to this lies in an anthropological examination of the human condition, be dropped (Semele) and yet full of divine aspirations (Zeus), while this duality is resolved, the history of man is a little story, closer of the epic tragedy of Pentheus that of Achilles.

Key words: Eurípides. The Bacchae. Choruses. Mythemes.


 

En la vida de Eurípides existe un momento en el que los valores espirituales aparecen en forma potente; dos destacadas obras de esta época son Las Bacantes y Berelofonte. En el caso de Las Bacantes el mito desborda la narración antigua para abrirse multiforme a los problemas de la Grecia de su tiempo, a la contradictoria historia de las civilizaciones, a las zonas de la psicología profunda y sus símbolos y a la historia de la mística.

En mitología se habla de mitema o unidad mínima de sentido, equivalente al fonema en lingüística o la molécula en química, ¿cuáles son los mitemas relevantes en los coros de Las Bacantes y cuál su fuerza energética trágica?1 Este es el punto de vista del presente estudio.

Las Bacantes es la tragedia más compleja y, tal vez, la más actual de Eurípides; la inmensa bibliografía, especialmente última, nos confirma tal aserto2. Leo en Albín Lesky: "Es difícil que exista otra obra de Eurípides tan traída y tan llevada por la crítica como ésta"3 y Jean-Jacques Wunenburger, por su parte: "Más recientemente se ha visto reactualizada por los trabajos de historia de las religiones, alemana en particular, que han facilitado su entrada en la cultura del siglo XX en los terrenos psicológico, sociológico y civilizador''4.

Aquí nos limitaremos exclusivamente a un análisis de los coros de Las Bacantes, del coro asiático y del coro tebano. El coro en Eurípides —se ha insistido en demasía— perdió el protagonismo que en Sófocles y en Esquilo tenían, sin embargo, no sucede así en esta tragedia Las Bacantes. El coro asiático ciertamente apoya la acción5, pero es el canto de las bacantes tebanas, aun con su efusión lírica y hasta arcaizante (metro trocaico), el verdadero portador de la acción. Este espíritu dual — más bien diríamos desconcertante- es muy frecuente en Eurípides. He aquí un ejemplo del coro asiático:

Coro asiático, de carácter narrativo:
Dionisio.- ¡Ahí, ¡oíd mi voz, bacantes!.
¡Oídla, ah, bacantes!.
Coro.- ¿Qué es? ¿De dónde viene el grito de Evio que me
llama?
Dionisio.- De nuevo os hablo, ¡ahí
Soy yo el hijo de Seme le y Zeus.

Coro.- ¡Oh, Señor, Señor, ven entonces a nuestro cortejo!
¡Oh Bromio, Bromio"
Dionisio.- Sacude el suelo de la tierra
soberano espíritu del terremoto6.
..............................................................................

Hazte visible en tu aspecto de toro
o de serpientes de múltiples cabezas,
o bien de león cuyo aliento abrasa.

Ven, oh Baco, a tender, sonrisa en el rostro,
tu lazo de muerte en torno al cazador de bacantes,
sometido al paso del rebaño de las ménades7.

La dualidad coral señalada responde mucho más que al par apolíneo y dionisíaco, formulado por Nietzsche en El nacimiento de la tragedia, al fondo mismo de Las Bacantes y la dialéctica de su construcción ambivalente, que vamos a aclarar desde el punto del análisis de los mitema8.

1. El mitema de "el lugar feliz"

El primer coro llama a los tebanos a incorporarse al "lugar feliz" báquico. El mitema inicial se expresa así:

Feliz aquel que conociendo
Los misterios de los dioses, su vida purifica
Yen los montes, de los sacros ritos báquicos. En santas lustraciones
Su alma participa
Ycelebra los misterios.

El mitema del "lugar feliz"—conocido como "beatus ille"en Horacio9 o "locus amoenus" en Fray Luis de León10— es antes griego que latino. Eurípides lo toma de Homero de "El Jardín de Alcínoo", como ha estudiado detenidamente G. Schóenbeck11. Pero este lugar feliz euripidiano tiene su propia particularidad, pues es menos un espacio físico —el Citeron— que un estado espiritual: es un entrar en el "thiaseúein" (éxtasis) como efecto del: "'conocer los misterios", "purificar la vida''y "celebrar los sacros ritos en santas lustraciones". El verbo "thiaseúein" y el sustantivo "thíasos", significan la disolución del Yo en la unión mística con el dios Dionisios; ya en la tragedia Belerefonte, el héroe de Eurípides, a la grupa de su pegaso aspiraba a asaltar la vida de los dioses.

Pero Eurípides en Las Bacantes purifica el mito, lima viejos rechazos a la creencia, diciendo: este dios extranjero, es también nuestro dios y no importa nos sea su nombre extraño12, su culto nocturno, un dios del Citeron no de Tebas13 y sus sacerdotisas sean mujeres; él, Dionisios, nos viene a descubrir el alma en sus más altas potencialidades de felicidad, y el vino es su símbolo. Eurípides no quiere que los griegos dejen el culto a Prometeo y sus dones civilizadores (animus), pero pide admitan también el culto del espíritu (anima)14; la violencia y la orgía, que puede retrotraer a muchos, no son lo propio de él, fueron de él, pero etapas ya superadas de épocas remotas: "Debes tener presente esto: no será en las bacanales donde la mujer casta se corrompa... los misterios del dios no son para los impíos" (w.310-320); Eurípides acusa a Penteo de "impiedad" y el Mensajero expresa: "Vi a las hermanas de tu madre recostadas en el Citeron, descuidadas, descansando no como tú dices, ebrias por las libaciones, versos 680 a 720 en los que retoma nuevamente el mitema del "lugar feliz"15.

2. El mitema de la "armonía cósmica"

Pero este lugar feliz —piensa Eurípides— sólo se logrará cuando por obra de Dionisios se establezca una armonía cósmica; así se introduce en Las Bacantes el segundo mitema. Destacamos en el coro las palabras convocantes y repetidas de esta armonía: danza, ritmo, comunión con la naturaleza y el efecto final, participar de la vida feliz del propio Baco, pues "estos son sus privilegios, el éxtasis de la danza"16:

¡Bacantes, acudid, venid, bacantes,
Que a Bromio17, dios que de un dios es hijo18,
A Dionisio, de los montes de Frigia devolvéis
A los anchos caminos de la Hélade, donde danzan
los coros

..................................................................

Pronto toda esta tierra danzará
Y todo aquel que en la danza participe
Será el propio Baco19.

.................................................................

¡Venid, bacantes, acudid con la delicadeza De las áureas corrientes del Tmlo20,
Bailadle a Dionisio al son de los sagrados redobles del tambor
Al dios del evohé, ¡evohél21 Cantad con vuestras voces
Con vuestros cantos frigios, mientras la armoniosa y santa flauta
Entone alegre los sones santos que acompañan
Al monte, al monte la marcha de las ménades.
Gozosa como un potro que al lado de su madre pace
Con pie ligero corre y salta la bacante.

Eurípides nos pone en contacto con el mitema universal de la gran paz, por vía lingüística; mitema universal, pues para los hebreos tendrá lugar la armonía cósmica cuando llegue el Mesías22; para los romanos cuando nazca el hijo de Polión23; cuando advenga la "restauratio mundi" paxa los cristianos24; Cervantes hace uso de él en el famoso Discurso de la Edad Dorada que don Quijote pronuncia ante los cabreros25. El mitema de la armonía cósmica, configurada inicialmente por Hesíodo en su cosmología de las edades26, solo se suscita tras el paso por la dura y negra Edad de Hierro presidida por la fuerza del "neikos". Siguiendo la pauta anterior, esta Edad de Hierro fue el destierro a Babilonia para los judíos, las guerras civiles para los romanos, la decadencia española del siglo XVII para Cervantes, y seguirá siendo el tiempo de la paciencia de Dios para los cristianos27.

Pero la Edad de Oro o pacificación cósmica presidida por Dionisios y su fuerza organizante "filia", opuesta a "neikos, tiene en Las Bacantes un matiz más antropológico que histórico-cultural: nada sucederá en el cosmos, si antes esta armonía no se establece en el propio interior de las personas, pues Dionisios es el dios transformador del microcosmos, parte más selecta del macrocosmos. Wunenburger expresa al respecto: "'Asípues, Dionisios encarnaría un arquetipo capaz de acompañar la reorganización de las fuerzas psíquicas fragmentadas en función de un estado original de indistinción, donde desaparecerían las polaridades individuales opuestas"28. El autor alemán usa dos verbos potenciales —encarnaría, desaparecerían— 'pues, Dionisios encarna una bipolaridad nunca definitivamente resuelta. Los estados extáticos de pérdida de la conciencia del Yo, tras el proceso efusivo del ritmo en las bacantes, es siempre transitorio, volviendo nuevamente las antítesis, a veces poderosas. La catarsis o terapia propia de la tragedia, según Aristóteles, reclama volver a ver más tragedias, pues Xa.psique es más compleja que hablar sólo de "bios" y "zoé". La psicología profunda encuentra hoy en las honduras del alma, como ya intuía Eurípides, fuerzas contrapuestas que, podrán templarse en la sofrosine", pero nunca reducir plenamente la "hybris", siempre atenta a levantarse como fuerza unipolar en los momentos de crisis personal o cultural. Dionisios es, en consecuencia, una apetencia de la matriz, de la vuelta a la Gran Madre, en ningún caso la resolución definitiva en una eterna Edad de Oro29. Dionisio es la vivencia de la "concordancia opositorum", más que el dios de la transgresión.

3. El mitema de la violencia báquica

En el primer coro que comentamos, y que canta sobre Tebas la doctrina de la gran paz, se apunta ya, aunque en forma muy tenue, la existencia de la violencia báquica, violencia que no por tenue deja de ser un mitema en el coro de Las Bacantes. Leemos:

Estrofa 3:

Tebas, nodriza de Semele
Corona de hiedra tu cabeza
Cubre del verdor de la corregüela de hermoso fruto
Yadornada con ramos de encina o de pino Entrégate a Baco toda entera.
La moteada piel de cervatillo, tu vestido Adórnala con rizados bucles blancos
Yatenta al tirso violento, santifícate. Pronto toda esta tierra danzará

......................................................................................................

Y en la Antistrofa 3 :

Acordes mezclaron sus redobles con el dulce soplo
Frigio de las flautas báquicas y en las manos
De Rea lo pusieron, estrépito armonioso que acompaña
los gritos de ¡ev oh él de las bacantes. De
La diosa madre lo obtuvieron los sátiros alocados
Y su uso introdujeron en las danzas de las fiestas
Bienales que a Dionisio placen.

La violencia de las bacantes cristaliza el mitema de la violencia en los versos 540-550 y 977 a 1022; recojo solo cinco de estos últimos versos:

Estrofa:

Acudid rápidas perras de la rabia, al monte,
Acudid a donde las hijas de Cadmo celebran susmisterios
Levantad el aguijón de la locura,
Contra quien, demente, viene en femenino atuendo
A espiar a las ménades.

Epodo:

Hazte visible en tu aspecto de toro
o de serpiente de múltiples cabezas
o bien de león cuyo aliento abrasa.
Ven, oh Baco, a tender, sonrisa en el rostro
Tu lazo de muerte en torno al cazador de bacantes,
Sometido al paso del rebaño de las ménades.

Si tenemos en cuenta las circunstancias de este coro —Penteo se dispone a apresar a las bacantes y destrucción del culto a Dionisios— entenderemos las seis veces con que en todo el coro se alude ser éste un acto de justicia. Eurípides llama a los atenienses, desde la representación de Las Bacantes, a purgar las pasiones, a volver al mundo numinoso perdido que, de no hacerse, desembocará en el desequilibrio de la democracia30 y hasta en una guerra, la que fue llamada más tarde Guerra del Peloponeso.

La violencia no es de suyo de Dionisio: "Una vida sensata y sosegada, estable, permanece y mantiene unidas a las familias''31, canta el coro en el verso 390. Dionisio no es el símbolo de las permanentes transgresiones, como tantas veces se ha interpretado en el siglo XX, es un dios vertical más que horizontal. Dionisios, hijo de Zeus y Semele, de un dios y de una mujer, está obligado a defender en la tierra su misión de paz, y solo responde si le provocan a la guerra. Una religión de tantos acercamientos a la de Dionisios como es el cristianismo32, también expresa en el Evangelio frases de fuerte ambivalencia: "Dios es amor. ..amada vuestro prójimo, incluso si es enemigo" y a su vez se lee : "yo no he venido a traer la paz, sino la guerra", y si Tiresias anuncia la destrucción de Tebas, Jesús anunció la de Jerusalén, ciudad de la que dijo no "'quedará piedra sobre piedra"'. Lo numinoso no perdona a los que creen que solo la inteligencia es camino de luz, "la inteligencia sola no es sabiduría"33... "Es lenta en su marcha la fuerza divina, pero es una fuerza infalible"34.

El mitema de la armonía cósmica y la violencia báquica no son excluyentes; dentro de los variados mitemas de Dionisio se encuentra el de la muerte y el renacer; en este sentido, la violencia de las bacantes hacia Penteo se justifica por ser éste un agente desarmonizador del cosmos; es por ello que Penteo debe morir, sólo a través de su muerte se puede establecer un nuevo orden (establecer el culto a Dionisio) y lograr así la armonía cósmica; en Dionisio, vida y muerte son parte de una dialéctica, ambos principios son parte del imaginario dual. Para retornar al equilibrio, se debe dar término a los elementos que interfieren en el proceso del orden universal, en este sentido, la muerte se vuelve un elemento esencial que posibilita y concreta la armonía de la comunidad y del cosmos.

4. El mitema del "puer aeternus"

Los coros asiático y tebano se refieren doce veces a Dionisio, en tanto niño o hijo de Zeus, destacamos: Zeus lo gestó en su muslo (v.94), lo alumbró niño con cuernos de oro (v.101), Zeus lo protegió, como Rea protegió a Zeus niño de las iras de Cronos (v.127), Penteo blasfema del hijo de Semele (374), la fuente Dirce acogió al divino niño (522); y de Penteo se dice; "fue hijo de la tierra" (539) "no nació de seno de mujer" (990), "fue descendiente de dragón" (1155).

El mitema del niño complementa y ratifica los mitemas anteriores, pues no habrá espacio feliz ni armonía cósmica si Dionisios no aparece en la tierra con sus ritmos convocantes; al contrario, se desatará la violencia báquica si alguien impide la presencia del hijo de Zeus y Semele. La iconografía ha sido muy sensible a este mitema del niño llamado Dionisios; es visto, señala Wunenburguer "como una figura que preside el renacimiento psíquico (rebirth)por la intermediación de la coincidencia de los opuestos, vivida en un plano emocional"35. La doctrina de Dionisios es en este sentido terapéutica, catártica, diría Aristóteles, en tanto en cuanto nos remite a los valores no diferenciados de lo masculino y lo femenino presentes en el niño. Dionisio es un dios sexualmente ambiguo (escultura del tipo de Madrid-Várese, Baco del Museo Nacional de Roma, para dar solo dos ejemplos) pero no por una indiferenciación sexual (tesis de Marañón) tanto como por una llamada a la armonía masculino-femenina o superación del Yo fragmentado en machismo— feminismo, en términos actuales: "En esta perspectiva, J. Hilmann quiere reintegrar a la figura del dios temas simbólicos muchas veces olvidados: en primer lugar Dionisio, en el mito griego, es a manudo asimilado a un niño, lo que lleva a ver en él una figura de puer aeternus, de niño divino, tal como lo ha hecho notar K. Kerényi. Ahora bien, el infante dionisíaco expresa simbólicamente menos la inmadurez anterior al adulto barbado, que el estado original delpsiquismo donde coexisten todavía los polos opuestos" 36.

El mitema del "puer aeternus" griego, fue retomado por los romanos en la Égloga IVáe Virgilio y por el cristianismo en Jesús, "puer divinus"37; si bien, el cristianismo no por doctrina, sino por práctica, no ha logrado en plenitud llevar a cabo aquello del Génesis: "hizo Dios a lo humano, hombre y mujer", al privilegiar la acción del hombre sobre la mujer. La plenitud de la redención no fue sobre el hombre, con menoscabo de la mujer, fue con igualdad sobre lo humano; pero éste es un tema que desborda nuestra tesis.

Como en casos anteriores, el nacimiento acuático de Dionisios, representado en la cerámica griega, es una llamada por la misma vía a la ponderación del dos simbólico: el vino (masculinidad) y el agua (feminidad); el regreso al estado místico es una apetencia de la matriz; Ariadna ciertamente rechaza inicialmente a Dionisio, pero luego se casan en clara armonía de los sexos; en el mismo sentido hay que leer la victoria de Dionisios y las amazonas sobre los titanes y el reiterado sometimiento del tigre al dominio de Dionisios y las bacantes; así mismo comprendemos la manifiesta serenidad y "belleza femenina" con que los clásicos, particularmente escultores, representaron a Dionisios, así: Scopas, Triptolomeo y en el Renacimiento Miguel Ángel38.

Esta iconografía y su símbolo del "puer aeternus", no se opone en el mito la persecución y despedazamiento de Orfeo y de Penteo por las bacantes. Dionisios es un dios ambivalente y, como tal, llama a la prudencia, pues la desglosación de los polos opuestos, con las consecuencias violentas que ello conlleva, está siempre latente39.

Conclusión

Los cuatro mitemas —Lugar feliz, Armonía cósmica, Violencia báquica y Puer aeternus— presentes en lo coros de la tragedia Las Bacantes, nos ayudan a entender el pensamiento de Eurípides, más complejo que las fáciles simplificaciones con que ha sido tratado. En realidad se trata de un solo motivo literario, la permanente aspiración humana hacia un orden cósmico en el que espacio y hombre encuentren una armonía que originalmente se le ha negado. La clave de ello se encuentra en un examen antropológico sobre la condición del hombre, ser caído (Semele) y a la vez lleno de aspiraciones divinas (Zeus); mientras esta dualidad no se resuelva, la historia del hombre será una pequeña historia, más cerca de la tragedia que de la epopeya, de Penteo que de Aquiles.

Notas

1 Lévi-Strauss, C. "El estado estructural del mito", en Journal of Amerialn Folklore, n.68, p. 428-555; no es el caso de discutir aquí el desacuerdo de R. Jakobson con Lévi-Strauss sobre la equivalencia lingüística de fonema y mitema.        [ Links ]

2 Consignamos a modo de ejemplo: G. Norwood. The riddle oftheBaechae. Machester, 1908; W.Otto. Dionysos (Frankfurt, 1933; H. Jeanmaire. Dionysos, Histoire du culture de Bacchus. Payot, 1951;R. P. Winnigton-Ingram. Euripides and Dionysus. Amsterdam, 1969; M. Detienne. Dionysos mis á mort. Gallimard, 1977. K. Kerényi. Dionisio, raíz de h vida indestructible. Barcelona, Herderl998. Jean-Jacques Wunenburger "Dionisio o las imágenes del exceso", en La vida de las imágenes, Jorge Baudino, Universidad Nacional General San Martín, 2005.        [ Links ]         [ Links ]

3 Lesky, A. Historia de la literatura griega. Madrid. Credos, 1968, pág.427.        [ Links ]

4 Wunenburger, J-J. o. cit. pág. 207 y cita a Nietzsche, E. Rohde, Payot, Guthrie, Kerényi, W.Otto, Marcuse, Maffesoli, J. Brun, Dodds, AJ. Festugiere y otros muchos más.

5 Prescindimos de los cantos autónomos líricos que Walther Kranz llamó "estásimos ditirámbicos". El coro tebano aparece al final representado en la figura de Agave, no obstante, es éste y no el coro asiático el que contribuye a la acción de la obra, pues son las bacantes tebanas, cuyas acciones conocemos a través del relato de dos mensajeros, quienes participan del conflicto de la obra y las que llevan a cabo el desmembramiento de Penteo.

6 Tercer episodio, 578. (Trad. De Antonio Melero. Cuatro tragedias y un drama satírico. Madrid. Aka/Clásica 26, 1990. El coro está siendo recitado por las bacantes asiáticas, más apolíneas.        [ Links ]

7 Epodo, 1017. Observamos cómo el coro asiático al que pertenece este texto, no obstante su carácter efusivo, no logra opacar la fuerza conductora del coro tebano, despedazor al final de Penteo.

8 Han hecho mal a Eurípides y su tragedia Las Bacantes las fáciles interpretaciones unilaterales; entre otras, Dionisios visto como símbolo de todas las transgresiones del siglo XX, llámense antiburguesas, estéticas, liberaciones sexuales y sociales, transgresiones feministas, adictivas y toda suerte de desestructuraciones y anticonstructivismos conceptuales y sociales. Vayan por delante los nombres de R.Callois, G. Bataille, L. Meiris, H. Marcuse, Guy Debord, R. Vaneighem, M. Maffesoli, J. Brun, Derrida etc. nombres que están en el registro de todos los historiadores de la cultura.

9 Horacio. Epodo 2.

10 Fray Luis de León, Oda a L· vida retirada.

11 Schóenbeck, G. Der Locus Amoenus vori Homerus bis Horaz. Kóln, Gerd Wasmund, 1962.        [ Links ]

12 No hay posibilidad, al menos hasta hoy, de descubrir la etimología exacta del nombre Dionisios. Véase Dictionnaire Etymologique de L· Langue Grecque (Histoire des mots) de Pierre Chantraine, edición de 1977, la obra fue publicada antes en fascículos, el primero data 1968.

13 Lo captó admirablemente Kavafis en el poema "El cortejo de Dionisios" cuando el escultor se propone, con los dineros que gane por la venta de su obra, instalarse en el agora, pues también la ciudad es digna de los entusiasmos dionisíacos de la creación del artista.

14 Tomamos de Jung la doble categoría de animus (lo masculino, el principio humano activo) y anima (lo femenino o principio pasivo); en Eurípides el anima está representada en las bacantes y su sentido de éxtasis, pero para ello deben vencer el animus o tendencia al despedazamiento de animales y omofagia.

15 Conviene purificar la idea de un Eurípides racionalista e impío. Se lee en la Vida que durante el helenismo se decía y se mostraba una gruta en Salamina donde Eurípides se retiraba a hacer meditación.

16 Vv.379-380.

17 Bromio, otro de los nombres dado a Dionisio, de modo particular en los cantos cultuales.

18 La Antistrofa 2 explica el mito: Zeus engendró en el vientre de Semele, hija de Cadmo, a Dionisio; las iras de Hera hicieron caer un rayo sobre ella, que murió; Zeus, entonces, terminó de gestar a Dionisios en uno de sus muslos. Para los griegos este mito era tan habitual que con frecuencia los alfareros lo representaban en los dibujos de sus cerámicas. El coro vuelve al origen de Dionisios en los verso 520 y ss.

19 Se convertirá o participará de la vida del propio Baco, otro de los nombres griegos dados a Dionisios.

20 Dionisios ha llegado a Tebas procedente de Lidia, su capital Sardes se encuentra circundada por la cadena montañosa de Tmolo, en cuyas laderas se producen vides de dionisíaco vino de resolana.

21 Gritos cultuales, el propio Antonio Melero, cuya traducción aquí seguimos (Akal/Clásica, 1980), señala las dificultades para entender algunas expresiones del coro, exclusivamente rituales y hasta herméticas.

22 Isaías, 53,5.

23 Virgilio, Égloga IV. Véase el comentario filológico de Antonio Arbea en Revista Chilena de Literatura, N° 20 (1982).        [ Links ]

24 Puede verse el documento del C. Vaticano II sobre el ecumenismo.

25 Quijote, I, 11.

26 Hesíodo, Teogonia.

27 La Gran Paz llegará con la Segunda Venida del Mesías, para los cristianos. Remitimos a la obra, polémica sin duda, del P. Lacunza "La Venida de Jesús en Gloria y Majestad".

28 O. cit. Pág.214.

29 La estrofa séptima de la Oda a Salinas de Fray Luis de León, muy ajena al mito dionisíaco, aunque con raíces platónico-pitagóricas, dibuja la felicidad en este vientre uterino de la Gran Madre al decir:

Aquí el alma navega
Por un mar de dulzura
Y en él ansí se anega
Que ningún accidente
Extraño o peregrino Oye o siente

30 El espíritu democrático de Las Bacantes se expresa así: "Al rico y al humilde por igual les concedió el deleite inocente del vino. ..Lo que L· multitud humilde cree y practica, es eso lo que yo quiero aceptar" (Vv.420-431). Dionisios es un dios democrático, no necesita sacerdotes intermediarios como Apolo. Los tiranos favorecieron el culto a Dionisios como una forma de luchar contra las grandes familias que monopolizaban los cultos tradicionales (Melero).

31 Coro: w.390 y ss.

32 Decían los Padres de la Iglesia "Christus, Dionisius noster est", Dionisio fue en el paganismo una imagen preanunciada de Cristo.

33 Coro: w. 394.

34 Vv. 882 y 883.

35 Oxit. pág.212.

36 Wunenburger.O. cit. Pág213.

37 Ver, citado por Wunerburger: "1/ arquétype de l'enfant divin et la symbolique du renouveau", en Cahiers internationanx de symbolisme, N°s. 45-47 (1984), de Luc Racine. Los mitos no niegan la historia, antes bien la preanuncian. El imaginario del deseo se acerca muchas veces a la realidad misma, es el caso del "Puer divinus"del cristianismo.

38 Ejemplos de lo que señalamos, pueden verse en el Museo Arqueológico de Madrid y Museo Nacional de Roma.

39 En la cultura actual, de tantas reinvindicaciones justas del género femenino, no faltan desbordes muy ajenos a los equilibrios que el mito de Dionisio requiere Estoy pensando en esas políticas que en lugar de buscar a los mejores, encuéntrense en el género en que se encuentren, prefieren una norma paritaria, tantos hombres tantos mujeres, como si la cantidad fuese sinónimo de cualidad.


Recibido: 20.08.09 - Aceptado: 28.09.09.

Correspondencia: César García Alvarez.
bizantinoscesar@gmail.com
- Tel. (56-2) 2693878 -2392292. Doctor en Filosofía con mención en Literatura. Ex Profesor Titular de las Universidades Metropolitana de Ciencias de la Educación, Gabriela Mistral, de Los Andes y San Sebastián.