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Psicoperspectivas

versión On-line ISSN 0718-6924

Psicoperspectivas vol.11 no.1 Valparaíso  2012

http://dx.doi.org/10.5027/psicoperspectivas-Vol11-Issue1-fulltext-172 

Psicoperspectivas. Individuo y Sociedad, Vol. 11, No. 1 (2012), Págs.: 180-203
doi: 10.5027/psicoperspectivas-Vol11-Issue1-fulltext-172

ARTICULO

 

Familias Rurales y sus Procesos de Transformación: Estudio de Casos en un Escenario de Ruralidad en Tensión

Rural Families and Their Process of Transformation: Case Study in a Scenario of Tensed Rurality

 

Ana Castro Ríos

Universidad Católica del Maule, Chile

Dirección para Correspondencia


RESUMEN

El mundo rural ha tenido transformaciones a partir de los procesos de modernización y globalización. Sobre la realidad de las familias rurales poco se conoce y en general se hacen aplicaciones, como si tuvieran la misma realidad de las familias urbanas. Este estudio buscó comprender las prácticas de la esfera íntima de las familias rurales hoy en día y cómo estas se ven afectadas por los cambios económicos, sociales y políticos de una sociedad con fuerte valoración de los procesos de modernización. El diseño cualitativo fue de estudio de casos, con entrevistas en profundidad a siete familias de las Comunas de Teno, Romeral y Rauco de la Región del Maule, Chile. Las familias debían tener presencia de tres generaciones, de manera de conocer las visiones de familia y los cambios ocurridos en ésta intergeneracionalmente. Los resultados indican que el desfase entre los cambios culturales a nivel social y las transformaciones estructurales de la familia, es mayor en las familias rurales.

Palabras clave: familia, rural, transformaciones, tensiones, tradiciones


ABSTRACT

The rural world has undergone many transformations due to the processes of modernization and globalization. Little is known about rural families, and knowledge about urban families is usually transferred to rural families, as if the reality was the same for both. This study sought to understand. The practices in the intimate sphere of Chilean rural families in Chile nowadays and how these are affected by the economic, social and political changes of a society with strong values placed on modernization processes. A qualitative case study design was used, with in-depth interviews conducted with seven families from the communities of Teno, Romeral and Rauco, in the Maule Region of Chile. Families had to have the presence of three generations, so as to know the views of family and intergenerational changes in it. Results show that the gap between the cultural changes in the social and structural changes in the family, is higher in rural households.

Keywords: rural, family, transformations, tensions, traditions


Introducción  

Según Giddens (1999):

De todos los cambios que ocurren en el mundo, ninguno supera en importancia a los que tienen lugar en nuestra vida privada - en la sexualidad, las relaciones, el matrimonio y la familia -. Hay en marcha una revolución mundial sobre cómo nos concebimos a nosotros mismos y cómo formamos lazos y relaciones con los demás. (P. 65).

Uno de los ámbitos humanos donde se representan o reflejan de manera importante todos estos cambios es en la familia, dada su alta vinculación con la economía, la política, la cultura; es así que en cuanto a la economía es productora y receptora de bienes y servicios, así como receptora de beneficios sociales. En relación con la política, es la gran intermediaria entre los individuos y el estado, así como ante otras organizaciones; también en la educación, en cuanto a los procesos de participación ciudadana y los valores y ejercicio de la democracia. En torno a la cultura, es la familia la que principalmente genera y transmite valores, tradiciones, manifestaciones culturales, a través del reconocido proceso de socialización. Si bien hoy la familia sigue cumpliendo con estas funciones y tareas, los cambios de la sociedad le han demandado “ajustes” importantes y que por cierto todavía están en evolución.

Dentro de todos estos cambios los que más se desconocen se encuentran en el ámbito de las familias rurales. Como nos indica Irma Arriagada (1995), “diversos mitos y estereotipos recorren los estudios relativos a las familias rurales en relación directa con la ausencia de información empírica disponible para la mayoría de los países” (p. 213).

Esta situación hace que las lecturas que se hacen de las familias rurales, provengan de consideraciones del tipo de familia urbana, sin distinguir las prácticas, organización y diferencias sociales, económicas y culturales propias de otros sectores. Se ha tendido a uniformar lo que se entiende por familia desde la mirada urbana. Desde allí se han establecido los parámetros de estructura y organización familiar, las problemáticas que enfrenta, los roles asumidos por sus integrantes, las relaciones de poder, entre otros grandes temas.

Por otro lado, sin duda que el mundo rural latinoamericano también ha tenido transformaciones a partir de los procesos de modernización y globalización y algunos de éstos han sido definidos por diversos autores como: incremento de la agricultura no tradicional; predominio de fuerza de trabajo asalariada temporal, especialmente femenina; rol residual de la economía campesina, entre otras.

Estos son aspectos que hoy se encuentran presentes en la realidad de la ruralidad latinoamericana y que en Chile no dejan de ser importantes, especialmente para las regiones que presentan una alta concentración de superficie y población rural.

Son las contradicciones o tensiones en una región altamente rural y pobre, con sectores en desarrollo tecnológico en materias rurales a nivel nacional, las que se presentan en lo cotidiano y en el escenario de desarrollo futuro. Las tradiciones, costumbres arraigadas y los nuevos desafíos que impone el mercado, a partir de los tratados de libre comercio no siempre son fáciles de armonizar y serán sin duda aspectos que se deberán analizar en este período de cambios acelerados que vive la región del Maule y sus familias (región ubicada a unos 200 kilómetros al sur de Santiago de Chile).

El aporte de esta investigación al conocimiento pretende centrarse en una mirada desde los propios sujetos que conforman familias rurales y la actual construcción que hacen de la familia desde lo cotidiano y desde su particular perspectiva generacional. Esta investigación procura contribuir al conocimiento de familia rural actual, a comprender los tipos de cambios que se introducen en sus vidas, a partir de los procesos de modernización en la agricultura.

Los procesos de globalización y la generación de escenarios para el mundo rural

La globalización es política, tecnológica y cultural, además de económica, según Giddens (1999) es una serie compleja de procesos que operan de manera muchas veces, contradictoria o antitética.

Nos dice la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 2002, p. 7):

(…) la dinámica del proceso de globalización está determinada, en gran medida, por el carácter desigual de los actores participantes; es así entonces que en esta evolución ejercen una influencia preponderante los gobiernos de países desarrollados, las empresas transnacionales y tienen menor peso los gobiernos de países en desarrollo y las organizaciones de la sociedad civil.

El proceso contemporáneo de globalización se relaciona directamente con el surgimiento del capitalismo en Europa a fines de la Edad Media, (CEPAL 2002, p. 18): (…) a la nueva actitud científica y cultural que encarnó el Renacimiento, y a la conformación de las grandes naciones europeas y sus imperios. La expansión del capitalismo es el único fenómeno histórico que ha tenido alcances verdaderamente globales, aunque incompletos.

Por tanto no es un fenómeno actual, sino un proceso histórico, donde se reconocen etapas durante los últimos 130 años, sólo que esta vez llega de una manera diferente debido al impacto de las tecnologías de información y de comunicación.

La tensión a que los gobiernos se someten en cuanto a los procesos de globalización, marcan una vez más las contradicciones de este fenómeno, pues si bien se fomenta la democracia como principio fundamental, no es posible que procesos nacionales locales, especialmente subdesarrollados, influyan en la determinación de estrategias de desarrollo económico y social, pues se encuentran claramente supeditados a decisiones macro estructurales. El Estado, por su parte hoy disminuido, no alcanza muchas veces a actuar como mediador eficaz en estas tensiones.

Las múltiples dimensiones que abarca el proceso de globalización, nos demuestran la complejidad que en sí representa este fenómeno y por tanto las contradicciones que trae aparejadas y que en el escenario de las sociedades rurales, tiende a manifestarse en un conjunto de formas.

En la agricultura, los factores de producción se combinan de maneras diferentes dependiendo de las condiciones que se presentan: estructura de la tenencia de la tierra, de los mercados agropecuarios, estructura de los procesos de comercialización, de la demanda interna y externa, la tecnología, entre otros. Dependiendo de la combinación de estos elementos se dará también un determinado comportamiento con relación al medio ambiente (Gligo, 2001) Por otra parte, hacer agricultura significa artificializar y especializar el ecosistema y ello implicará tomar una serie de decisiones que permitan no deteriorarlo en el tiempo y hacer eficiente la producción de la tierra.

Gligo (2001) nos señala que los cambios globales de las sociedades se han traducido también en “el desarrollo del capitalismo en el campo”, nos dice que en la actualidad varía el ajuste de las formas de producción y la parte de la actividad agrícola que se realiza en la lógica capitalista, dentro de un “capitalismo dependiente”.

De esta manera, se han consolidado estructuras verticales, de sectores agroindustriales y comerciales, que sin duda alcanzan mayor productividad en mejores condiciones de competitividad, que los capitales tradicionales de la agricultura. El autor nos indica, que la modernización de la agricultura ha tendido a hacerla más dependiente del uso de insumos tecnológicos y a propiciar su especialización en función del mercado internacional y los nuevos patrones de consumo; realidad que es posible observar en la Región del Maule. Coexisten en ésta el desarrollo de empresas altamente tecnologizadas que exportan al extranjero, bajo las nuevas condiciones de los tratados comerciales firmados por el país y la pobreza de un sector agrícola al margen de este desarrollo.

Según indica Edelmira Pérez (2001), el mundo rural ha experimentado cambios importantes y de muy diversa índole según regiones, en términos demográficos, económicos e institucionales. En lo demográfico, un declive de su población; en lo económico, las tensiones entre las exigencias del mercado y las gestiones tradicionales del campesinado; en lo institucional se están dando cambios en las articulaciones sociales.

De la misma manera, la perspectiva de Wanderley (2001) nos plantea que el mundo rural tiene particularidades históricas, sociales, culturales, que tienen una realidad propia y una forma de relacionarse con la sociedad. Estamos hablando de elementos vinculados a su identidad y ese es un elemento importante y constitutivo de ruralidad para esta investigación.

Sergio Gómez (2003), identifica por su parte “lo rural” o “la ruralidad”, donde se pueden observar tres elementos:

     a) en cuanto a espacio y actividades: referido a espacios de una densidad relativamente baja, donde se realizan actividades tales como la agricultura, ganadería, artesanía, empresas pequeñas y medianas, turismo rural, entre otras. También existen actividades de servicio, comercio, educación, instituciones del gobierno local, etc.

     b) en cuanto a su especificidad: lo rural comprende un tipo particular de relaciones con un componente personal predominante, con una fuerte base en las relaciones vecinales, con una prolongada presencia en el territorio y de parentesco entre una parte significativa de los habitantes.

     c) en cuanto a su alcance, el autor identifica aquí a su vez dos dimensiones: una relativa al límite, hasta donde se extienden las relaciones personales hacia espacios más densamente poblados, pasando allí a primar las relaciones funcionales. Y la otra dimensión relacionada al grado de integración frente a los servicios, mercados, etc. Todos estos elementos mencionados fueron asumidos en esta investigación y nos muestran un concepto de “ruralidad más complejo” y que no concuerda con la visión tradicional que hacía referencia a lo rural coincidente sólo con lo agrícola y por otra parte a una visión residual y de atraso con respecto a lo urbano y la industrialización.

En síntesis serán los elementos de relación, de territorialidad, de identidad y de actividad los que marcarán las características de la ruralidad en esta investigación.

Diremos entonces, que las familias rurales se caracterizan por vivir en territorios con densidad poblacional relativamente baja, con prolongada presencia de generaciones en éste, por tanto con importantes relaciones de parentesco asentadas en el lugar, con identidades ligadas al trabajo y relación con la tierra, extendida hoy a actividades de servicios como forma de integración a los procesos de modernización social.

La historia particular de la familia en la Región del Maule

La zona del Maule es una de las más pobres del país (tercer lugar según la encuesta CASEN, ministerio de desarrollo social, 2010), alcanzando índices altos de desempleo debido al carácter temporal e inestable de los trabajos rurales, condición que ha caracterizado esta región desde siempre.

El archivo de la intendencia de Talca contiene información respecto de cómo “se trasladaban de una cuadrilla de trabajo a otra distantes varias millas, por seis centavos adicionales o un frejol extra en la olla” (Bauer, 1994, p. 173). Es así como para los trabajos de las haciendas se traía a los peones por un pago muy pequeño, en labores de cosecha o para los rodeos y la trilla. Arnold Bauer (1994, p. 173) señala que “ingentes cantidades de vino o chica y la promesa de jolgorios eran alicientes suficientes para la población trashumante”; trabajo que fue denominado mingaco que significaba “trabajo fiesta” en quechua.

Esta situación revelaba condiciones como la naturaleza informal de la agricultura, la necesidad variante de la mano de obra según la época del año y la precariedad de un gran número de la población rural; aspectos que en la Región del Maule hasta el día de hoy se mantiene, especialmente en las actividades más tradicionales de la agricultura.

Son variados los autores que describen para el siglo XIX la conducta de los trabajadores de la tierra como indolente o de falta de ambición, quienes según los autores se conformaban con trabajar por los períodos altos de la agricultura (según el tipo de recurso agrícola), sin programar a largo plazo las pocas ganancias que en estos tiempos obtenían y sin responder a las demandas que los mercados más exigentes hacían de esta actividad. Por otra parte, los terratenientes, según estas versiones, no estaban dispuestos a “mantener” salarios o mecanismos de pulpería a un número importante de trabajadores que sólo se requerían para unos pocos meses o semanas al año.

La región presenta hoy la tensión entre la mantención de las relaciones y prácticas tradicionales y una creciente industria agrícola, que plantea otros requerimientos y niveles de formación para enfrentar los desafíos de la producción, especialmente en las áreas frutícolas, vitivinícolas y forestal.

Las condiciones de la región han mejorado, sin embargo el escenario de pobreza sigue presente. Y si bien existen sectores vinculados al crecimiento del país a través del empuje de las exportaciones agrícolas y vitivinícolas en especial, éstos no solucionan el problema de la región.

Si bien la condición de trabajar por temporadas durante el año, no es atribuible de forma exclusiva a los trabajadores del agro, en Chile se ha acuñado el término “temporero” para designar a aquellas personas que trabajan vinculados a la agroexportación.

El trabajo estacional en la agricultura se extiende desde Copiapó hasta Puerto Montt, de acuerdo con la localización de las plantaciones de frutales, hortalizas, flores y semillas. El aumento en las superficies plantadas en los últimos 25 años y la concentración de éstas, ha contribuido a darles visibilidad a los trabajadores temporeros, especialmente entre los meses de octubre a marzo. Se trata de una actividad económica que ha dado empleo y lo ha hecho respecto especialmente a las mujeres y los jóvenes, colectivos especialmente sensibles a las cifras de desempleo; pero también persisten deficiencias en las condiciones de trabajo, incumplimiento de lo pactado en los contratos cuando los hay, y además se mantienen problemas por la exposición a los pesticidas.

Por otro lado, como nos dice José Bengoa (1996) la historia social y cultural de Chile, no es comprensible sin la ruralidad. La ruralidad ha sido el modelo de identidad, de convivencia nacional, de costumbres y tradiciones y el modelo valórico que une e interpreta a los chilenos. El autor sostiene en cuanto al mantenimiento de interrelaciones entre el campesinado y los dueños de la tierra:

El trato entre ricos y pobres, entre patrones e inquilinos, después llamados obreros, empleados o “colaboradores”, sigue teniendo importancia premoderna, lejana a la igualdad ciudadana, rural en su esencia, paternalista por una parte y despreciativa a la vez del pueblo, de profunda raigambre oligárquica. (Bengoa, 1996, p. 57).

Identidad basada en la ruralidad entonces con un fuerte componente autoritario. Para Gissi (2002), la cosmovisión en que los seres humanos se dividen en superiores e inferiores no es sólo colectiva sino que también afecta, con expresiones antidemocráticas, a la percepción y a las relaciones interpersonales. Así entonces, la cultura criolla lleva sobre sus espaldas la carga autoritaria en una multiplicidad de dimensiones.

Parece entonces muy compleja la situación o la tensión que enfrenta una Región como la del Maule, donde se combina una fuerte cultura rural tradicional y la necesidad de modernizar el trabajo agrícola. Con una población pobre y con centros de desarrollo que no siempre los incluye o la mayoría de las veces, no los incluye en el proceso de crecimiento.

Existen y no es posible negarlo, políticas y programas de desarrollo regional para la agricultura, para los pequeños agricultores, para los temporeros(as) pero siguen siendo marginales y poco equitativos en comparación con las oportunidades ofrecidas a la pesada industria agrícola.

Es posible cotidianamente observar en las calles de Curicó y Talca, por nombrar las ciudades más “urbanas” de la Región, la convivencia de escenas rurales detenidas en el tiempo, a través de las vestimentas y comportamientos de familias campesinas que acompañan al jefe de familia a las compras en la “ciudad” y las conversaciones en las filas de los bancos de los grandes propietarios de empresas vinícolas y frutícolas, respecto a sus inversiones en tecnología de punta para incrementar las ventas y mejorar “el rendimiento” de la empresa.

La nueva visión de lo rural, como se señalara anteriormente, no va de lo atrasado a lo moderno, de lo rural a lo urbano, de lo agrícola a lo industrial, sino que los procesos involucrados son complejos y multidireccionales. Las miradas binarias reducen las posibilidades de mirar lo complejo de la realidad, “si la inercia es el rasgo epistemológico de nuestra época, resulta claro que el desafío reside en pensar el presente histórico como potencialidad, desde una utopía historizada en la que apoyar la reflexión sobre nuestra actualidad compleja y contradictoria (...)” (Zemelman, 1998, p. 29).

También la literatura y los estudios, en lo rural, han puesto énfasis en los problemas alimentarios, el manejo ambiental, los procesos económicos y de desarrollo, entre otros de importancia macrosocial, dada la alta complejidad de la que se ha hecho mención; sin embargo, la relevancia de esta investigación radicará en detenerse respecto al alcance microsocial, en estudiar los fenómenos asociados a la estructura base de las comunidades rurales, como lo son las familias; rescatar de los sujetos que conforman familias en el mundo rural, su propia lectura de lo que significa vivir en familia en estos tiempos y ante los complejos procesos sociales, económicos, culturales, políticos que enfrentan. Es de esa complejidad de la que se quiere dar cuenta, lo específico de la realidad familiar rural, rescatar desde las voces de los sujetos, el complejo y cambiante mundo rural que enfrentan y donde coexisten las tensiones entre la mantención de prácticas rurales tradicionales y la innegable adaptación a los procesos de globalización.

Metodología

El tipo de investigación desarrollada Asumiendo que existen diferentes aproximaciones igualmente válidas para conocer la realidad, interesó para esta investigación en particular, una mirada cualitativa al problema, un acercamiento que permite rescatar la lectura de los propios sujetos sobre el tema de investigación.

Interesa la mirada cualitativa pues se pretende la comprensión de las complejas interrelaciones que se dan en la realidad, así lo que se espera es una descripción densa, una comprensión experiencial y el mostrar múltiples realidades.

El estudio de casos, se seleccionó pues establece como características esenciales que es: particularista, descriptivo, heurístico e inductivo. Es particularista pues el estudio de casos se centra en una situación, suceso o fenómeno concreto. Es útil para el análisis de situaciones que surgen de la cotidianeidad. Como producto final de un estudio de casos se encontrará una rica descripción del objeto de estudio, en la que se utilizan técnicas narrativas para describir y analizar las situaciones.

La recolección de la información, se realizó a través de la técnica de entrevista en profundidad, por la ventaja de obtener los antecedentes tal cual los sujetos los expresan y presentan al investigador. El uso de esta técnica, aparece como esencial para llegar a obtener el conocimiento del punto de vista de los miembros del grupo social, de los participantes en una cultura, de manera de acceder a sus creencias, los rituales, la vida cotidiana de esa sociedad, obteniendo datos en el propio lenguaje y énfasis de las personas.

Este tipo de entrevista persigue no contrastar una idea del propio investigador, sino acercarse a las ideas, creencias y supuestos mantenidos por otros. No es el propio conocimiento o explicación lo importante, sino las explicaciones que dan los sujetos de estudio. De esta manera las entrevistas se realizan en situaciones diversas, más bien informales, como lo fue en esta investigación, acompañando a los miembros de las familias en sus tareas o rutina habituales en el campo y en sus espacios de reunión familiar, compartiendo principalmente alguna comida del día. Esto permitió administrar la entrevista con flexibilidad, adecuándose a las situaciones y escenarios que se fueron presentando, junto con observar dinámicas familiares habituales.

Los criterios de selección de las familias fueron: 1) familias con presencia de tres generaciones en la conformación familiar (abuelos(as), hijos(as) y nietos(as), para recoger las apreciaciones y valoraciones intergeneracionales, sobre los cambios que los sujetos visualizaban habían ocurrido en las familias rurales; 2) que los miembros mayores de las familias mantuvieran presencia territorial de a lo menos 50 años en las localidades rurales seleccionadas, de tal manera de dar cuenta de los cambios ocurridos en el entorno rural; 3) familias catalogadas por el municipio respectivo, dentro de los dos quintiles más pobres, esto como interés de la investigadora en ese segmento económico de la población; 4) que voluntariamente accedieran a participar de la investigación.

De esta manera, en cada entrevista se solicitaba la presencia de las tres generaciones y según los estilos familiares, todos participaban activamente.

Se utilizó también la técnica de la observación que permitió obtener información sobre los acontecimientos tal cual se producían. Además, muchos sujetos no conceden importancia a sus propias conductas, que a menudo escapan a su atención, o no pueden traducirlas en palabras; la observación permitió descubrir las características de estas conductas, contrastar en el momento lo que las palabras decían versus las miradas entre los miembros de las familias.

De la misma manera que la entrevista en profundidad, la observación como procedimiento, se constituyó en un proceso deliberado y sistemático que estuvo orientado por un problema o tema de investigación. El registro se realizó a través de las tradicionales notas de campo, que permitieron recordar la observación realizada de manera de facilitar el posterior análisis y reflexión. Se emplearon también medios tecnológicos que complementaron el registro y permitieron obtener una amplitud de antecedentes mayores a los temas observados como grabaciones de las entrevistas y fotografías de las propias familias y del entorno local.

La recolección de la información, a través de las entrevistas se realizó durante seis meses, incluyendo finalmente, las entrevistas de siete familias, una vez que se dio por saturada la información y la de las profesionales contactadas en Municipios de las localidades incluidas (Teno, Romeral, Rauco).

Resultados

En este punto se establecen relaciones entre los conceptos emanados en las entrevistas y los contenidos vinculados a las categorías de la investigación, que se construyen desde las preguntas que la orientan. De este modo se realiza una relectura de los temas más importantes que van apareciendo en la realidad evaluada por las familias e interpretada por la investigadora; será en este punto, como se señaló anteriormente, que la investigación asume el rumbo de una lectura de la realidad, desechando otras posibles.

El análisis tuvo como eje comprender los tipos de cambios que se introducen en la familia actual rural, a partir de los procesos de modernización en la agricultura.

La información se presenta en primer lugar a partir de los elementos que las propias familias señalan como más importantes, respecto de las transformaciones que ha ido teniendo esta estructura en el mundo rural. En segundo lugar, se levantan categorías de análisis desde la investigadora, que pretenden mostrar, respecto del mundo rural:

  • La valoración que se hace de los cambios

  • los elementos que se mantienen o persisten

  • las tensiones presentes

Las transformaciones más importantes del mundo rural para las familias entrevistadas

En este punto se rescata, ¿qué cambios dicen las propias familias que se han ido produciendo en el ámbito rural?

  • Disminución de número de hijos: ellos hacen una comparación con las extensas familias de los abuelos, que alcanzaban desde 23, 13, 11 y 8 hijos, con la de los padres que ya disminuyen a 5, 4 y 3. Las generaciones más jóvenes piensan en 2 ó 3 hijos como máximo. Esta visión y experiencia coincide en todas las familias entrevistadas.

Las estadísticas nacionales del último censo 2002, establecen que el promedio de hijos por mujer es de 2.3, siendo en los años sesenta alrededor de 5.0. Efectivamente se ha ido produciendo una disminución en el número de hijos que tienen las familias.

  • aumento de los años de escolaridad en las nuevas generaciones: las familias entrevistadas indican que las actuales generaciones han podido estudiar más años y tienen expectativas de acceder a la Universidad o Institutos de Estudios Superiores. Valoran mucho el que sus hijos, nietos alcancen más años de estudios, como una manera de tener más recursos para acceder a mejores trabajos. La frase “tienen que ser más que yo” es reiterativa en los padres.

Ven la educación como una posibilidad para salir de los trabajos mal remunerados del campo y si bien reconocen las nuevas alternativas de establecimientos y becas que se han ido propiciando en sus territorios, las mejores opciones de formación se encuentran en las ciudades más grandes (Curicó, Talca), lo que entonces acarrea otro tipo de gastos a las familias y que por cierto, algunas con esfuerzo logran cubrir, pero para otras es imposible.

  • incorporación de la mujer al trabajo: en este punto todos los miembros de las familias reconocen este gran cambio que ha traído consigo los procesos de modernización en las zonas rurales. Lo valoran, principalmente, como la posibilidad de mejorar el ingreso familiar y contar con más recursos para los hijos.

Los entrevistados relatan que en este sentido se ha producido algo que antes era impensado en el campo, que las mujeres compartieran las labores de la tierra con los hombres… “Antes era una admiración que Ud. viera a una joven o a una señora de más edad trabajando en el campo” (Don Luis).

Las lecturas sobre lo que significa que la mujer trabaje en las labores del campo y fuera de la casa, están dadas más bien en que este cambio favorece a la familia por los ingresos, como se dijo anteriormente y también pues se “alivia el peso” de los hombres.

Las mujeres de las familias entrevistadas, valoran por su parte, que el trabajo les permite contar con dinero propio, siempre en todo caso, considerando sus gastos y el de sus hijos.

En otro nivel de análisis, algunas entrevistadas sostienen también que con la incorporación al trabajo remunerado, la carga de tareas que debe enfrentar la mujer ha aumentado, pues las labores de casa no las ha traspasado a otro miembro de la familia. Así también todas las actividades de crianza de los hijos, continúan a su cargo de forma principal, con la diferencia en lo rural, de que la mujer cuenta con una red familiar más amplia que permite “turnar” el cuidado de los niños, entre las mujeres de la familia, según sus horarios disponibles.

  • Aumento de convivencias en vez de la fórmula del matrimonio: uno de los cambios señalados por las familias como notorios en lo rural, es que las parejas no están formalizando con el matrimonio su relación. Señalan ellos que si bien “se siguen casando mucho”, hoy a diferencia de años anteriores, hay parejas que no se casan y eso ha ido en aumento. Se sigue evaluando socialmente mejor el matrimonio, pero las convivencias coexisten con el matrimonio en el mundo rural.

  • Postergación del proyecto de formación de familias por estudio o trabajo de las nuevas generaciones: los jóvenes de las familias entrevistadas, pretenden continuar estudiando, por tanto sus proyectos de formar familia se supeditan en el tiempo al logro de esto. Por otra parte, quienes después de la enseñanza media aspiran a incorporarse inmediatamente al trabajo formal, no necesariamente tienen dentro de sus proyectos de vida formar familias en el corto plazo.

  • Las condiciones de vida han mejorado notablemente en el campo: uno de los aspectos que marcó unanimidad en las familias entrevistadas fue el hecho de que las condiciones de vida han mejorado para las personas que viven en sectores rurales. Las condiciones de pobreza a las que hacían alusión los más adultos especialmente, no guardan relación con las posibilidades y recursos con los que hoy cuentan. Para ellos claramente ha habido avances en el sector rural, en cuanto a mejoramiento de caminos, acceso a servicios: como educación, salud, comercio, entre otros.

La valoración más importante realizada por las personas, tiene que ver con enfrentar hoy “una vida menos sacrificada…antes a las cinco de la mañana recuerdo levantada acarreando animales con mi mamᔠ(Sra. Baleria).

“Antes habían puras hojotas (planta de neumáticos y tiras de cuero amarradas a los pies) para meterse al barro y con el frío de la mañana, hoy puedo comprar unas botas de goma y calcetines gruesos…” (Sra. Margarita)

En cuanto a la convivencia cotidiana, vale decir, aspectos más relacionales entre los miembros que componen la familia, ellos señalaron como relevante:

  • Mayor y mejor comunicación: “antes los papás se preocupaban de que nada nos faltara, pero no compartíamos mucho” (Sra. Alicia).

Tomando en cuenta las tres generaciones participantes de las entrevistas, los entrevistados correspondientes al nivel de los hijos, indicaron en su totalidad, que los padres se preocupaban de “abastecer” a la familia con alimentos y condiciones básicas para vivir, pero que no recordaban que se comunicaran mucho con ellos “lo justo y necesario” (Sra. Edith). Señalan que se dedicaban a trabajar duro por la familia, además numerosa familia en esos tiempos y por tanto la comunicación se desarrollaba entre los pares (hermanos), más que con los adultos.

Todos los entrevistados coincidieron que hoy la comunicación entre los padres e hijos es mejor que antes. Aunque, si bien las confianzas de los más jóvenes aún es depositada en los amigos más que en los padres, se conversa más y se discuten más temas al interior de las familias.

  • Decisiones importantes se comparten entre la pareja: tanto los hombres, como las mujeres entrevistadas de las familias, señalaron que hoy las decisiones que afectan a la familia son tomadas en conjunto.

Las decisiones más cotidianas y diarias del funcionamiento del hogar, en general recaen en la mujer. El área de decisión de los permisos de los hijos, es un tema que tienden a manejar en conjunto, pero si hay presencia de padre, será él quien dará la última palabra; la madre impulsará la decisión, los límites, pero será el padre quien señalará el permiso y la sanción posible si no se cumple.

Las madres entrevistadas indicaron que decisiones importantes a tomar, vale decir inversiones, compras que implican gastos mayores, tipo de colegio para los hijos, entre los nombrados en las entrevistas, se discuten en la pareja y a veces con otros miembros de la familia. Esto marca para ellos una diferencia sustancial con la experiencia de sus padres (abuelos), donde las decisiones siempre fueron tomadas por el hombre y la mujer sólo administraba decisiones cotidianas del hogar.

  • Hijos expresan las emociones más fácilmente: la mayoría de los entrevistados, indicaron que los hijos y nietos, estos últimos especialmente, tienen más libertad para expresarse y opinar, así como manifestar expresión de emociones y sentimientos.

Para los más adultos de las familias, es un cambio radical en comparación a su experiencia “nosotros nos teníamos que ir cuando llegaban visitas y estar calladitos…en cambio ahora los chiquillos saben más que uno y opinan y están metidos en el medio…” (Sra. Margarita)

Evalúan también que los niños actualmente son más afectuosos, “hacen más cariño…el Felipe llega a ser cargante” (Yasna).

En general coinciden todos los entrevistados, que actualmente es más permitido que los niños estén incorporados a la vida familiar y eso mejora la comunicación.

Las familias dejaron ver que a pesar de los cambios ocurridos, que se han asumido en el mundo rural, se mantienen ciertas prácticas, que evalúan como parte de su identidad rural, sus representaciones sociales, entre ellas:

  • se mantiene contacto permanente con hijos que ya salieron del hogar. Las reuniones familiares los domingos y las fiestas especiales, son siempre motivo de convocatoria entre los parientes. Es una práctica institucionalizada los almuerzos u onces familiares los días domingos.

Así también aquellos que viven cerca, todos los días visitan la casa paterna, ya sea por compañía, como por compartir el alimento.

Los hijos, en lo posible, van buscando vivir cerca de los padres. Van comprando terrenos o casas, o los padres les permiten construir sus hogares en el terreno propio y en condiciones económicas más deficientes, van ampliando con mediaguas aledañas a la casa.

Esto va permitiendo que existan relaciones de parentesco asentadas en el mismo territorio.

  • los vecinos se conocen entre sí. Esto es visto como una ventaja por las familias, pues ello genera redes de apoyo, tanto en momentos difíciles, como en la vida cotidiana.

El reconocimiento de los vecinos, es valorado también en cuanto hace al entorno más seguro, así al estar todos conectados en lo cotidiano permite identificar claramente a los extraños y estar más alerta ante éstos.

Los entrevistados señalan que son más las ventajas de este tipo de relaciones de vecinos, que lo negativo como el “pelambre” (todos se enteran de todo) y esto especialmente lo valoran aquellos que han vivido en las ciudades más grandes de la región o en Santiago. La experiencia de soledad y aislamiento para éstos fue muy negativa.

  • la confianza y seriedad de la palabra empeñada. Estas son claves centrales de comunicación entre las personas todavía hoy en día.

Especialmente en las transacciones de negocios, bienes materiales o servicios prestados entre los vecinos, la palabra tiene un gran valor. Sin embargo esto no está presente en las relaciones comerciales con las empresas agrícolas de mayor tamaño; no se traslada a ese nivel la relación, allí imperan las condiciones de la agroindustria.

Las transformaciones de las familias rurales: las tensiones presentes

En este punto, se intentará analizar y reflexionar sobre los elementos más importantes que aparecen a la luz de la investigación realizada, estructurando la información en una matriz que da cuenta de las categorías relevadas (véase Tabla 1), tanto definidas desde un principio de esta investigación, como aquellas que emergieron desde el discurso de las propias familias:

1) Estructura y funcionamiento interno de la familia: comunicación – poder
2) Estructura y funcionamiento del trabajo y de la economía familiar : rol de la mujer – rol del hombre
3) Estructura y participación comunitaria: redes sociales – políticas sociales: educación.
4) Estructura de las relaciones sociales: cultura y entorno rural

La discusión que se levanta sobre estas categorías estará guiada por tres ejes definidos por la investigadora: valoración de los cambios – elementos que se mantienen – tensiones presentes. La valoración de cambios se refiere a los discursos explícitos de los miembros de las familias en torno a los aspectos positivos que han ido introduciéndose en el mundo rural; los elementos que se mantienen señalan aquellos aspectos de la vida rural, de las representaciones sociales que no han sufrido modificaciones significativas a pesar de los cambios enfrentados y por último, las tensiones presentes indican, aquellos aspectos en proceso, vale decir responde a los procesos de anclaje de transformaciones de ciertas representaciones sociales.

Tabla 1 
Matriz de análisis interpretativa

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Para la teoría de las Representaciones Sociales (Casado y Calogne, 2001) la interacción social crea productos colectivos como valores, normas, creencias que emergen de la actividad compartida entre las personas que participan en un contexto sociocultural definido, por tanto la construcción de la realidad dependerá tanto de elementos subjetivos como elementos sociales, derivados de la adscripción de las personas a diferentes categorías sociales según su pertenencia cultural y estructural.

Para Moscovici (Casado y Calogne, 2001) serán los conceptos de objetivación y anclaje los que regirán el origen y funcionamiento de las representaciones sociales, los que se ven claramente reflejados en el análisis de los aspectos que se han mantenido en las familias rurales y aquellos que se encuentran en proceso de cambio y por tanto en tensión.

Según los elementos presentados en la matriz interpretativa, y para no redundar en explicaciones, es posible señalar para las siete familias de la investigación, que los productos colectivos significativos que continúan enraizados en las representaciones sociales de las familias rurales a pesar de los cambios que los procesos de modernización han introducido en el mundo rural, son: familias unidas, preponderancia del modelo patriarcal, entorno seguro y confianza y espacio de vida más sano y alimentación de mayor calidad.

El anclajesupone incorporar nuevos elementos al saber compartido, a través de procesos cognitivos como asimilación, contrastación, categorización. Serán entonces los elementos en tensión, señalados en el análisis los que pueden estar siendo parte de este proceso, que por cierto representa en cuanto a tiempo, un largo plazo de contraste y evolución.

Los elementos en tensión, las representaciones en proceso de transformación más evidentes presentadas por las siete familias entrevistadas son: Nuevas generaciones con mayores años de escolaridad, no se plantean necesariamente formar familias en el corto plazo; mayor escolaridad de las nuevas generaciones/ menor calidad de la educación; incorporación de la mujer al trabajo remunerado.

Los procesos en tensión o en proceso de anclaje, están todavía subsumidos en capas profundas y por tanto no es posible visualizar con claridad el horizonte de los cambios que asumirán las nuevas generaciones, las nuevas familias rurales.

Si los procesos de transformación de familia en general en la sociedad se presentan en tránsito lento, en cuanto a la consideración de igualdad de género, de relaciones de poder más democráticas entre la pareja y la formación de los hijos, en la modificación de los estereotipos de los roles tradicionales de hombre y mujer, entre otros, en las familias rurales estas transformaciones están aún más distantes. El desfase entre los cambios culturales a nivel social y las transformaciones estructurales de la familia, es mayor en las familias rurales.

Conclusiones

Parece haber transcurrido un corto período desde que se iniciara esta investigación, sin embargo entre la realización de las entrevistas y el producto final de reflexión, ha pasado, por sobre todo, un conjunto de percepciones, sensaciones y convencimientos de que el tema elegido es interesante y tiene un sin fin de otros temas por profundizar; motivos de nuevas investigaciones.

Podemos concluir en primer lugar que la definición de familia rural asumida para la investigación tiene plena vigencia en cuanto a los elementos centrales de representación social que hoy se presentan en el mundo rural. Sin embargo, los procesos en tensión o en proceso de anclaje, están todavía subsumidos en capas profundas y por tanto no es posible visualizar con claridad el horizonte de los cambios que asumirán las nuevas generaciones, las nuevas familias rurales.

Si los procesos de transformación de familia en general en la sociedad se presentan en tránsito lento, en cuanto a la consideración de igualdad de género, de relaciones de poder más democráticas entre la pareja y la formación de los hijos, en la modificación de los estereotipos de los roles tradicionales de hombre y mujer, entre otros, en las familias rurales estas transformaciones están aún más distantes. El desfase entre los cambios culturales a nivel social y las transformaciones estructurales de la familia, es mayor en las familias rurales.

La tradición, la cultura de hacienda, las relaciones de inquilinaje se mantienen presentes en la Región del Maule como impronta de la identidad campesina. Y esta práctica que se hace evidente en la investigación, Bengoa la identifica como parte de la identidad de convivencia nacional, con valoraciones y prácticas entre “patrones e inquilinos” y entre conductas “paternalistas y despreciativas a la vez”. En esta misma línea, cobra sentido lo que María Nazareth Wanderley señala en cuanto a un componente central de la ruralidad, como lo es la identidad, donde existen particularidades históricas, sociales, culturales, que tienen una realidad propia y forma de relación con la sociedad.

Los procesos de modernización si bien alcanzan la vida cotidiana de las personas y es imposible no reconocerlos, lo hacen todavía en condiciones de exclusión. Especialmente en la Región del Maule, se sostiene un nivel de pobreza importante en las zonas rurales, que si bien como resultado de la última medición de la CASEN 2009 ha disminuido a un 16.8% vale decir -0.9% en comparación a la anterior medición (17.7%), todavía implica un nivel importante de pobreza.

Uno de los aspectos que más se mantiene en las representaciones sociales de familia en el mundo rural es la estructura del modelo patriarcal. Las expectativas de la investigadora sobre este punto, era que las nuevas generaciones estuvieran modificando de manera sustancial este patrón, pero ello dista en el tiempo aún de lograrse. Y se convierte en un interesante tema de investigación a profundizar, pues si bien es posible visualizar la aparición de nuevas prácticas y representaciones sociales sobre familia rural, no es nítida su dirección.

Como ya se señalara la preponderancia de la autoridad del padre, la maternidad como aspecto central de identidad de la mujer, el sometimiento de los hijos a la autoridad y la presencia de machismo en las pautas de socialización y relación cultural, son los aspectos que aún se sostienen con fuerza en la estructura y organización familiar. Las nuevas generaciones se ven tensionadas entre, los procesos de socialización familiar, los procesos de educación formal, que fortalecen este tipo de relaciones y el discurso de las políticas públicas y el cambio cultural, que promueve relaciones de igualdad y pautas democráticas entre quienes deciden formar nuevas familias. Es el mundo de los jóvenes rurales una fuente interesante de investigación, pues aparecen en el medio de los procesos de anclaje de nuevas representaciones sociales del mundo rural y sin embargo, se toman decisiones por ellos de manera cotidiana; que por un lado los ancla a un mundo rural sin expectativas para ellos y por otro los alienta a conocer nuevos rumbos sin olvidar su cultura y entorno rural. La visión de futuro de los jóvenes entrevistados, contiene esta doble tensión. Esta puede ser una investigación futura.

El aumento de los años de escolaridad, signo de transformación importante en el mundo rural, debe orientarse a procesos de mayor calidad y las políticas sociales en ese sentido, deben superar la exclusión contenida en su propia racionalidad y mediar procesos de inclusión reales a las nuevas generaciones.

La participación social y política en el mundo rural hoy es muy reducida y ello aparece coherente con la estructura tradicional del mundo rural. En ese sentido las alternativas de participación, se centran en los roles tradicionales y fortalecen patrones culturales sexistas y poco integradores.

El proceso de incorporación de la mujer al trabajo en el mundo rural, se ha realizado desde la lógica del aporte de ésta a la familia y no desde el propio desarrollo como persona o sujeto. En este sentido también queda una tensión en las nuevas generaciones, que alcanzando más escolaridad y estudios superiores, podrán marcar una diferencia con las mujeres que las precedieron, pero por otro lado la misma educación las ata al modelo tradicional de subordinación al mundo de los hombres. Todavía entonces, las relaciones se encuentran basadas en asimetrías, más que en reales pautas democráticas e igualitarias.

En este sentido, las nuevas generaciones parecieran mantener en tensión, la visión de familia tradicional y los escenarios de modernidad, marcados por el modelo capitalista, que promociona la perspectiva más individualista, donde pesa entonces el sujeto individual, por sobre la afirmación de un nosotros. Hacia donde se dirige esa tensión, será un nuevo e interesante tema de investigación.

 

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Correspondencia a: La correspondencia relativa a este artículo deberá ser dirigida al autor. Universidad Católica del Maule, Chile, E-mail: acastro@ucm.cl

Fecha de recepción: Mayo 2011
Fecha de aceptación: Noviembre 2011