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Boletín del Museo Chileno de Arte Precolombino

versão On-line ISSN 0718-6894

Bol. Mus. Chil. Arte Precolomb. vol.21 no.2 Santiago  2016

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-68942016000200009 

ARTICULOS

 

Vasijas zoomorfas prehispánicas de la Puna de Jujuy (Argentina). Una propuesta de análisis semiótico

 

Prehispanic zoomorphic vessels from the Puna de Jujuy. A proposal of semiotic analysis

 

María Amalia Zaburlína

a Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, Centro Regional de Estudios Arqueológicos, Universidad Nacional de Jujuy, Jujuy, Argentina. E-mail: mzaburlín@yahoo.com.


Se presenta un análisis semiótico sobre pequeñas vasijas con agregados de representaciones zoomorfas de camélidos que son aptas para la contención de líquidos. Forman parte del componente cerámico de la Puna central de Jujuy entre los siglos XII y XVI. Se busca hacer operativos los elementos metodológicos de la semiótica icónica para el estudio de un caso arqueológico, aplicando el análisis de atractores existenciales a las piezas tratadas como imagen. Los resultados vinculan estas piezas con la reproducción de las condiciones de producción pastoril y su identificación como legisigno icónico.

Palabras clave: vasija zoomorfa, Período Tardío e Inka, semiótica, Puna de Jujuy.


This paper presents a semiotic analysis of small vessels with zoomorphic representations of camelids that could be used for holding liquids. The vessels come from a set of ceramic items from the Central Puna of Jujuy dated from the 12th to 16th centuries. In this paper we seek to operationalize aspects of an Iconic Semiotics methodology to an archaeological study, applying an existential attractors analysis to the pieces, treating them as images. The results link these pieces with the reproduction of herding production conditions and their identification as Iconic legisigns.

Keywords: zoomorphic vessel, Late and Inka periods, semiotics, Puna de Jujuy.


 

Introducción

En este trabajo se desarrolla un análisis semiótico sobre un tipo singular de piezas arqueológicas provenientes del sector central de la puna jujeña. Se trata de pequeñas vasijas con un agregado zoomorfo que representa un camélido. Sus cuerpos son alargados, con simetría dorsiventral; en un extremo se ubica un agregado zoomorfo representando el cuello y la cabeza de un camélido y en el opuesto una pequeña abertura de 2 cm de diámetro. El cuerpo del animal está expresado por el volumen de la vasija, en el que se encuentran sintetizadas las extremidades y la cola, que no aparecen de manera figurativa. Por su parte, en el cuello y en la cabeza se concentran los elementos que representan la especie animal mediante atributos anatómicos. Su función primaria es la contención de líquidos, con una capacidad que no supera los 300 cm3.

El objetivo de este artículo consiste en realizar un ejercicio de estudio semiótico, aplicando los desarrollos teóricos y metodológicos de Juan Ángel Magariños de Morentín, buscando la sistematización de los diferentes aspectos que intervienen en la construcción de significados en este tipo de representación específica.

En la actualidad, en la región puneña se continúan usando vasijas similares; investigaciones etnoarqueológicas y antropológicas en la Puna de Jujuy informan sobre el uso de piezas con atributos zoomorfos en rituales propiciatorios para la reproducción del ganado. Se las denomina chuiayuros o chuyeros y se usan para chayar el rebaño durante la ceremonia de la señalada (Menacho 2007, Bugallo 2014). Tomando la denominación local registrada por Menacho, en el presente escrito se designará a estas piezas como Chuiayuros1.

 

Antecedentes

Durante las últimas décadas, se han desarrollado estudios que aplican metodologías específicas de semiótica para el estudio de materialidad arqueológica. El trabajo que aquí se desarrolla se apoya principalmente en aquellos que utilizan la propuesta metodológica de Magariños de Morentín (mediante el desarrollo de las operaciones de identificación y reconocimiento de atractores existenciales) para analizar la decoración de vasijas cerámicas y arte rupestre (Wynveldt 2007; González Pérez 2013; Martel & Giraudo 2014). También fueron consultados otros estudios semióticos sobre bienes de prestigio (Nielsen 2007b) y análisis iconográficos sobre parafernalia alucinógena (Horta 2012).

En cuanto a los antecedentes sobre este tipo específico de pieza cerámica, la primera mención se encuentra en el estudio de Bregante (1926), quien publica dibujos de vasijas zoomorfas procedentes de la Puna central de Jujuy y de la Quebrada de Humahuaca. Su propuesta es clasificarlas de manera unitaria como "cerámica zoomorfa con figuras de llamas en la Quebrada de Humahuaca" (Bregante 1926:147). Posteriormente, otros investigadores las enumeran entre los materiales extraídos de excavaciones en la región de la Puna central (Casanova 1938; Alfaro de Lanzone 1988; Gentile 1991). Finalmente, son Krapovickas (1983) y Albeck (2001: 365) quienes las definieron como rasgos cerámicos característicos de la cultura Casabindo.

Con la seriación de cerámica regional para el sector central de la puna jujeña (Zaburlín 2015), se identificaron tres subvariedades morfológicas de chuiayuros, todos con una cronología amplia que abarca entre los siglos XII y XVI (esto es, los Períodos de Desarrollos Regionales, Inkaico y probablemente también el Hispano-Indígena):

a) Vasija de contorno troncocónico, con base subcircular y apéndice zoomorfo sólido de inserción remachada. Esta subvariedad es la más común y se encuentra asociada a dataciones radiocarbónicas calibradas que la ubican entre 1148 y 1507 DC (tabla 1).

Tabla 1. Dataciones asociadas a los Chuiayuros (Albeck & Zaburlín 2008; Zaburlín 2015).

Table 1. Datings associated with Chuiayuros (Albeck & Zaburlín 2008; Zaburlín 2015).

b)    Vasija de contorno subrectangular, con base plana subrectangular y apéndice zoomorfo sólido de inserción remachada. Esta subvariedad solamente cuenta con una ubicación cronológica relativa, que abarca desde el Período de Desarrollos Regionales II hasta el Período Hispano-Indígena.

Integran este conjunto cuatro piezas procedentes del sitio Doncellas (Alfaro de Lanzone 1988: 40), que recientemente Pérez y Velázquez Cabrera (2015) proponen que tendrían cualidades de resonadores; esto es interesante, ya que daría cuenta de la variabilidad morfológica de estos chuiayuros. En el presente trabajo, se tomaron los datos de las publicaciones mencionadas, es decir, estas piezas no fueron analizadas directamente.

c)    Vasija de contorno no identificado, con apéndice zoomorfo hueco. Por el momento, este subtipo solamente está conformado por un fragmento de recolección de superficie proveniente de Casabindo, con una ubicación cronológica relativa entre PDRII, Inka e Hispano-Indígena.

En este trabajo, se analizan los tres subtipos en conjunto: debido a que presentan características en común, se busca poner el acento en ellas como expresiones plásticas, demostrando que conforman elementos significativos relevantes.

En las regiones vecinas también se registran piezas zoomorfas con representaciones de camélidos. Por ejemplo, en el área Chicha se les asigna una cronología relativa entre 1250 y 1420 DC (Pérez Pieroni 2013), y presentan una morfología diferente a las de la región de la puna jujeña2. También en la Quebrada de Humahuaca se registran piezas zoomorfas con características propias, las cuales tendrían una cronología más temprana, entre 1000 y 1250 DC (Gimena Ávalos com. pers.), correspondiendo a la tradición alfarera "Isla"3. Por el momento, estas piezas procedentes de regiones colindantes con la puna jujeña no fueron incorporadas en el presente análisis debido a que en su mayoría provienen de contextos excavados a principios de siglo XX, con un sistema de registro insuficiente. Además, no conforman una muestra numéricamente apropiada, en el sentido planteado por Horta (2012: 7), ya que no permiten detectar recurrencias o ausencias de elementos iconográficos.

 

Aspectos teóricos: Reflexiones sobre el pensamiento de Foucault y Magariños de Morentín

En primera instancia, se propone considerar estas expresiones plásticas prehispánicas como las superficies de emergencia de una formación discursiva (Foucault 2002 [1969]: 66, 76). Las superficies de emergencia son las distintas áreas donde surgen y pueden ser designados y analizados los códigos conceptuales; es el área donde el discurso se despliega en prácticas. En tanto, la formación discursiva implica:

el sistema de dispersión de enunciados, regularidad entre objetos, tipos de enunciación, conceptos [...] el juego de las reglas que hacen posible durante un período determinado la aparición de objetos, recortados por medidas de discriminación y represión, objetos que se diferencian en la práctica cotidiana [...] objetos que están como cercados por códigos, recetas (Foucault 2002 [1969]: 52, 62).

Foucault (2002 [1969]) plantea que mediante la identificación de las superficies de emergencia se pueden obtener los datos necesarios para reconocer una formación discursiva y sus reglas de formación. En el caso de la investigación arqueológica que nos ocupa, las representaciones de camélidos tratadas como signos pueden expresar las diferentes miradas sobre estos animales y su clasificación en relación con la sociedad. Es decir, aquellas representaciones estarían vinculadas al sistema de categorización de las sociedades prehispánicas (Scattolín 2004) y participarían de una formación discursiva que desconocemos, pero de la cual se pueden recuperar algunos fragmentos.

Otro elemento importante es que las formaciones discursivas corresponden a un momento histórico específico y a una sociedad particular, así como también las superficies de emergencia se modifican constantemente. A partir de estas nociones, Magariños de Morentín (2008) plantea el concepto de semiótica de los bordes, que pone el acento en la necesidad de trabajar sobre la contradicción (o las dos lecturas/interpretaciones opuestas y contemporáneas de un mismo fenómeno).

Una de las condiciones para la metodología semiótica es contar con una extensión mínima del corpus necesario para establecer las características de determinado significado vigente en determinada sociedad: "ese mínimo estará constituido por aquella cantidad de datos que permitan constatar que se ha producido una inconsistencia en el conjunto de las características del significado en estudio [...] Sin contradicción no es posible saber que se está negando ni, en consecuencia, los límites que definen aquello que se afirma" (Magariños de Morentín 2008: 100).

En el caso arqueológico que nos ocupa, si bien desconocemos la formación discursiva -y por lo tanto desconocemos los campos donde pueden registrarse la dispersión de los objetos- metodológicamente consideramos apropiado estudiar dos tipos contemporáneos de representaciones de camélidos: vasijas cerámicas y arte rupestre con representaciones zoomorfas de camélidos. Indagando acerca de si corresponden a superficies de emergencia diferenciadas, buscando si presentan contradicciones entre expresiones contemporáneas.

Entonces es importante aclarar que el presente artículo desarrolla una parcialidad de una investigación más amplia, presentando aquí solamente los avances en el estudio de las representaciones de camélidos en un tipo específico de vasija cerámica.

 

Metodología

Como lo expresó Magariños de Morentín (2004; 2008: 153):

la semiótica, como metodología de investigación en ciencias sociales, tiene por objeto explicar el proceso de producción, interpretación, comunicación y transformación del significado de los fenómenos sociales. Una consideración sincrética de las propuestas de Saussure y de Peirce permite pensar con riqueza y rigor las operaciones cognitivas fundamentales que intervienen en la elaboración de aquella explicación.

Se parte de la noción de que en todos los signos predomina un aspecto, el que hará que se los considere íconos, índices o símbolos, según circunstancia y/o condicionamientos sociohistóricos, pero que no excluye los otros aspectos semióticos (Magariños de Morentín 2008: 342). En el caso que nos ocupa, estas pequeñas piezas zoomorfas son predominantemente índices, aunque también tienen elementos icónicos lo cual permite que sean analizadas como imágenes.

Entonces la metodología está orientada a investigar sistemáticamente los elementos que colaboran en la construcción de significado de estos chuiayuros en el contexto histórico en el que fueron utilizados. Para ello se siguen los lineamientos de Magariños de Morentín (2001, 2008) en la metodología de Semiótica Icónica considerando estas vasijas como imágenes materiales, a partir de lo cual se siguen los pasos sistemáticos para el estudio de los elementos que las conforman como un signo.

La noción de imagen material visual es desarrollada a partir del concepto de signo de Peirce, comprendido como "(algo) una propuesta visual, (que está en relación) considerada como representación, (por algo) destinada a la configuración de una forma, (para alguien) para su valoración por el perceptor" (Magariños de Morentín 2008: 222). Así planteado, corresponde a continuación aplicar las operaciones de identificación y reconocimiento.

Identificación

Según sus características, las imágenes materiales visuales se pueden clasificar en las siguientes categorías propuestas por Peirce:

a) Cualisignos icónicos (las formas de las cualidades): imagen material visual que muestra únicamente cualidades visuales y que no remite a algún existente o a norma alguna.

b) Sinsignos icónicos (las formas de los existentes): imagen que muestra una concreta analogía con un algo que existe en el contexto del intérprete

c) Legisignos icónicos (las formas de las normas): corresponde a la forma de relaciones sociales ya normadas en un momento histórico específico de determinada sociedad (Magariños de Morentín 2008: 223-224; González Pérez 2013: 224-225; Martel & Giraudo 2014: 32).

El primer paso consiste en identificar nuestro objeto de estudio con esta tipología de imágenes visuales, ya que a cada una le corresponden metodologías de reconocimiento particulares. En su contexto de producción y uso, estas vasijas conformaban un legisigno icónico (imagen material visual conceptual); en tanto, en la actualidad, al constituirse como objeto de estudio, se pueden clasificar como sinsigno icónico (imagen material visual figurativa). La metodología entonces se apoyará en sus características de sinsigno icónico con el objetivo último de identificar los elementos que conforman sus significados como legisigno icónico.

Reconocimiento

Las operaciones para el Reconocimiento de los componentes perceptuales consisten en identificar los atractores. El atractor es inherente a toda imagen perceptual: se trata de determinadas representaciones mentales archivadas en la memoria visual. En tanto, el atractor existencial lo constituyen imágenes de transformación dinámica en base a polos diferenciales y espacios intermedios de posibilidad de reconocimiento; los límites de admisibilidad vienen establecidos por la vigencia espacial y/o temporal de los hábitos sociales de percepción -los discursos visuales vigentes- (Magariños de Morentín 2001: 304-305; 2008: 225-227).

El análisis de atractores existenciales es una metodología aplicable a cualquier tipo de representación figurativa basada en el reconocimiento analógico (Magariños de Morentín 2001: 304-307, 2008: 226; González Pérez 2013: 226-229). Este ejercicio permite analizar la sintaxis como determinada manera de relacionar las partes del cuerpo y detalles visuales en la construcción de la vasija zoomorfa.

Entonces, para analizarlos como sinsignos icónicos, los chuiayuros serán observados como imágenes bidimensionales y se considerará sus distintos planos visuales: delantero, posterior, laterales, superior e inferior. El primer atractor existencial consiste en la vista lateral del cuerpo entero, ya que esta constituye el primer nivel perceptivo de la representación zoomorfa, por la cual se reconoce analógicamente la figura de un camélido. El segundo atractor es la representación de la cabeza del animal, en la que cobran significado las diferentes marcas que conforman las facciones de la cara del camélido.

Dinámicamente, el atractor se actualiza en base a las operaciones de reconocimiento que determinan las marcas, los ejes y los contornos de oclusión (Magariños de Morentín 2001: 304):

a)    Contorno de oclusión: se trata de "un contorno que marca una discontinuidad en la profundidad y que se corresponde habitualmente con la silueta de un objeto visto en una proyección bidimensional" (Marr 1982: 218 citado por Magariños de Morentín 2001: 306). En nuestro caso de análisis, para construir esta cualidad de los artefactos como una categoría operativa, se clasificaron los contornos de oclusión según su similitud con figuras geométricas, en relación con la clasificación morfológica precedente.

b)    Ejes: comprenden el conjunto de líneas que puede trazarse vinculando los diversos atractores que componen la imagen en estudio. En el caso de los chuiayuros, el eje principal está marcado por la orientación del apéndice con el que se representa el cuello y la cabeza del camélido.

c)    Marcas: estas no poseen significación en su forma aislada, pero la adquieren al integrarse sintácticamente con otra u otras (http://www.centro-de-semiotica.com.ar/MarcasyAtractores.html). Las marcas identificadas consisten en rasgos de la cara del animal, así como en incisiones y agregados ubicados en distintos sectores de la pieza.

La metodología para identificar los contornos de oclusión, ejes y marcas como rasgos que presentan analogías con un existente se apoyó, en primer lugar, en la experiencia propia sobre los camélidos, pero también se consultó un especialista zootécnico en camélidos (ingeniero H. Lamas). Con esto, se buscaba incorporar una mirada más familiarizada con los camélidos y exenta de cualquier acercamiento previo a la colecciones de piezas arqueológicas.

Se realizó una entrevista mostrándole las imágenes de las piezas cerámicas y preguntándole que observaba sobre los animales, esta experiencia fue productiva ya que se confirmaron las interpretaciones previas y además el entrevistado aportó elementos que no se habían tenido en cuenta, como los rasgos de animales juveniles que se desarrollan más adelante.

Paralelamente se recurrió a estudios etnográficos sobre rituales vinculados con camélidos en el área Andina; con los mismos se realizaron procesos de reconocimiento mediante analogías formales.

 

Representación de camélidos en cerámica durante el periodo de desarrollos regionales II/Inka (1150 y 1536 DC). Análisis semiótico e hipótesis interpretativas

A continuación, se presenta la aplicación de la metodología de la semiótica icónica para el estudio de las piezas cerámicas zoomorfas provenientes de la región de la Puna central, que corresponden al Período de Desarrollos Regionales II (1150-1450 DC) y al Inka (1450-1536 DC)4.

Se cuenta con un registro de 404 vasijas prehispánicas enteras procedentes de la Puna central5, entre las cuales las piezas zoomorfas que representan camélidos constituyen la principal forma de representación de animales (n=14)6. Otros elementos elaborados en cerámica en los que aquellas se registran corresponden a escudillas pequeñas con representación zoomorfa no identificable (n=1), estatuillas de camélidos sólidas (n=2) o aves (n=2) y platos pato inkaicos (n=4) (Zaburlín 2015). Es decir, podemos considerar las piezas que se analizan en este artículo como la forma dominante de representación de camélidos en soporte cerámico durante el PDRII/Inka. Al respecto, destacándose además que no se buscaba representar otro tipo de fauna.

Hasta el momento, la distribución geográfica de las piezas se concentra en el sector de la Puna central, en los sitios ubicados en el área de Casabindo, Cochinoca, Queta y Doncellas; además, recientemente fueron reportadas en el área de Coranzulí (Rivet 2013). En la Quebrada de Humahuaca se registra solo un ejemplar (Bregante 1926: 147), el cual probablemente sea producto de la circulación e intercambio entre ambas regiones (fig. 1).

Figura 1. Distribución geográfica de chuiayuros arqueológicos.

Figure 1. Geographic distribution of archeological chuiayuros.

La muestra analizada se compone de 52 registros, de los cuales 42 se estudiaron directamente (9 ejemplares enteros, 17 fragmentos de cuerpo, 8 fragmentos de cuello y cabeza, 2 de cabeza, 2 de cuello y 4 de base) y 10 son imágenes publicadas (5 enteras, 2 fragmentos de cuerpo y 3 de cabeza/cuello).

Siguiendo los criterios de clasificación funcional primaria planteados por Menacho (2011), las vasijas que se analizan en este trabajo solamente serían aptas para la manipulación de contenidos líquidos, dado el pequeño diámetro de abertura. Sus dimensiones las habilitan para una alta movilidad durante el uso, estén vacías o llenas, ya que su capacidad no supera los 300 cm3. Es decir, su contenido sería apto para el consumo individual o para realizar libaciones. Asimismo, como lo plantean nuevos estudios, algunas piezas tendrían propiedades sonoras (Pérez & Velázquez Cabrera 2015).

Por otra parte, sus contextos de uso se vinculan con áreas habitacionales -puntualmente con las unidades domésticas- y contextos funerarios. Se debe remarcar que están ausentes en las áreas productivas y en estructuras rituales asociadas a caminos, es decir, no fueron descartadas en espacios externos a los poblados (Zaburlín 1998; 2015: 253-256).

A continuación, el análisis de los chuiayuros se organiza en dos bloques: en primer lugar, se describen los atractores existenciales con su variabilidad en contornos de oclusión, ejes y marcas, para lo cual se utilizaron todos los ejemplares enteros y fragmentados. En segundo lugar, a modo de síntesis y ejercicio interpretativo, se analizan exclusivamente las piezas enteras, buscando la estructuración sintáctica real que ordena toda la variabilidad de elementos icónicos identificados.

 

Aspectos icónicos: Reconocimiento de atractores existenciales

En el conjunto de vasijas y fragmentos analizados se identificaron dos atractores: a) cuerpo entero y b) cabeza, en los cuales, a su vez, se disponen marcas que los conectan.

Atractor a) cuerpo entero. Contorno de oclusión

Considerando la vista lateral (no se registran diferencias entre el lateral izquierdo y el derecho), se registran tres subtipos (fig. 2): (a) contorno troncocónico (n=28); (b) contorno rectangular bajo (n=5); (c) contorno rectangular alto (n=2).

Figura 2. Contorno de oclusión: a) pieza de recolección de superficie sur, Casabindo; b) pieza N° 44-1823, Queta (ME JBA); c) dibujo basado en Alfaro de Lanzone (1988: 40), Doncellas.

Figure 2. Contour of occlusion: a) piece from south surface collection, Casabindo; b) piece N° 44-1823, Queta (ME); c) drawing based on Alfaro de Lanzone (1988:40), Doncellas.

Como primer nivel de análisis semiótico, se puede plantear que la variabilidad en contornos de oclusión manifiesta distintas posiciones anatómicas: las piezas de contorno troncocónico representarían un animal en posición de pie, en tanto aquellas de contorno rectangular bajo indicarían una posición decúbito ventral, en reposo. De acuerdo con esta interpretación, el entrevistado Lamas agregó que estas posiciones son consistentes con las posturas del cuello que se describen en los puntos siguientes. Por último, aquellas piezas de tipo rectangular alto -las cuales no pueden asociarse con ninguna de las dos posiciones- conforman precisamente el conjunto que fueron identificados como resonadores.

Atractor a) cuerpo entero. Eje/apéndice

La orientación del eje está marcada por la posición del cuello complementando la información sobre la imagen anatómica, y permite interpretar la representación actitudinal del animal. Se reconocen cinco variedades (fig. 3):

a.    Apéndice marcando una línea oblicua hacia arriba (n=10). Es la forma de ejecución más común del cuello del animal, y representaría a los camélidos de pie y mirando hacia adelante.

b.    Apéndice marcando una línea oblicua hacia el frente (n=2). Esta variedad muestra un animal de pie con el cuello hacia abajo.

c.    Apéndice marcando una línea recta hacia arriba (n=4). Representa la posición anatómica que adoptan los camélidos en posición decúbito ventral, con el cuello hacia arriba.

d.    Apéndice marcando una línea curva convergente (n=4). Esta variedad indica que el camélido se encuentra de pie y torciendo el cuello para mirar hacia atrás. Una de las interpretaciones posibles es que represente la posición que adoptan las hembras durante el parto.

e.    Apéndice marcando una línea curva divergente (n=1). La posición indica que está girando el cuello para mirar hacia atrás y arriba. Para el entrevistado, las posiciones en que giran el cuello hacia atrás también pueden relacionarse con "algo que molesta, que le incomoda al animal".

Figura 3. Variedades de eje: a) pieza de recolección de superficie sur, Casabindo; b) publicada por Bregante (1926: 14); c) pieza N° 441823, Queta (ME JBA); d) pieza N° 1999, Queta (MA.EC-CUT); e) dibujo basado en Alfaro de Lanzone (1988: 40), Doncellas.

Figure 3. varieties of axes: a) piece from south surface collection, Casabindo; b) published by Bregante (1926:14); c) piece N° 44-1823, (ME JBA); d) piece N° 1999, Queta (MA.EC-CUT); e) drawing based on Alfaro de Lanzone (1988:40), Doncellas.

Atractor b) cabeza

La cabeza del camélido exhibe distintos grados de ejecución en cada pieza, de modo que se registra desde un leve ensanchamiento con forma triangular en el extremo del apéndice hasta modelados más elaborados, con rasgos marcados de manera figurativa y realista.

Se identificaron las formas de ojos, orejas, nariz y boca como marcas que adquieren su significado consideradas en conjunto, al formar parte de la cara del animal. La ejecución de la cabeza/cara combina tres técnicas: modelado, incisiones (lineales y punteadas) y agregados al pastillaje. Como resultado, existe una alta variabilidad en la representación de las distintas partes anatómicas de la fisonomía del animal; sin embargo, estas se pueden agrupar en tres variantes (fig. 4):

a. Simple: la cabeza está modelada de forma cónica, con desniveles e incisiones que marcan las orejas y el hocico; ojos, nariz y boca están ejecutados con puntos incisos pequeños.

b. Ojos abultados con incisión central y hocico afinado (n=3); la boca está marcada con línea incisa y las orejas guardadas hacia atrás, pegadas al cuello o levantadas. Basándonos en la mirada de Lamas, se puede considerar que la presencia de ojos abultados y hocico afinado representa animales juveniles (tekis). Si bien solamente se registran tres ejemplares con estas características, se debe tener en cuenta que en toda la muestra no se registran estos rasgos en forma separada.

c. Indicadores de estado de enojo o molestia. Lamas reconoció algunos gestos en las pieza que indicarían un animal muy molesto o enojado: la posición abierta de la boca (n=2), el grado de dilatación de los orificios nasales (n=1) y las orejas hacia atrás (n=1).

Figura 4. Atractor b) cabeza/cara: a) Cochinoca-Coch P1/UP22; b) fragmento de recolección de superficie, Casabindo; c) pieza N° 1997, Queta (MA.EC-CUT).

Figure 4. Attractor b) head/face: a) Cochinoca-Coch P1/UP22; b) fragment from surface collection, Casabindo; c) piece N° 1997, Queta (MA.EC-CUT).

En este nivel de análisis semiótico, se puede plantear que la posición de las orejas y la boca serían rasgos con un alto potencial como indicador de estados actitudinales del animal: "Las orejas hacia atrás indican que el animal está enojado, está por escupir. La boca abierta es un signo de que algo le molesta, son animales que siempre tienen la boca cerrada, incluso cuando se comunican con sonidos no abren la boca" (Lamas). Por otra parte, las formas del hocico y los ojos pueden constituirse en indicadores de la representación de diferentes grupos etarios que permitirían diferenciar entre animales juveniles y adultos.

Marcas en toda la superficie de la pieza: (Atractores a y b)

Las variantes actitudinales expresadas en el volumen del cuerpo y la posición del cuello completan y desarrollan un grado mayor de especificidad en el significado mediante elementos ejecutados como agregados plásticos o incisiones. Se identificaron tres tipos de marcas que se ubican en diferentes sectores de la pieza: (a) adornos ubicados en la cabeza y cuello; (b) bozal y lazo sobre cabeza, cuello y cuerpo; y (c) agregados sobre el sector lateral y superior del cuerpo.

Adornos o "prendas simbólicas"

En la topografía del cuello y la cabeza de la representación del camélido se registran elementos que fueron interpretados como adornos, en base a analogías con rituales puneños (observación de Lamas) y estudios etnográficos. En la actualidad, en distintas regiones del área andina existe la tradición de adornar a las llamas y alpacas con lanas de colores y tejidos durante rituales propiciatorios para el ganado (Flores Ochoa 1988; Tomoeda 2001; Leqoc & Fidel 2005; Bugallo 2014). Si bien estas prácticas rituales presentan una importante variación regional, en la cual se modifican los significados de los colores y los tipos de prendas con que se identifica el rebaño, en líneas generales se puede plantear que estos adornos o "prendas simbólicas" son una forma de rendirle homenaje a los animales, además permiten identificarlas con su dueño, diferenciarlas por género, edad o por su posición en la recua (Leqoc & Fidel 2005; Bugallo 2014:359).

En los ejemplares arqueológicos se identificaron tres marcas que se vinculan con adornos (fig. 5): (a) perforaciones o incisiones circulares en ambas orejas (n=5). Es probable que en estas perforaciones se hubiera atado lanitas de color o, como se las denomina actualmente en la puna jujeña, "flores" (Bugallo 2014: 331); (b) Líneas incisas dibujadas en la parte posterior de la cabeza (n=5); y (c) Agregados en forma de líneas paralelas ubicadas en la base del cuello del animal (n=2), localmente denominadas "puisos" o "collares" (Bugallo 2014: 337).

Figura 5. Marcas/adornos: a) perforaciones; b) líneas incisas; c) agregados lineales: a) pieza de recolección de superficie sur, Casabindo; b) pieza N° 1999, Queta (MA.EC-CUT); c) Pueblo Viejo de Tucute LA. Montículo C2N2.

Figure 5. Marks/ornaments: a)perforations; b) incised lines; c) linear additions: a) piece from south surface collection, Casabindo; b) piece N° 1999, Queta (MA.EC-CUT); c) Pueblo Viejo de Tucute LA. Mound C2N2.

Siguiendo un análisis semiótico, la presencia de adornos en algunos de los ejemplares indica control humano sobre los animales, por lo que se trata de especímenes domésticos. En segundo lugar estas marcas podrían estar indicando grupo etario, género o lugar en la recua, pero estas significaciones específicas todavía se nos escapan.

Bozales y lazos

Se observan agregados en relieve aplicados en forma de tira y marcas incisas que fueron ejecutados sobre los sectores de la cabeza, cuello y cuerpo. Considerando la topografía donde fueron aplicados esos elementos, es posible interpretarlos como bozales y lazos. En las piezas arqueológicas, se reconocen una variedad de bozal y dos de lazos (fig. 6):

(a)    el bozal se representa mediante una línea incisa bajo el maxilar inferior que recorre el espacio entre las orejas (n=5), y puede estar solo o acompañado de un lazo.

(b)    lazo 1: agregado en forma de tira aplicada al sector ventral del cuello (n=3) que nace bajo la quijada (desde el bozal). En una pieza, este lazo termina enroscándose en forma de espiral sobre el lomo del animal (n=1).

(c)    lazo 2: tira que no está aplicada sobre el cuello, sino que corre separada, al lado interno del cuello (n=3).

Figura 6. Izquierda: bozal con línea incisa y lazo adherido al cuello, pieza de recolección de superficie sur, Casabindo. Derecha: bozal con línea incisa y lazo separado del cuello, pieza N° 44-1405, Queta (ME JBA).

Figure 6. Left: muzzle with incised line and rope attached to the neck, piece from south surface collection, Casabindo. Right: muzzle with incised line and rope separate from the neck, piece N° 44-1405, Queta (ME).

Estas marcas representarían un lazo para atar al animal, por lo tanto pueden interpretarse desde una perspectiva tecnológica o también desde una perspectiva ritual. Considerados como parte de la tecnología para el manejo de los rebaños, es posible preguntarse si es que a estas representaciones de lazos corresponden significaciones más específicas. Como señala el Ingeniero H. Lamas:

Me llama la atención que aten las llamas tan arriba (cerca de la cabeza), las llamas no se atan, a veces pueden atarlas en la base del cuello. Pero si las atas y las tiras no caminan, no les gusta, se enojan y empiezan a mover la cabeza [...] las llamas son animales con mucha cosquilla, no es común que acepten que las aten en la boca, eso solamente lo he visto para llamas cargueras. Cuando se van las caravanas llevan llamas de compañía que las van acostumbrando a estar atadas).

Entonces, la ubicación de los lazos no solo indica de modo genérico "control cultural sobre los animales", sino que además podría estar representando un tipo de llama particular: llamas cargueras. A su vez, esto lleva a plantear la posibilidad de que este tipo de lazo se constituya en un indicador de género, debido a que son los individuos machos del rebaño los elegidos como cargueros (Berenguer 2004: 46).

Otra forma de pensar estas representaciones de lazo es considerando su impronta ritual. En las fuentes etnográficas, se observa que las sogas -por su forma de tejerlas, por las fibras utilizadas, por los colores y por la forma de enrollarlas- también participan de los aspectos simbólicos vinculados a los ritos de reproducción del ganado. En la sierra peruana, Flores Ochoa (1977: 215 y 1988: 244) menciona sogas llamadas "Puruwana", que se guardan junto con las illa7;paralelamente, en el altiplano boliviano Lecoq y Fidel (2003: 40) observan el uso de una "soga llama", que se guarda enrollada en forma de caracol.

Agregados sobre el cuerpo

En primer lugar, se registran ejemplares que presentan agregados plásticos sobre uno de los laterales (fig. 7). En un caso, se trata de una representación de camélido pequeño (n=1), mientras que en otros este elemento se ha despegado debido a procesos postdepositacionales (n=3). Respecto de su interpretación, el elemento puede corresponder a la presencia de una cría, un indicador de la capacidad reproductiva asociada a la esfera femenina.

Figura 7. Agregados sobre los laterales. Izquierda: pieza N° 1903, Pueblo Viejo de Tucute (MA.EC-CUT). Derecha: pieza N° 1997, Queta (MA.EC-CUT).

Figure 7. Lateral additions. Left: piece N° 1903, Pueblo Viejo de Tucute (MA.EC-CUT). Right: piece N° 1997, Queta (MA.EC-CUT).

En segundo lugar, otra forma de agregado sobre el cuerpo consiste en una tira fina y corta que corre transversalmente sobre el lomo del animal (n=4) (fig. 8). Es probable que guarde alguna relación con representaciones de la carga, la soga con la cual se ata la carga o con algún adorno específico que se coloca en el lomo, que en la actualidad reciben el nombre de "chimpos" (Bugallo 2014: 334). Sintetizando, las Marcas agregan especificidad en el análisis semiótico:

a)    los adornos marcan el control humano, es decir, se estaría representando animales domésticos.

b)    la presencia de lazos atados en la cabeza indicarían que se trata de animales cargueros y podría vincularse con el ámbito masculino.

c) las crías sobre los laterales se vinculan con la reproducción del rebaño y por lo tanto con el ámbito femenino.

Figura 8. Agregados sobre el lomo. Pieza N° 44-1406, Queta (ME JBA).

Figure 8. Additions on the back. Piece 44- 1406, Queta (ME JBA).

 

Estructuración sintáctica en piezas enteras

Interpretaciones posibles, contradicciones y nuevas preguntas

Durante el proceso de interpretación se formulan hipótesis (como parte de un proceso de abducción) que deben ser contrastadas para comprobar la eficacia interpretativa (González Pérez 2013: 240). La interpretación elaborada a partir del reconocimiento de atractores existenciales no es unívoca, por lo que es necesario poner a prueba las diferentes analogías aplicadas sobre los contornos de oclusión, ejes y marcas. Se propone entonces, como método de contrastación, analizar las piezas enteras considerando todos sus aspectos icónicos, buscando presencias y ausencias en una lectura sintáctica de las marcas en relación con los contornos de oclusión y ejes.

Se cuenta con 14 ejemplares enteros (9 analizados directamente y 10 imágenes publicadas), los cuales incluyen toda la variedad de marcas que fueron registradas en fragmentos.

Control cultural: ausencia y presencia

La variabilidad de marcas interpretadas como elementos de control cultural (lazos, adornos, perforaciones, etc.) tienen una distribución desigual dentro del conjunto analizado, existiendo cinco ejemplares donde no se presentan ninguna de ellas. La primera hipótesis que se plantea es que la ausencia de los elementos con impronta cultural indicaría la representación de animales salvajes (vicuñas o guanacos). Sin embargo, es necesario considerar una segunda posibilidad, de que estas piezas conformen una abstracción de la idea de "llama", manteniendo su significado dentro de la conceptualización de animales domésticos (fig. 9).

Figura 9. Comparación entre piezas con marcas y piezas sin marcas. Izquierda: pieza K-R1, Pueblo Viejo de Tucute. Derecha: pieza de recolección de superficie sur, Casabindo.

Figure 9. Comparison of pieces with and without marks. Left: piece K-R1, Pueblo Viejo de Tucute. Right: piece from south surface collection, Casabindo.

Entonces es posible replantear la pregunta sobre el conjunto de piezas. Este tipo de superficie de emergencia -las vasijas zoomorfas- ¿incluye la representación dual de doméstico/salvaje? O por lo contrario ¿solamente se utiliza para representar los animales de los rebaños?

Tekis

Se propuso que la presencia de hocico afinado y ojos abultados estaría representando animales juveniles, estos rasgos se observan solamente en tres piezas y se aclaró que no se registran de forma separada. Un problema a considerar es que estas piezas corresponden con las variantes morfológicas que solamente cuentan con una cronología relativa.

Ahora bien, como se observa en la figura 10, la pieza fragmentada con el número 1 lleva una marca en el lomo y la pieza 2 presenta perforaciones en las orejas, en ambos casos se pueden estar representando adornos portados por este grupo etario. El ejemplar con el número 3 tiene un lazo separado del cuello, lo cual lleva a preguntarnos a cerca de si la actividad caravanera es la esperada para un espécimen juvenil.

Figura 10. Piezas con marcas de ojos abultados y hocico fino, en el atractor b) cabeza: 1) Fragmento de recolección de superficie, Casabindo; 2) pieza N° 44-1823, Queta (ME JBA); 3) dibujo basado en Alfaro de Lanzone (1988: 40), Doncellas.

Figure 10. Pieces with inflated eye outlines and narrow snout, in the b) head attractor: 1) fragment from surface collection, Casabindo; 2) piece N° 44-1823, Queta (ME JBA); 3) drawing based on Alfaro de Lanzone (1988: 40), Doncellas.

Cuestión de género

Se propuso que las representaciones vinculadas con la esfera femenina serían los ejemplares con el eje curvo convergente (posición adoptada durante el parto) y las piezas con agregados en uno de sus laterales (hembras con cría).

Paralelamente, vinculado con la esfera masculina se planteó la posibilidad de considerar la presencia de bozal y lazo como parte de la representación de llamas machos cargueras.

En la figura 11 se pueden observar los tres ejemplares con eje curvo convergente, de los cuales se desprenden algunas contradicciones en las interpretaciones. Los ejemplares 2 y 3 tienen bozal inciso y este último también tiene lazo, es decir, alguna de las líneas interpretativas no es correcta. Lo interesante, ahora, es cómo salir de esta encrucijada.

Figura 11. Piezas con eje curvo convergente: 1) dibujo basado en Alfaro de Lanzone (1988: 40), Doncellas; 2) pieza N° 1999, Queta (MA.EC-CUT); 3) pieza N° 44-1405, Queta (ME JBA).

Figure 11. Pieces with converging curved axes: 1) drawing based on Alfaro de Lanzone (1988: 40), Doncellas; 2) piece N° 1999, Queta (MA.EC-CUT); 3) piece N° 44-1405, Queta (ME JBA).

Una posibilidad es considerar que esta posición no sea exclusiva del parto: "las llamas miran siempre hacia el frente, cuando algo les molesta buscan posicionar la cabeza para mirar hacia otro lado. Parecieran buscar algo que les molesta que está ubicado hacia atrás" (Ing. H. Lamas). Otra posibilidad sería profundizar en las opciones de significados alternativos de la variabilidad de lazos o de la posición del bozal. Por último, considerando la propuesta de semiótica de los bordes, habría que avanzar comparando con otras superficies de emergencia, como puede ser el arte rupestre (Magariños de Morentín 2008; Foucault 2002 [1969]).

Desde esta última perspectiva, es necesario subrayar que las tres piezas con el eje curvo convergente expresan una marcada uniformidad en la representación, lo cual permite plantear que conforman un legisigno icónico (imagen material visual conceptual). Es decir, no se trata del producto de la creatividad individual de los alfareros; más bien, están indicando la presencia de un sistema de "percepciones socialmente normadas" (Magariños de Morentín 2008: 223-224).

 

Discusión: El marco histórico y algunos aportes sobre el mundo semiótico posible

Se parte de la noción de "mundo semiótico posible", entendido como el conjunto de interpretaciones que, en un momento y en una sociedad determinada, construyen la calidad semiótica de un objeto semiótico determinado (Magariños de Morentin 2008: 186-192). Si se considera que para la disciplina arqueológica los contextos históricos son objeto de indagación y de reconstrucción, podemos incorporar los avances de investigación de la arqueología de la región puneña para acercarnos al mundo semiótico que le otorgaba sentido a las piezas aquí analizadas.

El Período de Desarrollos Regionales en los Andes centro sur se ha caracterizado por procesos de profundos cambios vinculados al surgimiento de sociedades diferentes a las precedentes (Nielsen 2007b: 10). De manera similar en el sector de la Puna central durante este periodo se generó el desarrollo de sociedades jerarquizadas; donde las diferencias de estatus en el interior de la población se registran principalmente en los asentamientos más grandes.

En la esfera económica se dieron procesos de intensificación productiva, por una parte se registra la expansión espacial de estructuras agrícolas y por otra se planteó la hipótesis de que se consolidó un proceso de especialización regional en la cría de camélidos, con el desarrollo consecuente de las economías derivadas del pastoreo: la textilería y el caravaneo (Albeck 1993, 2001, 2007).

En cuanto a la producción material, de forma paralela a los procesos de los Andes Centro Sur, a partir del siglo xiii las sociedades que habitaban la Puna central desarrollaron un repertorio de piezas cerámicas característico de la región, entre las cuales se encuentran las piezas zoomorfas objeto de nuestro análisis. Hay que remarcara que se trata de la principal representación zoomorfa sobre soporte cerámico y que se las encuentra en espacios domésticos y como ofrendas en contextos funerarios, además que la función primaria se vincularía con la contención de bajas cantidades de líquido para beber o cha'yar (Zaburlín 2015).

Las transformaciones más destacadas a partir de la incorporación de las poblaciones locales al Inkario operaron en la esfera económica con la expansión de áreas agrícolas, incorporación al sistema de caminos y control de circulación de bienes de prestigio y (Albeck et al. 2007: 549-554). Sin embargo, no se registran modificaciones en las áreas domésticas y la alfarería cotidiana se mantiene con pocas variaciones. En este contexto, por el momento no se identifican cambios sustanciales en las piezas zoomorfas, a excepción de la incorporación de otros tipos morfológicos con representación de fauna como lo constituyen los platos pato.

Así el mundo semiótico en el que cobran significado las vasijas zoomorfas se puede empezar a delinear a partir la importancia de la producción pastoril en el desarrollo de las sociedades prehispánicas de la región. Durante estos procesos históricos, los chuiayuros participaban de actividades desarrolladas en diversos escenarios domésticos y funerarios, vinculando simbólicamente la esfera doméstica con la principal actividad económica -el pastoreo- en el contexto de prácticas ceremoniales.

Estas piezas estaban presentes en la casa y el poblado, donde se desarrollaba, organizaba y reproducía la vida. Habrían estado vinculadas con actividades rituales, las mismas pueden ser consideradas estrategias de reproducción social necesarias para la reproducción de las condiciones de producción en sus aspectos simbólicos y sociales. En el marco ritual se activan las relaciones necesarias (familiares y comunales) al tiempo que se expresan los vínculos entre los hombres con sus animales, con sus deidades y con los muertos (Lecoq & Fidel 2003, Flores Ochoa 1988, Tomoeda 1993; Bugallo 2014).

También estaban presentes en contextos funerarios, donde se relacionan con la muerte en forma de ofrendas. Esto lleva a reflexionar también sobre la trascendencia que adquieren los ancestros en la cosmología andina y en la importancia de las prácticas con la que se rememora a los muertos, cuya cooperación es imprescindible para garantizar la reproducción del rebaño, la producción de lana y el caravaneo (Harris 1983, Lecoq & Fidel 2003).

 

Reflexiones a modo de conclusión

Es posible pensar que estas piezas adquirían significado en contextos de reproducción de las condiciones sociales de producción, marcando una fuerte relación con los aspectos simbólicos de una economía pastoril basada en la cría de camélidos.

Respecto de sus cualidades tratadas como imágenes materiales se demostró la productividad interpretativa al analizarlos como sinsignos icónicos, mediante operaciones analógicas con elementos actitudinales de camélidos actuales y con datos de fuentes etnográficas sobre rituales andinos.

Este ejercicio de análisis de atractores existenciales pone en relevancia la existencia de una uniformidad en la ejecución de contornos de oclusión, ejes y marcas. Esta cualidad del conjunto está indicando la presencia de un sistema de percepciones socialmente normadas, por lo tanto, conforman un legisigno icónico. En otras palabras, los recursos visuales con los que se estructuraron estas piezas están actualizando atractores simbólicos previamente aprendidos y disponibles en las sociedades puneñas entre los siglos XII y XV.

La interpretación de los atractores existenciales permitió plantear hipótesis sobre los temas que pueden estar representados mediante esta forma específica de vasija cerámica: control cultural (adornos y lazos), representación de género (hembras en situación de reproducción y con cría; machos carguero) y de grupos etáreos (juveniles y adultos).

Estas hipótesis al ser contrastadas, mediante el análisis de la estructuración sintáctica en las piezas enteras, ponen en evidencia que la interpretación del significado de las marcas no es univoca, presenta contradicciones y también nuevas preguntas.

Lo cual es un buen motivo para continuar estos estudios buscando nuevas vías de evidencia o diferentes superficies de emergencia y relaciones semióticas que permitan avanzar en la comprensión de la formación discursiva que les otorgaba sentido.

 

Notas

1 Este trabajo se encuentra incluido en dos proyectos de investigación:

a)    Proyecto: "CASABINDO 2012-2016", SECTER-Universidad Nacional de Jujuy, C/0142 Directora: Dra. María E. Albeck.

b)    Proyecto: "La transformación en los discursos: procesos de construcción semiótico-históricos en comunicación, cultura y sociedad", SECTER-Universidad Nacional de Jujuy, Proyectos Facultad de Humanidades Categoría B. Director: Dr. Carlos Federico González Pérez.

2 Estas piezas fueron recuperadas por Boman (1992: 782) y luego analizadas por Pérez Pieroni (2013: 164).

3 Las piezas en proceso de análisis por G. Avalos son aquellas publicadas por Debenedetti (1910).

4 Se utiliza la Periodización propuesta por Nielsen (1997-2007a) para la Quebrada de Humahuaca, pues se registran procesos similares. Las diferencias con la cronología se deben a variaciones que ofrecen los fechados obtenidos en la región de la Puna central (Zaburlín 2015).

5 Proceden de trabajos en terreno del equipo dirigido por M. E. Albeck y otras depositadas en las colecciones del Museo Etnográfico Juan Bautista Ambrosetti (ME JBA) y Museo E. Casanova-Centro Universitario Tilcara (MC-CUT), ambos dependientes de la Universidad Nacional de Buenos Aires, también del Centro Cultural y Museo Pasquini López (CEyMPL) de Jujuy.

6 Con la anotación "n=x" se está señalando la cantidad de casos registrados, sin discriminar entre fragmentos y piezas enteras.

7 Elementos pequeños o miniaturas con representaciones zoomorfas que participan de actividades rituales en el mundo andino.

 

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RECONOCIMIENTOS: A Mariet Albeck, Carlos González Pérez y Stella Maris Quipildor por las correcciones y observaciones. A Gimena Ávalos, Diego Martín Basso y Carolina Rivet, por compartir gentilmente su información inédita sobre piezas zoomorfas, y por sus comentarios y ayuda con el abstract y fotos. Al ingeniero Hugo Lamas, un entrevistado de lujo. A Guillermo Demitrópulos, quien realizó los dibujos de las piezas. Al personal del Depósito de Arqueología del Museo Etnográfico: Gabriela Ammirati, Alejandra Reynoso, Marina Marchegiani, Silvia Manuale y Juan Manuel Estévez. También al personal del Área de Reserva Arqueológica del Instituto Interdisciplinario Tilcara: Armando Mendoza y Presentación Aramayo, cuya colaboración durante los registros y posteriores correcciones ha sido invaluable. Las opiniones aquí presentadas son de mi exclusiva responsabilidad.

Recibido: noviembre 2015; Aceptado: junio 2016.

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