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Boletín del Museo Chileno de Arte Precolombino

versão On-line ISSN 0718-6894

Bol. Mus. Chil. Arte Precolomb. vol.21 no.2 Santiago  2016

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-68942016000200001 

PRESENTACION

 

30° Aniversario del Boletín del Museo Chileno de arte Precolombino

 

En diciembre del presente año se han cumplido 30 años del lanzamiento del primer número del Boletín del Museo Chileno de Arte Precolombino y es oportuno recordar los principales hitos que marcaron estas tres décadas de existencia. Son 221 artículos, escritos por 163 autores diferentes, pero, sobre todo, es la historia de nuestra revista.

La idea de crearla surgió en 1983, cuando José Luis Martínez y este editor coincidimos en la necesidad de consolidar un área de investigación en el Museo Chileno de Arte Precolombino, institución que había sido inaugurada solo dos años antes. Veíamos que la palabra "arte" en el nombre del museo presentaba la oportunidad de abrir un campo de estudios sobre la cultura visual de los pueblos precolombinos de América. Como la arqueología de aquel entonces se reducía casi completamente a la mera reconstrucción de tecnologías, subsistencias y asentamientos, muy poca gente se dedicaba al tema. Tampoco había publicaciones periódicas consagradas a esto en otras partes del continente. Así, la creación de una revista de arte precolombino cumplía tres propósitos que nos parecían importantes: justificaba la realización de investigaciones al interior del museo en momentos en que esto no estaba suficientemente decidido por las autoridades, ponía a esta institución a la vanguardia de un nuevo campo de estudio y, por último, venía a llenar un evidente vacío en materia editorial.

Desde su comienzo, el Boletín fue una revista rigurosamente normada y, a la vez, enmarcada en las definiciones estéticas del museo. Fue Peter Sinclaire, diseñador, quien creó la mayor parte del concepto gráfico que regiría al Boletín en esa época, labor que más adelante estaría a cargo de Fernando Maldonado, siempre con la asesoría de diseñador y museógrafo histórico de la institución, José Pérez de Arce. Fue con este equipo que decidimos seguir las líneas editoriales de publicaciones como American Antiquity y la serie monográfica de Dumbarton Oaks Pre-Columbian Studies, aunque varias otras revistas también fueron fuentes de inspiración.

A mediados de 1984 ya estaba lista la maqueta del primer número, y el director del museo la presentó al Consejo Directivo de la Fundación Familia Larraín Echeñique para su aprobación. Fue rechazada, seguramente porque no satisfacía los exigentes criterios estéticos de los miembros del consejo, pero sobre todo -creemos nosotros- por los costos que representaba comprometerse con una revista periódica, en circunstancias que el país vivía aún las consecuencias de la crisis económica de 1982. Después de algunas insistencias nuestras, se decidió redefinirla como una revista de publicación ocasional; aparecería cuando hubiera artículos suficientes para armar un número.

El proyecto fue aprobado recién en 1986 y el lanzamiento del primer número tuvo lugar en diciembre de ese año. En él, José Luis Martínez y yo encabezamos la plana editorial, pero también hicimos de evaluadores, editores, correctores de estilo, productores y hasta de autores, como puede verse en el índice. Durante los años siguientes incorporamos un cuerpo de consultores integrado por figuras importantes de la arqueología y el arte precolombinos, tales como Alberto Rex González, Michael Coe, Grete Mostny, Warwick Bray, Gordon Willey, Christopher Donnan y otros, práctica que continúa hasta el día de hoy.

El espaldarazo a nuestra iniciativa vino del propio presidente de la fundación. En la Presentación de ese primer número, Sergio Larraín García-Moreno dejó en claro la importancia de fomentar la investigación en el Museo y de mantener una óptica americanista en los estudios a publicar en la revista. Pocos años más tarde, el antropólogo Shozo Masuda tomaría en cuenta esta mirada "sin fronteras" del Boletín hacia las artes visuales americanas, a la hora de favorecer al museo en su recomendación como beneficiario de una donación del gobierno de Japón.

Maqueta del BMChAP vol. 1(1), 1986, que presentaba artículos de Lautaro Núñez, Constantino Torres, José Berenguer y José Luis Martínez.

Durante los ochenta y los noventa, el Boletín luchó denodadamente por sobrevivir, asediado por las estrecheces económicas de la institución y por la escasez de artículos debida a una exigua masa crítica de autores. De hecho, hasta 2004 habíamos publicado solo nueve números. Es probable que la "ocasionalidad" de la revista haya sido su mejor seguro de vida, ya que no solo publicábamos un número cuando reuníamos suficientes artículos, sino además cuando se disponía de los recursos para hacerlo y no había otras prioridades. Fue precisamente en algunas de esas breves coyunturas favorables cuando, en los años noventa, se contrató a Nelly Berenguer y Carolina Agüero como asistentes de edición, cada una para un número diferente. Durante la década de los dos mil pasarían por este cargo -primero como asistentes y luego como coeditoras- Cecilia Sanhueza y Andrea Torres, hasta llegar al equipo actual, integrado por Paula Martínez y Pablo Concha en edición y por Víctor Jaque en la edición gráfica.

El punto de inflexión para la hasta ese entonces incierta vida del Boletín se produjo en 2004, cuando, en instantes en que considerábamos seriamente el cierre definitivo de la revista, el Consejo Directivo de la fundación optó por brindarle el más firme respaldo político y económico. El apoyo venía con el mandato de que se convirtiera en una revista de aparición regular y se iniciara su indexación en los más importantes índices de revistas especializadas a nivel internacional. En la práctica, esto significó sacar puntualmente un volumen al año -con dos números, uno en junio y otro en diciembre-, adecuar las formas y contenidos a las normas de las organizaciones que controlaban la indización, ampliar la definición temática de la revista, implementar una política más decidida de captación de artículos y mejorar el sistema de evaluación por pares. Significó también asumir una actitud de constante actualización respecto de los procesos editoriales en plataformas de alta tecnología digital, así como respecto del incremento de la visibilidad, la internacionalización, la cantidad de artículos y el impacto de la publicación. Este nuevo camino, que llevamos recorriendo ya desde hace unos seis años, nos ha permitido estar incluidos hoy en Thomson Reuters, Arts & Humanities Citation Index-Web of Science Core Collection, ERIH plus, SciELO, Redalyc, EBSCO Publishing, Latindex-Catálogo y Anthropological Literature, así como haber recibido una medición de impacto científico de 4.875 (International Institute of Organized Research).

Créannos que en estas tres décadas hemos disfrutado muchísimo publicando esta revista y estamos muy orgullosos de ver hasta dónde ha llegado, aunque la opinión final la debieran tener los autores que la eligen todos los años para publicar sus trabajos y los lectores que se sienten llamados a recorrer sus páginas. Esperamos que esos autores y esos lectores continúen multiplicándose en los años venideros.

 

José Berenguer R.

Museo Chileno de Arte Precolombino, Santiago, Chile. E-mail: jberenguer@museoprecolombino.cl.

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