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Anales del Instituto de la Patagonia

versão On-line ISSN 0718-686X

Anales Instituto Patagonia (Chile) vol.44 no.3 Punta Arenas dez. 2016

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-686X2016000300005 

ARTICULOS

 

Patrones de diversidad y estructura genética en especies antárticas y subantárticas de Nacella (Nacellidae)

 

Patterns of genetic diversity and structure in antarctic and subantarctic Nacella (Nacellidae) species

 

Claudio A. González-Wevar1,2,4, Mathias Hüne2,3, Sebastián Rosenfeld2,4, Karin Gérard1,4, Andrés Mansilla2,4 & Elie Poulin2

1 GAIA Antártica/Universidad de Magallanes, Av. Bulnes 01890, Punta Arenas, Chile.
2 Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), Chile.
3 Fundación Ictiológica, Providencia, Santiago, Chile.
4 Laboratorio de Macroalgas Antárticas y Subantárticas, Universidad de Magallanes, Punta Arenas, Chile. E-mail: claudio.gonzalez@umag.cl; omeuno01@hotmail.com
.


Resumen

La biogeografía del Océano Austral es el resultado de la compleja interacción de distintas fuerzas macroevolutivas sobre su particular biota en el tiempo y en el espacio. Los procesos de tectónica de placas que derivaron en la separación de los continentes junto al establecimiento de la Corriente Circumpolar Antártica y el enfriamiento paulatino de la región desde el Eoceno se han asociado directamente a la composición, abundancia y distribución de su fauna marina bentónica. Más recientemente, los procesos glaciales del Cuaternario impactaron fuertemente la distribución de la variación genética intraespecífica en una variedad de taxones. El género Nacella (Patellogastropoda:    Nacellidae) incluye 11 especies nominales que se distribuyen en distintas provincias del Océano Austral. En este estudio se compararon los patrones de diversidad y estructura genética a nivel del DNA mitocondrial de cuatro especies de Nacella provenientes de Antártica marítima (Nacella concinna), Sudamérica (Nacella magellanica) y de dos islas ubicadas en el sector Índico del Océano Austral: Kerguelén (Nacella edgari) y Marión (Nacella delesserti). Bajos niveles de diversidad genética y ausencia de estructura caracterizan a cada una de las especies analizadas lo que muestra el tremendo impacto del avance y retroceso de los hielos sobre la demografía de todas ellas. Baja diversidad haplotípica, genealogías cortas y las demografías específicas sugieren la ocurrencia de efectos poblacionales más severos en Antártica marítima e Isla Marión que en el resto de las regiones subantárticas.

Palabras clave: Océano Austral, biogeografía, filogeografía, Corriente Circumpolar Antártica, Último Máximo Glacial, Nacella.


Abstract

The biogeography of the Southern Ocean is the result of the complex interaction of different macroevolutionary forces over its particular biota in space and time. Plate tectonics processes derived in the separation of the continents, together with the establishment of the Antarctic Circumpolar Current and the gradual cooling of the region since the Eocene, are directly associated to the composition, abundance, and distribution of its marine benthic fauna. More recently, glacial processes of the Quaternary strongly impacted the distribution of the intraspecific genetic variation in different taxa. The genus Nacella (Patellogastropoda: Nacellidae) includes 11 nominal species that are distributed in different provinces of the Southern Ocean. In this study, we compared mitochondrial DNA patterns of genetic diversity and structure in four Nacella species from maritime Antarctica (Nacella concinna), South America (Nacella magellanica), and two islands located in the Indian sector of the Southern Ocean: Kerguelen (Nacella edgari), and Marion (Nacella delesserti). Low levels of genetic diversity and absence of genetic structure characterize each one of the analyzed species showing the major impact of ice advances and retreats over the species’ demographies. Low haplotypic diversity, short genealogies and specific demographies suggest the occurrence of more severe population effects in maritime Antarctica and Marion Island than in the rest of the subantarctic provinces.

Keywords: Southern Ocean, biogeography, phylogeography, Antarctic Circumpolar Current, Last Glacial Maximum, Nacella.


 

Introducción

El Océano Austral (OA) alrededor del continente Antártico incluye 34,8 millones de kilómetros cuadrados (km2), representa un 8% de la superficie oceánica global y es considerado como el motor de la circulación planetaria (Rintoul et al. 2001). Esta vasta región alberga aproximadamente el 5% de la diversidad marina del planeta (Barnes & Peck, 2008; Barnes et al. 2009). La distribución de su fauna marina bentónica refleja la interacción entre procesos tectónicos, oceanográficos y climáticos sobre la distribución de los organismos a distintas escalas temporales y espaciales (Crame, 1999; Aronson et al. 2007; Griffiths et al. 2009; Pierrat et al. 2013). De acuerdo a Mackensen (2004) la biogeografía del OA durante el Cenozoico se ha visto dramáticamente afectada durante tres periodos de su historia. Primero, el límite Eoceno/Oligoceno hace 34 millones de años atrás (Ma) que marca el inicio del aislamiento del continente Antártico producto de la apertura de los pasos de Drake y de Tasmania y el inicio de la Corriente Circumpolar Antártica (CCA) (Zachos et al. 2001; Barker & Thomas, 2004). Actualmente, la CCA es delimitada por el Frente Polar (FP) y el Frente Subantártico (FSA) (Rintoul et al. 2001; Barker et al. 2007) y la posición de ellos tiene profundas implicancias biogeográficas (Strugnell et al. 2008; González-Wevar et al. 2010; Griffiths et al. 2009; Poulin et al. 2014). Por un lado, la CCA actúa como una gran barrera para la mayoría de los invertebrados marinos entre provincias antárticas y subantárticas (Shaw et al. 2004; Page & Linse, 2002; Griffiths et al. 2009; González-Wevar et al. 2012a; Poulin et al. 2014). Por otro lado, a lo largo de Subantártica la CCA actúa como un importante medio de transporte entre provincias geográficamente distantes, especialmente para organismos con alta capacidad dispersiva (Gérard et al. 2008; Waters, 2008; Fraser et al. 2009; Díaz et al. 2011) y para aquellos que viven asociados a macroalgas (Nikula et al. 2010; Fraser et al. 2011; Cumming et al. 2014). El segundo periodo durante el Mioceno medio (~ 14 Ma) se asocia a un incremento en la formación de aguas de profundidad en el OA, la intensificación de CCA y al re-establecimiento de una capa de hielo permanente en Antártica Este y en el margen Pacífico de Península Antártica (Lawver & Gahagan, 2003; Verducci et al. 2009). Estudios moleculares recientes indican que las separaciones entre especies congenéricas de invertebrados antárticos y subantárticos habría ocurrido mucho tiempo después de la separación física de los continentes. La divergencia molecular entre linajes de Antártica y Sudamérica estaría relacionada a cambios importantes ocurridos en el OA asociados a la evolución del Arco de Escocia y a la profundización del Paso de Drake a mediados del Mioceno (Dalziel et al. 2013). Junto a todos estos procesos geológicos y oceanográficos, el cambio climático ha tenido un gran rol en el OA desde el Cenozoico modelando la abundancia, estructura y distribución de su biota (Clarke & Crame, 1989, 2010; Aronson et al. 2007). El tercer periodo de marcados cambios en el OA ocurre durante el Cuaternario cuando la alternancia entre periodos glaciales e interglaciales afectaron en gran medida la estacionalidad e intensidad de la formación de hielo marino, así como también la posición de la ACC (Gersonde et al. 2005; Kemp et al. 2010). Junto con esto, la formación de grandes capas de hielo oceánico y continental generaron cambios mayores en la distribución espacial y en la demografía de poblaciones, especies y comunidades (Hewitt, 2000; Provan & Bennett, 2008; Marko et al. 2010). El avance y retroceso de los hielos alteró radicalmente el rango geográfico y los tamaños poblacionales de muchas especies y por lo tanto afectaron la distribución de la variación genética intraespecífica (Maggs et al. 2008; Provan & Bennett, 2008; Alcock & Strugnell, 2012). Las comunidades marinas someras del OA, particularmente aquellas de Antártica, habrían sido especialmente vulnerables al avance y retroceso de los hielos (Thatje et al. 2005; Allcock & Strugnell, 2012; Dambach et al. 2012). Por lo tanto, se espera una relación directa entre latitud y el impacto de la formación de hielo continental sobre la demografía de las poblaciones y especies.

El género de patelogasterópodos Nacella (Schumacher, 1817) incluye al menos 11 especies nominales distribuidas en provincias antárticas y subantárticas donde dominan los ecosistemas someros rocosos (Powell, 1973; Gúzman, 1978; González-Wevar et al. 2010, 2011; Ojeda et al. 2014). La mitad de las especies del género son endémicas de islas oceánicas subantárticas. A modo de ejemplo, las especies Nacella delesserti (Philippi, 1849), Nacella edgari (Powell, 1957) y Nacella terroris (Filhol, 1880) son endémicas de las islas Marión, Kerguelén y Campbell, respectivamente (Powell, 1973). Otras especies como Nacella kerguelenensis (E.A Smith, 1877) y Nacella macquariensis (Finlay, 1926) se encuentran en dos o más islas subantárticas. La lapa Antártica, Nacella concinna (Strebel, 1908) se distribuye en áreas libres de hielo a lo largo de Antártica marítima que incluye Península Antártica, archipiélagos e islas continentales, e islas asociadas como Georgia del Sur, Sandwich del Sur y Bouvet. Sudamérica alberga la mayor diversidad de especies para el género con nueve especies nominales descritas, ocho de las cuales se encuentran en Patagonia (Powell, 1973; Valdovinos & Rüth, 2005). No obstante, estudios moleculares recientes y estimaciones de tiempos de divergencia basadas en DNA mitocondrial (mtDNA) indican que la radiación patagónica de Nacella sería muy reciente (González-Wevar et al. 2010) y sólo cuatro de las ocho especies descritas Nacella deaurata (Gmelin, 1791), Nacella flammea (Gmelin, 1791), Nacella magellanica (Gmelin, 1791), y Nacella mytilina (Helbling, 1779) constituirían Unidades Evolutivas Significativas (ESUs) (González-Wevar et al. 2011). Entre ellas, N. magellanica muestra la mayor distribución, encontrándose desde Chiloé en el Pacífico hasta la Provincia de Río Negro en el Atlántico, incluyendo la zona de los fiordos patagónicos, Tierra del Fuego, Cabo de Hornos e Islas Falkland/Malvinas (Powell, 1973; Valdovinos & Rüth, 2005). Finalmente, una de las especies del género, Nacella clypeater (Lesson, 1831), extiende su distribución por sobre los 40°S a lo largo de la costa Pacífica hasta la altura de Coquimbo (30°S) siguiendo la Corriente de Humboldt, una de las ramas de la CCA.

Fig. 1. Distribución de Nacella en el Océano Austral (en gris) incluyendo Antártica marítima, Sudamérica, e islas subantárticas (Marión, Kerguelén, Heard, Macquarie, y Campbell).
Las líneas discontinuas representan la distribución aproximada de las especies analizadas de Nacella donde rojo = N. magellanica; azul = N. concinna; celeste = N. delesserti, y amarillo = N. edgari. Fotografías submarinas cortesía de César Cárdenas (N. magellanica), Dirk Schories (N. concinna) y Elie Poulin (N. edgari y N. delesserti).

El principal objetivo del presente estudio fue evaluar y caracterizar los niveles de divergencia molecular entre especies congenéricas de Nacella provenientes de distintas provincias del OA incluyendo Isla Kerguelén (N. edgari), Isla Marión (N. delesserti), Patagonia (N. magellanica) y Península Antártica (N. concinna). La información contenida en su material genético nos permitirá determinar los ritmos y tendencias en la biogeografía de este importante grupo de invertebrados bentónicos del OA. Al mismo tiempo, a través de análisis de genética de poblaciones estimaremos los patrones de diversidad y estructura en cada una de las especies analizadas para tener un mejor entendimiento acerca del impacto de los procesos glaciales del Cuaternario a lo largo de un gradiente latitudinal.

 

Materiales y métodos

Las especies de Nacella analizadas fueron identificadas en base a Powell (1973) y Valdovinos y Rüth (2005). Nuevos ejemplares inter y sub-mareales de N. edgari fueron colectados desde en distintas localidades de Isla Kerguelén (Tabla 1) y analizados de manera comparativa con datos previamente publicados para N. magellanica (González-Wevar et al. 2012), N. concinna (González-Wevar et al. 2011, 2013) y N. delesserti (González-Wevar et al 2016). Todos los ejemplares fueron fijados en etanol (95%) y se extrajo DNA desde el manto mediante el método salino descrito por Aljnabi & Martinez (1997). Se amplificó un fragmento parcial del gen mitocondrial citocromo c oxidasa subunidad I (COI) utilizando partidores universales (Folmer et al. 1994) y específicos (González-Wevar et al. 2010). Las mezclas para las reacciones en cadena de la polimerasa (PCR) fueron preparadas en 25 pl de reacción conteniendo 2,5 pl 10X Buffer (50 mM KCl, 10 mM Tris-HCl, pH 8,0), 1,0 pl de 50 mM MgCl2, 200 mM dNTPs, 0,5 pl de cada uno de los partidores (10 pg/pl), 1 U Taq polimerasa (Invitrogen), 17,5 pl de agua destilada deshionizada y 50 ng de DNA. Los parámetros térmicos de las PCR incluyeron una denaturación inicial a 94°C por 5 minutos, seguida de 35 ciclos a 94°C (1 min), 48°C (1 min), y 72°C (1 min), y una extensión final a 72°C (5 min). Los productos de PCR amplificados fueron purificados mediante el Kit comercial QIAquick Gel Extraction Kit (QIAGEN) y secuenciados en ambas direcciones. Las secuencias de cada uno de los ejemplares fueron ensambladas independientemente y editadas con el programa Proseq v.3.5 (Filatov, 2009), y alineadas con Muscle (Edgar, 2004). Las secuencias fueron traducidas a amino ácidos en MEGA v6.0 (Tamura et al. 2013) para corroborar la correcta amplificación y para descartar la posibilidad de amplificación inespecífica o de pseudogenes. Al mismo tiempo, se utilizó el programa MEGA para determinar la composición en bases nucleotídicas. Paralelamente, se realizó una prueba de saturación de DNA (Roe & Sperling, 2007) para evaluar de qué forma la saturación de transiciones se acumula en relación a la divergencia de los nucleótidos en el conjunto completo de secuencias COI de Nacella.

Tabla 1. Indices de diversidad y pruebas de neutralidad en especies de Nacella provenientes de distintas provincias biogeográficas del Océano Austral incluyendo: N. edgari (Isla Kerguelén), N. delesserti (Isla Marión), N. concinna (Antártica marítima) y N. magellanica (Patagonia).

n = número de individuos analizados; k = número de haplotipos; S = sitios polimórficos; H = diversidad haplotípica;

P = número promedio de diferencia entre pares de secuencias; p = diversidad nucleotídica. *p<0,05, **p<0,01, *** p<0,001.

Para efectos comparativos se incluyeron en los análisis de genética de poblaciones tamaños poblacionales similares por especie, localidad y área. Se estimó el número promedio de substituciones y se calculó el porcentaje pareado de divergencia (uncorrected p-distance) entre los linajes de Nacella provenientes de distintas provincias del OA. Se determinó si la tasa de evolución era constante en las especies analizadas mediante un likelihood ratio test (Felsenstein, 1981) en DAMBE (Xia & Xie, 2001). Una vez que la constancia en la tasa de evolución fue confirmada en Nacella se llevó a cabo estimaciones de los tiempos de divergencia utilizando la hipótesis del reloj molecular estricto (HRM) utilizando una tasa de evolución específica para Nacella (González-Wevar et al. 2010). Dicha hipótesis asume que las secuencias de DNA/ proteínas evolucionan a una tasa constante en el tiempo y por lo tanto la divergencia genética entre dos especies es proporcional al tiempo desde el cual ellas compartieron un ancestro común (Bromham & Penny, 2003).

Se determinaron los niveles de polimorfismo genético mediante la estimación de índices de diversidad estándar como el número de haplotipos (k), el número de sitios segregantes (S), la diversidad haplotípica (H), el número promedio de diferencias entre pares de secuencias (P), la diversidad nucleotídica (p) en cada localidad y para cada una de las especies en DnaSP v.5.00.07 (Librado & Rosas, 2009). Se realizaron pruebas de neutralidad, (D de Tajima y FS de Fu; Tajima, 1989; Fu & Li, 1993) para estimar si las secuencias de COI en cada una de las especies se desvían significativamente de lo esperado bajo un modelo neutral. Se determinaron los niveles de diferenciación genética poblacional entre localidades de las distintas especies analizadas en base a sus frecuencias de haplotipos (GST) y a las diferencias promedio entre pares de secuencias (NST) (Pons & Petit, 1996) en el programa Arlequin (Excoffier et al. 2005). Se determinó la significancia estadística de la diferenciación genética mediante pruebas de permutación (20000 iteraciones) de las identidades de los haplotipos. Se determinó la estructura genética espacial de cada una de las especies a través del número y composición de grupos que más se diferencian entre ellos mediante un análisis de la varianza molecular (AMOVA) en Arlequin. El análisis de AMOVA permite utilizar múltiples escalas espaciales en métodos estadísticos para caracterizar la estructura espacial particionando la varianza molecular: i) dentro de las poblaciones, ii) entre poblaciones dentro de grupos y iii) entre grupos.

Se reconstruyeron relaciones genealógicas en cada una de las especies analizadas mediante redes de haplotipos de máxima parsimonia en Hapview (http://www.cibiv.at). Esta metodología permite la reconstrucción simple de filogenias basadas en datos de diversidad genética intraespecífica (Posada & Crandall, 2001). Finalmente, se compararon los patrones demográficos en las especies de Nacella utilizando la distribución de desajuste o de diferencias pareadas entre haplotipos (mismatch distribution) y comparándolas con la distribución esperada bajo un modelo de expansión poblacional súbita (Rogers & Harpending, 1992). Este es un método comúnmente utilizado en inferencia demográfica considerando que la cantidad de diferencias nucleotídicas entre haplotipos depende de la cantidad de tiempo desde que divergieron.

 

Resultados

Las secuencias mitocondriales de COI en las especies de Nacella analizadas incluyó un fragmento de 658 pares de bases y como se espera al trabajar con secuencias exónicas o codificantes no se detectaron inserciones/deleciones o codones de término al comparar el alineamiento con el marco de lectura de la proteína COI de invertebrados. Al mismo tiempo, las secuencias no estuvieron saturadas en ninguna posición pero se detectó un alto grado de polimorfismo entre las especies de Nacella, particularmente entre aquellas especies provenientes de distintas provincias biogeográficas del OA. Un total de 100 posiciones fue variable (15,19%) de las cuales 85 (85,00%) fueron informativas bajo el criterio de parsimonia. Se detectaron dos cambios de amino ácidos, una transición (de A a G: posición 157) y una transversión (de T a G: posición 106). Las secuencias mitocondriales del gen COI en Nacella fueron ricas en A-T (60,4%) comparado con el promedio de G-C.

Como se había determinado previamente en el género (González-Wevar et al. 2010), se detectó una marcada divergencia molecular entre los linajes de Nacella provenientes de Antártica marítima (N. concinna), Patagonia (N. magellanica) y la isla Subantártica Kerguelén (N. edgari). Al mismo tiempo, se detectó una estrecha relación entre la especie N. delesserti proveniente de Isla Marión en Subantártica y la geográficamente lejana N. concinna de Antártica marítima (Fig. 2A).

Fig. 2. A) Red general de haplotipos de máxima parsimonia en especies de Nacella donde se muestran la divergencia (basadas en uncorrected p-distances) entre ellas. Cada círculo coloreado indica la provincia a la que pertenece cada uno de los haplotipos mitocondriales registrado. Donde Amarillo = Isla Kerguelén (N. edgari); Azul = Antártica marítima (N. concinna); Celeste = Isla Marión (N. delesserti); y Rojo = Patagonia (N. magellanica). El tamaño de cada círculo es proporcional a su frecuencia en el esfuerzo de muestreo. B) Red de haplotipos de máxima parsimonia en N. concinna a lo largo de Península Antártica. C) Red de haplotipos de máxima parsimonia en N. magellanica a lo largo de Patagonia. D) Red de haplotipos de máxima parsimonia en N. edgari provenientes de distintas localidaes de Isla Kerguelén. E) Red de haplotipos de máxima parsimonia en N. delesserti en dos localidades de Isla Marión.

Al analizar estos resultados bajo un marco filogenético basado en multigenes (González-Wevar et al. 2016), se detecta una clara separación de Nacella en dos clados principales. El primero de ellos incluye a todos los linajes del género que actualmente se distribuyen en Sudamérica. El segundo clado incluye aquellas especies de Antártica marítima y de islas subantárticas (Marión y Kerguelén). Por un lado, la divergencia molecular entre la especie antártica N. concinna y las especies subantárticas N. edgari y N. magellanica fue de 6,9% y 8,3%, respectivamente. Similarmente, la divergencia molecular entre las especies subantárticas N. magellanica (Patagonia) y N. edgari (Isla Kerguelén) fue de 8,0%. Por otro lado, la divergencia molecular entre la especie antártica N. concinna y la especie subantártica N. delesserti de Isla Marión fue menor a un 0,5%, lo cual habla de la estrecha relación entre ellas a pesar de la distancia geográfica que las separa.

Considerando una tasa específica de substitución para nacélidos (González-Wevar et al. 2011), la divergencia entre los linajes principales de Nacella varía entre 3,5 Ma y 4,2 Ma. Sin embargo, la separación entre N. concinna y N. delesserti habría sido mucho más reciente, no más de 350000 años atrás.

Los patrones de diversidad genética entre las especies de Nacella mostró mayores niveles de diversidad en la mayoría de las especies suban tárticas (Sudamérica e Isla Kerguelén) que en N. concinna de Antártica marítima (Tabla 1). De hecho, todos los índices de diversidad genética detectaron mayores niveles de diversidad en N. edgari (Isla Kerguelén) y N. magellanica (Patagonia) comparado con N. concinna de Antártica marítima. El caso particular de la especie subantártica N. delesserti de Isla Marión es interesante ya que muestra una menor diversidad genética que N. concinna en Antártica pero esto se debe a que N. delesserti se habría separado recientemente de la especie antártica. Las comparaciones poblacionales pareadas de NST y GST detectaron una ausencia de estructura genética en cada una de las especies analizadas.

Tanto la red general (Fig. 2A), como las redes específicas de haplotipos (Figs. 2B y 2E) mostraron patrones demográficos similares en las especies analizadas con topologías en forma de estrella y genealogías cortas con pocos pasos mutacionales. Sin embargo, como demostraron los índices de diversidad, el número de haplotipos fue considerablemente menor en la lapa Antártica N. concinna que en sus parientes subantárticas N. magellanica (Patagonia) y N. edgari (Isla Kerguelén). Nuevamente, la especie N. delesserti mostró el menor número de haplotipos entre las especies analizadas y esto puede estar asociado a un efecto fundador muy reciente en la especie.

La red de haplotipos de máxima parsimonia en N. concinna incluyo un total de 12 haplotipos con un haplotipo central (H1; Fig. 2B) presente en todas las localidades con una frecuencia de 58,4%. Un segundo haplotipo (H2) de frecuencia media (16,8%) se encuentra ampliamente distribuido en la especie. Todos los haplotipos de N. concinna se encuentran relacionados al haplotipo dominante H1 a través de una diferencia de no más de dos pasos mutacionales (Fig. 2B). La red de haplotipos en N. magellanica (Patagonia) incluyo un total de 25 haplotipos diferentes (Fig. 2C). El haplotipo dominante (H1) se encuentra presente en el 51,5% de los ejemplares y se registró en todas las localidades analizadas. Un segundo haplotipo (H2) de frecuencia media (14,4%) se detectó en todas las poblaciones analizadas. Todos los haplotipos de N. magellanica están asociados al haplotipo dominante por no más de tres pasos mutacionales (Fig. 2C). La red de haplotipos en N. edgari (Isla Kerguelén) incluyó un total de 21 haplotipos diferentes (Fig. 2D). El haplotipo dominante en la especie (H1) se encontró en un 45,5% de los ejemplares y se registró en todas las poblaciones analizadas. En esta especie se detectaron dos haplotipos (H2 y H3) de frecuencia media 15,8% y 13,9%, respectivamente, en todas las poblaciones analizadas. Todos los haplotipos de N. edgari se encuentran relacionados al dominante (H1), por no más de seis pasos mutacionales. Finalmente, en la especie N. delesserti (Isla Marión) se detectó un total de cinco haplotipos (Fig. 2E). El haplotipo dominante en la especie (H1) se encontró en el 76,9% de los individuos y en todas los localidades analizadas. Un segundo haplotipo de frecuencia media (14,. 1%) también se registró en todas las localidades. Todos los haplotipos de N. delesserti se encuentran a un paso mutacional del haplotipo dominante de la especie (Fig. 2E).

Como se espera en base a las genealogías en forma de estrella, las pruebas de neutralidad de Tajima y Fu fueron todas negativas y significativas en todas las especies analizadas (Tabla 1). Similarmente, las distribuciones de mismatch en todas las especies analizadas tuvieron forma de L en el caso de N. concinna y N. delesserti y fueron unimodales sesgadas al eje Y en N. magellanica y N. edgari. Tales distribuciones se deben a que en cada una de las especies analizadas, la mayoría de los ejemplares compartían el mismo haplotipo. Asumiendo el modelo de expansión poblacional súbita y considerando una tasa de substitución específica para Nacella (González-Wevar et al. 2011), las expansiones demográficas habrían comenzado alrededor de 3500 años para N. delesserti (Isla Marión), 5500 años para N. concinna (Península Antártica), 7500 años para N. magellanica (Patagonia) y 4000 años para N. edgari (Isla Kerguelén).

 

Discusión

El advenimiento de nuevas aproximaciones metodológicas en biología molecular y genética de poblaciones ha revolucionado los estudios en biogeografía, particularmente en la biota del Océano Austral (Linse et al. 2006; Griffiths et al. 2009; Fraser et al. 2009; González-Wevar et al. 2010, 2012; Downey et al. 2012; Pierrat et al. 2013; Poulin et al. 2014). El uso de distintas fuentes de información provenientes de la paleontología, paleoclimatología y de la paleogeografía, junto a aquellos obtenidos de secuencias de DNA hace posible la interpretación de los patrones actuales de distribución en un marco biogeográfico más preciso (Pearse et al. 2009).

Las comparaciones de DNA mitocondrial en especies del género Nacella provenientes de distintas provincias biogeográficas del OA reconocen marcadas divergencias moleculares entre linajes de Antártica marítima (N. concinna), Isla Kerguelén (N. edgari) y Patagonia (N. magellanica). En este estudio, cada uno de los linajes anteriores representa diferentes unidades taxonómicas que han estado separadas por millones de años. Estimaciones de tiempos de divergencia basados en una tasa específica de substitución indican una separación definitiva entre los linajes antárticos y subantárticos (Patagonia e Isla Kerguelén) durante el Plioceno, entre 3,5 y 4,2 Ma. De acuerdo a esto, para el género Nacella la CCA constituye una barrera efectiva que evita la conectividad entre provincias geográficamente lejanas de Antártica marítima, Isla Kerguelén y Patagonia. De esta forma, en el caso de Nacella se confirma uno de los paradigmas biogeográficos del Océano Austral, la clara diferenciación entre la fauna antártica y subantártica (Hedgepeth et al. 1969; Linse et al. 2006; Griffiths et al. 2009). En Subantártica, la marcada diferenciación entre los linajes de Patagonia e Isla Kerguelén contrastan con los resultados registrados en otros invertebrados que muestran altos niveles de conectividad entre provincias geográficamente alejadas. Distintos grupos de invertebrados incluyendo mitílidos (Gérard et al. 2008), crustáceos (Nikula et al. 2010), equinodermos (Díaz et al. 2011) y gasterópodos pulmonados (Cumming et al. 2014) muestran evidencia de conectividad contemporánea entre provincias subantárticas geográficamente alejadas. De esta forma, para Nacella la distancia geográfica, los patrones oceanográficos y rasgos de historia de vida como su modo de desarrollo representan una barrera infranqueable para la conectividad a lo largo de Subantártica (González-Wevar et al. 2010). Dentro de un marco filogenético basado en genes mitocondriales (González-Wevar et al. 2010), el origen de Nacella habría ocurrido hace aproximadamente 12 Ma cercano a la transición climática del Mioceno medio, un periodo de marcados cambios climáticos y oceanográficos en el Océano Austral (Zachos et al. 2001; Mackensen, 2004). Posteriormente, a fines del Mioceno y Plioceno, Nacella habría diversificado en distintas provincias del Océano Austral. Considerando que el origen y diversificación de Nacella es muy posterior a la separación física del los continentes en los que actualmente se distribuye (Livermore et al. 2005; Scher & Martin, 2006), la biogeografía del género no se asocia a eventos tectónicos sino que a procesos oceanográficos y climáticos más recientes (Zachos et al. 2001). Los niveles de divergencia estimados en Nacella son congruentes con datos moleculares recientes estimados en peces nototenoídeos (Stankovic et al. 2002; Near et al. 2012) y en distintos grupos de invertebrados marinos (Page & Linse, 2002; Wilson et al. 2009) que muestran procesos más recientes de diversificación que los esperados por procesos de vicarianza asociada tectónica de placas. En este contexto, los niveles de distancias genéticas en Nacella son comparables a aquellos detectados entre linajes de Antártica y Sudamérica de los géneros Astrotoma (Hunter & Halanych, 2008), Odontaster (Janosik et al. 2011), Sterechinus (Poulin et al. 2014) y Yoldia (González-Wevar et al. 2012a; Poulin et al. 2014). Por lo tanto, el inicio de la divergencia entre provincias del Océano Austral no parece ser una consecuencia directa de los procesos de deriva continental ocurridos en la región sino que se encuentran asociados a procesos climáticos y oceanográficos más recientes ocurridos durante el Mio-Plioceno (Zachos et al. 2001; Mackensen, 2004; Verducci et al. 2009). El caso particular de la especie subantártica N. delesserti en Isla Marión intriga considerando su estrecha relación con la especie antártica N. concinna. La estrecha relación entre ambas especies que provienen de provincias biogeográficas distintas y distantes no concuerda con el paradigma biogeográfico sobre la clara distinción entre la fauna antártica y subantártica. Al mismo tiempo, pone a prueba el concepto del aislamiento histórico de Antártica y sugiere la posible permeabilidad de la CCA durante el Cuaternario. Barnes et al. (2006) sugieren que a escalas temporales y ecológicas cortas ocurren eventos de dispersión natural entre antártica y subantártica mediada por aire, corrientes locales (eddies) y rafting. Al mismo tiempo, el transporte directo e indirecto mediado por humanos se ha vuelto cada vez más probable entre provincias del OA. Por lo tanto, a macro- y meso-escala el flujo de la CCA es complejo en dirección y velocidad y flujos turbulentos de velocidad crean eddies que hace que la corriente sea "porosa" al transporte de plancton en sentido Norte y Sur (Froneman et al. 1997). La presencia de krill antártico en la zona de los fiordos chilenos (Antezana, 1999) y la presencia de larvas de crustáceos no-antárticos en las Islas Shetland del Sur, Península Antártica (Thatje & Fuentes, 2003; Thatje & Arntz, 2004; Thatje et al. 2005) son evidencia de la conectividad entre provincias del OA a través de la CCA (Clarke et al. 2005). Sin embargo, en el caso de Nacella, la ausencia de haplotipos compartidos entre N. concinna (Antártica marítima) y N. delesserti (Isla Marión) sugieren una fuerte evidencia hacia la ausencia de flujo genético contemporáneo entre ambas provincias. De esta forma, la CCA aparentemente representa una barrera contemporánea al flujo de adultos o larvas de Nac ella entre ambas regiones. Más aún, la monofilia recíproca entre ambas especies ha sido registrada con distintos tipos de marcadores moleculares (COI, Cytb, 28S rDNA), lo que sugiere un tiempo prolongado de evolución independiente (Hudson & Coyne 2002; de Queiroz, 2007). El proceso cladogenético que separó a ambas especies (350000 años) concuerda con la edad geológica de Isla Marión estimada en 450000 (Chown et al. 2008). Por lo tanto, nuestros resultados pueden explicarse a través de una permeabilidad transitoria de la CCA durante el Cuaternario permitiendo la colonización de la recientemente formada Isla Marión. Posterior a esto, la CCA se vuelve a transformar en una barrera biogeográfica efectiva que evita la conectividad entre ambas regiones. Una explicación alternativa para estos resultados implican que la colonización de Isla Marión por Nacella, más que estar relacionada a una mayor o menor permeabilidad de la CCA, se relacionaría a cambios latitudinales en la posición del Frente Polar durante los procesos glaciales del Cuaternario. Los límites de la CCA son dinámicos en el tiempo y en el espacio y su posición latitudinal ha variado durante el Cuaternario (Barnes et al. 2006; Fraser et al. 2009). Estudios paleontológicos basados en depósitos de diatomeas en el Atlántico registran movimientos del Frente Polar hacía el Norte de hasta 6° de latitud. El Pleistoceno medio marca un movimiento de hasta 7° de latitud hacía el Norte que se sostiene por 450000 años hasta el retorno a su posición actual (Kemp et al. 2010). Similarmente, Gersonde y colaboradores (2005) registraron una expansión de las aguas Antárticas de entre 5° y 10° durante el Último Máximo Glacial. En base a estos antecedentes, es posible que Isla Marión se haya encontrado al interior del Frente Polar durante los eventos glaciales más fríos del Cuaternario lo cual podría haber permitido los eventos de dispersión a gran distancia desde Antártica marítima (González-Wevar et al. 2016).

Durante los últimos dos millones de años el clima de la Tierra ha sufrido fluctuaciones climáticas recurrentes que han resultado en las Eras de Hielo del Cuaternario. Actualmente, existe gran evidencia que demuestra como muchas especies experimentaron marcados y rápidos cambios latitudinales como respuesta al avance y retroceso de los hielos (Provan & Bennett, 2008; Marko et al. 2010). Muchos estudios han demostrado el impacto de los procesos glaciales del Cuaternario sobre las dinámicas poblacionales y la demografía de organismos en el Océano Austral (Convey et al. 2009; Fraser et al. 2009, 2010; Allcock & Strugnell, 2012; González-Wevar et al. 2012a). El registro fósil y los datos biogeográficos indican que la mayoría de la biota, y particularmente aquella de altas latitudes, habrían persistido en refugios ubicados en latitudes menores donde las condiciones climáticas habrían sido menos extremas (Hewitt, 2000; Provan & Bennett, 2008). Por lo tanto, el avance de hielos durante los periodos más fríos habría generado una mayor reducción de los ambientes marinos someros rocosos generando al mismo tiempo marcadas reducciones poblacionales. De acuerdo a esto, a altas latitudes se esperaría encontrar una marcada disminución de la diversidad genética producto de efectos cuellos de botella poblacionales o de efectos fundadores seguidos de expansiones poblacionales (Slatkin & Hudson, 1991). El conocimiento actual de dónde y cómo la especies antárticas y subantárticas sensibles al hielo habrían sobrevivido los procesos de extinción y colonización a medida que el hielo glacial cubría las regiones (Fraser et al. 2009). Las capas de hielo durante los máximos glaciales se habrían extendido hacía el norte por sobre los 60°S (Gersonde et al. 2005), restringiendo la penetración de la luz y la productividad primaria. Sin embargo, la fauna marina somera del OA sobrevivió y nuevos estudios moleculares ayudan a explicar los procesos y mecanismos asociados a su resiliencia (Strugnell & Allcock, 2012). Como patrón general, las especies de Nacella antárticas y subantárticas mostraron una fuerte señal de expansiones poblacionales postglaciales. En cada una de las especies analizadas se detectó la presencia de un haplotipo dominante rodeado de varios haplotipos únicos o de baja frecuencia (genealogías en forma de estrella). Tales resultados evidencian el impacto de los procesos glaciales sobre la demografía tanto en especies congenéricas antárticas y subantárticas producto de la reducción de sus tamaños poblacionales y probablemente de sus respectivas distribuciones durante los periodos más fríos del Cuaternario. Los niveles de diversidad genética en especies antárticas y subantárticas son menores que los registrados en otros patelogásteropodos templados y tropicales (Nakano & Ozawa, 2005; Bird et al. 2007, 2011), pero comparables a aquellos registrados en nacélidos de altas latitudes (Goldstien et al. 2006; de Aranzamendi et al. 2009, 2011; González-Wevar et al. 2011). Estos resultados permiten corroborar el impacto generado por los ciclos glaciales del Cuaternario sobre los patrones de diversidad y estructura genética en Antártica y Subantártica. Bajos niveles de diversidad como los registrados en la lapa antártica han sido registrados en otros invertebrados de la región incluyendo Chorismus antarcticus (Pfeffer, 1887) (Raupach et al. 2010), Parborlasia corrugatus (McIntosh, 1876) (Thornhill et al. 2008) y Sterechinus neumayeri (Meissner, 1900) (Díaz et al. 2011). Como se esperaba dentro de un contexto latitudinal, los niveles de diversidad genética en N. concinna de Antártica fueron menores que los registrados en sus parientes subantárticos N. magellanica (Patagonia) y N. edgari (Isla Kerguelén), lo que sugiere un efecto demográfico más pronunciado de las glaciaciones a medida que aumenta la latitud. Dicha hipótesis debe ser puesta a prueba a través de estudios comparativos en otros géneros de invertebrados con distribuciones similares a la de Nacella. Los patrones de distribución de desajuste (mismatch distribution) en las especies de Nacella son consistentes con los patrones de diversidad genética registrados en las especies analizadas y sugieren la existencia de procesos post-glaciales de expansión poblacional en Antártica y Subantártica.

 

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AGRADECIMIENTOS: Este trabajo fue realizado gracias al apoyo del Proyecto de Iniciación Fondecyt 11140087, y a un proyecto de Gabinete INACH G_04-11 (C.G-W). Al mismo tiempo se agradecen a los proyectos P05-002 ICM y PFB 023 (Instituto de Ecología y Biodiversidad IEB; C.G.-W. y E.P.). El acceso a Isla Kerguelén fue apoyado por el programa IPEV 1044 Proteker (E.P.). El acceso a Isla Marión fue a través de una colaboración con investigadores sudafricanos (Steven Chown). Agradecemos el apoyo de los programas de SCAR (Scientific Antarctic Research) AntEco y EBA y a CAML por apoyar los estudios en biología evolutiva de Antártica y Subantártica. Agradecimientos especiales a dos revisores anónimos por sus comentarios y sugerencias.

Recibido: 5, abr. 2016; Aceptado: 17, ago. 2016.

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