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Polis (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-6568

Polis vol.10 no.30 Santiago dic. 2011

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-65682011000300024 

Polis, Revista de la Universidad Bolivariana, Volumen 10, N°30 , 2011, p. 525-530

Comentarios y reseñas de libros

 

Ética de la economía, Reflexiones y propuestas de otra economía desde América Latina

 

María Arcelia Gonzáles Butrón* y Hugo Amador Herrera Torres**

*Co-edición: Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y Universidad Nacional Autónoma de México, Morelia, 2010, 274 págs.

**Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Michoacán, México. E-mail: hugoht@fevaq.net

 


El sólo título Ética de la economía, con que bautiza la Dra. Gonzáles Butrón a su libro, resulta sugerente. El prólogo se manifiesta también suge-rente. Cerutti, quien lo escribe, explica que la economía implica valores y que estos valores determinan criterios que colocan a los seres humanos en determinadas posiciones, donde las neutralidades son meras apariencias. Cerutti argumenta que las posiciones que implican pisar las cabezas, los cuerpos, las necesidades y las dignidades de los otros y las otras vienen de valores, aunque parezca mentira. Esto importa mucho, dice Cerutti, porque sin otras ni otros no hay nosotros ni nosotras. Pisar al otro o la otra implica pisarse a uno mismo. Son posiciones fundadas en valores destructivos. El mismo Cerutti expresa que la autora del libro llega a este planteamiento: sin tú, no hay yo, que es la noción de sujeto que maneja Hinkelammert, la idea de otredad de Foucalt y la explicación de sujeto y otredad de Morin.

La autora trata de comprobar dos hipótesis en su libro (mencionadas textualmente). Primera, que las diversas manifestaciones de exclusión social son signos del predominio de una economía de mercado total cimentada en modelos de crecimiento económico que no ponen en el centro de sus propuestas al ser humano sino a la acumulación de capital. Esta economía de mercado total tiene su propia ética, que determina la manera de comportarse del ser humano, no sólo en la dimensión económica sino también en la social, política, simbólica, cultural, ideológica y religiosa. La Dra. González Butrón aquí toma una proclama de Nietzsche: la ética revela la verdadera intención de toda filosofía, su trasfondo oculto y a veces inconsciente. La ética no constituye una aplicación de una teoría gnoseológica o metafísica sino "el germen verdadero de donde nace la planta completa".

En la segunda hipótesis, plantea que resquebrajar y desmontar los supuestos de la ética de la economía de mercado total puede repercutir en una mayor eficacia en la crítica de esta ética y, además, puede contribuir a fertilizar los terrenos económicos que buscan transformar la ética económica imperante. La primera parte de esta hipótesis puede comprobarse con la eficacia que alcance la misma escritora en la crítica que hace a la economía de mercado total. La segunda parte de la hipótesis no puede comprobarse con los temas tratados en el libro, sino con los efectos que tengan estos temas en trabajos teóricos y prácticos posteriores.

La crítica que se hace en la obra no parte de la nada, tiene un punto de partida: la preservación de la vida humana y natural. Es un libro que está ubicado entonces en los confines del pensamiento crítico. En el contenido de los cuatro capítulos que conforman al texto se detecta con claridad la producción teórica de Hinkelammert.

En el primer capítulo, la Dra. Gonzáles Butrón expone que las políticas de ajuste estructural implementadas en América Latina -principalmente durante la década de los ochenta- condujeron a cambios estructurales de largo plazo más que a "ajustes" coyunturales de corto plazo, cambios que beneficiaron "sólo" a las empresas transnacionales y perjudicaron a "todos" los países latinoamericanos, sin excepción. La autora, citando a Hinkelammert, escribe que estos cambios significaron una adaptación de América Latina al funcionamiento del capitalismo extremo, conducido por el mercado total, buscando que los países centrales absorbieran el máximo excedente posible -o hasta el imposible- de los países latinoamericanos.

La escritora, a manera de ilustración, hace un análisis económico que muestra el comportamiento de la economía mexicana, toma el periodo 1980-2007. Llega a la conclusión de que la economía de México ha estado estancada como consecuencia de la adopción de las políticas de ajuste estructural, sin hallazgos de recuperaciones momentáneas. El análisis lo desarrolla empleando variables clásicas de la síntesis neoclásica-keynesiana: producto interno bruto, cuenta corriente, inversiones extranjeras, inflación, pobreza con base en ingresos. Los resultados negativos los interpretó como la insuficiencia de estas políticas. Pero tal pareciera, que si la autora hubiera encontrado resultados positivos con las variables que utilizó, estas políticas serían suficientes. La experiencia -con evidencias contundentes- ha mostrado que el crecimiento económico no necesariamente se relaciona con sociedades inclusivas, muchas veces el crecimiento ha venido acompañado de exclusión social. El análisis de la Dra. Gonzáles Butrón se ve limitado, requiere de la incorporación de más variables. Aunque los resultados económicos de las políticas de ajuste estructural hubieran salido positivos, sus consecuencias serían -de igual manera- nefastas para la mayoría de la sociedad mexicana. Son políticas, como diría Hinkelammert, promotoras del mercado total, su esencia es destructiva.

En el segundo capítulo, se define a la ética como una ciencia encargada de estudiar la moral, de reflexionar sobre el comportamiento moral del ser humano en la sociedad. La autora, estudiando la mirada ética de Hayek, describe la moral de la sociedad moderna, caracterizada por comportamientos basados en el respeto a la propiedad privada y a las obligaciones contraídas (derecho contractual). Estas dos características, consideradas como valores normativos, constituyen las piedras angulares, que según Hayek, permiten al ser humano "progresar". La moral que postula valores antagónicos a la propiedad privada y a los contratos resulta entonces una moral inmoral.

Esta concepción de moral, dice la escritora, es una cosmovisión que gira sobre paradigmas epistemológicos, metodológicos y praxeológicos, que hace que los seres humanos organicen su vida como individuos aislados, interesados y calculadores (homo economicus). Esta organización social es la que impulsa la reproducción del mercado total.

En el tercer capítulo, muy vinculado con el segundo, la Dra. Gonzáles Butrón centra el análisis en la ética del mercado total. Es mercado "total" porque guía "todas" las acciones del ser humano (reducido a un individuo aislado e interesado con subjetividad invisibilizada) mediante relaciones mercantiles. Su lógica abarca "todo". La ética del mercado total gira sobre un valor central: la eficiencia (Hinkelammert). Si los individuos logran alcanzar sus fines específicos con la menor cantidad posible de medios, entrarán en las esferas de la productividad y, por ende, tendrán la posibilidad de competir en el mercado. La eficiencia se transforma así en el valor supremo que decide sobre la validez de "todos" los demás valores.

La propiedad privada y el derecho contractual alientan la eficiencia, por eso se consideran valores. Estos conceptos -o mejor dicho valores- son la base para desarrollar una nueva personalidad, que haga posible la aparición de un entorno donde el individuo pueda alcanzar sus fines específicos con la máxima eficiencia posible. La ética de la economía de mercado total se sustenta en esta racionalidad, que es la racionalidad medio-fin (Max Weber).

Es una racionalidad que impone un modus operandi basado en la eficiencia. No obstante, pensar en términos medio-fin de manera lineal oscurece los efectos que esta misma operación produce contra la naturaleza humana y no humana. No importan -en esta racionalidad- los medios utilizados para obtener los fines propuestos, aunque se impida la reproducción de la misma vida. Se trata de una racionalidad irracional que no permite criterios valorativos sobre sus hechos. Se introducen cambios pero nada cambia en su funcionamiento básico, excepto su velocidad (Walter Benjamín).

La sociedad moderna se apunta por una serie de muertes y finales: la muerte del sujeto, de la historia, de la razón, el fin de los relatos de emancipación, de las ideologías. Muertes todas ellas anunciadas por la proclama nietzschiana de la "muerte de Dios". Es el resumen y el paradigma de tantas defunciones. Pero no se trata de muertes naturales, sino de asesinatos (Klappenbach). Estos asesinatos son las mismas pisadas a las cabezas humanas a las que se refiere Cerutti en el prólogo.

En el cuarto capítulo, la escritora, tomando como soporte un trabajo de Leonardo Boff, señala cuatro posibles vetas de alternativas a la economía de mercado total: neokeynesianismo, ecosocialismo, poscapitalismo y Carta de la Tierra. Menciona que el neokeynesianismo es una alternativa contradictoria, pues busca regular al mercado total sin cuestionar e interpelar sus efectos perversos, sería como pedirle al lobo que dejara de devorar ovejas. Al ecosocialismo lo describe como una alternativa de amplias posibilidades mientras sea integral. En el poscapitalismo identifica un centro rector: recuperar el sentido clásico y etimológico de la economía, orientarla hacia la creación de las bases materiales para el bienestar físico, cultural y espiritual de los seres humanos. Se trata de la oikonomia de Aristóteles. Al poscapitalismo, sin embargo, lo marca como alternativa difícilmente realizable, está fuera de los marcos de factibilidad.

La alternativa de la Carta de la Tierra, siguiendo a Boff y a la propia autora, se maneja como la opción con mayor grado de concretización. Esta alternativa parte -al igual que el poscapitalismo- de una opción radical por la vida y por la Tierra. La escritora no logra clarificar con precisión las diferencias teóricas existentes entre poscapitalismo y Carta de la Tierra, hace explícito que ambas giran sobre la vida humana y natural, pero señala diferentes niveles de factibilidad, que no son profundizados.

Sin salirse de los límites de estas dos alternativas, la Dra. Gonzáles Butrón trabaja el paradigma del principio de la equivalencia de Peters, la propuesta de un régimen de propiedad desde abajo de Duchrow y Hinkelammert, la economía social y solidaria centrada en el trabajo de Coraggio, la racionalidad reproductiva de Hinkelammert y Mora, y la mundialización de la ciudadanía como totalidad de Dierckxsens. En estas propuestas, según la escritora, están los horizontes de una economía para la vida, horizontes alternativos a la idea imperante de homologar economía y mercado en busca del homo economicus, del individuo ahistórico, desconectado de su comunidad, maximizador, interesado, egoísta y competitivo. Se trata del individuo que se mueve en la crematística (arte del lucro, del enriquecimiento) de Aristóteles.

La ética de la economía que presenta la autora va sobre las líneas de la ética de la responsabilidad del bien común que plantea Hinkelammert y de la ética de la liberación que presenta Dussel. El común denominador de estas propuestas es la reproducción de la vida humana y natural. Son propuestas donde la vida del ser humano, en todas sus dimensiones, y la preservación del entorno ecológico, aparecen como la totalidad de donde deben desprenderse los valores éticos. La racionalidad medio-fin aparece supeditada a esta totalidad.

La escritora en sus conclusiones (pág. 228) habla de resultados sociológicos que implican la muerte del sujeto. Esto entra en debate. Hinkelammert (2004: 15-16), autor más citado en la obra, explica que el humano al ser reducido a individuo propietario y calculador de sus utilidades, invisibiliza su otro polo, que es el sujeto, pero no desaparece, no muere, es reprimido. La autora (págs. 212 y 236) hace mención también del otro polo del individuo, el sujeto (citando a Hinkelammert), pero no habla sobre su invisibilidad, se queda ahí nada más. Ella misma cierra su obra (págs. 237) asegurando que la afirmación del sujeto está emergida en la esperanza que da vida. Ahora niega la muerte del sujeto. El sujeto es la única instancia desde la cual se puede enfrentar al mercado total. La muerte del sujeto implica borrar cualquier alternativa. La muerte del sujeto implica aceptar que el mercado total efectivamente no tiene alternativas.

El libro Ética de la Economía. Reflexiones y propuestas de otra economía desde América Latina, de la Dra. González Butrón, sin duda conduce y coloca contra las cuerdas, deja ver que no resulta fecundo seguir como si nada, que es necesario asumir responsabilidades y aventurarnos en la idea de que otra economía es posible (Cerutti). Quizá, el debate en que nos sumerge hubiera sido todavía más profundo con: 1) un tratamiento teórico especial a la exacerbación de la teoría neoclásica en el neoliberalismo, 2) relacionar los valores éticos que manejan en sus obras Adam Smith y Hayek, 3) incorporar en el debate a Amartya Sen, quien es presentado al inicio del libro como uno de los autores que ha identificado el distancia-miento entre ética y economía, pero su propuesta no se desarrolla en el cuarto capítulo (capítulo de alternativas al mercado total).

Ninguna obra puede considerarse concluyente y definitiva, todas quedan abiertas. El valor teórico del libro presentado es alto, se logran sistematizar -en buen grado- diversos pensamientos en torno a un tema común, la ética del mercado. La autora logró comprobar una de sus hipótesis y parte de la otra, bueno, al momento que se decide hacer una reseña sobre su libro, se revelan ya efectos producidos en los lectores. La Dra. Gonzáles Butrón se enfrentó con buen nivel teórico al orden ético fundado en la aceptación del asesinato del otro y de la otra.

Bibliografía

Hinkelammert, Franz, (2004), "La vida es más que el capital. La democracia de ciudadanos y el proyecto de la sociedad en la que quepan todos los seres humano", en Pasos, Departamento Ecuménico de Investigaciones, San José de Costa Rica.         [ Links ]