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Formación universitaria

versión On-line ISSN 0718-5006

Form. Univ. vol.5 no.4 La Serena  2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-50062012000400001 

Formación Universitaria-Vol. 5 Nº4-2012, pág.: 1

EN SÍNTESIS

Editores burlados

Existen varios ejemplos en la literatura de casos en que los editores han sido puestos a prueba y algunas veces claramente burlados. Algunas veces son engañados con trabajos deficientes, plagios, resultados inventados o manipulados y otras veces simplemente con acciones que ponen a prueba el proceso de edición y evaluación. Pero en realidad es difícil para un editor controlar todos los aspectos involucrados en el proceso de evaluación y edición y más complejo aún, calificar las acciones e intenciones de autores y evaluadores.

Uno de los casos más conocidos en el que un autor ha puesto a prueba el trabajo de los editores es el llamado “caso Sokal”. El protagonista fue el Dr. Alan Sokal, físico de la Universidad de Nueva York. El año 1996 Sokal publicó en la revista Social Text, el artículo  pseudocientífico “Rompiendo los límites: hacia una hermenéutica transformativa de la gravedad cuántica” (Sokal, Social Text 46-47, 217-252,1996a). El autor pretendía comprobar la  existencia de prejuicios ideológicos de los editores de la revista hacia las ciencias exactas. Al mismo tiempo Sokal quería desenmascarar a través de su sátira, el mal uso y abuso  de la terminología científica y las extrapolaciones abusivas de las ciencias exactas a las humanas. El artículo sostenía la tesis de que la gravedad y la física cuántica eran un constructo social, es decir, que la gravedad existe porque la sociedad se comporta como si existiera. Una vez que Social Text publicó el seudo estudio, Sokal en su trabajo “Los experimentos de un físico con los estudios culturales” publicado en la revista Lingua Franca explicó que el artículo era un engaño (Sokal, Lingua Franca, 3, 62-64, 1996b). Escribió Sokal:

“Para probar los estándares intelectuales de moda decidí hacer un modesto (pero debo admitir incontrolable) experimento: ¿Podría una revista norteamericana de estudios culturales cuyo colectivo editorial incluye luminarias tales como Fredric Jameson and Andrews Ross publicar un articulo deliberadamente salpicado de tonterías si: (a) tiene buena apariencia y (b) adula los prejuicios ideológicos de los editores? La respuesta es desafortunadamente, sí.”

Los editores de Social Text argumentaron que el artículo de Sokal  fue una traición fraudulenta de su confianza. Sin embargo el propio Sokal sostuvo que él escribió intencionalmente el texto de manera que cualquier físico o matemático competente pudiera ver que se trataba de un engaño. Argumenta también que los editores de Social Text simplemente no se molestaron en consultar con algún experto porque el tema concordaba con sus ideas. En su trabajo en Lingua Franca Sokal aclaró:

 “Los editores de Social Text les gustó mi artículo porque les gustó mi conclusión: de que el contenido y metodología de la ciencia posmoderna provee potente apoyo intelectual para proyectos políticos progresistas. Ellos pensaron al parecer que no era necesario analizar la calidad de la evidencia, la convicción de los argumentos, o la relevancia de los razonamientos para obtener la pretenciosa conclusión”

Los editores argumentaron que la revisión por pares no sirve para detectar necesariamente el fraude intelectual. Pero el asunto no terminó ahí. La parodia originó un intenso debate entre connotados intelectuales de Francia, Estados Unidos y otros países, se organizaron reuniones, se formaron comités de debate, y se escribieron muchos libros y artículos en revistas. Para muchos investigadores el caso Sokal permanece como uno de los ejemplos más claros de la actitud tendenciosa de algunos editores. Para otros, sin embargo, es simplemente un error de los editores que no pudieron detectar el engaño.

El Editor
Formación Universitaria